Showing posts with label Luis Gaeta. Show all posts
Showing posts with label Luis Gaeta. Show all posts

Monday, May 21, 2018

La italiana en Argel en Buenos Aires


Fotos: M Parpagnoli

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica
  
Buenos Aires, 04/05/2018. Teatro Colón. Gioachino Rossini: L'Italiana in Algeri (la italiana en Argel). Ópera en dos actos. Libreto de Angelo Anelli. Joan Anton Rechi, dirección escénica. Claudio Hanczyc, escenografía. Mercè Paloma, vestuario. Sebastián Marrero, iluminación. Coproducción del Teatro Colón con la quincena musical de San Sebastián y el Festival San Lorenzo del Escorial (Madrid, España). Nancy Fabiola Herrera (Isabella), Nahuel Di Pierro (Mustafá), Xabier Anduaga (Lindoro), Damon Ploumis (Taddeo). Oriana Favaro (Elvira), Mariana Rewerski (Zulma), Luis Gaeta (Haly). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Fabián Martínez. Director Musical: Antonello Allemandi.

El Teatro Colón ofreció una nueva producción escénica de L’Italiana in Algeri, cuyo mayor pecado fue el tedio, en una versión musical y vocal prolija, pareja y ajustada pero sin demasiadas aristas de excelencia. Joan Anton Rechi ambientó la obra vagamente entre las dos Guerras Mundiales en un Casino en Argelia con espectáculos de revista. La idea en sí no pareció a-priori desacertada pero la concreción de la misma intentando que toda la comicidad pase por unas sirvientas que se desmayan en todo momento y por un grupo de varones con barba disfrazados de mujeres que se mueven constantemente en el escenario, duplican las acciones o danzan sin un objetivo claro, no condujo a la comicidad sino a la monotonía.  La reiteración de recursos y de ideas bordeó permanentemente el grotesco y la sucesión de cuadros plenos de brillo por el dorado casi omnipresente no molestó pero no aportó absolutamente nada. Bien pensada y ejecutada la escenografía simétrica de Claudio Hanczyc, pleno de brillos el vestuario de Mercè Paloma y en estilo con el concepto de la puesta la iluminación de Sebastián Marrero. Antonello Allemandi condujo a la Orquesta Estable con pericia, tiempos en general adecuados, aunque en algunos momentos un poco lentos y buen balance entre el foso y la escena. Correcto el Coro Estable, que prepara Miguel Martínez, en sus breves intervenciones. 
Nancy Fabiola Herrera como ‘Isabella’ se desempeñó con ajustada corrección y profesionalismo pero nunca logró ser el centro de la acción tanto vocal como actoral como corresponde al protagónico de esta obra; es indudable que sus compromisos canoros de los últimos tiempos con un sinnúmero de funciones de Carmen de Bizet, sumados a Dalila, Éboli o Fenena la han alejado de las coloraturas rossinianas y en ellas fue donde radicó su mayor dificultad. El argentino Nahuel Di Pierro fue un 'Mustafá' de perfecta actuación y muy buen nivel vocal, se advierte su constante crecimiento artístico y su seguridad y aplomo como artista. El joven tenor vasco Xabier Anduaga (Lindoro) mostró excelentes condiciones vocales, grata estampa, registro parejo aunque un poco metálico, buenas coloraturas y agudo seguro. Correcto desempeño sin más el de Damon Ploumis como 'Taddeo' mientras que Luis Gaeta (Haly) aportó veteranía vocal y ductilidad actoral. Ajustadas y solventes las intervenciones de Oriana Favaro (Elvira) y Mariana Rewerski (Zulma) quienes aportaron gracia y belleza a una puesta con mucho brillo pero sin sustancia.


Tuesday, December 19, 2017

Andrea Chénier en el Teatro Colón Buenos Aires

Fotos  Máximo Parpagnoli - Gentileza: Prensa del Teatro Colón.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 09/12/2017. Teatro Colón. Umberto Giordano: Andrea Chénier. Ópera en cuatro actos. Libreto de Luigi Illica. Marías Cambiasso, dirección escénica. Emilio Basaldúa, escenografía. Eduardo Caldirola, supervisión de vestuario. Carlos Trunsky, coreografía. Rubén Conde, iluminación. Gustavo López Manzitti (Andrea Chénier), Daniela Tabernig (Maddalena di Coigny), Leonardo Estévez (Carlo Gérard), María Luján Mirabelli (la mulata Bersi), Vanesa Tomas (la condesa de Coigny), Alejandra Malvino (Madelon), Luis Gaeta (Mathieu), Mario De Salvo (Roucher), Gabriel Centeno (Incredibile), Ernesto Bauer (Fleville), Pablo Politzer (el Abate), Alejandro Meerapfel (Dumas), Víctor Castells (Fouquier Tinville y Mayordomo), Alejandro Spies (Schmidt). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro Estable: Miguel Martínez. Dirección Musical: Mario Perusso.

