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Thursday, June 22, 2017

Suor Angelica e I Pagliacci en el Teatro el Circulo de Rosario, Argentina

Fotos: Teatro el Circulo de Rosario, Argentina

Dr. Alberto Leal 

Pocos teatros de nuestro medio tienen la cualidad, demostrada en estos últimos años por el Teatro El Circulo, de generar excelentes funciones eligiendo títulos convocantes, y lo más importante, los artistas más idóneos para cada tarea. Sería importante que otros teatros de nuestro país tomen su ejemplo. Artistas de primer nivel que en el Teatro Colón son generalmente marginados a segundos elencos, resultando la mayoría de veces mejor que el primero, ya que los elementos importados son de un nivel notablemente inferior. Seguramente existe una causa, pero prefiero no saberlo…ni imaginarlo. En esta ocasión se presentó un doble programa, no habitual, Suor Angélica y I Pagliacci. Dos obras de hondo dramatismo que funcionaron muy bien juntas. La dirección musical corrió por cuenta del Maestro Carlos Vieu, en lo personal el mejor director de la actualidad radicado en nuestro país. Brindó dos vibrantes versiones, totalmente en estilo y con los tiempos adecuados. Fue correctamente complementado por la orquesta, con algunos titubeos en Sour Angélica, pero, tanto director como Orquesta se sintieron a sus anchas en I Pagliacci. Estrella indiscutida de la doble velada fue el tenor Enrique Folger. Su voz se ha tornado más oscura, su volumen imponente en un Teatro como el Círculo, cantó con total seguridad, actuó como el más experimentado de los actores. Pocos tenores en el mundo pueden brindar un Canio con la belleza de su voz, su línea de canto y su notable temperamento. BRAVO! Y más que merecida la ovación que recibió. Sigo preguntándome porque un cantante de sus quilates sigue en nuestro país cuando los tenores que son contratados por el Colón no llegan ni de lejos a su nivel y que cubre además un repertorio de Wagner a Puccini, siempre con la misma excelencia. Más que una grata sorpresa fue la Sour Angélica de Paula Almenares. Es evidente que la soprano está volcándose a roles más pesados y creo que es el momento justo. Más que gratamente impresionado quedé con su excelente Sour Angélica. Su voz, ahora más oscura, con libertad total en toda su extensión, notables graves en la primera parte de la obra y contundentes agudos en el final, proyectó una genuina y fuerte emoción. Y como siempre una modélica línea de canto. Un excelente trabajo. Difícil de entender que no figure en la temporada del Colón ni del Argentino. No logró mantener el mismo nivel en la Nedda de I Pagliacci. Su voz sonó cansada, con menos peso. Siempre fue correcta en lo vocal y actuó con el desenfado necesario, pero distó de llegar al notable nivel de Suor Angélica. Y es casi lógico que luego de su entrega en el primer título, tanto vocal como emotiva, fuera muy difícil mantener un nivel similar. Leonardo López Linares, volvió a mostrar su hermosa voz de barítono, su impecable línea de canto y sus grandes adelantos con actor. Gran trabajo. Anabella Carnevali, mostró el habitual terciopelo de su timbre, su impactante volumen, pero no me cerró como personaje. Tal vez no fue favorecida por su espléndida figura y el excelente vestuario, en gamas de verdes, que la aleja de la imagen de la edad y la época de La Zia Principessa. 
Algo más de maldad era absolutamente requerida. Siempre será un placer verla y escucharla pero creo que tiene que trabajar más su personaje, por momentos ausente de la escena, aquí no sé si se debió a la marcación del Director de Escena. Pero su voz y su temperamento reclaman importantes roles en nuestro querido Colón. Ismael Barrile brindó un correcto Silvio, bien actuado y correctamente cantado. Marcela Novero y Graciela Mozzoni se lucieron en el grupo de hermanas. Daniel Gómez López – como Beppe – lució una línea de canto errática, buen actor, pero necesita trabajar más en lo vocal. Sus respiraciones constantes cortando las frases no fueron realmente agradables. Correcto el amplio elenco de hermanas en Suor Angélica y buen trabajo de ambos coros. Notable el vestuario de Ramiro Sorrequieta y Liza Tanoni, salvo el espléndido vestido de la Zia Principessa, hermoso de ver pero fuera de contexto. Simple pero efectiva la escenografía de Jorge A. Fernández. Debo confesar que luego de ver su “Barbero” en el Argentino de La Plata no tenía confianza en la puesta de Rubén Martínez. Pero fue un error. Aquí siguió con total fidelidad el argumento de ambas óperas, con dos pequeños y acertados guiños en ambos finales. Volvió a la versión original restituyendo al barítono la frase “LA COMMEDIA E FINITA” y un inesperado final en Suor Angélica. Un trabajo de excelencia, con muy buena marcación de los cantantes y un notable fluir de ambos dramas. Bravo. Y espero sea considerado para otras puestas. En suma, una excelente versión de este doble programa que solo es de lamentar que haya podido ser vista solamente en Rosario. Felicitaciones a todas los que fueron parte de esta lograda jornada lírica.

