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Tuesday, March 18, 2025

Le Carnaval de Venise en Grenoble

Fotos: Martin Argyroglo / Laurent Guizard

Ramón Jacques

André Campra (1660-1744) fue un reconocido compositor y director de orquesta francés del periodo barroco.  A lo largo de su fructífera carrera compuso diversas tragédies en musique y óperas-ballet, así como tres libros de cantatas, además de obras religiosas y un réquiem, que es actualmente su obra más conocida y representada, especialmente en Francia.  A pesar de ser una importante figura en el ambiente musical, al lado de dos maestros del estilo francés barroco como Jean-Baptiste Lully (1632-1687) y Jean-Philippe Rameau (1683-1764), se le considera un vínculo entre ambos compositores, y de haber sido maître de musique (maestro de música) de la catedral de Notre-Dame en Paris, sus obras son aún resultan son poco conocidas en la actualidad lirica internacional. No es así en su país natal, donde la recuperación del patrimonio musical del pasado, más que una misión, se ha convertido en obligación, para la cantidad de notables ensambles de música antigua que surgidos en ese país. Como parte de una extensa gira realizada por diversos teatros franceses, que tiene previsto abarcar muchas poblaciones,  hasta el mes de abril,  se incluyeron dos funciones en el moderno complejo cultural MC2 de la ciudad de Grenoble, situada al suroeste de Francia en la región de Auvernia-Ródano-Alpes,  de la versión escénica  de Le Carnaval de Venise, ópera-ballet en un prólogo y tres actos de Campra, con libreto de del poeta Jean-François Regnard (1655-1709), que tuviera su estreno en 1699 en la Académie Royale de Musique (hoy conocida como la Opéra national de Paris). Considerada como un emblema de la música francesa de los siglos XVII y XVIII y de la ópera-ballet, esta obra es también muy original en su manera de resaltar el valor del ‘teatro en el teatro’, de mezclar el canto italiano con el francés, además de combinar con delicadeza maravillosas composiciones dramáticas y cómicas. La ópera muestra una variedad de atmósferas ligadas a la idea misma del espectáculo y la fiesta entorno a una sencilla intriga, en la que Léonore e Isabelle aman a Léandre, quien a su vez ama a la segunda.  Rodolphe, que también está enamorado de ella, se une a Léonore para vengarse de quien se interponga para hacer esto imposible. La acción transcurre, obviamente, en Venecia durante la época del carnaval, en la Plaza de San Marcos, entre los canales y bajo los balcones de los palacios. Este es el pretexto para un prólogo muy moderno en el que comenzó del espectáculo, en la función de estreno, frente a la mirada del público espectador.  La conocida como “mise en abîme” (teatro dentro del teatro) de la divertida puesta en escena, elaborada por la reconocida pareja de directores de escena, coreógrafos y escenógrafos franceses Clédat y Petitpierre, situó la historia dentro de la representación de un espectáculo que es la historia de Orfeo, todo ello realizado con elementos propicios para mostrar enredos amorosos en escena, máscaras y trucos en el carnaval de Venecia. Los semi círculos de madera colocados  sobre el escenario se utilizaron para representar los canales y puentes de la pintoresca ciudad italiana, así como el anillo central de un circo o un espacio destinado para el desarrollo de la trama, donde aparecían los personajes principales y los extras, con coloridos y magníficos vestuarios de arlequines y mascaras en negro; además  de la presencia de un grupo de mimos que aparecían siempre en escena rodeando a los protagonistas y observando la escena, con trajes típicos  del carnaval y mascaras en blanco. Los mismos elementos escénicos se utilizarán para trasladar la trama y al espectador al infierno, efecto que se logró con los personajes con vestidos con llamas, ayudada de un buen trabajo de iluminación. El trazo actoral de la obra fue llevado con ligereza, de manera vivaz, fluida y divertida. Mencionando las modernas y plásticas coreografías durante los pasajes de ballet que contiene la partitura.  El buen reparto de cantantes estuvo encabezado por la mezzosoprano Victoire Bunel quien exhibió musicalidad, calidez y elegancia en su rico paleta de colores vocales, resonancia y notable adhesión al estilo de canto.  En escena bordó una convincente, noble y perspicaz Isabelle. Por su parte la mezzosoprano, Anna Reinhold, en su caracterización de Léonore, - y de Euridice- desplegó sus cualidades vocales, frescura en su canto, a pesar de ligeras incomodidades con la tesitura. Su presencia agrado a personificar su papel con picardía y juventud.    El barítono franco-mexicano Sergio Villegas Galvain, como Léandre se vio muy activo y desenvuelto en escena, con una voz matizada y robusta, y el tenor David Tricou exhibió su vena cómica en el breve papel de Orfeo, y estuvo muy participativo en las partes corales. Finalmente, completo el elenco el bajo barítono Guilhem Worms en sus múltiples apariciones como el organizador, Rodolphe y Plutón.  En el foso estuvo presente el Ensamble Il Caravaggio, con un número reducido de instrumentistas, como en el estreno de la obra en la Académie Royale de Musique, en una partitura que denota diversos estilos musicales, el de la música italiana, carnavalesca, con cierto aire renacentista con inspiradas percusiones, castañuelas y panderetas, y la indiscutible elegancia del estilo barroco francés. En el podio la directora Camille Delaforge, sacó a relucir los encantos de una partitura plena de ellos. La música es colorida, alegra y palpitante, su conocimiento de la música es evidente, y sus instrumentistas se mostraron inspirados por la música, que incluso en el intermedio continuaron tocando entre las escaleras y el público de la sala, hasta llegar al vestíbulo de la sala de conciertos, acompañados de los danzantes y cantantes, antes de la pausa, en un ambiente festivo y celebrativo.  El espectáculo demostró fehacientemente que los organizadores y ensambles musicales franceses entienden a su público y conocen los gustos e intereses planeando acorde, una escenificación cuyo resultado ha sido un éxito donde ha sido presentada esta obra en Francia.







