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Saturday, June 21, 2025

Rigoletto en Los Ángeles

Fotos: Cory Weaver / LA Opera

Ramón Jacques

Es imposible ser un melómano y permanecer indiferente para disfrutar y deleitarse musicalmente con las notas de Rigoletto cada vez que se tiene la oportunidad de escucharla en vivo en cualquier teatro.  Aunque no ha pasado tanto tiempo, desde el 2018, cuando fue visto por última vez en el escenario del teatro Dorothy Chandler Pavillion sede de la compañía angelina LA Opera, no es un título que haya frecuentado este recinto con regularidad, más allá de las producciones vistas en las temporadas de 1993, del 2000 y del 2010.  Sin embargo, esta  ópera en tres actos, con música de Giuseppe Verdi (1813-1901) y libreto de Francesco Maria Piave, basada en la obra Le roi s’amuse de Víctor Hugo, que fue considerada una las primeras obras maestras de la etapa media tardía del compositor, se enfrentó a la censura austriaca que controlaba los teatros del norte de Italia en la época de su estreno (que ocurrió en La Fenice de Venecia el 11 de marzo de 1851) e irónicamente las razones de su censura, que en su momento se le atribuyeron a mostrar inmoralidad, la corrupción y la trivialidad obscena de gobernantes y gente en el poder hoy parecen haberse en algo ya normal en la sociedad.  Rigoletto, fue el titulo elegido para concluir una nueva temporada de la LA Opera, cuya elección de títulos tiene un significado en la carrera del maestro James Conlon, como Rigoletto, y todos los que incluye la próxima temporada, y que marcan su adiós como director musical del teatro después de veinte años, posición para la que ya fue nombrado su sucesor al director venezolano Domingo Hindoyan, quien comenzara a escribir aquí su propia historia, con una vara y un alto nivel, que le deja su sucesor, para alcanzar.  De acuerdo con diversas crónicas de representaciones vistas en este teatro en el pasado, muchas coinciden en señalar que se ha adolecido de presentar Rigoletto en producción escénicas convincentes y el haber recurrido al cercano mundo de Hollywood no ha sido la mejor elección.  En esta ocasión, pienso que tampoco se ha logró el objetivo en la parte escénica y actoral del espectáculo.  La producción escénica que se utilizó en esta ocasión, y que surge del fruto de la colaboración entre los teatros de Atlanta, Houston y Dallas, pareció no hacerle justicia tampoco esta vez a la trágica historia que gira en torno al licencioso duque de Mantua, a su jorobado bufón Rigoletto y su Gilda; con la maldición impuesta tanto al duque como a Rigoletto por Monterone.   El montaje creado por Ernhard Rom, consistió en unos amplios muros con pilares de diseño dórico que rodeaban la parte trasera y los lados del escenario, y en el centro una enorme construcción que rotaba sobre el escenario, mostrando en un lado, una enorme pintura y amplios escalones que representaban el palacio del duque, y en la otra cara el balcón y la fachada de la casa de Rigoletto, que fue utilizada también para mostrar el interior de la guarida de Sparafucile.  El tiempo donde se ubicó fue alrededor de los años veinte del siglo pasado, con los cortesanos vestidos con esmóquines negros y máscaras, para esconder y exaltar la perversión y el libertinaje con el que se conducían (con una actuación exageradamente cargada), y una iluminación muy tenue, de Robert Wierzel, que hacía pensar en un psicodrama o escena del cine negro. Aquí Rigoletto no fue el típico jorobado que indica la historia, sino que, por sus coloridos vestuarios de arlequín, y su maquillaje facial en blanco y sus pelucas, era un payaso de circo, al igual que el maquillaje en las cejas de Gilda, intención que se complementaba con bailarines y malabaristas, y que por momentos nos hacía pensar estar frente a una escena de Pagliacci que de Rigoletto.  