Monday, April 24, 2017

Suor Angelica e I Pagliacci en el Teatro el Circulo de Rosario, Argentina

Fotos: Teatro el Circulo de Rosario

Dr. Alberto Leal

Pocos teatros de nuestro medio tienen la cualidad, demostrada en estos últimos años por el Teatro El Circulo, de generar excelentes funciones eligiendo títulos convocantes, y lo más importante, los artistas más idóneos para cada tarea. Sería importante que otros teatros de nuestro país tomen su ejemplo. Artistas de primer nivel que en el Teatro Colón son generalmente marginados a segundos elencos, resultando la mayoría de veces mejor que el primero, ya que los elementos importados son de un nivel notablemente inferior. Seguramente existe una causa pero prefiero no saberlo….ni imaginarlo. En esta ocasión se presentó un doble programa, no habitual, Suor Angélica y I Pagliacci. Dos obras de hondo dramatismo que funcionaron muy bien juntas. La dirección musical corrió por cuenta del Maestro Carlos Vieu, en lo personal el mejor director de la actualidad radicado en nuestro país. Brindó dos vibrantes versiones, totalmente en estilo y con los tiempos adecuados. Fue correctamente complementado por la orquesta, con algunos titubeos en Sour Angélica pero, tanto Director como Orquesta se sintieron a sus anchas en I Pagliacci. Estrella indiscutida de la doble velada fue el tenor Enrique Folger. Su voz se ha tornado más oscura, su volumen imponente en un Teatro como el Círculo, cantó con total seguridad, actuó como el más experimentado de los actores. Pocos tenores en el mundo pueden brindar un Canio con la belleza de su voz, su línea de canto y su notable temperamento. BRAVO! Y más que merecida la ovación que recibió. Sigo preguntándome porque un cantante de sus quilates sigue en nuestro país cuando los tenores que son contratados por el Colón no llegan ni de lejos a su nivel y que cubre además un repertorio de Wagner a Puccini, siempre con la misma excelencia. Más que una grata sorpresa fue la Sour Angélica de Paula Almenares. 
Es evidente que la soprano está volcándose a roles más pesados y creo que es el momento justo. Más que gratamente impresionado quedé con su excelente Sour Angélica. Su voz, ahora más oscura, con libertad total en toda su extensión, notables graves en la primera parte de la obra y contundentes agudos en el final, proyectó una genuina y fuerte emoción. Y como siempre una modélica línea de canto. Un excelente trabajo. Difícil de entender que no figure en la temporada del Colón ni del Argentino. No logró mantener el mismo nivel en la Nedda de I Pagliacci. Su voz sonó cansada, con menos peso. Siempre fue correcta en lo vocal y actuó con el desenfado necesario, pero distó de llegar al notable nivel de Suor Angélica. Y es casi lógico que luego de su entrega en el primer título, tanto vocal como emotiva, fuera muy difícil mantener un nivel similar. Leonardo López Linares, volvió a mostrar su hermosa voz de barítono, su impecable línea de canto y sus grandes adelantos con actor. Gran trabajo. Anabella Carnevali, mostró el habitual terciopelo de su timbre, su impactante volumen, pero no me cerró como personaje. Tal vez no fue favorecida por su espléndida figura y el excelente vestuario, en gamas de verdes, que la aleja de la imagen de la edad y la época de La Zia Principessa. Algo más de maldad era absolutamente requerida. Siempre será un placer verla y escucharla pero creo que tiene que trabajar más su personaje, por momentos ausente de la escena, aquí no se si se debió a la marcación del Director de Escena. 
Pero su voz y su temperamento reclaman importantes roles en nuestro querido Colón. Ismael Barrile brindó un correcto Silvio, bien actuado y correctamente cantado. Marcela Novero y Graciela Mozzoni se lucieron en el grupo de hermanas. Daniel Gómez López – como Beppe – lució una línea de canto errática, buen actor, pero necesita trabajar más en lo vocal. Sus respiraciones constantes cortando las frases no fueron realmente agradables. Correcto el amplio elenco de hermanas en Suor Angélica y buen trabajo de ambos coros. Notable el vestuario de Ramiro Sorrequieta y Liza Tanoni, salvo el espléndido vestido de la Zia Principessa, hermoso de ver pero fuera de contexto. Simple pero efectiva la escenografía de Jorge A. Fernández. Debo confesar que luego de ver su “Barbero” en el Argentino de La Plata no tenía confianza en la puesta de Rubén Martinez. Pero fue un error. Aquí siguió con total fidelidad el argumento de ambas óperas, con dos pequeños y acertados guiños en ambos finales. Volvió a la versión original restituyendo al barítono la frase “LA COMMEDIA E FINITA” y un inesperado final en Suor Angélica. Un trabajo de excelencia, con muy buena marcación de los cantantes y un notable fluir de ambos dramas. Bravo. Y espero sea considerado para otras puestas. En suma, una excelente versión de este doble programa que solo es de lamentar que haya podido ser vista solamente en Rosario. Felicitaciones a todas los que fueron parte de esta lograda jornada lírica.