El Teatro Colón cerró su Temporada 2017 con Andrea Chénier de Giordano de adecuado nivel musical -en el elenco que reseñamos- y con una puesta escénica pobre, atento a la solución de emergencia que las autoridades tuvieron que decidir por la renuncia de quien debía ocuparse de los aspectos visuales a sólo 24 días del estreno. Para los escasos días de preparación la puesta de Matías Cambiasso lució razonable. Resultó muy apegada a las indicaciones escénicas del libreto aunque quizás faltaron más marcaciones actorales para los solistas principales que parecieron librados a su suerte. La funcional escenografía de Emilio Basaldúa dio buen marco abstracto a las escenas. Eduardo Caldirola seleccionó de los archivos del Colón los trajes de época que lucieron en buen estilo. La rutinaria iluminación de Rubén Conde y los pobres movimientos coreográficos trazados por Carlos Trunsky poco aportaron a esta puesta decorosa pero evidentemente de emergencia. 
La concertación del veterano Mario Perusso siempre tuvo el necesario apoyo a los cantantes, sin desbordes y cuidando el balance entre el foso y la orquesta, la versión tuvo las dosis necesarias de sutileza, lirismo y pasión que la partitura demanda. Gustavo López Manzitti compuso un ‘Andrea Chenier’ al cual no le faltó ninguna nota del registro, la voz se escucha en toda la sala sin inconvenientes y los tintes heroicos del personaje están garantizados. Daniela Tabernig es una soprano de bello registro lírico que se atreve a más y que en esta ocasión no sólo no defraudó, sino que brilló en el rol intenso y difícil de ‘Maddalena de Coigny’ que abordaba por primera vez. Leonardo Estévez fue un muy convincente Carlo Gérard que administró con eficacia sus recursos canoros para logar un resultado altamente encomiable. Emocionante Alejandra Malvino y su cuidada interpretación para encarar a la vieja Madelon, bien trabajada tanto en lo vocal como en lo actoral la Bersi de María Luján Mirabelli, un pequeño lujo el veterano Luis Gaeta como Mathieu, sin nada que objetar el Roucher de Mario de Salvo y en perfecto estilo el intrigante Incredibile de Gabriel Centeno mostrando, también, un solvente crecimiento artístico respecto a anteriores oportunidades. Adecuado y profesional el resto del elenco en sus pequeños, así como el Coro Estable que dirige Miguel Martínez.