Las inconsistencias e incoherencias estuvieron en la dirección escénica de Tomer Zvulun, quien abusó en la actuación y del comportamiento libertino de los cortesanos y del duque, con crudas e innecesarias escenas de violencia, como el apuñalamiento de Monterone, que  es rematado por el duque (en el tercer acto, aparece el fantasma ensangrentado del personaje, mientras que un cortejo carga su sarcófago), y en la última escena Rigoletto, pensado que el cuerpo que le entregó Sparafucile es el del duque, igual lo acuchilla varias veces, sin saber que se trataba de Gilda.  La interacción final entre Rigoletto y Gilda mostró al espíritu de su hija cantando a un lado de su cuerpo. Ocurrencias de los directores que buscan protagonismo imponiendo ideas absurdas, que francamente no aportan nada a la historia ni a la función. Incluso me atrevería a decir que  esa escenas desentonaron con el clima de tensión con el que se vivió la puesta en las calles aledañas al teatro, donde se impuso un toque de queda a la mitad de la función, y que fue comunicado a los asistentes por medio de una alerta en los teléfonos celulares, y que, dándole un tinte dramático y operístico a la situación, las entradas al teatro servirían después como un salvoconducto  para que los asistentes abandonaran el teatro al finalizar la representación.  La parte vocal fue ampliamente satisfactoria comenzando por la Gilda de Lisette Oropesa, quien ya había cantado el mismo papel aquí en el 2018, y cuya presencia fue una grata sorpresa por tomar el lugar que dejo Rosa Feola, quien había sido anunciada inicialmente en el papel.  Oropesa, conmovió y maravilló con el manejo virtuoso, seguro y cristalino que le da a su voz.  Cada nota y cada frase tuvo sentido en su interpretación, así como su musicalidad, su variedad de colores y la manera como se regodeó con las notas más agudas que contiene su parte. Como Rigoletto, el barítono Quinn Kelsey mostró las cualidades vocales necesarias para ofrecer una ejecución notable, su voz es robusta, redonda y sólida. Sin embargo, su rigidez y dureza escénica, por momentos irritante, penalizaron una personificación creíble del personaje que ya daba una imagen caricaturesca.  Por su parte, el tenor René Barbera agradó por la calidez y explosividad que le supo imprimir a su desempeño vocal. Su voz ha adquirido cuerpo y canta con elegancia y buena proyección. Actoralmente estuvo discreto, una situación más atribuible a la errada dirección escénica.  Correctos y cumplidores estuvieron el bajo Peixin Chen como Sparafucile y la mezzosoprano Sarah Saturnino como Maddalena, a pesar de sus poco lucidores y estrafalarios vestuarios; y Blake Denson, exhibió una voz pujante y vigorosa como Monterone.  Completaron el elenco el tenor Nathan Bowles como Borsa, el barítono Hyugjin Son como Marullo, el bajo brasileño Vinícius Costa como el Conde Ceprano, la soprano Gabrielle Turgeon como la condesa Ceprano y el Paje; así como la mezzosoprano Madeleine Lyon, con admirable resplandor vocal en el papel de Giovanna, todos ellos miembros del estudio del teatro.   El coro que dirige el maestro Jeremy Frank tuvo su aporte con entusiasmo, profesionalismo y cohesión; y James Conlon, al frente de la orquesta tuvo una inspirada lectura, con conocimiento, intuición, y motivación para extraer del foso un sonido pleno de armonía y conjunción. Sin duda, que su ausencia se sentirá en este teatro, y será difícil de suplirlo al frente de la orquesta y sobre todo por sus infaltables e interesantes charlas una hora antes de todas las funciones que dirigiera.



