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Sunday, August 18, 2019

El debut de la soprano Aida Garifullina en Buenos Aires


Fotos. Máximo Parpagnoli. Prensa Teatro Colón

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 16 de agosto de 2019: Teatro Colón. Concierto Lírico. Obras de Georges Bizet, Charles Gounod, Giacomo Puccini, Piotr Ilich Chaikovski, Nikolái Rimski-Kórzakov, Leo Delibes, Giuseppe Verdi, Pietro Mascagni y Ruggero Leoncavallo. Solista: Aida Garifullina, soprano. Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Director Musical: Carlos Vieu. Cuarta Función del Ciclo Grandes Intérpretes Internacionales.

Por primera vez en la Argentina se presentó una de las divas emergentes de nuestro tiempo: la soprano Aida Garifullina. La acompañó la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por el maestro Carlos Vieu quien fue en todo momento extraordinario concertador y que logró que la orquesta brillara en los momentos solistas y sea sólido acompañante en los fragmentos vocales. El primer momento vocal llegó con Je veux vivre el vals de Julieta de la ópera ‘Roméo et Juliette’ de Charles Gounod, interpretado con virtuosismo, voz plena y agudos sin mácula. Como en toda la noche el maestro Carlos Vieu -sin dudas el mejor director de orquesta especializado en ópera con que cuenta la Argentina en este momento en su territorio- respiró junto a la soprano, manejó tiempos y balances y buscó en cada fragmento el matiz adecuado. Lo que se llama un verdadero ‘maestro concertador’ de ópera. Siguió un muy buen acercamiento a la Mimí pucciniana con el aria de entrada (Sì, mi chiamano Mimì), fragmento que la soprano cantaba por primera vez en público y que interpretará completo próximamente. Profundidad y sutileza interpretativa demostó Garifullina en la escena de la muerte de la ópera ‘La doncella de nieve’ de Nikolái Rimski-Kórsakov, y gracia y desenvoltura en Les filles de Cadix de Léo Delibes. En esta primera parte la soprano rusa evidenció belleza vocal, muy buen caudal, variedad de matices y técnica depurada. En la primera parte la Orquesta interpretó, con la batuta del maestro Vieu, una impecable Farandole de la Suite N° 2 de ‘L’arlésienne’ de Georges Bizet; un perfecto Intermezzo de ‘Manon Lescaut’ de Puccini; una chispeante Polonesa de ‘Eugene Onegin’ y una equilibrada Mazurka de ‘Coppelia’ de Delibes. 
En la segunda la sutileza primó en el Preludio del acto tercero de ‘La traviata’, la fuerza en la Obertura de ‘Luisa Miller’ y la emoción en el Intermezzo de ‘Cavalleria rusticana’Teneste la promessa... , Addio del passato de la ópera ‘La traviata’ quizás fue el momento de mayor expresividad de la noche por la perfección de matices que logró Aida Garifullina. Siguió el vals de Musetta de ‘La bohème’ que fue interpretado con burbujeante sensualidad por esta soprano ligera con gran temperamento lírico. Cerraron el concierto dos canciones: la melancólica Élégie de Massenet vertida con elegancia y refinamiento y la mediterránea Mattinata de Leoncavallo plena de carisma y simpatía. Fuera de programa llegaron O mio babbino caro de Gianni Schicchi’ de Puccini con agudos perfectos y fraseo conmovedor y un pequeño homenaje a la Argentina: el tango-canción Por una cabeza’ de Gardel y Lepera en muy interesante versión que se alejó de la impostación de cantante lírico, pero a la vez sin intentar imitar a los cantantes populares. El aplauso del público determinó la interpretación de otra pieza fuera de programa. Pidiendo disculpas por volver a interpretar un fragmento ya cantado, Garifullina repitió el aria Sì, mi chiamano Mimì de Puccini, en una más versión sentida y conmovedora que la que había efectuado en la primera parte del concierto.



Monday, June 18, 2018

La Aída de los 110 años del Teatro Colón de Buenos Aires


Fotos:Prensa Teatro Colón /Arnaldo Colombaroli 

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 29/05/2018. Teatro Colón. Giuseppe Verdi: Aida, ópera en cuatro actos. Libreto de Antonio Ghislanzoni, Eduard Mariette y Camille du Locle. Roberto Oswald, concepción escénica y escenografía. Aníbal Lápiz, reposición de la dirección escénica y vestuario. Christian Prego, repositor de la escenografía. Alejandro Cervera, coreografía. Rubén Conde, iluminación. Latonia Moore (Aida), Nadia Krasteva (Amneris), Riccardo Massi (Radamés), Mark Rucker (Amonasro), Ricardo Scandiuzzi (Ranfis), Lucas Debevec Mayer (El Rey). Raúl Iriarte (Mensajero), Marisú Pavón (Sacerdotisa). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Fabián Martínez. Director Musical: Carlos Vieu.

Como homenaje a los 110 años de la inauguración de la sala del Teatro Colón retornó a su escenario, con la suntuosa puesta en escena firmada por Roberto Oswald en 1996, la ópera inaugural: Aida de Verdi. El planteo escenográfico de Oswald es sencillo y monumental a la vez: en el fondo la cabeza de una esfinge con presencia en toda la acción, por otro lado columnas y escalinatas que van cambiando de lugares y formatos dan marco a cada escena. Aníbal Lápiz a la par de diseñar el lujoso vestuario volvió a ocupar el lugar de repositor de las ideas de Oswald. En este sentido fue fiel a la concepción original con movimientos de masas muy bien realizados e incorporando algún detalle de actuación más acorde a los tiempos actuales. Bien pensadas y ejecutadas las coreografías de Alejandro Cervera y adecuada la iluminación de Rubén CondeCon nervio y estilo perfecto se desarrolló la versión musical a cargo de Carlos Vieu, mientras que el Coro Estable que dirige Miguel Martínez fue uno de los triunfadores de la velada. Latonia Moore fue una protagonista de lujo como Aida por su notable potencia, su registro homogéneo, su bello color y su sutileza interpretativa. El tenor italiano Riccardo Massi fue un adecuado Radamés que pudo interpretar el rol sin forzar la emisión en ningún momento aunque se necesita en algún momento un tinte más heroico. Nadia Krasteva como Ammeris fue una intérprete de fuste tanto por su seguridad vocal como por su temperamento escénico. El bajo Roberto Scandiuzzi compuso un Ranfis de voz pareja y potente en todo el registro denotando toda la autoridad que el rol requiere. Con emisión irregular y algunos problemas de fraseo el Amonasro del estadounidense Mark Rucker. Lucas Debevec Mayer en el breve rol del Rey de Egipto se desempeñó con problemas de emisión y registro oscilante. Con esmerada corrección fueron servidos los roles menores por Raúl Iriarte (Mensajero) y Marisú Pavón (Sacerdotisa).