Saturday, December 20, 2014

Tosca en el Teatro Argentino de la Plata, Argentina


Foto: Teatro Argentino de la Plata

Luis G. Baietti

Había un cierto nerviosismo en cuanto a conocer este el primer trabajo de la nueva Directora Artística del Teatro como regisseur de Opera. Un nerviosismo que en el caso de la crítica especializada aún en el periodo de duelo por la partida de la Dirección Anterior, con cuyas preferencias estéticas fuertemente enraizadas en el modernismo tenían una mayor consonancia llegaba al escepticismo El nombramiento de la Directora, que no es del medio, habiendo hecho carrera como directora _teatral en Comedia Musical, provocó la ira de los profesionales de la critica musical, algunos de los cuales estaban dispuestos a considerar la puesta un desastre aún antes de haberla visto, lo cual se aproxima a la vieja anécdota del crítico teatral PAULO FRANCIS de Brasil que, enemistado con una actriz, comentó sobre su última obra de Teatro: NO LA VI Y NO ME GUSTO. En gran medida la Sra. Valeria Ambrosio eligió hacer ella misma, gratuitamente, la puesta de esta Tosca con el objetivo de mostrar que era capaz de dirigir una obra lírica como esta. Consiguió su objetivo ¿? En parte sí, en parte no. Por un lado fue magnífico el recurso a las proyecciones en pantallas que reconstruyeron la Iglesia el Palacio y luego el Patio del Catillo colocándonos como nunca en el ambiente. Por otra parte en algunas escenas se hizo un uso subjetivo de las proyecciones: cuando Tosca desconfía que fue traicionada por Mario, la escenografía se distorsiona y produce la imagen de un mundo visto por un esquizofrénico., cuando Scarpia entra en escena, la escenografía se torna blanco y negro dándole a la Iglesia un clima de prisión. En este proceso hubo algunas exageraciones como mostrar los ojos de las dos damas para ver si los ojos negros son mas o menos lindos que los azules, mientras el tenor canta su célebre RECONDITA ARMONIA, o mostrar escenas de tortura en el final. Pero en general la regie dentro de la escenografía se manejó con criterios tradicionales y lógicos y con absoluto respeto a la letra de la obra, lo cual es ya de por sí un milagro en los tiempos que corren. No hubo personajes que llegaran en bicicleta, rostros cubiertos por máscaras de gas, ciervos eviscerados en escena, terroristas árabes atacando, el Palazzo Fornece no estaba inundado, etc.etc. Hubo si algunos momentos en que se puso de manifiesto el espíritu de un director iniciante que quiere hacer demasiado, y que sólo el tiempo y la frecuentación con el género aplacarán : no me gusto la idea de los dos monaguillos cómicos, ni el dislate de todo lo que ocurre encima de la enorme mesa que preside el segundo acto, ni (y esto se ha vuelto un lugar común entre los directores) que Tosca cante el O MARIO NON TI MUOVERE cuando entre ella y Cavaradossi aun están los soldados que aún queriendo no podrían evitar oírla. Me gustó mucho en cambio toda la relación entre Scarpia y Spoletta (magistralmente actuado por Burghi, en que este tiene terror de comentarle un fracaso, y siembra en Scarpia la idea de valerse de Mario porque él sabe donde está Angelotti, recuperando el aire y hasta sintiéndose feliz cuando ve que ha reganado el favor del amo. Yo vi dos funciones, una con cada elenco, el Jueves y Viernes pasado (y debo agradecer la gentileza de la SRA.VIVIANA VIVES BOVARI QUE SE TOMÓ LA MOLESTIA DE GESTIONAR PARA MI LOS COCHES REMISE QUE AMBOS DÍAS ME TRAJERON DE VUELTA A BA cuando el Teatro suspendió el servicio de trasportes que brindaba en todas las funciones y que ahora sólo ofrecerá los Sábados y Domingos)- En la primera de las dos funciones se reiteraron los problemas técnicos con el computador que regía las proyecciones y hubo varias escenas en que el decorado despareció y fue sustituido por un mensaje de alerta.. El Viernes en cambio no hubo problemas de ninguna especie y todo transcurrió a la perfección. Decisiva participación del Coro en la escena del Te Deán excelentemente cantada y una gran labor de dirección de CARLOS VIEU que se ratifica como el mejor conductor de Opera de la región, un hombre que sabe imprimir fuerza a su orquesta, pero que sabe que no debe ahogar a los cantantes. Como él mismo definió en un reciente reportaje que le hice en el Sheraton de Montevideo y que está publicado en la sección correspondiente de la Revista, la orquesta es la que da el clima.. Claro que en eso también colaboró la regie que a la inversa de lo que hoy día es moneda corriente, comprendió cabalmente que los cantantes deben estar lo más cerca posible de la boca del escenario para que sus voces se proyecten mejor y no atrás del todo como si se quisiera ocultarlas. Punto para Ambrosio en este ítem. En el plano vocal TOSCA es el personaje con que sueña toda soprano lirco-spinto o aún lírica que se precie. Un papel donde hay que exhibir elegancia, autoridad (se trata de una diva) seducción, temperamento y una voz que pueda enfrentar las dificultades en las zonas graves y audaz exigidas. Estuvo mas cerca de cumplir con todo esto AMPARO NAVARRO soprano española que ya cantó I LOMBARDI e I DUE FOSCARI en el Colón y a quien yo vi en el TEATRO DE LA ZARZUELA cantando LA LEYENDA DEL BESO. Amparo es una gran música, muy buena actriz y tiene una voz que es muy agradable al oído salvo en el extremo agudo donde se torna estridente. De allí que sus peores momentos fueran en el enfrentamiento del segundo acto con Scarpia donde decididamente sonó muy tirante y en algún fugaz momento hasta a-musical. PATRICIA GUTIERREZ que andaba misteriosamente desaparecida de los Teatros Liricos tiene un buen registro grave y es mas claramente una soprano lirico-spinto si bien su voz suena hoy menos lozana que unos años atrás cuando su presencia era constante en el palco del Colón cuando había papeles que exigían un registro como el suyo. Y además las notas agudas son bastante estridentes hoy en día. Como actriz estuvo convincente si bien en un estilo más directo menos elegante que el personaje. JOSE AZOCAR sorprendió por la vitalidad de su voz, su espléndido registro agudo, el volumen, buenas condiciones de actor y estaba magníficamente vestido para parecer apenas un poco exigido de peso lo cual en el es un claro understatement , que en este caso podríamos traducir como eufemismo. Con los años su voz ha venido ganando un incómodo vibratto que se manifiesta algunos días más que otros. El Viernes casi no estuvo presente. JUAN CARLOS VASALLO ha progresado mucho desde la última vez que lo vi, o Puccini lo favorece porque cantó con una afinación inobjetable, muy lejos de su cuestionable participación en EL TROVADOR del Coliseo. Tiene un registro agudo de causar asombro (estudio con Corelli y se ve que no desperdició las lecciones) y llega con facilidad abajo. No hace mucho esfuerzo por usar la mezza voce. Y es un actor rudimentario. En otras palabras un verdadero diamante en bruto que si tuviera la fortuna de tener contratos en Italia pronto sería un interprete con pocos rivales en su cuerda, apeas adquiriera el refinamiento vocal y escénico que le faltan. LUIS GAETA asombró con una impecable versión de Scarpia. No son tantos los barítonos que llegan a la etapa de la carera en la que Gaeta se sitúa, cantándola con este grado de seguridad. Gaeta no posee una voz de gran volumen ni un temperamento adecuado para Scarpia, pero cantó el papel impecablemente y lo actuó con convicción- HERNAN ITURRALDE estuvo más cómodo en el papel por poseer al menos en esta etapa de la carrera una voz de mayor volumen y un temperamento mas adecuado. Con todo pareció también por momentos demasiado blando en la caracterización. FERNANDO SANTIAGO y SEBASTIAN SORRARAIN fueron dos impecables sacristanes. Convincentes los Angelotti de VICTOR CASTELLS y ORESTE CHLOPECKI (mas dura la voz del segundo, más flexible la del primero) Impecables los pastores de SONIA STELMAN y ANA LAURA MENENDEZ. Adecuadamente amenazadores los Cigarrones de FERNANDO ALVAR NUÑEZ y FELIPE CARELLI. Una curiosidad de la puesta se dio el Jueves ante la negativa de la soprano de arrojarse desde lo alto como manda la partitura, y en lugar de disimularlo como una vez hizo el Met con la Tosca de Caballe que obviamente no se tiraba, optaron por hacerla subir al cielo como si fuera un nuevo ángel, un final particularmente desaconsejable dada la figura de la cantante. En las dos funciones hubo un público entusiasta, que aplaudió con energía a todos los cantantes pero siendo mas efusivo con los dos tenores Quizás después de haber tocado fondo en cuanto a la afluencia de espectadores, el Teatro haya comenzado un largo proceso de resurgimiento

