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Tuesday, April 10, 2012

Così fan tutte en la Opera Nacional de Washington

Foto: Scott Suchman / Washington National Opera
El conocido director de escena inglés Jonathan Miller actualizó la opera Così fan tutte a una época moderna por considerar que su tema no esta vinculado a las estructuras sociales de un periodo especifico, si no a situaciones que pueden ocurrir en la vida diaria y en cualquier lugar de la actualidad. Es por ello que el desarrollo de la opera se situó en la ciudad de Washington D.C en un mediodía, según referencias de los supertítulos, con personajes que vestían ropa moderna de diseñador, bebían cafés starbucks, se comunicaban con iphones e incluso tenían tatuajes. En su concepción escénica se enfocó en crear personajes humanos que actuaban con naturalidad en vez de movimientos fijos y buscó exaltar el carácter satírico e irónico de la trama en el que todos participan del engaño, la mentira, la decepción y la traición, sin llegar a final claro o de reconciliación, que de acuerdo a la visión de Miller es lo permite la modernización de la obra.  Así, en una habitación blanca, con cortinas blancas y algunas sillas y espejos, ideada por el propio Miller, y la alegre iluminación blanca de Neil Peter Jampollis, transcurrió la reposición de este drama giocoso mozarteano en el escenario de la opera del Kennedy Center de Washington. La orquesta fue dirigida por Phillipe Auguin, director titular de la compañía, quien mostró pericia y seguridad para realizar una lectura cargada de musicalidad y buena dinámica en los tiempos, con una sensación de ligereza de la sección de cuerdas.  El coro tuvo breves pero seguras intervenciones.  Del elenco vocal se puede destacar la elegancia y el garbo escénico del barítono ingles William Shimell quien dominó el papel de Don Alfonso con un timbre calido y penetrante. El tenor hispano-portorriqueño  Joel Prieto cantó y actuó el papel de Ferrando con gracia, no le huyó a los agudos y sus notas de ornamento fueron muy claras. Por su parte, Elizabeth Futral bordó una simpática y vivaz Fiordiligi, muy movida en escena y mostró virtuosísimo vocal con dicción y nitidez.  Renata Pokupić fue una afable Dorabella que agradó por su timbre oscuro y dúctil, y Teddy Tahu Rhodes sobreactúo el papel de Guglielmo y emitió un destemplado e ingrato timbre nasal. Finalmente, la soprano Christine Brandes tuvo un desempeño correcto cantando y actuando a Despina. RJ

Wednesday, December 28, 2011

Agrippina di Haendel - Opera di Lille

Foto: Opera de Lille

L’Opéra di Lille in coproduzione con l’Opéra di Dijon ha presentato Agrippina l’opera che Haendel scrisse per Venezia nel 1709, ad appena ventiquattro anni. Questo dramma per musica che si distingue principalmente per l’abbondanza e la varietà della sua brillante e raffinata musica combina con una efficenza drammatica l’epica con la tragedia e la commedia. Il successo di questa produzione parte dalla buca orchestrale, dalla mano della giovane direttrice d’orchestra Emmanuelle Haïm, che dal cembalo mostrava autorità e ampia conoscenza del repertorio che la appassiona e con mano sicura, energia contagiava i musicisti della sua orchestra Le Concert d'Astrée   per estrarre il meglio da loro stessi, con un suono omogeneo e compatto, colore e soprattutta un’enorme carica di emotività. Ha brillato particolarmente il soprano Sonya Yoncheva che incarnava il personaggio di una Poppea tentatrice e seducente mostrando un’ammirevole uso pirotecnico della voce dal timbro brillante, leggero e cristallino. A sua volta il soprano Alexandra Coku attuava con eleganza e disinvoltura il ruolo dell’intrigante Agrippina, con voce profusa e penetrante, brillante negli acuti. Renata Pokupić cantava molto bene con timbro scuro da mezzosoprano il ruolo di Nerone ma la sua partecipazione scenica era un po’ anonima. Emotivo e commovente per doti canore e attoriali si mostrava il controtenore Tim Mead Il ruolo dell’ossessionato e nevrotico Claudio era assegnato al basso inglese Alastair Miles che esibiva solidità vocale e buona linea di canto. Scenicamente divertiti e vocalmente corretti sono stati anche il controtenore Pascal Bertin come Narciso e il baritono Riccardo Novaro  come Pallante. Scenicamente il regista Jean-Yves Ruf ha situato la vicenda in epoca moderna, verso gli anni ’50 con abiti eleganti, pochi elementi scenici e alcune trovate ingegnose come quella di mettere un uomo-cane In scena che accompagnava sempre il personaggio principale. Sorprendeva la entusiasta reazione del pubblico, formato da molti giovani, che dimostrava il gusto e la validità che tiene l’opera barocca in Francia. RJ

