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Tuesday, April 15, 2025

Serenata a tre de Vivaldi en Ferrara

Foto: Marco Caselli Nirmal per il Teatro Comunale "Claudio Abbado" di Ferrara

Athos Tromboni

La primera representación en tiempos modernos de una bellísima página musical de Antonio Vivaldi, la Serenata a tre RV 690, atrajo a un buen número de espectadores y admiradores de la música del "sacerdote rojo" al Teatro Comunale "Claudio Abbado", hasta el punto de que las entradas estuvieron prácticamente agotadas. Una vez más la majeuta fue (como en anteriores ediciones de las temporadas musicales del Comunale Abbado) el maestro Federico Maria Sardelli, investigador inagotable de las páginas de Vivaldi y su mayor promotor e intérprete en activo en la actualidad. La musicóloga Annalisa Lo Piccolo escribió en el ensayo del programa de mano: "... de la Serenata RV 690 no se conocen con certeza su año de composición, el encargo, el contexto representativo; la única fuente superviviente es la partitura autógrafa de Vivaldi conservada en la Biblioteca Nacional de la Universidad de Turín que, junto con la música, también nos da el texto de un autor desconocido". En cualquier caso, dado que la dedicatoria escrita en la partitura se titula "Monsieur Le Mar(quis) du Tureil", cuya presencia en Venecia se conoce entre 1715 y 1726, donde se casó con la "tosa" veneciana Marina Berti en 1718, el año de composición puede ser incierto, pero el período parece seguro. Se trata de la Serenata destinada a embellecer musicalmente una boda, por lo que sin duda se encargó para la ocasión. La trama está tomada de la mitología: la ninfa Eurilia se enamora del pastorcillo Alcindo que permanece indiferente, declarando que ama a todas las ninfas; Eurilia pide consuelo y sugerencias a su confidente y criada Nice, y su insistencia para el cortejarlo es tanta que al final Alcindo realmente se enamora de ella. Pero en ese momento Eurilia cambia las cartas sobre la mesa y rechaza el amor de Alcindo, como represalia por el pecado primordial de presunción del pastorcillo. La duración de la Serenata es de poco más de sesenta minutos, que se convirtieron -en Ferrara- en noventa minutos sin intervalo debido a la adición de dos sinfonías de Vivaldi como preludios a la primera y segunda parte del espectáculo. Como prueba de los hechos, hay que admitir que la Orquesta Barroca Modo Antiquo (primer violín concertante Federico Guglielmo) bajo la batuta de Sardelli es un conjunto que el mundo puede (con razón) envidiar: una limpieza y un cuidado de la expresión (accelerandi, pianissimi alternati a medio-forti y fortissimo, matices, stop-and-go entre pausas instantáneas y repeticiones repentinas, etc., obviamente en el diapasón típico de las orquestas anteriores al siglo XIX) posible sólo gracias a la maestría y profesionalidad de los intérpretes. Así, la Serenata ofreció su suavidad y agilidad, no sólo vocal, para un resultado de gran relieve Es probable que muy pronto esté disponible una grabación de audio y video de la ejecución, dado el despliegue de micrófonos y cámaras. La interpretación del elenco vocal fue excelente: Valeria La Grotta fue Eurilia, Giuseppina Bridelli fue Nice y Valentino Buzza fue Alcindo. Convincente por empatía con el personaje de Eurilia la actuación de la muy buena Valeria La Grotta. Hermoso timbre y agraciada redondez vocal de la mezzosoprano Giuseppina Bridelli cuya vocación por el repertorio barroco y clásico es conocida. Y en particular se apreció la agilidad del tenor Valentino Buzza, agilidad que dio color y espíritu al personaje de Alcindo insertándolo en una dimensión idealizada - querida por la música cantada del siglo XVIII - pero luego,, en el cantabile Alcindo asumió una dimensión verdaderamente "terrenal" más allá del mito: voz clara, la de Buzza, y hermosa dicción en la palabra no interrumpida por trinos y virtuosismo:  su recitativo fue excelente, apoyado por el talentoso Lorenzo Feder en el clavecín, por Bettina Hoffmann (violonchelo) y Daniele Rosi (contrabajo). Los vientos del conjunto también estuvieron sobresalientes, y la viola de Alessandro Lanaro fue muy persuasiva. La Serenata tiene un concierto final donde las tres voces, a modo de coro, junto al tutti orquestal, confeccionaron su solemne y altisonante consejo, una especie de "moraleja", muy frecuente en las conclusiones a varias voces de obras barrocas y clásicas. El Concertato final se repitió como bis debido a la insistencia del numeroso público que la pidió, reitero, fue el bis.