Saturday, August 4, 2012

Doña Francisquita - Teatro Argentino de la Plata, Argentina

Fotos; Genitti - Teatro Argentino de la Plata

Dr. Alberto Leal

Que placer produce ver una de las más importantes “Zarzuelas” en una excelente producción. Es una pena que un género enraizado en gran parte de nuestro pueblo tenga tan poca difusión y en general – salvo años atrás en el Teatro Colón – puestas de bajo nivel. Amadeo Vives, compositor catalán, supo pintar en forma espléndida el Madrid del Siglo XIX. Es curioso pero esta obra fundamental del género fue generada con la ayuda de otros grandes compositores de la época. Debido a un accidente sufrido por Vives colaboraron en distintas partes de la partitura, Joaquín Taurina y Conrado Campos, entre otros. Basado el la “La discreta enamorada” de Lope de Vega, los libretistas Sarachaga Y Fernández-Shaw Iturralde, captaron perfectamente el clima y la picardía de la época y junto a Vives lograron una obra maestra del género. El Teatro Argentino no escatimó esfuerzos en generar una espléndida puesta, que arropó a esta “Doña Francisquita”. Partiendo de muy lograda escenografía de Daniel Feijóo, totalmente en época, con facilidad de cambios y con momentos casi cinematográficos. Bella en lo visual, realizada con preciosismo totalmente madrileño. Gran trabajo. La labor de Pedro Moreno es de una gran belleza, colores y texturas excelentemente combinados, sin falso “españolismos”, contribuyó en gran parte a la suntuosidad de esta puesta. Otro trabajo para atesorar. Jaime Martorell basó su puesta en un planteo claro, tanto para los solistas como para el coro, logrando un notorio hilo dramático, sin dejar nunca de lado la parte cómica de la obra y también aquí se vio que fue dejado todo detalle folclórico, cosa que desde el punto de vista integral se agradece. En lo musical, el Maestro Darío Domínguez Xodo dirigió en estilo y la orquesta le respondió en todo momento. Tal vez – viendo el volumen de las voces con que contaba – una mejor adecuación entre foso y orquesta hubiera mejorado sensiblemente la función como un todo. No es nada fácil para los cantantes abordar este género. La mezcla de canto con diálogos hablados no es fácil de superar desde el punto de vista vocal. Por eso en España existen intérpretes que se dedican solamente a este género. Las tres mejores prestaciones llegaron de la mano de los tres roles cómicos. Luis Gaeta, que como pocos cantantes puede ir de Wagner, pasando por Verdi y llegar a Vives con el mismo nivel de efectividad, afirmó su vigencia como Don Matías. Creo en lo personal que se divirtió haciéndolo y logró divertir a la audiencia, siempre con genuinos efectos y desarrollando una gran vitalidad en escena.
Santiago Burgi, como Cardona realizó un trabajo de primera línea, claro y siempre afinado en lo vocal, desplayó genuinas dotes de actor – incluyendo la parte de la Maja – y su trabajo lo coloca a nivel internacional.  Marta Cullerés, como Francisca madre, cantó y actuó con gran solidez y produjo momentos de gran comicidad en los dúos con Luis Gaeta. En los papeles principales el resultado fue algo más desparejo. Marisú Pavón, a quien hemos visto en excelentes trabajos, fue aquí una correcta Fancisquita. Superó con algo de esfuerzo la esperada canción del Ruiseñor y fue poco audible en los textos hablados y en el centro de su voz. Seguramente en un teatro de menores dimensiones hubiera lucido mucho más. Pero compuso un personaje totalmente creíble. Mónica Sardi cantó con corrección su Aurora. No es un personaje fácil, exige mucho desparpajo y sensualidad. Nuevamente aquí su centro fue algo débil y por momentos poco audible, pero creo que su mayor falencia fue no mostrar más desenfado en esa mujer fatal que exige una gran dosis de sensualidad y carácter. El tenor mexicano Ricardo Bernal cumplió acertadamente con su Fernando. Su timbre no es de los más agraciados, pero canta con buen volumen, buena afinación y salvó su aria, tal vez la más conocida de la obra – ya que fue grabada por los más importantes tenores hispanos – logrando un agudo final que con esfuerzo pudo controlar. Tiene una buena planta y se movió en muy buena forma en el escenario. Ricardo Crampton, con la voz más potente de todo el elenco, con excelente dicción y un canto franco, compuso un muy buen personaje y esperamos tenga pronto la oportunidad de mostrar todo su talento en un rol más importante. No podemos dejar de nombrar a Patricio Olivera y Maximiliano Agatiello, ambos un lujo en papeles comprimarios. Correcto el resto del elenco. Excelente trabajo del Coro tanto desde el punto de vista vocal como de actuación. Magnífico, bajo todo punto de vista, el Ballet. En una puesta donde lo remanido y tradicional fue dejado de lado, fue más que inteligente que el ballet presentara en gran parte de su prestación estilo “Escuela Bolera”, un legado del gran artista que fue Don Angel Pericet. Llevándose la mayor ovación de la noche.Un párrafo especial para los artesanos del Teatro Argentino por su excelente trabajo. En resumen, una excelente puesta, una Zarzuela donde no se escatimaron gastos, un gran placer para la vista y para nuestros oídos. Solo es de lamentar la falta de público en un gran espectáculo. Tengo entendido que esto no fue así en las funciones de fin de semana. Solo nos resta agregar, que se repita! Manteniendo el nivel de calidad de lo visto.

Friday, April 27, 2012

La Forza del Destino - Teatro Colón de Buenos Aires

Foto: Teatro Colón de Buenos Aires.

