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Thursday, July 9, 2026

Scylla et Glaucus en Lyon, Francia

Crédito fotográfico : © Sarah Brun

Ramón Jacques

Scylla et Glaucus,  tragédie en musique con prólogo y cinco actos and Jean-Marie Leclair (1697 –1764 en (versión en concierto)

Elsa Benoit soprano (Scylla) Anthony Gregory ténor (Glaucus) Chiara Skerath soprano (Circé) Gwendoline Blondeel soprano (Témire) Jehanne Amzal soprano (Dorine) Daniel Brant ténor (un berger) Ekkehard Abele taille (Hécate) Peter Strömberg basse (un sylvain) Orquesta: Le Concert d’Astrée Emmanuelle Haïm dirección musical Coro: Zürcher Sing-Akademie Auditorium Orchestra National de Lyon, Lyon Francia. 4 de mayo del 2026

L’Auditorium de Lyon, sede de la Orchestre National de Lyon,  la ciudad francesa situada en el sureste de ese país ofreció en versión concierto la obra Scylla et Glaucus, la tragédie en musique con prólogo y cinco actos del compositor Jean-Marie Leclair (1697 –1764). Esta ópera barroca llegó a  Lyon, apenas dos días después de la culminación de las representaciones escénicas, realizadas en la  Ópera de Zurich, con montaje del director alemán Claus Guth, el mismo elenco de cantantes principales de este concierto, y la orquesta de instrumentos antiguos francesa Le Concert d’Astrée bajo la conducción de la clavecinista Emmanuelle Haïm, directora titular del ensamble. La poco conocida pero sublime obra, tiene un vinculo especial con esta ciudad, ya que fue aquí donde nació su compositor Jean-Marie Leclair (a quien se le conocía también como Leclarie l'aîné o Lecreire la persona mayor), y quien realizó su formación académica y musical en Turin, Italia. Además de tener formación como bailarín de ópera, su destreza y amplio conocimiento del violín lo llevo a ser considerado como ‘fundador de la escuela francesa del violín en el siglo 18’. Su amplio catalogó de composiciones para ese instrumento  incluye: sonatas para un violín, sonatas para dos violines, tríos para dos violines y continuo, conciertos para violín, etc. Sus sonatas se escucharon por primera vez en 1721, y en 1728 se hizo conocido al tocar en el Concert Spirituel, (la primera asociación de conciertos privados en Francia) donde lo escuchó Louis XV, quien en 1733 lo nombró musico oficial de la corte.  En 1746, Jean Marie-Leclair compuso para la Académie royale de musique (l’Opéra de Paris) la que sería su única obra lírica que fue Scylla et Glaucus, en el breve periodo que se enfocó  en el arte lirico, a sus cincuenta años, como su notable rival Jean Philippe Rameau. (Otro compositor francés de la época que brilló con una sola composición lirica fue Marc-Antoine Charpentier con su ópera Médée). Scylla et Glaucus supuso una consagración para virtuoso violinista Leclair, por su poca experiencia con la lírica, y a pesar de que la obra tuvo éxito en su estreno, considerándose una de las óperas francés más bellas del siglo de las Luces (siècle des Lumières), y de haber sido repuesta en Lyon los años siguientes, también en versión concierto, la obra cayó en el olvido durante muchos años. Además, la prolífica vida del compositor Leclair concluyó de manera trágica el 23 de octubre de 1764 cuando fue asesinado en las calles del barrio Le Marais de Paris.  En 1979, el director inglés John Elliot Gardiner repuso la obra en Londres en 1979, y posteriormente en 1986, en la Ópera de Lyon, donde ocupó el cargo de director musical, realizando una grabación de la versión completa.  A partir de ese momento la obra ha sido respuesta esporádicamente hasta la actualidad, pero continúa siendo una obra poco conocida dentro del repertorio francés de ópera  barroca. Mi primer contacto con la obra ocurrió de manera inesperada y fortuita en el 2013, cuando la aerolínea en la que viajaba mando erróneamente mi equipaje a otra ciudad durante una breve escala en Paris, lo que me obligó a permanecer allí varios días hasta que el equipaje me fue devuelto. Como una feliz coincidencia esos mismos días el ensamble barroco de Lyon, Les Nouveaux Caracteres, que dirige el director y brillante clavecinista Sébastien d’Hérin interpretó Scylla et Glaucus en la Opéra Royal de Versailles, concierto que se repitió al año siguiente en la iglesia La Chapelle de la Trinité de Lyon, que ofrece una rica agenda de conciertos de música antigua, como parte del Festival de Musique Baroque de Lyon. De esas presentaciones en Versalles y en Lyon, se realizó una óptima grabación discográfica, que fue editada y lanzada al mercado en el 2015 por el sello Alpha Classics.  