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Thursday, September 4, 2025

Renée Fleming en el SummerFest 2025 en San Diego

Foto: Ken Jacques / La Jolla Music Society

Ramón Jacques

El festival de música de cámara Summerfest que desde 1986 se lleva a cabo cada verano en la ciudad de San Diego, y que organiza la asociación musical local La Jolla Musical Society, se ha convertido en una parada obligada para los amantes de la música camerística no solo por la variedad de obras y compositores que aquí se interpretan (abarcando una amplia variedad de épocas y obras de: Bach, Mozart, Handel hasta reconocidos autores contemporáneos como Korngold,  Widman, Nielsen, Sibelius, Britten, Mustonen o Aucoin; sin olvidar a Beethoven, Mendelssohn, Mahler, Chopin, Schubert, Schumann y tantos otros) si no por el nivel y la calidad de los intérpretes que forman parte de cada uno de los eventos realizados como parte de esta  festividad. La temática de esta edición del 2025 fue denominada como un ‘viaje a través de los hitos’ (Milestones) ya que cada concierto destaca por resaltar una etapa en la vida o un punto de inflexión, que ha iluminado la experimentación juvenil, los avances que han redefinido límites, así como las reflexiones finales que han solidificado los legendarios legados de muchos de los creadores musicales cuyas obras fueron seleccionadas.  La segunda semana del festival inició  con un interesante y sugestivo concierto titulado For the End of Time (Por el fin del tiempo),  cuyo punto de referencia o hito sería el de la muerte, y en cuya primera parte se escuchó la obra en ocho movimientos de música de cámara titulada Quatour pour le fin de temps  (o Cuarteto para el fin de los tiempos) del compositor francés Olivier Messiaen (1908-11992) quien la escribió en 1941 durante el periodo que pasó encarcelado como prisionero de guerra, cuando fue reclutado a los 31 años de edad por el ejército francés como auxiliar médico, cuando Francia decidió entrar a la segunda guerra mundial. La obra posee un sentido religioso, que está inspirada en pasajes bíblicos del capítulo diez del Apocalipsis (también conocido como el Libro de Revelaciones) del libro del Nuevo Testamento, atribuido a Juan, que lo escribió mientras estaba desterrado en la isla de Patmos, una situación similar a la que está viviendo el propio Messiaen.  Con la coincidencia que entre que en la prisión Messiaen, se encontró con un violinista, un clarinetista y un chelista (y el al piano) se dio a la tarea de componer la pieza con estos cuatro instrumentos.  Mas allá del carácter místico y religioso de la obra, resaltan las innovadoras técnicas de este reconocido compositor del siglo 20. Cabe mencionar que el estreno de la obra ocurrió precisamente en la prisión  Stalag VIII-A en Görlitz Alemania.  Un sobresaliente cuarteto de músicos ejecutó la pieza como el pianista israelí Inon Barnatan, el destacado chelista francoalemán Nicolas Altstaedt, muy conocido por su incursión en la música antigua, el virtuoso clarinetista Ricardo Morales (clarinete principal de la Philadelphia Orchestra), así como el conocido director de orquesta Alain Gilbert, aquí en su poco conocida faceta de violinista.  Los músicos mostraron cohesión y sentimiento por la obra, que posee reflexivos, pensativos, extensos, e incluso exóticos y sensuales pasajes como el "Abîme des oiseaux" (Abismo de los pájaros) donde brillo por su habilidad y destreza en el clarinete R. Morales. El propio Messiaen preparó una detallada y colorida descripción de cada uno de los ocho movimientos. El primero es en la madrugada en el despertar con el canto de los pájaros, el primer movimiento y el tercero evocan el poder de los ángeles, donde se escuchan tenues cascadas con el piano, y el recitativo del violín y del chelo.  En el octavo movimiento "Louange à l'Immortalité de Jésus" (Alabanza por la inmortalidad de Jesús) se escucha una frase infinitamente lenta de amor y reverencia que emanaba del chelo; y en  "Danse de la fureur, pour les sept trompettes" (Danza de la furia, para las siete trompetas) se escucha a los cuatro instrumentos al unísono con grata sonoridad recrear el efecto de los gongs y las trompetas (seis trompetas se refieren a las catástrofes de la Apocalipsis, y la séptima es la del ángel que anuncia la consumación del misterio de dios), en el que además se escucharon patrones rítmicos que se aumentaban y disminuían con una buena sonoridad que lo hacen uno de los movimientos más irresistibles de toda la pieza.  Después del intermedio, llegó el que, sin dudas, fue el momento más esperado de la velada, con el debut en este ciclo, de la célebre soprano Renée Fleming, en una de sus contadas apariciones en escenarios estadounidenses en la actualidad. (Fleming ya había cantado con la Opera de San Diego el papel de Tatiana en Eugenio Onegin en 1994 y el personaje estelar de de Rusalka en 1995), quien interpretó Vier letzte Lieder (Cuatro Últimas canciones) de Richard Strauss (1864-1949) un compositor muy cercano a su carrera del que interpretó en escena los personajes de sus principales operas; así como el grueso de sus grabaciones discográficas.  Las cuatro canciones, compuestas en 1948, servirían además como una emotiva despedida de la ilustre carrera del compositor.    Los músicos del cuarteto de Messiaen, reforzados por otros solistas del festival, conformaron para la ejecución de esta obra la orquesta SummerFest Chamber Orchestra, bajo la conducción de Alain Gilbert.  La orquesta creó un tenue, ligero pero sentimental y romántico marco musical en el que Fleming impregnó y resaltó el sentimiento de calma, plenitud y aceptación de su vida y hacia la muerte que quiso transmitir el compositor.  Fleming mostró gran personalidad, elegancia y maestría en su porte y su desempeño vocal. No por nada se ha ganado su lugar como que una de las cantantes de ópera más sobresalientes e influyentes de nuestros tiempos, y es una ocasión inolvidable el poder verla en escena. Su canto aun refleja la musicalidad y cadencia que transmite emociones, aunque careció de un cierto refinamiento en la claridad y la dicción, un poco rasposo su registro agudo pero en términos generales no incidió en su ejecución de: "Frühling" (Primavera), "September", "Beim Schlafengehen" (Al Dormir) donde se percibió ese deseo de dormir envuelto en la noche, e "Im Abendrot" (Al Atardecer) su voz de complementó con el extenso y fulgurante pasaje para violín solista del primer violín Noah Bendix-Bagley, interprete estadounidense y primer violín de la Berliner Philarmoniker.  Al final, los escasos veinticinco minutos que duró la obra de Strauss se convirtieron en un momento fugaz y efímero en el que pudo presenciar a Renée Fleming, quien al final y a pesar de los extensos y entusiastas aplausos, con frialdad optó por retirarse sin ofrecer ningún bis.  