Dr. Alberto Leal

Siempre es gratificante sentirse más joven, sobre todo cuando uno lleva varias décadas encima. Esa sensación me invadió el domingo pasado cuando asistí al estreno de “La forza del destino”. Sentí, por primera vez, luego de su apertura, que nuestro querido Teatro Colón puede volver a empezar a brillar, como su historia lo reclama. Lo que valoriza más el hecho es que la versión fue mucho más completa que las habituales, con cortes abiertos que no sucedió en el pasado y sobre todo tratándose de una difícil obra Verdi. El Maestro Renato Palumbo realizó un magnífico trabajo, siempre en estilo, con gran temperamento pero cuidando la relación foso/escenario. La Orquesta respondió de excelente forma, brindando una impecable parte en lo musical. El hecho de escuchar la espléndida obertura luego del primer acto, contribuyó gratamente a la comprensión del drama.  Magnifico, sin duda alguna, fue el trabajo del maestro Hugo de Ana, de gran prestigio internacional. Desde momentos totalmente despojados hasta un hermoso Cristo de excelente realización – vaya un reconocimiento para los grandes artesanos de nuestro primer coliseo – de gran tamaño, belleza y absolutamente concreto. Su marcación actoral fue siempre precisa y el uso de algunas proyecciones siempre justas e impactantes. Otro tanto merece su diseño de vestuario, con una paleta de colores muy agradables a la vista y una excelente iluminación. Desde el punto de vista vocal se contaba con un elenco de importantes nombres internacionales. El cantante que más méritos mostró a través de la función fue el Barítono italiano Luca Salsi como Vargas. Con un hermoso timbre, un canto afinado y matizado, buen volumen y muy buenas dotes de actor realizó un trabajo de excelencia que tuvo su punto más alto en su aria "Urna fatal del mio destino" y la correspondiente cabaletta "Eglie e salvo...". Esperemos que repita su visita en otro rol verdiano.
 
La soprano Dimitra Theodossiou, de importante fama internacional y a quien tuve la oportunidad de ver, varios años atrás, en la Opera de Kassel, en el rol de Norma, mostró un hermoso timbre, una voz de adecuado volumen y un canto preciso, matizado, con excelente afinación, culminando con un exquisito “Pace, pace mio Dio!”. El tenor Mikhail Agafonov, como Alvaro, mostró un canto seguro, con agudos potentes y buena entrega. No lo favorece su timbre, seco, bajo en armónicos ni su estilo con claras reminiscencias de la escuela rusa. Pero su prestación fue valiosa y bien retribuida por el público.  El bajo Roberto Scandiuzzi con una excelente voz de bajo, dio la dignidad que su papel requiere, mostrando un contundente sector grave y muy buena línea de canto. Creo que para nuestra conocida Agnes Zwierko Preziosilla no es su rol ideal. Volvió a mostrar su impactante volumen, en algunos momentos sus agudos sonaron algo gritados. Pero se movió con bastante gracia y logró redondear un trabajo plausible. Luis Gaeta, compuso, con su reconocido nivel actoral, un simpático Meliton, más allá de alguna molestia en el sector agudo. Sabe explotar cada una de las situaciones que se le presentan y su nivel siempre es positivo. Muy lucido el Trabuco de Fernando Chalabe. Impactante vocalmente, en su corta parte, Fernando Radó y buen nivel en las intervenciones de Leonardo Estévez, Guadalupe Barrientos y Gustavo Feulien. El Coro estable realizó un excelente trabajo, no solo en la parte vocal sino también en lo actoral, moviéndose con gran soltura en toda la función. Solo espero que este sea un primer paso para mostrar el nivel que puede alcanzar nuestro teatro cuando el elenco está elegido con conocimiento. Y cuando se aprovechan los valores del equipo técnico, como en esta oportunidad.  Como siempre tratamos de hacer, estamos en tratativas de cubrir el segundo elenco. Ojala el Colón nos de la oportunidad. Creo que nuestros artistas lo merecen y no dudo que tendremos muy gratas sorpresas.

Saturday, April 14, 2012

BRILLANTE APERTURA DE TEMPORADA - El oro del Rin (Das Rheingold), Teatro Argentino de la Plata

