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Saturday, April 28, 2012

Emocionante Roméo & Juliette en Miami FGO


Foto:  Gaston de Cardenas for Florida Grand Opera

Sebastian Spreng

Miami Clasica

De Bellini y Delius a Prokofiev y West Side Story, los amantes de Verona han sido, y seguirán siendo, inagotable manantial de inspiración. Tchaicovsky, Svendsen, Berlioz, Stenhammar y Nino Rota son sólo algunos de los que cayeron bajo su hechizo pero Romeo et Juliette de Gounod es la que quizás mejor represente su traslado al género lírico; una ópera que, aunque almibarada, posee imbatible ímpetu romántico para brindar adecuado marco emocional a la tragedia de Shakespeare. El libreto de Barbier y Carré se concentra al máximo en la pareja – amén de “intervenir” el final – y si a primerizos podría resultarle algo extensa, basta con rendirse ante la bella melodía de Gounod (con buen criterio, la presente versión de la FGO, ha hecho cortes que la agilizan. Acertó la Florida Grand Opera al presentarla como conclusión de su temporada 2011-12 y por vez primera en el Adrienne Arsht Center (la última fue en 2004 en el Dade County Auditorium). La buena recepción por parte de la audiencia se debió a una puesta que funcionó en cada departamento. El dispositivo escénico creado por Erhard Rom permitió el desarrollo casi ininterrumpido de la acción: una Verona estilizada, vagamente inspirada en los fondos arquitectónicos del “Quattrocento” y que en su atemporalidad evoca a Giorgio De Chirico y M.E. Escher. Sobre muros y arcos deslizables, Rom proyectó imágenes prerrafaelistas y efectos lumínicos (de agua para los amantes y de fuego para las familias rivales) donde solo una innecesaria luna en la escena del balcón restó magia a su sencilla pero efectiva concepción. Menos colaboró la intervención de bailarines tanto en el prólogo como en otras escenas que sólo distrajeron la atención del discurso musical; vale destacar que, desafortunadamente, esta es una curiosa, endémica tendencia que se ha instalado en muchas puestas en escena, y en todas partes, con el aparente fin de entretener al público en lugar de enseñarle a apreciar las virtudes de la partitura. No obstante, son reparos mínimos frente a una producción que se erige como la más sólida de la temporada con una destacada actuación del coro a cargo de John Keene, quien usa pianisimos al comienzo; así la masa coral pareció contarle en secreto a la audiencia los sucesos por venir.La orquesta dirigida por Joseph Mechavich tuvo un rendimiento parejo y si en alguna instancia faltó más pasión, nunca cubrió las voces. El elenco cumplió con eficacia las órdenes del director David Lefkowich. Desde el Tebaldo del tenor Daniel Shirley, con el justo metal, así como el Frere Laurent de Craig Colclough, con su requerida gravedad; el Paris de Graham Fandrei, el duque de Joo Won Kang, la sonora Gertrudis de Cindy Sadler y el Stephano de Courtney McKeown, asumiendo un papel siempre ingrato, redondearon prestaciones de buen nivel. Mención especial para Jonathan Michie cuyo Mercucio calentó los motores con la canción de la reina Mab y tuvo fluido desempeño escénico, sin contar con la lucha de espada, renglón en que tanto Montescos como Capuletos demostraron destreza. El joven elenco secundó a dos protagonistas físicamente ideales y creíbles. La despreocupada jovialidad y optimismo de Romeo contrastó con la ensoñada y melancólica Julieta, determinada niña-mujer que presiente la tragedia desde el vamos. Como en la vida, la adolescente fue más madura que su impetuoso enamorado reflejando un rasgo típico de la temprana juventud que contribuyó a delinear mejor los personajes. En su primer Roméo, el francés Sébastien Guèze (31) mostró dicción ejemplar, total compenetración y privilegiado physique du role. Un tour-de-force para cualquier tenor, salió airoso del difícil compromiso del aria “Ah lève toi soleil”, tuvo a disposición todos los agudos – incluso para remontar el concertante que cierra el cuarto acto – y jugó una soberbia escena final. Más experimentada, la Juliette de la soprano mejicana Maria Alejandres (28) fue la revelación de la noche. Habiendo cantado el personaje en Covent Garden, Lausanne y La Scala, exhibió notable seguridad y frescura vocal. El caudaloso centro de su voz posee una velada dulzura poco frecuente en sopranos líricas lo que la aleja del “canario” habitual; una que en intención, carga emocional, buen francés e inflexiones podría recordar a la joven Barbara Hendricks. Alejandres cantó un inolvidable ”Amour, reanime mon courage” y en una feliz jugada, la FGO se aseguró su regreso comprometiéndola para Traviata de la próxima temporRomeo y Julieta fue el título indicado para una noche emocionante y emocional que sirvió de apropiado telón final para Robert Heuer quien se retira después de treinta y tres años en la compañía y veintiséis como director general. Emocionante y emocional.





