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Friday, October 16, 2026

Louisa Proske: “El asesinato siempre es más duro de lo que piensas”


Photo: Russ Rowland D

José Noé Mercado

Octubre 15, 2026. “Vivimos en un mundo donde las autocracias están creciendo a nivel global, y Macbeth es una historia dolorosamente actual”, advierte la directora de escena alemana Louisa Proske, de cara a la transmisión de esta ópera de Giuseppe Verdi (1813-1901) en la pantalla gigante de alta definición del Auditorio Nacional, en vivo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York. En conferencia de prensa virtual, celebrada el miércoles 14 de octubre con medios de comunicación nacionales, la creativa germana desentrañó las claves de la nueva producción de este título, ausente durante 20 años del escenario neoyorquino, el perfil psicológico de sus protagonistas y el desafío de dirigir una puesta en escena monumental, bajo la dirección concertadora del maestro canadiense Yannick Nézet-Séguin, que el público mexicano podrá disfrutar este sábado 17 de octubre a las 11:00 AM. Macbeth se estrenó originalmente en el Teatro della Pergola de Florencia, en 1847, con libreto de Francesco Maria Piave (1810-1876) y Andrea Maffei (1798-1885), basado en la célebre la tragedia (1606) de William Shakespeare (1564-1616). Esta nueva producción será el segundo título de la temporada 2026-2027 del programa En vivo desde el Met de Nueva York, y marca el debut de Louisa Proske en la compañía. Su propuesta ofrece una relectura más allá de la obvia sintonía política de una obra en la que un tirano usurpa el trono mediante el derramamiento de sangre. Para la directora de escena, cofundadora de Heartbeat Opera en la Ciudad de Nueva York y galardonada con el Princess Grace Award por su trayectoria desarrollada en países como Alemania, Francia y Estados Unidos, apunta al “verdadero imán psicológico que ha fascinado a la humanidad durante siglos: la anatomía de un crimen compartido”. La directora alemana explica ese potente motor dramático: “Nos atrae la fascinación de lo fácil que puede parecer el asesinato cuando solo lo discutes o fantaseas con él en abstracto”, y luego lo contrastas “con lo terriblemente duro que resulta cuando tienes las manos manchadas de sangre, regresas a la realidad y debes lidiar con la culpa, la vergüenza, las voces en tu cabeza y la locura de haber asesinado a otro ser humano”. En este montaje, para encarnar al ambicioso, traicionero y atormentado general escocés, se cuenta con el barítono hawaiano Quinn Kelsey, considerado uno de los principales intérpretes verdianos de su generación. Proske explica que la construcción del personaje no parte del cliché de un psicópata frío y desalmado, sino del retrato de un hombre devorado por su propia imaginación y la conciencia inmediata de su culpa: “Macbeth sabe desde el primer momento que lo que hace está mal. Tiene visiones y pesadillas antes de asestar el golpe; alucina con la daga que asesinará al rey, ve sangre en el metal y le habla a la tierra y a las piedras, pidiéndoles discreción. Está roto desde el inicio”. Un aspecto musical y dramático sustantivo en este abordaje fue propuesto directamente por Kelsey a la directora: la restitución del aria final de Macbeth, “Mal per me che m’affidai”, procedente de la versión original de Florencia de 1847, habitualmente omitida en la versión revisada de París de 1865. “Quinn canta esta aria justo en el momento de su muerte, desplomándose. Es el instante en que comprende que todo fue un trágico error, que no debió confiar en las profecías del infierno. Retomarla nos ofreció la oportunidad perfecta para mostrar que, al final, él sabe que actuó muy mal. ¿Por qué los seres humanos hacemos cosas horribles, sabiendo que lo son? Esa es la pregunta fascinante que vertebra la ópera”.

