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Wednesday, August 19, 2015

Gala Lírica en La Bellena Azul: ‘Homenaje a Luis Lima’ en Buenos Aires, Argentina

Gustavo Gabriel Otero

Concierto memorable de la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la batuta del maestro Carlos Vieu en la sala denominada ‘La Ballena Azul’ del nuevo Centro Cultural Nacional en el ex Palacio de Correos de Buenos Aires, el pasado viernes 14 de agosto. La cuidada selección del repertorio, la batuta convocada, el concurso del excelente Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata que dirige con éxito Hernán Sánchez Arteaga, y la participación de solistas líricos de real valía dentro de los cantantes nacionales, eran a-priori una garantía de calidad. La presencia del gran tenor internacional Luis Lima -hoy semi-retirado de los escenarios- fue un aliciente más para concurrir a esta verdadera fiesta, que a la postre se convirtió en un Homenaje al cordobés Luis LimaEl programa fue muy variado y extenso, y estuvo integrado principalmente por fragmentos de óperas del repertorio italiano, algunas páginas del francés y una pequeña muestra del alemán. La expansiva batuta del maestro Vieu se lució en los momentos sinfónicos. Así pasaron el Intermezzo de Manon Lescaut de Giacomo Puccini, la Obertura de La forza del destino de Giuseppe Verdi, y el Intermezzo de Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni. Carlos Vieu fue en todo momento puntal de la función con extrema diligencia para los cantantes y atención permanente a los profesores de la Orquesta Sinfónica Nacional, logrando unas suntuosas versiones orquestales de los fragmentos cantados. Quizás era necesario un mejor balance acústico ya que en la nueva sala el sonido ‘rebota’ especialmente en los momentos de mayor intensidad sonora. El espectador tiene la sensación de escuchar música grabada en el mayor de los volúmenes posibles del reproductor. Seguramente el uso de la sala con asiduidad por parte de la Orquesta y de los distintos directores vaya mejorando el balance sonoro. Impecable el Coro del Teatro Argentino de La Plata, que se lució en Dio, fulgor della bufera!, Si calma la bufera y Fuoco di gioia de Otello de Giuseppe Verdi; el Coro de Cigarreras de Carmen de Georges Bizet; el coro de Zingarelle e mattadori de La Traviata de Giuseppe Verdi, el poético Coro a bocca chiusa de Madama Butterfly de Giacomo Puccini y en el impactante final con el Te Deum que cierra el primer acto de Tosca, también de Puccini. En la participación de los solistas vocales se conjugaron distintas generaciones de cantantes, desde los más jóvenes y promisorios a los consagrados en el ámbito nacional pasando por los de edad intermedia e interesante carrera. Entre los más jóvenes se destacó especialmente Marina Silva por volumen, expresividad, línea de canto y belleza vocal. Asumida como una diva -con tres cambios de vestuarios incluidos- su participación incluyó el dúo de La Traviata, Un di felice, eterea, el aria Si, mi chiamano Mimí, de La Bohème y el cuarteto del último acto de RigolettoEn el otro extremo el tenor Sebastián Russo intervino sin deslumbrar en el mencionado dúo de La Traviata, en La donna e mobile y en el Cuarteto de Rigoletto. Sin duda un espaldarazo para su carrera estar en este programa y compartiendo escenario con artistas nacionales de primer nivel. También joven, Florencia Machado, impresionó por su potente interpretación del aria de las cartas de Werther y por su incisiva y voluptuosa participación en el cuarteto de RigolettoLa soprano Mónica Ferracani, de dilatada carrera nacional, brindó una magnífica interpretación de D’amor sull’ali rose, y de la cabaletta respectiva de Il Trovatore, y una ajustada y sentida versión de Vissi d’arte, de Tosca
Entre los no tan jóvenes Hernán Iturralde fue perfecto en la Canción de la Estrella vespertina de Tannhauser en el único momento alemán de la velada, y efectivo como Scarpia en el fragmento de Tosca que cerró el concierto. Es de lamentar que en los últimos compases el maestro Vieu no haya cuidado los planos sonoros y que ahogara el sonido de Iturralde, quien por otra parte no carece de ninguna manera de un volumen apreciable. Otros dos consagrados nacionales como Omar Carrión y Alejandra Malvino prestigiaron en sus intervenciones el momento otorgado. Así Carrión brilló como Fígaro en el Largo al factotum, tanto vocalmente como en actuación, y fue sólido complemento de Luis Lima en el dúo de la amistad de Don Carlo. Mientras que Malvino fue perfecta y sensual en Mon coeur s’ouvre à ta voix de Sansón y Dalila de Camille Saint-Saëns y arrolladora en Accerba voluttá de Adriana Lecouvreur de Cilea. También de edad intermedia, Fabián Veloz, volvió a resplandecer como intérprete. Impactó con su voz poderosa y excelente manejo de sus recursos en Cortiggiani vil razza dannata, y prestigió el Cuarteto de RigolettoDejamos para el final al que a la postre resultó homenajeado no solo por el cariño del público sino por las sentidas palabras del maestro Vieu y por una presente otorgado por las autoridades del Centro Cultural: Luis LimaEn el inicio Lima se dio el gusto de asumir por breves momentos un rol que nunca cantó completo y que siempre lo fascinó: Otello. Su interpretación de Esultate y Dio! Mi Potevi Scagliar, mostró que su caudal sonoro no ha disminuido con el paso del tiempo, así como tampoco su capacidad interpretativa. En la segunda parte se destacó en un rol fetiche de su carrera y así brilló en el dúo de Don Carlo, Dio che nell’alma infondere, junto al barítono Omar Carrión. El bis o propina fue otro regalo para y por Luis Lima. Así acometió con cuidada línea de canto, buena administración de los recursos y solvencia en los agudos el Nessun Dorma de Turandot de Puccini. Como final de fiesta el elenco completo cerró la función con Va pensiero, de Nabucco.