Friday, November 10, 2017

L’Orfeo de Monteverdi por la Cappella Mediterranea en el Mozarteum Argentino

Fotografías: Genteliza Mozarteum Argentino. Crédito Fotográfico: Liliana Morsia.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires. 06/11/2017. Teatro Colón. Claudio Monteverdi: L’Orfeo, favola in musica en un prólogo y cinco actos. Libreto de Alessandro Striggio. Versión de Concierto. Valerio Contaldo (Orfeo), Mariana Flores (La música/ Euridice), Giuseppina Bridelli (La mensajera), Alejandro Meerapfel (Plutón), Anna Reinhold (Proserpina/ La esperanza), Salvo Vitale (Caronte), Estelle Lefort (Ninfa), Nicholas Scott (Pastor 1/ Espíritu 3/ Eco), Leandro Marziotte (Pastor 2), Alessandro Giangrande (Pastor 3/ Espíritu 1/ Apolo), Matteo Bellotto (Pastor 4), Philippe Favette (Espíritu 2). Ensamble Cappella Mediterranea. Choeur de Chambre de Namur (Director del Coro: Leonardo García Alarcón). Coro Ciudad de Mendoza (Director del Coro: Ricardo Portillo). Dirección Musical: Leonardo García Alarcón. Décimo y último Concierto de la Temporada 2017 del Mozarteum Argentino.

Como cierre de su Temporada 2017 el Mozarteum Argentino presentó al ensamble Cappella Mediterranea -conjunto creado en Francia por el argentino residente en Europa Leonardo García Alarcón- en dos programas diferentes en el Teatro Colón. En el primero de ellos se interpretó, en versión de concierto y como homenaje al 450 aniversario del nacimiento de Claudio Monteverdi su favola in musica L’Orfeo; mientras que en el segundo se produjo el estreno americano del oratorio 'Il Diluvio Universale' de Michelangelo Falvetti. L’Orfeo ocupó la cartelera del Teatro Colón en sus Temporadas en tres oportunidades. Dos veces en versiones escenificadas, la de 1937 (edición Benvenuti) y la del año 2001 (edición Gabriel Garrido) y una vez en versión de concierto en 1978 (edición Malipiero). En las tres el protagonista fue un barítono: Carlo Galeffi, Víctor Torres y Ángel Matiello respectivamente. En esta ocasión se utilizó la edición King´s Music GMC, por primera vez la protagonizó un tenor y también por vez primera la ofreció, en concierto, una asociación privada en el escenario del Teatro Colón, en lo que en principio también sería la primera vez que el Mozarteum Argentino ofrece una ópera completa en sus 65 años de existencia.  La interpretación ofrecida fue a todas luces de excelencia por la calidad del ensamble musical, la impecable cohesión sonora, la homogeneidad de los voces solistas y la correcta prestación de los Coros. Leonardo García Alarcón en la dirección musical, desde la espineta, guió con mano segura y perfecto conocimiento estilístico al ensamble Cappella Mediterranea, a los solistas vocales, al Chœur de chambre de Namur y a los elementos locales convocados para la ocasión del Coro de La Ciudad de Mendoza, que dirige Ricardo Portillo. Las entradas y salidas de los coros y los solistas, los pequeños gestos teatrales y algunos oportunos cambios de vestuario dieron agilidad a la versión visual en una muy atinada puesta en espacio. Todos los solistas vocales mostraron registros adecuados, conocimiento del estilo y convicción en el decir. En el protagónico se lució el tenor italiano Valerio Contaldo por compenetración y alto nivel interpretativo. La soprano argentina Mariana Flores fue convincente como La Música y enternecedora como Euricice. La tersura del registro de la mezzo italiana Giuseppina Bridelli dio realce a la Mensajera mientras que Alejandro Meerapfel como Plutón aportó belleza de timbre y eficiencia en el decir. Tanto Anna Reinhold (Proserpina y La Esperanza) como Salvo Vitale (Caronte) dieron realce a sus roles mientras que con atinada corrección se escuchó a Alessandro Giangrande (Pastor 3/ Espíritu 1/ Apolo), así como al resto del elenco.




Wednesday, July 2, 2014

BELLE o BRUTTE, COSI’ FAN TUTTE (…e belli o brutti ci cascan tutti) - Teatro Comunale di Bologna

Foto: Rocco Casaluci

Renzo Bellardone.