Thursday, March 29, 2012

Mexican soprano lifts Palm Beach Opera’s mediocre “Lucia”

Foto: Maria Alejandres - courtesy South Florida Classical Reviewer

By Lawrence Budmen for the South Florida Classical Review

Maria Alejandres made an impressive role debut as the tragic heroine of Donizetti’s Lucia di Lammermoor in Palm Beach Opera’s season-closing production at the Kravis Center. Winner of Placido Domingo’s Operalia Competition in 2008, the Mexican soprano proved a formidable singing actress, meeting both the vocal and dramatic demands of the role. Unfortunately, she almost had to carry the production alone as the usually reliable West Palm Beach company fielded a largely mediocre cast and a hammy, cliché-ridden production, heard at Sunday afternoon’s final performance.

On the plus side, count Bruno Aprea ’s fiery conducting which captured the graceful bel canto melodies and dramatic power of the score. Except for a couple of horn fluffs, the orchestra was in fine form with particularly distinguished flute and harp solos. Greg Ritchey’s chorus sounded robust and vociferous.

Fernando Portari was a cipher vocally and dramatically as Lucia’s lover Edgardo, his tight, comprimario-sized voice strained at the top. As Enrico, Roman Burdenko proved a stock villain with a burly, vibrato-laden baritone. The weak singing of Portari and Burdenko made the inclusion of the often omitted Wolf’s Craig scene a dubious addition and the famous sextet in Act II lacked vocal heft and received only tepid applause at Sunday’s matinee.

The smaller roles were more consistently sung. Alfred Walker proved a dignified Raimondo, his rotund bass-baritone commanding attention at his every utterance. Evanivaldo Correa Serrano revealed a promising lyric tenor as the ill-fated bridegroom Arturo and Shirin Eskandani made the most of Alisa’s brief interjections with an attractive soprano and poised stage demeanor.

Sir Walter Scott’s tale of doomed lovers from rival Scottish clans with a heroine felled by madness was reduced to a melodramatic potboiler. Massimo Gasparon’s direction was mostly of the silent-movie variety, with the choral scenes marred by poorly conceived, often claustrophobic blocking. Henry Bardon’s decades-old production is still handsome and resolutely traditional, dimly lit by Ron Vodicka.

Despite the weak presentation, the performance came alive when Alejandres was on stage. She powerfully conveyed Lucia’s disintegration from hope to despair and instability leading to murder. In a mesmerizing Mad Scene, she wandered the stage, sometimes crawling in a state of unhinged delirium, unaware of anything around her.

Vocally, Alejandres seems a cross between the light coloratura Lucias of an earlier era and the larger, more dramatic voices of Callas or Sutherland. Her tone is somewhat covered but Alejandres’ lower register is strong and dusky and she met the coloratura demands with ease. Adapting some ornamentation to the vocal line, she turned the Mad Scene into a tour de force of fearless singing, always alive to the tragedy behind the coloratura roulades. Alejandres’ outstanding performance bodes well for her Juliette in Gounod’s opera at Florida Grand Opera next month, a role she has performed at Covent Garden and La Scala.

