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Saturday, November 30, 2019

Fausto en el Teatro Municipal de Santiago, Chile

fotos crédito de Marcela González Guillén

Joel Poblete

Desde mediados de octubre Chile se encuentra sumergido en una compleja y delicada crisis social, lo que como era de suponer ha afectado en buena medida gran parte de las actividades cotidianas de sus habitantes, en particular la capital, Santiago. En plena zona donde se han registrado desde masivas marchas pacíficas a saqueos y destrozos y hasta incendios en centenarias iglesias y edificios patrimoniales, se encuentra el principal escenario lírico del país, el Municipal de Santiago, que a pesar de las adversas condiciones decidió ofrecer de todos modos a su público el sexto y último título de su temporada lírica, en las fechas originalmente programadas, durante la primera quincena de noviembre: Fausto de Charles Gounod, que no se representaba en Chile desde hace 15 años. Considerando que por precaución y seguridad el contexto social obligó a cancelar presentaciones de prestigiosos artistas internacionales -desde el regreso de Joyce DiDonato hasta los esperados debuts locales de eminencias como Jordi Savall, Anne Sophie Mutter y Sir John Eliot Gardiner, aunque al menos este último sí se presentó en un único concierto en el Teatro del Lago de Frutillar-, fue de verdad un gran mérito que el Municipal cumpliera con su programación y no sólo lograra completar sus jornadas de ensayos incluso cuando en sus cercanías había escaramuzas entre manifestantes y policías que incluían violencia, barricadas y bombas lacrimógenas, sino además consiguió realizar cinco de las seis funciones planificadas con sus dos repartos -sólo se suspendió el estreno del segundo elenco- de manera muy sólida y con un aceptable marco de público teniendo en cuenta las circunstancias y que además el espectáculo debió ser presentado en horarios muy poco habituales, prácticamente en hora de almuerzo. En esta ocasión se contó con una nueva producción con la que se presentaba por primera vez en Chile el director de escena brasileño André Heller-Lopes. Originalmente estrenado el año pasado en el Festival Amazonas de Manaos y posteriormente en el teatro en el que el régisseur es director artístico, el Municipal de Rio de Janeiro, el montaje en general es efectivo y no traiciona el espíritu de la obra, aunque es más oscuro de lo necesario y pudo haber aprovechado mejor el espacio escénico. La funcional escenografía fue creada por Renato Theobaldo en base a unas estructuras móviles que evocaban espacios góticos, mientras la iluminación de Ricardo Castro siguió el diseño original de Gonzalo Córdova y el vestuario de Sofía di Nunzio destacó especialmente por los trajes del coro, el cual como siempre tuvo un buen desempeño bajo la dirección del uruguayo Jorge Klastornik. El director residente de la Filarmónica de Santiago, el maestro chileno Pedro-Pablo Prudencio, estuvo al frente de los dos repartos, y bajo su batuta la orquesta ofreció una buena lectura de la bella y refinada partitura de Gounod que fue particularmente efusiva en su lirismo y romanticismo, con un adecuado equilibrio entre foso y escena. 
Tras debutar en Chile en 2016 como Alfredo en La traviata, el tenor ruso Sergey Romanovsky regresó al Municipal protagonizando el elenco internacional de este Fausto, y más allá de una actuación correcta pero algo plana, nuevamente lució una voz de atractivo timbre y color y eficaces notas agudas. En el segundo reparto, el llamado elenco estelar, el chileno Juan Pablo Dupré mostró notorios avances luego de su Duque de Mantua en el Rigoletto de 2017, siempre desenvuelto en escena y con un material quizás no particularmente bello, pero con un canto cada vez más seguro y expresivo. En un año particularmente contundente para ella en el Municipal, donde asumió roles como la Mariscala y Fiordiligi, la soprano chilena Paulina González fue en el elenco internacional una Margarita que cumplió con las exigencias vocales del rol y culminó con un potente trío final. En el segundo reparto, fue muy auspicioso el debut local de la soprano rusa Zhala Ismailova, de creíble interpretación escénica y atractivo material vocal. El hermano del personaje, Valentin, tuvo dos buenos artistas en ambos elencos, ambos destacando no sólo en su célebre aria, sino especialmente en su última escena: en el internacional, el barítono chino ZhengZhong Zhou, que en cada nueva actuación en el Municipal muestra nuevos avances vocales, y en el estelar el cubano radicado en Chile Eleomar Cuello. También en el elenco estelar, otro cubano radicado en el país, el bajo barítono Homero Pérez Miranda, regresó al Municipal luego de un año de ausencia, con uno de sus roles más logrados, Mefistófeles; de hecho, no sólo era el único de ambos repartos que había cantado su personaje en 2004 la última vez que se representó la ópera en ese escenario, sino además encarnó al demonio en las dos presentaciones originales de esta misma producción en Brasil. Por lo mismo, no fue de extrañar el despliegue vocal y en especial el carisma teatral que lució; en el mismo papel pero en el elenco internacional, tras su Don Giovanni mozartiano del año pasado volvió el bajo polaco Daniel Miroslaw, quien fue un poco más exagerado y caricaturesco en su actuación pero exhibió un contundente y sonoro desempeño vocal que lo llevó a ser merecidamente el más aplaudido en su reparto.  
Los otros personajes estuvieron muy bien asumidos por cantantes chilenos: la mezzosoprano Evelyn Ramírez fue Marta en ambos repartos, lo mismo que la soprano Marcela González como un apasionado y encantador Siebel, quien en esta ocasión recuperó su segunda aria, a menudo eliminada de las representaciones de esta ópera; por su parte, Wagner fue encarnado por el bajo barítono Matías Moncada y el bajo Jaime Mondaca, en el elenco internacional y el estelar respectivamente. En conjunto, quizás no fue un Fausto extraordinario, pero sin duda fue un atractivo y solvente cierre para la que probablemente ha sido una de las temporadas más exigentes y complejas en la historia del Municipal, tanto por los títulos abordados -en especial los regresos de La fuerza del destino y El caballero de la rosa, y el estreno en el país de Rodelinda- como por las dificultades internas que debió enfrentar. Y sobre todo fue digno de elogios y aplausos el esfuerzo de los artistas y los técnicos del teatro, que pese a todo lograron representar la ópera en estas circunstancias: cuando los espectadores salían de las funciones para volver a la realidad de las protestas, marchas y crisis, probablemente habrán tenido la sensación de que, al menos por tres horas, el arte y la cultura les ayudó a sobrellevar mejor estos difíciles días.

