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Wednesday, February 11, 2026

La Cenerentola en Turín

Foto: Daniele Ratti

Massimo Viazzo

Con La Cenerentola, ossia La bontà in trionfo representada por primera vez en Roma en 1817, año sucesivo al debut de Barbero de Sevilla, Gioachino Rossini (1792-1868) enriqueció su ya consolida verve cómica, que le había dado éxito en toda Europa, con nuevos matices sentimentales.  La adaptación de la fábula de Charles Perrault, curada por el libretista Jacopo Ferretti con algunas modificaciones significativas (entre las que se encuentran la transformación de la madrastra en padrastro o de la zapatilla en brazalete), le dio a Rossini la oportunidad de infundir a sus típicos crescendos una melancólica introspección y de atemperar sus ritmos frenéticos con toques de poesía.  El resultado es una ópera en la que los protagonistas, Cenicienta y el príncipe Don Ramiro, expresan sus sentimientos con la fragilidad típica de la juventud, mientras que los antagonistas, el padrastro Don Magnífico y las hermanastras, fungen como contrapunto con un humorismo refinado y grotesco, de origen napolitano, no muy alejado de la raíz europea del propio cuento La gatta Cenerentola de Giambattista Basile, literato napolitano del siglo XVII, y primer escritor en usar el cuento como forma de expresión popular. Después de una década, la obra maestra cómica de Rossini regresó al Teatro Regio de Turín. Las ultimas representaciones fueron en el 2016, con puesta escénica de Alessandro Talevi y la conducción musical de Speranza Scapucci. Hoy, La Cenerentola fue representada con las escenografías curadas por Manu Lalli, ya vistas en el Maggio Musicale Fiorentino hace un año y medio, y antes de eso en el 2017, también en Florencia, en plain air, en el patio del Palazzo Pitti.  Según Manu Lalli, La Cenicienta no representa una obra meramente de cuento de hadas, sino una narración de superación social, emancipación y libertad, lograda a través del poder del conocimiento y la cultura, frente a la ignorancia, la mezquindad y la incivilidad. En esta puesta en escena, Angelina (el verdadero nombre de Cenicienta en el gustoso libreto de Jacopo Ferretti) es una figura que se dedica a la lectura, al estudio, a la educación, a menudo todo ello enmarcado en una dimensión onírica. La historia se desarrolla con las hadas (aquí son bailarinas) que emergen de las pilas de libros colocadas a los lados del escenario desde el inicio, representando aquellos personajes imaginarios y fantásticos que alimentan la mente de la protagonista. También estuvo presente un hada niña, casi un alter ego mágico suyo, que le enseñaría que la belleza no reside en la apariencia exterior, sino en el corazón. Esta hada la vestiría para el baile y, con la calabaza, la llevaría al palacio. Seria además  ella quien la guaria  al príncipe a través de la tormenta en la residencia del barón e iniciaría el espectáculo, durante la sinfonía, moviendo la varita mágica al ritmo del director, dando así comienzo al cuento. La interesante concepción de la dirección, aunque basada en una narrativa tradicional con un escenario compuesto por algunos elementos móviles con puertas y ventanas, presentó, sin embargo, un problema de saturación. La excesiva presencia en el escenario y el continuo ir y venir de cantantes, mimos y bailarinas, que se desplazaban sin cesar hacia arriba y hacia abajo por el escenario, contribuyó a crear una sensación de sobrecarga. Además, los personajes enfatizaban cada línea ingeniosa, cada frase y cada ritmo con movimientos mecánicos, casi robóticos, que, aunque a veces resultaban divertidos, eran excesivos y, en definitiva, opresivos. La música de Rossini no necesita tales acentuaciones para expresarse plenamente. En definitiva, esta dirección ha pecado del llamado horror vacui. La Orquesta del Teatro Regio de Turín fue dirigida por primera vez por Antonino Fogliani, reconocido por su profundo conocimiento, en particular, del repertorio italiano y del bel canto. Su interpretación, caracterizada de claridad y precisión, privilegió la acentuación y el golpe rítmico, y una narración dinámica y cerrada, lograda siempre con mano ligera y refinada, más que enfatizar la ternura y el patetismo, elementos también presentes en la partitura rossiniana, que es notable por su complejidad y no por estar limitada solo al género estándar de la opera buffa. La mezzosoprano rusa Vasilisa Berzhanskaya, se distinguió como una indiscutida protagonista en esta producción.  Su timbre, seductor y homogéneo en toda la gama, evidenció una notable facilidad y naturaleza de emisión, junto a una óptima proyección vocal, particularmente en el registro agudo, en el que ella sabe sobresalir. Su interpretación alcanzó su punto culminante en el extraordinario final de la obra “Nacqui all’affanno… Non più mesta”, en el cual mostró una extraordinaria facilidad en la ejecución de la coloratura, precisa, ligera y caracterizada por una notable precisión y seguridad. Su Cenicienta resultó ser decidida, pero al mismo tiempo elegíaca, íntima, soñadora, profundamente creíble y sobre todo interpretada con una excelente técnica vocal. A su lado, Nico Darmanin en el papel del príncipe Don Ramiro cantó con una voz de un timbre no particularmente seductor con sonidos que cada tanto se convertían en opacos, aunque en términos generales, se mostró seguro en la agilidad y determinado en el registro agudo. A dos ilustres interpretes del repertorio rossiniano, reconocidos por su maestría en el canto sillabato, les fueron confiados los papeles cómicos de Don Magnifico y Dandini, que fueron interpretados por Carlo Lepore y Roberto de Candia, respectivamente. Su dueto del segundo acto, Un segreto d’importanza, se impuso por vivacidad y humorismo, suscitando una entusiasta recepción por parte del público. ¡Un verdadero placer, su humorismo tan divertido y contagioso! Maharram Heseynov interpretó al sabio Alidoro con un canto educado, si bien por momentos se percibió como un poco monótono y un poco autoritario.  Además, Heseynov interpretó la difícil aria alternativa Là del ciel nell’arcano profundo, en ocasiones cortada.  El elenco fue completado por las hermanastras Clorinda y Tisbe, interpretadas respectivamente por Albina Tonkikh y Martina Myskohlid, ambas miembros del Regio Ensemble. Sus interpretaciones fueron confiables, aunque por momentos estuvieron caracterizadas de un excesivo frenesí escénico. Al final, un particular aplauso se le debe al Coro del Teatro Regio, dirigido con cuidado y competencia por Piero Monti.  La ópera tuvo un grande éxito con el público.