Esta tragedia musical con libreto en francés, con libreto de Alberet inspirada en un episodio de la Metamorfosis de Ovidio, es musicalmente cautivadora, con una rica y harmoniosa escritura orquestal, emocionantes y virtuosas arias, numerosos coros, con un toque de brillante iluminación italiana (plena de italianismos, como se llegó a describir) que se aleja del modelo de ópera francesa de Rameau, ya que como se señaló anteriormente Leclair se formó musicalmente al otro lado de los Alpes. La trama se sitúa en Sicilia donde la ninfa Scylla (Escila), rechaza el amor, y el dios Glaucus (Glauco), hijo de Poseidon, desesperado por conquistarla pide la ayuda de la hechicera Circé (Circe), quien se termina enamorándose de él y lo embruja, pero Glaucus termina recordado a Scylla Ambos de reencuentran y  se enamoran, mostrándose su amor y su felicidad en alegre fiesta en la que Glaucus invoca a los dioses del mar para que canten al amor. Pero su alegría dura poco cuando Circé  aparece, envuelta en una nube, y con su furia separa a los amantes y a las divinidades con un vengativo monólogo. La celosa Circé, con ayuda de Hécate obtiene un veneno para eliminar a Scylla. Durante una fiesta, Scylla y Glaucus se enamoran a pesar del miedo que les inspira Circé.  Los sicilianos celebran la liberación del yugo de los cíclopes, pero el veneno de la hechicera hace efecto en Scylla quien se lanza al mar convirtiéndose en una roca, triunfando Circé ante a la desesperación de Glaucus.  En este concierto, y de acuerdo con la puesta en escena en la Opernhaus de Zúrich, no se escuchó la versión íntegra de la obra, y se eliminó, entre otras cosas, el Prologo (con las bellas páginas que lo acompañan) en honor a cierto monarca guerrero francés, por lo que de las tres horas originales que dura la obra aquí se redujo a tan solo dos horas. Aun así, esta nueva versión concertante sirve para rescatar nuevamente e introducir en la escena barroca actual a unas de las joyas de la tragedia lirica francesa. Desde la obertura se pudo escuchar una orquesta brillante, alegre y plena de energía, bajo la conducción de Emmanuelle Haïm, que, ha decidido enfocarse solo en la conducción, dejando a un lado su habitual clavecín desde el cual solía dirigir, mostrándose más  atenta a exaltar las virtudes de los músicos de su orquesta Le Concert d'Astrée, quien regaló una orquestación rica en virtuosismo en sus cuerdas y emocionante en sus maderas, con sentido de ligereza y dinámica. Su manera de ir esculpiendo la partitura, con control y atención por las voces de los intérpretes que se fueron contagiando de alegría, a pesar de lo endeble que puede parecer la trama de la obra.  El coro Zürcher Sing-Akademie, de veintidós elementos, y que participó de la puesta en escena de Zurich, reemplazando al coro de cantantes del Concert d’Astrée, mostro homogeneidad, cantando con elegancia y vivacidad sus ornamentaciones de la partitura, mostrando un lado tierno, y en ocasiones amenazante.  Formando parte del coro el haute-contre Daniel Brant interpreto a un pastor, Peter Strömberg a un silvano y el bajo Ekkehard Abele a Hécate. El papel de Scylla fue bien cantado por la soprano Elsa Benoit, quien ha sido para mí una revelación y una destacada interprete en las diversas ocasiones que he escuchado, desde su interpretación en Semele de Handel en noviembre del 2022, siempre al lado de Haïm y su Concert d'Astrée. La soprano francesa posee la gracia y la adecuada gestualidad que requiere el papel, regalando una emocionante ejecución de su parte desde el punto técnico e interpretativo, con expresividad, musicalidad y elegancia en su timbre. Emitiendo graves suaves, agudos  ligeros, virtuosos, y precisión en las ornamentaciones.  Se recuerda su «Ta gloire dans les cieux» como un punto alto de su interpretación.  El tenor o haute contre ingles Anthony Gregory tuvo un buen desempeño vocal, especialmente en la dicción de su exigente papel de Glaucus, cantando con sentido y autoridad sus recitativos y arias, pero con notable flexibilidad de su voz, algo ligera, pero capaz de transmitir con convicción.  El aria mas destacada de este papel ocurre en el acto V es «Chantez l’amour » que abordó con buena técnica.  Por su parte, la soprano Chiara Skerath, quien se introdujo en el personaje de Circé regalando una interpretación convincente de la enérgica, celosa y malévola hechicera.  Con su firme voz de soprano lirico, cantó con autoridad  timbre homogéneo y redondo e indudable  talento actoral, que mostró en sus movimientos sobre el escenario.  Redondearon un buen elenco vocal la soprano Gwendoline Bloondeel como Témire por su delicadeza interpretativa, en "Allons, chère Témire" junto a Scylla, así como la soprano Jehanne Amzal quien encarnó con entusiasmo al personaje de Dorine.




