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Saturday, May 6, 2023

Les Pêcheurs de Perles en Austin

Fotos: © Erich Schlegel

Eduardo Andaluz

La amplia lista de composiciones, especialmente las operísticas, de Georges Bizet (1838-1875) parece estar limitada únicamente a Carmen, que es una de las obras más conocidos y representadas actualmente. Fuera de Francia, se puede afirmar que Les Pêcheurs de Perles es el segundo título más conocido del compositor, y esto dicho con ciertas reservas, ya que al menos en el circuito operístico estadounidense son pocas las oportunidades que se tienen de escucharla como en Los Ángeles y en Chicago (en 2017) y Dallas (en 2022) como ejemplo de recientes montajes. Para concluir su temporada 2023, la Opera de Austin eligió para su público esta ópera (en tres actos con libreto en francés de Eugène Cormon y Michel Carré, estrenada el 30 de septiembre de 1863 en el Théâtre-Lyrique du Châtelet de París) en lo que debe considerarse como una meritoria labor de rescate de títulos frecuentemente olvidados, por un teatro que a lo largo de su historia ha asumido riesgos presentando óperas poco conocidas y algunos estrenos. Debido al interés por ofrecer temas diferentes, exóticos, y para alejarse también de la censura en Europa, algunos compositores del pasado se fijaron en las culturas de oriente para situar la trama y acción de sus óperas (aunque se señala que en sus primeros borradores Bizet habría considerado como opción colocar la historia en México). El libreto se lleva a cabo en Ceilán, hoy Sri Lanka, y frente a ese ambiente colorido, luminoso, solar y mágico se encontró el público que asistió a esta primera función. Se trata de la idea que la diseñadora de moda inglesa Zandra Rhodes (atraída por la influencia del punk, el pop, y el glam) ideó y estrenó en el 2004 por encargo del teatro de San Diego. Es evidente que las escenografías (en realidad las escenas están representadas por pinturas al fondo del escenario, con pocos elementos sobre la escena, palmeras y brillantes vestuarios) denotan ya el paso del tiempo. Su funcionalidad, como el amplio espacio que permite el libre y fluido movimiento de los artistas, y la iluminación de Anshuman Bhatiaque que la complementa, creando gratas y estéticas estampas al espectador es lo que la mantiene activa y como una producción de referencia. Sobre el escenario se apreciaron también las pausadas, expresivas y elegantes coreografías de estilo hindú de Anuradha Naimpally de la compañía de baile Austin Dance India. De la dirección escénica se encargó Alison Moritz, quien realizo un detallado trabajo actoral, expresionista y en línea con la sensación de fantasía y fabula proveniente del escenario. Buen desempeño tuvo el coro, cuando fue requerido, mostrando enjundia y pasión; y la orquesta fue dirigida con imaginación y emoción por Timothy Myers, titular musical de este teatro. Musicalidad, gracia y color es lo que me hace describir la voz de la joven soprano Madison Leonard, que cantó y actuó bien el papel de Leila, en sintonía con el Nadir de David Portillo, tenor de una voz lirica de buenas condiciones y uniforme en cada registro. El elenco conto con la presencia del barítono Will Liverman como Zurga quien cantó con claridad y expresividad, y del bajo-barítono japonés Hidenori Inoue que aquí actuó a un arrogante y autoritario Nourabad de fornida y corpulenta voz.