Tuesday, March 27, 2012

La Traviata - Opera de Bellas Artes de México

Foto: Opera de Bellas Artes, INBA


Clasificación A. La traviata en Bellas Artes
 
 
José Noé Mercado


En memoria de Galita, ya un ángel amado
Presentar por estas fechas La traviata de Giuseppe Verdi puede entenderse como un previo a la oleada de festejos por el bicentenario natal del llamado Oso de Busseto que en 2013 seguramente emprenderá buena parte de los teatros líricos del mundo. Aunque, en rigor, puede no ser sino una muestra más de que no se sale de la misma programación de siempre. Tan clásica como trillada. Inmortal y exangüe al mismo tiempo. Tan operística. El caso es que la Compañía Nacional de Ópera ofreció con dos elencos una nueva producción de La traviata, obra originalmente estrenada en 1853, en La Fenice de Venecia, con funciones los pasados 15, 18, 20, 22 y 25 de marzo, en el Teatro del Palacio de Bellas Artes, como parte de su Temporada 2012. El primer elenco estuvo encabezado por la soprano Leticia de Altamirano en el rol de Violetta Valery, un personaje complejo de interpretar no sólo por sus transiciones anímico-dramáticas que se traducen en retos vocales y expresivos formidables, sino también por la amplia lista de enormes cantantes que han dejado su impronta de este papel verdiano por excelencia en el inconsciente colectivo de cualquier melómano medianamente informado y que nadie que intente abordarlo debería ignorar antes de esculpir su propia creación. De Altamirano cumplió una labor decorosa, sobre todo si se considera lo emergente de su invitación para estas funciones que originalmente protagonizaría María Alejandres, la (joven) soprano mexicana de mayor proyección en el mundo lírico. Su voz no tuvo dificultades para alcanzar las notas debidas, pero a cambio su instrumento mostró una fragilidad similar a su actuación. Con cierta dificultad para apoyar el registro grave, sin peso histriónico ni punch para proyectar y sostener las partes más dramáticas. De Altamirano, quinto lugar del reality show Ópera Prima de Canal 22; Marie en La fille du régiment en julio de 2011 en Bellas Artes, llegó a esa resbalosa línea que divide los talentos promisorios de las realidades concretas. ¿Será capaz de cruzarla?  El tenor Arturo Chacón- Cruz bordó de lirismo el rol de Alfredo Germont. Con un timbre cálido y sobre todo con experiencia y soltura escénica crecientes (Chacón debutó en enero pasado en la Scala de Milán, como Hoffmann), el cantante aportó el mayor atractivo de esta producción. El barítono Luis Ledesma interpretó un no muy enérgico Giorgio Germont, de voz y dicción algo masticada y gutural, pero después de todo solvente. Margarita Botello, Ramón Yamil, Alejandro López, Octavio Pérez, Roberto Aznar y Elizabeth Mata complementaron el elenco con actuaciones convincentes de sus respectivos partiquinos. La puesta en escena de David Attie, con escenografía e iluminación de Jesús Hernández, intentó pasar como contemporánea en su sentido minimalista, pero resultó definitivamente típica en su lectura. Un marco luminoso de neón para las acciones, al estridente estilo de portaplacas trasero de auto en los 90; un ciclorama con colores que ameritaban gafas oscuras; anaqueles al fondo donde se colocaban cortesanos o el propio Alfredo silueteados a la usanza de producciones recientes como La damnation de Faust o Doctor Atomic en el Met de Nueva York; sillas y acarreos de ellas seguro con más carga simbólica que el laberinto en Borges; desenfrenos fresas o un aljibe que se abre de pronto en el piso para remarcar lo obvio: la distancia entre los personajes, fueron parte de un montaje que recibió del público sendos abucheos. Que ni siquiera debió afrontar ráfagas triturantes de ellos por una puesta polémica o escandalosa, sino las guasonas salvas y cuetones de quienes no encontraron en su propuesta descubrimiento alguno en la lectura de la trama, en la caracterología de los personajes o en la estética de esta obra. El Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la preparación del catalán Xavier Ribes, volvió a ofrecer una actuación emotiva y de buena factura técnica. Merecía mejor suerte, igual que la Orquesta y los cantantes, y por extensión el público, que padecer la batuta concertadora del ruso Denis Vlasenko, quien en la última función no se salvó del abucheo. Razones no faltarían para ello. Si no por su sonido más decolorado que ropa negra olvidada al sol, por tiempos desguanzados, incapacidad para cuidar la emisión de los solistas o por proyectar un carácter musical más de película de Disney que de ópera verdiana. Pero más seguramente por una especie de imagen orquestal Clasificación A, es decir, carente de conflicto, sin lenguaje violento, con drama mínimo. Pero, eso sí, no apta para todo público.

