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Saturday, October 24, 2026

Reseña del CD Handel's Italians: Italian Castrati in the London Oratorios Carlo Vistoli y Emmanuelle Haïm con Le Concert d'Astrée

GEORGE FRIDERIC HANDEL CD Handel's Italians: Italian Castrati in the London Oratorios Carlo Vistoli, Giulia Semenzato, Le Concert d'Astrée, Emmanuelle Haïm Duración: 1h04 1 CD HMM902795. Editado en septiembre del 2026 

Foto: @ Matthew Johnson Photographer

Massimo Viazzo

Después de su periodo operístico Händel se dedicó a partir de los años 30 del siglo XVIII a los oratorios en lengua inglesa, pero en Londres continuó echando mano de cantantes italianos. Senesino, Carestini, Andreoni, Guadagni. Cuando los castrati entraban en sus compañías, las arias se traducían, se transportaban a otra tonalidad, y se reescribían. Las voces eran diferentes en extensión y en carácter, y la música se adaptaba a cada una de ellas. La reciente grabación Händel’s Italians, editado por el sello Harmonia Mundi, parte de aquí y lo convierte en un programa temático de siete oratorios (Esther, Deborah, Saul, Belshazzar, Teodora, Messiah, Athalia) reinterpretados a través de los cantantes que los llevaron a la escena. El dato más interesante es la manera en que Carlo Vistoli, protagonista indiscutible de esta grabación, mantiene unidas exigencias vocales tan diversas sin aplanarlas. Convence porque sabe hacer prevalecer la línea musical sobre la actuación. Su emisión es suave, el timbre homogéneo, las agilidades precisas, y el fraseo permanece elástico y los adornos son mesurados. En «How can I stay when Love invites», de Esther, el canto extendido es su terreno natural. En «But who may abide the day of His coming?» del Mesias, el compositor pide más: desde la solemnidad inicial hasta las figuraciones más agitadas en la parte final, el cambio de energía es evidente, y Vistoli lo maneja sin perder claridad.  Son dos maneras diferentes de usar la voz, y comparadas resaltan el recorrido del disco. Las páginas italianas quizás son las que más despiertan curiosidad. «Più bella spoglia sarà fral», de la versión de 1734 de Deborah, impacta por su perfil simple, alejado del virtuosismo di maniera. También «Di Jonathan lo stral portò», de Saul, interpretada con exquisita expresividad y pureza vocal, permite escuchar en otro idioma una página nacida para el oratorio inglés.  Ambas piezas aparecen por primera vez en una grabación discográfica. Sin embargo, su valor va más allá de la curiosidad filológica: y muestran hasta qué punto Händel estaba dispuesto a modificar su música según las necesidades de los intérpretes.  También «Cor fedele spera sempre», de Athalia, recuerda cuánto era permeable el límite entre el lenguaje del oratorio y el de la ópera italiana, de la que Händel fue un protagonista indiscutible. Giulia Semenzato tiene en los duetos de Esther y Theodora un papel nada marginal. Las dos voces se funden sin perder cada una su propia identidad, y el diálogo tiene naturalidad y sintonía. Emmanuelle Haïm, que además de dirigir toca el órgano, y su ensamble  Le Concert d'Astrée acompañan con precisión rítmica y una articulación incisiva, sin hacerla pesada. La Obertura del Concierto grosso op. 6 n. 10, al inicio, aclara de inmediato el papel de la orquesta: define contrastes y el ritmo de las arias y va más allá de un simple marco. Al final surge la impresión de un proyecto coherente, en el que la elección del repertorio y las cualidades de los intérpretes, Vistoli en primer lugar, convergen. Se percibe, aria tras aria, que Händel escribía pensando en tipos de voces específicos. Carlo Vistoli respeta esas exigencias manteniéndose fiel a su propia voz.




Friday, October 23, 2026

CD Händel’s Italians: Italian Castrati in the London Oratorios: Carlo Vistoli | Harmonia Mundi

 

Massimo Viazzo

CD Händel’s Italians: Italian Castrati in the London Oratorios

Vistoli Semenzato Haïm Harmonia Mundi

 

Dopo il periodo operistico, Händel si dedicò dagli anni ’30 del Settecento agli oratori in lingua inglese, ma a Londra continuò a servirsi dei cantante italiani. Senesino, Carestini, Andreoni, Guadagni: quando i castrati entravano nelle sue compagnie, le arie venivano tradotte, trasportate in altra tonalità, riscritte. Le voci erano diverse per estensione e per carattere, e la musica si piegava a ciascuna di esse. Händel’s Italians, pubblicato da Harmonia Mundi, parte da qui e ne fa un programma a tema: sette oratori (Esther, Deborah, Saul, Belshazzar, Theodora, Messiah, Athalia) riletti attraverso I cantanti che li misero in scena. Il dato più interessante è il modo in cui Carlo Vistoli, protagonista indiscusso di questa registrazione, tiene insieme esigenze vocali così diverse senza appiattirle. Convince perché sa far prevalere la linea musicale sull'esibizione. L'emissione è morbida, il timbro omogeneo, le agilità precise; il fraseggio resta elastico e gli abbellimenti sono misurati. In «How can I stay when Love invites», da Esther, il canto disteso è il suo terreno naturale. Nel Messiah, «But who may abide the day of His coming?», il compositore chiede altro: dalla solennità iniziale alle figurazioni più concitate nella parte conclusiva il cambio di energia è netto, e Vistoli lo governa senza perdere chiarezza.  Sono due modi diversi di usare la voce, e messi a confronto danno rilievo al percorso del disco. Le pagine italiane sono forse quelle che incuriosiscono di più. «Più bella spoglia sarà fral», dalla versione 1734 di Deborah, colpisce per un profilo semplice, lontano dal virtuosismo di maniera. Anche «Di Jonathan lo stral portò», da Saul, interpretato con squisita espressività e purezza vocale, fa ascoltare in un'altra lingua una pagina nata per l'oratorio inglese.  Entrambi questi brani sono in prima registrazione assoluta. Il loro valore va però oltre la curiosità filologica: mostrano fino a che punto Händel fosse disposto a rimaneggiare la propria musica sulle esigenze degli interpreti. Anche «Cor fedele spera sempre», da Athalia, ricorda quanto fosse permeabile il confine fra il linguaggio dell'oratorio e quello dell'opera italiana, di cui Händel fu indiscusso protagonista. Giulia Semenzato ha nei duetti da Esther e Theodora una parte tutt'altro che marginale. Le due voci si fondono senza perdere ciascuna la propria identità, e il dialogo ha naturalezza e sintonia. Emmanuelle Haïm, che oltre a dirigere suona l'organo, e Le Concert d'Astrée accompagnano con precisione ritmica e un'articolazione incisiva, senza appesantire. L'Ouverture del Concerto grosso op. 6 n. 10, in apertura, chiarisce subito il ruolodell'orchestra: definisce contrasti e andamento delle arie e va oltre la semplice cornice. Alla fine emerge l’impressione di un progetto coerente, in cui la scelta del repertorio e le doti degli interpreti, Vistoli in primo luogo, convergono. Si percepisce, aria dopo aria, che Händel scriveva con tipologie vocali precise in mente. Carlo Vistoli rispetta tali esigenze restando fedele alla propria voce.