Fotos: Liliana Morsia

Dr. Alberto Leal

Estreno en el Teatro Argentino Libreto y Música: Richard Wagner

El Teatro Argentino abrió su temporada de la mejor forma posible. Pocos teatros en el mundo pueden presentar “El anillo del nibelungo” COMPLETO, en dos temporadas consecutivas, siendo un estreno para dicho teatro, con dos elencos alternativos compuestos únicamente por cantantes hispanoamericanos y con un nivel de EXCELENCIA. En lo personal lamento no haber estado en el país para ver ambos elencos y tener que volver a viajar al día siguiente de ver la última función. Esa fue la causa del atraso en la crítica. Esta versión es un hecho artístico que quedará en los anales de la ciudad y del teatro. La magnífica concertación del Maestro Alejo Pérez fue absolutamente admirable, consagratoria. Creo que fue un acierto total cubrir parcialmente el foso, acercándose a lo que imaginaba Wagner, que permite además no perder una sola nota de ningún cantante. Ambientada en época actual o algo futurista, la imaginación del maestro de  Leipzig encontró en Marcelo Lombardero el vínculo ideal para concretarla. Su trabajo como puestista es para atesorar por largo tiempo. Un dechado de imaginación, gran belleza visual y el uso – siempre perfecto – de proyecciones o videos – que convierten su puesta en algo mágico. Cada escena atrapa por lo estético, pero además deja reflejar una trama por momentos de gran actualidad en la nuestra sociedad. Algunas escenas pueden ser cuestionadas, como la violencia en la escena del robo del anillo a Alberico, pero delante de tanta belleza visual – y aunque no cumple con lo pedido por Wagner – pasa a ser anecdótico. La marcación de los cantantes mantuvo el nivel de excelencia de toda la puesta. Excelente la iluminación de José Luis Fiorruccio lo mismo que el vestuario de Luciana Gutman, acorde con lo planteado por el regisseur. Creo que el Maestro Lombardero ya es un Director de escena más que consagrado, si así no lo fuera, esta puesta, donde despliega todo su talento, por si sola sería consagratoria para cualquier regisseur. Bravo. Con un elenco sin fisuras y con grandes trabajos, Homero Pérez- Miranda – como Wotan – cantó y actuó en forma impecable, demostrando una ductilidad y un poder de adaptación a roles y estilos totalmente diferentes no visto habitualmente en otros cantantes. El Loge de Carlos Bengolea fue actuado en forma excelente, mostrando en todo momento una personalidad incisiva y un gran nivel vocal, donde nunca se dejó de escuchar una solo nota. Una gran sorpresa fue la presencia de Luis Gaeta, en general no relacionado con el repertorio wagneriano.

Cantó con excelente voz, en todo su registro, agudos precisos y graves siempre audibles. Y su creación del personaje fue perfecta, ya conocemos sus grandes dotes de actor. Emiliano Bulacios – uno de los gigantes – desplegó su muy bella voz de bajo, generando el volumen más importante de todo el reparto. Suelto como actor, brindó otro trabajo de excelencia. Fue bien acompañado por José Antonio García – como Fafner, el otro gigante, que debido a su altura y contextura física, no hubo necesidad de hacerlo parecer más grande. Muy impactante la entrada de ambos con sus grandes sombras detrás de ellos. Alejandra Malvino como Freia, no desplegó un gran volumen, pero fue totalmente compensado con la intención que puso en su forma de decir. Federico Sanguinetti y Enrique Folger (Donner y Froh) cumplieron en forma muy eficiente sus roles, destacándose el brillante y libre sector agudo de Folger. Claudia Casasco cantó con corrección, aunque no fue favorecida al cantar fuera del escenario. El resto del numeroso elenco mantuvo un muy buen nivel, tanto vocal como escénico. Solo nos queda brindarle un BRAVO! A este grupo de verdaderos artistas y tratar – cosa difícil – de calmar la ansiedad de presenciar “La Valquiria” a final de temporada.

Thursday, November 17, 2011

Macbeth de Verdi: Muy buen cierre de Temporada de Buenos Aires Lírica

Fotos: Liliana Morsia

Dr. Alberto Leal

Macbeth Muy buen cierre de Temporada de Buenos Aires Lírica  BUENOS AIRES LIRICA Macbeth – Giuseppe Verdi. Libreto de Francisco María Piave 11-11-11 Dirección Musical: Javier Logioia Orbe. Puesta en Escena: Fabian von Matt. Diseño de Escenografía: Nicolás Boni. Vestuario: Daniela Taiana . Director de Coro: Juan Casasbellas. Orquesta y Coro: Buenos Aires Lírica. Macbeth, general del ejército del rey Duncan: Luis Gaeta. Lady Macbeth, su esposa: Mónica Ferracani. Banco, general del ejército del rey Duncan: Christian Peregrino. Macduff, noble escocés: Arnaldo Quiroga. Dama de Lady Macbeth: Sabrina Cirera. Malcolm, hijo de Duncan: Nazareth Aufe

