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Friday, May 30, 2025

Recital con musica de Philip Glass en Vercelli

Foto: Società del Quartetto di Vercelli

Raffaele Crespi

La Società del Quartetto di Vercelli, histórica asociación fundada en 1881, que patrocina el Concurso Internacional Viotti, de canto (donde se dieron a conocer cantantes como Luciano Pavarotti o Mirella Freni, entre otros) y de piano, ha presentado desde siempre a su público temporadas concertistas bastante sobresalientes, de notable nivel y sobre todo originales, ubicadas en locaciones de gran belleza artística. En este contexto, se coloca el homenaje pianístico al gran compositor estadounidense Philip Glass (nacido en 1937 y aún en actividad). Como se sabe, la música de Glass se caracteriza por un estilo minimalista basado en estructuras repetitivas y progresiones harmónicas hipnóticas.  Sus composiciones crean un sentido de movimiento continuo a través del uso del patterns rítmicos, cíclicos y mínimas variaciones.  Glass combina elementos de la música clásica con influencias del pop, al rock, y del jazz a las tradiciones musicales no occidentales creando su distintivo y envolvente sonido.  Sus obras abarcan desde las bandas sonoras cinematográficas, como la Koyaanisqatsi, y sinfonías, óperas líricas y la música de cámara, siempre con un impacto emotivo profundo y meditativo.  Naturalmente que tiene música para piano, y en el concierto inaugural de un tríptico dedicado a la música estadounidense del siglo XX, el pianista Massimo Viazzo ofreció una amplia selección de los Études for solo piano de Philip Glass. Compuestos entre 1991 y el 2012 y divididos en dos volúmenes, estos estudios tenían el enfasis, como declaró el compositor, de perfeccionar la propia técnica y de ampliar su propio repertorio concertistico  Viazzo enfatizó con precisión y de manra muy incisiva el aspecto rítmico percusivo (Étude 6), como también ha sabido insertarlo en la tradición pianística occidental exaltando su expresividad Étude 16). Su interpretación fue hipnótica (Étude 12), impetuosa (Étude 11) y pasional (Étude 7), convincente y siempre envolvente. Dotado di una técnica impecable, Massimo Viazzo ha demostrado también notable sensibilidad colorística y movilidad en el fraseo, sin interesarse mínimamente en hacer una ejecución meramente mecánica de las piezas del programa.  Al final, el numeroso público presente en la espléndida sala de Museo Borgogna de Vercelli, en la región del Piamonte italiano, la ha tributado una ovación al pianista que agradeció con dos bises, siempre dedicados a Glass: Truman Sleeps y Opening. Además, de gran espesor estuvo la introducción al concierto confiada al profesor Guido Michelone, histórico de la música, y de la pluma aun notable a nivel nacional, quien con acumen y garbo desveló muchas curiosidades poco conocidas de la obra de Glass haciendo que lo que se escuchó fuera aún más significativo y envolvente para el público en la sala.




Thursday, May 29, 2025

Études for solo piano di Philip Glass - Vercelli

Fotos: Società del Quartetto di Vercelli

Raffaele Crespi

La Società del Quartetto di Vercelli, associazione storica fondata nel 1881 che patrocina il Concorso internazionale Viotti di canto e pianoforte, riserva da sempre al suo pubblico stagioni concertistiche assai poco scontate, di notevole livello e alquanto originali, collocate in location di grande bellezza artistica. In questo contesto si colloca l’omaggio pianistico al grande compositore statunitense Philip Glass (classe 1937 e ancora in attività). Come si sa la musica di Philip Glass è caratterizzata da uno stile minimalista, basato su strutture ripetitive e progressioni armoniche ipnotiche. Le sue composizioni creano un senso di movimento continuo attraverso l’uso di pattern ritmici ciclici e variazioni minime. Glass combina elementi della musica classica con influenze dal pop, al rock, dal jazz alle tradizioni musicali non occidentali, creando un suono distintivo e coinvolgente. Le sue opere spaziano dalle colonne sonore cinematografiche, come quella per Koyaanisqatsi, a sinfonie, opere liriche e musica da camera, sempre con un impatto emotivo profondo e meditativo. E naturalmente c’è la musica pianistica. Nel concerto inaugurale di un trittico dedicato alla musica americana del XX secolo, il pianista Massimo Viazzo ha presentato un’ampia selezione degli Études for solo piano di Philip Glass. Composti tra il 1991 e il 2012 e suddivisi in due volumi, questi studi avevano lo scopo, come dichiarato dal compositore, di perfezionare la propria tecnica e ampliare il proprio repertorio concertistico. Viazzo ha enfatizzato con precisione e incisività l’aspetto ritmico percussivo (Étude 6), ma ha saputo anche inserirli nella tradizione pianistica occidentale, esaltandone l’espressività (Étude 16). La sua interpretazione è stata ipnotica (Étude 12), impetuosa (Étude 11) e passionale (Étude 7), convincente e sempre coinvolgente. Dotato di una tecnica impeccabile, Massimo Viazzo ha dimostrato anche notevole sensibilità coloristica e mobilità di fraseggio, non interessandosi minimamente a un’esecuzione meramente meccanica dei brani in programma. Al termine, il numeroso pubblico presente nela splendida sala del Museo Borgogna di Vercelli ha tributato un’ovazione al pianista, che ha ringraziato con due bis sempre dedicati a Glass: Truman Sleeps e Opening. Di grande spessore è stata inoltre l’introduzione al concerto affidata al professor Guido Michelone, storico della musica e penna assai nota a livello nazionale, che con acume e garbo ha svelato molte curiosità inmerito all’opera di Glass rendendo l’ascolto ancora più significativo e coinvolgente per il pubblico in sala.