 

Tuesday, June 2, 2026

Scylla et Glaucus, Auditorium Lione, Francia

Crédito fotográfico  : © Sarah Brun

Ramón Jacques

Scylla et Glaucus a Lione, Francia Scilla e Glauco, (versione da concerto) Elsa Benoit, soprano (Scilla) Anthony Gregory, tenore (Glauco) Chiara Skerath, soprano (Circe) Gwendoline Blondeel, soprano (Témire) Jehanne Amzal, soprano (Dorine) Daniel Brant, tenore (un pastore) Ekkehard Abele, voce di mezzo (Ecate) Peter Strömberg, basso (un silvano) Orchestra: Le Concert d’Astrée Emmanuelle Haïm, direzione musicale Coro: Zürcher Sing-Akademie tragedia musicale con prologo e cinque atti di Jean-Marie Leclair (1697–1764) Auditorium dell’Orchestra Nazionale di Lione, Lione, Francia. 4 maggio 2026

L’Auditorium di Lione, sede dell’Orchestre National de Lyon, nella città francese situata nel sud-est del Paese, ha presentato in versione da concerto l’opera Scylla et Glaucus, la tragédie en musique con prologo e cinque atti del compositore Jean-Marie Leclair (1697–1764). Quest’opera barocca è giunta a Lione appena due giorni dopo la conclusione delle rappresentazioni sceniche tenutesi all’Opera di Zurigo, con la regia del tedesco Claus Guth, con lo stesso cast vocale nei ruoli principali e l’orchestra francese di strumenti d’epoca Le Concert d’Astrée diretta dalla clavicembalista Emmanuelle Haïm, direttrice titolare dell’ensemble. Quest’opera, poco conosciuta ma sublime, ha un legame speciale con questa città, poiché è proprio qui che nacque Jean-Marie Leclair (noto anche come Leclarie l’aîné o Lecreire il maggiore), il quale compì la propria formazione accademica e musicale a Torino, in Italia. Oltre ad aver seguito una formazione come ballerino, la sua abilità e la sua vasta conoscenza del violino lo portarono ad essere considerato il fondatore della scuola francese di violino del XVIII secolo. Il suo ampio repertorio di composizioni per questo strumento comprende: sonate per violino solista, sonate per due violini, trii per due violini e basso continuo, concerti per violino, ecc. Le sue sonate furono eseguite per la prima volta nel 1721 e nel 1728 si fece conoscere suonando al Concert Spirituel (la prima associazione di concerti privati in Francia), dove lo ascoltò Luigi XV, che nel 1733 lo nominò musicista ufficiale di corte. Nel 1746, Jean Marie-Leclair compose per l’Académie royale de musique (l’Opéra de Paris) quella che sarebbe stata la sua unica opera lirica, Scylla et Glaucus, nel breve periodo in cui si dedicò all’opera, all’età di cinquant’anni, proprio come il suo illustre rivale Jean-Philippe Rameau. (Un altro compositore francese dell’epoca che si distinse con un’unica composizione lirica fu Marc-Antoine Charpentier con la sua opera Médée). Scylla et Glaucus rappresentò un momento di consacrazione per il virtuoso violinista Leclair, data la sua scarsa esperienza nel campo dell’opera. Nonostante avesse riscosso successo alla prima, essendo considerata una delle più belle opere francesi del Secolo dei Lumi (siècle des Lumières), e nonostante fosse stata riproposta a Lione negli anni successivi, anche in versione da concerto, l’opera cadde nell’oblio per molti anni. Inoltre, l’avventurosa vita di Leclair si concluse tragicamente il 23 ottobre 1764, quando fu assassinato per le strade del quartiere Le Marais di Parigi. Nel 1979, il direttore d’orchestra inglese John Elliot Gardiner riportò in scena l’opera a Londra e, successivamente, nel 1986, all’Opéra di Lione, dove ricopriva la carica di direttore musicale, realizzando una registrazione della versione completa. Da allora l’opera è stata riproposta sporadicamente fino ai giorni nostri, e continua a essere un’opera poco conosciuta all’interno del repertorio operistico barocco francese. Il mio primo contatto con l’opera avvenne in modo inaspettato e fortuito nel 2013, quando la compagnia aerea con cui viaggiavo inviò per errore il mio bagaglio in un’altra città durante una breve sosta a Parigi, costringendomi a rimanere lì diversi giorni fino alla restituzione del bagaglio. Per una felice coincidenza, proprio in quei giornil’ensemble barocco di Lione, Les Nouveaux Caractères, diretto dal brillante direttore e clavicembalista Sébastien d’Hérin, ha interpretato Scylla et Glaucus all’Opéra Royal di Versailles,concerto che è stato replicato l’anno successivo nella  chiesa La Chapelle de la Trinité di Lione, che offre un ricco programma di concerti di musica antica nell’ambito del Festival de Musique Baroque de Lyon. Da quelle esibizioni a Versailles e a Lione è stata realizzata un’ottima registrazione discografica, pubblicata e lanciata sul mercato nel 2015 dall’etichetta Alpha Classics. Questa tragedia musicale con libretto in francese, scritto da Alberet e ispirato a un episodio delle Metamorfosi di Ovidio, è musicalmente accattivante, con una scrittura orchestrale ricca e armoniosa, arie emozionanti e virtuosistiche, numerosi cori, con un tocco di brillantezza italiana (ricca di italianismi, come è stato descritto) che si allontana dal modello dell’opera francese di Rameau, poiché, come già sottolineato, Leclair si formò musicalmente al di là delle Alpi. La trama è ambientata in Sicilia, dove la ninfa Scilla (Escila) respinge l’amore, e il dio Glauco (Glaucus), figlio di Poseidone, disperato nel tentativo di conquistarla, chiede l’aiuto della maga Circe (Circé), la quale finisce per innamorarsi di lui e gli fa un incantesimo, ma Glauco finisce per ricordare Scilla. I due si ritrovano e si innamorano, manifestando il loro amore e la loro felicità in un’allegra festa in cui Glauco invoca gli dei del mare affinché cantino all’amore. Ma la loro gioia dura poco quando Circe appare, avvolta da una nuvola, e con la sua furia separa gli amanti e le divinità con un monologo vendicativo. La gelosa Circe, con l’aiuto di Ecate, ottiene un veleno per eliminare Scilla. Durante una festa, Scilla e Glauco si amano nonostante la paura che Circe incute loro. I siciliani festeggiano la liberazione dal giogo dei ciclopi, ma il veleno della maga ha effetto su Scilla, che si getta in mare trasformandosi in una roccia; Circe trionfa di fronte alla disperazione di Glauco. In questa rappresentazione, in linea con la messa in scena all’Opernhaus di Zurigo, non è stata eseguita la versione integrale dell’opera e sono state eliminate, tra le altre cose, il Prologo (con le bellissime pagine che lo accompagnano) in onore di un certo monarca guerriero francese; pertanto, le tre ore originali dell’opera sono state ridotte a sole due ore. Ciononostante, questa nuova versione concertante serve a riportare alla luce e a introdurre sulla scena barocca attuale uno dei gioielli della tragédie lyrique francese. Fin dall’ouverture si è potuto ascoltare un’orchestra brillante, gioiosa e piena di energia, sotto la direzione di Emmanuelle Haïm, la quale ha deciso di concentrarsi esclusivamente sulla direzione, mettendo da parte il clavicembalo da cui era solita dirigere, mostrandosi più attenta a esaltare le virtù dei musicisti della sua orchestra. Le Concert d’Astrée ha regalato una resa orchestrale ricca di virtuosismo negli archi ed emozionante nei legni, con un senso di leggerezza e dinamismo. Il suo modo di plasmare la partitura, con controllo e attenzione alle voci degli interpreti, ha contagiato tutti di gioia, nonostante la trama dell’opera possa sembrare fragile. Il coro Zürcher Sing-Akademie, composto da ventidue elementi, che aveva partecipato alla messa in scena di Zurigo ha sostituito il coro di cantanti del Concert d’Astrée, dando prova di omogeneità, cantando con eleganza e vivacità gli abbellimenti della partitura, mostrando un lato tenero e, a tratti, minaccioso. All’interno del coro, l’haute-contre Daniel Brant ha interpretato un pastore, Peter Strömberg un silvano e il basso Ekkehard Abele Ecate. Il ruolo di Scilla è stato ben interpretato dalla soprano Elsa Benoit, che per me è stata una rivelazione e un’interprete di spicco nelle diverse occasioni in cui l’ho ascoltata, a partire dalla sua interpretazione nella Semele di Händel nel novembre del 2022, sempre al fianco di Haïm e del suo Concert d’Astrée. Il soprano francese possiede la grazia e la giusta gestualità richieste dal ruolo, regalando un’esecuzione emozionante della sua parte sia dal punto di vista tecnico che