Thursday, June 22, 2017

Suor Angelica e I Pagliacci en el Teatro el Circulo de Rosario, Argentina

Fotos: Teatro el Circulo de Rosario, Argentina

Dr. Alberto Leal 

Pocos teatros de nuestro medio tienen la cualidad, demostrada en estos últimos años por el Teatro El Circulo, de generar excelentes funciones eligiendo títulos convocantes, y lo más importante, los artistas más idóneos para cada tarea. Sería importante que otros teatros de nuestro país tomen su ejemplo. Artistas de primer nivel que en el Teatro Colón son generalmente marginados a segundos elencos, resultando la mayoría de veces mejor que el primero, ya que los elementos importados son de un nivel notablemente inferior. Seguramente existe una causa, pero prefiero no saberlo…ni imaginarlo. En esta ocasión se presentó un doble programa, no habitual, Suor Angélica y I Pagliacci. Dos obras de hondo dramatismo que funcionaron muy bien juntas. La dirección musical corrió por cuenta del Maestro Carlos Vieu, en lo personal el mejor director de la actualidad radicado en nuestro país. Brindó dos vibrantes versiones, totalmente en estilo y con los tiempos adecuados. Fue correctamente complementado por la orquesta, con algunos titubeos en Sour Angélica, pero, tanto director como Orquesta se sintieron a sus anchas en I Pagliacci. Estrella indiscutida de la doble velada fue el tenor Enrique Folger. Su voz se ha tornado más oscura, su volumen imponente en un Teatro como el Círculo, cantó con total seguridad, actuó como el más experimentado de los actores. Pocos tenores en el mundo pueden brindar un Canio con la belleza de su voz, su línea de canto y su notable temperamento. BRAVO! Y más que merecida la ovación que recibió. Sigo preguntándome porque un cantante de sus quilates sigue en nuestro país cuando los tenores que son contratados por el Colón no llegan ni de lejos a su nivel y que cubre además un repertorio de Wagner a Puccini, siempre con la misma excelencia. Más que una grata sorpresa fue la Sour Angélica de Paula Almenares. Es evidente que la soprano está volcándose a roles más pesados y creo que es el momento justo. Más que gratamente impresionado quedé con su excelente Sour Angélica. Su voz, ahora más oscura, con libertad total en toda su extensión, notables graves en la primera parte de la obra y contundentes agudos en el final, proyectó una genuina y fuerte emoción. Y como siempre una modélica línea de canto. Un excelente trabajo. Difícil de entender que no figure en la temporada del Colón ni del Argentino. No logró mantener el mismo nivel en la Nedda de I Pagliacci. Su voz sonó cansada, con menos peso. Siempre fue correcta en lo vocal y actuó con el desenfado necesario, pero distó de llegar al notable nivel de Suor Angélica. Y es casi lógico que luego de su entrega en el primer título, tanto vocal como emotiva, fuera muy difícil mantener un nivel similar. Leonardo López Linares, volvió a mostrar su hermosa voz de barítono, su impecable línea de canto y sus grandes adelantos con actor. Gran trabajo. Anabella Carnevali, mostró el habitual terciopelo de su timbre, su impactante volumen, pero no me cerró como personaje. Tal vez no fue favorecida por su espléndida figura y el excelente vestuario, en gamas de verdes, que la aleja de la imagen de la edad y la época de La Zia Principessa. 
Algo más de maldad era absolutamente requerida. Siempre será un placer verla y escucharla pero creo que tiene que trabajar más su personaje, por momentos ausente de la escena, aquí no sé si se debió a la marcación del Director de Escena. Pero su voz y su temperamento reclaman importantes roles en nuestro querido Colón. Ismael Barrile brindó un correcto Silvio, bien actuado y correctamente cantado. Marcela Novero y Graciela Mozzoni se lucieron en el grupo de hermanas. Daniel Gómez López – como Beppe – lució una línea de canto errática, buen actor, pero necesita trabajar más en lo vocal. Sus respiraciones constantes cortando las frases no fueron realmente agradables. Correcto el amplio elenco de hermanas en Suor Angélica y buen trabajo de ambos coros. Notable el vestuario de Ramiro Sorrequieta y Liza Tanoni, salvo el espléndido vestido de la Zia Principessa, hermoso de ver pero fuera de contexto. Simple pero efectiva la escenografía de Jorge A. Fernández. Debo confesar que luego de ver su “Barbero” en el Argentino de La Plata no tenía confianza en la puesta de Rubén Martínez. Pero fue un error. Aquí siguió con total fidelidad el argumento de ambas óperas, con dos pequeños y acertados guiños en ambos finales. Volvió a la versión original restituyendo al barítono la frase “LA COMMEDIA E FINITA” y un inesperado final en Suor Angélica. Un trabajo de excelencia, con muy buena marcación de los cantantes y un notable fluir de ambos dramas. Bravo. Y espero sea considerado para otras puestas. En suma, una excelente versión de este doble programa que solo es de lamentar que haya podido ser vista solamente en Rosario. Felicitaciones a todas los que fueron parte de esta lograda jornada lírica.