Wednesday, August 23, 2023

Das lied von der erde de Mahler/ Schoenberg en San Diego - Summerfest 2023

Foto: Ken Jacques

Ramón Jacques

Julio 30 y agosto 2 del 2023.   Desde el año de 1986 se lleva a cabo anualmente en la ciudad de San Diego California un importante festival de música de cámara veraniego, por la cantidad y calidad de músicos que allí se han presentado a lo largo de los años. El llamado Summerfest, en su edición 2023, con mes de duración, ofreció una amplia e interesante elección de obras y piezas de diversos compositores –que en esta ocasión abarcó obras del barroco hasta la época actual,  de compositores vivientes- entre las cuales se escucharon estrenos, obras comisionadas por el festival, obras conocidas de música de cámara, y algunas rarezas; que fueron interpretadas por acreditados músicos y solistas como: Augustin Handelich (violin), Tessa Lark (violin), Alisa Weilerstein (chelo), Anthony McGill (clarinetista), Conrad Tao (piano), The Takács Quartet y de Stefan Dohr y de Noah Bendix-Baigley (primer corno y concertino, respectivamente de la Berliner Philarmoniker) o el pianista israelí Inon Barnatan (director musical del festival) entre muchos otros destacados músicos, quienes  además de sus presentaciones individuales, varios de ellos formaron parte de la orquesta Summerfest Chamber Orchestra, creada ex–profeso para esta edición del festival.  Si bien los festivales de música de cámara dejan poco espacio para obras vocales, este ocasión, el festival tuvo la particularidad de contar con la presencia del maestro Alain Gilbert al frente de la orquesta del festival, que, aunque su nombre se asocia a su antigua posición de director de la New York Philharmonic, no se debe olvidar que su carrera está vinculada a la ópera ya que en el en el pasado fue director musical de la Ópera de Santa Fe y desde el 2021 funge como director musical de la Ópera Real de Suecia. También se contó con la presencia del compositor y director de orquesta ingles Thomas Adès, autor de reconocidas óperas contemporáneas como Powder Her Face, The Tempest y The Exterminating Angel, quien además realiza una carrera como director de orquesta operístico. 