interpretativo, con espressività, musicalità ed eleganza nel timbro. Emette gravi morbidi, acuti

leggeri e virtuosistici, e precisione negli abbellimenti. Il suo «Ta gloire dans les cieux» rimane impresso come uno momento culminante della sua interpretazione. Il tenore o haute contre inglese Anthony Gregory ha offerto una buona prestazione vocale, specialmente nella dizione del suo impegnativo ruolo di Glaucus, cantando con sentimento e autorevolezza i suoi recitativi e le sue arie, ma con notevole flessibilità della voce, un po’ leggera, ma capace di trasmettere con convinzione. L’aria più significativa di questo ruolo, nel V atto, è «Chantez l’amour», che ha affrontato con buona tecnica. Da parte sua, il soprano Chiara Skerath, che si è calata nel personaggio di Circe regalando un’interpretazione convincente dell’energica, gelosa e malevola maga. Con la sua voce ferma da soprano lirico, ha cantato con autorevolezza, un timbroomogeneo e rotondo e un indubbio talento recitativo, che ha dimostrato nei suoi movimenti sul palcoscenico. A completare un ottimo cast vocale, il soprano Gwendoline Bloondeel nel ruolo di Témire, per la sua delicatezza interpretativa in «Allons, chère Témire» al fianco di Scilla, così come il soprano Jehanne Amzal, che ha incarnato con entusiasmo il personaggio di Dorine.




Thursday, January 1, 2026

Le Concert d'Astrée en Barcelona

Fotos: A Bofill

Ramón Jacques

Como parte de una extensa gira que incluyó presentaciones en diversas ciudades de Francia y España, el reconocido y celebre ensamble instrumental y vocal francés especializado en la interpretación de música barroca: Le Concert d'Astrée ofreció un memorable concierto en la pintoresca sala del Palau de la Música Catalana de Barcelona y como parte de la decima temporada de la asociación de conciertos BCN Clàssics.  Aunque el concierto se enfocó en la ejecución del conocido Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736), el programa incluyó piezas de diversos compositores de la escuela de música barroca napolitana, un fenómeno cultural que tuvo su auge en el siglo XVIII en la ciudad frente al mar Tirreno, del cual surgió Alessandro Scarlatti (1660-1725) como una de sus figuras más talentosas e influyentes, y cuyo estilo se convirtió como referente en la tradición musical occidental, por su música sacra, profana e instrumental. La velada inició con el Concierto a cuatro para cuerdas número 5 en la menor de Francesco Durante (1684-1755) una pieza poco conocida y olvidada, de quien fuera profesor de Scarlatti en Nápoles, para dos violines, violonchelo y bajo continuo, que el ensamble francés recuperó y ofreció en esta ocasión en una sentida interpretación, en la que los arcos parecían acariciar las cuerdas con coloridos contrastes de expresividad en cada uno de sus tres movimientos. Durante fue un compositor que influyó en la evolución de la música napolitana, ya que se dedicó particularmente a la enseñanza y componer música eclesiástica, dejando a un lado la composición operística, un género muy importante en el tiempo y lugar donde vivió.  De Domenico Scarlatti (1685-1757), hijo prolífico de Alessandro quien, a pesar de vivir a la sombra de su padre su música floreció principalmente en las cortes de Portugal y España.  De este compositor se ejecutó su Salve Regina para contratenor y cuerdas en la menor, que tuvo como solista la presencia de Carlo Vistoli, el reconocido contraltista, como el mismo se define, quien desplegó lirismo y amplitud en un estilo más operístico que camerístico, sacro o religioso, que es homogéneo en su centro, sus agudos, en su apego al sentido del texto, con una textura musical muy expresivo y especialmente seductora. Domenico Scarlatti compuso quince óperas y numerosas obras sacras, hoy desconocidas, salvo la obra escuchada en esta velada, que evoca la ópera en pequeñas cadencias virtuosas y pasajes. De otro compositor imprescindible de la escuela napolitana Leonardo Leo (1694-1774) – incluso se escuchó su Salve Regina para soprano y cuerdas en fa menor, que tuvo como solista a la soprano húngara Emőke Baráth. La composición de Leo es una joya que mezcló el virtuosismo vocal la destreza en la ornamentación y el legato que le imprimió esta destacada interprete del estilo barroco, cuya voz fue arropada de las cuerdas y el bajo continuo con un estilo de carácter sacro, en un estilo elegante y expresivo del compositor.  Alejándose un poco la música napolitana, el ensamble interpretó la Sinfonía fúnebre en fa menor D.2.2 del violinista italiano Pietro Antonio Locatelli (1695-1764) quien vivió gran parte de su vida en Amsterdam, y se dio a conocer principalmente por su música instrumental: conciertos grosos y conciertos para solista y sonatas, de un estilo estilísticamente cercano al de Arcangelo Corelli (1653-1713) y a la riqueza amónica de Antonio Vivaldi (1678-1741). Su sinfonía fúnebre, en cinco movimientos, inicia con el “Lamento” trágico, que evoca el inicio del Stabat Mater de Pergolesi, seguido de un grato “Alla breve ma moderato” sus contrastantes “Grave” y “Non presto” su movimiento más ligero que parece ser el de un concierto grosso, para culminar con “La Consolazione” algo más moderno que nos hace pensar por su parecido a la música de Haydn.   El concierto culminó con el Stabat Mater de Pergolesi, que unió las dos compenetradas de Vistoli y Baráth, en un motete en doce secciones, sin recitativos, en el que se alternan los solos y dúos vocales sobre un acompañamiento de cuatro partes de cuerda y bajo continuo. La obra es eminentemente expresiva, con algunas disonancias y efectos conmovedores y tristes.  Pergolesi, compuso con un estilo y un gusto melódico más cercano a la ópera que a la tradición eclesiástica, un lenguaje más enfocado al corazón que al espíritu. Notables intervenciones tuvieras ambos solistas, pero queda el recuerdo de la memorable interpretación de la alegre aria Quae moerebat et doleba (Ella que lloró y sufrió) que regaló Carlo Vistoli.  Desde el órgano, la maestra Emmanuelle Haïm, directora y fundadora de esta agrupación instrumental, quien demostró la manera detallada, rigurosa y entusiasta con  la que guía y contagia a sus músicos, de los que extrajo un sonido compacto, ligero y dinámico, con apego y atención a las voces; de la que actualmente es una de las mejores orquestas francesas de música antigua, ya que posee mucho oficio, especializándose en ópera, en los fosos de importantes teatros de ópera de los teatros de Lille, su sede, y de las óperas de Paris, Amsterdam, y el próximo año de Zurich, entre varios otros.  Ante el entusiasmo del público del público, en una sala repleta para este concierto, se interpretaron dos bises de dos diferentes oratorios de Händel los cuales fueron 'Dolci chiodi' de La Resurrezione; y 'Who calls my parting soul from death' de Esther.