A su lado, la destacada soprano dramático noruega Lise Davidsen asume el temible rol de Lady Macbeth, que es tan relevante para la trama como su esposo. Distante de delinear a la villana monocromática o a la tradicional femme fatale demoníaca, Proske y Davidsen profundizaron en la compleja psicología interna de una mujer atrapada en su época. “Hablamos mucho de su matrimonio, de la frustración de una mujer ambiciosa sin acceso directo al poder político en esa sociedad y de la ausencia de la maternidad en su vida. Buscamos entenderla desde el vacío, la desesperación y la carencia. Para ella, el plan de matar al rey y tomar la corona representa una suerte de redención trágica a todas sus frustraciones vitales”, detalla la directora alemana, formada en la Universidad de Cambridge y la Yale School of Drama. A esa lectura psicológica se suma una perspectiva reveladora para Proske: la violenta búsqueda del trono posee una profunda carga erótica para la pareja. “El asesinato se convierte en su proyecto, en su secreto y en su crimen; es una especie de pacto amoroso perverso que los une y destruye al mismo tiempo”, revela. Sobre el papel de las brujas —a las que Verdi consideraba una suerte de tercer protagonista de la obra y a las que dotó de una sonoridad oscura, incisiva y teatral, un tanto al margen del lirismo típico de la época—, Louisa Proske explica que las concibió no como fuerzas que manipulan la libre voluntad de la pareja, sino como la personificación de la corrupción moral que se alimenta y multiplica como una infestación. “Son como insectos atraídos por la putrefacción moral. No fuerzan a nadie a actuar; solo ofrecen la profecía, comentan y se alimentan de la destrucción.” El cuadro vocal se completa con los role debuts en el Met del tenor británico-italiano Freddie De Tommaso como Macduff y el bajo-barítono estadounidense Ryan Speedo Green como Banquo, en una producción que combina la estética de la época isabelina con soluciones escénicas contemporáneas, gracias a un equipo creativo compuesto por el escenógrafo Jon Bausor, el diseñador de iluminación Adam Silverman, y el diseñador de vestuario Montana Levi Blanco, responsable de la creación de más de 450 trajes renacentistas, en parte confeccionados con total detalle en Alemania. El debut de Louisa Proske en el Met ha sido por demás anecdótico. Como otro equipo creativo abandonó los planes originales para montar Macbeth en esta temporada, ella recibió la invitación del director general del Met, Peter Gelb, para hacerse cargo de esta producción “de último momento”, con apenas un año de anticipación. “Eso en tiempos de creación operísticos es nada, pues normalmente se planea a cuatro o cinco años”, explica. “Así que hicimos el diseño con rapidez y fue una aventura para mí. Pensé por un momento, ‘¿puedo hacer este proyecto para el Met que tendrá tanta atención?’ Y me dije: ‘me encanta la historia y la ópera’, vi el cast y resolví: ‘no es una oferta a la que puedo decir no’. “Mi último año fue bastante loco, porque de repente, encima de todos los otros proyectos que tuve, estaba trabajando en esta producción. He realizado algunas puestas para grandes escenarios, pero, por supuesto, esta es la escena más grande que he trabajado.” Louisa Proske, de hecho, sostuvo un vínculo estrecho con nuestro país en ese último año al que se refiere. En 2025, dirigió la propuesta interdisciplinaria experimental Primero Sueño, una ópera procesional basada en la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, presentada en la catedral de Puebla y en la Cámara de Diputados de la Ciudad de México, luego de su estreno en el Metropolitan Museum of Art Cloisters de Nueva York. Por ello no se olvida de invitar al público mexicano a seguir la transmisión de este sábado en el Coloso de Reforma:  “A través de la pantalla hay una proximidad que no se tiene ni en la primera fila de la sala del Met. La edición en vivo nos permite jugar con el lenguaje cinematográfico: por ejemplo, cuando el fantasma de Banquo aparece en el escenario, debe caminar debido a las leyes de la física. Pero en la pantalla podemos cortar directamente al rostro aterrorizado de Macbeth y hacer aparecer al fantasma de la nada. Los acercamientos de la cámara permitirán al público en el Auditorio Nacional apreciar cada detalle del vestuario, las texturas y la expresividad de los cantantes como nunca antes. Es un privilegio compartir este esfuerzo internacional con la audiencia mexicana”, concluye.



