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Sunday, December 11, 2016

Don Chisciotte Alle nozze di Gamace de Antonio Salieri en el Festival Internacional Cervantino de Guanajuato México.

Fotos cortesía: Festival Internacional Cervantino

Alberto Rosas

La presentación en concierto en el esplendoroso Teatro Juárez de Don Chisciotte Alle nozze di Gamace (Don quijote en las bodas de Camacho) de Antonio Salieri (1750-1825) fue una de las apuestas más interesantes de la reciente versión del Festival Internacional Cervantino que se realiza anualmente en Guanajuato México. Considerada como ‘ópera bufa entremezclada con danzas’ en dos actos, está basada en la obra de Cervantes, aunque de manera superficial, en los capítulos 19 y 21 de la segunda parte, donde algunos personajes y situaciones difieren de lo contenido en la novela. La ópera fue compuesta por el compositor italiano Antonio Salieri para el carnaval de Viena de 1771, donde fue estrenada en el escenario del Kärntnertortheater de esa ciudad. El libreto es del bailarín y poeta Boccherini, y en su creación participó el conocido bailarín y coreógrafo francés de la época Jean Georges Noverre, quien imprimió a la partitura una clara influencia del estilo francés, con largos pasajes orquestales de ballet, y donde uno de los personajes, el de Alfeo, es  interpretado por un bailarín. La partitura fue obtenida de la biblioteca de Viena por Sébastien d'Hérin, clavecinista y director del ensamble francés de música antigua Les Nouveaux Caractères, a raíz del encargó realizado por el  festival, cuya edición de este año fue dedicada a Don Quijote y a Cervantes. De acuerdo a investigaciones del propio d'Hérin, durante la preparación de este concierto, no encontró antecedente alguno de que la ópera haya sido interpretada de nueva cuenta desde su estreno, a excepción de situaciones aisladas ocurridas hace pocos años como la ejecución de la obertura o la interpretación a piano de algunas arias.  Por ello, se puedo hablar de un reestreno moderno de una ópera perdida de Salieri. Orquestalmente se trata de una partitura ligera, de gratos pasajes orquestales muy cuidados, una obra al estilo Mozarteano, con situaciones cómicas y jocosas, arias plenas de virtuosismo, dúos, y como ya se mencionó, alargados pasajes orquestales de ballet.  Como dato curioso y contrario al estilo de composición de la época,  Salieri omitió el uso del traverso o flauta barroca y reforzó la orquesta con oboes, fagots y cornos. Desde el clavecín d'Hérin condujo con entusiasmo y vehemencia a un ensamble muy bien trabajado, compacto, ligero, y muy musical, particularmente en su sección de cuerdas. 
Además, se conformó un buen elenco de cantantes franceses que hicieron justicia a sus personajes y a las divertidas situaciones, es una propuesta semi actuada y con caracterización de algunos personajes como la del cocinero Gnoco que ameniza la boda, con gorro de chef y exagerado acento francés que. El papel de Don Quijote fue interpretado por el barítono Frédéric Caton con profunda y potente voz, y el de Sancho Panca por Sébastien Droy un tenor de grato timbre y claridad vocal. Correctos estuvieron sus contrapartes, con quienes se desata una pelea durante la boda, el barítono Ronan Nédélec como Nasone y el caballero del bosque, el tenor Jean-François Novelli, encantador intérprete que por su caracterización de Gnoco. Armoniosos fueron los duetos entre Chiterria de la soprano Hjördis Thébault y del barítono Guillaume Andrieux, ganador del importante reconocimiento francés del 2016 Révélation des Victoires de la musique classique, en el papel de Gamace. Mucho provecho actoral y vocal sacó la soprano Caroline Mutel al personaje de la enamorada Rosina, una intérprete muy refinada, delicada y elegante, tanto en su porte como en su interpretación vocal de gran nivel. Finalmente, la soprano Camille Poul, prestó al personaje de Lena encanto y gracia, y un canto uniforme y nítido en su timbre y su expresión. Don Chisciotte de Salieri es una obra que merecería recibir al menos alguna oportunidad de ser puesta en escena, y un reconocimiento al festival por la loable tarea de revivir obras desconocidas como lo es esta. 

Friday, December 9, 2016

The Fairy Queen en Ambronay Francia

Fotos copyright Bertrand Pichène.
Sergio J. Medina.

Desde su creación en 1980 el Festival de Ambronay, que se celebra anualmente en la Abadía de Nuestra Señora, de esa pequeña localidad  al sureste de Francia es uno de los festivales musicales de música antigua más prestigiosos, por donde los especialistas de música barroca deben pasar, y donde se ha institucionalizado las grabaciones discográficas  con su sello propio y gracias a la excepcional acústica del recinto. Uno de los eventos principales de esta edición fue la presentación de la semi-opera de Purcell, The Fairy Queen, bajo la interpretación del grupo francés Les Nouveaux Caractères, de la no tan distante de aquí ciudad de Lyon.  El libreto y los argumentos parecen no tener coherencia como los actos  parecen no tener relación unos con otros, es una historia mágica que contiene seductoras melodías del teatro musical de Purcell. En esta ocasión, la agrupación ofreció, como no se había hecho en algún tiempo, la obra en su versión integral con todas las arias, coros y piezas orquestales que tradicionalmente se omiten.  Con gran energía de músicos y solistas se ofreció una prestación de alto nivel interpretativo y musical. La buena dinámica de los instrumentos, cuerdas, percusiones y trompetas se fundió en una orquestación sutil y puntual, bajo la entusiasta mano de Sébastien d’Hérin desde el clavecín. Su tejido sonoro fue compacto, y en harmonía con las voces.  Vocalmente el elenco contó con destacados solistas como la soprano Caroline Mutel, quien mostró una dúctil y refinada voz cantando con dulzura, agilidad en las ornamentaciones y virtuosismo en la coloratura. 
Hjördis Thébault tuvo un buen desempeño, pero agradó y sedujo con su presencia y notable vocalidad la mezzosoprano australiana Caitlin Hulcup, Dignos de mención fueron los tenores Anders J Dahlin, así como el tenor ingles Samuel Boden, por su entrega y pasión para cantar.  Correctos Julien Picard, la soprano Virginie Pochon y los barítonos Kevin Grenlaw, Guillaume Andrieux y Ronan Nedelenc que redondearon la compañía de canto con sus intervenciones.  Esta  misma versión completa fue grabada los días previos y posteriores a esta presentación en concierto, con los mismos solistas y pronto verá la luz.  Se puede resumir como una versión de alto nivel que mantuvo en vilo a todos los presentes que abarrotaron cada asiento de la abadía. ¡Esto es a lo que se llama hacer música!