Friday, April 27, 2012

Excelente “Un Ballo In Maschera” en el Teatro El Circulo de Rosario Argentina

Fotos: Martin Dominguez

Dr. Alberto Leal

Una de las óperas más representadas de Verdi, que si embargo hace años que no se presentaba en nuestro país. Ambientada originalmente en Suecia fue modificada por el Maestro, debido a la censura, y trasladada a Boston. Ambas versiones se dan en nuestros días, pero la versión americana – la más frecuentada - fue la elegida por el Teatro El Círculo. Este teatro mantiene en los últimos años la cualidad de elegir títulos de forma inteligente, de la misma forma optar por elencos absolutamente acertados y siempre de atracción para el público. La función brindada tuvo nivel de excelencia, tanto vocal como musicalmente y marca otro escalón para un Teatro que crece constantemente en función a la inteligencia de quienes lo manejan. El Maestro Nicolas Rauss realizó un espléndido trabajo, con excelentes tiempos y manteniendo un justo balance entre foso y escenario, dentro de un estilo auténticamente verdiano y con una Orquesta que lo siguió en todo momento, produciendo un notable volumen. Trabajo de excelencia. El Barítono Leonardo López Linares justificó ampliamente el suceso que está teniendo en Europa. Cantó con hermoso timbre de voz, afinado y totalmente en estilo. Su Alzati! là tuo figlio...Eri tu fue tal vez el punto más alto de la función.  La soprano Virginia Tola, en su primer rol dramático, mostró una voz de muy buen volumen, cantó con excelente afinación y estilo, generando una más que digna personificación de Amelia. No dudo que fue la mejor prestación que le he escuchado a la soprano. Bravo! Y adelante en un repertorio para el que está sin dudas dotada. Fue una pena escuchar, antes de comenzar la función, que el tenor Luís Lima no se encontraba bien de salud y que saldría a cantar por respeto al público.

El asna, que sido una sombra durante toda su carrera, le impedía mostrar su talento una vez más. Cantó los dos primeros actos, aunque con algunos problemas, su hermosa voz, plena de armónicos y su importante volumen fueron un placer para los presentes en la función. Pero no pudo completar la ópera y en el último acto el tenor uruguayo, Gerardo Marandino, ocupó su lugar. Cumplió en forma correcta, aunque la inconfundible voz de Lima sobrevolara el ambiente. Esto es otra demostración que para un teatro organizado no existen obstáculos.  Una gratísima sorpresa fue escuchar a la mezzo Anabella Carnevali, con una imponente voz, excelente extensión y un canto pleno de matices, cuesta creer como no figura en forma habitual en las temporadas de los teatros de Buenos Aires. Jaquelina Livieri, como Oscar, canto y actuó en forma impecable, suelta, con estimables condiciones actorales y sin problema alguno en la parte vocal, otro gran trabajo. El Coro estable cumplió con empeño y profesionalismo su papel. Y no bajó de la corrección el resto del elenco. Pablo Maritano y Nicolás Boni, de quienes siempre hemos valorado sus trabajos, no lograron – en esta ocasión – cumplir con los objetivos. Poco atractivo en lo visual, con algunas marcaciones - como la del Coro en el último acto – totalmente primarias, poco ayudados por una iluminación elemental. Este es un trabajo que es mejor no considerar para dos jóvenes talentos que han hecho puestas de gran valor en un pasado reciente. Siempre es un placer concurrir a una función del Teatro del Círculo, más allá de los kilómetros. En una ciudad que se ve cada vez más bonita, el teatro demuestra que los logros dependen de conocer auténticamente de ópera y recurrir a los cantantes más adecuados para cada rol. Quedamos a la espera del próximo título!