 

Monday, May 14, 2018

Recital de Rossini en el Teatro Civico de Vercelli


Foto Copyright:Stefania Piccoli

Attilio Piovano   

Realmente fue una forma hermosa, inusual e intrigante, la que eligió la Camerata Ducale como homenaje a Rossini por el 150º aniversario de su muerte: confiándole la cita del pasado 5 de mayo en el teatro cívico de Vercelli, como parte del Festival Viotti, a la lujosa voz y los dotes comunes de performer de la mezzosoprano Manuela Custer, óptimamente acompañada al piano por el refinado y culto Massimo Viazzo. Dos versátiles intérpretes, ambos de vasta experiencia y ricos palmares artísticos. Por el mérito de haber ideado y confeccionado un singular programa ‘ad hoc’ de páginas extrapoladas de las más celebres partituras teatrales (salvo una excepción), no se trato de un recital de evergreen operístico, si no de un itinerario articulado en una secuencia de piezas vocales cautivantes y heterogéneas, combinadas con las gustosas bromas pianísticas de los llamados Péchés de vieillesse. No bastó que los dos artistas no se ‘limitaron’ a interpretar admirablemente un programa que generaba curiosidad, si no que además supieron dar vida a una velada multicolor, equilibrada entre un recital y un verdadero teatro musical, gracias al destacado talento actoral de Custer que entretuvo al público ‘bordando’ las piezas una por una, con divertidas anécdotas, ocurrentes puntadas, agradables reflexiones, que variaron entre un considerable rango de cuerdas de actuación (supo plegar su dúctil voz a diversos acentos, jugando con inflexiones de dialectos: como el veneciano, boloñese, con irresistible diversión). Por su parte, Viazzo, mantuvo en alto el bastón, introduciendo con humor las piezas pianísticas (en su mayoría rara vez escuchadas) que interpretó con impecable técnica y con agradable ejecución; piezas que a veces, a pesar de que Rossini afirmó autodefiniéndose con subestimación esnob, como un pianista de tercer orden; requieren cualidades de un verdadero virtuoso. En cuanto a las paginas vocales se refiere, en la apertura de los tonos de cuento de hadas, un poco melancólicos de la Légende de Marguerite, que es en realidad un remake de Una volta c’era un re de la conocida Cenerentola Custer lo hizo de la mejor manera, jugueteando después en las páginas de inspiración infantil con inestimable mímica y la pantomima de los estornudos. (Le Dodo des Enfants y La Chanson du Bébé).  Después vino la espumeante Se il vuol la Molinara, fruto de un Rossini de apenas nueve años, y varias ediciones de Mi lagnerò tacendo de Metastasio que permitieron a Custer mostrar su transformación vocal, desde lo trágico hasta lo semi serio y más allá; los acentos ibéricos de la Canzonetta spagnuola, el atractivo À Grenade, el gracioso pastiche dell’Arietta all’antica, y no faltó tampoco su viaje ideal al Oriente (L’amour à Pekin) a la Venezia dell’Anzoleta antes de la regata, siguiendo los pasos de Marco Polo. En la parte del piano, Viazzo supo pasear con nonchalance y aristocrática seguridad la dulce Caresse à ma femme hasta los tonos lisztianos del exigente Memento Homo, desde el extraño y moderna Marche et Réminiscences pour mon dernier voyage que requiere al pianista también capacidad de fino declamador, para citar las diversas apariciones de temas operísticos, hasta el brillante Caprice Style Offenbach, hibridando además con refinado toque, las mil harmonías de la genial Ave Maria su due. Lo más destacado en el bis, fue el celebérrimo y siempre agradable Duetto buffo dei gatti en el que los intérpretes, ambos en el teclado, intercambiaron idealmente sus partes tocando y cantando alegres y atrevidos maullidos que divirtieron al público,  en lo que fue  un éxito pleno. 

Monday, May 7, 2018

Rossini raro e spassoso, al Civico di Vercelli - Italia

Foto Copyright:Stefania Piccoli

Attilio Piovano 

Davvero un bel modo, inconsueto e intrigante, quello prescelto da Camerata Ducale per rendere hommage a Rossini nel 150° della morte: affidare l’appuntamento dello scorso sabato 5 maggio, al Civico di Vercelli per Viotti Festival, alla voce di lusso e alle non comuni doti di performer del mezzosoprano Manuela Custer, ottimamente assecondata al pianoforte dal raffinato e colto Massimo Viazzo. Ai due versatili interpreti, entrambi dalla vasta esperienza e dal ricco palmarès artistico, il merito di aver ideato e confezionato ‘ad hoc’ un programma  singolare: non già pagine estrapolate dalle più celebri partiture teatrali (salvo un’unica eccezione), non un recital di evergreen operistici dunque, bensì un itinerario articolato in una sequela di brani vocali, tanto accattivanti quanto eterogenei. In abbinamento a gustose celie pianistiche dai cosiddetti Péchés de vieillesseNon basta: i due artisti non si sono ‘limitati’ ad interpretare egregiamente un programma che già da solo suscitava curiosità, bensì hanno saputo dar vita ad una soirée variegata, in bilico tra recital e vero e  proprio teatro musicale: grazie allo spiccato talento attoriale della Custer che ha intrattenuto il pubblico, ‘cucendo’ i brani l’uno all’altro, con spassosi aneddoti, argute interpunture, amabili riflessioni, spaziando entro un ragguardevole range di corde di recitazione (sa piegare la sua voce duttile ad accenti i più diversi, giocando su inflessioni dialettali, ora veneziane ora bolognesi, con irresistibile spasso). Viazzo, da par suo, le ha ben tenuto bordone introducendo con humour i brani pianistici (per lo più di rara esecuzione) che ha poi interpretato con tecnica impeccabile e bel tocco: brani che talora - ad onta di quanto sosteneva Rossini auto definendosi, con snobistico understatement, pianista di terz’ordine - richiedono invece doti di vero e proprio virtuoso. E allora, quanto a pagine vocali, ecco in apertura i toni fiabeschi e un po’ melanconici della Légende de Marguerite, in realtà il remake di Una volta c’era un re dalla popolarissima Cenerentola che la Custer ha reso al meglio, bamboleggiando poi nelle pagine di ispirazione infantile (Le Dodo des Enfants e La Chanson du Bébé) con mimica impagabile e la pantomima dello starnuto. Poi la spumeggiante Se il vuol la Molinara, frutto di un Rossini di appena nove anni, e svariate edizioni del metastasiano Mi lagnerò tacendo che hanno permesso alla Custer di mostrare il suo trasformismo vocale, dal tragico al semiserio e oltre, gli accenti iberici della Canzonetta spagnuola e dell’aitante À Grenade, il garbato pastiche dell’Arietta all’antica, e non è mancato nemmeno un ideale viaggio dall’Oriente (L’amour à Pekin) alla Venezia dell’Anzoleta avanti la regata, sulle orme a ritroso di Marco Polo. Sul versante pianistico Viazzo ha saputo spaziare con nonchalance e aristocratica sicurezza dalla dolce Caresse à ma femme ai toni lisztiani dell’impegnativo Memento Homo, dalla bizzarra (e invero modernissima) Marche et Réminiscences pour mon dernier voyage che richiede al pianista anche capacità di fine dicitore, nel citare le varie emersioni di temi operistici, giù giù sino al brillante Caprice Style Offenbach, ibridando altresì con tocco raffinato le mille armonie della geniale Ave Maria su due note. Il clou nel bis, il celeberrimo e sempre gradito Duetto buffo dei gatti dove i due interpreti, entrambi alla tastiera, si sono idealmente scambiate le parti suonando e cantando in un tripudio di comici e inverecondi miao che hanno oltremodo divertito il pubblico. Successo pieno.