Thursday, July 9, 2026

Scylla et Glaucus en Lyon, Francia

Crédito fotográfico : © Sarah Brun

Ramón Jacques

Scylla et Glaucus,  tragédie en musique con prólogo y cinco actos and Jean-Marie Leclair (1697 –1764 en (versión en concierto)

Elsa Benoit soprano (Scylla) Anthony Gregory ténor (Glaucus) Chiara Skerath soprano (Circé) Gwendoline Blondeel soprano (Témire) Jehanne Amzal soprano (Dorine) Daniel Brant ténor (un berger) Ekkehard Abele taille (Hécate) Peter Strömberg basse (un sylvain) Orquesta: Le Concert d’Astrée Emmanuelle Haïm dirección musical Coro: Zürcher Sing-Akademie Auditorium Orchestra National de Lyon, Lyon Francia. 4 de mayo del 2026

L’Auditorium de Lyon, sede de la Orchestre National de Lyon,  la ciudad francesa situada en el sureste de ese país ofreció en versión concierto la obra Scylla et Glaucus, la tragédie en musique con prólogo y cinco actos del compositor Jean-Marie Leclair (1697 –1764). Esta ópera barroca llegó a  Lyon, apenas dos días después de la culminación de las representaciones escénicas, realizadas en la  Ópera de Zurich, con montaje del director alemán Claus Guth, el mismo elenco de cantantes principales de este concierto, y la orquesta de instrumentos antiguos francesa Le Concert d’Astrée bajo la conducción de la clavecinista Emmanuelle Haïm, directora titular del ensamble. La poco conocida pero sublime obra, tiene un vinculo especial con esta ciudad, ya que fue aquí donde nació su compositor Jean-Marie Leclair (a quien se le conocía también como Leclarie l'aîné o Lecreire la persona mayor), y quien realizó su formación académica y musical en Turin, Italia. Además de tener formación como bailarín de ópera, su destreza y amplio conocimiento del violín lo llevo a ser considerado como ‘fundador de la escuela francesa del violín en el siglo 18’. Su amplio catalogó de composiciones para ese instrumento  incluye: sonatas para un violín, sonatas para dos violines, tríos para dos violines y continuo, conciertos para violín, etc. Sus sonatas se escucharon por primera vez en 1721, y en 1728 se hizo conocido al tocar en el Concert Spirituel, (la primera asociación de conciertos privados en Francia) donde lo escuchó Louis XV, quien en 1733 lo nombró musico oficial de la corte.  En 1746, Jean Marie-Leclair compuso para la Académie royale de musique (l’Opéra de Paris) la que sería su única obra lírica que fue Scylla et Glaucus, en el breve periodo que se enfocó  en el arte lirico, a sus cincuenta años, como su notable rival Jean Philippe Rameau. (Otro compositor francés de la época que brilló con una sola composición lirica fue Marc-Antoine Charpentier con su ópera Médée). Scylla et Glaucus supuso una consagración para virtuoso violinista Leclair, por su poca experiencia con la lírica, y a pesar de que la obra tuvo éxito en su estreno, considerándose una de las óperas francés más bellas del siglo de las Luces (siècle des Lumières), y de haber sido repuesta en Lyon los años siguientes, también en versión concierto, la obra cayó en el olvido durante muchos años. Además, la prolífica vida del compositor Leclair concluyó de manera trágica el 23 de octubre de 1764 cuando fue asesinado en las calles del barrio Le Marais de Paris.  En 1979, el director inglés John Elliot Gardiner repuso la obra en Londres en 1979, y posteriormente en 1986, en la Ópera de Lyon, donde ocupó el cargo de director musical, realizando una grabación de la versión completa.  A partir de ese momento la obra ha sido respuesta esporádicamente hasta la actualidad, pero continúa siendo una obra poco conocida dentro del repertorio francés de ópera  barroca. Mi primer contacto con la obra ocurrió de manera inesperada y fortuita en el 2013, cuando la aerolínea en la que viajaba mando erróneamente mi equipaje a otra ciudad durante una breve escala en Paris, lo que me obligó a permanecer allí varios días hasta que el equipaje me fue devuelto. Como una feliz coincidencia esos mismos días el ensamble barroco de Lyon, Les Nouveaux Caracteres, que dirige el director y brillante clavecinista Sébastien d’Hérin interpretó Scylla et Glaucus en la Opéra Royal de Versailles, concierto que se repitió al año siguiente en la iglesia La Chapelle de la Trinité de Lyon, que ofrece una rica agenda de conciertos de música antigua, como parte del Festival de Musique Baroque de Lyon. De esas presentaciones en Versalles y en Lyon, se realizó una óptima grabación discográfica, que fue editada y lanzada al mercado en el 2015 por el sello Alpha Classics.  