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Monday, June 13, 2016

La Sonámbula de Bellini en Verona, Italia

Foto: Teatro Filarmonico Verona

Francesco Bertini

Como cierre de la primera parte de la temporada lirica del Teatro Filarmónica de Verona, y en espera del festival de verano en la arena, se ofreció La Sonnambula de Vicenzo Bellini. El compositor se apropió del tema del sonambulismo, particularmente en boga en su época por sus propios problemas de inconsciente, que colocó junto a sus frecuentes tratamientos de locura o de anomalías psíquicas.  Surgió un genero hibrido, equilibrado entre la fabula pastoral y el idilio, con algunos ingredientes de la ópera semi-seria. Ausente de la ciudad de las escaleras durante casi diez años, la ópera se benefició de la reposición del propio montaje del Filarmónico de Hugo de Ana, esta vez  encargado a Filippo Tonon.  La puesta en escena ha girado por todo lo largo y ancho de Italia, formando parte de una serie de espectáculos que han sido bien recibidos por el público. Sin embargo debe mencionarse que  en la alegre puesta escénica con ambientación casi de fabula, rica de colores tanto en la escena como en los vestuarios, predomina ampliamente una idea de dirección que en más de un momento resulta casi vacía y escasamente convincente.   En la complicada interpretación de la dramaturgia de Bellini, esta reposición, un poco bajada de tono, termina por no atrapar bien las características de los personajes,  corriendo el riesgo de reducir a una oleografía el espectáculo entero.  Salió  triunfadora la siberiana Irina Dubrovskya, ya que la soprano posee sus propias características técnicas como timbre convincente, fraseo cristalino y eficacia belcantista, que son necesarios para afrontar con completa validez el papel de la cándida Amina.  A su lado estuvo el tenor Jesús León, que aunque interpreta frecuentemente  a Elvino, no logró hacerle justicia a la terrible composición  belliniana.  Entre las dificultades del artita para ascender al agudo, la emisión no siempre estuvo bien y a punto, y  tuvo una cierta  vaguedad en la definición del personaje. León sacó adelante la función  y fue mejorando durante el segundo acto. Requería perfeccionarse también el Conde Rodolfo de Sergey Artamonov.  Además de sus evidentes problemas de dicción, el bajo ruso, delineó al noble señor de la aldea con monotonía, carencia de acentos y algunos problemas en la línea canora. Muy valido fue el desempeño de  Elena Serra como Teresa, el de Madina Karbeli como Lisa, pero un nivel debajo de la suficiencia estuvo el Alessio de Seung Pil Choi.  La concertación de Francesco Omassini se alternó entre momentos particularmente bien logrados, con valida atención a los colores requeridos por la partitura, con pasajes tratados con superficialidad y desatención, en especial en lo que se refiere a la relación entre el escenario y el foso.  La ejecución de la Orquesta de la Arena de Verona estuvo atenta a las indicaciones del director demostrando buena cohesión, y la par del coro dirigido por Vito Lombardi. Un teatro llenó y celebrando, al final da esperanzas a la Fondazione Arena, que intenta salir de un periodo de graves dificultades.