Thursday, April 19, 2018

Don Pasquale - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Teatro alla Scala, Milano

Massimo Viazzo 

Su tutti i manuali di storia dell’opera il donizettiano Don Pasquale viene indicato stilisticamente come il perfetto antenato di Falstaff. Ma mai come questa volta, nel bellissimo allestimento scaligero, abbiamo potuto cogliere le analogie, le anticipazioni e i rimandi al capolavoro verdiano. Don Pasquale supera qui i limiti del dramma buffo (come recita il libretto) per avventurarsi sui sentieri molto più variegati e chiaroscurati della commedia borghese. Molto ben ideato lo spettacolo firmato da Davide Livermore che ha calato la vicenda nella Roma degli anni ‘50, una Roma nella quale si coglievano moltissimi rimandi al cinema d’autore italiano, in bianco e nero, di quegli anni (con citazioni al cinema di Fellini, De Sica, Pietro Germi…). Livermore non forza mai la mano. Le gags non sono esagerate e i movimenti dei personaggi, come quelli della scena girevole, sono sempre pensati con la partitura in mano. Il regista italiano conosce bene il canto (essendo stato lui stesso tenore) e i cantanti, e questa è una garanzia per la riuscita dei suoi spettacoli. Riccardo Chailly ha sfoderato una concertazione, direi, sinfonica; a volte pareva fonicamente un pochino squilibrata, ma la cura dei fraseggio e l’attenzione ad una rotondità e ad una corposità del suono orchestrale hanno saputo imprimere spessore e profondità al capolavoro estremo del maestro di Bergamo. Ben venga quindi questa lettura concentrata e profonda. Cast molto equilibrato in tutti i ruoli a cominciare dal protagonista, Don Pasquale,  interpretato non a caso in questa produzione da uno dei più rifiniti Falstaff della nostra epoca, Ambrogio Maestri.  Il baritono lombardo ha cantato da par suo, con una grande comunicativa creando un personaggio sfaccettato, venato di malinconia. Spavaldo e vocalmente sonoro il Dottor Malatesta di Mattia Olivieri, voce sana e robusta. Rosa Feola ha donato la sua timbrica fresca alla piccante Norina. Ma la sua interpretazione non è mai ricorsa a quei bamboleggiamenti purtroppo ancora oggi in voga per ruoli come questo. La Feola ha sfoderato notevole sicurezza in tutta l’estensione e ha cantato con precisione e limpidezza. René Barbera ha impersonato un Ernesto ben fraseggiato, tenero ma a anche vigoroso. La sua voce è parsa ben timbrata e sempre gradevole. Ottimo il Coro del Teatro alla Scala preparato a dovere come sempre da Bruno Casoni

Monday, April 18, 2016

Der Rosenkavalier di Strauss – Lyric Opera Chicago

Fotos: Cory Weaver

Ramón Jacques

Anche se il Rosenkavalier non è del tutto sconosciuta , dato che è programmata con una certa regolarità in diversi teatri ogni anno, è un’opera che senza dubio per esigenze artistiche, musicali e tecniche prevede una prova per la capacità il livello e le risorse del teatro che la programma, come ora alla Lyric Opera di Chicago che l’ha prevista in questa stagione dopo dieci anni di assenza dalle scene. Un successo è stato contare sulla proposta raffinata e ammirabile di Thierry Bosquet, proveniente dall’Opera di San Francisco, che cercando di dare autenticità alla scena si ispirava per la sua creazione agli schizzi dei costumi e decori del secolo diciassettesimo che il pittore austriaco Alfred Roller utilizzò per la prima a Dresda del 1911. Le luci di Duane Schuler sono state decisive per un bell’effetto visivo e per fare ogni scena attrattiva. Nel suo debutto locale la regista tedesca Martina Weber ha cercato di offrire una narrazione tradizionale alla trama e ai movimenti specifici e dettagliati degli artisti, e giocando con l’amarezza, la drammaticità e la commedia senza incorrere in eccessi o esagerazioni, ha realizzato un lavoro accettabile. La sempre affidabile orchestra del teatro è stata diretta da Edward Gardner la cui lettura è stata  bilanciata e fluida, estraendo l’abbondanza orchestrale della partitura, dando spazio al disimpegno e alla espressione vocale. Pe la classe e la distinzione scenica mostrata in palcoscenico, il soprano Amanda Majeski è stata una Marescialla ideale che pure si è distinta per la brillantezza e la tonalita della voce. 
Il mezzosoprano francese Sophie Koch è uno dei migliori interpreti attuali di Octavian, personaggio a cui ha donato disinvoltura e aplomb come pure colore musicale variegato e brunito. Christina Landsamer soprano che ha debuttato in questo teatro come Sophie è piaciuta per il timbro chiaro e risplendente soprattuto per la chimica romántica e compenetrazione vocale che aveva con l’Octavian della Koch. Il basso Matthew Rose è stato corretto vocalmente e scenicamente dando vita ad un arrogante e volgare Barone Ochs anche se il suo giovanile aspetto pareva non essere in sintonía con il ruolo che interpretava. Dal cast completo meritano una menzione il tenore René Barbera come temore italiano, così come Rodell Rosel e Megan Marino nei panni degli intriganti Valzacchi e Annina, e l’esperto barítono tedesco Martin Gartner come Faninal. 