Esta tragedia musical con libreto en francés, con libreto de Alberet inspirada en un episodio de la Metamorfosis de Ovidio, es musicalmente cautivadora, con una rica y harmoniosa escritura orquestal, emocionantes y virtuosas arias, numerosos coros, con un toque de brillante iluminación italiana (plena de italianismos, como se llegó a describir) que se aleja del modelo de ópera francesa de Rameau, ya que como se señaló anteriormente Leclair se formó musicalmente al otro lado de los Alpes. La trama se sitúa en Sicilia donde la ninfa Scylla (Escila), rechaza el amor, y el dios Glaucus (Glauco), hijo de Poseidon, desesperado por conquistarla pide la ayuda de la hechicera Circé (Circe), quien se termina enamorándose de él y lo embruja, pero Glaucus termina recordado a Scylla Ambos de reencuentran y  se enamoran, mostrándose su amor y su felicidad en alegre fiesta en la que Glaucus invoca a los dioses del mar para que canten al amor. Pero su alegría dura poco cuando Circé  aparece, envuelta en una nube, y con su furia separa a los amantes y a las divinidades con un vengativo monólogo. La celosa Circé, con ayuda de Hécate obtiene un veneno para eliminar a Scylla. Durante una fiesta, Scylla y Glaucus se enamoran a pesar del miedo que les inspira Circé.  Los sicilianos celebran la liberación del yugo de los cíclopes, pero el veneno de la hechicera hace efecto en Scylla quien se lanza al mar convirtiéndose en una roca, triunfando Circé ante a la desesperación de Glaucus.  En este concierto, y de acuerdo con la puesta en escena en la Opernhaus de Zúrich, no se escuchó la versión íntegra de la obra, y se eliminó, entre otras cosas, el Prologo (con las bellas páginas que lo acompañan) en honor a cierto monarca guerrero francés, por lo que de las tres horas originales que dura la obra aquí se redujo a tan solo dos horas. Aun así, esta nueva versión concertante sirve para rescatar nuevamente e introducir en la escena barroca actual a unas de las joyas de la tragedia lirica francesa. Desde la obertura se pudo escuchar una orquesta brillante, alegre y plena de energía, bajo la conducción de Emmanuelle Haïm, que, ha decidido enfocarse solo en la conducción, dejando a un lado su habitual clavecín desde el cual solía dirigir, mostrándose más  atenta a exaltar las virtudes de los músicos de su orquesta Le Concert d'Astrée, quien regaló una orquestación rica en virtuosismo en sus cuerdas y emocionante en sus maderas, con sentido de ligereza y dinámica. Su manera de ir esculpiendo la partitura, con control y atención por las voces de los intérpretes que se fueron contagiando de alegría, a pesar de lo endeble que puede parecer la trama de la obra.  El coro Zürcher Sing-Akademie, de veintidós elementos, y que participó de la puesta en escena de Zurich, reemplazando al coro de cantantes del Concert d’Astrée, mostro homogeneidad, cantando con elegancia y vivacidad sus ornamentaciones de la partitura, mostrando un lado tierno, y en ocasiones amenazante.  Formando parte del coro el haute-contre Daniel Brant interpreto a un pastor, Peter Strömberg a un silvano y el bajo Ekkehard Abele a Hécate. El papel de Scylla fue bien cantado por la soprano Elsa Benoit, quien ha sido para mí una revelación y una destacada interprete en las diversas ocasiones que he escuchado, desde su interpretación en Semele de Handel en noviembre del 2022, siempre al lado de Haïm y su Concert d'Astrée. La soprano francesa posee la gracia y la adecuada gestualidad que requiere el papel, regalando una emocionante ejecución de su parte desde el punto técnico e interpretativo, con expresividad, musicalidad y elegancia en su timbre. Emitiendo graves suaves, agudos  ligeros, virtuosos, y precisión en las ornamentaciones.  Se recuerda su «Ta gloire dans les cieux» como un punto alto de su interpretación.  El tenor o haute contre ingles Anthony Gregory tuvo un buen desempeño vocal, especialmente en la dicción de su exigente papel de Glaucus, cantando con sentido y autoridad sus recitativos y arias, pero con notable flexibilidad de su voz, algo ligera, pero capaz de transmitir con convicción.  El aria mas destacada de este papel ocurre en el acto V es «Chantez l’amour » que abordó con buena técnica.  Por su parte, la soprano Chiara Skerath, quien se introdujo en el personaje de Circé regalando una interpretación convincente de la enérgica, celosa y malévola hechicera.  Con su firme voz de soprano lirico, cantó con autoridad  timbre homogéneo y redondo e indudable  talento actoral, que mostró en sus movimientos sobre el escenario.  Redondearon un buen elenco vocal la soprano Gwendoline Bloondeel como Témire por su delicadeza interpretativa, en "Allons, chère Témire" junto a Scylla, así como la soprano Jehanne Amzal quien encarnó con entusiasmo al personaje de Dorine.