Monday, March 18, 2019

Los Pescadores de Perlas en Houston


Fotos: Lynn Lane

Lorena J. Rosas

Es la primera ocasión que esta ópera francesa de Bizet es escenificada en el escenario de la Gran Ópera de Houston. Un dato simpático mencionado en el programa de mano, indica que de las óperas del repertorio operístico que ausente de en este teatro, este es título más sugerido y pedido por el público, lo que motivo su inclusión. Un acierto para destacar fue el buen elenco que se eligió para la ocasión encabezado por el tenor Lawrence Brownlee que, en su primera incursión en el papel de Nadir dejó constancia de su descollante trayectoria como tenor belcantista.  Su voz no ha perdido el atractivo timbre que la caracteriza, así como la elegancia en el fraseo, y claridad en su emisión y dicción. La soprano Andrea Carroll, formada en este teatro hace un par de temporadas y hoy con una carrera internacional, fue una delicada y sensible Leïla, con una voz joven y fresca, virtuosa y con potencial para llegar más lejos, agradó en sus duetos con Nadir. 
El bajo barítono argentino Federico De Michelis, fue un sólido y enérgico Nourabad, tanto en actuación como en su canto. El barítono Mariusz Kiwiecien, originalmente anunciado para encarnar el personaje Zurga, fue sustituido inesperadamente de ultimo minuto por el barítono Alexander Birch Elliott.  Tal parece que el célebre barítono polaco no pasa por un buen momento, ya que hace pocos meses canceló completamente, como esta vez, su participación como Don Giovanni en otra compañía texana, la ópera de Dallas. Birch Elliott tuvo un desempeño adecuando y convincente, alcanzando su punto más alto en el conocido dueto “Au fond du temple” El marco escénico elegido fue el que ideó la diseñadora de modas inglesa Zandra Rhodes para la ópera de San Diego, y que ha circulado por diversos teatros estadounidenses durante ya un largo periodo de tiempo. La abigarrada y colorida producción luce ya un poco gastada, pero su concepción parece mantenerse en línea con el exotismo contenido en la trama. La orquesta fue bien dirigida, con aplomo y exactitud, por el joven director estadounidense Roderick Cox.

Friday, December 20, 2013

Aida di Verdi - Houston Grand Opera


Foto: Lynn Lane
 
Carlos Rosas Torres
 
La Houston Grand Opera non poteva trascurare il bicentenario della nascita di Wagner e di Verdi. Infatti la sua attuale stagione 2013-14 è stata inaugurata con la monumentale Aida e dal prossimo aprile partirà, al ritmo di un'opera all'anno, la Tetralogia: Das Rheingold nella realizzazione de La Fura del Baus. Un'Aida di successo deve coniugare diversi aspetti tra quello vocale, quello musicale e quello scenico, ma in questa occasione non tutti questi elementi erano messi a punto. Iniziamo coll'elemento più interessante e solido di questa produzione: il cast vocale. Il soprano russo Liudmyla Monastyrska ha combinato perfettamente la forza, la soavità e l'anima del personaggio di Aida, mostrando sicurezza scenica e un canto caldo e uniforme arricchito di espressività e dolcezza. Poco si può aggiungere a quanto non sia già stato detto sull'esibizione di Dolora Zajick, il cui nome è sinonimo ormai del personaggio di Amneris, tra i tanti che le appartengono come Adalgisa, Azucena, eccetera. Il leggendario mezzosoprano statunitense ha dimostrato gran energia vocale e drammatica dando vita al personaggio con brio e impeto, manifestando comunque, ove richiesto, dei momenti di raffinatezza. Al suo debutto locale come Radames era il tenore italiano Riccardo Massi di buon carisma scenico e una gradevole voce di proiezione non molto ampia, quasi fredda all'inizio ma con un crescendo d'intensità emotiva durante l'opera, per concludere la scena finale nel lirismo più assoluto. Il baritono Scott Hendricks ha impersonato un autoritario e vigoroso Amonasro, talvolta con superflua aggressività sia nel canto che nell'azione. Nel ruolo di Ramfis era quasi sprecato il basso Ain Anger, di grande qualità, che ha soddisfatto appieno il suo compito e che meriterebbe la prossima volta un ruolo di maggior spessore. Corretti i comprimari e il coro che, in quest'opera, ha una certa importanza. La parte musicale dell'orchestra era diseguale in quanto le scelte dinamiche, talvolta troppo rapide, del direttore Antonino Fogliani hanno causato momenti di sfasamento notevole col palcoscenico. Lasciamo per ultima la parte meno attraente della realizzazione ossia l'astratta e colorata scenografia dell'inglese Zandra Rhodes. Si era già parlato, quando questa messa in scena fu creata nel 2010 a San Francisco, che il ruolo non era stato adeguato, visto che l'Egitto immaginario in un'epoca indeterminata, dove viene situata l'azione, era forse più adatto a un Flauto Magico. Il sovraccarico di decori e figure egizie, costumi esagerati e un costante movimento nei cambi di scena non solo distraeva ma soprattutto disturbava e stancava la visione dello spettatore. Comunque, pur in questa cornice, la regia di José Maria Condemi è stata discrete.