Friday, November 10, 2017

L’Orfeo de Monteverdi por la Cappella Mediterranea en el Mozarteum Argentino

Fotografías: Genteliza Mozarteum Argentino. Crédito Fotográfico: Liliana Morsia.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires. 06/11/2017. Teatro Colón. Claudio Monteverdi: L’Orfeo, favola in musica en un prólogo y cinco actos. Libreto de Alessandro Striggio. Versión de Concierto. Valerio Contaldo (Orfeo), Mariana Flores (La música/ Euridice), Giuseppina Bridelli (La mensajera), Alejandro Meerapfel (Plutón), Anna Reinhold (Proserpina/ La esperanza), Salvo Vitale (Caronte), Estelle Lefort (Ninfa), Nicholas Scott (Pastor 1/ Espíritu 3/ Eco), Leandro Marziotte (Pastor 2), Alessandro Giangrande (Pastor 3/ Espíritu 1/ Apolo), Matteo Bellotto (Pastor 4), Philippe Favette (Espíritu 2). Ensamble Cappella Mediterranea. Choeur de Chambre de Namur (Director del Coro: Leonardo García Alarcón). Coro Ciudad de Mendoza (Director del Coro: Ricardo Portillo). Dirección Musical: Leonardo García Alarcón. Décimo y último Concierto de la Temporada 2017 del Mozarteum Argentino.

Como cierre de su Temporada 2017 el Mozarteum Argentino presentó al ensamble Cappella Mediterranea -conjunto creado en Francia por el argentino residente en Europa Leonardo García Alarcón- en dos programas diferentes en el Teatro Colón. En el primero de ellos se interpretó, en versión de concierto y como homenaje al 450 aniversario del nacimiento de Claudio Monteverdi su favola in musica L’Orfeo; mientras que en el segundo se produjo el estreno americano del oratorio 'Il Diluvio Universale' de Michelangelo Falvetti. L’Orfeo ocupó la cartelera del Teatro Colón en sus Temporadas en tres oportunidades. Dos veces en versiones escenificadas, la de 1937 (edición Benvenuti) y la del año 2001 (edición Gabriel Garrido) y una vez en versión de concierto en 1978 (edición Malipiero). En las tres el protagonista fue un barítono: Carlo Galeffi, Víctor Torres y Ángel Matiello respectivamente. En esta ocasión se utilizó la edición King´s Music GMC, por primera vez la protagonizó un tenor y también por vez primera la ofreció, en concierto, una asociación privada en el escenario del Teatro Colón, en lo que en principio también sería la primera vez que el Mozarteum Argentino ofrece una ópera completa en sus 65 años de existencia.  La interpretación ofrecida fue a todas luces de excelencia por la calidad del ensamble musical, la impecable cohesión sonora, la homogeneidad de los voces solistas y la correcta prestación de los Coros. Leonardo García Alarcón en la dirección musical, desde la espineta, guió con mano segura y perfecto conocimiento estilístico al ensamble Cappella Mediterranea, a los solistas vocales, al Chœur de chambre de Namur y a los elementos locales convocados para la ocasión del Coro de La Ciudad de Mendoza, que dirige Ricardo Portillo. Las entradas y salidas de los coros y los solistas, los pequeños gestos teatrales y algunos oportunos cambios de vestuario dieron agilidad a la versión visual en una muy atinada puesta en espacio. Todos los solistas vocales mostraron registros adecuados, conocimiento del estilo y convicción en el decir. En el protagónico se lució el tenor italiano Valerio Contaldo por compenetración y alto nivel interpretativo. La soprano argentina Mariana Flores fue convincente como La Música y enternecedora como Euricice. La tersura del registro de la mezzo italiana Giuseppina Bridelli dio realce a la Mensajera mientras que Alejandro Meerapfel como Plutón aportó belleza de timbre y eficiencia en el decir. Tanto Anna Reinhold (Proserpina y La Esperanza) como Salvo Vitale (Caronte) dieron realce a sus roles mientras que con atinada corrección se escuchó a Alessandro Giangrande (Pastor 3/ Espíritu 1/ Apolo), así como al resto del elenco.