 

Tuesday, June 2, 2026

Scylla et Glaucus, Auditorium Lione, Francia

Crédito fotográfico  : © Sarah Brun

Ramón Jacques

Scylla et Glaucus a Lione, Francia Scilla e Glauco, (versione da concerto) Elsa Benoit, soprano (Scilla) Anthony Gregory, tenore (Glauco) Chiara Skerath, soprano (Circe) Gwendoline Blondeel, soprano (Témire) Jehanne Amzal, soprano (Dorine) Daniel Brant, tenore (un pastore) Ekkehard Abele, voce di mezzo (Ecate) Peter Strömberg, basso (un silvano) Orchestra: Le Concert d’Astrée Emmanuelle Haïm, direzione musicale Coro: Zürcher Sing-Akademie tragedia musicale con prologo e cinque atti di Jean-Marie Leclair (1697–1764) Auditorium dell’Orchestra Nazionale di Lione, Lione, Francia. 4 maggio 2026

L’Auditorium di Lione, sede dell’Orchestre National de Lyon, nella città francese situata nel sud-est del Paese, ha presentato in versione da concerto l’opera Scylla et Glaucus, la tragédie en musique con prologo e cinque atti del compositore Jean-Marie Leclair (1697–1764). Quest’opera barocca è giunta a Lione appena due giorni dopo la conclusione delle rappresentazioni sceniche tenutesi all’Opera di Zurigo, con la regia del tedesco Claus Guth, con lo stesso cast vocale nei ruoli principali e l’orchestra francese di strumenti d’epoca Le Concert d’Astrée diretta dalla clavicembalista Emmanuelle Haïm, direttrice titolare dell’ensemble. Quest’opera, poco conosciuta ma sublime, ha un legame speciale con questa città, poiché è proprio qui che nacque Jean-Marie Leclair (noto anche come Leclarie l’aîné o Lecreire il maggiore), il quale compì la propria formazione accademica e musicale a Torino, in Italia. Oltre ad aver seguito una formazione come ballerino, la sua abilità e la sua vasta conoscenza del violino lo portarono ad essere considerato il fondatore della scuola francese di violino del XVIII secolo. Il suo ampio repertorio di composizioni per questo strumento comprende: sonate per violino solista, sonate per due violini, trii per due violini e basso continuo, concerti per violino, ecc. Le sue sonate furono eseguite per la prima volta nel 1721 e nel 1728 si fece conoscere suonando al Concert Spirituel (la prima associazione di concerti privati in Francia), dove lo ascoltò Luigi XV, che nel 1733 lo nominò musicista ufficiale di corte. Nel 1746, Jean Marie-Leclair compose per l’Académie royale de musique (l’Opéra de Paris) quella che sarebbe stata la sua unica opera lirica, Scylla et Glaucus, nel breve periodo in cui si dedicò all’opera, all’età di cinquant’anni, proprio come il suo illustre rivale Jean-Philippe Rameau. (Un altro compositore francese dell’epoca che si distinse con un’unica composizione lirica fu Marc-Antoine Charpentier con la sua opera Médée). Scylla et Glaucus rappresentò un momento di consacrazione per il virtuoso violinista Leclair, data la sua scarsa esperienza nel campo dell’opera. Nonostante avesse riscosso successo alla prima, essendo considerata una delle più belle opere francesi del Secolo dei Lumi (siècle des Lumières), e nonostante fosse stata riproposta a Lione negli anni successivi, anche in versione da concerto, l’opera cadde nell’oblio per molti anni. Inoltre, l’avventurosa vita di Leclair si concluse tragicamente il 23 ottobre 1764, quando fu assassinato per le strade del quartiere Le Marais di Parigi. Nel 1979, il direttore d’orchestra inglese John Elliot Gardiner riportò in scena l’opera a Londra e, successivamente, nel 1986, all’Opéra di Lione, dove ricopriva la carica di direttore musicale, realizzando una registrazione della versione completa. Da allora l’opera è stata riproposta sporadicamente fino ai giorni nostri, e continua a essere un’opera poco conosciuta all’interno del repertorio operistico barocco francese. Il mio primo contatto con l’opera avvenne in modo inaspettato e fortuito nel 2013, quando la compagnia aerea con cui viaggiavo inviò per errore il mio bagaglio in un’altra città durante una breve sosta a Parigi, costringendomi a rimanere lì diversi giorni fino alla restituzione del bagaglio. Per una felice coincidenza, proprio in quei giornil’ensemble barocco di Lione, Les Nouveaux Caractères, diretto dal brillante direttore e clavicembalista Sébastien d’Hérin, ha interpretato Scylla et Glaucus all’Opéra Royal di Versailles,concerto che è stato replicato l’anno successivo nella  chiesa La Chapelle de la Trinité di Lione, che offre un ricco programma di concerti di musica antica nell’ambito del Festival de Musique Baroque de Lyon. Da quelle esibizioni a Versailles e a Lione è stata realizzata un’ottima registrazione discografica, pubblicata e lanciata sul mercato nel 2015 dall’etichetta Alpha Classics. Questa tragedia musicale con libretto in francese, scritto da Alberet e ispirato a un episodio delle Metamorfosi di Ovidio, è musicalmente accattivante, con una scrittura orchestrale ricca e armoniosa, arie emozionanti e virtuosistiche, numerosi cori, con un tocco di brillantezza italiana (ricca di italianismi, come è stato descritto) che si allontana dal modello dell’opera francese di Rameau, poiché, come già sottolineato, Leclair si formò musicalmente al di là delle Alpi. La trama è ambientata in Sicilia, dove la ninfa Scilla (Escila) respinge l’amore, e il dio Glauco (Glaucus), figlio di Poseidone, disperato nel tentativo di conquistarla, chiede l’aiuto della maga Circe (Circé), la quale finisce per innamorarsi di lui e gli fa un incantesimo, ma Glauco finisce per ricordare Scilla. I due si ritrovano e si innamorano, manifestando il loro amore e la loro felicità in un’allegra festa in cui Glauco invoca gli dei del mare affinché cantino all’amore. Ma la loro gioia dura poco quando Circe appare, avvolta da una nuvola, e con la sua furia separa gli amanti e le divinità con un monologo vendicativo. La gelosa Circe, con l’aiuto di Ecate, ottiene un veleno per eliminare Scilla. Durante una festa, Scilla e Glauco si amano nonostante la paura che Circe incute loro. I siciliani festeggiano la liberazione dal giogo dei ciclopi, ma il veleno della maga ha effetto su Scilla, che si getta in mare trasformandosi in una roccia; Circe trionfa di fronte alla disperazione di Glauco. In questa rappresentazione, in linea con la messa in scena all’Opernhaus di Zurigo, non è stata eseguita la versione integrale dell’opera e sono state eliminate, tra le altre cose, il Prologo (con le bellissime pagine che lo accompagnano) in onore di un certo monarca guerriero francese; pertanto, le tre ore originali dell’opera sono state ridotte a sole due ore. Ciononostante, questa nuova versione concertante serve a riportare alla luce e a introdurre sulla scena barocca attuale uno dei gioielli della tragédie lyrique francese. Fin dall’ouverture si è potuto ascoltare un’orchestra brillante, gioiosa e piena di energia, sotto la direzione di Emmanuelle Haïm, la quale ha deciso di concentrarsi esclusivamente sulla direzione, mettendo da parte il clavicembalo da cui era solita dirigere, mostrandosi più attenta a esaltare le virtù dei musicisti della sua orchestra. Le Concert d’Astrée ha regalato una resa orchestrale ricca di virtuosismo negli archi ed emozionante nei legni, con un senso di leggerezza e dinamismo. Il suo modo di plasmare la partitura, con controllo e attenzione alle voci degli interpreti, ha contagiato tutti di gioia, nonostante la trama dell’opera possa sembrare fragile. Il coro Zürcher Sing-Akademie, composto da ventidue elementi, che aveva partecipato alla messa in scena di Zurigo ha sostituito il coro di cantanti del Concert d’Astrée, dando prova di omogeneità, cantando con eleganza e vivacità gli abbellimenti della partitura, mostrando un lato tenero e, a tratti, minaccioso. All’interno del coro, l’haute-contre Daniel Brant ha interpretato un pastore, Peter Strömberg un silvano e il basso Ekkehard Abele Ecate. Il ruolo di Scilla è stato ben interpretato dalla soprano Elsa Benoit, che per me è stata una rivelazione e un’interprete di spicco nelle diverse occasioni in cui l’ho ascoltata, a partire dalla sua interpretazione nella Semele di Händel nel novembre del 2022, sempre al fianco di Haïm e del suo Concert d’Astrée. Il soprano francese possiede la grazia e la giusta gestualità richieste dal ruolo, regalando un’esecuzione emozionante della sua parte sia dal punto di vista tecnico che

