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Thursday, November 21, 2024

Roméo et Juliette en Los Ángeles

Fotos: Corey Weaver / La Opera

Ramón Jacques 

Muy apreciada por el público, pero inexplicablemente poco representada por los teatros estadounidenses, Roméo et Juliette, ópera en cinco actos del compositor francés  Charles Gounod (1818-1893)  con libreto en francés de Jules Barbier y Michel Carré basada en la obra homónima de William Shakespeare,  volvió al escenario de Los Ángeles como segundo titulo de su actual temporada, que entre producciones suele presentar diversos eventos como: recitales, operas de cámara y conciertos, como el que ofreciera unos días antes, el ensamble de instrumentos antiguos  francés Les Talens Lyriques de Christophe Rousset, que interpretó obras de maestros franceses barrocos como: Jean-Baptiste   Lully François   Couperin,  Michel Lambert  y Michel   Pignolet  de   Montéclair, cubriendo la cuota anual del teatro, en cuanto a la música antigua,  y vino a sustituir el ciclo de óperas de Handel que había sido encomendado a The English Concert,  y que este año había propuesto le ejecución de la ópera Giulio Cesare.  Esta producción satisfizo, cautivó y convenció a los presentes -que, en un miércoles por la noche, abarrotó el teatro, algo que al menos yo, aquí no había presenciado desde antes del periodo previo a la pandemia- y se debió al esmero con el que teatro ofreció un espectáculo que cubrió los aspectos que hacen que un montaje sea exitoso, como la parte escénico-visual, la musical y la vocal.  Con relación a este último punto, y con un erróneo prejuicio, el elenco no lucia tan sólido en el papel, si se considera que las ultimas ocasiones que aquí se vio este título, la pareja de enamorados fue interpretada por Rolando Villazón y Anna Netrebko (en el 2005) así como por Vittorio Grigolo y Nino Machaidze (en el 2011, cuando aquí se escuchó por última vez), pero Amina Idris y Duke Kim, demostraron que pisar un escenario de este nivel, no es una casualidad y ambos regalaron una memorable función con sus desempeños individuales y en conjunto.  La soprano egipcia-neozelandesa, a quien yo había escuchado cantar en papel de Cleopatra (en el estreno absoluto de Anthony and Cleopatra de John Adams en el 2022 en San Francisco) cantando en un estilo distinto, demostró en esta ocasión, la cualidad y la claridad de su voz que es tersa, brillante en el color y en el timbre, exhibiendo agilidad para abordar las coloraturas, los agudos y el resplandor que requiere la partitura del exigente papel. Por su parte el tenor coreano, exhibió una voz fresca, vigorosa y distinguida en la emisión, la expresividad y principalmente en la dicción.  Ayudó la evidente juventud e ímpetu que ambos poseen y que supieron irradiar para envolverse dentro de la piel de cada uno de sus personajes.  Otros cantantes del elenco merecen una mención como el experimentado bajo chino Wei Wu, quien, como Fray Lorenzo, mostró persuasión y solidez a su personaje, así como el barítono Justin Austin un solvente Mercutio con musicalidad y armonía en su canto, la mezzosoprano Laura Krumm que fue un sagaz y astuto Stephano, cantado con destreza y profundidad de los medios de la interprete, como también el consistente Capuleto, actuado y cantado, por el bajo Craig Colclough y la mezzosoprano Margaret Gawrysiak, quien resaltó a Gertrude acompañando a Julieta.   El resto de cantantes que completaron el elenco, cumplieron de manera satisfactoria cuando fueron requeridos para intervenir, en esa lista aparecen: el bajo brasileño Vinicius Costa como el Duque de Verona, el tenor Yuntong Han como Teobaldo, el tenor Nathan Bowles como Benvolio, el barítono Ryan Wolfe como el Conde Paris y el barítono Hyungjin Son como Gregorio, todos ellos miembros del estudio de jóvenes cantantes del teatro, algunos de los cuales emprenderán seguramente valiosas carreras considerando la experiencia y la preparación que se debe adquirir en una casa de ópera como esta.  Desde Lucia di Lammermoor en el 2022, a la maestra colombiana Lina González-Santos, que ostenta el título de directora residente de la orquesta de la LA Opera hasta el 2025, no se le había ofrecido un título de este calibre, obteniendo un buen resultado con su lectura, con la que coloreó y esculpió cada pasaje, cada estrofa y cada momento de la partitura, resaltando el brillo extraído de los instrumentistas, con cuidado, dinamismo y atención a la parte vocal del espectáculo. En la maestra se nota más soltura y destreza que en su comparación anterior. En escena se vio de nueva cuenta, como en el 2005 y en el 2011, el montaje de Ian Judge, inteligentemente diseñado, funcional y atractivo.  Judge ha tenido una cercana relación con la Royal Shakespeare Company, de Inglaterra, por lo que sus ideas escénicas son válidas y apegadas a la historia.  Antes de iniciada la función, y con telón abierto, se veían unas enormes estructuras metálicas -ideadas por John Gunter- que, una vez iniciada la función, y con la iluminación de Duane Schuler, demostraron su valía e inteligente diseño, envolviendo el escenario tanto en la parte trasera como en los lados.  Concebida en tres niveles, con escaleras y plataformas, donde se colocaban los integrantes del coro, y comparsas en escena, permitió que en el centro del escenario hubiera un amplio espacio para el desenvolvimiento actoral de cada escena.  Las estructuras se desplazaban de manera fácil durante cada cambio de escena, y como ejemplo, la estructura del lado izquierdo se recorrió al centro del escenario recreando el balcón de Juliette, en su famosa escena con Romeo. La parte trasera de la estructura se cubría con telones rojos y espejos que bajan y subían creando diferentes ambientes como: el interior de un palacio, la intimidad de una capilla etc.  Si la producción le ha funcionado al teatro a lo largo del tiempo, sin algún indicio de perder su vigencia y estética, no era necesario recurrir a un nuevo montaje.  El tiempo donde se sitúa la acción, está en realidad indicado por los elegantes vestuarios de época diseñados por Tim Goodchild. Los movimientos dispuestos por Judge, tuvieron sentido, con relación a lo que sucedía en cada escena, omitiendo los habituales clichés o el exagerado sufrimiento de los personajes principales en su escena final.  La obra inició con el funeral de Romeo et Juliette, un recurso simple que he visto con frecuencia en recientes puestas, y que parece efectivo, ya que permite al público observar e imaginarse que sucede, inmediatamente después de que se cierra el telón y concluye la función. Una mención va para el coro del teatro, dirigido por el maestro Jeremy Frank, por su profesional aporte a una placentera representación.