Saturday, January 24, 2026

La Cenerentola - Teatro Regio di Torino

Foto: Daniele Ratti

Massimo Viazzo

Con La Cenerentola, ossia La bontà in trionfo, rappresentata per la prima volta a Roma nel 1817, anno successivo al debutto del Barbiere di Siviglia, Gioachino Rossini (1792-1868) arricchì la sua già consolidata verve comica, che gli aveva garantito il successo in tutta Europa, con nuove sfumature sentimentali. L’adattamento della fiaba di Charles Perrault, curato dal librettista Jacopo Ferretti con alcune significative modifiche (tra cui la trasformazione della matrigna in patrigno e della scarpetta in braccialetto), offrì a Rossini l’opportunità di infondere ai suoi tipici crescendo una malinconica introspezione e di temperare i suoi ritmi frenetici con tocchi di poesia. Ne risulta un’opera in cui I protagonisti, Cenerentola e il principe Don Ramiro, esprimono i loro sentimenti con la fragilità tipica della giovinezza, mentre gli antagonisti, il patrigno Don Magnifico e le sorellastre, fungono da contrappunto con un umorismo raffinato e grottesco, di derivazione napoletana, non lontano dalla radice europea della fiaba stessa, La gatta Cenerentola di Giambattista Basile, letterato napoletano seicentesco, primo scrittore ad utilizzare la fiaba come forma di espressione popolare. Dopo un decennio, il capolavoro comico rossiniano ritorna al Teatro Regio di Torino. L’ultima rappresentazione risale al 2016, con la regia di Alessandro Talevi e la direzione musicale di Speranza Scappucci. Ora, La Cenerentola viene presentata nell’allestimento curato da Manu Lalli, già proposto al Maggio Musicale Fiorentino un anno e mezzo fa e prima ancora, nel 2017 sempre a Firenze, en plain air nel cortile di Palazzo Pitti. Secondo Manu Lalli, La Cenerentola non rappresenta un’opera meramente fiabesca, bensì una narrazione di riscatto sociale, emancipazione e libertà, conseguita attraverso la potenza della conoscenza e della cultura, contrapposte all’ignoranza, alla grettezza e all’inciviltà. In questo allestimento Angelina (il vero nome di Cenerentola nel gustosissimo libretto di Jacopo Ferretti) è una figura che si dedica alla lettura, allo studio, all’educazione, spesso il tutto calato in una dimensione onirica. La vicenda si sviluppa con le fate (qui sono delle ballerine) che emergono dalle pile di libri collocate ai lati della scena fin dall’inizio, rappresentando quei personaggi immaginari e fantastici che alimentano la mente della protagonista. È presente anche una fatina bambina, quasi un suo alter ego magico, la quale le insegnerà che la bellezza risiede non nell’apparenza esteriore, ma nel cuore. Questa fatina la vestirà per il ballo e, con la zucca, la condurrà a palazzo. Sarà inoltre lei a guidare il principe attraverso il temporale nella dimora del barone e ad inaugurare lo spettacolo, durante la sinfonia, muovendo la bacchetta magica in sincronia con il direttore, dando così il via alla fiaba. L’interessante concezione registica, pur fondandosi su una narrazione tradizionale con un impianto scenico costituito da alcune quinte mobili con porte e finestre, ha presentato però una problematica di saturazione. L’eccessiva presenza in palcoscenico e il continuo andirivieni di cantanti, mimi, ballerine, che si muovevano incessantemente su e giù per il palco, ha contribuito a creare una sensazione di sovraccarico. Inoltre, i personaggi enfatizzavano ogni battuta spiritosa, ogni frase e ogni ritmo con movimenti meccanici, quasi robotici, che, sebbene talvolta divertenti, risultavano eccessivi e, in definitiva, oppressivi. La musica di Rossini non necessita di tali sottolineature per esprimersi pienamente. In definitiva questa regia ha peccato del cosiddetto horror vacui.L’Orchestra del Teatro Regio di Torino è stata diretta per la prima volta da Antonino Fogliani, rinomato per la sua profonda conoscenza del repertorio italiano e del belcanto in particolare. La sua interpretazione, caratterizzata da chiarezza e precisione, ha privilegiato l’accentuazione e lo scatto ritmico, e una narrazione dinamica e serrata, ottenuta sempre con mano leggera e raffinata, piuttosto che enfatizzare la tenerezza e il patetico, elementi comunque presenti nella partitura rossiniana, nota per la sua complessità e per non essere limitata al genere standard dell’opera buffa. Vasilisa Berzhanskaya, mezzosoprano russo, si è distinta come protagonista indiscussa di questa produzione. La sua timbrica, suadente e omogenea in tutta la gamma, ha evidenziato una notevole facilità e naturalezza di emissione, unitamente a un’ottima proiezione vocale, particolarmente nel registro acuto, in cui la Berzhanskaya eccelle. La sua interpretazione ha raggiunto il culmine nello straordinario finale dell’opera, “Nacqui all’affanno… Non più mesta”, dove ha evidenziato una straordinaria facilità nell’esecuzione della coloratura, precisa, leggera, e caratterizzata da una notevole accuratezza e sicurezza. La sua Cenerentola si è rivelata volitiva, ma al contempo elegiaca, intima, sognatrice, profondamente credibile, e soprattutto interpretata con un’eccellente tecnica vocale. Al suo fianco Nico Darmanin nei panni del principe Don Ramiro ha cantato con una vocalità dalla timbrica non particolarmente suadente con suoni che ogni tanto diventavano opachi, ma generalmente si è mostrato sicuro nelle agilità e spavaldo nel registro più acuto. A due illustri interpreti del repertorio rossiniano, riconosciuti per la loro maestria nel canto sillabato, sono stati affidati i ruoli comici di Don Magnifico e Dandini, interpretati rispettivamente da Carlo Lepore e Roberto de Candia. Il loro duetto del secondo atto, Un Segreto d’importanza, si è imposto per vivacità e umorismo, suscitando un’entusiastica accoglienza da parte del pubblico. Un vero spasso il loro umorismo così esilarante e contagioso! Maharram Heseynov ha interpretato il saggio Alidoro con un canto educato, sebbene a tratti possa essere stato percepito come un po’ monotono e poco autorevoleHeseynov ha inoltre eseguito la difficile aria alternativa, Là del ciel nell’arcano profondo, a volte tagliata. Il cast è stato completato dalle due sorellastre, Clorinda e Tisbe, interpretate rispettivamente da Albina Tonkikh Martina Myskohlid, entrambe membri del Regio Ensemble. Le loro interpretazioni sono state affidabili, sebbene a tratti caratterizzate da un’eccessiva frenesia scenica. Un particolare plauso è dovuto infine al Coro del Teatro Regio, diretto da Piero Monti con cura e competenza. L’opera ha riscosso un grande successo di pubblico.