Thursday, July 16, 2015

Les Troyens di Berlioz - San Francisco Opera

Cory Weaver / San Francisco Opera

Ramón Jacques

I Troiani, la maestosa grand-opera di Berlioz, è stata messa in scena in versione integrale a San Francisco, e proprio qui l'opera ebbe il suo debutto statunitense nel 1966, anche se in versione ridotta, riproposta poi negli anni 1968 e 1969. In tutte le recite realizzate in quelle tre stagioni i ruoli di Cassandra e Didone  erano stati interpretati dal leggendario soprano francese Regine Crespin. Da allora l'opera è rimasta praticamente nell'oblio negli Stati Uniti e solo il Met l'ha allestita nel 1983 in occasione del suo centenario, così come l'Opera di Los Angeles nel 1991, per cui si deve considerare un privilegio assistere ad uno spettacolo di questa importanza. Qui si è visto  lo spettacolo allestito da David McVicar, coprodotto con il Covent Garden di Londra, la Staatsoper di Vienna e il Teatro alla Scala di Milano, che presenta una lettura classica, diretta, senza utilizzo di sorprese drammaturghe. In scena si è vista una scura e convessa struttura di ferro che rappresentava la città di Troia, così come una enorme testa di cavallo metallica , un robot gigante di quasi otto metri di altezza che con giochi pirotecnici e fuoco rappresentava la distruzione della città di Troia. Nella seconda parte, Cartagine è stata rappresentata con una grande città in miniatura situata al centro della scena circondata da una tribuna concava di modelli architettonici e colori brillanti, allusivi dell'assolato deserto africano. Si è trattato di uno spettacolo in cui si apprezzavano diverse tonalità e contrasti tanto nelle luci come nei costumi di epoche e influenze differenti.  La concezione visiva è stata di Wolfgang Gobbel e le luci di Pia Virolainen. Se pur esistevano punti discutibili nelle idee di McVicar: come la battaglia di Troia trasposta nella guerra di Crimea, i costumi militari pertinenti a quel periodo e gli estesi e fastidiosi balletti, per citare alcuni dettagli che potevano bloccare la teatralità sulla scena, di certo l'allestimento funziona e nulla può offuscare la magnificenza dell'orchestra, delle voci, del coro presenti in questa partitura. il cast è stato capeggiato dalla notevole Cassandra di Anna Caterina Antonacci che ha dato senso al suo personaggiomostrando l'intensità emozionale della moglie tradita, e ha cantato con profondità espressiva, solidità in ogni registro e timbro fascinoso.Susan Graham ha apportato sensualità al ruolo di Didone al quale ha prestato la sua colorita, brunita e sontuosa voce, ideale per esprimere l'esaltazione, così come i malesseri amorosi della regina cartaginese. Il tenore Bryan Hymel ha incarnato con passione e rapimento i momenti di amore e guerra di Enea, con voce robusta, potente, molto brillante negli acuti e nel suo tono. Il baritono Brian  Mulligan ha fatto risaltare Corebo, personaggio di poca sostanza. Il resto del cast è stato di adeguato disimpegno, anche se una menzione speciale spetta per il mezzo soprano Sasha Cooke, affascinante Anna dalla voce morbida e vellutata , e al tenore messico-americano Rene Barbera che come Iopa ha cantato con eleganza e bravura non comune, un artista da tenere d'occhio.  Corretto è stato Christian Van Horn come Narbal. Il coro diretto da Ian Robertson è stato più che un protagonista della recita, mostrandosi attivo in scena e cantando con intonazione e sincronia.  La direzione di Donald Runnicles, ex titolare del l'orchestra , ha dato unità drammatica ad una partitura complessa ed estesa, e nonostante alcuni minimi sfasamenti, ha guidato con intenzione una orchestra che si è mostrata compatta e omogenea e dalla quale ha ottenuto un risultato emozionante e  tangibile. 