Thursday, March 8, 2012

Maria Alejandres: Rising star Mexican soprano to sing lead role at Palm Beach Opera

Maria Alejandres - photographer: Ana Lourdes Herrera

Will make Palm Beach Opera debut in title role  Mexican soprano Maria Alejandres has just made debuts at major opera houses around the world including La Scala in Milan and the Royal Opera House, Covent Garden in London. She is currently in town making her Palm Beach Opera debut in the title role in Gaetano Donizetti’s Lucia di Lammermoor which runs at the Kravis Center March 23-25.
Lucia di Lammermoor runs March 32-25, 2012 at the Kravis Center for the Performing Arts. Unable to be with the man she loves and forced to marry someone she detests, Lucia slowly becomes unhinged and is driven to murder. The opera culminates in opera’s most famous “mad scene,” which is often regarded as a litmus test for sopranos.   www.pbopera.org

ABOUT MARIA ALEJANDRES Born in Mexico City, the young soprano Maria Alejandres is already proving herself to be an important artist of the new generation by winning First Prize and the Zarzuela Prize at the 2008 Placido Domingo Operalia Competition, as well as the Carlo Bergonzi Prize at the Francisco Viñas International Competition. In the 2010-2011 season, Alejandres made her debut at the Royal Opera House, Covent Garden as Juliette in Roméo et Julietteconducted by Daniel Oren. As Juliette she also made her debut at Teatro alla Scala and Opera de Lausanne. In the 2011-2012 season she will perform at San Antonio Opera in Roméo et Juliette. Her future engagements also include Teatro alla Scala’s Japan Tour where she will be Gilda in RigolettoMaria Alejandres made her European debut as Juliette in St. Etienne and in May of 2009 sang her first performances of Gilda inRigoletto in Mexico City. In June 2009 she appeared as Gilda on tour with the Teatro Regio of Parma in Beijing. Engagements during the 2009/2010 season included appearances as Juliette inRomeo et Juliette at the Teatro Filarmonico in Verona, at the Teatro Giuseppe Verdi in Trieste as well as in concert in Moscow. She sang her first performances of Lucia Di Lammermoor for Florida Grand Opera and made her debut at the Teatro di San Carlo in Naples as Valencienne in The Merry Widow. She returned to China with Teatro Regio of Parma for more performances of Rigoletto, and also sang The Princess of Navarra in Donizetti’s Gianni di Parigi at the Festival della Valle d’Itria in Martina Franca, Italy.

Ms. Alejandres began her musical education at the age of 3 studying violin and piano followed by vocal studies at the Superior School of Music in Mexico City, and has recently been a member of the Los Angeles Opera’s Domingo-Thornton Young Artists Program.

As the recipient of the Ramón Vargas-Pro Opera scholarship for distinguished young singers, she studied with Maestro Gabriel Mijares as well as with Mr. Vargas, and has appeared with the famed tenor in concerts of opera arias and duets in Mexico City’s Nezahualcóyotl Hall with the Minería Symphony Orchestra, and again at the Palacio de Bellas Artes with the Opera Symphony Orchestra.

Since her professional debut in 2004 as Serpina in Pergolesi’s La Serva Padrona, with the Chihuahua Symphony Orchestra, under the direction of Carlos García, Maria Alejandres has appeared throughout North America in opera and concert. Her debut at the Palacio de Bellas Artes in Mexico City was in the role of Stéphano in Gounod’s Romeo and Juliette, featuring Rolando Villazón and Anna Netrebko. She also appeared at the Morelia International Festival, playing the leading female role in Carlos Gomes’ opera Il Guarany under the direction of Maestro Fernando Lozano as well as sang as soprano soloist in Haydn’s St. Nicholas Mass.

Other recent highlights for the artist have been Mozart’s Der Schauspieldirektor at the Teatro Helénico in Mexico City, as well as returning to Bellas Artes as Musetta in La Bohéme, under the direction of Enrique Patrón. In the past two seasons, she performed at the Guadalajara International Festival in Melesio Morales’ Ildegonda, in May 2007, and Marzelline in Beethoven’sFidelio, in May 2008, and was also heard as soloist with the Oaxaca Chamber Orchestra, under the direction of Javier García Vigil.

Since 1961 Palm Beach Opera has been dedicated to producing world-class opera and diverse educational programs which play an integral role in the artistic and overall enrichment of the communities it serves. It is a proud member of the Palm Beach Cultural Council.