Friday, April 27, 2012

Excelente “Un Ballo In Maschera” en el Teatro El Circulo de Rosario Argentina

Fotos: Martin Dominguez

Dr. Alberto Leal

Una de las óperas más representadas de Verdi, que si embargo hace años que no se presentaba en nuestro país. Ambientada originalmente en Suecia fue modificada por el Maestro, debido a la censura, y trasladada a Boston. Ambas versiones se dan en nuestros días, pero la versión americana – la más frecuentada - fue la elegida por el Teatro El Círculo. Este teatro mantiene en los últimos años la cualidad de elegir títulos de forma inteligente, de la misma forma optar por elencos absolutamente acertados y siempre de atracción para el público. La función brindada tuvo nivel de excelencia, tanto vocal como musicalmente y marca otro escalón para un Teatro que crece constantemente en función a la inteligencia de quienes lo manejan. El Maestro Nicolas Rauss realizó un espléndido trabajo, con excelentes tiempos y manteniendo un justo balance entre foso y escenario, dentro de un estilo auténticamente verdiano y con una Orquesta que lo siguió en todo momento, produciendo un notable volumen. Trabajo de excelencia. El Barítono Leonardo López Linares justificó ampliamente el suceso que está teniendo en Europa. Cantó con hermoso timbre de voz, afinado y totalmente en estilo. Su Alzati! là tuo figlio...Eri tu fue tal vez el punto más alto de la función.  La soprano Virginia Tola, en su primer rol dramático, mostró una voz de muy buen volumen, cantó con excelente afinación y estilo, generando una más que digna personificación de Amelia. No dudo que fue la mejor prestación que le he escuchado a la soprano. Bravo! Y adelante en un repertorio para el que está sin dudas dotada. Fue una pena escuchar, antes de comenzar la función, que el tenor Luís Lima no se encontraba bien de salud y que saldría a cantar por respeto al público.

El asna, que sido una sombra durante toda su carrera, le impedía mostrar su talento una vez más. Cantó los dos primeros actos, aunque con algunos problemas, su hermosa voz, plena de armónicos y su importante volumen fueron un placer para los presentes en la función. Pero no pudo completar la ópera y en el último acto el tenor uruguayo, Gerardo Marandino, ocupó su lugar. Cumplió en forma correcta, aunque la inconfundible voz de Lima sobrevolara el ambiente. Esto es otra demostración que para un teatro organizado no existen obstáculos.  Una gratísima sorpresa fue escuchar a la mezzo Anabella Carnevali, con una imponente voz, excelente extensión y un canto pleno de matices, cuesta creer como no figura en forma habitual en las temporadas de los teatros de Buenos Aires. Jaquelina Livieri, como Oscar, canto y actuó en forma impecable, suelta, con estimables condiciones actorales y sin problema alguno en la parte vocal, otro gran trabajo. El Coro estable cumplió con empeño y profesionalismo su papel. Y no bajó de la corrección el resto del elenco. Pablo Maritano y Nicolás Boni, de quienes siempre hemos valorado sus trabajos, no lograron – en esta ocasión – cumplir con los objetivos. Poco atractivo en lo visual, con algunas marcaciones - como la del Coro en el último acto – totalmente primarias, poco ayudados por una iluminación elemental. Este es un trabajo que es mejor no considerar para dos jóvenes talentos que han hecho puestas de gran valor en un pasado reciente. Siempre es un placer concurrir a una función del Teatro del Círculo, más allá de los kilómetros. En una ciudad que se ve cada vez más bonita, el teatro demuestra que los logros dependen de conocer auténticamente de ópera y recurrir a los cantantes más adecuados para cada rol. Quedamos a la espera del próximo título!

Sunday, October 2, 2011

EL DIA QUE PAGLIACCI TUVO NOMBRE PROPIO: LUIS LIMA‏

Fotos: Buenos Aires Lirica

Dr. Alberto Leal.