Monday, October 12, 2015

Recital del barítono Furio Zanasi en el Instituto Italiano de Cultura de México D.F.


Hacen viaje melancólico en Cervantino

Foto: Gustavo Becerra


Diana Delgado / Periódico AM

La ópera y el piano se unieron de manera única en la 43 edición del Festival Internacional Cervantino, para dar el toque italiano al primer fin de semana de la fiesta. La voz del barítono Furio Zanasi, y el talento de Massimo Viazzo al piano se conjugaron en ‘Viaje de invierno’ de Franz Schubert, que se presentó en la Pinacoteca del Templo de la Compañía. La obra compuesta en 1828, último año de vida de Schubert, describe un paisaje nevado donde un hombre avanza. Cada uno de los 24 temas que lo integran está basado en un poema de Wilhelm Müller. Aunque la pinacoteca es pequeña, y fue una velada íntima, lo gélido de la historia pudo sentirse. Con su voz profunda y transparente, Furio Zanasi logró transmitir a los asistentes, la sensación de frío y la melancolía por un amor perdido. Además del frío, la penumbra, un horizonte desolado, la incertidumbre y la soledad son algunos de los puntos donde se hizo escala durante el viaje. El barítono realizó sus cambios de tonalidad de una manera majestuosa, se pasó de la alegría a la desesperación, y de lo sombrío a lo melancólico de un momento a otro. Junto con la interpretación al piano de Massimo Viazzo, trajeron recuerdos y añoranzas a los asistentes. El público agradeció de pie al término del concierto y aprovechó la sencillez de la dupla musical para tomarse fotos con ellos, quienes adelantaron el invierno en Guanajuato.

Saturday, October 3, 2015

Furio Zanasi: entre Monteverdi y Schubert

Foto: Furio Zanasi

Iván Martínez / Confabulario –El Universal

La edición 43 del Festival Internacional Cervantino, que comenzará el próximo miércoles 7 de octubre, no es una que vaya a destacarse por su propuesta musical. Si bien es cierto que hay algunos aciertos muy relevantes de programación (el estreno absoluto de la ópera La Creciente, de Georgina Derbez, o el estreno de la versión revisada de la ópera Ana y su sombra, de Gabriela Ortiz, y un par de recitales con solistas y grupos), la mayor parte de su sección musical se presenta más bien nada halagüeña, sobresaliente o extraordinaria dentro de lo que ya se puede escuchar en otras ciudades y festivales de menor importancia.

Rescato, aunque ya se haya escuchado en la Sala Nezahualcóyotl hace algunos años, la sesión en la que el elocuente pero siempre imprevisible Peter Wispelwey hará las Seis Suites para violonchelo de Bach, por el proyecto fallido de hace algunos años negociado para Misha Maisky y que ahora se concreta con el holandés. También, la serie de presentaciones en Guanajuato y otros puntos de la República que hará el barítono italiano Furio Zanasi, quien tiene una bien fundamentada fama por su especialización en Monteverdi pero quien llega al Cervantino para cantar Schubert.

Sobre estos dos compositores, aparentemente dispares, quienes juntos cimientan su pasión por el canto, platiqué con el barítono hace unos días.

Para llegar a ellos, me ha contado de sus inicios como miembro de un coro en el que el principal repertorio que se cantaba era el barroco: madrigales, música sacra, Bach… Y cómo al comenzar a estudiar formalmente el canto, fue que conoció el repertorio lírico del siglo XIX, con el que debutó en 1987 (La Bohéme, Roma), que no ha abandonado pero que por razones que explicará, no está en sus principales intereses.

Pronto entramos a Monteverdi: “Mi principal interés, en el canto, es la palabra, la poesía, la unión entre el texto y la música, que es la que nos lleva profundamente dentro de la mente y el corazón. Si es que hay diferencia”.

Y así sentencia: “Monteverdi ha sido el príncipe del Recitar Cantando, en una época en la que el idioma italiano era poesía y música en si misma. Para mí cantar es comunicar la belleza de la palabra.”

Con lo anterior, no hace falta elaborar mucho las preguntas para llegar al lied alemán: “En este sentido, con todas las diferencias, me parece que el lied es la cosa más parecida al recitar cantando que yo haya encontrado en la música de otras épocas. Quizá personalmente ame más a Schumann, pero por eso adoro a Schubert.”

“Monteverdi encontró una forma de hacerle música al texto. Quiero decir: es la prosodia misma del texto la que se hace la música. Hablando de esto, pasa mucho que cantantes con poca experiencia en el estilo, no se den cuenta que hay que ser muy respetuosos de la métrica y del ritmo, que no hay nada de libertad en la lectura de esta música. Solo logrando hacer propias las peculiaridades del texto se puede dejar salir la insuperable elegancia de esta forma de escribir música”.

Para hablar en concreto de Schubert, interrumpo y comento la definición que siempre recita el musicólogo Rogelio Álvarez: si la elegancia tuviera un nombre, sería el de Schubert. “Habría muchos compositores en esa competencia, por suerte. Pero claro que Schubert es el primus inter pares”.

Surgen así las conexiones exactas: “Schubert vive y escribe dos siglos después, hay muchísimas diferencias y el ritmo es mucho más moderno y cercano, menos exótico a nuestro oído; también la poesía alemana es diferente. Pero me parece que la intención es la misma: dar voz y música a la palabra, sin hacerla una vasalla de la música.”

“La poesía no es un pretexto para escribir una melodía. Es la razón de la melodía.”

Le pido elaborar sobre el Winterreise (El viaje de invierno), el ciclo de Schubert que estará cantando en nuestro país acompañado por el pianista Massimo Viazzo, pero prefiere no teorizar sobre sus particularidades técnicas.

“Han sido escritos ríos de tinta alrededor del Winterreise y por gente más calificada que yo, pero sí hay un ‘viaje’ en la música. Viaje en la mente, en el alma, en nuestra fragilidad y en nuestra fuerza, en el imaginario colectivo de una cultura tan peculiar como la alemana, y que al mismo tiempo nos hace sentir a todos como el mismo hombre que intenta desarrollarse individualmente… que intenta sobrevivir en esta jungla”.

“Quizá esto sea lo más importante, ver cómo, al final de todo, somos individuos buscando su propia trayectoria. Estando solos. Solos como un cantante de lied en el escenario”. Lo dice emocionado.