Thursday, June 2, 2016

Fidelio en el Teatro Colón de Buenos Aires

Prensa Teatro Colón / Máximo Parpagnoli

Gustavo Gabriel Otero

Buenos Aires, 17/05/2016. Teatro Colón. Ludwig van Beethoven: Fidelio. Ópera en dos actos. libreto de Josef Sonnleithner, Stefan von Breuning y George Friedrich Treitschke, basado en el drama 'Léonore, ou l’amour conjugal' de Jean-Nicolas Bouilly. Eugenio Zanetti, Dirección escénica, escenografía, vestuario y multimedia. Rubén Conde, iluminación. Zoran Todorovich (Florestán), Carla Filipcic Holm (Leonora), Hernán Iturralde (Don Fernando), Homero Pérez Miranda (Don Pizarro), Manfred Hemm (Rocco), Jaquelina Livieri (Marcelina), Santiago Bürgi (Jaquino), Sebastián Angulegui y Juan González Cueto (Prisioneros). Orquesta y Coro Estable del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Martínez. Dirección Musical: Francisco Rettig.

Con una puesta en escena decorativa, grandilocuente y vacía, una dirección musical rutinaria y buenas voces se presentó en el Teatro Colón una nueva versión de Fidelio de Beethoven. Eugenio Zanetti en su múltiple rol de vestuarista, escenógrafo, diseñador multimedial y director de escena optó por una fastuosidad tan alejada de la obra como vacua y kitsch. La escenografía y el vestuario evidenciaron una confusión de épocas y estilos, sin anclaje temporal y con ubicación en todos los tiempos a la vez, entre Grecia y la actualidad. La faz actoral no aportó nada novedoso dentro de marcaciones rutinarias. Correcta la iluminación de Rubén Conde. La errática batuta Francisco Rettig con tiempos lentos y aburridos concretó una versión plana y pálida de la obra. El festival de pifias de los bronces poco ayudó a plasmar una versión musical de calidad. Sin maravillar lo mejor fueron las voces y sólo por esto la versión tuvo interés. Zoran Todorovich fue un Florestán que sorteó con gallardía las enormes dificultades de su aria de presentación y fue muy eficaz en el resto del segundo acto. Carla Filipcic Holm fue una Leonora con inmaculada línea de canto, agudos brillantes, belleza de timbre, intencionalidad y perfecto estilo. El Pizarro de Homero Pérez Miranda no logró encontrar la emisión que requiere el personaje. Se lo notó demasiado exigido y en momentos poco audible. El Rocco de Manfred Hemm fue de esmerada corrección y perfecta dicción mientras que Hernán Iturralde supo sacar muy buen partido del pequeño rol de Don Fernando. Nuevamente Jaquelina Livieri mostró su altísimo desempeño vocal con una Marcelina de perfectos acentos. Satisfactorio el resto del elenco y de excelencia el Coro Estable del Teatro Colón, dirigido por Miguel Martínez.