interpretativo, con espressività, musicalità ed eleganza nel timbro. Emette gravi morbidi, acuti

leggeri e virtuosistici, e precisione negli abbellimenti. Il suo «Ta gloire dans les cieux» rimane impresso come uno momento culminante della sua interpretazione. Il tenore o haute contre inglese Anthony Gregory ha offerto una buona prestazione vocale, specialmente nella dizione del suo impegnativo ruolo di Glaucus, cantando con sentimento e autorevolezza i suoi recitativi e le sue arie, ma con notevole flessibilità della voce, un po’ leggera, ma capace di trasmettere con convinzione. L’aria più significativa di questo ruolo, nel V atto, è «Chantez l’amour», che ha affrontato con buona tecnica. Da parte sua, il soprano Chiara Skerath, che si è calata nel personaggio di Circe regalando un’interpretazione convincente dell’energica, gelosa e malevola maga. Con la sua voce ferma da soprano lirico, ha cantato con autorevolezza, un timbroomogeneo e rotondo e un indubbio talento recitativo, che ha dimostrato nei suoi movimenti sul palcoscenico. A completare un ottimo cast vocale, il soprano Gwendoline Bloondeel nel ruolo di Témire, per la sua delicatezza interpretativa in «Allons, chère Témire» al fianco di Scilla, così come il soprano Jehanne Amzal, che ha incarnato con entusiasmo il personaggio di Dorine.