Thursday, December 7, 2023

Rodelinda en Los Ángeles

Foto: Iestyn Davies (contratenor) @ The English Concert  y Ramon Jacques 

Ramón Jacques

Después de las exitosas presentaciones de Alcina y Salomón ofrecidas consecutivamente como parte de sus dos últimas temporadas, la Ópera de Los Ángeles continua su sociedad con la orquesta barroca inglesa The English Concert, que en esta ocasión ejecutó, en versión concierto, una joya musical y vocal poco representada de Georg Friedrich Händel (1685-1759), Rodelinda, reginda de’ Longobardi HWV 19, ópera seria en tres actos con música del propio Handel y libreto en italiano de Nicola Francesco Haym a partir de una pieza basada en una obra de Pierre Corneille de 1652, y que tuvo su estreno en Londres en 1725. El ciclo de óperas de Handel, en el escenario de Los Ángeles debió comenzar inicialmente en el 2000 con la ópera Tamerlano HWV 18 que desafortunadamente fue cancelada por la pandemia, sin algún aviso de que se vaya a ser reprogramar pronto. A la par de las giras anuales que incluyen, la que se está convirtiendo ya en una escala habitual y obligada en esta ciudad california, la agrupación inglesa está realizando grabaciones discográficas, para el sello Linn Records, de obras representativas del compositor alemán como Rodelinda (2021) o La Resurrezione (2022), que obtuvo reconocimientos este año, o Tamerlano, aún en proceso de grabacion. Diversas compañías y teatros de ópera, entre los que se incluye el de Los Ángeles, han dejado de producir óperas del repertorio antiguo, y les han cedido ese espacio a agrupaciones especializadas en el género, el estilo, su práctica y que lo interpretaron con instrumentos antiguos, generalmente en versión en concierto. De igual manera, algunos teatros, que deciden realizar montajes escénicos, en lo que parece convertirse en una tendencia, están optado por recurrir a agrupaciones especializadas en música barroca confiándoles la parte orquestal. A este respecto, se puede citar un  recordado hito que  ocurrió en el 2010 cuando la Ópera Estatal de Viena decidió escenificar: Alcina de Handel, presumiblemente el primer título barroco de la compañía, contando con el ensamble francés Les Musiciens de Louvre bajo la conducción de su titular Marc Minkowski; y recientemente la Ópera de Ámsterdam hizo lo propio en su montaje de Giulio Cesare invitando a Le Concert d'Astrée con su directora Emmanuelle Haïm, producción a la que asistí a principios de este año  y reseñé, misma situación que ha ocurrido en la Ópera de Paris, entre muchos ejemplos que se podrían mencionar. Desde el clavecín, y al frente de su orquesta Harry Bicket realizó una lectura eficiente de la partitura, con buena dinámica, precisión y extremado cuidado por las voces y su lucimiento en la brillante sucesión de arias que contiene la partitura. Por su parte los músicos de la orquesta se desempeñaron con desenvoltura y convencimiento en su práctica, exhibiendo un sonido homogéneo y fresco que emanó de la sección de cuerdas, así como de los oboes, flautas y la tiorba, logrando el cometido de agradar al público que escuchaba y el de crear marco adecuado para la parte cantada. Afecto a trabajar con cantantes angloparlantes, del elenco que eligió  Bicket en esta ocasión sobresalió la soprano Lucy Crowe, como Rodelinda, quien mostro virtudes en su canto como una tonalidad rica, bien articulada, la capacidad de conmover y extraer los tintes dramáticos y los momentos de sufrimiento por los que atraviesa el personaje, que adornó con sublimes ornamentos dejando momentos memorables en sus arias "L'empio rigor del fatto" y Se'l mio duol non è sì forte” además del conmovedor dúo del final del acto II "Io t'abbraccio" con Bertarido. Este personaje fue interpretado con la dominante presencia escénica y el sorprendente desempeño vocal del contratenor Iestyn Davies (tanto el cómo Crowe aparecen en la grabación mencionada de esta ópera).  El papel fue compuesto para el célebre contratenor italiano Senesino, y ofrece momentos y arias de sentimientos profundos, que aquí Davies supo transmitir con facilidad, destreza y claridad, como en la conocida aria: “Dove sei, amato bene?” Otra fortaleza del elenco fue la presencia de la mezzosoprano Christine Rice, reconocida interprete que dio relevancia al papel de Eduige por la suntuosidad de su canto, y por su desempeño actoral con el que dio sentido a su personaje.  Muy bien estuvo el contratenor Aryeh Nussbaum Cohen en papel de Unulfo, con una voz ágil, dúctil que agradó con su ejecución del aria "Fra tempeste funeste", escuchada con frecuencia en concierto.  El tenor Eric Ferring en el papel de Grimoaldo, mostro finura y elegancia en su canto, desplegando una voz ligera y grata en su color. Finalmente, en el papel de Garibaldo, de poca relevancia y fortuna en la trama, el bajo-barítono Brandon Cedel tuvo un discreto desempeño por su canto amplio, robusto, y fuera de estilo. Es de notar que, sin contar con fastuosas escenografías y vestuarios, y con tan solo ciertos movimientos, gestos y actitudes escénicas de los cantantes basta para hacer entendible la enredada historia de la ópera permitiendo a la audiencia concentrarse en la música y el canto. Al final, con mucho entusiasmo y aclamación premio el público presente a los intérpretes y músicos por la electrizante función que regalaron. Lástima que solo se haya programado una sola función, que no logró llenar el inmenso Dorothy Chandler Pavilion, además de las inexplicables deserciones de público en los dos intervalos, que demuestran que quizás la ópera barroca sigue siendo un pendiente que aún debe resolver el teatro para involucrar más a los que asisten a lo que aquí se programa.'