Nel 1770  Mozart soggiornò a Bologna, dove ospite del Conte Gian Luca Pallavicini, conobbe addirittura Farinelli ed ebbe anche l’occasione di prendere lezioni di contrappunto da Padre Martini. Venti anni dopo al Burgtheater di Vienna, la prima di “Così fan tutte, ossia la scuola degli amanti” ed ora  con  spirito omaggiante al grande compositore si è ascoltata e vista la messa in scena dell’allestimento del Lirico di Cagliari con coro e orchestra del  Comunale di Bologna. La lettura registica di Daniele Abbado ormai ha una ventina d’anni, ma i molti inserimenti di azione scenica in platea sia con i solisti che con il coro e gli allievi attori della Scuola di Teatro Alessandra Galante Garrone ed alcune ‘pensate’, hanno decisamente ravvivato e coinvolto il pubblico. La scena pressoché fissa è un susseguirsi di boccascena con effetto profondità; Luigi Perego oltre alle scene ha disegnato i  costumi con classicità pertinente all’idea di allestimento, ma con la  brillante intuizione di un semplice camicione da giardiniere per Despina –dottore. Le luci disegnate da Coloretti e riprese da Daniele Naldi sono risultate  interessanti, salvo qualche proiezione di non immediata efficacia. I cantanti sono stati tutti bravi ed insieme hanno realizzato un cast di ottimo livello. Yolanda Ayuanet è una deliziosa Fiordiligi dalla voce cristallina e poeticamente armoniosa che si  muovei frizzantemente  sul palco con la tranquillità della protagonista. Anna Goryachova è  il buon mezzosoprano dalle tinte ambrate  che interpreta Dorabella, ammiccante e tentatrice; nei duetti le due interpreti hanno reso con partecipata consapevolezza, offrendo un piacevole ascolto. Simpatico l’aver essenzializzato le scene, lasciando alle interpreti il compito di visualizzare e far visualizzare. Il mezzosoprano Giuseppina Bridelli, con voce ferma e ben articolata ha reso con vivacità Despina strappando ben più di una risata, interpretando un giardiniere con pompa per il verderame  spruzzato nell’aria, piuttosto che il solito dottore che estrae boccettine di sali ed essenze miracolose. Dmitry Korchak  agilmente è Ferrando; con chiaro fraseggio ed accenti di tenorile duttilità è stato simpaticamente innamorato prima, deluso poi, riacciuffato al finale.. Il bass-bariton Simone Alberghini crea un Guglielmo ammiccante,  astuto ma prudente,  con la ben nota voce scura, ma fresca, agile e convincente. Il basso Nicola Ulivieri  per accattivarsi Despina le passerà lo smalto sulle unghie dei piedi tanto che questa sta seduta sul palchetto vicino alla barcaccia, mentre alla conclamata vittoria della scommessa si mangerà una mela rossa a fondo palco, mentre osserva gli accapigliamenti degli amanti. Dal punto di vista vocale non è una sorpresa essere subito coinvolti dal timbro caldo e passionale; L’età del suo personaggio – Don Alfonso-,  certifica la conoscenza del mondo e con ironia Ulivieri diventa irriverente e saggiamente presuntuoso. Interessanti gli interventi del coro diretto da Andrea Faidutti e degli attori che rappresentano giusta integrazione ai canti d’insieme  (fino a sei voci) ed ai recitativi di qualità. L’orchestra del Comunale è stata in simbiosi diretta dal giovane talentuoso e sensibile Michele Mariotti, attento spasmodicamente ai due punti di produzione musicale, gestendo con raffinatezza ed ottime scelte l’orchestra con  perseverante attenzione ai cantanti che lo hanno seguito d’intesa. La Musica vince sempre.