Saturday, June 18, 2011

Entrevista con la soprano mexicana María Alejandres

Fotos: María Alejandres, y como Juliette

En busca de la perfección

José Noé Mercado

Es de las mejores cantantes del planeta y no por casualidad. No inmerecidamente. Este 11 de junio debutó en la Scala de Milán, uno de los teatros de mayor prestigio en el mundo y manifestará así una vez más el delicioso y poético timbre de su voz, rica en musicalidad, armónicos y luminosidad expresiva. Es dueña de una técnica admirable y un refinamiento interpretativo que se amalgaman con el esfuerzo y la humildad necesaria para el aprendizaje diario, nota a nota, y sobre todo con un talento de extraordinaria ley artística.  La soprano mexicana María Alejandres de 27 años de edad, ahora en Italia, cuna y meca por excelencia del género operístico, buscará acercarse a la perfección de su arte interpretando el protagónico de Roméo et Juliette de Charles Gounod, papel sobre el que reflexiona:

“Juliette fue el primero que me aprendí, cuando tenía 19 años, ya que el paje Stephano fue el primer personaje que la Compañía Nacional de Ópera me otorgó en Bellas Artes; además me propusieron ser el cover de Juliette, un rol que vocalmente es demandante y lírico. Desde entonces sabía que durante muchos años mi voz estaría en proceso de desarrollo y ahora aunque se encamine hacia el repertorio lírico, Juliette es un papel que me da la oportunidad de mostrar dotes de línea de canto en el repertorio francés, que es en el que me siento más cómoda además del Italiano”.

Triunfos en nuestro país, China, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia. Estás en los mejores teatros del mundo. ¿Qué es lo que está pasando con tu carrera?
Ha sido una carrera de mucha preparación vocal y musical, de tiempo y paciencia durante estos últimos 5 años. He aprendido a no correr y a descubrir que para estar a la altura de los teatros importantes de ópera es necesario tener una preparación sólida y ser muy fuerte mentalmente ya que las exigencias son muy grandes. Sin embargo, es una profesión que me llena de satisfacciones y además es muy noble.

¿Qué significa para ti la Scala de Milán?
Cantar en la Scala es algo que no pensé que llegaría tan pronto y es una responsabilidad muy grande para mí. Dos de los teatros más importantes y de tanta tradición en el mundo lírico, la Scala y Royal Opera House Covent Garden de Londres, llegaron a mis manos antes de lo que pensaba. Sin embargo, me preparé mucho para poder estar a la altura. En este tipo de teatros no te perdonan un solo error. En los ensayos siempre hay oídos que están a la espera de cualquier mínima falla. Tienes que ser muy cuidadoso y eso precisamente te obliga a buscar la perfección o por lo menos a estar cerca de ella. Diariamente tienes coachings con un pianista que enriquece la parte musical y te pule el estilo. También cuentas con especialistas del idioma en el que cantas y están ahí para corregir cualquier mínimo error. Todo esto aunado a muchos otros aspectos como la escena o la música. En cualquier caso, es necesaria una fuerza mental y una seguridad músico-vocal que te permita dar lo mejor de ti como artista en cada función.

¿Cuál es tu actitud al cantar en países y teatros con grandes tradiciones operísticas?
Cada vez que estoy en teatros como éstos, resulta muy enriquecedor trabajar con grandes coaches y extraordinarios directores de orquesta, de los que he aprendido mucho en poco tiempo. Estar en teatros así requiere mucha preparación y perfeccionamiento porque hay una fila de cantantes muy buenos detrás de ti y si tú no llenas las expectativas pasan sobre ti. Es por ello que siempre tengo la actitud de aprender y asumo que aún hay mucho qué perfeccionar en cada rol, a pesar de que lo haya cantado quizás ya muchas veces. Siempre hay bastantes aspectos por profundizar, sutilezas por descubrir, detalles musicales por cuidar. Es la parte que más disfruto: el estudio y el descubrimiento, para que cada función que doy sea diferente.

¿Cómo has logrado los éxitos de tu brillante trayectoria? ¿Qué has hecho bien; por qué algunos cantantes llegan a la cumbre y otros no?