Friday, February 3, 2023

Giulio Cesare en Ámsterdam

Foto: Monika Rittershaus

Ramón Jacques

Uno de los teatros más vanguardistas y audaces de todo el circuito de teatros internacionales debe ser sin lugar a dudas la ópera de los Países Bajos, ahora conocida simplemente como Die Nationale Opera.  Su interesante y atrevida elección de títulos, algunos raros o desconocidos, y sus producciones siempre terminan ofreciendo gratas y satisfactorias sorpresas, otras no tanto, que no dejan a ningún asistente indiferente. Una de las características del teatro, es el no poseer propiamente una orquesta estable lo que le permite invitar, según el titulo o repertorio, a las mejores orquestas locales, que en Países Bajos tienen varias de alto nivel, como: la Real Orquesta del Concertgebouw o la Rotterdams Philharmonisch Orkest, entre otras; y para obras del barroco, tal y como sucediera en esta nueva producción de Giulio Cesare in Egitto, el drama per música en tres actos estrenado el 20 de febrero de 1724 en el King’s Theatre de London de Georg Friedrich Händel (1685-1759) con libreto de Nicola Francesco Haym,  se dio el lujo de invitar al ensamble francés Le Concert d'Astrée y a su directora, la clavecinista Emmanuelle Haïm, quienes durante varios años en su sede en la ópera de Lille en el norte de Francia, están llevando a cabo un ciclo de las óperas más representativas de la producción de Handel, y son en la actualidad los intérpretes más reconocidos de sus interpretaciones históricamente informadas. El primer acierto de esta velada estaba garantizado desde el foso. Con el entusiasmo y motivación que caracteriza a Haïm quien ofreció desde su clavecín, una concertación puntual, provocando un sonido barroco sumamente nítido, ligero y dinámico, que se valió de la óptima acústica de la sala.  Lo que emanó del foso se puede resumir a grandes rasgos como una orquestación rítmica, compacta y propulsora en los movimientos y tempos, con seductores adagio cuando fue requerido. El buen elenco de cantantes invitados esta ocasión contó con la presencia del contratenor francés Christophe Dumaux, quien personificó un enérgico Giulio Cesare, con voz clara, dúctil, bien gestionada, a pesar de alguna estridencia en ciertos pasajes, pero decisiva en su desempeño general.  El personaje de Cleopatra se benefició de la presencia de la soprano Julie Fuchs, una convincente interprete que sabe dar sustancia y credibilidad a sus personajes, con atractiva presencia escénica y cautivador canto, ágil y colorido en su timbre, De sus diversas intervenciones se destacaría el delicado color que imprimió, con el acompañamiento del traverso a su aria ‘Piangerò la sorte mia’ Destacable también fue la presencia de la mezzosoprano Teresa Iervolino en el personaje de Cornelia, con una voz suntuosa, seductora y amplia. La mezzosoprano Cecilia Molinari, cantó seguridad y suavidad el papel de Sesto, aunque escénicamente fue penalizada por la dirección escénica, que le impidió mostrar realmente a su personaje. Se pueden mencionar las cualidades vocales mostradas por el contratenor persa-canadiense Cameron Shahbazi, y del resto de los cantantes se puede hablar solo de un desempeño aceptable o cumplidor, sin mucho que destacar como el contratenor estadounidense Jake Ingbar en el papel de Nireno, el barítono Georgiy Derbas-Richter que dio vida al personaje de Curio, y el bajo-barítono Frederik Bergman como Achilla.  Desde el punto de vista escénico, la producción le fue encargada al célebre director español Calixto Beito, la idea en principio lucia atractiva, la de unir a las mejores orquestas y cantantes con los mejores directores de escena, como sucediera recientemente y de manera exitosa con Barrie Kosky y Le Concert d'Astrée con Semele en Lille.  Giulio Cesare, es una obra que trata sobre enredos que mezclan política con poder y sensualidad, pero por lo visto en escena Bieito, fue algo que no supo resolver para convencer al espectador.  Su concepto se basó en lo que describió como el exceso y acumulación de dinero y poder que, en inhóspitos países, calurosos y desérticos, como Arabia Saudita, se han convertirse en influyentes centros financieros. Su idea escénica, situó la acción al día de hoy con un escenario vacío, y una enorme jaula en el centro que se levantaba y se convertía en una pantalla en la que se transmitían jeroglíficos y transmisiones, que el describió como u vanguardista montaje high-tech, que se compra con dinero.  Su trabajo actoral, se enfocó en la excesiva violencia, agresiones de todo tipo, sexuales, algunas vulgares, que parecían no tener una dirección o fin que la integrara con la trama, con el canto y con la música. Este montaje de Bieito, a diferencia de sus trabajos más conocidos como Carmen o Don Giovanni, parece navegar por aguas turbulentas, y que terminara siendo archivada en el cajón de una de los múltiples montajes de Regietheater.  Su equipo de trabajo lo conformaron Rebecca Ringst, encargada de los diseños, Ingo Krügler de los vestuarios y Michel Bauer de la iluminación y Sarah Derendinger en la concepción y transmisión de videos.