Aida en la Gran Opera de Houston

Foto: Houston Grand Opera

Carlos Rosas Torres

La Houston Grand Opera no podría olvidar el bicentenario del nacimiento de Wagner como tampoco el de Verdi, y su actual temporada 2013-2014 fue inaugurada con la monumental Aida (y a partir del próximo mes de abril dará inicio, a una ópera, por año el Anillo de Wagner con Das Rheingold en un montaje de La Fura del Baus). Una exitosa Aida debe conjugar diversos aspectos como lo vocal, lo musical y lo escénico. En esta ocasión, no todos esos elementos estuvieron presentes. Comenzaremos por el elemento más interesante y solido de esta producción lo aportaron indudablemente los cantantes, comenzando por la soprano rusa Liudmyla Monastyrska quien entendió la combinación de fuerza, finura y alma que contiene el personaje de Aida demostrando seguridad escénica, y su cálido y uniforme canto fue dotado de expresividad y dulzura. Poco se puede agregar, que no se haya escrito ya, del  desempeño de Dolora Zajick cuyo nombre es sinónimo con el del personaje de Amneris, entre otros que le pertenecen como: Adalgisa, Azucena etc. La legendaria mezzosoprano estadounidense mostró fuerza vocal y escénica para dar vida brío e ímpetu a su personaje, aunque también supo imprimir sutileza cuando le fue requerida.  En su debut local como Radames, el tenor italiano Riccardo Massi, mostró presencia escénica y carisma como Radames, y una voz de grato timbre no muy amplia en su proyección, que se sintió fría al inicio y que fue creciendo de menos a más para concluir con una conmovedora escena final cargada de lirismo. El barítono Scott Hendricks, personificó un autoritario y vigoroso Amonasro con un cierto toque de innecesaria agresividad en su canto y en su actuación.  El papel de Ramfis, pareció muy poco para las cualidades del bajo Ain Anger, quien cumplió satisfactoriamente y que en su próxima aparición local merecería un papel de mayor importancia.  Correctos los comprimarios y el coro, siempre importante en una obra de este calibre. La parte orquestal tuvo momentos desiguales, ya que en su conducción Antonino Fogliani apostó por la fuerza y una dinámica no siempre apta, de tiempos rápidos, que por momentos causó notables desfases con los cantantes. Dejamos para el final la parte menos atractiva de la función, la abstracta y colorida producción escénica de la diseñadora inglesa Zandra Rhodes.  Ya se había advertido en su estreno en el 2010 en San Francisco, que esta concepción no cumplía su cometido, ya que el imaginario Egipto donde se sitúa la trama en una época indeterminada, más apta quizás para la Flauta Mágica, no es la adecuada. Cargado de motivos y figuras egipcias, exagerados vestuarios y constante movimiento en los cambios de escena no solo distrajo la atención si no que resulta cansada e incómoda para la visión del espectador. Ante tal marco, la dirección escénica de Jose Maria Condemi fue discreta. 




Saturday, October 9, 2010

Aida de Verdi en la Opera de San Francisco

Fotos: Marco Vratogna y Micaela Carosi Crédito: Cory Weaver

Ramón Jacques
Con Aída de Verdi se inauguró la nueva temporada de la Opera de San Francisco. Musicalmente la función fue satisfactoria bajo la conducción de Nicola Luisotti, director musical del teatro, quien con mano segura exaltó la exuberante orquestación y musicalidad de la partitura. El sonido que se originó en el foso fue dinámico, intenso y emocionante. El coro tuvo también un aporte fundamental en el desarrollo de la función. El elenco vocal tuvo un desempeño notable, comenzando con la soprano Micaela Carosi, una sólida y convincente interprete que cantó el papel de Aída con una voz segura, calida y uniforme con la que supo amalgamar brío con expresividad y dulzura. Marcello Giordani, en su primera comparecencia como Radames, exhibió una voz de robusto timbre de tenor, así como buena proyección, y presencia escénica. El barítono Marco Vratogna dio vida a un autoritario Amonasro, al que prestó una línea de canto noble y vigorosa. Dolora Zajick mostró poderío vocal y escénico para dar vida a una impetuosa y ardorosa Amneris. Correctos estuvieron los demás cantantes, resaltando al recio Ramfis del bajo Hao Jiang Tian, a Christian Van Horn como el Rey de Egipto y al tenor David Lomelí como el mensajero. La puesta escénica de la diseñadora inglesa Zandra Rhodes, fue la parte menos satisfactoria de la función. Su concepción de un colorido Egipto, situado en una época indeterminada como en un cuento de dibujos animados, con cargadas motivos y figuras egipcias, exagerados vestuarios, y constantes cambios de escena, pareció estar desfasada con la trama creando una escena sobrecargada y por momentos incomoda para la visión.