Thursday, January 1, 2026

Le Concert d'Astrée en Barcelona

Fotos: A Bofill

Ramón Jacques

Como parte de una extensa gira que incluyó presentaciones en diversas ciudades de Francia y España, el reconocido y celebre ensamble instrumental y vocal francés especializado en la interpretación de música barroca: Le Concert d'Astrée ofreció un memorable concierto en la pintoresca sala del Palau de la Música Catalana de Barcelona y como parte de la decima temporada de la asociación de conciertos BCN Clàssics.  Aunque el concierto se enfocó en la ejecución del conocido Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736), el programa incluyó piezas de diversos compositores de la escuela de música barroca napolitana, un fenómeno cultural que tuvo su auge en el siglo XVIII en la ciudad frente al mar Tirreno, del cual surgió Alessandro Scarlatti (1660-1725) como una de sus figuras más talentosas e influyentes, y cuyo estilo se convirtió como referente en la tradición musical occidental, por su música sacra, profana e instrumental. La velada inició con el Concierto a cuatro para cuerdas número 5 en la menor de Francesco Durante (1684-1755) una pieza poco conocida y olvidada, de quien fuera profesor de Scarlatti en Nápoles, para dos violines, violonchelo y bajo continuo, que el ensamble francés recuperó y ofreció en esta ocasión en una sentida interpretación, en la que los arcos parecían acariciar las cuerdas con coloridos contrastes de expresividad en cada uno de sus tres movimientos. Durante fue un compositor que influyó en la evolución de la música napolitana, ya que se dedicó particularmente a la enseñanza y componer música eclesiástica, dejando a un lado la composición operística, un género muy importante en el tiempo y lugar donde vivió.  De Domenico Scarlatti (1685-1757), hijo prolífico de Alessandro quien, a pesar de vivir a la sombra de su padre su música floreció principalmente en las cortes de Portugal y España.  De este compositor se ejecutó su Salve Regina para contratenor y cuerdas en la menor, que tuvo como solista la presencia de Carlo Vistoli, el reconocido contraltista, como el mismo se define, quien desplegó lirismo y amplitud en un estilo más operístico que camerístico, sacro o religioso, que es homogéneo en su centro, sus agudos, en su apego al sentido del texto, con una textura musical muy expresivo y especialmente seductora. Domenico Scarlatti compuso quince óperas y numerosas obras sacras, hoy desconocidas, salvo la obra escuchada en esta velada, que evoca la ópera en pequeñas cadencias virtuosas y pasajes. De otro compositor imprescindible de la escuela napolitana Leonardo Leo (1694-1774) – incluso se escuchó su Salve Regina para soprano y cuerdas en fa menor, que tuvo como solista a la soprano húngara Emőke Baráth. La composición de Leo es una joya que mezcló el virtuosismo vocal la destreza en la ornamentación y el legato que le imprimió esta destacada interprete del estilo barroco, cuya voz fue arropada de las cuerdas y el bajo continuo con un estilo de carácter sacro, en un estilo elegante y expresivo del compositor.  Alejándose un poco la música napolitana, el ensamble interpretó la Sinfonía fúnebre en fa menor D.2.2 del violinista italiano Pietro Antonio Locatelli (1695-1764) quien vivió gran parte de su vida en Amsterdam, y se dio a conocer principalmente por su música instrumental: conciertos grosos y conciertos para solista y sonatas, de un estilo estilísticamente cercano al de Arcangelo Corelli (1653-1713) y a la riqueza amónica de Antonio Vivaldi (1678-1741). Su sinfonía fúnebre, en cinco movimientos, inicia con el “Lamento” trágico, que evoca el inicio del Stabat Mater de Pergolesi, seguido de un grato “Alla breve ma moderato” sus contrastantes “Grave” y “Non presto” su movimiento más ligero que parece ser el de un concierto grosso, para culminar con “La Consolazione” algo más moderno que nos hace pensar por su parecido a la música de Haydn.   El concierto culminó con el Stabat Mater de Pergolesi, que unió las dos compenetradas de Vistoli y Baráth, en un motete en doce secciones, sin recitativos, en el que se alternan los solos y dúos vocales sobre un acompañamiento de cuatro partes de cuerda y bajo continuo. La obra es eminentemente expresiva, con algunas disonancias y efectos conmovedores y tristes.  Pergolesi, compuso con un estilo y un gusto melódico más cercano a la ópera que a la tradición eclesiástica, un lenguaje más enfocado al corazón que al espíritu. Notables intervenciones tuvieras ambos solistas, pero queda el recuerdo de la memorable interpretación de la alegre aria Quae moerebat et doleba (Ella que lloró y sufrió) que regaló Carlo Vistoli.  Desde el órgano, la maestra Emmanuelle Haïm, directora y fundadora de esta agrupación instrumental, quien demostró la manera detallada, rigurosa y entusiasta con  la que guía y contagia a sus músicos, de los que extrajo un sonido compacto, ligero y dinámico, con apego y atención a las voces; de la que actualmente es una de las mejores orquestas francesas de música antigua, ya que posee mucho oficio, especializándose en ópera, en los fosos de importantes teatros de ópera de los teatros de Lille, su sede, y de las óperas de Paris, Amsterdam, y el próximo año de Zurich, entre varios otros.  Ante el entusiasmo del público del público, en una sala repleta para este concierto, se interpretaron dos bises de dos diferentes oratorios de Händel los cuales fueron 'Dolci chiodi' de La Resurrezione; y 'Who calls my parting soul from death' de Esther.