Monday, February 11, 2019

Rodelinda di Handel - Opera di Lille


Foto: Simon Gosselin
Ramón Jacques
L’opera di Lille  ha iniziato la sua nuova stagione con Rodelinda, considerata come una delle opere liriche più importanti di Haendel, al pari di Tolomeo o Giulio Cesare,  e che fa parte del ciclo e dell’esplorazione di opere di questo compositore che sta conducendo la direttrice musicale Emmanuelle Haïm alla guida di questo teatro. La messa in scena è stata di Jean Bellorini, come pure la direzione scenica, che si è incaricato delle scenografie e delle luci. Ingegnosa idea del regista, la storia rivista attraverso gli occhi di un ragazzo, Flavio, figlio di Rodelinda, che rappresenta il fulcro dell’azione apparendo costantemente in scena osservando come personaggi e  i fatti si svolgono nelle abitazioni in miniatura dentro una casa di bambole, con immagini e proiezioni sul fondo dello scenario in particolar modo della faccia del bambino. La scena si svolge al buio mentre un raggio folgorante di luce, e per un istante un immagine di luce al neon, illumina i solisti in ogni loro intervento creando una scena visivamente molto artistica e carica di qualità drammatica. Rodelinda è stata interpretata dal soprano trinitario Jeanine de Bique, che ha eccelso nel suo disimpegno scenico dando profondità al personaggio. Nel suo canto ha esibito un timbro brillante, agile, leggero, col quale ha trasmesso diverse emozioni e un effetto malinconico nelle sue arie. Il controtenore Tim Mead ha mostrato sicurezza nella sua voce e nell’uso della coloratura così come nella corretta prestazione; ugualmente Jakub Józef Orliński l’altro controtenore del cast, ha cantato con un registro acuto penetrante anche se scenicamente ha esagerato forzando la resa. Il contralto Avey Amereu è stata una maliziosa Eduige di timbro brunito, potente e di buona proiezione. Completavano con i loro ruoli il basso Andrea Mastroni come Garibaldo e il tenore Benjamin Hulett come Grimoaldo. In buca Emmanuelle Haim, dirigendo con autorevolezza ed entusiasmo il suo ensemble di strumenti originali, Le Concert d’Astrée, ha offerto una bella lettura poetica carica di energia , emozione e adeguata dinamica.



Rodelinda en Lille, Francia


Foto: Simon Gosselin

Ramón Jacques

La Ópera de Lille inició una nueva temporada con Rodelinda, considerada como una de las obras liricas más importantes de Handel, a la par de Tolomeo y Julio Cesar, y que forma parte del ciclo y exploración de obras de este compositor que está llevando a cabo en este escenario la directora musical Emmanuelle Haïm. La puesta en escena fue de Jean Bellorini, quien además de la dirección escénica, se encargó de las escenografías y de la iluminación. En la ingeniosa idea de Bellorini, la historia es vista a través de los ojos de un niño, Flavio, hijo de Rodelinda, quien es el eje de la acción apareciendo constantemente en escena observando como los personajes y la acción se desarrolla en las habitaciones en miniatura dentro de una casa de muñecas, con imágenes y proyecciones al fondo del escenario, particularmente de la cara del niño. La escena se lleva a cabo en la oscuridad, mientras que un fulgurante rayo de luz, y por momentos un cuadro de luz neón, ilumina a los solistas en cada una de sus intervenciones creando escenas visualmente muy artísticas y cargadas de dramatismo. Rodelinda fue interpretada por la soprano trinitaria Jeanine De Bique, quien sobresalió en su desempeño escénico dando profundidad al personaje. En su canto exhibió un timbre brillante, ágil, ligero con el que transmitió diversas emociones y un efecto melancólico a sus arias. El contratenor Tim Mead mostró solvencia en la voz y el manejo de la coloratura, así como una correcta actuación; de igual manera Jakub Józef Orliński el otro contratenor del elenco, cantó con un penetrante registro alto, aunque escénicamente sobreactuó forzando demás su parte. La contralto Avery Amereu, fue una maliciosa Eduige, de timbre oscuro, potente y de buena proyección. Cumplieron con sus papeles el bajo Andrea Mastroni como Garibaldo y el tenor Benjamin Hulett como Griomaldo. En el foso Emmanuelle Haïm, dirigiendo con autoridad y entusiasmo a su agrupación de instrumentos antiguos, Le Concert d’Astrée, ofreció una grata lectura poética cargada de fuerza musical, emotividad y adecuada dinámica.



Friday, February 2, 2018

Stabat Mater di Pergolesi - Los Angeles Philharmonic

Foto: Peter Meisel 
Ramón Jacques
La programmazione di opere barocche nella stagione concertistica della Filarmonica di Los Angeles è molto limitata, quasi inesistente, come pure la partecipazione di direttori specializzati nel genere. Nonostante le sue visite siano state distanziate nel tempo, dal debutto locale del 2011, si può dire che Emmanuelle Haïm è la persona in cui l’orchestra confida per prendersi carico di questo programma. La clavicembalista francese, che dirige la maggior parte dei suoi concerti dal suo strumento con carattere e personalità, inietta passione entusiasmo alle sue letture, denotando conoscenza del repertorio e cura minuziosa del dettaglio, e questo concerto non è stata una eccezione. Bene ha risposto l’orchestra, e il risultato generale è stato soddisfacente, il ridotto gruppo di preparati musicisti con strumenti moderni (rinforzati da una tiorba, un secondo clavicembalo, organo, percussioni e ottoni), ha offerto una esecuzione che in alcuni momenti si avvicinava più ad un pezzo sinfonico, un po’ rigida nella dinamica e nei colori, che avrebber richiesto più gusto e sapore. Se ben si intende che la musica barocca non è una priorità delle orchestre, considero che si potrebbe dedicarle più tempo: in ugual modo si gradisce la possibilità di ascoltare dal vivo e in diretta pezzi confinati alla sala di registrazione Il programma del concerto è stato interessante, fedele al suo interesse per la musica vocale e per l’opera  Emmanuelle Haïm ha incluso una selezione di arie e parti orchestrali dall’opera Fairy Queen di Purcell così come il sempre commovente Stabat Mater di Pergolesi, in cui ha intrecciato in modo sottile le voci con un confortante e rilassante suono degli archi, in uno dei più migliori della serata. La scelta dei solisti è stata decisiva, con il controtenore francese Christophe Dumaux con tono brunito nella sua voce, flessibile e comunicativa, e il soprano Laura Claycomb che ha dato intenzione ad ogni nota emessa, inondando la sala da concerto di chiarezza e luminosità. Si è ascoltata anche la Suite per orchestra n. 3 in re maggiore di J. S. Bach, con la celeberrima Aria sulla quarta corda. La serata si è conclusa con una squisitezza, il sempre emotivo duetto Pur ti miro dall’Incoronazione di Poppea di Monteverdi.