Thursday, January 27, 2022

La Cenerentola en el Teatro Coccia de Novara

Foto: Mario Finotti

Renzo Bellardone

Enero 23, 2022 ‘La historia de la tarde en el Teatro Coccia’ es como se podría resumir en pocas palabras: ¡un espectáculo de verdadera belleza con música, dirección de voces y todo lo que es valioso! El espectáculo llama la atención porque manteniendo su carácter tradicional, luce casi como nuevo donde se pone en gran protagonismo la teatralidad de la interpretación y la narrativa fluye entre diferentes cambios de escenario, vestuario apropiado y escenografías de fabulas y cuentos de hadas. La dirección de la joven y muy hábil Teresa Gargano es dinámica y atenta a cada detalle: ¡se percibe que todo ha sido pensado y todo está hecho con el objetivo de divertir y suavizar! (y no se da por hecho ni siquiera para los nombres más conocidos y establecidos). Una producción digna también por las escenografías escénicas realizadas con simple eficacia y en algunos casos diría intuición, que fueron creadas por Sormani y Cardaropoli srl donde encajan bien los trajes clásicos de la sastrería Arrigo Costumi. La orquesta filarmónica italiana dirigida por el magistral Antonino Fogliani, establecido en el campo; desde la magnífica obertura se puede percibir la destreza tanto de la orquesta como del director que con maestría afirmada y con mucho respeto a la par del entusiasmo, acompaña al público a pasar unas horas en un mundo de musica sonriente y amabilidad de encuentro, también divertido por la dulzura del sonido del fortepiano interpretado por Nicola Pascoli. Además de la dirección femenina, la dirección del Colsper Choir también está encomendado a la habilidosa Francesca Tosi, quien, en sintonía con la dirección, ha realizado un excelente trabajo de vocalización y presencia actoral de los coristas. Hablando de ópera, inevitablemente pasamos a contar lo que hemos oído y escuchado, por lo tanto, se habla de voces y en este caso me atrevería a decir que nadie ha traicionado las expectativas; casi todos jóvenes que en su debut recibieron tantos aplausos como para consolidarse entre los buenos cantantes. La voz conocida es la del profundo barítono Simone Alberghini, ciertamente no nuevo en los roles rossinianos, quien con maestría siempre rinde con eficacia para la interpretación general, como en este caso quien interpreta a un Don Magnifico soberbiamente autoritario con los débiles y decididamente de manera contraria "visiblemente obsequioso” con los poderosos. Las dos medias hermanas: Tisbe de Caterina Dellaere, y Clorinda de María Eleonora Caminada son vocalmente buenas e igualmente efectivas como actrices, en unas roles integrantes y relevantes de la historia que conducen con brillantez y vivacidad. Francesco Leone, joven bajo de Cagliari, ha plasmado bien la figura de Alidoro con una voz joven pero profunda y con aire seguro de forma escénica. Dandini, el camarero que se presta al gag de cambiar personajes con el príncipe para probar la bondad de los sentimientos de las pretendientes, es igual una figura brillante y cómica y Emmanuel Franco ha sabido entretener de manera excelente casi con atrevimiento sin escatimar en la voz una emisión calibrada en tonalidad e ironía. Don Ramiro tuvo a Chuan Wang quien hizo el personaje del príncipe con hermosos colores y notas altas y confiadas. Cenicienta, la protagonista, fue interpretada por la debutante Mara Gaudenzi (por causa del destino en los días de San Gaudenzio patrón de Novara) que realmente sorprendió favorablemente a un público atento y en gran medida experto. Gaudenzi apareció en el escenario del Coccia con la confianza de los cantantes acostumbrados al papel, logrando expresar el papel de contralto sin fallas, incluso con consejos de excelente nivel, en fin, ¡un gran descubrimiento! La agilidad, los colores y las reminiscencias del barbero de Rossini aparecieron con brillante vivacidad en muchos momentos de la obra.Si un sentimiento colectivo debe reservarse tanto para la producción como para la realización real, solo puede ser un sentimiento de apreciación, también compartido con una parte experta del público.

