Opera-Musica Foto: Die Feen - Wagner - Théâtre du Châtelet, Paris - 04/2009(c) Marie-Noëlle Robert.
Friday, November 8, 2024
The Manchurian Candidate en Austin
Monday, May 13, 2024
Carmen en Austin, Texas
Eduardo Andaluz
Aunque representa diversos retos: en la
parte vocal, por la conformación de un extenso elenco con buenos solistas
principales y en especial con una
mezzosoprano que convenza en el papel principal; un reto musical para la orquesta
y el coro; un reto escénico por mostrar sobre el escenario una ambientación y
una narración coherente que se apegue a la historia de la protagonista, la mujer
libre y seductora, evitando caer en las clichés tan vistos y conocidos asociados
a este título, que tan fácilmente pueden desvirtuar una producción; y
especialmente un reto económico y financiero para los teatros que programan Carmen de Georges Bizet, esta seguirá siendo siempre una
de las óperas más queridas por el publico y sin dudas un imán de taquilla. Lo
anterior quedo de manifiesto con el último título de la temporada de la Opera
de Austin. El teatro The Long Center de
Austin – a cuantas ciudades les gustaría poder tener un teatro como este- lució
a rebosar como pocas veces de público, y de todas las edades. Lo que me hace
pensar y mencionar las consideraciones anteriormente, más allá del hecho de que
personalmente disfruto y agradezco poder presencia de nuevo esta ópera, fue el
anuncio que se hizo antes de la función en el sentido que esta Carmen, que consistió
en apenas tres funciones, superó todo récord de ventas de entradas para la compañía
de Austin. Me pregunto si ¿La satisfacción y el éxito artístico y musical superará
ampliamente y compensará el esfuerzo económico que hacen los teatros cuando se
enfrentan a estos títulos? ¿Será una obligación y una responsabilidad de cada
teatro abordar enfrentarse a estos títulos sin alejarse del repertorio más
popular? Resumiendo lo anterior,
considero que poder ver una ópera como Carmen en los tiempos que corren debe
considerarse un privilegio, además de un reconocimiento para los teatros que no
le huyen a su razón de existir. Alejada
de los reflectores que tienen los grandes teatros de este país y de los nombres
de cantantes reconocidos, sin ir muy lejos de las compañías de ópera vecinas y
cercanas a Austin, como las de Houston y Dallas, esta Carmen, conformada por valiosos
y experimentados cantantes estadounidenses tuvo en la mezzosoprano Cecelia
Hall a una creíble y seductora interprete del papel estelar, que supo cómo añadirle
el toque de seducción y tentación que requiere el personaje, y vocalmente
satisfizo en sus mas conocidas arias, con una tonalidad vocal oscura, sombría pero
bien enfocada. El tenor Samuel Levine
fue un correcto Don José que mostró buenos medios vocales, aunque a mi
parecer, actoralmente no logró meterse completamente dentro de la piel del
papel, luciendo algo superfluo y desconectado por momentos de la escena. El barítono Seth Carico, hizo un Escamillo
vocalmente adecuado con su robusta expresividad vocal, aunque no estuvo exento
de cierta sobreactuación y sutilezas con las que se desplazaría un torero. Agradó mucho, a decir por la evidente reacción
del público, la soprano Raquel González por su canto diamantino, firme y
cautivador en sus arias de Micaela, y por la recreación que hizo de una joven
ingenua, cándida pero sincera. Muy bien estuvieron el resto de los personajes
que conformaron el elenco. El montaje
llevado a cabo por la directora Rebecca Herman se mantuvo dentro de los parámetros
que indica el libreto y se apegó a la historia lo mas posible. Nunca falta un
director que no quiera dejar su sello, con ciertos movimientos que parecían por
momentos recrear un musical, personajes que se quedaban literalmente congelados
en escena mientras las protagonista se desplazaba a sus anchas por el escenario
o las trabajadoras cigarreras que descendían unas escaleras fumando hacia los intérpretes
masculinos que las esperaban en el centro del escenario o una escena final, un
asesinato que luce más gráfico, visual a lo que se espera redondean un trabajo
actoral satisfactorio. De igual manera
los vestuarios de Susan Memmot Allred, las creaciones escenográficas de R. Keith
Brumbley, iluminadas con colores intensos y reforzando la tensión y el
sentido del drama, por parte de Marcella Barbeau, cumplieron su cometido.