Para concluir, pregunto sobre el arte de la canción en otros idiomas: “Como te dije al inicio, mi interés está en toda la música que pueda reglarme una emoción donde haya algo qué contar, narrar, que involucre a quien te oye en tu cuento y en tu canto. Cada idioma tiene sus peculiaridades, sus perfumes y colores, canté mucha melodie francaise, sobre todo Fauré. Amo a los ingleses antiguos, como Dowland y Purcell. Y también en castellano, sobre todo barroco, mucho de Latinoamérica. Recuerdo especialmente un concierto en México, dirigido por Gabriel Garrido, con villancicos sobre textos de Sor Juana.”

Sunday, June 7, 2015

Furio Zanasi recital - Napoli

Alberto Raimondi

A Napoli nella suggestiva cornice del Salone Margherita, ampia sala circolare posta sotto la Galleria Umberto I adibita a cavallo di XIX e XX secolo a cafè-chantant,  ha avuto luogo una splendida esecuzione dell’ultimo ciclo liederistico schubertiano, Schwanengesang, a cura del baritono Furio Zanasi e del pianista Massimo Viazzo. Zanasi conosciuto ai più come cantante barocco e soprattutto monte verdiano di riferimento (ha vestito i panni di Orfeo un centinaio di volte) ha sempre mostrato una certa affinità con il mondo liederistico tedesco. Qui la sua interpretazione della Schwanengesang, molto attenta al suono della parola, si è distinta per la bellezza del timbro, sempre rotondo e sinuoso, e per un fraseggio naturale e molto musicale. Da parte sua Massimo Viazzo non si è limitato ad accompagnare la voce, ma ha dato risalto con grande sensibilità timbrica e rifinitura tecnica alle affascinanti figurazioni melodiche e ritmiche di cui Schubert ha disseminato la partitura. Lo Schwanengesang è stato preceduto da una commossa esecuzione dei 3 Canti dell’Arpista, notevolissima silloge già completamente matura seppur composta a soli 18 anni dal musicista austriaco. Grande successo di pubblico. Appuntamento al Festival Cervantino per Die Winterreise.

Friday, February 6, 2015

UNE NUIT À PARIS- Piano MAX duo, Vercelli, Italia

Renzo Bellardone

Teatro Civico di Vercelli 17 gennaio 2015 UNE  NUIT  À  PARIS. Piano MAX duo Massimiliano Genot, Massimo Viazzo  - pianoforte Enrico Beruschi – voce recitante. Camerata Ducale. Darius Milhaud –Scaramouch. Camille Saint Saens – Danse Macabre. Maurice Ravel – Bolero. Camille Saint Saens – Le Carnaval des animaux

Dissonanze per un tardivo e rivalutato vaudeville? Slow and soft per ricercar se stessi? Quanti elementi, fin dalle prime battute di un concerto che resterà indubbiamente nella storia del Teatro Civico di Vercelli! La scelta degli autori e dei brani è stata  evidentemente frutto di ricerca musicale, scenografica e di intrattenimento. Con “Scaramouche” di Milhaud  si è iniziato con gioia e vivacità, ritrovate poi, dopo un momento di forte e dolce introspezione, in un finale brasileiro. Massimiliano Genot e Massimo Viazzo, ovvero il pianoMAXduo, hanno trasmesso la grande intesa tra di loro sviluppatasi attraverso la ricercatezza stilistica,il  grande amore per la musica e forse anche per le spiccate doti naturali elevate ed ampliate con studio e dedizione. Dodici rintocchi inquietanti e premonitori hanno dipinto lugubri, notturni paesaggi funebri: è la “Danse Macabre” di Saint Saens, certamente una gran bella pagina musicale, tra le più riuscite tra le tante composte sul tema dai vari compositori. Ritmi scanditi e descrittivi escono dai due pianoforti contrapposti ad assalire  passionalmente un pubblico sempre più coinvolto. I due concertisti, come di consueto nei loro concerti, oltre che suonare, raccontano come sono nate le musiche che andranno ad interpretare e nel caso del “Bolero” di Ravel hanno addirittura portato  sul palco un metronomo da cui hanno ricavato il tempo dell’interpretazione. Certamente non è cosa facile proporre con due pianoforti  una musica nata per orchestra e per un balletto, ma il pianoMAXduo ha saputo trasmettere la tensione della ripetizione ossessiva di un’unica melodia, in un crescendo incalzante fino alla liberatoria esplosione finale. Dopo un breve fuori programma, “Marcia funebre di una marionetta” di C. Gounod, che ha fatto sorridere il pubblico per essere stata per anni la sigla di Alfred Hitchcock. Insieme ai pianisti ha preso posto poi anche  la Camerata Ducale diretta da Guido Rimonda ed ecco che  ha preso il via una delle più divertenti performances viste sui palcoscenici musicali: gags, cappellini, palle di carta lanciate ai pianisti durante la presa in giro di Saint Saens appunto ai pianisti, maschere di animali, accenni di danza dei violinisti , litigate tra gli strumenti, simulazione di addormentamento in scena, insomma una carnascialesca baraonda musicale. Il violoncello addobbato con un boa bianco, il contrabbasso con la testa d’elefante, teste di gallina per i violini, il clarinetto che fa “cucu” e cosi via.  E come se tutto questo non bastasse, pur in presenza di esecuzione di alta qualità, ecco la voce recitante ( che già prima aveva umoristicamente intrattenuto il pubblico)  di Enrico Beruschi. Che dire? Per restare in tema si potrebbe definire “un animale da palcoscenico”! Mestiere e spontaneità derivanti da vasta e profonda cultura, gli hanno permesso di presentarsi con la semplicità dei colti: divertendosi ha divertito il folto pubblico. Ha raccontato una delle storie che d’abitudine fanno da spalla al brano, ma in questo caso non sono esistite spalle, ma tutti son risultati protagonisti.   In questa organizzata baraonda e tra i fantasmagorici colori dell’allegria e  le note sarcasticamente irriverenti  di Saint Saens ecco che dopo le tartarughe, il cucu in fondo al bosco, i pesci e i canguri,è  spuntata  una delle più belle pagine mai ascoltate: “le cygne” affidato alla voce del violoncello sugli arpeggi dei pianoforti ed in una sorta di eterea trasposizione di sensi, in lontananza si è avuta una impalpabile percezione evocativa delle “Meditation di Thais”. Un convinto  plauso all’insieme ed ai singoli intervenuti: Beruschi veramente bravo e divertente, Genot e Viazzo eclettici e professionali e  Rimonda, improvvisatosi anche  mimo ballerino pur suonando il violino, alla guida in una interessante e vivace Camerata Ducale. La Musica vince sempre.