 

La Cenerentola - Teatro Coccia di Novara

Foto: Mario Finotti

Renzo Bellardone 

Al di la dei singoli e collettivi comportamenti da “adulti” tutti quanti abbiamo “desiderio” di favole, anche per illuderci un po' e dimenticandoci  magari che le favole contengono narrazioni e morali di grande spessore! Questo è anche il caso di Cenerentola!

LA CENERENTOLA – Teatro Coccia Novara – 23 gennaio 2021 Musica di Gioachino Rossini
Libretto di Jacopo Ferretti Maestro concertatore e direttore d’orchestra Antonino Fogliani Regia Teresa Gargano Assistente alla regia Salvatore Sito Angelina Mara Gaudenzi Don Ramiro Chuan Wang Don Magnifico Simone Alberghini Dandini Emmanuel Franco Alidoro Francesco Leone Tisbe Caterina Dellaere Clorinda Maria Eleonora Caminada Scenografie Sormani-Cardaropoli SRL Sartoria Teatrale Arrigo Costumi Maestro del Coro Francesca Tosi Coro Colsper Maestro al fortepiano Nicola Pascoli Orchestra Filarmonica Italiana Produzione Fondazione Teatro Coccia Si ringrazia Atelier Fornasetti per il fortepiano

Si potrebbe sintetizzare il racconto del pomeriggio al Coccia con poche parole: spettacolo di vera bellezza con musica, voci regia e tutto quanto di pregio! Lo spettacolo colpisce perché pur mantenendo la tradizionalità, si presenta quasi come nuovo dove la teatralità dell’interpretazione è posta in gran rilievo e la narrazione fluisce tra diversi cambi di scena, costumi appropriati   e scenografie favolistiche e favoleggianti. La regia della giovane e molto abile Teresa Gargano è dinamica ed attenta ad ogni particolare: si percepisce che tutto è stato pensato e tutto è realizzato puntando al divertimento ed alla scorrevolezza! (e non è scontato nemmeno per nomi più conosciuti ed affermati).  Produzione meritevole anche per le scenografie a tutto palco realizzate con semplice efficacia ed in alcuni casi direi intuizione, che sono curate da Sormani e Cardaropoli srl dove ben si inseriscono i costumi classici della sartoria Arrigo Costumi.  L’orchestra filarmonica italiana  diretta dal magistrale Antonino Fogliani affermato nel campo; fin dalla magnifica ouverture si percepisce la bravura sia dell’orchestra che del direttore che con padronanza asseverata  e con molto rispetto  pari all’entusiasmo, accompagna il pubblico a trascorrere qualche ora in un mondo di ascolto sorridente e piacevolezza del ritrovarsi, trastullati anche dalla dolcezza del suono del fortepiano suonato da Nicola Pascoli. Oltre alla regia al femminile anche la direzione del Coro Colsper è affidata all’abile Francesca Tosi, che in sintonia con la regia ha compiuto un ottimo lavoro di vocalità e presenza attoriale dei coristi. Parlando di opera inevitabilmente si va a raccontare di quanto si è udito ed ascoltato, quindi si parla di voci ed in questo caso oserei dire che nessuno ha tradito le aspettative; quasi tutti giovani e al debutto hanno riscosso talmente tanti applausi da consolidarli tra i buoni cantanti. La voce conosciuta è quella del profondo baritono Simone Alberghini, non certamente nuovo a ruoli rossiniani, che con padronanza rende sempre efficacemente per la globale interpretazione, come in questo caso che interpreta un Don Magnifico superbamente autorevole con i deboli e decisamente succube e “viscidamente ossequioso” con i potenti. Brave vocalmente  ed altrettanto efficaci come attrici le due sorellastre   Tisbe, Caterina Dellaere e Clorinda Maria Eleonora Caminada parti integranti e di rilevo della storia che conducono brillantemente e con vivacità. Francesco Leone, giovane basso cagliaritano ha ben espresso la figura di Alidoro con voce giovane, ma profonda e con piglio sicuro scenicamente. Dandini il cameriere che si presta alla gag della sostituzione di persona con il principe per saggiare la bontà dei sentimenti delle pretendenti, è di per sé figura brillante e comica ed Emmanuel Franco ha saputo eccellentemente divertire quasi rocambolescamente  senza lesinare con l’emissione vocale calibrata in tonalità e ironicità. Don Ramiro ha incontrato Chuan Wang che ha reso con bei colori e note alte e sicure il personaggio del principe. Cenerentola, la protagonista, è stata interpretata dalla debuttante Mara Gaudenzi ( per un caso del destino proprio nei giorni di San Gaudenzio patrono di Novara) che ha veramente stupito favorevolmente un pubblico attento ed in buona parte esperto. La Gaudenzi si è presentata sul palco del Coccia con la sicurezza di cantanti avvezze al ruolo riuscendo ad esprimere il ruolo da contralto senza alcuna sbavatura, anche con punte di ottimo livello, insomma una bella scoperta! Le agilità rossiniane, le coloriture e le reminiscenze da Barbiere sono apparse con luminosa vivacità in molti momenti dell’opera. Se un sentimento collettivo si vuole riservare sia alla produzione che all’effettiva realizzazione, può essere solo un sentimento di apprezzamento, come condiviso anche con una parte esperta del pubblico. La Musica vice sempre.