La Sonnambula di Vincenzo Bellini - Teatro Filarmonico di Verona

Foto: Teatro Filarmonico di Verona

Francesco Bertini 

A chiudere la prima parte della stagione lirica al Teatro Filarmonico di Verona, in attesa del Festival estivo all’Arena, viene proposta La Sonnambula di Vincenzo Bellini. Il compositore si appropria del tema del sonnambulismo, all’epoca particolarmente in voga per i suoi risvolti inconsci, affiancandolo alla frequente trattazione della pazzia o dell’anomalia psichica. Ne sortisce un genere ibrido, in bilico tra la favola pastorale e l’idillio, con alcuni ingredienti dell’opera semiseria. Assente dalla città scaligera da un decennio circa, l’opera beneficia dell’allestimento predisposto proprio per il Filarmonico da Hugo de Ana e ripreso, per l’occasione, da Filippo Tonon. Nel frattempo la messinscena ha girato l’Italia, in lungo e largo, entrando a far parte di quella serie di spettacoli ben accolti dal pubblico. Va detto però che il felice impianto scenico, con l’ambientazione agreste quasi fiabesca, ricca di colori tanto nelle scene quanto nei costumi, predomina largamente sull’idea registica che in più momenti risulta quasi azzerata e scarsamente convincente. Nella complicata resa della drammaturgia belliniana, questa ripresa, un po’ sottotono, finisce per non cogliere i tratti dei personaggi, rischiando di ridurre all’oleografia l’intera rappresentazione. Ad uscire trionfatrice è la siberiana Irina Dubrovskaya. Il soprano ha dalla sua le caratteristiche tecniche, il timbro suadente, il fraseggio cristallino e l’efficacia belcantistica necessari per affrontare, con valida completezza, il ruolo della candida Amina. Al suo fianco vi è il tenore Jesús León. Frequentemente impegnato nei panni di Elvino, l’artista fatica a rendere giustizia alla temibile scrittura belliniana. Tra difficoltà nell’ascesa all’acuto, emissione non sempre ben a fuoco e una certa genericità nella definizione del personaggio, León porta avanti la recita migliorando durante il secondo atto. Da rifinire anche il Conte Rodolfo di Sergey Artamonov. Il basso russo, oltre agli evidenti problemi di dizione, tratteggia con monotonia, scarsità d’accenti e qualche problema nella linea canora il nobile signore del villaggio. Valide le prestazioni di Elena Serra, Teresa, e Madina Karbeli, Lisa. Sotto la sufficienza l’Alessio di Seung Pil Choi. La concertazione di Francesco Omassini è alterna: a momenti particolarmente riusciti, con valida attenzione ai colori richiesti dalla partitura, fanno da contraltare passaggi trattati con superficialità e disattenzione, specie per quanto attiene il rapporto buca-palcoscenico. L’esecuzione dell’Orchestra dell’Arena di Verona è attenta ai dettami direttoriali, dimostrando buona coesione, al pari del Coro, istruito da Vito Lombardi. Il teatro gremito e festante, al termine della recita, dona speranza alla Fondazione Arena che sta cercando di uscire da un periodo si grave difficoltà.

Wednesday, June 18, 2014

La Traviata en el Teatro del Bicentenario de León, México

© Teatro del Bicentenario - Fotografía: Arturo Lavín.

Con un escenario abierto y una Violetta desolada que caminaba lentamente en la oscuridad sobre una plataforma cubierta de flores, en los momentos previos a su muerte, en una estampa visualmente muy estética, fue con lo que se encontró el publico al ingresar al patio de butacas del Teatro del Bicentenario, para presenciar La Traviata, primera producción de la temporada 2014 en este recinto. El moderno y funcional  teatro que fue inaugurado apenas el 7 de diciembre del 2010 en la ciudad de León - ubicada a 400kms al noroeste de la Ciudad de México- ha podido consolidar en tan poco tiempo, una atractiva temporada de ópera comenzando con los títulos más representativos del repertorio, incluso aventurándose a ofrecer otros no tan conocidos como Orfeo y Eurídice de Gluck, que será escenificado hacia finales de este año con una orquesta de instrumentos antiguos como conmemoración del 300 aniversario de nacimiento del compositor alemán.  La nueva producción escénica concebida para esta ocasión por Fernando Feres fue minimalista, utilizando elementos esenciales sobre la escena, y sobre plataformas movibles que permitían pasar de una escena a otra sin romper la continuidad en la escena y con paneles que reducían la escena a pequeños cuadros dentro de los cuales se desarrollaba la escena y que hacían resaltar el dramatismo de algunas escenas, un cierto toque filmográfico de acercamientos. Pero en términos generales la obra transcurrió en espacios abiertos que permitían el libre movimiento de los artistas, coro, danzantes, gitanas, matadores en escena.  Este marco se combinó con la dirección escénica de Marco Antonio Solís, a su vez el encargado de iluminación, quien por su origen de bailarín y coreógrafo apostó por una escena dinámica, gestualidad, dramatismo y movimientos y coreografías, en el primero y el tercer acto donde coincidían todos los artistas y bailarines sobre el escenario.  Los vestuarios concebidos por Adriana Ruiz, causaron un poco de confusión respecto al tiempo en el que se ubicaba la trama en esta producción, quizás podría entenderse que su idea de mezclar vestuarios modernos con vestuarios antiguos y el uso de mascaras, sería la de mostrar que una ópera como esta no está limitada a un tiempo o lugar especifico. 
Enfocándonos en los puntos vocales de la producción, el papel principal se benefició de la presencia de la soprano georgiana Sophie Gordelazde, joven y radiante Violetta quien fue desarrollando el personaje con convicción hasta llegar a convertirse en una sufrida y enferma mujer. Su desempeño vocal fue meritorio ya que mostró claridad, agilidad y particularmente una grata musicalidad en su timbre.  El tenor Jesús León fue un satisfactorio Alfredo, seguro en su actuación y de buenas cualidades en su canto, exhibiendo un timbre cálido y una emisión uniforme. Notables fueron los duetos con la soprano como en “Parigi, O cara” donde se notó sintonía y acoplamiento entre ambas voces. El bajo Guillermo Ruiz aportó una voz profunda y potente al papel de Giorgio Germont, sus arias fueron bien cantadas, pero actoralmente se notó pasivo y un poco distanciado de los otros protagonistas. Correctos estuvieron el resto de los solistas en sus intervenciones, con mención para el bajo Charles Oppenheim y para las sopranos Alejandra Sandoval y Gabriela Morales Escalante por dar notoriedad a los papeles del Marqués de Obigny, Flora y Annina respectivamente. Buen trabajo el realizado por el coro del teatro, conformado en su mayoría por cantantes locales y que bajo la dirección de José Antonio Espinal va adquiriendo su propia identidad. El maestro Arthur Fagen dirigió con su experiencia aportando emoción e intensidad la Orquesta del Teatro de Bicentenario que le respondió con óptimos resultados. El siguiente titulo en la agenda será Tosca el próximo mes de agosto, con un buen elenco que será dirigido por el maestro italiano Marco Boemi.   RJ