Sunday, December 18, 2022

Tosca en Los Ángeles


Foto: Cory Weaver / La Opera

Ramón Jacques

La LA Opera cierra el primer semestre de su temporada 2022-2023 programando la muy representada ópera de Giacomo Puccini: Tosca.  La obra, fue vista en este escenario por última vez en la temporada del 2017, y en la del 2013, contando ambas ocasiones con la brillante presencia e interpretación de la soprano Sondra Radvanoksky, en el papel principal. Como en aquellas dos ocasiones, una vez más se recurrió a la producción escénica, (coproducción con la Lyric Opera de Chicago, y la Houston Grand Opera, que la ofrecerá esta misma temporada) del director inglés John Caird (más conocido por su exitoso montaje del musical Les Misérables). Como ocurrió en su estreno aquí en el 2013, se reforzó la creencia de que es una escenificación poco atractiva o convincente. Si bien Baird situó la acción en un tiempo cercano a la primera guerra mundial, en el montaje no hay alguna referencia que haga pensar que el lugar donde se desarrolla sea Roma. Quizás eso se pueda inferir del texto cantado por los personajes, pero lo que desvirtuó la propuesta fue la excesiva y superflua violencia presenciada, con gráficas y violentas ejecuciones, tortura y sangre derramada en escena. El primer acto ocurrió en una iglesia semi-destruida y una enorme pintura con andamios en tres niveles que ocupaban la mitad del escenario; en el segundo acto nos encontramos en una bodega abandonada atiborrada de obras de arte sacro robado por Scarpia; y en el tercer acto, el más cruento, por la manera como es ejecutado Cavaradossi o muere Tosca, apuñalándose en el estómago, que es lo que la hace caer desde lo más alto, se desarrolló en un campo de concentración con cuerpos ahorcados colgando del techo, además que la sobreactuación de la mayoría de los personajes dejó una imagen errónea de cómo es la ópera en el libreto. Hoy en día todas las ideas escénicas son válidas y bienvenidas, pero no cuando se altera la historia y se crean situaciones inexistentes. Los vestuarios lucieron adecuados, y junto a las escenografías fueron ideados por Bunny Christie. La iluminación de Duane Schuler, con una trayectoria de más de treinta y seis montajes en este teatro, dio un toque sombrío y lúgubre a la escena. Afortunadamente la parte musical y vocal, compensaron las falencias presenciadas, con la soprano Angel Blue quien confirió a Tosca de una convincente interpretación, con lucida presencia y mesura, desplegando una voz amplia, matizada y homogénea con la que emitió conmovedores pianos y agudos. Blue, es una cantante hecha en casa, por haber nacido en esta ciudad y por haber egresado del ensamble del teatro, y tales motivos fue recibida con inmenso entusiasmo por el público. A su lado, destacó el tenor Michael Fabiano, aportó temperamento al papel de Cavaradossi, y se mostró muy sólido y seguro con sus notables cualidades vocales de tenor lirico-spinto. El bajo-barítono Ryan McKinny, caracterizó un perverso y violento Scarpia, en línea con lo ya descrito, aunque fue innecesario sobrecargar su desarrollo actoral y cantar con fuerza desmesurada para enfatizar el carácter siniestro del personaje. El resto de los interpretes cumplió de manera satisfactoria en cada uno de sus intervenciones, especialmente Philip Cokorinos como el Sacristán, y el tenor Anthony León, como Spoletta, miembro del ensamble del teatro y por el que se apuesta por una exitosa carrera después de haber ganado este año el primer lugar del concurso Operalia.  Bien estuvieron Wei Wu como Angelotti, Zachary James como Sciarrone, Ryan Wolfe como el carcelero y Deepa Johny, en el papel del pastor, estos últimos tres cantantes miembros del ensamble. Una mención para el buen desempeño del coro, y para la conducción de la orquesta del director estadounidense Louis Lohraseb, quien tuvo su debut local asumiendo el lugar que dejara la originalmente anunciada Oksana Lyniv, mostrando oficio y encontrando cohesión entre las fuerzas musicales, sobre el escenario y en en el foso.