En su presencia aquí, Adès fue designado como composer-in-residence (compositor en residencia) y tuvo una presencia muy activa dando: entrevistas con presencia de público, en el que evidentemente se habló de sus éxitos operísticos, mesas redondas, ensayos abiertos, además de realizar el estreno estadounidense de varias de sus composiciones de cámara y de dirigir y tocar el piano en diversas piezas, en una faceta pocas veces vista o conocida de los compositores de ópera de quienes se ven sus obras en escena pero nunca a ellos.  El concierto titulado “A Song to Remember” (Una Canción para Recordar) que comenzó con una sentida pieza, pero alegre y espiritosa a lo largo de sus cuatro movimientos, del Trio en para trompa, violín y piano en mi bemol mayor, Op 40 de Johannes Brahms (1833-1897) con la habilidad y pericia de Alain Gilbert al violin, y el lucido acompañamiento de Inon Barnatan al piano y la maestría de Stefan Dohrn en el corno.  A continuación, se escuchó la única obra vocal programada en el festival: Das Lied von der Erde (La Canción de la Tierra) de Gustav Mahler (1860-1911), el ciclo de canciones (lied) distribuida en seis movimientos independientes. Solo que en esta ocasión se escuchó la versión reducida de Arnold Schönberg (1874-1951) apasionado admirador de Mahler, quien a su vez respetaba el trabajo de Schoenberg y lo apoyaba económicamente.  En 1921 Arnold Schönberg comenzó hacer los arreglos para una versión de La Canción de la Tierra, para un ensamble de 13 músicos, diferente de la de Mahler que contaba con una extensa orquesta. Sin embargo, el propio Arnold Schönberg no pudo completar sus arreglos para música de cámara; pero basándose en sus ideas, la orquestación, la aproximación y las intenciones de Schönberg la obra fue completada años más tarde por el compositor alemán Rainer Riehn (1941-2015) para ser estrenada en 1983 en Dobbiaco, Italia. 

Se ha mencionado que la adaptación de la fuerza orquestal de una obra emblemática de Mahler a un grupo de cuerdas, vientos, piano, celesta y armonio fue un experimento raquítico y fallido, pero en la intención de Schönberg solo existía admiración y respeto hacia un valioso compositor de la tradición de la música alemana, que además se interesaba en las nuevas tendencias, prueba de ello es la existencia de este arreglo.  La orquesta Summerfest Chamber Orchestra, bajo la delicada y precisa conducción de Alain Gilbert, logró resaltó la textura musical de la obra, así como las pinceladas del carácter oriental contenidas en la partitura.  Vocalmente se contó con la presencia del Paul Groves, sin embargo, el tenor estadounidense de extensa y exitosa carrera, mostró ardor y exaltación en sus intervenciones, y su voz, hoy carente de frescura y flexibilidad hizo que la proyección no fuera adecuada y se sintiera tirante y forzada en los agudos.  Por su parte, Sasha Cooke, en mi experiencia la mejor mezzosoprano estadounidense, dio un sentido tratamiento a su canto, casi operístico, lleno de expresividad, dulzura, y claridad en la pronunciación y la proyección. Los conciertos se llevaron a cabo en la nueva sala de conciertos The Baker-Baum Concert Hall, ideal por sus dimensiones y acústica para este tipo de presentaciones.  Vale la pena mencionar algunas líneas sobre el recital del 2 de agosto, titulado Fantastic Tales (Cuentos Fantásticos) en el cual Thomas Adès, al piano, ejecutó por primera vez en Estados Unidos su obra Märchentänze (Danzas de cuento de hadas) para violín y piano (2020) de la que posteriormente realizó una versión orquestal y que contiene tintes de música utilizada en la orquestación de sus óperas. 