Macbeth, espléndida ópera de Verdi, siempre trae aparejado un riesgo debido a su dificultad vocal, musical y escénica. Buenos Aires Lírica la eligió para cierre de su actual temporada, siendo la segunda vez que es parte de una de las mismas, la anterior fue en 2004. Estrenada originalmente en el Teatro della Pergola de Florencia el 14 de marzo de 1847, con notable suceso, fue reelaborada por el Maestro para París, donde fue estrenada – en francés - en el Teatro Lírico Imperial el 21 de abril de 1865. Luego fue traducida al italiano y estrenada en el Teatro alla Scala de Milán en 1874 y es la versión que se representa habitualmente. Tal vez los casi 20 años que pasaron desde su estreno original y su reedición en 1865 la tornan una opera mucho más lejana en estructura a otros títulos contemporáneos del autor. Ya en 1865 se encontraba en plena madurez creativa, y los cambios introducidos para la versión francesa – luego traducidos al italiano – ballet incluido, la convierten en una obra única y con un valor dramático notablemente. Todo nos lleva a pensar que trató de dejar las convenciones de lado - tanto musical como dramáticamente - acercándose lo más posible a su admirado Shakespeare, en su primer trabajo basado en forma directa en el dramaturgo inglés. Aquí no hay una historia de amor - tradicional en la época - ni un tenor con papel preponderante. Luego de su estreno en la Scala fue olvidada o poco frecuentada por muchos años pero, a partir de su estreno en el Metropolitan en 1959 se ha convertido en una ópera de repertorio en los principales teatros del mundo, cosa totalmente lógica debido a sus méritos. Buenos Aires Lírica presentó una muy buena versión, considerando que fue representada por un elenco totalmente local.  El Maestro Javier Logioia Orbe dirigió la Orquesta con buenos tiempos, algunos pequeños desajustes serán seguramente corregidos con el correr de las funciones. Tal vez un poco más de dramatismo verdiano hubiera favorecido la versión. La Orquesta respondió en buena forma y solo es la lamentar algunos momentos de desajuste con el Coro. Pero en general fue un trabajo profesional y positivo. Dentro de una bella y despojada escenografía de  y excelente vestuario de Daniela Taiana, con la cualidad de dar época y lugar solo con pequeños detalles, el responsable de la puesta en escena, Fabian von Matt combinó aciertos y desaciertos.
Desde el primer cuadro, donde cumpliendo con lo que dice Shakespeare empleó tres bailarinas para el cuadro de las brujas, cantando el coro en forma interna, lo que no deja de tener su interés en acercarse a la obra original, pero por otro lado hubo notables marcaciones caprichosas, escenas que el espectador no puede ver, solo imaginar y un notable abuso del telón transparente de boca lo mismo que las rejas. Tampoco creo, conociendo a los cantantes, que la marcación de los mismos fuera la más adecuada. Lo vocal tiene un papel súper importante en esta obra y el nivel de calidad nunca bajó de lo efectivo.Mónica Ferracani en el temible papel de Lady Macbeth, sigue siendo para mí una soprano lírica con un volumen y extensión fuera de lo común. Recorrió la partitura sin mayores problemas aparentes y fue correcta como actriz, aunque faltó algo más de ferocidad que el rol requiere. Algunos agudos de escucharon algo tirantes, pero cantar Lady Macbeth como está escrito es desde ya un gran mérito que debe ser valorado. Su voz no coincide con lo que pedía Verdi “Quiero una Lady con la voz áspera, sofocada, sombría “. Pero su prestación en general fue ampliamente meritoria, reconocida por el público asistente y uno de sus mejores trabajos que le he visto en lo personal. Luis Gaeta nunca ha tenido la voz para Macbeth, ya que es un barítono lírico. Pero siempre ha sabido compensar, cuando aborda roles más dramáticos, con su excelente nivel actoral. Creo que el viernes pasado no se encontraba en su mejor forma vocal. Logró emocionar en algunos pasajes pero su canto careció de los matices a los que nos tiene acostumbrados y su actuación fue correcta, cosa rara en un actor de su envergadura. Aquí surge – como siempre – cuanto es debido a la marcación y cuanto al artista. Pero un cantante con su trayectoria y todo lo que nos ha brindado nunca defrauda, podrá estar más o menos brillante, pero siempre es una garantía dentro de cualquier elenco. Christian Peregrino, con su hermosa voz de bajo, su impecable línea de canto y su sobriedad como actor fue sin duda la figura más completa del reparto. Además, ayudado por su excelente presencia, fue un hallazgo en sus apariciones mudas en el resto de la representación. Y se convirtió en el personaje más creíble de la representación. Bravo! Arnaldo Quiroga desplegó sus dotes de tenor lírico, canto franco, sin problemas técnicos y con segura afinación. Tal vez su estilo fue algo más verista de lo requerido, pero su desempeño fue positivo para la representación. Nazareth Aufe fue un excelente Malcolm, y manteniendo el mismo nivel de excelencia el resto del reparto. Por momentos excelente el desempeño del Coro, si no lució más en algunos fragmentos, creo que la puesta en escena fue determinante. Un muy buen cierre de temporada, una obra que por sus valores y el nivel de representación debe ser vista. No tenemos Macbeth con mucha frecuencia y esta versión no es para desaprovechar. Muy buen cierre de Buenos Aires Lírica.




Thursday, July 21, 2011

Muy buena versión de "Il Viaggio a Reims " en su estreno sudamericano en el Teatro Argentino de la Plata

Fotos: Genitti / Teatro Argentina de la Plata

Dr. Alberto Leal

IL VIAGGIO A REIMS De Gioacchino Rossini Teatro Argentino de La Plata – 17/07/11. REPARTO: Corina: Paula Almenares, Melibea: Nidia Palacios, Condesa de Folleville: Marisú Pavón ,Sra. Cortese: Victoria Gaeta, Caballero Belfiore: Francisco Brito, Conde de Libenskof: Alessandro Luciano, Barón Trombonok: Luis Gaeta, Lord Sydney: Luciano Miotto, Don Profundo: Ricardo Seguel, Do Alvaro: Leonardo Estevez, Don Prudenzo: Nicolás Zechi, Don Luigino: Santiago Ballerini, Delia: María del Rocío Giordano, Maddalena: Lídice Robinson, Modestina: Andrea Maragno Risoleo, Cefirino: Francisco Bugallo Antonio: Ricardo Crampton, Gelsomino: Maximiliano Agatiello. Director de Orquesta: Sergio Monterisi Director de escena original: Emilio Sagi, Repositora: Elisabetta Courir, Escenografía: Daniel Blanco, Vestuario: Pepa Ojanguren. Iluminación: Rubén Conde. Orquesta Estable

Estrenada en 1825 como parte de la celebración por la coronación del Rey X de Francia, solo tuvo cuatro representaciones en su momento, ya que Rossini no pensaba en volver a usarla. El hecho que la mayoría de su música fuera más tarde usada por el maestro para “Le Conte Ory”, demuestra la intención del mismo. Las partes perdidas del manuscrito fueron encontradas en 1977 y luego de reensamblarlas fue representada nuevamente en 1984 en el Festival de Pésaro. A partir de allí se ha podido ver en distintas versiones de muchos de los principales teatros del mundo. La obra en si es un gran divertimento donde la música y el ensamble de los 18 solistas juega un papel preponderante, más allá de lo banal de la trama. No presenta fisuras musicales y se puede ver con gusto, sobre todo en una versión como la presentada por el Teatro Argentino.