Monday, December 5, 2011

Agrippina de Haendel - Ópera de Lille, Francia

Foto: Sonya Yoncheva (Poppea) - Gilles Abegg

La Ópera de Lille, en coproducción con la Ópera de Dijon, presentó Agrippina la opera que Handel compuso en Venecia en 1709 con apenas veinticuatro años de edad. Este dramma per musica que se distingue principalmente por la abundancia y la variedad de su brillante y refinada música, combina con eficacia dramática la épica con la tragedia y la comedia.  El éxito de esta producción se gestó en el foso, de la mano de la joven directora Emmanuelle Haïm, quien desde el clavecín mostró su autoridad y amplio conocimiento de un repertorio que le apasiona, y con mano segura y energía contagió a los músicos de su orquesta Le Concert d'Astrée para dar lo mejor de si mismos, y extrajo un sonido compacto, uniforme y colorido, pero sobretodo cargado de gran emotividad. Sobresalió particularmente la soprano Sonya Yoncheva quien encarnó el personaje de una  tentadora y seductora Poppea, mostrando un admirable manejo pirotécnico de la voz y un timbre brillante, ligero y cristalino.  A su vez, la soprano Alexandra Coku actuó con elegancia y desenvoltura al personaje de la intrigante Agrippina, a la que dotó de una voz profusa y penetrante, brillante en los agudos. Renata Pokupić cantó muy bien con su oscuro tono de mezzosoprano el papel de Nerón pero su participación escénica fue un poco anónima.  Emotivo y conmovedor por canto y actuación, se mostró el contratenor Tim Mead. El papel del obsesionado y neurótico Claudio fue confiado al bajo ingles Alastair Miles quien exhibió solidez vocal y buena línea de canto. Escénicamente divertidos y vocalmente correctos estuvieron el contratenor Pascal Bertin, como Narciso, y el barítono Riccardo Novaro como Pallante.  Escénicamente, el director de escena Jean-Yves Ruf, situó la obra en una época moderna, cercana a los años 50s, con elegantes vestuarios, pocos elementos en escena y algunas ingeniosas ocurrencias, la mas notable la de colocar a un hombre-perro o bestia en escena que acompañó en toda la función al personaje principal. Sorprendió la entusiasta reacción final mostrada por el público, en su mayoría conformado por jóvenes, lo que demuestra el gusto y la vigencia que tiene la opera barroca en Francia. RJ