Bien estuvo el coro cada vez que fue
requerido y la concertación de Timothy Myers, que tuvo altibajos, subiendo
con fuerza e intensidad o siendo suave y harmónica en ciertos pasajes, fue
adecuada, algunas ligeras pifias en las entradas de los cantantes y alguno que
otro desfase son situaciones que ocurren inexorablemente en una función en vivo,
y no restan ningún mérito, si no que dan cuenta de que no todo puede ser perfecto
en la vida real, como no lo es la ópera, como no lo puede ser siempre un proyecto
que involucra a tantas personas, como no
lo es Carmen, y como no lo es la vida misma.
Mención para los músicos de la orquesta por su arduo trabajo, como parte
indispensable del espectáculo.
Saturday, February 3, 2024
Cruzar la Cara de La Luna en Austin
Fotos: © Erich Schlegel
Abigail Brambila
La Ópera de Austin, en coproducción con la Ópera de Minnesota y el apoyo de otras instituciones como el Consulado de México en Austin, entre otras, estrenó la primera ópera-mariachi Cruzar la Cara de la Luna de José Martínez, el violinista, arreglista y compositor mexicano mejor conocido por su aporte a la música de mariachi, fundador del Mariachi Vargas de Tecalitlán , quien desafortunadamente falleció en Guadalajara en el 2016, con libreto y texto de Leonard Foglia, el libretista y novelista estadounidense con una amplia trayectoria en el mundo lirico estadounidense así como en Broadway. La obra tuvo su estreno en la Ópera de Houston en el 2010, y dado su buen recibimiento comenzó a ser representada con regularidad por diversas compañías de ópera en Estados Unidos y alguna de Europa. Originalmente se interpretaba con la música y el acompañamiento del Mariachi Vargas de Tecalitlán, pero para su estreno en Minnesota en el 2003 se amplió la escala de la producción escénica, así como la partitura, labor de la que se encargó el compositor David Hanlon quien, basándose en la música y estilo de José Martínez, reemplazó los trece mariachis, por un trio, también de mariachis y una orquesta de 53 músicos además de agregar 14 coristas, lo que seguramente atraerá el interés de teatro de mayor envergadura. Esta fue la versión que se escuchó en esta ocasión en la sala principal del teatro Long Center for the perfoming Arts de Austin. No escuché la versión original con mariachis, pero de lo escuchado en esta velada puedo asegurar que se trata de una orquestación, fluida, innovadora que no pierde su esencia ni sus raíces provenientes de la música folclórica mexicana y la vivacidad y alegría que le da el mariachi. Timothy Myers, director musical del teatro, dirigió con contagioso y explosivo entusiasmo a los miembros de la orquesta que fusionó hábilmente con el sonido único del Trio Chapultepec. La obra forma parte de una trilogía de óperas mariachi, que se tiene previsto presentar en futuras temporadas en Austin, a la par de otras obras en español, concretamente de Daniel Catán, quien por casualidades del destino falleció aquí mismo Austin en el 2011 mientras trabajaba en una composición operística. La ópera es contrastante ya que la historia aborda un tema actual, pero a la vez doloroso, que es el de la migración mexicana por motivos económicos a los Estados Unidos, a la cual la música de mariachi, parece inyectarle un ambiente festivo, esperanzador que por momentos hace al espectador olvidar la tristeza que embarga a los personajes. Brevemente, la historia versa sobre la vida de Laurentino, mexicano que emigró desde su natal Michoacán en busca de trabajo a Texas, a pesar de tener que dejar a su esposa Renata y a su hijo Rafael a quienes apoya durante su ausencia. Décadas más tarde, en su lecho de muerte y ahora un anciano enfermo, Laurentino es cuidado por su hijo estadounidense Mark y su nieta Diana. La historia trascurre en los pensamientos e imaginación del protagonista, quien se cuestiona el verdadero valor de lo que es tener una familia y un hogar viviendo entre dos culturas, y los errores que cometió al esconder muchos secretos de su familia. Al final, Laurentino puede descansar tranquilamente cuando las dos partes de su familia tienen un encuentro emotivo, en una semejanza con el principal símbolo de la migración que es la mariposa Monarca. Con la dirección escénica de David Radamés Toro, los característicos vestuarios y el amplio y visiblemente grato espacio escénico ideado por Arnulfo Maldonado, con diseños de luz de Carolina Ortiz Herrera, la parte actoral estuvo bien cubierta. Del elenco de puedo destacar por su buen desempeño escénico y por su canto, de estilo similar al ranchero, requiriendo potencia, buena dicción, y sentimiento escuchamos a Daniel Noyola como Laurentino, a Cassandra Zoé Velazco, como Renata, además de la presencia de Claudia Chapa como Lupita de Efraín Solís como Mark, de Lily Guerrero en el papel de Diana, además de otros personajes que intervienen en la historia.