Thursday, July 9, 2015

Les Troyens de Héctor Berlioz en la Ópera de San Francisco

Fotos Cory Weaver / San Francisco Opera 

Ramón Jacques

Les Troyens, majestuosa grand-opéra francesa de Héctor Berlioz, se presentó en su versión completa en la Ópera de San Francisco como parte de su temporada de verano 2015. Fue precisamente en este escenario donde la ópera tuvo su debut estadounidense en 1966, en una versión reducida de aproximadamente tres horas, y donde posteriormente fue repuesta en los años 1968 y 1969. En todas las funciones que se realizaron en aquellas tres temporadas, los papeles de Casandra y de Dido fueron interpretados por la legendaria soprano francesa Régine Crespin. Desde entonces, la obra permaneció en el olvido en los Estados Unidos donde fue escenificada en el Metropolitan de Nueva York, en el centenario del teatro, en 1983, y en la Ópera de Los Ángeles en 1991. Por ello es un privilegio poder asistir a un espectáculo de este tipo, en San Francisco, donde se ofreció con el espectacular montaje de David McVicar, coproducido con el Covent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena y el Teatro alla Scala de Milán, y cuyo diseño mostró una lectura clásica, directa, sin sorpresas dramatúrgicas, que consistió en una convexa y oscura construcción de hierro que representaba la ciudad de Troya, con una enorme cabeza de caballo metálica, una especie de funesto robot gigantesco de ocho metros de altura, que con juegos pirotécnicos representaba la destrucción de la ciudad, en la primera parte. Posteriormente, Cartago fue representada con una enorme ciudad en miniatura situada en el centro del escenario, rodeada por unas tribunas cóncavas de modelos arquitectónicos idealistas, y brillantes colores alusivos al desierto africano. Se trató de un espectáculo en el que se pudieron apreciar diversas tonalidades, matices y contrastes tanto en la iluminación como en los vestuarios de diversas épocas e influencias. Las escenografías fueron concebidas por Wolfgang Göbbel y la iluminación correspondió a Pia Virolainen. Si bien existen puntos discutibles en el concepto general de McVicar: como la batalla de Troya trasladada a la guerra de Crimea, los vestuarios militares pertenecientes a ese periodo, o los extensos y fastidiosos ballets, por citar algunos detalles que podrían restar teatralidad a la escena; lo cierto es que la puesta funciona y poco puede opacar la magnitud orquestal, vocal y coral que contiene esta partitura. 
El elenco fue encabezado por la notable Casandra de Anna Caterina Antonacci quien dio sentido a su personaje mostrando la intensidad emocional de la mujer traicionada, y que cantó con profundidad expresiva, solidez en cada registro y fascinante timbre. Susan Graham aportó sensualidad al papel de Dido, al que prestó su colorida, oscura y suntuosa voz, ideal para expresar la exaltación, así como el desanimo amoroso de la reina cartaginés. El tenor Bryan Hymel encarnó con pasión y arrebato los momentos de amor y de guerra por los que atraviesa Eneas, con una voz robusta, potente, muy brillante en los agudos y en su tono. El barítono Brian Mulligan hizo resaltar a Chorèbe, un personaje dotado de poca sustancia. El resto de los cantantes del elenco cumplió con un adecuado desempeño, debiendo mencionar de manera especial a la mezzosoprano Sasha Cooke, glamorosa Anna de voz mórbida y aterciopelada, y al tenor René Barbera quien como Iopas cantó con elegancia y bravura. Correcto estuvo Christian Van Horn como Narbal. El coro, bajo la conducción de Ian Robertson, fue un protagonista más en la función, mostrándose muy participativo en escena y cantando con entonación y sincronía. La concertación de Donald Runnicles, antiguo director titular de esta orquesta, dio unidad dramática a una partitura compleja y extensa, y a pesar de algunos desfases y por momentos innecesaria fuerza, guió con intención a una orquesta que se mostró compacta y homogénea, para obtener un resultado emocionante y tangible.    