Friday, October 9, 2015

Estreno Argentino de Rusalka

Crédito Liliana Morsia. Gentileza: Buenos Aires Lírica

Gustavo Gabriel Otero

Buenos Aires. 04/10/2015. Teatro Avenida. Antonín Dvorák: Rusalka, ópera en tres actos. Libreto de Jaroslav Kvapil. Estreno Argentino. Mercedes Marmorek, dirección escénica. Luciana Fornasari, diseño de escenografía. Lucía Marmorek, diseño de vestuario. Ignacio González Cano, coreografía. Alejandro Le Roux, diseño de iluminación. Daniela Tabernig (Rusalka), Eric Herrero (Principe), Homero Pérez Miranda (Vodník, duende del agua), Elizabeth Canis (Jezibaba, bruja), Marina Silva (La Princesa Extranjera), Mirko Tomas (Guardabosques), Oriana Favaro, Rocío Giordano y Vanina Guilledo (Ninfas del bosque), Sergio Vittadini (Cazador), Cecilia Pastawski (mozo de cocina). Orquesta y Coro de Buenos Aires Lírica. Director del Coro: Juan Casasbellas. Dirección Musical: Carlos Vieu. Espectáculo presentado y producido por la Asociación Buenos Aires Lírica.

La Asociación de Ópera Buenos Aires Lírica ofreció en el Teatro Avenida de Buenos Aires, en carácter de Estreno Argentino, Rusalka de Antonin Dvorak con alta calidad musical y una fallida puesta en escena. Mercedes Marmorek optó por situar la acción alrededor de los años 1890/1900, los actos primero y tercero tienen lugar en un oscuro burdel centroeuropeo y el segundo en la corte de algún Príncipe del Imperio Astrohúngaro. Lo abstracto y misterioso se intentó hacer concreto y ésta fue la causa de la fallida versión escénica. Con estas ideas la obra perdió toda la magia, la fantasía y el romanticismo que tiene. La escenografía de Luciana Fornasari y el vestuario de Lucía Marmorek lucieron buen diseño y confección e, indudablemente, se adecuaron al concepto de la puesta. Particularmente fallido el vestuario de la protagonista y no muy feliz el del príncipe que se presenta en un prostíbulo de traje militar de gala, que por otra parte utiliza en toda la obra. Irregular la iluminación de Alejandro Le Roux, que dejó en muchos momentos a los protagonistas entre las sombras, y olvidable la coreografía de Ignacio González Cano. El maestro Carlos Vieu dio impulso vital a la partitura, cuidando el balance entre el foso y la orquesta. Algunas pifias los bronces y pequeñas desafinaciones de las cuerdas no opacan la gran calidad general de la versión musical. Daniela Tabernig fue una protagonista de fuste, deslumbrante y con perfecta línea de canto. Subyugó en todo momento, con lirismo, con entrega y con convicción. El tenor Eric Herrero cumplió con los requerimientos de la parte del Príncipe. Tiene sólidos agudos aunque es oscilante en el centro y no demasiado expresivo. La mezzosoprano Elizabeth Canis descolló como la malvada bruja Jezibaba, mientras que Homero Pérez Miranda insuflo autoridad y convicción como  Vodník, el padre de Rusalka, y duende del agua. Marina Silva fue una Princesa Extranjera temperamental que mostró nuevamente expresividad, línea de canto y belleza vocal. Adecuado el Coro en sus breves intervenciones, muy homogéneas las tres ninfas, aquí prostitutas en el burdel centroeuropeo, Oriana Favaro, Rocío Giordano y Vanina Guilledo, con esmerada corrección el Guardabosques de Mirko Tomas, y solvente el resto del elenco.