Dirigiendo desde el piano, se ejecutó el delicioso Concertino para clarinete, fagot, trompa, dos violines, viola y piano de Leoš Janáček (1854-1928); el concierto lo redondearon gratas ejecuciones de dos obras de Robert Schumann (1810-1856) Fantasiestücke, Op. 73 (Versión para chelo y piano) y de su Quinteto para piano y cuerdas en Mi bemol mayor, Opus 44.  Por su parte, Thomas Adès participó en conciertos posteriores interpretando obras de diversos compositores, como Schumann o Arias y la Marche Chinoise de Le Rossignol, así como la Dance Russe de Mavra y el Rito de la Primavera, arreglo para dos pianos, de Stravinsky, además de que se hizo cargo de la orquesta del festival donde estrenó en este país, diversas obras de autoría como: Alchymia, quinteto para clarinete (2021) que contiene según indicó el mismo, música relacionada con The Tempest y de Lulu de Alban Berg; se escucharon The Four Quarters cuarteto de cuerdas (2010) además de su Arcadiana para cuarteto de cuerdas, Op 12 (1994),  y Cuatro Berceuses (arrullos) de su ópera de The Exterminating Angel. El catálogo de composiciones de Thomas Adès es extenso, pero es indudable el lugar que ya tienen dentro de la ópera, y verlo como interprete y escucharlo hablar fue una experiencia indudablemente enriquecedora.