Sunday, January 28, 2018

Stabat Mater de Pergolesi - Los Angeles Philharmonic

Foto: Peter Meisel

Ramón Jacques

La programación de obras barrocas en los conciertos de la Filarmónica de Los Ángeles es muy limitada, casi inexistente, como también lo es la participación de directores especializados en el género. Aunque sus visitas han sido espaciadas, desde su debut local en el 2011, se puede decir que Emmanuelle Haïm, es la persona en quien la orquesta confía para hacerse cargo de estos programas. La clavecinista francesa, que conduce la mayor parte de los conciertos desde su instrumento con carácter y personalidad, inyecta pasión y entusiasmo a sus lecturas, en las que denota conocimiento del repertorio y un cuidado minucioso de cada detalle, este concierto no fue no fue la excepción. Si bien la orquesta le respondió, y el resultado general fue satisfactorio, el reducido grupo de competentes músicos con instrumentos modernos (reforzados con tiorba, un segundo clavecín, órgano, percusiones, metales) ofreció una ejecución que por momentos se aproximaba más al de una pieza sinfónica; algo rígida en la dinámica y el color, que requería mayor gusto y sabor. Se bien se entiende que la música barroca no es una prioridad de la orquesta, considero que se podría dedicarle más tiempo; de igual manera se agradece la posibilidad de escuchar en vivo y en directo piezas confinadas a grabaciones. La elección de piezas para el concierto fue interesante, ya que fiel a su interés por la música vocal y la ópera Emmanuelle Haïm, incluyó una selección de arias y partes orquestales de la ópera de “The Fairy Queen” de Purcell, así como el siempre conmovedor Stabat Mater de Pergolesi. en el que entrelazó de una manera muy sutil las voces con un reconfortante y relajante sonido de las cuerdas, en uno de los puntos más sobresalientes del concierto. La elección de solistas fue decisiva, por el aporte del contratenor francés Christophe Dumaux con la tonalidad oscura en su voz, que es flexible y comunicativa; y el de la soprano Laura Claycomb que dio intención a cada una de las notas que emitió y que inundaron la sala de conciertos con claridad y lucidez.  Se escuchó también la Suite para orquesta 3 en re mayor de J.S. Bach, con su muy conocida Aria para la cuerda de sol.  La velada concluyó con un caramelo, el siempre emotivo duo “Pur ti miro pur ti godo” de La Coronación de Popea de Monteverdi.

Tuesday, April 21, 2015

Natalie Dessay e Emmanuelle Haïm in Los Angeles California

Foto: Emmanuelle Haim - (c) Marianne Rosenstiehl

Ramón Jacques

In ogni stagione della LAPhilharmonic  si colloca parallelamente un ciclo di musica barocca con la presenza di orchestre e solisti specializzati come Concerto Köln e Les Arts Florissant quest’anno, ma l’esecuzione di opere antiche con la propria orchestra è stata sempre poco soddisfacente. Questa tendenza pare essere cambiata dal 2011 quando debuttò Emmanuelle Haïm dirigendo un programma dedicato ad Haydn con il soprano Sonya Yoncheva. La Haim è tornata in questa sala per dirigere il concerto intitolato “Haendel & Vivaldi” che si è incentrato in larga parte sull’opera Giulio Cesare di Haendel, con la presenza del celebre soprano Natalie Dessay. Entrambe le artiste hanno realizzato diverse registrazioni in CD, una delle quali per la Virgin Classics (ora Erato) che contiene le arie del personaggio di Cleopatra. La Dessay debuttava qui in questa occasione, ma sfortunatamente non in una produzione operistica.  Nella prima parte del concerto si sono ascoltate la Primavera e L’Estate dalle Quattro Stagioni di Vivaldi con la folgorante e colorita esecuzione della violinista francese Stéphanie-Marie Degand.  Emmanuelle Haïm ha diretto dal clavicembalo con la sua solita gestualità ed espressività sempre in contatto visuale con i musicisti e interangendo con essi. Un ridotto gruppo dell’orchestra, con strumenti moderni, rinforzati da tiorba e clavicembalo, hanno offerto un risultato soddisfacente son un suono compatto e omogeneo più per il livello dei musicisti che per conoscenza e convinzione sul repertorio. La seconda parte è fluita con maggior naturalezza e rilassatezza con la mano della Haïm che domina e vive la musica di questo compositore e sa trasmettere questa sensazione contagiando gli artisti. Dopo l’Ouverture dell’opera si è realizzata una sequenza di recitativi e arie di una durata di più di un’ora. Un successo fu invitare il controtenore Christophe Dumaux, che ha cantato la parte di Giulio Cesare, e ha mostrato dominio vocale con timbro solido e colorito con il quale enunciava ogni sillaba dell’arie “Aure, deh, per pietà” o con dinamismo in “Al lampo dei auri”. Da parte sua Natalie Dessay resta un’artista di fama e accattivante nonostante la lontananza dal teatro d’opera. La sua voce suonava in alcuni momenti un po’ forzata e in questo recital non ha cantato le arie più fiorite di Cleopatra, ma senza dubbio la sua maniera di ornamentare le linee handeliane è stata notevole. La sua agilità e chiarezza pareva intatta ascoltando l’aria “Da tempesta il legno infranto”, e il controllo vocale e teatrale che ha impresso nella triste “Piangerò la sorte mia” è stato commovente. Le sue altre interpretazioni sono state apprezzate dal pubblico che gremiva la sala nell’ultimo dei tre concerti che si sono realizzati. L’evento si è concluso con la giubilante e allegra interpretazione dei due solisti di “Caro, bella”, duetto  con il quale si conclude l’opera.