Monday, April 24, 2017

Suor Angelica e I Pagliacci en el Teatro el Circulo de Rosario, Argentina

Fotos: Teatro el Circulo de Rosario

Dr. Alberto Leal

Pocos teatros de nuestro medio tienen la cualidad, demostrada en estos últimos años por el Teatro El Circulo, de generar excelentes funciones eligiendo títulos convocantes, y lo más importante, los artistas más idóneos para cada tarea. Sería importante que otros teatros de nuestro país tomen su ejemplo. Artistas de primer nivel que en el Teatro Colón son generalmente marginados a segundos elencos, resultando la mayoría de veces mejor que el primero, ya que los elementos importados son de un nivel notablemente inferior. Seguramente existe una causa pero prefiero no saberlo….ni imaginarlo. En esta ocasión se presentó un doble programa, no habitual, Suor Angélica y I Pagliacci. Dos obras de hondo dramatismo que funcionaron muy bien juntas. La dirección musical corrió por cuenta del Maestro Carlos Vieu, en lo personal el mejor director de la actualidad radicado en nuestro país. Brindó dos vibrantes versiones, totalmente en estilo y con los tiempos adecuados. Fue correctamente complementado por la orquesta, con algunos titubeos en Sour Angélica pero, tanto Director como Orquesta se sintieron a sus anchas en I Pagliacci. Estrella indiscutida de la doble velada fue el tenor Enrique Folger. Su voz se ha tornado más oscura, su volumen imponente en un Teatro como el Círculo, cantó con total seguridad, actuó como el más experimentado de los actores. Pocos tenores en el mundo pueden brindar un Canio con la belleza de su voz, su línea de canto y su notable temperamento. BRAVO! Y más que merecida la ovación que recibió. Sigo preguntándome porque un cantante de sus quilates sigue en nuestro país cuando los tenores que son contratados por el Colón no llegan ni de lejos a su nivel y que cubre además un repertorio de Wagner a Puccini, siempre con la misma excelencia. Más que una grata sorpresa fue la Sour Angélica de Paula Almenares
Es evidente que la soprano está volcándose a roles más pesados y creo que es el momento justo. Más que gratamente impresionado quedé con su excelente Sour Angélica. Su voz, ahora más oscura, con libertad total en toda su extensión, notables graves en la primera parte de la obra y contundentes agudos en el final, proyectó una genuina y fuerte emoción. Y como siempre una modélica línea de canto. Un excelente trabajo. Difícil de entender que no figure en la temporada del Colón ni del Argentino. No logró mantener el mismo nivel en la Nedda de I Pagliacci. Su voz sonó cansada, con menos peso. Siempre fue correcta en lo vocal y actuó con el desenfado necesario, pero distó de llegar al notable nivel de Suor Angélica. Y es casi lógico que luego de su entrega en el primer título, tanto vocal como emotiva, fuera muy difícil mantener un nivel similar. Leonardo López Linares, volvió a mostrar su hermosa voz de barítono, su impecable línea de canto y sus grandes adelantos con actor. Gran trabajo. Anabella Carnevali, mostró el habitual terciopelo de su timbre, su impactante volumen, pero no me cerró como personaje. Tal vez no fue favorecida por su espléndida figura y el excelente vestuario, en gamas de verdes, que la aleja de la imagen de la edad y la época de La Zia Principessa. Algo más de maldad era absolutamente requerida. Siempre será un placer verla y escucharla pero creo que tiene que trabajar más su personaje, por momentos ausente de la escena, aquí no se si se debió a la marcación del Director de Escena. 
Pero su voz y su temperamento reclaman importantes roles en nuestro querido Colón. Ismael Barrile brindó un correcto Silvio, bien actuado y correctamente cantado. Marcela Novero y Graciela Mozzoni se lucieron en el grupo de hermanas. Daniel Gómez López – como Beppe – lució una línea de canto errática, buen actor, pero necesita trabajar más en lo vocal. Sus respiraciones constantes cortando las frases no fueron realmente agradables. Correcto el amplio elenco de hermanas en Suor Angélica y buen trabajo de ambos coros. Notable el vestuario de Ramiro Sorrequieta y Liza Tanoni, salvo el espléndido vestido de la Zia Principessa, hermoso de ver pero fuera de contexto. Simple pero efectiva la escenografía de Jorge A. Fernández. Debo confesar que luego de ver su “Barbero” en el Argentino de La Plata no tenía confianza en la puesta de Rubén Martinez. Pero fue un error. Aquí siguió con total fidelidad el argumento de ambas óperas, con dos pequeños y acertados guiños en ambos finales. Volvió a la versión original restituyendo al barítono la frase “LA COMMEDIA E FINITA” y un inesperado final en Suor Angélica. Un trabajo de excelencia, con muy buena marcación de los cantantes y un notable fluir de ambos dramas. Bravo. Y espero sea considerado para otras puestas. En suma, una excelente versión de este doble programa que solo es de lamentar que haya podido ser vista solamente en Rosario. Felicitaciones a todas los que fueron parte de esta lograda jornada lírica.

Monday, September 5, 2016

Tosca en el Teatro Colon de Buenos Aires: última función

Prensa Teatro Colón /Arnaldo Colombaroli o Máximo Parpagnoli

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 31/08/2016. Teatro Colón. Giacomo Puccini: Tosca. Opera en tres actos, libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, inspirado en el drama homónimo de Victorien Sardou. Roberto Oswald, concepción escénica, escenografía e iluminación. Aníbal Lápiz, dirección escénica y vestuario. Christian Prego, escenógrafo asociado. Rubén Conde, repositor de la iluminación. Eva-María Westbroek (Floria Tosca), Marcelo Álvarez (Mario Cavaradossi), Fabián Veloz (Barón Scarpia), Mario De Salvo (Angelotti), Luis Gaeta (Sacristán), Sergio Spina (Spoletta), Fernando Grassi (Sciarrone), Carlos Esquivel (Carcelero), Julieta Unrein (Voz del Pastor). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Coro de Niños del Teatro Colón. Director del Coro Estable: Miguel Martínez. Director del Coro de Niños: César Bustamante. Dirección Musical: Carlos Vieu.

Es verdad sabida que no hay dos funciones iguales en el mundo de la ópera y que la última representación tiene una magia especial. En el caso que reseñamos se trató de la última de una serie de funciones dónde el acento estuvo puesto en el reencuentro con el público de Buenos Aires del tenor argentino Marcelo Álvarez y en la reposición de la puesta escénica de Tosca firmada originalmente en 1992 por Roberto Oswald (1933-2013). Esa noche la representación se difundía al mundo por la web, supuestamente en directo, y tenía como modificación en el elenco el cambio de barítono y la recuperación de la salud de la soprano. La función en vivo no defraudó, aunque por la web se difundió la representación del domingo anterior con otro elenco. La conocida escenografía imaginada por Roberto Oswald se destaca por su realismo con magníficos detalles barrocos tanto en la Iglesia del primer acto como en la sala palacio del segundo, los elementos corpóreos acompañan la concepción escenográfica. Todo luce monumental y bello. En el tercer acto nos encontramos con un gigantesco ángel en la terraza del Castel Sant’ Angelo al fondo y dos planos de la misma terraza. Tosca no se arroja al vacío en el fondo del escenario -como es casi habitual- sino por delante. De fidelidad temporal y excelente diseño el vestuario de Aníbal Lápiz
Bien repuesta la iluminación original de Oswald por parte de Rubén Conde y razonable los movimientos escénicos que se deben a la concepción de Oswald pero fueron realizados como director escénico por su habitual colaborador Aníbal Lápiz. Carlos Vieu condujo con su habitual pericia y vuelo a la Orquesta Estable logrando un buen balance entre el foso y la escena, una verdadera noche de triunfo para el consagrado maestro que por diversas e inexplicables razones era la primera vez que dirigía como titular todas las funciones de una ópera en el Colón. Eva-Maria Westbroek cantó las dos primeras funciones enferma, canceló la tercera y planamente recuperada fue una gran Tosca en esta representación. Tiene gran caudal vocal y algo de vibrato; gradúa de manera inteligente la entrega al personaje y es siempre certera y profesional. Marcelo Álvarez fue un Mario Cavaradossi para recordar por la belleza de su voz y su timbre homogéneo y meridional. La emisión se mantiene fresca, dúctil, franca. No hay atisbo de cansancio y la línea de canto es tan perfecta al inicio de la representación como en su última frase, se nota a un cantante de gran experiencia y verdadera carrera internacional. Muy aplaudido en el inicio, fue ovacionado luego de la gran aria del tercer acto y, lamentablemente, los insistentes pedidos de repetir ‘E lucevan le stelle...’ no fueron atendidos. El barítono malagueño Carlos Álvarez debió cancelar dos de las cuatro funciones programadas como Scarpia. 
Fue reemplazado por Fabián Veloz que cumplió su cometido con excelencia. Es un barítono con presencia, volumen más que adecuado para el rol, excelente línea de canto, expresividad sin mácula y emisión cuidada. No sólo no defraudó, como siempre que se lo ve en escena, sino que además cantó cuatro funciones de Scarpia en seis días y las últimas dos en días sucesivos. Sin dudas es uno de los más importantes barítonos de la escena local y lo volvió a demostrar. El elenco de comprimarios lució sin fisuras. Desde la veteranía de Luis Gaeta como el sacristán a la juventud del pastor de Julieta Unrein. Mario de Salvo fue en recio Angelotti y Segio Spina un intrigante Spoletta, mientras que Fernando Grassi (Sciarrone) y Carlos Esquivel (Carcelero) cumplieron con creces su cometido. Muy buenos tanto el Coro de Niños como el Coro Estable del Teatro.