Thursday, August 3, 2023

Il Canto della Terra a San Diego - Summerfest 2023

Foto: Ken Jacques

Ramón Jacques

Il Canto della Terra a San Diego  The Baker-Baum Concert Hall.  La Jolla Music Society San Diego California USA. 30 luglio e 2 agosto 2023.
Dal 1986 si tiene ogni anno nella città di San Diego, in California, un importante festival estivo di musica da camera, per la quantità e la qualità dei musicisti che vi si sono esibiti nel corso degli anni. Il cosiddetto Summerfest, nella sua edizione 2023, della durata di un mese, ha offerto un'ampia e interessante scelta di opere e brani di vari autori -che in questa occasione ha incluso titoli dal barocco ai giorni nostri con lavori di autori viventi- tra i quali si sono potute ascoltare anteprime, opere commissionate dal festival, note opere di musica da camera e alcune rarità, eseguite da musicisti e solisti accreditati come Augustin Handelich (violino), Tessa Lark (violino), Alisa Weilerstein (violoncello), Anthony McGill (clarinettista), Conrad Tao (pianoforte), il Takács Quartet e Stefan Dohr e Noah Bendix -Baigley (primo corno e primo violino, rispettivamente dei Berliner Philarmoniker) o il pianista israeliano Inon Barnatan (direttore musicale del festival) e molti altri musicisti straordinari, che oltre alle loro esibizioni individuali, hanno fatto parte della Summerfest Chamber Orchestra, ensemble creato appositamente per questa edizione del festival. Sebbene i festival di musica da camera lascino poco spazio alle opere vocali, questa volta il festival ha avuto la particolarità di avere a capo dell'orchestra la presenza del maestro Alain Gilbert (1967), che, sebbene il suo nome sia associato alla precedente posizione di direttore della New York Philharmonic, non va dimenticato che la sua carriera è legata all'opera lirica poiché in passato Gilbert è stato direttore musicale della Santa Fe Opera e dal 2021 è direttore musicale della Royal Swedish Opera . 
Era presente anche il compositore e direttore d'orchestra inglese Thomas Adès (Londra, 1971), autore di celebri opere contemporanee come Powder Her Face, The Tempest e The Exterminating Angel, che ha anche una carriera come direttore d'opera de di musica sinfonica. Adès è stato designato come composer-in-residence (compositore in residenza) e ha avuto una presenza molto attiva: interviste alla presenza del pubblico, in cui ovviamente ha parlato dei propri successi operistici, tavole rotonde, prove aperte, oltre a sovrintendere alla prima americana di molte delle sue composizioni da camera e dirigere e suonare il pianoforte in vari brani, un aspetto questo raramente visto o conosciuto nei compositori d'opera le cui opere vengono viste sul palco ma mai loro personalmente come solisti o direttori. Il concerto intitolato “A Song to Remember” (30 luglio) si è aperto con un brano accorato, ma gioioso e brioso nei suoi quattro movimenti, il Trio per corno, violino e pianoforte in mi bemolle maggiore Op 40 di Johannes Brahms (1833-1897) che ha mostrato l'abilità e la perizia di Alain Gilbert al violino, il brillante accompagnamento di Inon Barnatan al pianoforte e la maestria di Stefan Dohrn al corno. Si è poi ascoltato l'unico lavoro vocale programmato dal festival: Das Lied von der Erde (Il canto della terra) di Gustav Mahler (1860-1911), il ciclo di Lieder distribuito in sei movimenti indipendenti. 
Ma questa volta è stata ascoltata la versione ridotta firmata da Arnold Schönberg (1874-1951), appassionato ammiratore di Mahler, che a sua volta rispettava l'opera di Schoenberg e lo sosteneva finanziariamente. Nel 1921 Arnold Schönberg iniziò ad arrangiare una versione de Il Canto della Terra per un ensemble di 13 musicisti, diverso dall’originale mahleriano, che è per grande orchestra. Tuttavia, lo stesso Schönberg non fu in grado di completare il suo arrangiamento cameristico, ma sulla base delle sue idee, dell'orchestrazione, dell'approccio e delle sue intenzioni, il lavoro fu terminato anni dopo dal compositore tedesco Rainer Riehn (1941-2015) per essere presentato in anteprima nel 1983 a Dobbiaco, in Italia. Si è detto che la riduzione della forza orchestrale di un'opera emblematica di Mahler in un insieme di archi, fiati, pianoforte, celesta e harmonium sia stato un esperimento sostanzialmente fallito, ma nelle intenzioni di Schönberg c'era solo ammirazione e rispetto per un grande compositore della tradizione musicale tedesca, interessato anche alle nuove tendenze, e l'esistenza di questo arrangiamento ne è la prova. La Summerfest Chamber Orchestra, sotto la delicata e precisa direzione di Alain Gilbert, è riuscita a mettere in risalto la trama musicale dell'opera, nonché gli accenni di carattere orientale contenuti nella partitura. Vocalmente era presente Paul Groves, tuttavia il tenore americano dalla lunga e fortunata carriera ha mostrato ardore ed esaltazione nei suoi interventi, ma nella sua voce, oggi priva di freschezza e duttilità, e difficoltosa nella proiezione, si percepiva tensione e forzatura negli acuti. Da parte sua, Sasha Cooke, nella mia esperienza il miglior mezzosoprano americano, ha riservato un trattamento sincero al suo canto, quasi operistico, pieno di espressività, dolcezza e chiarezza nella pronuncia e nella proiezione. I concerti si sono svolti nella nuova sala di concerti The Baker-Baum Concert Hall, ideale per dimensioni e acustica per questo tipo di programma. Vale la pena scrivere anche alcune righe sul recital del 2 agosto, intitolato Fantastic Tales (Fantastic Tales) in cui Thomas Adès, al pianoforte, ha eseguito per la prima volta negli Stati Uniti la sua opera Märchentänze (Fairy Tale Dances) per violino e pianoforte (2020) di cui ha successivamente realizzato una versione  camera e alcuni dei brani vocali che ha composto hanno ispirato le sue opere, come ha affermato.  
Dirigendo dal pianoforte, ha eseguito il delizioso Concertino per clarinetto, fagotto, corno, due violini, viola e pianoforte di Leoš Janáček (1854-1928); il concerto è stato completato da piacevoli esecuzioni di due opere di Robert Schumann (1810-1856) Fantasiestücke Op. 73 (Versione per violoncello e pianoforte) e il Quintetto per pianoforte e archi in mi bemolle maggiore Op. 44. Da parte sua, Thomas Adès ha partecipato a concerti successivi eseguendo opere di vari compositori, come Schumann e  Stravinsky  di chi ha eseguito: Airs du Rossigonl e Marche Chinoise de Le Rossignol, la Dance Russe di Marva e The Rite of Sping  arrangiamento per 2 pianoforti, e ha anche assunto la direzione dell'orchestra del festival dove ha eseguito in prima assoluta americane, in questo paese, varie opere come Alchymia, quintetto per clarinetto (2021) che contiene secondo lui, musiche legate a The Tempest e Lulu di Alban Berg; il quartetto d'archi Four Quarters (2010) è stato ascoltato così come la sua Arcadiana per quartetto d'archi, Op 12 (1994), e Four Berceuses (ninne nanne) dalla sua opera The Exterminating Angel. Il catalogo delle composizioni di Thomas Adès è ampio, ma il posto che già hanno all'interno del repertorio operistico sue opera è indiscutibile, e vederlo in qualità d’interprete e ascoltarlo parlare è stata un'esperienza senza dubbio arricchente.