Thursday, May 8, 2014

Los Pescadores de Perlas de Bizet en Módena

Foto: Teatro Comunale di Modena

Renzo Bellardone

Para vivir y sobrevivir entre las olas de la intemperie a las la vida inevitablemente nos enfrenta, el género humano necesita de fantasía, de ilusiones imaginarias, de historias imposibles pero con final feliz. Los Pescadores de Perlas se insertan justamente en esas paredes mentales que se cierran para ofrecer una vía de evasión y un ilusorio mundo fantástico, y entre mitos y fantasía en una difícil realidad es como se desarrolla la trama de la ópera de Georges Bizet.  El texto no es particularmente lirico, pero en compensación, la partitura es increíblemente bella y rica de tonalidades poéticas y dolorosas vibraciones La lectura que fue conservada en su totalidad en la puesta escénica de fin siècle para abrirse a un nuevo mundo. Patrick Fournillier propuso una lectura armoniosa, lineal y homogénea, siguiendo la filosofía madre de la ópera. La puesta en escena de Giorgio Ricchelli fue simple y eficaz a través de insertar algunos elementos escénicos distintivos y claramente individuales. La dirección de Fabio Sparvoli creó movimientos fieles a la idea primaria de la ópera distinguiendo la vida real de la imaginaria. El ballet dirigido por Annarita Pascualli fue sobre la misma longitud de onda con movimientos de danzas tribales y una sinuosidad soñadora en el imaginario colectivo. Filológicos y ricos fueron los vestuarios de Alessandra Torella. Martino Faggiani fue el director del protagonista coro del Teatro Regio de Parma, apreciado en otras producciones como Payasos, tanto por su claridad coral como por la búsqueda de coloridas emociones. Muy bello fue el dueto y el terceto de llenaron de estrellas la línea y el claro fraseo de los intérpretes. Frescos y envueltos los intérpretes, infundieron delicadeza y vigor a los sentimientos de amor, casi fraterno, y a las pasiones de sentimientos, y de carne a la traición y al perdón que caracterizan la obra. En Módena el personaje de Nadir fue encomendado al joven tenor mexicano Jesús León quien ofreció una prueba de calidad, apreciada por un público que tiene la voz de Pavarotti en el corazón.  En particular en el aria “Je crois entendre” el resultado fue límpido, diamantino logrando a infundir gran sentimiento participativo y comunicativo. Leila fue interpretada por Nino Machaidze con limpio y rotundo cuerpo vocal, con interesante dúctil agilidad y segura y brillante emisión sobre una grata homogeneidad linear. Luca dall’Amico fue el bajo que dio voz al sacerdote Nourabad, que no es muy larga pero lo suficiente para externar profundidad en su timbre. Zurga fue el imponente (en físico y voz) Vincenzo Taormina quien realizó el papel con gran atención vocal y prestancia de actoral. El grato color bronceado de su voz se redondeó en los momentos de tierno sentimiento y delineó autoridad en la escena de celos. Fuerte presencia escénica que encontró exaltación al final cuando se encontró solo sobre el escenario, rico por el perdón concedido. ¡La música vence siempre!