Thursday, November 27, 2014

Cavalli’s Elena - The Many Faces of Love - Opéra de Rennes, France

Photo: Jef Rabillon

Susanne Daumann

There are these rediscovered masterpieces that are interesting for a concert season or two, get recorded and fall back into oblivion. And there are discoveries and re-discoveries that are here to stay. Which will be the fate of this Elena by Francesco Cavalli that Leonardo García Alarcón has brought back to life?  Time will tell. For the time being, the production from the Festival d’Aix-en-Provence and the European Academy of Music, co-produced with several partners, among them the Opéra de Rennes, is delighting publics all over France. Is this due to the excellence of the production or to the work itself and its qualities? Probably both. This exuberant comedy, made of trickeries, disguises and surprises, is also a little survey of the different faces of Love, represented by the different characters. Elena, beautiful Helen, is a young girl awaiting “love”, without really knowing what it is she is waiting for. Giulia Semenzato, who incarnates her here, is young, beautiful, mischievous and sensitive and her agile voice expresses all the feelings she must go through before love, the one and only real love, can win. Elena is kidnapped by Teseo, a not so distant cousin of Don Giovanni’s, incarnated very convincingly by Fernando Guimaraes, tenor. Teseo and his servant, Peritoo, also ravish an Amazon named Elisa, who is in reality Menelaos who loves Elena for real and forever. Elena has no clue about Elisa’s real identity and falls in love with Teseo, once he has given up his bluster about violence and abuse and treats her with some respect. The Stockholm syndrome? Peritoo is in his turn in love with Elisa, aka Menelao. Counter-tenor Carlo Vistoli is a really funny sidekick with this Peritoo, his way of ogling Elisa each time they meet is a running gag. Another counter-tenor is Elisa/Menelao:  Kangmin Justin Kim is supple of movements and voice, and masters brilliantly the difficulties of his role. He will meet with despair when she believes herself in love with Teseo, but he loves her all the same. Another face of love is that of an old man falling for a young girl, as it is the case with Elena’s supposed father (her real father is Zeus aka a swan, and her mother is Leda), sung by the excellent bass Krzysztof Baczyk who falls madly in love with Elisa, as soon as she is brought to his court. And the other face of love at first sight is a young boy’s: Menesteo, the son of king Creonte, who gives refuge to Teseo with his servant and captives. Menesteo falls is love with Elena and wants to kill his rival Teseo. Mezzo-soprano Anna Reinhold sings this Menesteo with androgynous charm and conviction. Rejected love, turning to rage, can be found as well: Ippolita, an Amazon and ancient lover of Teseo’s is looking for him and wants to kill him. Mezzo-soprano Gaia Petrone gives him life and voice. The court jester, finally, Iro, incarnated with joyous abandon by tenor Emiliano Gonzalez Toro, represents, with many a lascivious gesture, the grotesque and a bit ridiculous side of the sexual act.  In the end, the whole jumble is cleared up, identities are made known, murderers, saviours and would-be-murderers are revealed, lovers are reunited and Menelao and Elena, counter-tenor and soprano, sing a sublimely tender final duet.  Cavalli’s subtle and expressive music is finely orchestrated and delicately illustrates all these different and nuanced feelings.  The excellent Cappella Mediterranea, conducted by Leonardo García Alarcón do him ample justice.  Jean-Yves Ruf’s staging, with Laure Pichat’s stage design, makes do with the minimum. Intense stage action gives room for the singers to sing. The set consists of a few wooden walls on different levels in a half-round, a few items of furniture, a few props and in Act II, when everyone is running after someone else or is hiding or looking for someone, a set of red string curtains. The costumes, between renaissance and rococo, help effectively to identify the social status of every character in the play.  Thus, everything comes together for musical theatre to work its magic once again. Bravi tutti!