Wednesday, January 4, 2017

Faust di Gounod - Houston Grand Opera

Foto: Lynn Lane

Ramón Jacques

E’ innegabile che per risorse economiche, infrastrutture, tradizione, e calibro degli artisti che sono passati su questa scena, l’Opera di Houston è stata sempre una delle compagnie statunitensi più importanti. Tuttavia, parrebbe che negli ultimi anni la direzione artística abbia smarrito la strada, la motivazione e anche l’immaginazione. I cast hanno perso la loro attrattiva come una volta,  come pure la scelta delle produzioni sceniche nè la scelta dei titoli parrebbero più stimolanti. Prova di questo è il Faust di Gounod che è  stato proposto ora con il montaggio di Francesca Zambello, rimontato per l’occasione da Garnett Bruce, che anche se è funzionale e colorito, con bei costumi, e che situa l’azione all’interno di quello che appare un vecchio cartone animato, il suo aspetto visivo appare rudimentale, antiquato, rivelando il peso degli anni. A quest’opera del repertorio francese si sarebbe fatto giustizia con una nuova produzione in accordo con livello di questo teatro, invece si è ricorso ad altro già visto ed esaurito da perlomeno vent’anni o più. Queste scenografie hanno viaggiato in diversi teatri statunitensi, e giàil successo l’hanno ottenuto, essendo le stesse utilizzate nel 2007 con la memorabile interpretazione nel ruolo di Mefistofele del leggendario basso Samuel Ramey. Il cast in quest’occasione brillava sulla carta, ma il suo disimpegno non ha soddisfatto le aspettative, a cominciare dal basso barítono Luca Pisaroni un interprete che ha esagerato l’interpretazione di Mefistofele, con una gestualità che è parsa più ridicola che diabólica. Il suo disimpegno vocale e la sua dizione sono stati corretti, però la sua voce è parsa carente di corpo e di spessore che uno si aspetta da un personaggio come questo, tanto da essere inudibili vari passaggi. Il tenore Michael Fabiano, come Faust, ha avuto un inizio irregolare scomodo con la parte e la tesitura, però negli atti seguenti una volta che è riuscito a calibrare la voce ha mostrato doti affascinanti di una vocalità molto solida, piena di omogeneità di colore. Poco da dire sulla sua interpretazione scenica, scura e timida. Il soprano portoricano Ana María Martínez ha impersonato il ruolo di Margherita con magnifici lampi vocali, belle pennellate come nella sua aria “Ah je ris de voir”.  Non ha offerto un livello di prestazione cui siamo abituati. E nulla si può intimare o rimproverare a una cantante del suo livello, così la domanda sarebbe: ”È proprio necessario che la si metta in contratto invariabilmente in tutta la stagione privando così il pubblico dell’opportunità di ascoltare altre voci diverse o attuali?“ Una domanda a cui dovrebbe rispondere l’amministrazione del teatro.Molto discreta la partecipazione di Joshua Hopkins come Valentin e di Margaret Lattimore come Marthe, come gioviale e raggiante è stata Megan Mikailovna Samarin come Siebel.  Il coro si è mostrato sicuro nei suoi interventi e accanto all’orchestra i suoi interventi sono stati i momenti migliori di una rappresentazione appannata, con Antonino Fogliani che ha diretto un gruppo solido, compatto e omogeneo, e di grata e risonante sonorità