Tuesday, April 30, 2013

La Cenerentola di Rossini – Los Ángeles Opera


Foto: Robert Millard / LA Opera 

Dalla sua prima edizione all’Opera di Houston nel 2007 l’impianto scenico del gruppo catalano Els Comediants ha girato il mondo in numerosi teatri, incluso il Liceu di Barcellona dove si è anche realizzata una registrazione su DVD, e il suo arrivo a Los Angeles è coinciso con la riproposta di un’opera che a livello locale era stata vista l’ultima volta nel 2000. Il colore e la brillantezza dei costumi e dei disegni di Joan Guillen, concepiti come un fumetto, insieme alla puntuale direzione registica di Joan Font non hanno perso nulla della loro validitàleggerezza, colore e agilità vocale con le quali catturava il pubblico che alla fine l’ha premia mettendo in risalto la grazia della trama e l’effervescenza musicale dell’opera. Il mezzosoprano Ketevan Kemolidze emergeva come interprete sensibile ed efficace del ruolo di Angelina, e mostrava ta calorosamente. Il tenore di origine messicana René Barbera è stato un discreto Don Ramiro scenicamente poco attraente, dimostrava qualità vocali che ben si adattavano a questo repertorio. Alessandro Corbelli ha dimostrato di dominare la parte di Don Magnifico che ha interpretato in maniera burlesca, divertente e originale, cantando con sicurezza e ardore. Vito Priante ha inutilmente esagerato il ruolo di Dandini, compensandolo però con virtuosismo vocale, e Nicola Ulivieri ha dato vita ad un corretto Alidoro con la sua voce profonda di basso. Il Coro ha partecipato degnamente e per parte sua l’Orchestra si è disimpegnata in modo disuguale sotto la bacchetta del suo direttore principale James Conlon, la cui lettura era impostata su tempi lenti e letargici che causavano alcuni sfasamenti con la scena nel primo atto; ma meglio calibrati, dinamici e melodiosi, nel resto della rappresentazione. RJ

Saturday, April 27, 2013

La Cenerentola de Rossini en la Ópera de Los Ángeles



Foto: Ketevan Kemoklidze como Angelina. Credito: Robert Millard
Desde su estreno en en la Opera de Houston en el 2007, el montaje escénico del grupo teatral catalán Els Comediants ha recorrido muchos teatros importantes del mundo, incluido el del Liceu de Barcelona donde se realizó una grabación en DVD, y su arribo al escenario de Los Ángeles coincidió con la reposición de una obra que a nivel loca fue vista por última vez en el año 2000. El colorido y la brillantez de los vestuarios y los diseños de Joan Guillen, concebidos como un comic, aunados a la puntual dirección escénica de Joan Font no han perdido su vigencia y continúan resaltando la gracia de la trama y la efervescencia musical de la obra. La mezzosoprano Ketevan Kemoklidze despuntó como una sensible y efectiva intérprete del papel de Angelina, y mostró ligereza, color y agilidad en su voz, con la que cautivó a un público que la premió efusivamente. El tenor de origen mexicano René Barbera fue un discreto Don Ramiro en su actuación, pero dejó en evidencia sus cualidades vocales para este repertorio. Alessandro Corbelli demostró el dominio que tiene del personaje de Don Magnifico al que actuó de manera burlesca, hilarante y original, y que cantó con seguridad y atrevimiento. Vito Priante sobreactuó innecesariamente al papel de Dandini, pero lo compensó con virtuosísimo vocal, y Nicola Ulivieri dio vida a un correcto Alidoro con su profunda voz de bajo. El coro tuvo una participación digna de resaltar, asi como las hermanastras Tisbe y Clorinda, intepretadas por Ronita Nicole Miller y Stacey Tappan, respectivamente. Por su parte, la orquesta tuvo un desempeño desigual de la mano de su titular James Conlon, cuya lectura tuvo tiempos lentos y letárgicos que causaron algunos desfases con la escena en el primer acto; pero que estuvieron mejor calibrados, dinámicos y melodiosos en el resto de la función. RJ