Tuesday, April 1, 2014

Der Winterreise en Turín, Italia

Renzo Bellardone

En un unicum de gran fuerza interior y de armónica belleza se sintetizaron las más elevadas formas de arte que hablan directamente el corazón: la música y las palabras, que aquí resurgieron como una elevada forma de poesía. (Wilheim Műller). Furio Zanasi el barítono de fama internacional por su interpretación de papeles del teatro monteverdiano, tocó un harpa con la voz de variados y dulces colores que moduló como en la composición de un delicado pero vigoroso mosaico de cromatismos muy refinados. Con envuelta pasión y limpio fraseo, externó todos los sentimientos contenidos en el texto, con un poético esbozo de claroscuro, que son la valiosa esencia en Winterreise. Al piano, no solo haciendo el acompañamiento, si no como una segunda voz del concierto, Massimo Viazzo completó el dueto con virtuosa agilidad y fuerte interpretación de la escritura. El énfasis, el brillo y las incitaciones emergieron del instrumento en un fluir de ondas dominadas por la tempestad, armoniosamente dulces al descender las notas.  El primer lie Gute Nacht abrió inmediatamente en el modo atormentado que se convierte en el hilo rojo del recital, y los dos intérpretes en esta ocasión, como en las sucesivas, dieron una representación muy intima y cerrada. Auf dem Flusse pareció aligerar rítmicamente la composición con danzas y marchas, pero no fue así, y el viaje continuó sobre el hilo de un corazón roto.  Irrlicht fue cantado por un afligido Zanasi y después Einsamkeit  fue una suspirante invitación.  El piano estuvo obsesivo en Im Dorfe, harmónico y ligero en Täuschung. El hombre del organito Der Leiermmann concluyó el viaje en una suerte de transposición trascendental.  Un aplauso para los refinados interpretes como para la atrevida propuesta de Guido M. Guida quien no tuvo temor de insertar una propuesta casi de nicho para el público italiano en el ámbito de una en el ámbito de una temporada musical de amplio respiro. 

Saturday, March 8, 2014

MUSICA o POESIA’ ? WINTERREISE ! - Torino

Renzo Bellardone

SALA DEL CONSERVATORIO G. VERDI – TORINO 3 marzo 2014. SCUBERT, L’ULTIMO INCONTRO. Franz Schubert –Winterreise D911. FURIO ZANASI voce, MASSIMO VIAZZO pianoforte.

In un unicum di grande forza interiore e di armonica bellezza si compendiano le più elevate forme d’arte che parlano direttamente al cuore: la musica e le parole, che qui assurgono ad elevata forma di poesia. (Wilheim Műller) Furio Zanasi baritono di fama internazionale con forti ruoli di riferimento nel teatro monteverdiano, ha arpeggiato con la voce dai variegati quanto dolci colori, che  ha modulato come nella composizione di un delicato ma vigoroso mosaico dai cromatismi più raffinati. Con  coinvolta passione e fraseggio limpido, esterna tutti i sentimenti contenuti nel testo, con poetico tratteggio dei chiari-scuri, che in Winterreise sono preziosa essenza. Al pianoforte, non solo in  accompagnamento, ma seconda voce del concerto, Massimo Viazzo ha duettato con virtuosistica agilità e forte interpretazione della scrittura. Le sottolineature, le chiose, gli incitamenti emergono dallo strumento in un fluire di flutti ora dominati dalla tempesta, ora armoniosamente dolci al calar della notte. Il primo lied Gute Nacht    apre immediatamente sul modo tormentato che diventa fil rouge del concerto, ed  i due interpreti sia in questa occasione che nelle successive hanno saputo dare una raffigurazione molto intima e raccolta. Auf dem Flusse, pare ritmicamente alleggerire la composizione con danze e marce, ma non è così e il viaggio continua sul filo di un cuore spezzato Irrlicht che Zanasi ha offerto accorato e poi Einsamkeit, un invito sospirante. Pianoforte ossessivo Im Dorfe, ed armonico  e leggero in Täuschung . L’uomo dell’organetto Der Leiermmann ha chiuso il Viaggio in una sorta di trasposizione trascendentale. Un plauso ai raffinati interpreti ed alla scelta coraggiosa del direttore artistico M° Guido Maria Guida che non ha avuto timori ad inserire una proposta quasi di nicchia per il pubblico italiano nell’ambito di una rassegna musicale di ampio respiro. La Musica vince sempre.

Thursday, February 13, 2014

“AN AMERICAN NIGHT” - VIOTTI FESTIVAL, TEATRO CIVICO – Vercelli 8 febbraio 2014

Foto: Viotti Festival

Renzo Bellardone

Massimo Viazzo e Massimiliano Genot – pianoforti il Viotti festival , alla sua sedicesima edizione, propone il duo Viazzo- Genot che, a due pianoforti, per  l’evocazione musicale di una notte americana con musiche di George Gershwing, Leonard Bernestein e Astor Piazzolla rispettivamente trascritte da Paul Posnak, John Musto e Pablo Ziegler;  superfluo  sottolineare l’arditezza della proposta che invece ha trovato calorosa accoglienza e partecipati consensi Suoni argentei per Gershwing,  caldi e sanguigni per Bernstein e ambrati ma vitali per Piazzolla. L’affiatamento dei due artisti, i loro interventi parlati,  le invenzioni Di un fischio, delle percussioni  fatte con la mano sul pianoforte, il suonare direttamente le corde a pianoforte aperto, sono tutti plus che hanno contribuito ad esaltare la vitalità del concerto fino ai suoni  più frenetici  che si fanno  sommessi per spegnersi come in un alito vitale(Gershwing);  l’eclettica bravura degli interpreti  trova campo fertile ad esaltare liricamente i brani più amorevolmente poetici (Bernstein) cosi come le note ripetute ed ossessive a tratteggiare l’incontro tra la cultura alta e quella più popolare (Piazzolla). Viazzo e Genot non hanno temuto di affrontare una partitura ardua e complessa e, se vogliamo, pressoché sconosciuta al grande pubblico che riconosce certo i celebri motivi che nella riscrittura hanno trovato nuova ispirazione ed habitat interpretativo ; con rapidi sguardi d’intesa colgono l’attimo ed offrono musica fortemente descrittiva che fa appunto visualizzare una notte convulsa americana con i suoi rumori, le sue luci che si perde poi in una carezza d’amore nel  quartiere portoricano per ritrovarsi poi in un sogno di tango e di prorompente passione. Gradevole l’intervento finale di un gruppo di bambini, allievi di musica, che urlando “Mambo” al gesto della coordinatrice Giulia Rimonda hanno certamente reso simpaticamente allegro il bis con Bernsetein. L’efficace  direzione artistica ha saggiamente collocato questo concerto all’interno del Viotti Festival tra il concerto della superba violinista Viktoria Mullova e quello del noto violoncellista Enrico Dindo, riuscendo a trasferire  al pubblico il senso della bellezza della musica, espressa attraverso strumenti e partiture diverse. La Musica vince sempre.