Friday, December 9, 2016

Fausto de Gounod en la Ópera de Houston

Foto: Lynn Lane

Ramón Jacques

Es innegable que por recursos económicos, infraestructura, tradición, y calibre de artistas que han pasado por su escenario, la Ópera de Houston ha sido siempre una de las compañías estadounidenses más importantes. Sin embargo, parecería que en los últimos años la dirección artística ha perdido el rumbo, la motivación e incluso la imaginación. Los elencos dejaron de ser atractivos como lo eran en antaño, como tampoco la elección de producciones escénicas ni la elección de títulos parece ser de lo más estimulante. Prueba de ello es este Fausto de Gounod, se ofreció de nueva cuenta con el montaje de Francesca Zambello, repuesto en esta ocasión por Garnett Bruce, que aunque es funcional y colorido, con buenos vestuarios, y que sitúa la acción dentro de lo que parecería una historieta antigua, su aspecto luce ya rudimentario, anticuado, denotando el paso de los años. A esta obra del repertorio francés se le hubiera hecho justicia con un una nueva producción acorde al nivel de este teatro, pero se recurrió a algo ya visto y gastado, de por lo menos veinte años o más. Estas escenografías han recorrido diversos teatros estadounidenses, y ya dieron de sí,  además son las mismas que aquí se utilizaron este en el 2007, con la memorable interpretación del papel de Mefistófeles del legendario bajo Samuel Ramey.  El elenco en esta ocasión lucia atractivo en la papeleta, pero su desempeño no cumplió con las expectativas, comenzando con el bajo-barítono Luca Pisaroni un intérprete que sobreactuó el papel de Mefistofeles y exageró la gestualidad al punto de hacerla parecer más ridícula que diabólica. Su desempeño vocal y su dicción fueron correctos, pero su voz pareció carecer del cuerpo y espesor que uno esperaría de un personaje como este, al punto de ser inaudible en varios pasajes.  El tenor Michael Fabiano, como Fausto, tuvo un inicio irregular incomodo con la parte y la tesitura, pero para los siguientes actos una vez que logró calibrar la voz mostró dotes fascinantes de una voz muy solida, plena de homogeneidad y color.  Poco que decir de su actuación, sombría y  tímida. 
La soprano puertorriqueña Ana María Martínez cumplió con el papel de Marguerite, con magníficos destellos vocales y gratas pinceladas como en su aria “Ah je ris de voir”  No ofreció una actuación del nivel que nos tiene acostumbrados, y nada se le puede escatimar o reprochar a una cantante de su nivel, aunque la duda seria si ¿es necesario que se le contrate invariablemente en todas las temporadas privando al publico la oportunidad de escuchar otras voces diferentes o actuales? Un cuestionamiento que tendría que responder la administración del teatro. Muy discretas las participaciones de Joshua Hopkins como Valentin y de Margaret Lattimore como Marthe, como jovial y radiante estuvo Megan Mikailovna Samarin como Siébel. El coro se mostró seguro en sus intervenciones y al lado de la orquesta fueron lo sobresaliente de una deslucida función, con Antonino Fogliani dirigiendo una agrupación solida, compacta, homogénea y de grata y resonante sonoridad.


Friday, December 20, 2013

Aida di Verdi - Houston Grand Opera


Foto: Lynn Lane
 
Carlos Rosas Torres
 
La Houston Grand Opera non poteva trascurare il bicentenario della nascita di Wagner e di Verdi. Infatti la sua attuale stagione 2013-14 è stata inaugurata con la monumentale Aida e dal prossimo aprile partirà, al ritmo di un'opera all'anno, la Tetralogia: Das Rheingold nella realizzazione de La Fura del Baus. Un'Aida di successo deve coniugare diversi aspetti tra quello vocale, quello musicale e quello scenico, ma in questa occasione non tutti questi elementi erano messi a punto. Iniziamo coll'elemento più interessante e solido di questa produzione: il cast vocale. Il soprano russo Liudmyla Monastyrska ha combinato perfettamente la forza, la soavità e l'anima del personaggio di Aida, mostrando sicurezza scenica e un canto caldo e uniforme arricchito di espressività e dolcezza. Poco si può aggiungere a quanto non sia già stato detto sull'esibizione di Dolora Zajick, il cui nome è sinonimo ormai del personaggio di Amneris, tra i tanti che le appartengono come Adalgisa, Azucena, eccetera. Il leggendario mezzosoprano statunitense ha dimostrato gran energia vocale e drammatica dando vita al personaggio con brio e impeto, manifestando comunque, ove richiesto, dei momenti di raffinatezza. Al suo debutto locale come Radames era il tenore italiano Riccardo Massi di buon carisma scenico e una gradevole voce di proiezione non molto ampia, quasi fredda all'inizio ma con un crescendo d'intensità emotiva durante l'opera, per concludere la scena finale nel lirismo più assoluto. Il baritono Scott Hendricks ha impersonato un autoritario e vigoroso Amonasro, talvolta con superflua aggressività sia nel canto che nell'azione. Nel ruolo di Ramfis era quasi sprecato il basso Ain Anger, di grande qualità, che ha soddisfatto appieno il suo compito e che meriterebbe la prossima volta un ruolo di maggior spessore. Corretti i comprimari e il coro che, in quest'opera, ha una certa importanza. La parte musicale dell'orchestra era diseguale in quanto le scelte dinamiche, talvolta troppo rapide, del direttore Antonino Fogliani hanno causato momenti di sfasamento notevole col palcoscenico. Lasciamo per ultima la parte meno attraente della realizzazione ossia l'astratta e colorata scenografia dell'inglese Zandra Rhodes. Si era già parlato, quando questa messa in scena fu creata nel 2010 a San Francisco, che il ruolo non era stato adeguato, visto che l'Egitto immaginario in un'epoca indeterminata, dove viene situata l'azione, era forse più adatto a un Flauto Magico. Il sovraccarico di decori e figure egizie, costumi esagerati e un costante movimento nei cambi di scena non solo distraeva ma soprattutto disturbava e stancava la visione dello spettatore. Comunque, pur in questa cornice, la regia di José Maria Condemi è stata discrete.