Monday, November 21, 2016

Porgy y Bess de Gershwin en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Después de dos importantes producciones hechas en Estados Unidos (la de 1955 del American National Theater Academy y la de 1996 de la Houston Grand Opera) el Teatro alla Scala propuso por primera ocasión un montaje autóctono de Porgy y Bess, que para respetar la voluntad del autor, ha debido realizarse en forma semi escénica.  Philippe Harnoncourt, hijo del llorado Nikolaus (a quien fue confiada originalmente la batuta) en una entrevista publicada en el programa de mano, explicó el impredecible vinculo entre su familia y la partitura de Gershwin.  De hecho, pensar que un grande la filología barraco y clásica (como Nikolaus) haya llegado en los últimos años de su carrera a interpretar Porgy y Bess, podría parecer de verdad sorprendente si no es porque se sabe que en su habitación vienesa, por medio de un culto y viejo tío americano, extractos de la ópera gershwiniana iniciaron a circular antes de que la ópera fuera tan conocida en el occidente. Philippe Harnoncourt impuso un trabajo meticuloso en la recitación coadyuvado de un óptimo grupo de cantantes-actores muy empeñados a realizar los propios personajes  de manera redonda.  Proyecciones, en realidad, no siempre eficaces en el fondo comentaban de manera más o menos didáctica la acción, y los bien diseñados vestuarios de época hicieron que el espectáculo estuviera bien situado en su tiempo.  Muy convincente fue el resultado musical de la partitura comenzando por la brillante y muy dinámica concertación de Alan Gilbert, muy atento a los vistosos colores y a la insistente rítmica de la partitura.  Esplendido estuvo el coro dirigido por Bruno Casoni y el apropiado elenco con Morris Robinson quien dio al protagonista su voz muy segura en el timbre, potente, pero no muy  tenue.  Kristin Lewis (Bess) demostró personalidad aunque algunos problemas al poner a fuego su registro más agudo. Por su parte, estuvo desbordante, violento y sanguinario  el Crown de Lester Lynch, mientras que convincente y musical se mostró Angel Blue (Clara).  También el insinuante Sporting Life de Chauncey Packer agradó por la nitidez de la dicción y por la confianza escénica.   En suma, un meritorio reconocimiento para todos, por un espectáculo de verdad agradable y muy aplaudido.