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Monday, April 18, 2016

Der Rosenkavalier di Strauss – Lyric Opera Chicago

Fotos: Cory Weaver

Ramón Jacques

Anche se il Rosenkavalier non è del tutto sconosciuta , dato che è programmata con una certa regolarità in diversi teatri ogni anno, è un’opera che senza dubio per esigenze artistiche, musicali e tecniche prevede una prova per la capacità il livello e le risorse del teatro che la programma, come ora alla Lyric Opera di Chicago che l’ha prevista in questa stagione dopo dieci anni di assenza dalle scene. Un successo è stato contare sulla proposta raffinata e ammirabile di Thierry Bosquet, proveniente dall’Opera di San Francisco, che cercando di dare autenticità alla scena si ispirava per la sua creazione agli schizzi dei costumi e decori del secolo diciassettesimo che il pittore austriaco Alfred Roller utilizzò per la prima a Dresda del 1911. Le luci di Duane Schuler sono state decisive per un bell’effetto visivo e per fare ogni scena attrattiva. Nel suo debutto locale la regista tedesca Martina Weber ha cercato di offrire una narrazione tradizionale alla trama e ai movimenti specifici e dettagliati degli artisti, e giocando con l’amarezza, la drammaticità e la commedia senza incorrere in eccessi o esagerazioni, ha realizzato un lavoro accettabile. La sempre affidabile orchestra del teatro è stata diretta da Edward Gardner la cui lettura è stata  bilanciata e fluida, estraendo l’abbondanza orchestrale della partitura, dando spazio al disimpegno e alla espressione vocale. Pe la classe e la distinzione scenica mostrata in palcoscenico, il soprano Amanda Majeski è stata una Marescialla ideale che pure si è distinta per la brillantezza e la tonalita della voce. 
Il mezzosoprano francese Sophie Koch è uno dei migliori interpreti attuali di Octavian, personaggio a cui ha donato disinvoltura e aplomb come pure colore musicale variegato e brunito. Christina Landsamer soprano che ha debuttato in questo teatro come Sophie è piaciuta per il timbro chiaro e risplendente soprattuto per la chimica romántica e compenetrazione vocale che aveva con l’Octavian della Koch. Il basso Matthew Rose è stato corretto vocalmente e scenicamente dando vita ad un arrogante e volgare Barone Ochs anche se il suo giovanile aspetto pareva non essere in sintonía con il ruolo che interpretava. Dal cast completo meritano una menzione il tenore René Barbera come temore italiano, così come Rodell Rosel e Megan Marino nei panni degli intriganti Valzacchi e Annina, e l’esperto barítono tedesco Martin Gartner come Faninal. 

Wednesday, April 6, 2016

Der Rosenkavalier -Lyric Opera Chicago


Fotos: Cory Weaver

Ramón Jacques

Aunque Der Rosenkavalier  no es del todo desconocida, ya que es programada con regularidad por diversos teatros cada temporada, es sin duda una ópera que por sus exigencias musicales, artísticas y técnicas supone una prueba para la capacidad, el nivel y los recursos del teatro que la programa, como ahora es el caso de la Ópera Lirica de Chicago que la repuso esta temporada después de diez años de no hacerlo en su escenario. Un acierto fue contar con el admirable y refinado marco de Thierry Bosquet, proveniente de la Ópera de San Francisco, quien buscando darle autenticidad a la escena se inspiró para su creación en los bosquejos de los decorados y elegantes vestuarios del siglo 18 que el pintor austriaco Alfred Roller utilizó para el estreno de la ópera en Dresde en 1911. La iluminación de Duane Schuler fue decisiva para crear un grato efecto visual y hacer cada escena artísticamente atractiva. En su debut local, la directora de escena alemana Martina Weber buscó dar una narración tradicional a la trama con movimientos específicos y detallados de los artistas, y que jugando con la amargura, el dramatismo y la comedia, pero sin incurrir en excesos o exageraciones realizó un trabajo aceptable. La siempre confiable orquesta del teatro fue bien llevada por Edward Gardner cuya lectura fue balanceada con precisión y fluidez, extrayendo la abundancia orquestal de la partitura, dando espacio al desempeño y a la expresión de las voces. Por el señorío y la distinción escénica que mostró en escena, la soprano Amanda Majeski  fue una ideal Marschallin, que además se distinguió por su brillantez y tonalidad vocal. 
La mezzosoprano francesa Sophie Koch es una de las mejores intérpretes en la actualidad de Octavian, personaje que dotó de desenvoltura y aplomo así como de un oscuro y satinado color musical. Christina Landshamer  soprano que debutó en este teatro como Sophie, gustó por su timbre claro y resplandeciente pero sobre todo por la química romántica y la compenetración vocal que tuvo con el Octavian de Koch. El bajo Matthew Rose estuvo correcto en la parte vocal y en la escénico dando vida a un arrogante y vulgar Barón Ochs, aunque su joven apariencia física pareció no estar en sintonía con el papel que interpretaba. Del extenso elenco de solistas, merecen mención el tenor René Barbera, como el tenor italiano, así como Rodell Rosel y Megan Marino por sus intrigas como Valzacchi y Annina; y el experimentado barítono alemán Martin Gantner como Faninal. 