Wednesday, June 13, 2012

CARMEN e CARMINA - Conservatorio 'G.Verdi' di Torino

Renzo Bellardone

CARMEN e CARMINA Conservatorio 'G.Verdi' di Torino  lunedì 4 giugno ore 20,30
Coro dell'Accademia Stefano Tempia di Torino Coro Euforé, Dario Tabbia, Alessandro Ruo Rui, maestri dei cori, Piccoli Cantori di Torino, Carlo Pavese, maestro del coro delle voci bianche, Raffaele Mascolo, direttore, Francesca Lanza, soprano, Angelo Galeano, controtenore, Marco Filippo Romano, baritono, Massimiliano Genot e Massimo Viazzo, pianoforti Silvia Sandrone, timpani Quartetto di percussioni Out of Time Giulio Arfinengo, Gabriele Bullita, Simone Rubino, Andrea Toselli.
Minoru Miki
Marimba Spiritual
Maurice Ravel: Boléro per due pianoforti e percussioni (revisione della parte delle percussioni a cura di R.Balbinutti)
Francesco Ciluffo –
Carmen Artemisiae – per coro misto, due pianoforti e percussioni
Prima esecuzione assoluta
Commissione dell'Accademia Corale Stefano Tempia

Carl Orf – Carmina Burana.per soli, coro, due pianoforti e percussioni Il filo conduttore di questo 'Viaggio Sonoro intorno al mondo' è costituito dalla costante presenza della voce – Coro e solisti -, dei due pianoforti e delle percussioni oltre alla scrittura che in tutti i brani si propone attraverso delle frasi ripetute fino a divenire costante. Con il suono della marimba inizia lo spettacolo (definirlo solo concerto, per quanto la musica sia inequivocabilmente imperante, mi sembra realmente riduttivo) Il senso della disperata impotenza viene scandito dagli echi lontani del gong, ma come in un racconto che sfocia nella speranza i toni si fanno man mano più forti e marcatamente incisi da un curioso desiderio di riscatto ben tracciato dalla indubbia bravura dei giovanissimi percussionisti del quartetto Out of Time. Il secondo brano, che tutti credono di conoscere perfettamente, ovvero il celeberrimo 'Boléro' di Ravel, è stato invece interpretato in modo veramente nuovo ancorchè attrattivamente ipnotico. Il fraseggio ossessivamente ripetuto in un crescere di toni e vigore dai due pianoforti incanta ancora la platea. Massimiliano Genot e Massimo Viazzo sono i mirabili concertisti che simbioticamente tra di loro ed in estensione con le percussioni creano una bolla temporale sospesa ad attendere il finale prorompente e liberatorio......Una nota di forte appezzamento va all'ingegnoso inserimento in partitura, da parte di Balbinutti di un'armonica e di percussioni coprotagoniste. Carmen Artemisiae' di Francesco Ciluffo è in prima mondiale assoluta. Rimandi liturgici ed alternativamente ritmo pressante sostengono le rabbiose voci femminili che urlano l'aggressione subita esorcizzandola e gli uomini obbligatoriamente riflessivi sommessamente accettano la loro colpa. Il direttore Raffaele Mascolo realizza una corretta direzione. L'alternarsi del conosciuto con il poco o per nulla conosciuto crea un'atmosfera di attesa irrequieta che si placa solo con l'impetuosa ultima nota dei Carmina Burana di Orf che in un crescendo di tensione emotiva chiude il programma. I due pianisti procedono come macchine da guerra, utilizzando gli strumenti in una continua e variegata ricerca timbrico-colorista da far dimenticare una vera orchestra; l'irrefrenabile energia ritmica offre una esecuzione vitalistica esaltante l'aspetto percussivo del pianoforte. I due pianisti creano amalgama perfetto in equilibrio armonico con le voci del Coro che offrono una prestazione prestigiosa; formano un tessuto connettivo che accoglie la prorompente e ferma voce del baritono Marco Filippo Romano cui il rigo gli imporrà anche vocalità ben distanti dalla sua; affronta l'impervia partitura con sicurezza ed attorialità. Parimenti apprezzabili risultano il soprano Francesca Lanza -ottimi i toni alti- che funge da anello di congiunzione, ed il bravo controtenore Angelo Galeano. I Piccoli Cantori di Torino interagiscono celestialmente con gli altri coristi, per i quali va ben sottolineato il minuzioso lavoro dei maestri di coro. Parlare di emozione e commozione potrebbe apparire scontato, ma questa proposta pare aver superato di gran lunga ben più note esecuzioni, raccordandosi in un filologico percorso dalla marimba alle troncature improvvise a creare illusori finali. L'encomiabile creazione di Guido Maria Guida, Direttore Artistico dell'Accademia Stefano Tempia, è fuori di dubbio un eccellente unicum nel panorama dell'offerta musicale-concertistica. La Musica vince sempre.

Sunday, March 11, 2012

DIE WINTERREISE- Locarno - Centro Culturale Elisarion

Renzo Bellardone

Locarno - Centro Culturale Elisarion – sabato 10 marzo 2012 DIE WINTERREISE Musica di Franz Shubert. Testi di Wilhelm Müller. Pianoforte  Massimo Viazzo Baritono Furio Zanasi.