Saturday, May 6, 2023
Les Pêcheurs de Perles en Austin
Eduardo Andaluz
La amplia lista de
composiciones, especialmente las operísticas, de Georges Bizet (1838-1875) parece
estar limitada únicamente a Carmen,
que es una de las obras más conocidos y representadas actualmente. Fuera de Francia,
se puede afirmar que Les Pêcheurs de
Perles es el segundo título más conocido del compositor, y esto dicho con
ciertas reservas, ya que al menos en el circuito operístico estadounidense son
pocas las oportunidades que se tienen de escucharla como en Los Ángeles y en
Chicago (en 2017) y Dallas (en 2022) como ejemplo de recientes montajes. Para
concluir su temporada 2023, la Opera de Austin eligió para su público esta ópera
(en tres actos con libreto en francés de Eugène Cormon y Michel Carré,
estrenada el 30 de septiembre de 1863 en el Théâtre-Lyrique du Châtelet de
París) en lo que debe considerarse como una meritoria labor de rescate de títulos
frecuentemente olvidados, por un teatro que a lo largo de su historia ha
asumido riesgos presentando óperas poco conocidas y algunos estrenos. Debido al
interés por ofrecer temas diferentes, exóticos, y para alejarse también de la
censura en Europa, algunos compositores del pasado se fijaron en las culturas
de oriente para situar la trama y acción de sus óperas (aunque se señala que en
sus primeros borradores Bizet habría considerado como opción colocar la
historia en México). El libreto se lleva a cabo en Ceilán, hoy Sri Lanka, y
frente a ese ambiente colorido, luminoso, solar y mágico se encontró el público
que asistió a esta primera función. Se trata de la idea que la diseñadora de
moda inglesa Zandra Rhodes (atraída por
la influencia del punk, el pop, y el glam) ideó y estrenó en el 2004 por
encargo del teatro de San Diego. Es evidente que las escenografías (en realidad
las escenas están representadas por pinturas al fondo del escenario, con pocos
elementos sobre la escena, palmeras y brillantes vestuarios) denotan ya el paso
del tiempo. Su funcionalidad, como el amplio espacio que permite el libre y
fluido movimiento de los artistas, y la iluminación de Anshuman Bhatiaque que la complementa, creando gratas y estéticas estampas
al espectador es lo que la mantiene activa y como una producción de referencia.
Sobre el escenario se apreciaron también las pausadas, expresivas y elegantes coreografías
de estilo hindú de Anuradha Naimpally de
la compañía de baile Austin Dance India. De la dirección escénica se encargó Alison Moritz, quien realizo un
detallado trabajo actoral, expresionista y en línea con la sensación de fantasía
y fabula proveniente del escenario. Buen desempeño tuvo el coro, cuando fue
requerido, mostrando enjundia y pasión; y la orquesta fue dirigida con imaginación
y emoción por Timothy Myers, titular
musical de este teatro. Musicalidad, gracia y color es lo que me hace describir
la voz de la joven soprano Madison
Leonard, que cantó y actuó bien el papel de Leila, en sintonía con el Nadir
de David Portillo, tenor de una voz lirica
de buenas condiciones y uniforme en cada registro. El elenco conto con la
presencia del barítono Will Liverman
como Zurga quien cantó con claridad y expresividad, y del bajo-barítono japonés
Hidenori Inoue que aquí actuó a un
arrogante y autoritario Nourabad de fornida y corpulenta voz.

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