Sunday, May 29, 2016

La Boheme en el Teatro Argentino de la Plata


FotoL Guillermo Gennitti
Dr. Alberto Leal

Estrenada en 1896 en el Teatro Regio de Turín poco podemos agregar de esta magnífica obra del Maestro Puccini.Solo con decir que es la cuarta ópera más representada en el mundo, queda en claro el interés que despierta en todos los amantes de la ópera. La versión con que abrió su temporada el Teatro Argentino deber ser considerada de excelencia, demostrando una vez más que bien elegido el reparto nuestros cantantes pueden realizar excelentes prestaciones. El Maestro Carlos Vieu, siempre una garantía al frente de la orquesta estable, brindó una excelente versión musical, impecable en estilo, supo equilibrar foso y escenario, nunca tapando a los cantantes y brindar brillantez cuando era requerida. Gran trabajo que fue acompañado por la orquesta estable en todo momento. Mario Pontiggia generó una escenografía en dos planos, muy interesante, aunque la segunda planta no fue muy usada, dio un muy buen marco visual. Como es sabido no soy proclive a los cambios de época en las óperas en general. Sin embargo aquí, trasladada alrededor de 1940, fue coherente en todo momento y no alteró mayormente la trama. El vestuario, también de Pontiggia fue mucho menos convincente. No hay forma de justificar que Mimí llegue moribunda con el peinado recogido impecable como usó en toda la representación ni vestida de impactante floreado (todo esto restó fuerza dramática al final) Tampoco es explicable que en Paris en pleno invierno y en la calle salgan bailarinas en malla. Hay muchos detalles de este tipo pero lo valioso es que marcó muy bien a los cantantes, quienes respondieron en gran forma, creando momentos de comicidad de buen cuño y otros de notable sensibilidad. Lo vocal nunca bajó de un nivel de excelencia. Daniela Tabernig, una de las jóvenes figuras con segura transcendencia a nivel internacional, brindo una brillante Mimí, con hermoso timbre, importante volumen y una gran facilidad para matizar. Actuó en forma siempre correcta, aunque la escena de la muerte – tal vez no favorecida por el entorno - fue lo menos convincente de su trabajo. Gustavo López Manzitti, en uno de los mejores trabajos que le he visto en todos estos años, junto al Werther del Colón. Cantó con bella línea de canto, sensibilidad y notables matices. Fue un convincente actor y esta vez – a diferencia del Colón – usó una peluca perfecta que parecía absolutamente natural. El esperado Do del aria fue algo más tirante que el resto de su canto, pero seguro. Como en otras ocasiones su timbre algo falto de armónicos y punta no dio la fuerza de los típicos timbres mediterráneos. Pero en un todo es un más que respetable Rodolfo. Y como ha probado todos estos años es un tenor “todo terreno” que puede pasar de Verdi, Puccini a ópera francesa, alemana o contemporánea y siempre está perfecto en estilo. Ricardo Crampton, en su vuelta a nuestro país, ya que está radicado en Italia haciendo una interesante carrera, mostró su hermoso timbre de barítono, su canto tiene ahora más soltura, lo mismo que su físico, pero manteniendo siempre su línea de canto y su importante volumen. Actuó y cantó con total solvencia, favorecido además por su apariencia física. Siempre se vio en él un elemento para hacer una carrera internacional y puede verse en las críticas de la época que residía en nuestro país. Sin dudas de lo más notorio del reparto. Esperemos verlo en nuestro querido Teatro Colón en poco tiempo. Una total revelación fue la joven soprano chilena Yaritza Véliz. Una Musetta no fácilmente olvidable. Tiene un hermoso timbre de soprano ligera con suficiente volumen, su canto siempre fue expresivo, matizado y su actuación del segundo acto, cantando y actuando con gran sensualidad fue totalmente un logro. Un verdadero hallazgo haberla contratado. Otro punto destacado fue la actuación de Emiliano Bulacios, luciendo una importante voz de bajo y conmoviendo en su aria “Vecchia zimarra, senti “. Mario Di Salvo, completó con solvencia vocal y escénica el grupo de bohemios. Un nivel de total corrección brindó el resto del elenco. Gran trabajo del coro, dirigido por Hernán Sánchez Arteaga, lo mismo que el de niños dirigido por Mónica Dagorret. Una gran apertura de temporada con un “Boheme” que merece ser vista. Nota: Una pregunta para el Director General y Artístico Sr. Martin Bauer, si en una función de “La Boheme”, un domingo por la tarde, con excelente elenco, dirección y atractiva puesta, además de un precio absolutamente acomodado, no logró llenar la platea, con varias filas vacías en la parte trasera y notables blancos en el resto de la sala, que se puede esperar para las funciones de ópera contemporánea? Es para pensar

Friday, October 9, 2015

Estreno Argentino de Rusalka

Crédito Liliana Morsia. Gentileza: Buenos Aires Lírica

Gustavo Gabriel Otero

Buenos Aires. 04/10/2015. Teatro Avenida. Antonín Dvorák: Rusalka, ópera en tres actos. Libreto de Jaroslav Kvapil. Estreno Argentino. Mercedes Marmorek, dirección escénica. Luciana Fornasari, diseño de escenografía. Lucía Marmorek, diseño de vestuario. Ignacio González Cano, coreografía. Alejandro Le Roux, diseño de iluminación. Daniela Tabernig (Rusalka), Eric Herrero (Principe), Homero Pérez Miranda (Vodník, duende del agua), Elizabeth Canis (Jezibaba, bruja), Marina Silva (La Princesa Extranjera), Mirko Tomas (Guardabosques), Oriana Favaro, Rocío Giordano y Vanina Guilledo (Ninfas del bosque), Sergio Vittadini (Cazador), Cecilia Pastawski (mozo de cocina). Orquesta y Coro de Buenos Aires Lírica. Director del Coro: Juan Casasbellas. Dirección Musical: Carlos Vieu. Espectáculo presentado y producido por la Asociación Buenos Aires Lírica.