Mi caso es muy personal. Creo que todo se conjuntó para que saliera así. Es indispensable mucha disciplina y preparación músico-vocal. Mientras más herramientas tengas será más fácil llegar a la cima. Se requiere una buena dosis de paciencia y tener muy claro cuáles son tus objetivos a largo plazo. Todos podemos ser talentosos, pero además necesitas la inteligencia emocional para ser muy fuerte y que las tonterías diarias del trabajo no te tiren. En esta carrera tienes que dejar de lado la sensibilidad: me refiero a que desafortunadamente muchas veces en las artes tendemos a tolerar errores por miedo de herir al artista. Cuando estás en una carrera internacional no te perdonan un error pues hay muchos cantantes que están esperando una oportunidad y por ello tienes que ser muy inteligente, saber dar cada paso y conocer hacia dónde te llevará. Indudablemente, debo decir que también tuve la fortuna de contar con grandes apoyos en México y puedo mencionar que María Luisa De Chávez y Manuel Álvarez fueron un pilar en mi carrera ya que me apoyaron durante muchos años hasta que logré salir adelante por mis propios medios. Y conté con un equipo maravilloso que ayudó a impulsarme: Pro Ópera, además de tener la fortuna de contar durante cuatro años con una pareja que me ha apoyado en todos los aspectos y ha sido mi mejor crítico en cada función, alguien que no me aplaude todo, para seguir mejorando siempre.

¿Cómo estás planeando tu carrera en cuanto a compromisos, repertorio y ofrecimiento de los teatros?

Poseo la suerte de contar con el consejo del maestro Ramón Vargas, quien siempre ha sido mis oídos, y con un agente que conoce muy bien de voz. Gracias a ello no he caído en tentaciones de repertorio que por el momento no debo interpretar. En este punto sólo estoy en el lírico ligero. Cuando se desarrolle más mi voz iré aumentando el peso del repertorio. Pero ahora vienen debuts en la Bastilla, Munich y Lille. Y próximamente regresaré a la Scala con dos títulos nuevos.

La sexta mexicana
María Alejandres es una chica amable y sencilla en su trato. Su rostro es gentil, pero en él se desprende el ingenio, la inteligencia y seguridad de quien sabe lo que quiere y, más interesante aún, de quien sabe cómo obtenerlo. El 21 de agosto de 2005 obtuvo el primer sitio del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli y el 24 de septiembre de 2008 ganó el primer lugar femenil de Operalia, celebrado en Quebec, Canadá, tanto en la categoría de ópera como en la de zarzuela. Su participación en ese importante certamen internacional sin duda fue una muestra de consolidación para una artista que lo es desde su infancia y que desde entonces se caracteriza no sólo por su talento musical, sino también por su actitud disciplinada, estudiosa, por su ambición inteligentemente encaminada. Ahora será la sexta mujer mexicana en cantar en la Scala de Milán desde su inauguración el 3 de marzo de 1778, después de Ángela Peralta, Fanny Anitúa, Pina Carrillo, Oralia Domínguez y Gilda Cruz Romo.

El jardín del vecino

Hasta antes de ganar el Concurso Operalia de Plácido Domingo en 2008, María Alejandres se ve como un talento en bruto que de a poco se fue puliendo con trabajo, dedicación y el apoyo de gente que creyó en ella. “Operalia me ayudó a acercarme a los teatros y a tener más proyección a nivel internacional”, dice. “Sin embargo, no puedes ser sólo un potencial que toque esos recintos una sola vez. Debes demostrar que eres una realidad capaz de mantenerte”.

¿Qué papel debería ocupar la idea del extranjero en un joven cantante mexicano? Muchos sueñan con irse de nuestro país pero por cada uno que se abre paso abundan los que no logran insertarse en ninguna parte y sólo acumulan frustraciones que merman su ánimo y desarrollo.
Existe una idea errónea del extranjero y lamentablemente muchas veces pensamos que el jardín del vecino es más verde. En México contamos con buenos pianistas repasadores, coaches y maestros de canto. Lo importante es saber con quién y hacia dónde debes enfocar tu energía, tiempo y dinero. Para ello es necesario hacer un plan de lo que requieres y te hace falta: idiomas, teatro, preparación musical y la más importante: técnica vocal. Sin ello es como no tener piernas y querer correr. Enfocándome solamente al canto, pienso que es una carrera muy personal e íntima, de maestro a cantante. No es indispensable irte a Europa pensando que hallarás sin duda alguna lo mejor. Lo puedes encontrar en Zacatlán de las Manzanas, en Londres o París. Pero para ello debes ser muy objetivo y no dejarte llevar por la pasión y los arrebatos y saber aprovechar de todos los maestros lo mejor para formar tu técnica, decisiones de canto y manera de ver la música.