Thursday, April 17, 2014

Les Pecheurs de Perles (I pescatori di perle) di Bizet - Teatro Comunale di Modena

Foto: Teatro Comunale di Modena

Renzo Bellardone

Il genere umano per vivere e sopravvivere tra i flutti delle intemperie che la vita inevitabilmente propone e necessita  di fantasia, di immaginarie illusioni, di storie impossibili , ma dal lieto fine. “Le pecheurs des perles” va ad inserirsi proprio in quegli anfratti mentali che si schiudono per offrire una via di evasione, un illusorio mondo fantastico… ed è appunto tra miti e fantasia e faticose realtà che  si snoda la vicenda narrata nell’opera di George Bizet. Il testo non è particolarmente lirico, ma in compenso la partitura è incredibilmente bella e  ricca di sfumature poetiche e vibrazioni accorate. La lettura che è stata conservata  nel complesso dell’allestimento è quella da fin siècle per aprirsi ad un nuovo mondo. Patrick Fournillier propone infatti una lettura armoniosa, lineare ed omogenea, seguendo la filosofia madre dell’opera. La messa in scena curata da Giorgio Ricchelli è semplice  ma efficace attraverso  l’inserimento degli elementi scenici distintivi e chiaramente individuabili. La regia di Fabio Sparvoli crea  movimenti fedeli all’idea primaria dell’opera distinguendo la vita reale da quella immaginaria. Il balletto diretto da Annarita Pasculli è sulla stessa lunghezza d’onda con movenze da danza tribale o sinuosità sognate  nell’immaginario collettivo. Filologici  e ricchi i costumi di Alessandra Torella. Martino Faggiani è il bravo direttore del coro del Teatro Regio di Parma, protagonista  apprezzato anche in altre recenti produzioni quali  “I  Pagliacci”,  sia per limpidezza  corale che per la ricerca di sfumate emozioni. Molto belli i duetti ed il terzetto che costellano il rigo ed apprezzato il chiaro fraseggio degli interpreti. Freschi e coinvolti gli interpreti infondo delicatezza  o vigore nei vari sentimenti di amore quasi fraterno, passione di sentimenti e di carne, , vendetta e perdono che caratterizzano l’opera.  Nelle rappresentazioni modenesi il ruolo di Nadir è affidato al giovane tenore messicano Jesus Leon  che ha offerto una prova di qualità, apprezzata da un  pubblico che ha ancora nel cuore la voce di Pavarotti. In particolare  nell’aria “Je crois entende” è risultato limpido e diamantino, riuscendo  ad infondere gran sentimento partecipativo e comunicativo. Leila è stata interpretata da Nino Machaidze con limpidezza e corposa rotondità vocale; interessanti le duttili agilità e l’emissione sicura e brillante, su un velluto di lineare omogeneità. Luca dall’Amico è il basso che da voce al sacerdote Nourabad: la parte non è certamente estesa ma sufficiente per esternare  profondità timbrica . Zurga è stato  interpretato dall’imponente (sia nel fisico che nella voce) Vincenzo Taormina  che ha realizzato il ruolo con grande attenzione vocale e prestanza attoriale; il bel colore brunito della voce si è arrotondato nei momenti di tenero sentimento, ha delineato l’autorevolezza del capo  ed abilmente irrobustito nelle scene di gelosia.  Forte presenza scenica che trova esaltazione  al finale quando resta solo sul palco, ricco del perdono concesso. La Musica vince sempre!