La Asociación de Ópera Buenos Aires Lírica ofreció en el Teatro Avenida de Buenos Aires, en carácter de Estreno Argentino, Rusalka de Antonin Dvorak con alta calidad musical y una fallida puesta en escena. Mercedes Marmorek optó por situar la acción alrededor de los años 1890/1900, los actos primero y tercero tienen lugar en un oscuro burdel centroeuropeo y el segundo en la corte de algún Príncipe del Imperio Astrohúngaro. Lo abstracto y misterioso se intentó hacer concreto y ésta fue la causa de la fallida versión escénica. Con estas ideas la obra perdió toda la magia, la fantasía y el romanticismo que tiene. La escenografía de Luciana Fornasari y el vestuario de Lucía Marmorek lucieron buen diseño y confección e, indudablemente, se adecuaron al concepto de la puesta. Particularmente fallido el vestuario de la protagonista y no muy feliz el del príncipe que se presenta en un prostíbulo de traje militar de gala, que por otra parte utiliza en toda la obra. Irregular la iluminación de Alejandro Le Roux, que dejó en muchos momentos a los protagonistas entre las sombras, y olvidable la coreografía de Ignacio González CanoEl maestro Carlos Vieu dio impulso vital a la partitura, cuidando el balance entre el foso y la orquesta. Algunas pifias los bronces y pequeñas desafinaciones de las cuerdas no opacan la gran calidad general de la versión musical. Daniela Tabernig fue una protagonista de fuste, deslumbrante y con perfecta línea de canto. Subyugó en todo momento, con lirismo, con entrega y con convicción. El tenor Eric Herrero cumplió con los requerimientos de la parte del Príncipe. Tiene sólidos agudos aunque es oscilante en el centro y no demasiado expresivo. La mezzosoprano Elizabeth Canis descolló como la malvada bruja Jezibaba, mientras que Homero Pérez Miranda insuflo autoridad y convicción como  Vodník, el padre de Rusalka, y duende del agua. Marina Silva fue una Princesa Extranjera temperamental que mostró nuevamente expresividad, línea de canto y belleza vocal. Adecuado el Coro en sus breves intervenciones, muy homogéneas las tres ninfas, aquí prostitutas en el burdel centroeuropeo, Oriana Favaro, Rocío Giordano y Vanina Guilledo, con esmerada corrección el Guardabosques de Mirko Tomas, y solvente el resto del elenco.

