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Thursday, July 20, 2017

Götterdämmerung en Houston

Foto: Lynn Lane

Ramón Jacques

Con Götterdämmerung (el Ocaso de los dioses) llegó a su fin el Anillo de los Nibelungos de Wagner, el primero de la compañía de Houston, que iniciara hace cuatro temporadas. Quedará la incógnita si el haberlo realizado a lo largo de cuatro años hizo que el ciclo perdiera el impacto que generan las cuatro obras cuando son representadas en días consecutivos, como han hecho ya otros teatros importantes en estadounidenses. Götterdämmerung entusiasmó y fue un cierre eléctrico, también para la temporada. A diferencia de las entregas anteriores, la producción escénica de La Fura dels Baus estuvo más integrada a la trama, y no se trató solo de un despliegue de proyecciones y enormes maquinarias o brazos eléctricos que se movían casi sin sentido y que por momentos abrumaban y consumian la escena. Aquí sirvió de marco visual y un complemento que permitió espacio a la parte actoral. Hubo momentos sobrecogedores como la intensidad del fuego que destruía el Valhalla, la columna humana hecha por trapecistas en lo alto del escenario, y las nornas dentro de peceras suspendidas en el aire. El cambiante y brillante juego de luces fue palpitante. Carlus Padrissa pareció ir ajustando y adaptando su concepción para hacerla más digerible al espectador, incluso, dando un toque humano a los personajes, como en la procesión de la muerte de Siegfried que acompañada de antorchas marchaba lentamente entre las butacas del público. Las puestas escénicas que se ven en este teatro suelen ser conservadoras, poco atrevidas y con apego al libreto, pero quizás al elegir a La Fura dels Baus, además de ofrecer algo novedoso, la dirección artística del teatro encontró una propuesta que representara a la vez la parte mitológica y mágica de la historia y el carácter industrial de la ciudad. Debe mencionarse la buena elección de cantantes que se hizo, y su buen desempeño ante las extenuantes exigencias, escénicas y vocales en todo el proyecto. 
La soprano Christine Goerke, personificó Brünnhilde (como lo ha hizo desde Die Walküre) con pasión y arrebató. Vocalmente posee un instrumento amplio y penetrante, que fue aumentando en color e intensidad a lo largo de la función.  El tenor neozelandés Simon O’Neill recreó escénicamente bien y con soltura a Siegfried, y tras un inicio vocalmente incierto, supo administrar la voz que denotó brío y empuje. Jamie Barton fue una interprete segura como Waltraute, y aunque su emisión no es muy grata, es amplia y efectiva. Correctos estuvieron Andrea Silvestrelli como Hagen, Ryan Mckinny como Gunther, Christopher Purves como Alberich, así como el resto de cantantes del elenco, y el coro de la ópera en sus intervenciones. Dirigiendo a la orquesta, Patrick Summers ofreció la lectura más brillante y gustosa de todo el ciclo, más abierta a la expresividad, con atención al detalle y las voces hasta extraer pasajes muy placenteros de la rica orquestación. 

Saturday, June 11, 2016

Siegfried en Houston

Foto: Lynn Lane

Carlos Rosas

Con las presentaciones de Siegfried, tercera entrega del Anillo de los Nibelungos continuó el ciclo que la Ópera de Houston inicio hace dos temporadas. De nueva cuenta el público se enfrentó a la idea escénica vanguardista de Carlus Padrissa y La Fura del Baus, que parece esta fuera de sintonía con la trama y con la música de Wagner. Las enormes proyecciones al fondo del escenario que trasladan la escena a un mundo mecánico y de fábricas industriales, son tan abigarradas y cambiantes, con  iluminación tan intensa, que terminan por ser una fastidiosa distracción.  Poco aporte en el plano escénico y actoral ante una propuesta que busca servir al egocentrismo de un director, cuyo interés no está en crear una unidad teatral equitativa entre lo visual y lo musical para el público. Este es el rumbo que eligieron los directivos del teatro, y para escuchar Götterdämmerung la próxima temporada habrá que padecer más de lo mismo.  El elenco de cantantes elegidos para este título fue solido y cumplió de manera satisfactoria.  A Jay Hunter Morris le fue confiado el papel de Siegfried;  porque es un tenor seguro, de voz resonante y brillante tonalidad, que supo administrar y sacar adelante las exigencias del personaje. Christine Goerke  fue una Brünnhilde de sobresaliente desempeño vocal.  Dignas de mencionarse fueron las intervenciones vocales del bajo Andrea Silvestrelli como Fafner, la del barítono de larga trayectoria Richard Paul Fink como Alberich, y la de la contralto Meredith Arwady de oscuro y atractivo esmalte tonal como Erda.  En el podio, Patrick Summers director titular de este teatro desde 1998 y encargado de conducir todo el ciclo, logró extraer la suntuosidad y riqueza que contiene la partitura con una orquesta uniforme, aunque su lectura no fue siempre sutil y considerada con las voces a las que en ciertos pasajes agobió e incluso cubrió.