Tuesday, July 26, 2011

The 19th Edition of Operalia ended Sunday, 24thJuly - OPERALIA 2011 – Winners

Foto: Operalia, René Barbera, Olga Busuioc, Pretty Yende

The enthusiasm of the Russian public, the exceptional level of all the singers, the commitment of the judges, together with the value of the prizes, made this edition very special, indeed unique in the global scenario. In the beautiful hall of the Stanislavsky Theatre in Moscow, Pretty Yende and René Barbera, amongst all the others, whose names will be inscribed in the history of the competition (Javier Arrey, Khachatur Badalyan, Olga Busuioc, Haeran Hong, Jaesig Lee, Adam Palka, Jongmin Park, Sergey Polyakov, Olga Pudova, Fernando Javier Rado, Konstantin Shushakov), have been welcomed and acclaimed by a great and enthusiastic audience, in a sold out theatre. A part from the jury members, many others general managers, artistic directors and international celebrities, from the classical music environment, attended the evening, such us the famous Russian conductor Valery Gergiev.

These were the results:

• Two First Prizes* US$30,000, Pretty Yende and René Barbera
• Two Second Prizes* US$20,000, Olga Busuioc and Konstantin Shushakov
• Two Third Prizes* US$10,000, Olga Pudova and Jaesig Lee
• Two Birgit Nilsson Prizes (Wagner-Strauss repertoire)* US$15,000, Jongmin Park
• The Pepita Embil Domingo Zarzuela Prize US$10,000, ex equo Pretty Yende and Olga Busuioc
• The Don Plácido Domingo, Sr., Zarzuela Prize US$10,000, René Barbera
• Two Audience Prizes* Watches offered by Rolex, Pretty Yende and René Barbera
• The Culturarte Prize US$10,000, Javier Arrey

Never before, in the history of Operalia, a singer has been awarded three prizes, including the first prize, as it happened for the two main winners of this edition: Pretty Yende and René Barbera. The audience and the judges agreed, by confirming each other’s vote, and the two Audience Prizes have been, as usual, two splendid watches offered by the main sponsor Rolex. Pretty Yende sang O mie fedeli... Ah, la pena in lor piombò from Beatrice di Tenda by Vincenzo Bellini and René Barbera Ah mes amis… Pour mon âme, from La Fille du Régiment by Gaetano Donizetti. Although there were no Europeans or Mexicans represented, Pretty Yende was competing representing Italy: she is in fact finishing her studies at the Accademia del Teatro alla Scala and she lives in Milan; René Barbera is a US citizen and has Mexican origins. Their success could be seen as a victory of two important traditions and schools in the world: Italy and Mexico, who gave birth to many important musicians and opera singers (such as for instance Rolando Villazón who won Operalia in 1999), as well as Olga Pudova and Konstantin Shushakov, both Russians, and Jaesig Lee and Jongmin Park both from South Korea. The Gala Concert, conducted by Plácido Domingo himself, with the Stanislavsky and Nemirovich-Danchenko Moscow Music Theatre Orchestra, was broadcasted live on the TV Russian channel KULTURA and by streaming on Medici TV. Once more Operalia has confirmed to be ‘THE’ world opera competition for young singers.

LIST OF THE FINALISTS

Surname First Name Voice Age Country

ARREY Javier baritone 29 Chile
BADALYAN Khachatur tenor 29 Russia
BARBERA René tenor 27 USA
BUSUIOC Olga soprano 24 Moldova
HONG Haeran soprano 29 South Korea
LEE Jaesig tenor 30 South Korea
PALKA Adam bass 27 Poland
PARK Jongmin bass 24 South Korea
POLYAKOV Sergey tenor 27 Russia
PUDOVA Olga soprano 29 Russia
RADO Fernando Javier bass 25 Argentina
SHUSHAKOV Konstantin baritone 27 Russia
YENDE Pretty soprano 26 South Africa
PROGRAM PERFORMED
OPERALIA 2011 - THE FINAL ROUND - July 24, 2011