Sunday, August 30, 2015

Otello en el Teatro Argentino de La Plata, Argentina

Fotos: Guillermo Genitti
Luis G. Baietti
Volví muy contento del Teatro Argentino después de haber visto las dos funciones que vi, porque la presentación de este Otello representa un enorme paso adelante en el proceso de reconstrucción del teatro luego de la grave crisis que lo afectó. Otello es una ópera particularmente difícil de montar, por las exigencias musicales en primer lugar, ya que se le pide mucho al coro y la orquesta, que tienen que estar a la altura de un Verdi ya en plena madurez y en pleno dominio de toda su capacidad creativa, y donde la orquesta ha dejado de ser un mero acompañamiento de la acción para ser totalmente una parte integrante de ella. Una vez me dijo Carlos Vieu en una entrevista que la orquesta es un personaje esencial porque es la que da el clima en el que se mueven los demás. Y nunca tan verdadero como en este Otello. Pero hay además que cubrir toda una serie de personajes complementarios todos los cuales tienen en algún momento importancia capital, y por sobre todas las cosas hay que tener 3 protagonistas de primer nivel : soprano, barítono y muy especialmente tenor ya que es uno de los más difíciles papeles de todo el repertorio italiano, que exige un tipo de voz que quizás esté en extinción si no extinta ya, y que a lo sumo se puede aspirar a sucedáneos como ocurre con el caso de varias operas de Wagner (Tristan, Tannhauser principalmente )donde aparece a lo sumo un tenor que está 100% a la altura de las exigencias de la parte por generación y que inmediatamente comienza a ser disputado por los grandes teatros del mundo y empieza a tener una agenda de compromisos que abarca 5 años. Domingo, que no tenía la voz de Otello pero si la inteligencia actoral y musical como para hacérnoslo creer a todos, hizo una carrera por todos los teatros importantes cantando la parte. Quizás ahora será el turno de Kauffmann que lo estrena en breve en el Covent Garden. El espectáculo, plenamente logrado en su conjunto más allá de algunas limitaciones individuales que iremos examinando después, aunó talentos locales con elementos provenientes de los países vecinos (puesta en escena chilena hecha por argentinos, tenor chileno en uno de los repartos, barítono brasileño en el otro), y revela que se actuó con sensatez y sentido de la limitación de los recursos financieros disponibles. Para comenzar, el espectáculo se apoyó sobre dos firmes puntales : en primer lugar el desempeño diría que espectacular del coro y la orquesta que son un verdadero placer aparte y cada día suenan mejor, mérito claro está de sus integrantes y del proceso de selección que los ha reunido, y de sus respectivos directores Carlos Vieu y Hernán Sánchez Arteaga que reiteraron sus excelentes condiciones y el gran trabajo que están realizando en sus respectivas funciones. Vieu es por otra parte el mejor director de ópera que tenemos en las redondezas, con una perfecta noción de cual es su responsabilidad al frente del espectáculo y cual su función para llevarlo a buen término sacando de cada uno de los cantantes que participan lo mejor que ellos pueden dar. El otro puntal es la descomunal planta escenográfica concebida por Enrique Bordolini, una estructura arquitectónica que representa las paredes exteriores de un gran palacio circular, y que en las diversas escenas se cierra o se abre sobre sí mismo dando lugar a los diversos ambientes donde se desarrolla la acción, sin que el cambio de los decorados haga necesarias largas pausas entre acto y acto ( la obra se presentó con un único intervalo entre los actos 2 y 3 )- Me pareció magnífica la escena inicial con el vívido y bien visible temporal y la solución hallada para la entrada de Otello. Pablo Maritano es uno de los registas más inteligentes de Argentina con un perfecto conocimiento de los diversos elementos de la representación. Sólo que cuando uno concurre a ver un espectáculo dirigido con él no sabe si se encontrará con Maritano el genio como puede haber sido en este caso, con algunas objeciones, o con el enfant terrible que le lleva a crear líneas de acción que se apartan sustancialmente de la historia servida, como ocurrió en su reciente Anna Bolena. En general hizo un muy buen trabajo de marcación de los personajes, haciendo que cada uno de los intérpretes desarrollara al máximo sus cualidades interpretativas. Algunas soluciones no me convencieron, sin embargo, o me parecieron exageradas. No me gustó la idea del teatrillo que ocupa el centro de la escena cuando se canta Fuoco di giogia. Tampoco me gustó por innecesario, grosero y obvio el gesto del tercer acto en que Otello intenta colocar insultantemente la mano en los genitales de Desdemona introduciéndola debajo de las polleras, mientras la acusa de ser una cortesana y recibe una desequilibrante cachetada de ella. Por último no me parecieron bien resueltos algunos detalles de la escena final. 
El principal, que Otello muera exclamando repetidamente un baccio pero ni intente acercarse al cadáver de Desdemona para besarlo. Tampoco me pareció adecuado ni el colmo del buen gusto que se degollara y brotara la sangre de su cuello. Y por último creo que exageró la medida en la marcación de movimientos de Desdemona que a cada rato está agachándose y levantándose, o moviéndose de rodillas en la cama arrastrando el largo camisón, cosas ambas que no parecieron muy respetuosas de las sopranos ocupadas en cantar una de las partes mas demandantes de la Opera, y teniendo que enfrentar las dificultades que la vida nos va dando después de los 20 años para hacer sin ayuda ciertos movimientos. Esto forzó por ejemplo a que en la escena final previo a ahorcarla con el crucifijo Otello le tienda amablemente la mano a Desdemona un par de veces para ayudarla a alzarse desde su posición de arrodillada, algo que funciona a contrapelo de toda la situación dramática. (Esto ocurrió con las dos sopranos y los dos tenores). Todos los cantantes de los papeles complementarios cumplieron cabalmente con sus partes, especialmente los dos Cassios, personaje que es casi co-protagónico y que estuvo bien servido por Sergio Spina y Francisco Bugallo. Emilia fue una agradable, intensa Mariana Carnovali en los dos repartos y del resto del elenco, que estuvo perfectamente correcto en todos los casos, destaco la presencia de Emiliano Bulacios un rotundo Ludovico en el segundo elenco y la elegancia y buena voz de Felipe Carelli como Montano, un digno colega de reparto del más experimentado Mario de Salvo que lo cantaba en el otro reparto. Fabián Veloz es un Yago con total potencia vocal, absolutamente seguro desde el grave al agudo y con bellísimo inteligente uso de la mezzavoce .Ha hecho además notables progresos como actor resultando totalmente convincente en la difícil parte. No tengo la menor duda de que con la profundización en la parte, buceando en las diversas capas de malignidad, esta encarnación que hoy ya es sobresaliente llegará a ser excepcional. No tengo duda de que tendrá oportunidades de repetirlo una y otra vez porque apenas se corra la noticia de que hay un barítono que canta el Yago con esta solvencia, comenzará a ser llamado por diversos teatros para hacerlo. No de balde el Metropolitan de Nueva York lo acaba de contratar para cover este año de la parte, y si bien no le deseo mal a nadie, rezo para que tenga su oportunidad de salir a escena y ser oído por el público que es lo que le falta para sentar raíces definitivamente en ese exigente medio.  Por lo pronto, lo oyen en los ensayos los colegas, los directores, los registas y de allí van surgiendo comentarios y recomendaciones. Veloz está claramente en camino hacia la carrera internacional que se merece. Licio Bruno el otro Yago, no tiene una voz de similar potencia, pero sí de toda la extensión requerida y es además un espectacular actor, que logró un impactante retrato del personaje. El Teatro Argentino puso a cargo del papel de Desdemona a dos sopranos con mucho prestigio en la casa. Paula Almerares es casi la soprano residente por ser de La Plata, por el cariño que el público le tiene y hasta cuenta con una hinchada que hoy mal controlada llegó a molestar a la propia cantante interrumpiendo 3 o 4 veces para aplaudir en la mitad de varias frases del Salve. Ha tenido además una prestigiosa carrera internacional en los países vecinos pero también en Estados Unido y Europa, en el registro de soprano lirico–ligera. Es imposible mencionar a Paula y no recordar sus dos estupendas interpretaciones de Juliette ( La Plata) y Manon (T. Colón) así como una bellísima Liu en el Luna Park ( no tuve la suerte de ver su muy elogiada Traviata ). Evidentemente está intentando cambiar de registro y pasar a papeles de más peso vocal, haciéndolo correctamente con esta Desdemona que es uno de los papeles más líricos que haya escrito Verdi que suele demandar voces más pesadas en sus óperas. 
Paula volvió a seducir con la belleza de su timbre y su delicada musicalidad, pero tropezó con algunas dificultades propias de quien se inicia en este tipo de repertorio: faltó algo de fiato en el primer acto, debiendo respirar en 2 o 3 oportunidades en la mitad de la frase, algunos agudos sonaron como el triunfo de la voluntad sobre la naturaleza, fue cubierta por la orquesta en el fínale del acto 3 y llegó de una manera inusual al pianísimo final del Ave Maria que sonó bonito pero breve. Dramáticamente fue convincente, dando muy bien la fragilidad del personaje, y sobrellevó con gallardía la prueba de vestir la enorme peluca del 3er.acto mayor que su cabeza, que le dio un aspecto no tan juvenil. Haydee Dabusti desde que emergió del retiro en que se había auto encerrado, frecuentó un repertorio que incluyó algunos de los más demandantes papeles de las óperas italianas Norma, Gioconda, Nabucco, Attila, Cavalleria, Don Carlo, Andrea Chenier, Aida, Il Trovatore. Que a esta altura de su carrera y habiendo cantado esas partes tan pesadas sea capaz de encontrar en su voz un timbre leve, claro como corresponde al personaje y logre cantar todos los pianísimos que la parte pide es casi un milagro. Me pareció algo nerviosa en la primer escena , mucho más pendiente del maestro que lo que es habitual en ella ( hay que tener en cuenta que era debut en el rol ) y como probando la voz antes de emitir las notas más expuestas. Pero a partir del segundo dúo con Otello fue recuperando su seguridad clásica y logró un gran momento en el concertante final del acto 3 ( que casualmente hoy fue puesto a disposición del público en you tube ) donde superó con generosidad la barrera del coro y la orquesta. Y tuvo una elogiable escena final más allá de que el agudo final del aria, correcto, no fue de los mejores que le he oído. Escénicamente, muy perjudicada por las pelucas que la hicieron una dama importante y plena de autoridad más que la consorte del hombre fuerte que consigue todo de él por la vía de la seducción, pareció rejuvenecer 15 años cuando en la escena final apareció con el pelo suelto al natural.  Ambas sopranos debieron presentarle quizás queja al estilista con la frase famosa de la Mariscala en Der Rosenkavalier. Pero al margen de pequeños detalles que también son variables de una función a otra , creo que la mayor limitación de su Desdemona fue la de parecer una mujer demasiado fuerte, demasiado en control de la situación y no una joven inocente víctima de las circunstancias. José Azocar es un actor razonable pero que no decepciona. Cantó con total seguridad la difícil parte para la cual tiene el timbre adecuado y las notas. Fue yo diría un Otello eficiente pero no memorable. Juan Carlos Vasallo sigue dando muestras de la importancia de sus medios. Aquí exhibiendo una cuidadosa preparación que lo llevó a administrar con cautela la voz en lugar de dilapidarla en las primeras estrofas como alguien con su fuerza vocal se sentiría tentado de hacer. Cantó con corrección una parte en la que todavía no puede descollar, y la actuó con convicción si bien estuvo lejos de ser la figura dominante que debe ser en la ópera. Diría que contrariamente a lo que muchos esperaban aprobó el examen y demostró que puede encarar la parte sin pasar ningún papelón aunque esté lejos todavía de dominarla totalmente.