Thursday, December 7, 2023

Rodelinda en Los Ángeles

Foto: Iestyn Davies (contratenor) @ The English Concert  y Ramon Jacques 

Ramón Jacques

Después de las exitosas presentaciones de Alcina y Salomón ofrecidas consecutivamente como parte de sus dos últimas temporadas, la Ópera de Los Ángeles continua su sociedad con la orquesta barroca inglesa The English Concert, que en esta ocasión ejecutó, en versión concierto, una joya musical y vocal poco representada de Georg Friedrich Händel (1685-1759), Rodelinda, reginda de’ Longobardi HWV 19, ópera seria en tres actos con música del propio Handel y libreto en italiano de Nicola Francesco Haym a partir de una pieza basada en una obra de Pierre Corneille de 1652, y que tuvo su estreno en Londres en 1725. El ciclo de óperas de Handel, en el escenario de Los Ángeles debió comenzar inicialmente en el 2000 con la ópera Tamerlano HWV 18 que desafortunadamente fue cancelada por la pandemia, sin algún aviso de que se vaya a ser reprogramar pronto. A la par de las giras anuales que incluyen, la que se está convirtiendo ya en una escala habitual y obligada en esta ciudad california, la agrupación inglesa está realizando grabaciones discográficas, para el sello Linn Records, de obras representativas del compositor alemán como Rodelinda (2021) o La Resurrezione (2022), que obtuvo reconocimientos este año, o Tamerlano, aún en proceso de grabacion. Diversas compañías y teatros de ópera, entre los que se incluye el de Los Ángeles, han dejado de producir óperas del repertorio antiguo, y les han cedido ese espacio a agrupaciones especializadas en el género, el estilo, su práctica y que lo interpretaron con instrumentos antiguos, generalmente en versión en concierto. De igual manera, algunos teatros, que deciden realizar montajes escénicos, en lo que parece convertirse en una tendencia, están optado por recurrir a agrupaciones especializadas en música barroca confiándoles la parte orquestal. A este respecto, se puede citar un  recordado hito que  ocurrió en el 2010 cuando la Ópera Estatal de Viena decidió escenificar: Alcina de Handel, presumiblemente el primer título barroco de la compañía, contando con el ensamble francés Les Musiciens de Louvre bajo la conducción de su titular Marc Minkowski; y recientemente la Ópera de Ámsterdam hizo lo propio en su montaje de Giulio Cesare invitando a Le Concert d'Astrée con su directora Emmanuelle Haïm, producción a la que asistí a principios de este año  y reseñé, misma situación que ha ocurrido en la Ópera de Paris, entre muchos ejemplos que se podrían mencionar. Desde el clavecín, y al frente de su orquesta Harry Bicket realizó una lectura eficiente de la partitura, con buena dinámica, precisión y extremado cuidado por las voces y su lucimiento en la brillante sucesión de arias que contiene la partitura. Por su parte los músicos de la orquesta se desempeñaron con desenvoltura y convencimiento en su práctica, exhibiendo un sonido homogéneo y fresco que emanó de la sección de cuerdas, así como de los oboes, flautas y la tiorba, logrando el cometido de agradar al público que escuchaba y el de crear marco adecuado para la parte cantada. Afecto a trabajar con cantantes angloparlantes, del elenco que eligió  Bicket en esta ocasión sobresalió la soprano Lucy Crowe, como Rodelinda, quien mostro virtudes en su canto como una tonalidad rica, bien articulada, la capacidad de conmover y extraer los tintes dramáticos y los momentos de sufrimiento por los que atraviesa el personaje, que adornó con sublimes ornamentos dejando momentos memorables en sus arias "L'empio rigor del fatto" y Se'l mio duol non è sì forte” además del conmovedor dúo del final del acto II "Io t'abbraccio" con Bertarido. Este personaje fue interpretado con la dominante presencia escénica y el sorprendente desempeño vocal del contratenor Iestyn Davies (tanto el cómo Crowe aparecen en la grabación mencionada de esta ópera).  El papel fue compuesto para el célebre contratenor italiano Senesino, y ofrece momentos y arias de sentimientos profundos, que aquí Davies supo transmitir con facilidad, destreza y claridad, como en la conocida aria: “Dove sei, amato bene?” Otra fortaleza del elenco fue la presencia de la mezzosoprano Christine Rice, reconocida interprete que dio relevancia al papel de Eduige por la suntuosidad de su canto, y por su desempeño actoral con el que dio sentido a su personaje.  Muy bien estuvo el contratenor Aryeh Nussbaum Cohen en papel de Unulfo, con una voz ágil, dúctil que agradó con su ejecución del aria "Fra tempeste funeste", escuchada con frecuencia en concierto.  El tenor Eric Ferring en el papel de Grimoaldo, mostro finura y elegancia en su canto, desplegando una voz ligera y grata en su color. Finalmente, en el papel de Garibaldo, de poca relevancia y fortuna en la trama, el bajo-barítono Brandon Cedel tuvo un discreto desempeño por su canto amplio, robusto, y fuera de estilo. Es de notar que, sin contar con fastuosas escenografías y vestuarios, y con tan solo ciertos movimientos, gestos y actitudes escénicas de los cantantes basta para hacer entendible la enredada historia de la ópera permitiendo a la audiencia concentrarse en la música y el canto. Al final, con mucho entusiasmo y aclamación premio el público presente a los intérpretes y músicos por la electrizante función que regalaron. Lástima que solo se haya programado una sola función, que no logró llenar el inmenso Dorothy Chandler Pavilion, además de las inexplicables deserciones de público en los dos intervalos, que demuestran que quizás la ópera barroca sigue siendo un pendiente que aún debe resolver el teatro para involucrar más a los que asisten a lo que aquí se programa.'