Monday, September 6, 2010

Il Matrimonio Segreto de Cimarosa en el Festival de Stresa 2010, Italia

Foto: Stresa Festival 2010
Massimo Viazzo

Humildad y entusiasmo son las primeras dos palabras que vienen a la mente al final de una muy bien realizada función del Matrimonio Segreto de Cimarosa realizada en el Palazzo dei Congressi de Stresa: humildad porque los jóvenes cantantes que participaron (después de una rigurosa selección) en la primera edición de la Accademia di Canto “Giovani all’opera”, todos con respetable experiencia profesional sobre sus espaldas, supieron (y quisieron) resetearse comprendiendo que sin estudio no se puede ir adelante en esta profesión; entusiasmo, porque el trabajo con Natale De Carolis, el responsable del curso, fue para todos los efectos “entusiasmante”. Cambiando impresiones al final del espectáculo con la jovencísima Arianna Venditelli, una determinada (y deliciosa) Carolina, que entre otros, ha pisado el escenario del Festival de Salzburgo en Betulia Liberata bajo la dirección de Riccardo Muti, la alegría y la emoción de haber compartido algo especial era evidente. De Carolis, en efecto, cumpliendo un trabajo capilar orientado principalmente a la construcción del personaje, supo abrir horizontes muy amplios en términos de movimiento e interacción. Pero fue sobretodo por la individualidad que fue puesta en constante discusión, fuera de cada cliché. Por ello no es para maravillarse si Elizabetta y Fidalma (que fueron encarnadas por una aderezada Damiana Mizzi y una asumida Giuseppina Bridelli, constantemente delineadas por un lado, se alzaron a un rango superior; o si Don Geronimo no fue el usual bufo idiota, Marco Filippo Romano, quien nunca estuvo cargado en los silabarios y en las onomatopeyas, dio vida a un Geronimo arribista y de muchas facetas; o si el Conde Robinson, que fue interpretado por el resonante y divertido Simon Lim, no se comportó como el antipático en turno, así como patético y justamente tonto fue el Paolino de Matteo Falcier. Una aproximación tan variada que exaltó los sentimientos verdaderos, y el “drama” de las dos esposos secretos, nunca ha parecido tan real. Todo en conjunto fue gobernado con decisión y fantasía de un muy atento Andrea Battistoni al frente de la óptima Orchestra Giovanile Italiana. Con la ayuda de pocos elementos, de simples vestuarios creados por los propios cantantes, y muchas, muchísimas ideas, Natale De Carolis logró hacer olvidar en más de una ocasión que se trataba de una representación en forma semi-escénica. Fue una victoria del “teatro” y una experiencia para continuar en los años venideros. Se esperan aquí las cinco farsas rossinianas …

Il Matrimonio segreto di Domenico Cimarosa: concerto di chiusura dell’Accademia Musicale di Stresa 2010

Foto: Stresa Festival 2010

Massimo Viazzo
Umiltà ed entusiasmo sono le prime due parole che venivano in mente al termine della riuscitissima recita del Matrimonio Segreto di Cimarosa al Palazzo dei Congressi di Stresa: umiltà, perché i giovani cantanti che hanno partecipato (dopo severa selezione) alla prima edizione dell’Accademia di Canto “Giovani all’opera”, tutti già con esperienze professionali rispettabili alle spalle, hanno saputo (e voluto) resettarsi comprendendo che senza lo studio non si può procedere saldi in questa professione; entusiasmo, perché il lavoro con Natale De Carolis, il responsabile del corso, è stato a tutti gli effetti “entusiasmante”! Scambiando quattro chiacchiere, al termine dello spettacolo, con la giovanissima Arianna Vendittelli, una determinata (e deliziosa) Carolina - che, tra l’altro, ha calcato recentemente il palcoscenico del Festival di Salisburgo diretta da Riccardo Muti nella Betulia Liberata - la gioia e la commozione di aver condiviso qualcosa di speciale era palese. De Carolis, in effetti, compiendo un lavoro capillare orientato principalmente alla costruzione del personaggio ha saputo aprire orizzonti amplissimi in termini di movimento ed interazione. Ma è soprattutto l’individualità che è stata messa in costante discussione, fuori da ogni cliché. E così non c’è da meravigliarsi se Elisetta e Fidalma (qui incarnate da una pepata Damiana Mizzi e da un’atteggiatissima Giuseppina Bridelli), spesso tratteggiate un po’ in disparte, assurgono a rango superiore, se Don Geronimo non è il solito buffo idiota (Marco Filippo Romano, mai caricato nei sillabati e nelle onomatopee, ha dato vita ad un Geronimo arrivista e sfaccettato) e se il Conte Robinson (qui interpretato dal tonante ed esilarante Simon Lim) non si comporta come l’antipatico di turno. Un approccio così variegato ha esaltato i sentimenti veri, e il “dramma” dei due sposi segreti mai è parso così reale (patetico e giustamente imbranato il Paolino di Matteo Falcier). Il tutto governato con piglio e fantasia da un attentissimo Andrea Battistoni alla guida dell’ottima Orchestra Giovanile Italiana. Con l’ausilio di pochissimi attrezzi, di semplici costumi approntati dagli stessi cantanti, e molte, moltissime idee, Natale De Carolis è riuscito a farci dimenticare in più di un’occasione che si trattava pur sempre di una rappresentazione in forma semiscenica. Una vittoria del “teatro” e un’esperienza da proseguire negli anni a venire. Le cinque farse rossiniane sono lì ad aspettare…