Nella sala circolare di Villa Elisarion, donata dal pittore chiarista Elisar von Kupffer, adibita  ora centro culturale, nella serata di sabato 10 marzo ha preso vita un toccante e commovente Winterreise. Il Maestro Massimo Viazzo sensibile pianista di significativa bravura, anche in questa occasione trae note dolcissime e  profonde in un duettare ….con la voce calda e sapientemente modulata del celebre baritono Furio Zanasi. Ognuno dei 24 lieder scritti da Schubert negli ultimi anni della sua esistenza terrena, rappresenta un affresco narrativo ricco di personalità che attraversando varie fasi emozionali si ricollegano in un filo conduttore che si rappresenta appunto nel viaggio. Abilmente vivacizzati con tempi veloci (Die Post, Rückblick, Der stürmische Morgen..), addolciti con note prolungate dal pedale e voce che corre sui più morbidi velluti (Erstarrung, Der greise Kopf, Die Nebensonnen…) o rinvigoriti sulla tastiera o con vigoroso e virile  prorompere baritonale ( Die Wetterfahne, Rast, Das Wirthaus..) i brani offerti calamitano l’attenzione del pubblico che partecipa in un mistico silenzioso ascolto. I due protagonisti affrontano la mirabile scrittura con  la naturale sicurezza di chi possiede tecnica salda  e la mette a disposizione del compositore e degli uditori. Zanasi incanta con i colori della voce che pare salire dal cuore, tanta è la partecipazione nel ‘porgere’ i vari momenti emozionali, riuscendo a passare dalla dolcezza più intima al vigore temperato. La sua bravura nel canto barocco valorizza  l’emissione cui infonde un soffuso  colore armoniosamente ambrato. Viazzo ‘viaggia’ sui tasti come in estensione di tutto il suo essere e delizia nei ritmi di danza  in Täuschung’.. così come affascina nell’accordo che diventa leit motiv in ‘Im Dorfe’. ‘Ho sognato l’amore corrisposto’,  ‘io solo, che nessuno saluta’, ‘Cuore mio in battaglia e tempesta’, ‘la  brina di una luce bianca’….sono solo alcuni dei momenti poetici che  Wilhelm Müller ha composto e su cui Schubert ha realizzato un capolavoro di raffinatezza. Ai due interpreti Viazzo e Zanasi va il merito di aver colto i sentimenti di intimità, i sogni e le visioni, le sfide ed i dolori…..restituendoli con veste di partecipata  umanità,  impreziosita da  ricercatezza stilistica preziosamente cesellata. La Musica vince sempre.

Thursday, December 15, 2011

LISZT – L’ULTIMO INCONTRO “FRANZ LISZT un musicista per l’Europa” – Torino, ottobre 2011/gennaio 2012

Foto: Massimo Viazzo

Renzo Bellardone

Pianezza (To) 12-11-2011 Chiesa del Gesù - In Festo Trasfigurationis Domini nostri Jesu Christi 1880 - R.W. Venezia 1883 - La lugubre gondola n.2 1885 - Recueillement 1877 - Unstern! Sinistre, disastro 1881 - Sancta Dorotea 1877 - Trűbe Wolken (nouages gris) 1880 - Schalflos! Frage un Antwort 1883 - Feierlicher Marsh zum heiligen Graal aus “Parsifal” 1882 - Wiegenlied (chant du berceau) 1881 - En rêve. Nocturne 1885 MASSIMO VIAZZO – pianoforte. LICIA DI PILLO - voce narrante

“L’ultimo incontro”: Liszt e la morte. Era questo il tema del quarto appuntamento del ciclo “Liszt un musicista per l’Europa”, omaggio torinese a Franz Liszt nel bicentenario della nascita, coordinato da Massimiliano Génot. Ed era proprio la presenza della morte ad insinuarsi, fatale, fra le note e le parole. Il finale, al buio, con solo due fioche luci, una sul pianoforte e l’altra sul leggio della narratrice, ed un Notturno (En rêve) che riempiva l’ambiente di un senso di inquietudine, di quell’impossibilità di cambiare l’esito ultimo, concludevano una serata raffinata dall’atmosfera suggestiva che pareva andare proprio dritta al cuore della poetica di Liszt, qui interpretato con tecnica ineccepibile da un concentratissimo Massimo Viazzo e raccontato con tutta l’ineluttabilità possibile, utilizzando l’intero spazio della chiesa barocca, da una più che immedesimata Licia Di PilloI brani eseguiti costituivano un’eccellente rarità in quanto non inclusi di solito nei programmi lisztiani. Già alle battute conclusive del primo pezzo entrava in scena la morte, la coprotagonista, con le fattezze di Licia Di Pillo, la quale, percorsa la navata centrale, raggiungeva l’altare maggiore dove troneggiava lo storico Steingraeber, il “pianoforte di Liszt”, trasportato qui per l’occasione direttamente da Bayreuth: “Sono venuta a prenderti”... e da qui un susseguirsi di emozioni che inchiodavano lo spettatore nell’attesa dell’evolversi musicale e letterario della performance. I testi tratti da “Morte a Venezia” di Mann, dal “Settimo Sigillo” di Bergman e dalle lettere dello stesso Liszt e di Richard Wagner erano parte integrante di uno spettacolo di forte ritualità che andava ben oltre i conosciuti confini del concerto o del melologo. Il timbro intenso e luminoso che intimamente Massimo Viazzo sapeva trarre dallo strumento del 1873, dalle caratteristiche coloristiche e dinamiche inconsuete rispetto a quelle degli strumenti moderni, aveva dell’incredibile: suoni avvolgenti, soffusi, caldi ed esasperatamente evocativi. I dubbi, le incertezze, le paure umane venivano tratteggiate con superba leggerezza: bastavano lo sfioramento di un tasto, l’uso accorto del pedale di risonanza, il prolungamento attonito di una pausa. Forse suggestionati dall’atmosfera della chiesa, luogo ideale per un concerto di elevazione spirituale, pareva che la musica sorgesse non dalla cassa armonica del pianoforte, ma che vagasse imprendibile nell’aria fino a raggiungere anche i cuori più induriti. Tintinnii come gocce d’acqua rimbalzanti su altra acqua (Sancta Dorothea), suoni prorompenti e sinistri (Unstern!), sciabordio e tocco di remi in un viaggio senza ritorno (La lugubre gondola), poesia dell’intimo (Recueillement), arpeggi dolcissimi (In Festo Trasfigurationis), musica che pareva salire da un calice prezioso (Parsifal), fino al conclusivo Notturno screziato dalla sconvolgente poesia di Rainer Maria Rilke “Esperienza della morte”, ripetuto come bis davanti al foltissimo pubblico visibilmente commosso.