Aida en la Gran Opera de Houston

Foto: Houston Grand Opera

Carlos Rosas Torres

La Houston Grand Opera no podría olvidar el bicentenario del nacimiento de Wagner como tampoco el de Verdi, y su actual temporada 2013-2014 fue inaugurada con la monumental Aida (y a partir del próximo mes de abril dará inicio, a una ópera, por año el Anillo de Wagner con Das Rheingold en un montaje de La Fura del Baus). Una exitosa Aida debe conjugar diversos aspectos como lo vocal, lo musical y lo escénico. En esta ocasión, no todos esos elementos estuvieron presentes. Comenzaremos por el elemento más interesante y solido de esta producción lo aportaron indudablemente los cantantes, comenzando por la soprano rusa Liudmyla Monastyrska quien entendió la combinación de fuerza, finura y alma que contiene el personaje de Aida demostrando seguridad escénica, y su cálido y uniforme canto fue dotado de expresividad y dulzura. Poco se puede agregar, que no se haya escrito ya, del  desempeño de Dolora Zajick cuyo nombre es sinónimo con el del personaje de Amneris, entre otros que le pertenecen como: Adalgisa, Azucena etc. La legendaria mezzosoprano estadounidense mostró fuerza vocal y escénica para dar vida brío e ímpetu a su personaje, aunque también supo imprimir sutileza cuando le fue requerida.  En su debut local como Radames, el tenor italiano Riccardo Massi, mostró presencia escénica y carisma como Radames, y una voz de grato timbre no muy amplia en su proyección, que se sintió fría al inicio y que fue creciendo de menos a más para concluir con una conmovedora escena final cargada de lirismo. El barítono Scott Hendricks, personificó un autoritario y vigoroso Amonasro con un cierto toque de innecesaria agresividad en su canto y en su actuación.  El papel de Ramfis, pareció muy poco para las cualidades del bajo Ain Anger, quien cumplió satisfactoriamente y que en su próxima aparición local merecería un papel de mayor importancia.  Correctos los comprimarios y el coro, siempre importante en una obra de este calibre. La parte orquestal tuvo momentos desiguales, ya que en su conducción Antonino Fogliani apostó por la fuerza y una dinámica no siempre apta, de tiempos rápidos, que por momentos causó notables desfases con los cantantes. Dejamos para el final la parte menos atractiva de la función, la abstracta y colorida producción escénica de la diseñadora inglesa Zandra Rhodes.  Ya se había advertido en su estreno en el 2010 en San Francisco, que esta concepción no cumplía su cometido, ya que el imaginario Egipto donde se sitúa la trama en una época indeterminada, más apta quizás para la Flauta Mágica, no es la adecuada. Cargado de motivos y figuras egipcias, exagerados vestuarios y constante movimiento en los cambios de escena no solo distrajo la atención si no que resulta cansada e incómoda para la visión del espectador. Ante tal marco, la dirección escénica de Jose Maria Condemi fue discreta. 




Saturday, March 24, 2012

Anna Bolena de Donizetti en Florencia

Foto Francesca Zardini

Massimo Crispi

Una insólita versión de Anna Bolena sin orquesta, a causa de la huelga de la orquesta del Maggio, se representó en Florencia. La orquesta protestaba por los recortes impuestos por la dirección del teatro para balancear su situación. De todas maneras, el teatro decidió que se realizara el espectáculo, así el maestro Andrea Severi, pianista del teatro, ejecutó la entera reducción al piano, dirigido por el maestro Antonino Fogliani y no por Roberto Abbado como se había anunciado en el programa. Por una lado fue una prueba de paciencia y de buena voluntad por parte del elenco y de la dirección, y por otro, un inevitable empobrecimiento del espectáculo ya que es muy difícil cantar una opera entera sin el verdadero apoyo de la orquesta, adémas, el bajo Roberto Scandiuzzi, Enrico VIII cantó igualmente a pesar de estar enfermo. El espectáculo de Graham Vick, repuesto por Stefano Trespidi, en una nueva producción proveniente de los teatros de Verona y de Trieste, mostró escenografias y vestuarios hermosos, y fue esencial y funcional con invenciones como las transparentes paredes del castillo real que simbolizaban la imposibilidad de cualquier conspiración dentro de la corte de Enrico, donde se observaba todo. Superlativa e inoxidable fue la Anna de Mariella Devia, de quien maravilla cada día que pasa su longevidad vocal y su pertinencia estilística.. Al final, muchas ovaciones para la reina. La Giovanna Seymour de Sonia Ganassi tuvo éxito con un papel que ha rodado y asegurado. Esplendida como siempre estuvo José María Lo Monaco en el personaje del paje Smeton, con sobresaliente e impecable voz. Shalva Mukeria como Percy, con centro y graves un poco inseguros, exhibió grato registro agudo, y Konstantin Gorny como Rochefort, con sólida voz de bajo. Un poco perdido estuvo el coro, quizás por la falta de orquesta. El pianista Andrea Severi, que del foso tuvo la responsabilidad de mantener la escena con su teclado, recibió su dosis de aplausos. Es una lastima ver un espectáculo a la mitad, sobretodo sabiendo que será la ultima ocasión, si no de las ultimas, que se escuchará a Devia en Florencia en este papel. Quizás como terminaran los teatros de Italia.