Primera parte: Suor Angelica Opera en un acto con música de Giacomo Puccini y libreto de Giovacchino Forzan. Suor Angelica: Florencia Fabris, La tía princesa: Elisabeth Canis, La abadesa: Alicia Alducín y elenco. Segunda Parte. I Pagliaccci Drama en un acto con música y libreto de Ruggero Leoncavallo. Canio: Luis Lima, Nedda: Florencia Fabris, Tonio: Omar Carrión , Silvio: Ernesto Bahuer, Beppe: Fermín Prieto.
Dos campesinos: Juan Feico, Fabián Frías. Director de Orquesta: Carlos Vieu. Dirección escénica, diseño de escenografía y vestuario: Marcelo Perusso. Iluminación: Rubén Conde. Director de Coro: Juan Casasbellas. Orquesta y Coros Estables

Buenos Aires Lírica continuó su temporada con un poco frecuente doble programa, Suor Angelica y Pagliacci. Pero la reunión de estas dos óperas cortas en un mismo programa no resultó desacertada. Ambas, generadas con pocos años de diferencia, tienen un denominador común, el fuerte dramatismo argumental. La lentitud de Sour Angelica se contrapone con el despliegue y la acción de I Pagliacci, y fue un acierto el orden en que fueron presentadas las mismas. Carlos Vieu dirigió la orquesta siempre en estilo, con acertados tiempos y cuidando la relación foso y escenario. Partiendo de un comienzo algo incierto, la Orquesta se fue afirmando redondeando un muy buen trabajo. Excelente trabajo del Coro, no solo en la parte vocal sino también en la actuación. Marcelo Perusso realizó un trabajo de notable belleza visual en Suor Angelica, con acertadas proyecciones y toda la escena dominada por colores sepias. Y fue muy adecuado el vestuario, en especial el traje lucido por la Zia, esta vez alejada del tradicional color negro. La marcación de los cantantes fue claramente estática, con casi nulos movimientos en la primera parte de la obra. Pagliacci, ambientada entre los 30 y los 40, tuvo el color y despliegue necesario. Se notó un minucioso trabajo con los miembros del coro y fue bien resuelta la acción en general. Florencia Fabris – soprano todo terreno si las hay, debido a la diversidad de su repertorio – poseedora de una voz de notable volumen, cantó su Angelica con buena técnica manteniendo siempre una correcta afinación. Tal vez la falta de matices deslució su versión de “Senza Mamma”, pero esto fue altamente recompensado con el fuerte dramatismo que le imprimió al final. Un muy buen trabajo. Elisabeth Canis, como la Zia, compuso un excelente personaje, con toques más humanos de lo acostumbrado sin perder en ningún momento su autoridad. Tal vez, su voz no posea la rotundez que el rol reclama, pero la autoridad de su canto compensó largamente este hecho. Del resto del amplio reparto, en todos los casos en un nivel de corrección, destaco la prestación de Alicia Alducín como la Abadesa. Con gran presencia, una voz de muy buen volumen y un canto sin fisuras revalorizó su personaje. El más puro verismo se hizo presente con la presentación de I Pagliacci. Comenzando en forma de filmación cinematográfica, este efecto se perdió a medida que transcurría la representación. Pero la acción tuvo siempre un notable impacto debido en gran parte a la ductilidad actoral de los cantantes. Creo que fue una brillante idea convocar a Luis Lima para el rol titular. El tenor de muy importante carrera internacional, apartado de la misma hace alrededor de 10 años y con esporádicas apariciones en el Teatro Argentino y países vecinos, es un “milagro” vocal, conservando además las excelentes dotes de actor que siempre tuvo.

Acostumbrados en el último tiempo a escuchar tenores generalmente estables de Operas de Europa occidental, la intensidad de su voz, el caudal de la misma, muestran la diferencia notable entre una gran figura y cantantes que solo alcanzan a la corrección…y no siempre. Su voz se ha tornado más oscura, su característico timbre mantiene la gran riqueza de armónicos y su volumen se presenta más grande aún. Realizó una brillante caracterización del difícil rol, desplegando sus grandes cualidades de actor. Su actuación me hizo volver, por un momento, a otros tiempos, donde reales “divos” eran asiduos en nuestro medio. Bravo Maestro Lima! Bravo Buenos Aires Lírica por este regalo. Espero que tanto el Teatro Colón como el Argentino de la Plata tengan en cuenta el valor de un verdadero artista que vive en nuestro país y no seguir padeciendo de la mediocridad importada. Por supuesto que compartiendo escenario con un cantante de sus quilates, todo el elenco dio lo mejor de sí. Omar Carrión brindó un excelente Tonio, con la calidad vocal que siempre lo distingue pero además, mostró facetas de comediante que en lo personal no le conocía. Solo lamento que su “deformidad” no fuera planteada por el Director de escena en forma más notable. Su trabajo nunca bajó de un nivel de excelencia. Florencia Fabris, con una voz tal vez no la más adecuada para Nedda, relizó un impecable trabajo. Sorteó sin problema alguno las coloraturas de su aria, canto en gran forma durante todo el transcurso de la opera y mostró excelentes dotes de actriz, acompañadas por su muy buena figura. Otro gran trabajo. Fermín Prieto, cuya voz ya es demasiado pesada para Beppe, supo manejarla de excelente manera, logrando un muy buen nivel. Ernesto Bahuer, cantó con total corrección y se mostró honesto y sensible como actor. Correcto el resto del elenco. Solo una frase para el final: EL DIA QUE PAGLIACCI TUVO NOMBRE PROPIO: LUIS LIMA