Khachatur Badalyan, tenor, Russia
Massenet Werther Pourquoi me réveiller

Adam Palka, bass, Poland
Verdi Ernani Infelice! E tuo credevi

Haeran Hong, soprano, South Korea
Bellini La Sonnambula Care compagne...Sovra il sen la man mi posa

Sergey Polyakov, tenor, Russia
Halévy La Juive Rachel, quand du Seigneur

Javier Arrey, baritone, Chile
Rossini Il Barbiere di Seviglia Largo al factotum

Olga Busuioc, soprano, Moldova
Puccini Suor Angelica Senza mamma

Fernando Javier Radó, bass, Argentina
Mozart Don Giovanni Madamina

Jaesig Lee, tenor, South Korea
Puccini La Bohème Che gelida manina

Pretty Yende, soprano, South Africa
Bellini Beatrice di Tenda O mie fedeli... Ah, la pena in lor piombò

Jongmin Park, bass, South Korea
Ponchielli La Gioconda Ombre di mia prosapia

Konstantin Shushakov, baritone, Russia
Tchaikovsky Pikovaya Dama Vy tak pechalny…Ya vas liubliu

Olga Pudova, soprano, Russia
Mozart Die Zauberflöte Der Hölle Rache

René Barbera, tenor, USA
Donizetti La Fille du Régiment Ah mes amis… Pour mon âme

Zarzuela Finalists

Javier Arrey, baritone, Chile
Moreno Torroba Luisa Fernanda Luche la fe por el triunfo

Olga Busuioc, soprano, Moldova
Moreno Torroba La marchenera Tres horas antes del día

René Barbera, tenor, USA
Sorozábal La tabernera del puerto No puede ser

Pretty Yende, soprano, South Africa
Nieto y Giménez El barbero de Sevilla Me llaman la primorosa

Operalia Hymn, All singers
Placido Domingo Jr.










Monday, July 25, 2011

TENOR RENÉ BARBERA SWEEPS OPERALIA COMPETITION

Foto: René Barbera

TENOR RENÉ BARBERA SWEEPS OPERALIA COMPETITION --  3RD-YEAR ENSEMBLE MEMBER WITH  LYRIC OPERA OF CHICAGO’S RYAN OPERA CENTER  TRIUMPHS IN MOSCOW American tenor René Barbera, a 3rd-year ensemble member of Lyric Opera of Chicago’s Patrick G. and Shirley W. Ryan Opera Center, swept top honors at Plácido Domingo’s OPERALIA 2011 competition in Moscow on Sunday, July 24. The international competition is one of the most prestigious in the world.  Barbera, 27, won men’s first prize for opera ($30,000), men’s prize for Zarzuela ($10,000), and men’s audience-favorite prize (a Rolex watch).  Barbera, a Texas native, sang “Ah mes amis” from Donizetti’s The Daughter of the Regiment, in which he triumphed with Opera Theatre of Saint Louis just before departing for the Moscow competition. (The Chicago Tribune called Barbera “endearing as the ardent Tonio in Donizetti’s bel canto comedy; his plangent tenor nailed the nine high Cs of his aria effortlessly.”) At the Operalia competition Barbera also performed a Zarzuela song made popular by Domingo in the “Three Tenors” concerts, “No puede ser.”  This season at Lyric Barbera will portray Arturo in Lucia di Lammermoor and Brighella in Ariadne auf Naxos. He will also make company debuts with Vancouver Opera as Count Almaviva in The Barber of Seville and with Canadian Opera Company as Rinuccio in Gianni Schicchi. Last season he appeared in Lyric Opera productions of Carmen, A Masked Ball, Girl of the Golden West, and Lohengrin.  For the third time, Barbera will be a featured artist in the annual “Stars of Lyric Opera at Millennium Park” free concert on Sept. 10. He is scheduled to return to Chicago this week to rehearse for the Ryan Opera Center concerts with the Grant Park Orchestra at the Harris Theater for Music and Dance (Aug. 5-6). Barbera won the 2008 Metropolitan Opera National Council Auditions.