Wednesday, August 19, 2015

Gala Lírica en La Bellena Azul: ‘Homenaje a Luis Lima’ en Buenos Aires, Argentina

Gustavo Gabriel Otero

Concierto memorable de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la batuta del maestro Carlos Vieu en la sala denominada ‘La Ballena Azul’ del nuevo Centro Cultural Nacional en el ex Palacio de Correos de Buenos Aires, el pasado viernes 14 de agosto. La cuidada selección del repertorio, la batuta convocada, el concurso del excelente Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata que dirige con éxito Hernán Sánchez Arteaga, y la participación de solistas líricos de real valía dentro de los cantantes nacionales, eran a-priori una garantía de calidad. La presencia del gran tenor internacional Luis Lima -hoy semi-retirado de los escenarios- fue un aliciente más para concurrir a esta verdadera fiesta, que a la postre se convirtió en un Homenaje al cordobés Luis LimaEl programa fue muy variado y extenso, y estuvo integrado principalmente por fragmentos de óperas del repertorio italiano, algunas páginas del francés y una pequeña muestra del alemán. La expansiva batuta del maestro Vieu se lució en los momentos sinfónicos. Así pasaron el Intermezzo de Manon Lescaut de Giacomo Puccini, la Obertura de La forza del destino de Giuseppe Verdi, y el Intermezzo de Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni. Carlos Vieu fue en todo momento puntal de la función con extrema diligencia para los cantantes y atención permanente a los profesores de la Orquesta Sinfónica Nacional, logrando unas suntuosas versiones orquestales de los fragmentos cantados. Quizás era necesario un mejor balance acústico ya que en la nueva sala el sonido ‘rebota’ especialmente en los momentos de mayor intensidad sonora. El espectador tiene la sensación de escuchar música grabada en el mayor de los volúmenes posibles del reproductor. Seguramente el uso de la sala con asiduidad por parte de la Orquesta y de los distintos directores vaya mejorando el balance sonoro. Impecable el Coro del Teatro Argentino de La Plata, que se lució en Dio, fulgor della bufera!, Si calma la bufera y Fuoco di gioia de Otello de Giuseppe Verdi; el Coro de Cigarreras de Carmen de Georges Bizet; el coro de Zingarelle e mattadori de La Traviata de Giuseppe Verdi, el poético Coro a bocca chiusa de Madama Butterfly de Giacomo Puccini y en el impactante final con el Te Deum que cierra el primer acto de Tosca, también de Puccini. En la participación de los solistas vocales se conjugaron distintas generaciones de cantantes, desde los más jóvenes y promisorios a los consagrados en el ámbito nacional pasando por los de edad intermedia e interesante carrera. Entre los más jóvenes se destacó especialmente Marina Silva por volumen, expresividad, línea de canto y belleza vocal. Asumida como una diva -con tres cambios de vestuarios incluidos- su participación incluyó el dúo de La Traviata, Un di felice, eterea, el aria Si, mi chiamano Mimí, de La Bohème y el cuarteto del último acto de RigolettoEn el otro extremo el tenor Sebastián Russo intervino sin deslumbrar en el mencionado dúo de La Traviata, en La donna e mobile y en el Cuarteto de Rigoletto. Sin duda un espaldarazo para su carrera estar en este programa y compartiendo escenario con artistas nacionales de primer nivel. También joven, Florencia Machado, impresionó por su potente interpretación del aria de las cartas de Werther y por su incisiva y voluptuosa participación en el cuarteto de RigolettoLa soprano Mónica Ferracani, de dilatada carrera nacional, brindó una magnífica interpretación de D’amor sull’ali rose, y de la cabaletta respectiva de Il Trovatore, y una ajustada y sentida versión de Vissi d’arte, de Tosca
Entre los no tan jóvenes Hernán Iturralde fue perfecto en la Canción de la Estrella vespertina de Tannhauser en el único momento alemán de la velada, y efectivo como Scarpia en el fragmento de Tosca que cerró el concierto. Es de lamentar que en los últimos compases el maestro Vieu no haya cuidado los planos sonoros y que ahogara el sonido de Iturralde, quien por otra parte no carece de ninguna manera de un volumen apreciable. Otros dos consagrados nacionales como Omar Carrión y Alejandra Malvino prestigiaron en sus intervenciones el momento otorgado. Así Carrión brilló como Fígaro en el Largo al factotum, tanto vocalmente como en actuación, y fue sólido complemento de Luis Lima en el dúo de la amistad de Don Carlo. Mientras que Malvino fue perfecta y sensual en Mon coeur s’ouvre à ta voix de Sansón y Dalila de Camille Saint-Saëns y arrolladora en Accerba voluttá de Adriana Lecouvreur de Cilea. También de edad intermedia, Fabián Veloz, volvió a resplandecer como intérprete. Impactó con su voz poderosa y excelente manejo de sus recursos en Cortiggiani vil razza dannata, y prestigió el Cuarteto de RigolettoDejamos para el final al que a la postre resultó homenajeado no solo por el cariño del público sino por las sentidas palabras del maestro Vieu y por una presente otorgado por las autoridades del Centro Cultural: Luis LimaEn el inicio Lima se dio el gusto de asumir por breves momentos un rol que nunca cantó completo y que siempre lo fascinó: Otello. Su interpretación de Esultate y Dio! Mi Potevi Scagliar, mostró que su caudal sonoro no ha disminuido con el paso del tiempo, así como tampoco su capacidad interpretativa. En la segunda parte se destacó en un rol fetiche de su carrera y así brilló en el dúo de Don Carlo, Dio che nell’alma infondere, junto al barítono Omar Carrión. El bis o propina fue otro regalo para y por Luis Lima. Así acometió con cuidada línea de canto, buena administración de los recursos y solvencia en los agudos el Nessun Dorma de Turandot de Puccini. Como final de fiesta el elenco completo cerró la función con Va pensiero, de Nabucco.