Sunday, May 11, 2014

Das Rheingold en la Ópera de Houston

Foto: Lynn Lane

Carlos Rosas

Das Rheingold es la primera entrega del primer Anillo de los Nibelungos en la historia de la Ópera de Houston que se escenificará a lo largo de cuatro temporadas. Para esta enorme empresa la compañía eligió el moderno montaje del grupo de teatro catalán La Fura del Baus, coproducido por los teatros Palau Les Arts de Valencia y el Maggio Musicale de Florencia, que es brillante, colorido y atractivo desde el punto de vista visual, y que en España, recibió reconocimientos como importante Premio Lírico Campoamor. Carlus Padrissa, el director de escena, concibió un espectáculo cuya intención era la de agradar y sorprender al público contando la historia con apego a la fantasiosa y mágica trama y cuidando cada detalle, a decir del propio Padrissa inspirado en Star Wars.  Para lograr esto mezcló diferentes medios, como efectos de luz, transmisiones de video, e incluso de aparatos mecánicos. Todo ocurre en un futuro indefinido con modernos vestuarios, armaduras, en la creación del mundo en tinieblas, dioses que vuelan sobre los escenarios colgados por grúas, las tres damas del rin dentro de tanques transparentes de agua, gigantes, que colgaban de un aparato mecánico, y al final el coup de théâtre en el que treinta agiles artistas unidos en el aire crean el castillo de Valhalla. Padrissa ciertamente hecha a volar la imaginación del público y lo cautiva con plataformas en diferentes niveles que se mueven y se complementan con videos, aunque en su afán ofrecer tanto a su historia por, saturó por momentos la escena desviando la atención hacia lo que ocurría en el fondo. El diseño de la escenografía fue de Roland Olbeter, los vestuarios de Chu Oroz y las proyecciones fueron de Frank Aleu. A cargo de una reforzada orquesta estuvo su titular Patrick Summers, quien resaltó y dio vida a la rica orquestación de la pieza, extrayendo viveza y claridad de una agrupación homogénea en sus secciones, particularmente la de los metales en una apasionada lectura de los leitmotifs wagnerianos.  El extenso elenco mezcló experiencia con juventud y fue liderado por el Wotan el bajo-barítono Iaian Paterson cantante de potente voz que convenció con su liderazgo actoral.  Como Fricka, la mezzosoprano Jamie Barton mostró calidez y grato color vocal y alguna inseguridad en sus movimientos. El barítono Christopher Purves sorprendió por su fascinante color vocal y la pasión y entrega que dio al personaje de Alberich.  Melody Moore cantó con vigor el personaje de Freia y Stefan Margita  mostro claridad en su rotunda voz de tenor, como el cómico y siniestro Loge. Imponentes y profundas las voces de los gigantes Fasolt y Fafner, interpretados por Kristinn Sigmundsson y Andrea Silvestrelli.  Correctos estuvieron: Meredith Arwady (Erda), Chad Shelton (Froh), Ryan McKinny (Donner), así como Andrea Carroll (Woglinde), Catherine Martin (Wellwunde) y Renée Tatum (Flosshilde).

Tuesday, December 6, 2011

Llega La Fura dels Baus al Teatro Solís de Montevideo

Fotos: La Fura dels Baus

Los días 16, 17, 19, 20, 21 y 22 de diciembre, tendrá lugar en la Sala Principal del Teatro Solís la presentación de la compañía catalana La Fura dels Baus. En esta oportunidad presentarán la ópera "Orfeo y Eurídice" de Gluck, con la puesta en escena de Carlus Padrissa, fundador de la compañía en el año 1979. Sin duda esta puesta en escena será un broche de oro de la programación 2011 en el Teatro. La espectacularidad de las luces y proyecciones sobre el espacio escénico, la original inclusión de los músicos de la Orquesta Filarmónica de Montevideo dentro mismo del escenario, los juegos aéreos propuestos por una puesta en escena desafiante, forman parte de esta propuesta artística sin precedentes en nuestro medio. El germen de La Fura es un teatro callejero marcado por las técnicas circenses y la música en directo. Los ha caracterizado la utilización de la arquitectura del espacio público y el hecho de situar a los espectadores en el mismo plano que a los actores. Consiguen generar gran impacto a través de un teatro de imágenes, un tipo de dramaturgia muy visual y no textual. Cuando hacen ópera -como es el caso de lo que presentarán en diciembre en el Solís- convierten el teatro en un espectáculo total. Quieren llegar a la cabeza y al estómago de los espectadores y lo logran, transmitiéndoles sensaciones de forma muy directa.  Ver: http://www.lafura.com/
 
"Orfeo y Eurídice" (original: Orfeo ed Euridice) del compositor alemán Christoph Willibald von Gluck, con libreto de Raniero de Calzabigi y la puesta en escena de Carlus Padrissa, está basada en el mito de Orfeo, pertenece al género de acción teatral, que implica que la ópera parte de un tema de la mitología y utiliza danzas y coros.