Tuesday, March 20, 2012

LA BATTAGLIA DI LEGNANO de Giuseppe Verdi - Trieste Teatro Verdi

Foto: F. Parezan Trieste

!!!Viva Italia entre locura y resurgimiento!!! Coproduccion con el Teatro dell’Opera di Roma y el Liceu di Barcellona.

Giosetta Guerra

La locura de la libertad agitaba al pueblo del siglo diecinueve, y la locura pura movía a los hombres del poder a destruir las riquezas culturales del propio país. Esto es lo que quiso decir el director Ruggero Cappuccio ambientando La Battaglia di Legnano, opera del resurgimiento de Verdi, en un deposito de objetos de arte abandonados. La única esperanza son los restauradores capaces de retocar los bellos cuadros (escenografías y vestuarios de Carlo Savi, y luces de Nino Napoletano). Pero, ¿Quién será el restaurador del patrimonio actual de Italia? Desafortunadamente la preocupación de hacer creíble esta metáfora distrajo al director del espíritu de resurgimiento de la opera, quien resultó haciendo una dirección estática y alejada de la tinta de la partitura. En el plano vocal, Dimitra Theodossiu, debutando el papel, delineó una Lida apesadumbrada y resignada, con una línea de canto muy pura y melodioso, inundada de sensibles pianisimos y penetrantes filados en las páginas de dolor y lirismo (sublime en la plegaria, de gran impacto dramático cantada en el filo y con voz también en las notas agudas). Diseñó también una Lida apasionada y ardiente con voz segura y rica de armónicos siembre hacia el fiato, sonidos densos y rotundos en el centro y en los graves, agudos fulminantes y agilidad de fuerza en las paginas mas virtuosas. ¡Una verdadera heroína del melodrama dramático! Andrew Richards, con fiero portamento y tono seguro, debutó con fuerza el valeroso y audaz papel de Arrigo. La voz robusta y de buena pasta, radiosa en el squillo, salió hacia los agudos extremos en la explosión de desdeño y de ardor y se suavizó en los fascinantes abandonos melódicos. El tenor pronunció claramente la palabra escénica con acento heroico y vigoroso, y con clara dicción. Elegiaco y conmovedor en la escena final de muerte. Leonardo López Linares (Rolando, marido de Lida y amigo de Arrigo) mostró un bueno modo de ofrecer una voz importante, extensa y de gran volumen. El fraseo fue apropiado, el acento estuvo bien marcado, y el canto en mascara, por demás audaz, y en ocasiones furioso, pero el barítono sabe cantar y usó la voz con suavidad en las paginas cargadas de pathos. El bajo Enrico Giuseppe Iori delineó un imponente Barbarossa con un medio vocal impresionante y con acento seguro y vigoroso. Insinuante estuvo el Marcovaldo del barítono Giovanni Guagliardo. Sharon Pierfederici (Imelda) mostró una voz insegura y tremulante; y débil estuvo el Araldo del tenor Alessandro De Angelis. Timbrados los bajos Francesco Musinu y Federico Benetti (Cónsul de Milán), Nicola Pascoli (Escudero) y Gabriela Sagona (gobernador de Como). Buena fue la prueba del coro dirigido por Paolo Vero, y la Orquesta del teatro Verdi, guiada por Boris Brott, alternó momentos vigorosos en momentos absortos y otros de puro acompañamiento de las voces. Muy bella y bien ejecutada estuvo la obertura. Formas y épocas diversas para los vestuarios: impermeables y abrigos para el pueblo, vestidos largos para Lida, antiguos para los hombres, excepto para Arrigo, quien vistió pantalones negros, botas con tacones y una fulgurante camisa blanca manchada de sangre al final.