Wednesday, April 13, 2011

El Caballero de la Rosa de Strauss en la Opera de San Diego, California

Fotos: © Ken Howard.

Ramón Jacques

Con motivo del centenario del estreno de Der Rosenkavalier (ocurrido en Dresden Alemania el 26 de enero del 1911) la Opera de San Diego incluyó en su presente temporada la reposición de una de las obras maestras de Strauss, que estuvo ausente de este escenario desde hace diecinueve años. En primer lugar debe resaltarse la parte visual del espectaculo por el toque de autenticidad y respeto a la época y al lugar en que se ubica la trama, gracias a las tradicionales y elegantes escenografias y a los coloridos y aristocráticos vestuarios que el diseñador belga Thierry Bosquet creó originalmente para la Opera de San Francisco, tomando como inspiración los bocetos originales ideados por Alfred Roller para el estreno mundial de la obra en el siglo pasado. La brillantez de la iluminación de Michael Whitfield contribuyó a hacer que el espectáculo fuera aun más sugestivo. La dirección escénica fue de Lofti Mansouri, quien conoce bien la opera ya que comenzó a dirigirla en los años 60s, e incluso la co-dirigió al lado de Elisabeth Söderström en la producción de su despedida como director artístico de la Opera de San Francisco. Mansouri, entiende que en la obra conviven personajes de diferentes niveles sociales y que cada uno, como describe el texto y la música, posee un carácter definido y una personalidad, lo que resaltó con movimientos lentos, con solemnidad y sin exagerar nunca las situaciones cómicas de la historia. La parte musical fue la menos afortunada, señalando primero las inesperadas cancelaciones de Anja Harteros y de Ferruccio Furlanetto, originalmente contratados para debutar en esta producción a los personajes de la Mariscala y del Barón Ochs. Curiosamente, la deserción de artistas y estrellas semanas antes del inicio de cada producción de este teatro se esta convirtiendo desde hace algunas temporadas en algo habitual. ¿Será acaso una señal de que es necesaria una renovación de fondo en la gestión del teatro, pero sobretodo en la elección de repertorios y por consecuencia de los cantantes y los elencos que se contratan? Ni la soprano Twyla Robinson ni el bajo ingles Andrew Greenan se mostraron a la altura de las exigencias requeridas por los personajes que debían cubrir. Si bien ella mostró dotes artísticos y una grata coloración en su timbre, su insuficiente proyección ocasionó que su prestación fuera prácticamente inaudible durante toda la función. Por su parte Greenan basó su canto en el vigor y en la potencia de su instrumento, y su rígida e impasible actuación no convenció como el arrogante Ochs. Correcta si estuvo la mezzosoprano Anke Vondung en el papel de Octavian, por su ligera, oscura y bien manejada línea de canto. El barítono Hans-Joachim Ketelsen prestó al personaje de Herr von Faninal, la nobleza y el señorío vocal y escénico requeridos por su papel, y el tenor Stephen Costello agradó por su lucida y rica voz lirica en el aria del tenor italiano. La mas destacada de todo el cast fue indudablemente la soprano italiana Patrizia Ciofi, quien creó una delicada y deliciosa Sophie, muy comprometida en la parte actoral, y que ofreció un canto claro y cristalino, muy dúctil y sutil, con el que fue capaz de conmover en mas de una ocasión. El resto de los cantantes y el coro cumplieron de manera satisfactoria. Menos mal que la orquestación de Strauss contiene una musicalidad y una armonía intrínseca que fluye de manera natural, ya que en su lectura Christof Perick estuvo mas preocupado por enderezar el accidentado desempeño de una orquesta que constantemente apuntaba hacia la falta de sincronización, al desfase y a la desafinacion en sus secciones, particularmente la de los metales.