Monday, November 1, 2010

Le Nozze di Figaro di Mozart - Los Angeles Opera

Foto: Robert Millard

Ramón Jacques

La sempre divertente opera “Le Nozze di Figaro” di Mozart è tornata con la stessa produzione vista un paio di anni fa in questo teatro e creata per lo stesso Los Angeles Opera dal regista inglese Ian Judge con lo scenografo Tim Goodchild. La trama dell’opera in questo allestimento si situava in epoca moderna, però con una concezione poco logica (anche se in linea con la giocosità e la grazia naturale contenuta nell’opera) che combinava elementi del passato e del presente. Così, ad esempio, si potevano vedere personaggi in abiti antichi parlare al telefono... Lo spettacolo in definitiva è stato suggestivo per la parte visiva cromaticamente efficace e brillantemente illuminato. Notevole il Finale dell’opera con fuochi artificiali in scena! Judge ha esaltato incessantemente nella sua regia l’umorismo di ogni scena, trattando l’opera mozartiana come una vera opera comica. Ma a volte, quando le idee latitavano, è ricorso a impertinenze e volgarità.Figaro è stato interpratato dal basso-baritono canadese Daniel Okulitch, un cantante di buona linea, musicalità e ampia proiezione però, attorialmente, un po’ eccessivo. Da segnalare la prova del soprano tedesco Marlis Petersen che ha caratterizzato una raggiante, divertita e impulsiva Susanna, cantata con voce melodiosa, agile, di timbrica cristallina sugli acuti. Da parte sua Martina Serafin ha creato una Contessa sensibile e affettuosa, interpretando le sue arie con veemenza ma sempre buon gusto, mentre il Conte era lo sperimentato ed autorevole baritono danese Bo Skovhus nella sua prima apparizione in questo teatro. Discreto e rutinario il Cherubino del mezzosoprano Renata Pokupić, corretto il coro e il resto del cast con una nota di merito per il malizioso Bartolo di Alessandro Guerzoni. Sul podio, di fronte ad un’orchestra a ranghi ridotti, Placido Domingo per la prima volta in carriera affrontava questa partitura mozartiana. Indipendentemente da discorsi sulle conoscenze ed affinità con questo repertorio, il risultato musicale è stato in questa occasione soddisfacente. Domingo ha diretto con mano sicura donando fluidità e continuità al discorso musicale e mettendo sempre in primo piano le voci.

Monday, October 4, 2010

Le Nozze di Fígaro en la Opera de Los Ángeles

Foto: Robert Millard

Ramón Jacques
La siempre divertida opera Le Nozze di Fígaro de Mozart retornó a este escenario con la producción vista hace un par de años, y creada para este mismo teatro, por el regista ingles Ian Judge y el diseñador Tim Goodchild. La trama de la opera en este montaje se situó en una época moderna pero con una concepción un poco ilógica (aunque en línea con la jocosidad y la gracia natural contenida en la obra) que combinó elementos del pasado y del presente. Así por ejemplo, se pudieron ver personajes con vestidos antiguos hablando por teléfono. El espectáculo en conjunto fue estético y sugestivo para la visión por su colorido y la brillante iluminación que la acompañó. Notable fue el final de la opera que concluyó con un colorido despliegue de fuegos artificiales dentro del escenario. Quizás por tratarse de una opera cómica, Judge en su regia mostró una incesante predisposición por resaltar el humorismo de cada escena, pero cuando las ideas parecieron agotársele recurrió a innecesaria vulgaridad e impertinencia en la actuación de los personajes.
El personaje de Fígaro fue interpretado por el bajo-barítono canadiense Daniel Okulitch, un cantante de buena línea de canto, musicalidad en su timbre y amplia proyección, pero excedido y por momentos descontrolado en la parte artística. Notable fue la prueba de la soprano alemana Marlis Peterson quien caracterizó una radiante, divertida e impulsiva Susanna, y cantó con una melodiosa voz, ágil y cristalina en sus agudos. Por su parte, Martina Serafin creo una sensible y afectiva Condesa que interpretó sus arias con vehemencia y buen gusto, y el personaje del Conde fue cantado y actuado con autoridad por el experimentado el barítono danés Bo Skovhus, en su primera aparición en este teatro.
Discreto y rutinario estuvo el Cherubino de la mezzosoprano Renata Pokupić La participación del resto del elenco y del coro se puede mencionar como correcta, resaltando al malicioso Bartolo creado por el bajo italiano Alessandro Guerzoni. En el podio y frente a una orquesta reducida, Placido Domingo se enfrentó por primera ocasión en su carrera de director musical a esta obra mozarteana. Independientemente del discurso sobre su conocimiento o afinidad con este repertorio, el resultado musical en esta ocasión fue en suma satisfactorio, ya que se sintió una mano segura que dio fluidez y continuidad a la música y busco en todo momento poner en primer plano a las voces.