Thursday, March 22, 2012

Anna Bolena - Teatro del Maggio Musicale Fiorentino, Firenze

Foto: Francesca Zardini
Massimo Crispi

Un'insolita versione dell'Anna Bolena senza orchestra a causa dello sciopero dell'orchestra del Maggio è andata in scena in questi giorni a Firenze. L'orchestra protesta per i tagli che la direzione del teatro vuole adottare per ripianare il bilancio. Il Teatro ha comunque deciso di far andare in scena lo spettacolo e quindi il maestro Andrea Severi, pianista del teatro, ha eseguito l'intera riduzione al pianoforte, diretto al maestro Antonino Fogliani e non Roberto Abbado come annunciato sul programma, mentre gli artisti agivano sul palco. Da un lato una prova di pazienza e di buona volontà da parte del cast e della direzione della Fondazione. Dall'altro un inevitabile impoverimento dello spettacolo, anche perché è veramente difficile cantare un'opera intera senza il vero sostegno dell'orchestra, si è esposti moltissimo. Per di più il basso Roberto Scandiuzzi, Enrico VIII, era ammalato ma ha cantato ugualmente. Lo spettacolo di Graham Vick, ripreso da Stefano Trespidi, nuovo allestimento proveniente dai teatri di Verona e di Trieste, con scene e costumi, molto belli, di Paul Brown ripresi da Elena Cicorella e luci di Giuseppe Di Iorio riprese da G.Paolo Mirenda, era essenziale e funzionale, con invenzioni felici come le pareti del castello reale in plexiglas, trasparenti, quasi a simboleggiare l'impossibilità di qualsiasi congiura all'interno della sua corte, Enrico vede tutto. Superlativa e inossidabile l'Anna di Mariella Devia, di cui meraviglia, ogni giorno che passa, la longevità vocale e la pertinenza stilistica. Ovazione finale per la regina. Ma anche l'altra regina, la Giovanna Seymour di Sonia Ganassi, ha riscosso un meritato successo, ormai per lei un personaggio rodato e collaudato. Splendida, come sempre, anche José Maria Lo Monaco nel personaggio del paggio Smeton, con voce superba e impeccabile. Bene gli altri, Shalva Mukeria come Percy, dai centri e gravi forse un po' insicuri, ma con un bel registro acuto, e Konstantin Gorny come Rochefort, solida voce di basso. Un po' spaesato il coro, forse per la mancanza dell'orchestra. Il pianista Andrea Severi, che dal golfo mistico aveva la responsabilità di sostenere il palcoscenico colla sola tastiera, ha avuto anch'egli la sua dose di meritati applausi. Peccato, uno spettacolo a metà, e soprattutto con la consapevolezza che sarà l'ultima volta, se non una delle ultime, che si ascolterà Devia a Firenze in questo ruolo. Chissà come finiranno i teatri d'Italia…

Thursday, January 14, 2010

G. Rossini - Il Barbiere di Siviglia (DVD) - Teatro La Fenice

G.Rossini
Il barbiere di Siviglia
Meli, Shaham, Frontali, De Simone, G. Furlanetto
Direttore Antonino Fogliani
Regia Bepi Morassi
Venezia, Teatro La Fenice, 2008
DVD Dynamic 33597, 2009


Roberta Pedrotti

Venezia, si sa, è città dalla forte vocazione turistica, anche al di fuori del Carnevale un palcoscenico naturale che in ogni angolo evoca immagini d’una storia che pare già rappresentazione artistica e letteraria di se stessa. Logico, quindi, che La Fenice tenga in repertorio allestimenti delle opere più popolari da riproporre regolarmente oltre che ai melomani mai sazi di Traviate e Barbieri anche agli ospiti di passaggio. Se l’opera verdiana torna ormai quasi ogni anno in cartellone nel fascinoso allestimento di Robert Carsen, per il capolavoro di Rossini si torna a uno spettacolo di Bepi Morassi che sembra pensato proprio per appagare le brame dei visitatori più tradizionalisti, avidi di cartapesta e pittoreschi cliché. Il DVD, peraltro, si riferisce a una recita che era stata anche oggetto di proiezione in diretta nel circuito dei cinema italiani che aderiscono al progetto promosso dalla Dynamic. Operazione lodevolissima, anche al di là di uno spettacolo di qualità inferiori alle aspettative, anche se commisurato a un target forse non dei più esigenti (benché la proiezione sia fruita non solo da curiosi neofiti, ma anche da appassionati che con una modica spesa si assicurano l’opportunità di assistere spettacoli difficilmente raggiungibili per motivi logistici). Il cast allinea due specialisti dei rispettivi ruoli come Roberto Frontali (Figaro) e Bruno De Simone (Don Bartolo) e un tenore de calibro di Francesco Meli come Conte d’Almaviva. Nessuno, però, dà il meglio di sé: Frontali si destreggia con l’esperienza, De Simone non brilla nel sillabato della sua aria e Meli, che pure avevamo apprezzato in altre occasioni rossiniane, sembra a disagio, soprattutto nella sortita, e ci consegna una delle sue caratterizzazioni meno convincenti. Rinat Shaham è un’onesta Rosina di routine: vocalità poco naturale e priva di particolari fascini, coloratura appena sufficiente. Giovanni Furlanetto si disimpegna come Don Basilio e Giovanna Donadini è un’abile caratterista ma una cantante discutibile. Debolucci i comprimari. Bisogna però riconoscere che tutto il cast è messo in grossa difficoltà dalla direzione confusionaria e monotona di Antonino Fogliani, capace di offuscare la genialità rossiniana e, insieme all’allestimento povero d’idee e di verve di Morassi, di stendere un velo di noia sulla recita. Peccato, un’occasione persa. Registrazione negli standard cui ci ha abituati la Dynamic.