¿Cómo integras los logros profesionales a tu vida cotidiana para no perder la cordura personal y artística?
La humildad llena mi espíritu. Cada vez que veo mis avances, pienso: “María, el camino es largo, ni siquiera ves el infinito. Te falta mucho”. Saber que no he llegado al límite de mis posibilidades, que tengo aún mucho por descubrir, aprender y perfeccionar es lo bello del asunto: ver que no soy la misma de hace tres años, que he evolucionado como artista y cantante y sobre todo como persona. Los golpes me han hecho más fuerte y aprendí a no caer dos veces en el mismo error. Disfruto mucho esta carrera porque además me ha permitido abrir mis horizontes: viajar, conocer culturas, vivir en países donde jamás creí que estaría. La belleza de la vida es disfrutar y entregarlo todo.







Monday, December 20, 2010

Fidelio di Beethoven - Palacio de Bellas Artes, Città del Messico

Fotos: INBA

Ramón Jacques
Città del Messico. Fidelio di Beethoven. Il Palacio de Bellas Artes, la scena lirica più importante del Messico, ha riaperto le sue porte dopo due anni di chiusura per restauri con il Fidelio di Beethoven, che mancava da questo teatro dal 1983. Con questa riapertura si spera in una più ampia attività che inizierà con Rusalka nei primi mesi del 2011 Per la parte visiva il regista Mauricio García Lozano ha sviluppato i diversi temi della vicenda come la differenza di opinioni e di pensiero, la repressione, l'abuso di potere, il dolore, la libertà con un numeroso gruppo di attori in perpetuo movimento sulla scena, dove si sono trasformati, successivamente, in prigionieri. Tutto ciò, in certo qual modo polemico, con uso di ironie, sarcasmi e con momenti di spietatezza Anche se talvolta, in particolare in relazione alle violenze e alle repressioni dei militari, erano caricate in modo esagerato.

La scenografia, ideata da Jorge Ballina, era ambientata in un'imprecisata modernità, trasportando lo spettatore fino nelle profondità di un'oscura e angosciante prigione sotterranea, per mezzo di una scena che in modo meccanico una sorta di bunker, dal disegno geometrico ed equilibrato. I costumi militari e civili di Jerildy Bosch contribuivano a dare un aspetto umano agli attori e ai cantanti, e la illuminazione di Jesús Hernández, particolarmente nell'ouverture e nel finale riusciva a creare stimolanti immagini per il pubblico. Per quanto riguarda il cast vocale, il soprano russo Elena Nebera, Leonora, ha adattato il suo sonoro e bel timbro scuro alle esigenze del personaggio, con una chiarezza, sicurezza e una bella linea di canto. Il ruolo è stato anche affidato alla voce di Mónica Guillén Chávez, soprano messicana che ha mostrato una voce sfumata, espressiva e calda nell’accento e nella proiezione. Entrambi i cantanti hanno eseguito correttamente la loro parte, senza esagerare il carattere. Come Florestan, il leggendario tenore messicano Francisco Araiza, eminente cantante nato in questo teatro, ha dispiegato la sua grande esperienza per estrarre l'anima del personaggio e cantare la sua difficile aria, con passione. Nel suo canto si poteva percepire l’inconfondibile timbro mozartiano che ha ancora lucentezza e freschezza.

Da parte sua, il basso spagnolo Rubén Amoretti ha dato vita a un Pizarro despota e autoritario, con un'autorevolezza artistica e una vocalità dal timbro vigoroso e robusto. Corretto è stato il tenore Emilio Pons, un Jaquino musicale e Maria Alejandres come Marzelline, un soprano dal timbro brillante e suave, chiarezza nell'emissione e buon disimpegno artistico. A sua volta il basso Guillermo Ruiz (Don Fernando) ha sostenuto una prova non più che discreta per la difficoltà ad udire la sua voce. Il basso-baritono tedesco Carsten Wittmoser è stato un convincente interprete che ha dato nobiltà e umanità al personaggio di Rocco, con un canto e un'interpretazione efficaci. In seguito ad un duro lavoro effettuato sulla partitura si può affermare che l’Orchestra del Teatro Bellas Artes ha suonato meglò che in altre occasioni. L'esuberante orchestrazione è stata messa in risalto con equilibrio da Niksa Bareza: come pure la scelta dei tempi, lenta all'inizio, e con qualche sfasatura, ha suonato molto musicale e gradevole durante il resto della recita. Il coro ha dato un buon apporto alla rappresentazione e il suo livello generale è aumentato dall’arrivo del nuovo direttore catalano Xavier Ribes.