Saturday, December 20, 2014

Tosca en el Teatro Argentino de la Plata, Argentina


Foto: Teatro Argentino de la Plata

Luis G. Baietti

Había un cierto nerviosismo en cuanto a conocer este el primer trabajo de la nueva Directora Artística del Teatro como regisseur de Opera. Un nerviosismo que en el caso de la crítica especializada aún en el periodo de duelo por la partida de la Dirección Anterior, con cuyas preferencias estéticas fuertemente enraizadas en el modernismo tenían una mayor consonancia llegaba al escepticismo El nombramiento de la Directora, que no es del medio, habiendo hecho carrera como directora _teatral en Comedia Musical, provocó la ira de los profesionales de la critica musical, algunos de los cuales estaban dispuestos a considerar la puesta un desastre aún antes de haberla visto, lo cual se aproxima a la vieja anécdota del crítico teatral PAULO FRANCIS de Brasil que, enemistado con una actriz, comentó sobre su última obra de Teatro: NO LA VI Y NO ME GUSTO. En gran medida la Sra. Valeria Ambrosio eligió hacer ella misma, gratuitamente, la puesta de esta Tosca con el objetivo de mostrar que era capaz de dirigir una obra lírica como esta. Consiguió su objetivo ¿? En parte sí, en parte no. Por un lado fue magnífico el recurso a las proyecciones en pantallas que reconstruyeron la Iglesia el Palacio y luego el Patio del Catillo colocándonos como nunca en el ambiente. Por otra parte en algunas escenas se hizo un uso subjetivo de las proyecciones: cuando Tosca desconfía que fue traicionada por Mario, la escenografía se distorsiona y produce la imagen de un mundo visto por un esquizofrénico., cuando Scarpia entra en escena, la escenografía se torna blanco y negro dándole a la Iglesia un clima de prisión. En este proceso hubo algunas exageraciones como mostrar los ojos de las dos damas para ver si los ojos negros son mas o menos lindos que los azules, mientras el tenor canta su célebre RECONDITA ARMONIA, o mostrar escenas de tortura en el final. Pero en general la regie dentro de la escenografía se manejó con criterios tradicionales y lógicos y con absoluto respeto a la letra de la obra, lo cual es ya de por sí un milagro en los tiempos que corren. No hubo personajes que llegaran en bicicleta, rostros cubiertos por máscaras de gas, ciervos eviscerados en escena, terroristas árabes atacando, el Palazzo Fornece no estaba inundado, etc.etc. Hubo si algunos momentos en que se puso de manifiesto el espíritu de un director iniciante que quiere hacer demasiado, y que sólo el tiempo y la frecuentación con el género aplacarán : no me gusto la idea de los dos monaguillos cómicos, ni el dislate de todo lo que ocurre encima de la enorme mesa que preside el segundo acto, ni (y esto se ha vuelto un lugar común entre los directores) que Tosca cante el O MARIO NON TI MUOVERE cuando entre ella y Cavaradossi aun están los soldados que aún queriendo no podrían evitar oírla. Me gustó mucho en cambio toda la relación entre Scarpia y Spoletta (magistralmente actuado por Burghi, en que este tiene terror de comentarle un fracaso, y siembra en Scarpia la idea de valerse de Mario porque él sabe donde está Angelotti, recuperando el aire y hasta sintiéndose feliz cuando ve que ha reganado el favor del amo. Yo vi dos funciones, una con cada elenco, el Jueves y Viernes pasado (y debo agradecer la gentileza de la SRA.VIVIANA VIVES BOVARI QUE SE TOMÓ LA MOLESTIA DE GESTIONAR PARA MI LOS COCHES REMISE QUE AMBOS DÍAS ME TRAJERON DE VUELTA A BA cuando el Teatro suspendió el servicio de trasportes que brindaba en todas las funciones y que ahora sólo ofrecerá los Sábados y Domingos)- En la primera de las dos funciones se reiteraron los problemas técnicos con el computador que regía las proyecciones y hubo varias escenas en que el decorado despareció y fue sustituido por un mensaje de alerta.. El Viernes en cambio no hubo problemas de ninguna especie y todo transcurrió a la perfección. Decisiva participación del Coro en la escena del Te Deán excelentemente cantada y una gran labor de dirección de CARLOS VIEU que se ratifica como el mejor conductor de Opera de la región, un hombre que sabe imprimir fuerza a su orquesta, pero que sabe que no debe ahogar a los cantantes. Como él mismo definió en un reciente reportaje que le hice en el Sheraton de Montevideo y que está publicado en la sección correspondiente de la Revista, la orquesta es la que da el clima.. Claro que en eso también colaboró la regie que a la inversa de lo que hoy día es moneda corriente, comprendió cabalmente que los cantantes deben estar lo más cerca posible de la boca del escenario para que sus voces se proyecten mejor y no atrás del todo como si se quisiera ocultarlas. Punto para Ambrosio en este ítem. En el plano vocal TOSCA es el personaje con que sueña toda soprano lirco-spinto o aún lírica que se precie. Un papel donde hay que exhibir elegancia, autoridad (se trata de una diva) seducción, temperamento y una voz que pueda enfrentar las dificultades en las zonas graves y audaz exigidas. Estuvo mas cerca de cumplir con todo esto AMPARO NAVARRO soprano española que ya cantó I LOMBARDI e I DUE FOSCARI en el Colón y a quien yo vi en el TEATRO DE LA ZARZUELA cantando LA LEYENDA DEL BESO. Amparo es una gran música, muy buena actriz y tiene una voz que es muy agradable al oído salvo en el extremo agudo donde se torna estridente. De allí que sus peores momentos fueran en el enfrentamiento del segundo acto con Scarpia donde decididamente sonó muy tirante y en algún fugaz momento hasta a-musical. PATRICIA GUTIERREZ que andaba misteriosamente desaparecida de los Teatros Liricos tiene un buen registro grave y es mas claramente una soprano lirico-spinto si bien su voz suena hoy menos lozana que unos años atrás cuando su presencia era constante en el palco del Colón cuando había papeles que exigían un registro como el suyo. Y además las notas agudas son bastante estridentes hoy en día. Como actriz estuvo convincente si bien en un estilo más directo menos elegante que el personaje. JOSE AZOCAR sorprendió por la vitalidad de su voz, su espléndido registro agudo, el volumen, buenas condiciones de actor y estaba magníficamente vestido para parecer apenas un poco exigido de peso lo cual en el es un claro understatement , que en este caso podríamos traducir como eufemismo. Con los años su voz ha venido ganando un incómodo vibratto que se manifiesta algunos días más que otros. El Viernes casi no estuvo presente. JUAN CARLOS VASALLO ha progresado mucho desde la última vez que lo vi, o Puccini lo favorece porque cantó con una afinación inobjetable, muy lejos de su cuestionable participación en EL TROVADOR del Coliseo. Tiene un registro agudo de causar asombro (estudio con Corelli y se ve que no desperdició las lecciones) y llega con facilidad abajo. No hace mucho esfuerzo por usar la mezza voce. Y es un actor rudimentario. En otras palabras un verdadero diamante en bruto que si tuviera la fortuna de tener contratos en Italia pronto sería un interprete con pocos rivales en su cuerda, apeas adquiriera el refinamiento vocal y escénico que le faltan. LUIS GAETA asombró con una impecable versión de Scarpia. No son tantos los barítonos que llegan a la etapa de la carera en la que Gaeta se sitúa, cantándola con este grado de seguridad. Gaeta no posee una voz de gran volumen ni un temperamento adecuado para Scarpia, pero cantó el papel impecablemente y lo actuó con convicción- HERNAN ITURRALDE estuvo más cómodo en el papel por poseer al menos en esta etapa de la carrera una voz de mayor volumen y un temperamento mas adecuado. Con todo pareció también por momentos demasiado blando en la caracterización. FERNANDO SANTIAGO y SEBASTIAN SORRARAIN fueron dos impecables sacristanes. Convincentes los Angelotti de VICTOR CASTELLS y ORESTE CHLOPECKI (mas dura la voz del segundo, más flexible la del primero) Impecables los pastores de SONIA STELMAN y ANA LAURA MENENDEZ. Adecuadamente amenazadores los Cigarrones de FERNANDO ALVAR NUÑEZ y FELIPE CARELLI. Una curiosidad de la puesta se dio el Jueves ante la negativa de la soprano de arrojarse desde lo alto como manda la partitura, y en lugar de disimularlo como una vez hizo el Met con la Tosca de Caballe que obviamente no se tiraba, optaron por hacerla subir al cielo como si fuera un nuevo ángel, un final particularmente desaconsejable dada la figura de la cantante. En las dos funciones hubo un público entusiasta, que aplaudió con energía a todos los cantantes pero siendo mas efusivo con los dos tenores Quizás después de haber tocado fondo en cuanto a la afluencia de espectadores, el Teatro haya comenzado un largo proceso de resurgimiento