Wednesday, December 14, 2011

“FRANZ LISZT un músico para Europa” – Turín, octubre 2011/enero

Renzo Bellardone

Pianezza (To) 12-11-2011 Chiesa del Gesù – Iglesia de Jesús “FRANZ LISZT un músico para Europa” – Turín, octubre 2011/enero 2012. LISZT – EL ÚLTIMO ENCUENTRO - In Festo Trasfigurationis Domini nostri Jesu Christi 1880 - R.W. Venezia 1883 - La lugubre gondola n.2 1885 - Recueillement 1877 - Unstern! Sinistre, disastro 1881 - Sancta Dorotea 1877 - Trűbe Wolken (nouages gris) 1880 - Schalflos! Frage un Antwort 1883 - Feierlicher Marsh zum heiligen Graal aus “Parsifal” 1882 - Wiegenlied (chant du berceau) 1881 - En rêve. Nocturne 1885. MASSIMO VIAZZO – pianista. LICIA DI PILLO - narradora

“El ultimo encuentro”” Liszt y la muerte. Este era el tema de la cuarta entrega del ciclo “Liszt un músico para Europa”, el homenaje que Turín le hace a Franz Liszt en el centenario de su nacimiento, y que es coordinado por Massimiliano Génot. Precisamente la presencia de la muerte fatal, estuvo presente entre las notas y las palabras. El final, realizado en la oscuridad, con solo dos tenues luces; una sobre el piano y la otra sobre el atril de la narradora, y un Notturno (En rêve) que inundó el ambiente de un sentido de inquietud, de aquella imposibilidad de cambiar el último éxito; concluyó una velada de atmosfera sugestiva que llegó directo al corazón de la poética de Franz Liszt, que interpretado con una impecable técnica por un concentradísimo Massimo Viazzo y contado de la manera mas ineludible posible, utilizando el especio entero de la iglesia barroca, por la mas que equilibrada Licia Di Pillo. Las piezas interpretadas constituyeron una excelente rareza ya que no son incluidas habitualmente en los programas de Liszt. Ya en las notas finales de la primera pieza entró en escena la muerte, la protagonista, con los rasgos de Licia Di Pillo, quien recorrió la nave central de la iglesia y llegó hasta el altar mayor, desde donde dominaba el histórico Steingraeber, el “piano de Liszt”, transportado aquí y para la ocasión directamente desde Bayreuth. “He venido a llevarte”… y a partir de ahí una sucesión de emociones que metieron a los espectadores en la espera del desarrollo musical y literario de la presentación. Los textos extraídos de “Muerte en Venecia” de T. Mann, del “Séptimo sello” de Bergman y de las cartas del propio Liszt y de Richard Wagner, formaron parte de un espectáculo de fuerte ritualismo que estuvo muy bien, mas allá de los confines del concierto o del melologo. El intenso y luminoso timbre que de manera intima supo extraer Massimo Viazzo del instrumento de 1873, con coloridas y dinámicas características, poco habituales con relación a los instrumentos modernos; tuvo increíbles sonidos envolventes, ligeros, calidos y exasperadamente evocadores.  Las dudas, las incertidumbres y los miedos humanos fueron delineados con suma ligereza. Bastó solo el arranque de una tecla, el sabio uso del pedal de resonancia, la atónita prolongación de una pausa. Fue quizás la sugestión de la atmosfera de la iglesia, el lugar ideal para un concierto de elevación espiritual, lo que hizo parecer que la música surgiera no de la caja armónica del piano, si no que vagara de manera imparable por el aire hasta llegar a los corazones mas endurecidos. Tintineante como gotas de agua cayendo sobre mas agua (Sancta Dorothea) sonidos incontenibles y siniestros (Unstern!), ondas de agua y el toque de los remos en un viaje sin retorno (La lugubre gondola), poesía intima (Recueillement), dulces arpegios (In Festo Trasfigurationis), música que parecía salir de un precioso cáliz (Parsifal), hasta llegar el conclusivo Notturno coloreado de la sorprendente poesía de Rainer Maria Rilke ‘Experiencia de la muerte’ que fue repetida como bis frente a un tupido publico visiblemente conmovido.

Thursday, September 15, 2011

XIV Festival Musicale della Via Francigena Canavesana - Dal Cabaret berlinese al musical newyorkese, via Mahler

Foto: Manuela Custer, mezzosoprano; Massimo Viazzo, pianoforte

Renzo Bellardone

biMUSICA IN ITINERE Castello di Montalto Dora – Domenica 11 settembre, ore 17,oo. Manuela Custer mezzosoprano, Massimo Viazzo pianoforte

Manuela Custer e Massimo Viazzo, la via italiana al Lied tedesco: dramma ed emozione!

A quota 405 metri in cima al Monte Crovero, nei pressi di Ivrea, in Piemonte, si erge con tutta la sua possanza il Castello medievale di Montalto Dora che in questo intemperante pomeriggio estivo ospita un raffinatissimo concerto di livello e di ricerca culturale. Dopo una salita a piedi, di oltre venti minuti, si accede al cortile del Castello preziosamente conservato ed in questo salotto in pietra un foltissimo pubblico resta più che ripagato della fatica della salita, grazie alla inconsueta offerta musicale. Eisler, Mahler, Weill sono gli autori proposti in questo viaggio dal cabaret berlinese al musical newyorkese, arricchito da quattro Lieder mahleriani, gli emozionanti Lieder eines fahrenden Gesellen. Dopo la ‘prima’ alla Vecchia Fortezza di Livorno in Toscana, un paio di giorni fa, si presentano al pubblico, in duo affiatatissimo, il celebre mezzosoprano Manuela Custer, nota per il suo ecclettismo e versatilità, accompagnata al pianoforte dal concertista Massimo Viazzo; due talenti naturali che per un’alchimia del destino si ritrovano insieme a... creare! Si perché le loro interpretazioni sono molto vicine alla creazione in virtù dello loro forza interpretativa che scaturisce da uno straordinario miscuglio tra dono naturale, sensibilità e dedizione. Massimo Viazzo ha un tocco riconoscibile, comunicativo, che non punta al solo virtuosismo d’effetto, ma privilegia l’espressione e l’emozione. Con le mani ben distese sulla tastiera interpreta Mahler con una timbrica soffusa ed intimistica, alternando colori cupi che dipingono lo strazio a colori pastello per ritmare e dipingere quadri bucolici (‘Ging heut’ morgen ửber’s Feld’). In questo stesso Lied, Manuela Custer affascina con le carezzevoli morbidezze descrittive che da grande interprete qual è sa sfumare in colori più tristi.  Parafrasando un film dei tempi passati si potrebbe pensare a ‘Sussurri e grida’: sussurri dell’anima e grida di rivolta soprattutto nei primi Lieder di Eisler. Imperiosa o dolce, sguardo tenero o minaccioso, sorriso luminoso o spento, Manuela Custer sa toccare tutti i registri e tutti i colori: ‘Surabaya Johnny’, ‘The Saga of Jenny’ riprendono nuovi contorni rinascendo a nuova vita! Un programma non scontato, di estrema piacevolezza e fruibilità. Viazzo interpreta con spiccata definizione ritmica e mobilità dinamica; ricercato nel fraseggio, è capace di fondere il suono del suo pianoforte col canto creando un cuscino sonoro prelibato sul quale la voce di Manuela Custer si può suggestivamente adagiare per librarsi poi in una caleidoscopica tavolozza di colori. Bravi! Ovazioni a non finire del foltissimo pubblico, ripagate da un finissimo Summertime di vago sapore improvvisativo. La Musica vince sempre.