Friday, February 3, 2023

Giulio Cesare en Ámsterdam

Foto: Monika Rittershaus

Ramón Jacques

Uno de los teatros más vanguardistas y audaces de todo el circuito de teatros internacionales debe ser sin lugar a dudas la ópera de los Países Bajos, ahora conocida simplemente como Die Nationale Opera.  Su interesante y atrevida elección de títulos, algunos raros o desconocidos, y sus producciones siempre terminan ofreciendo gratas y satisfactorias sorpresas, otras no tanto, que no dejan a ningún asistente indiferente. Una de las características del teatro, es el no poseer propiamente una orquesta estable lo que le permite invitar, según el titulo o repertorio, a las mejores orquestas locales, que en Países Bajos tienen varias de alto nivel, como: la Real Orquesta del Concertgebouw o la Rotterdams Philharmonisch Orkest, entre otras; y para obras del barroco, tal y como sucediera en esta nueva producción de Giulio Cesare in Egitto, el drama per música en tres actos estrenado el 20 de febrero de 1724 en el King’s Theatre de London de Georg Friedrich Händel (1685-1759) con libreto de Nicola Francesco Haym,  se dio el lujo de invitar al ensamble francés Le Concert d'Astrée y a su directora, la clavecinista Emmanuelle Haïm, quienes durante varios años en su sede en la ópera de Lille en el norte de Francia, están llevando a cabo un ciclo de las óperas más representativas de la producción de Handel, y son en la actualidad los intérpretes más reconocidos de sus interpretaciones históricamente informadas. El primer acierto de esta velada estaba garantizado desde el foso. Con el entusiasmo y motivación que caracteriza a Haïm quien ofreció desde su clavecín, una concertación puntual, provocando un sonido barroco sumamente nítido, ligero y dinámico, que se valió de la óptima acústica de la sala.  Lo que emanó del foso se puede resumir a grandes rasgos como una orquestación rítmica, compacta y propulsora en los movimientos y tempos, con seductores adagio cuando fue requerido. El buen elenco de cantantes invitados esta ocasión contó con la presencia del contratenor francés Christophe Dumaux, quien personificó un enérgico Giulio Cesare, con voz clara, dúctil, bien gestionada, a pesar de alguna estridencia en ciertos pasajes, pero decisiva en su desempeño general.  El personaje de Cleopatra se benefició de la presencia de la soprano Julie Fuchs, una convincente interprete que sabe dar sustancia y credibilidad a sus personajes, con atractiva presencia escénica y cautivador canto, ágil y colorido en su timbre, De sus diversas intervenciones se destacaría el delicado color que imprimió, con el acompañamiento del traverso a su aria ‘Piangerò la sorte mia’ Destacable también fue la presencia de la mezzosoprano Teresa Iervolino en el personaje de Cornelia, con una voz suntuosa, seductora y amplia. La mezzosoprano Cecilia Molinari, cantó seguridad y suavidad el papel de Sesto, aunque escénicamente fue penalizada por la dirección escénica, que le impidió mostrar realmente a su personaje. Se pueden mencionar las cualidades vocales mostradas por el contratenor persa-canadiense Cameron Shahbazi, y del resto de los cantantes se puede hablar solo de un desempeño aceptable o cumplidor, sin mucho que destacar como el contratenor estadounidense Jake Ingbar en el papel de Nireno, el barítono Georgiy Derbas-Richter que dio vida al personaje de Curio, y el bajo-barítono Frederik Bergman como Achilla.  Desde el punto de vista escénico, la producción le fue encargada al célebre director español Calixto Beito, la idea en principio lucia atractiva, la de unir a las mejores orquestas y cantantes con los mejores directores de escena, como sucediera recientemente y de manera exitosa con Barrie Kosky y Le Concert d'Astrée con Semele en Lille.  Giulio Cesare, es una obra que trata sobre enredos que mezclan política con poder y sensualidad, pero por lo visto en escena Bieito, fue algo que no supo resolver para convencer al espectador.  Su concepto se basó en lo que describió como el exceso y acumulación de dinero y poder que, en inhóspitos países, calurosos y desérticos, como Arabia Saudita, se han convertirse en influyentes centros financieros. Su idea escénica, situó la acción al día de hoy con un escenario vacío, y una enorme jaula en el centro que se levantaba y se convertía en una pantalla en la que se transmitían jeroglíficos y transmisiones, que el describió como u vanguardista montaje high-tech, que se compra con dinero.  Su trabajo actoral, se enfocó en la excesiva violencia, agresiones de todo tipo, sexuales, algunas vulgares, que parecían no tener una dirección o fin que la integrara con la trama, con el canto y con la música. Este montaje de Bieito, a diferencia de sus trabajos más conocidos como Carmen o Don Giovanni, parece navegar por aguas turbulentas, y que terminara siendo archivada en el cajón de una de los múltiples montajes de Regietheater.  Su equipo de trabajo lo conformaron Rebecca Ringst, encargada de los diseños, Ingo Krügler de los vestuarios y Michel Bauer de la iluminación y Sarah Derendinger en la concepción y transmisión de videos.



Monday, February 11, 2019

Rodelinda di Handel - Opera di Lille


Foto: Simon Gosselin
Ramón Jacques
L’opera di Lille  ha iniziato la sua nuova stagione con Rodelinda, considerata come una delle opere liriche più importanti di Haendel, al pari di Tolomeo o Giulio Cesare,  e che fa parte del ciclo e dell’esplorazione di opere di questo compositore che sta conducendo la direttrice musicale Emmanuelle Haïm alla guida di questo teatro. La messa in scena è stata di Jean Bellorini, come pure la direzione scenica, che si è incaricato delle scenografie e delle luci. Ingegnosa idea del regista, la storia rivista attraverso gli occhi di un ragazzo, Flavio, figlio di Rodelinda, che rappresenta il fulcro dell’azione apparendo costantemente in scena osservando come personaggi e  i fatti si svolgono nelle abitazioni in miniatura dentro una casa di bambole, con immagini e proiezioni sul fondo dello scenario in particolar modo della faccia del bambino. La scena si svolge al buio mentre un raggio folgorante di luce, e per un istante un immagine di luce al neon, illumina i solisti in ogni loro intervento creando una scena visivamente molto artistica e carica di qualità drammatica. Rodelinda è stata interpretata dal soprano trinitario Jeanine de Bique, che ha eccelso nel suo disimpegno scenico dando profondità al personaggio. Nel suo canto ha esibito un timbro brillante, agile, leggero, col quale ha trasmesso diverse emozioni e un effetto malinconico nelle sue arie. Il controtenore Tim Mead ha mostrato sicurezza nella sua voce e nell’uso della coloratura così come nella corretta prestazione; ugualmente Jakub Józef Orliński l’altro controtenore del cast, ha cantato con un registro acuto penetrante anche se scenicamente ha esagerato forzando la resa. Il contralto Avey Amereu è stata una maliziosa Eduige di timbro brunito, potente e di buona proiezione. Completavano con i loro ruoli il basso Andrea Mastroni come Garibaldo e il tenore Benjamin Hulett come Grimoaldo. In buca Emmanuelle Haim, dirigendo con autorevolezza ed entusiasmo il suo ensemble di strumenti originali, Le Concert d’Astrée, ha offerto una bella lettura poetica carica di energia , emozione e adeguata dinamica.