Elena de Cavalli, coup de projecteur sur les facettes de l’amour -Opéra de Rennes

Photo: Jef Rabillon

Suzanne Daumann
Il est de ces chefs-d’œuvre injustement oubliés qui occupent une saison, un CD, pour ensuite disparaître de nouveau dans l’injuste oubli. Et il y a des découvertes et redécouvertes qui restent. Quel sera le destin de cette Elena de Francesco Cavalli, dont la redécouverte et représentation nous devons au jeune chef argentin Leonardo García Alarcón Pour l’heure, la production du Festival d’Aix-en-Provence et de l’Académie Européenne de Musique, co-produite avec plusieurs partenaires, dont l’Opéra de Rennes, triomphe partout où elle est donnée. Est-ce dû à l’excellence de la production ou à la qualité de l’œuvre même ? Cette comédie exubérante, tissée de tromperies, déguisements et surprises, est aussi un petit tour d’horizon des différents aspects de l’amour, représentés par les personnages : Elena, la belle Hélène, est une jeune fille qui attend « l’amour », sans vraiment savoir ce qu’elle attend. Giulia Semenzato, qui la joue, est belle, jeune, espiègle et sensible, et sa voix agile exprime tous les sentiments qu’elle doit vivre avant que l’amour, le vrai, le seul, triomphe. Elena est enlevée par Teseo, un cousin pas si lointain de Don Giovanni, incarnée avec beaucoup de conviction par le ténor Fernando Guimaraes. Une Amazone, nommée Elisa, qui est en vérité Menelao et qui l’aime pour de vrai et fidèlement, est également victime de Teseo et son serviteur Peritoo. Elena n’a aucune idée de la supercherie, et commence par tomber amoureuse de Teseo, une fois que celui-ci a renoncé à ses airs de macho et la traite avec un peu de respect. Une forme du syndrome de Stockholm ? Peritoo, lui, est amoureux d’Elisa, alias Menelao. Le contre-ténor Carlo Vistoli chante ce Peritoo en vrai comique, sa façon de lorgner Elisa à chaque rencontre est un running gag qui marche. Elisa/Menelao est interprété par le contre-ténor Kangmin Justin Kim.  Ce jeune homme à la  voix souple et pure et aux mouvements gracieux maîtrise avec aisance les difficultés de ce chant baroque particulier. Menelao, lui, aime donc Elena. Il doit connaître le désespoir quand elle se croit amoureuse de Teseo, mais il ne l’en aime pas moins.  Nous rencontrons aussi l’amour d’un vieillard pour une jeune fille en la personne du père présumé d’Elena, chanté par l’excellente basse Krzysztof Baczyk, qui tombe éperdument amoureux de la fausse Amazone. Un autre amour à première vue est celui de Menesteo, le fils du roi Creonte, qui a donné asile à Teseo et sa suite. Menesteo tombe amoureux d’Elena et veut tuer Teseo, son rival. La mezzo-soprano Anna Reinhold chante ce Menesteo avec une conviction androgyne. L’amour bafoué, prêt à se transformer en rage, est présent en la personne d’Ippolita, ancienne amante et délaissée par Teseo. La mezzo-soprano Gaia Petrone lui donne vie et voix. Le fou du roi finalement, Iro, incarné avec un joyeux abandon par le ténor Emiliano Gonzalez Toro, représente, avec moult gestes lascifs et scabreux, le côté grotesque et un peu ridicule de l’acte sexuel. Tout ce méli-mélo s’arrange à la fin, les identités s’éclaircissent, les amoureux sont réunis, et Menelao et Elena, contre-ténor et soprano, chantent un duo final sublime de tendresse.  La musique subtile et expressive de Cavalli est finement orchestrée et illustre tous ces affects différents et nuancés avec beaucoup de finesse. L’excellent orchestre Cappella Mediterranea sous la direction de Leonardo García Alarcón lui rend amplement justice. Il faut vraiment admirer l’énergie de  tous sur scène et dans la fosse.  La mise en scène de Jean-Yves Ruf, avec les décors de Laure Pichat, se contente du minimum. Le jeu de scène est intense, mais  laisse chanter les chanteurs. La scénographie est minimaliste : elle consiste en quelques cloisons de bois en demi-cercle et sur différents niveaux – un amphithéâtre donc, quelques meubles et accessoires, et au deuxième acte, quand les jeux de cache-cache battent leur plein, une suite de rideaux en fils rouges. Les costumes, entre renaissance et rococo, aident efficacement à identifier le statut de chaque personnage dans la pièce. Tout s’accorde donc ici pour que la magie du théâtre musical opère une fois de plus. Bravi tutti !