Personajes: Orfeo , Eurídice , Amore

Ficha técnica:
Dirección musical: Mtro. Martín Jorge (Uru)
Director artístico: Carlus Padrissa (Esp)
Regie: Zamira Pasceri (Ita)
Iluminación Román Torres (Esp) y Carlus Padrissa
Escenografía: Carlus Padrissa y Jaume Grau (Esp)
Vestuarista: Aitziber Sanz (Esp)

Orquesta Filarmónica de Montevideo
Elenco: Orfeo Nidia Palacios (16, 19 y 21), Mariella Nocetti (17, 20 y 22)
Eurídice Sandra Silvera (16, 19 y 21), Marianne Cardoso (17, 20 y 22)
Amore Carla Domingues (16, 19 y 21), Sandra Scorza (17, 20 y 22)

Carlus Padrissa, breve reseña

Nacido en 1959 en Balsareny, Barcelona, autodidacta y ambidiestro. Fundador en 1979 de la compañía La Fura dels Baus, con la que ha actuado por los cinco continentes. En 1992 dirigió, junto a Alex Ollé, Mar Mediterrani, Mar Olímpic para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Dirige las actividades artísticas del barco Naumon, un viejo carguero reconvertido en moderno centro cultural flotante que ha navegado mas de 40.000 millas. En sus bodegas residió su propia orquesta y coro: La Naumon 415 Ensemble que interpretó la ópera Orfeo de Claudio Monteverdi (2007) para conmemorar los 400 años de la primera ópera de repertorio. En enero de 2011, mientras prepara el estreno del Les Troyens en la Ópera de Varsow, viaja a Oviedo para recoger el premio a la mejor dirección de escena de Der Ring des Nibelungen de Richard Wagner otorgada por los Premios Líricos Teatro Campoamor de Oviedo 2010. En la actualidad prepara también en la Ópera de Köln el estreno de Sonntag.



Thursday, April 1, 2010

Tannhäuser di Wagner - Teatro alla Scala, Milano

Foto: TEATRO ALLA SCALA / Marco Brescia.

Il Tannhäuser ipertecnologico della Fura dels Baus
Massimo Viazzo

“Ho inventato l’orchestra invisibile. Ora voglio inventare la scena invisibile”- diceva Wagner perennemente scontento della messa in scena dei suoi Musikdramen. Carlus Padrissa, wagneriano dell’ultima ora - prima di cimentarsi nell’impresa, controversa, di mettere in scena un paio di stagioni fa, tra Valencia e Firenze, il Ring non si era mai occupato dell’opera wagneriana - non pare aver ancora ben metabolizzato i meccanismi più segreti del Wort-Ton-Drama. E sì, perché un Wagner così sovraccarico visivamente svuota irrimediabilmente quella fondamentale componente psicologica che è alla base della poetica wagneriana e che dovrebbe proiettare lo spettatore stesso al centro del dramma. E invece siamo in una Disneyland ipertecnologica dove gli stimoli visivi, indubbiamente molto suggestivi, rischiano di relegare la musica in secondo piano, quasi una colonna sonora. L’ambientazione di questo Tannhäuser, in esclusiva per la Scala, è situata nell’India di Zubin Mehta (forse un omaggio al direttore che ha da sempre creduto nel gruppo catalano) con un elemento scenico che dona unità, una gigantesca mano robotizzata (“l’anello di congiunzione tra l’uomo e il mondo” dice lo scenografo Roland Olbeter nelle note di sala) che a seconda delle situazioni evocate dalla trama lusinga o giudica, accusa o perdona. Straordinario il lavoro di Franc Alue, responsabile della computer graphic (con sfondi in perenne trasformazione cromatica e figurativa) e notevole anche l’apporto dei mimi della Fura dels Baus di espressività molto “fisica”.

Vocalmente il cast è stato dominato dalla sublime Elisabeth di Anja Harteros, dolente e tenace. La sua voce, che si espandeva con grande calore nella sala del Piermarini, ha commosso! Solida, incisiva anche la prestazione di Georg Zeppenfeld, un Landgraf paterno e inflessibile, di timbro morbido, cosa che è invece mancata a Roman Trekel (Wolfram) nel ruolo più “cantante” di tutta l’opera. Il baritono tedesco, che doveva dare voce alla componente più spirituale dell’amore si è mostrato troppo legnoso. Un po’ aspra anche la Venus di Julia Gertseva, sempre in difficoltà in zona acuta. Robert Dean Smith (Tannhäuser) ha, invece, saputo dosare abbastanza bene le forze nel corso della recita e anche se l’accento non è parso sempre scolpito e a volte i suoni si sbiadivano in alto l’impegno profuso per risolvere un ruolo così impervio è da elogiare. Zubin Mehta, infine, ha diretto i complessi della Scala (Coro e Orchestra particolarmente in forma) ricercando finezze coloristiche ed esaltando le zone più intime della partitura.