Del principio se puede notar que mucho se ha ensayado, y tanto en escenas solistas como de grupo, todo funciona con notable precisión. La puesta original del Maestro Emilio Sagi, creada para el Festival de Pésaro del 2001, aquí repuesta por Elisabetta Courir, deja de lado época y lugar, creando una puesta ágil, simple y vistosa, donde los cantantes pueden moverse sin problema alguno, que no afecta en nada el espíritu original concebido por el compositor. El vestuario de Pepa Ojanguren complementa perfectamente la idea del Director de escena. El Maestro Sergio Monterisi dirigió la Orquesta Estable con conocimiento de estilo y la misma sonó en forma impecable. Tal vez unos tiempos menos lentos hubieran favorecido la versión como un todo. El gran grupo de solistas rindió con gran corrección, con algunos casos netamente destacables. Paula Almerares cantó la parte de Corina con sus habituales cualidades, bello timbre, impecable afinación, excelente línea de canto, resolviendo sin sobresaltos la parte aguda. Y fue correcta como actriz. Otro acierto a los que nos tiene acostumbrados la soprano platense. El barítono Ricardo Seguel logró una auténtica creación de su Don Profundo. Cantó con gran calidad vocal y actoral su difícil aria y se movió como pez en el agua en el resto de la opera, ganándose de mayor ovación de la noche. Creo que sería más que interesante poderlo apreciar en otros roles. Luis Gaeta, convertido casi en un Maestro de Ceremonias, volvió a lucir su impecable línea, su buena voz, que parece no sufrir el paso del tiempo, y sus más que reconocidas dotes de actor. Sin dudas un cantante irremplazable para ciertos roles.
Nidia Palacios, a pesar de algunos problemas con el volumen, cantó con impecable estilo, inmejorables coloraturas y lució su espléndida elegancia en el segundo acto. Marisú Pavón fue una real sorpresa, cantando en estilo, total libertad técnica y mostrando sus innegables dotes de actriz. Luciano Miotto es otro artista para destacar, cantó con buena voz y excelente línea y fue más que correcto como actor. Del resto del más que numeroso elenco es de destacar el adelanto mostrado por Victoria Gaeta, tanto vocal como escénico, la voz cada vez más importante de Ricardo Crampton, que pide a los gritos papeles de mayor lucimiento, y para tener en cuenta en un futuro cercano Santiago Ballerini, notable en su breve intervención. Tal vez lo menos positivo del elenco fue el tenor Alessandro Luciano, aunque sin dejar de reconocer lo difícil de su parte. Un punto más arriba Francisco Brito, que tampoco logró convencerme en lo vocal pero si como actor. Pero lo que debemos apreciar aquí es el gran trabajo de equipo, sin entradas en falso, todo funcionando a tiempo, un verdadero mecanismo de relojería. Sin las pretensiones de otros títulos de Rossini, la frescura y belleza de la música, las hermosas partes cantadas y calidad de la realización, justifican de sobra el hecho de esta puesta y solo queda felicitar a todo el elenco y al Teatro Argentino por un trabajo sin dudas para recordar.




Wednesday, November 17, 2010

Falstaff en Buenos Aires por Buenos Aires Lírica

Gustavo Gabriel Otero
Fotografías: Liliana Morsia. Gentileza BAL.

Buenos Aires Lírica, entidad privada que ofrece sus espectáculos en el Teatro Avenida de Buenos Aires, cerró su Temporada 2010 con una nueva producción escénica de Falstaff en una más que interesante propuesta visual y musical. Con un escenario a la antigua sobre el propio escenario, con los ayudantes de escena a la vista, el joven director escénico Fabian von Matt logró dar agilidad y convicción a cada una de las escenas. De buena factura la escenografía y de relucientes colores el vestuario firmado por Daniela Taiana y eficaz la iluminación de Alejandro Le Roux, que completaron un solvente equipo visual. El barítono Luis Gaeta fue el protagonista conjugando su natural histrionismo con solvencia vocal. Carlos Ullán compuso un Fenton de adecuada calidad mientras que Leonardo Estévez compuso un Ford de variados recursos. En los roles menores fueron eficaces Osvaldo Peroni, Gustavo De Gennaro y Walter Schwarz como el doctor Cajus, Bardolfo y Pistola, respectivamente. Cabe destacar que las voces de los protagonistas masculinos se amalgamaron a la perfección en todos los conjuntos. No fue similar el rendimiento femenino, que fue menos lucido en los conjuntos y de mayor disparidad en las individualidades. Así Vanesa Tomas se desempeñó con corrección en el rol de Alice Ford, mientras que sobresalió la mezzo Elisabeth Canis como Mrs. Quickly. Gabriela Ceaglio (Nannetta) pudo haber sacado mayor provecho de su parte y Cecilia Jakubowicz como Meg Page sólo completo el elenco.
La orquesta fue ajustando su labor a medida que avanzó la representación bajo la batuta de Javier Logioia Orbe, que cuidó el delicado equilibro entre el foso y el escenario. Mientras que el coro, preparado por Juan Casasbellas, cumplió con solvencia en sus breves intervenciones.