Tuesday, December 26, 2023

Jenůfa en Chicago

Foto: Michael Brosilow

Ramón Jacques

Jenůfa, ópera en tres actos del compositor checo Leoš Janáček (1854-1928) basada en la obra Její pastorkyňa (traducida al español como ‘su hijastra’) de la escritora Gabriela Preissová (1862-1946) ingresó al repertorio de la Lyric Opera de Chicago en noviembre de 1959, y desde entonces no ha sido ofrecida con regularidad en este escenario. Esta reposición no solo era considerada como uno de los atractivos de la actual temporada, sino que también era la ocasión ideal para introducir al público local, y en el papel principal, a una de las cantantes más destacadas de la actualidad, la soprano noruega Lise Davidsen, quien después de cantar las primeras funciones se retiró  de la producción, ocasionando una sensible baja y cierta desilusión para quienes esperábamos disfrutar de su interpretación, sobre todo después de la muy grata impresión que dejara en su recital en Los Ángeles el pasado mes de septiembre. Por las circunstancias en las que se dio su retiro y la dificultad de poder cuadrar fechas entre la artista y el teatro dificultaran seguramente su futuro regreso a corto plazo a este escenario.  Su lugar fue ocupado por la soprano estadounidense Kathryn Henry, actual miembro del estudio del teatro, con una discreta trayectoria pero que supo sacar adelante de manera satisfactoria el arduo personaje, exhibiendo una elegante y encantadora presencia escénica, una voz de  agradable coloración, pero en ciertos momentos dada su escasa proyección tuvo dificultades para ser escuchada entre la densa orquestación, aunque se nota que es una artista interesante que tendrá una gran proyección, sobre todo  después de haber abordado esta ardua prueba.  Al final, la ópera contiene otro papel sobresaliente como lo es el de la maliciosa madrasta Kostelnička, que fue interpretado con notable dominio y maestría por la soprano Nina Stemme cuya actuación fue acorde a la perversidad del personaje, desplegando su potente y bien modulada voz, a la que supo darle sentido imprimiéndole dramatismo, fuerza e ímpetu, con las valiosas cualidades que posee en su canto.  El tenor Pavel Černoch demostró la afinidad y el apego que tiene por este repertorio y cantando en su propia lengua, le dio el carácter y credibilidad que requiere el personaje de Laca, lo opuesto fue el tenor Richard Strey Smagur quien personificó al pusilánime y temeroso Števa, que cantó con voz amplia y profunda pero que no supo identificarse con el papel logrando apenas una discreta participación.  En el papel de la abuela Buryja, y en su debut local, la experimentada mezzosoprano Mariane Cornetti dejo constancia de su amplia experiencia y tablas sobre el escenario.  El resto de los cantantes del elenco, algunos miembros del Ryan Opera Center, el estudio del teatro, cumplieron adecuadamente con sus breves papeles asignados como el barítono Laureano Quant como el capataz, la soprano Lindsey Reynolds como Barena, la mezzosoprano Lucy Barker como Karolka, la mezzosoprano Sophia Maekawa una pastora, así como la soprano Kimberly McCord, miembro del coro del teatro quien cantó el papel de Jana. Sin olvidar al seguro y experimentado barítono Wayne Tiggs como el alcalde, y la mezzosoprano Katherine DeYoung como la Alcaldesa. Para la parte visual se importó la producción del Royal Opera House de Londres, donde se estrenó en septiembre del 2021, de Claus Guth, con escenografías ideadas por Michael Levine, y los oscuros vestuarios de Gesine Völlm, que entre tres paredes que encerraban el escenario, algunas proyecciones sobre ella, e iluminación en tonos negros, blancos y grisáceos, crearon una puesta minimalista y sombría, al final la trama es oscura y trágica debido a un infanticidio, pero que recurrió ciertas ideas ya vistas y utilizadas en otros propuestas como el uso de sillas, los pétalos de flores sobre el suelo, similar a lo visto en Eugenio Onegin de Robert Carsen, además de algunos detalles discutibles como el personaje vestido de cuervo que acecha a Jenůfa, que es encerrada inexplicablemente en una jaula de metal. Cierto, son licencias que se toma la dirección escénica, pero que no parecieron aportar mucho ni a la historia ni a la estética visual del espectáculo. Lo más rescatable, que aportó vitalidad y color fueron los bailables y los vestuarios típicos utilizados por los personajes en la escena de la boda entre Laca y Jenůfa. Participativo y preponderante estuvo el coro cuando fue requerido.  Uno de los puntos más altos de la función, además de la presencia de Nina Stemme, fue la lectura de la suntuosa y oscura partitura del maestro checo Jakub Hrůša, quien supo resaltar los momentos dramáticos y oscuros, así como los tintes de música folclórica contenida en la orquestación de Janáček, y lo hizo de manera detalla, precisa y matizada, obteniendo una respuesta entusiasta y memorable de los músicos de la orquesta del teatro.  





Saturday, September 30, 2023

Recital de Lise Davidsen en Los Ángeles

Fotos: Ben Gibbs

Ramón Jacques

La joven soprano noruega Lise Davidsen debutó en Los Ángeles en el escenario del teatro Broadstage, situado en el suburbio angelino de Santa Mónica, cuyo ciclo titulado ‘Celebrity Opera Recital Series’ se ha ido consolidado con el paso de los años como una parada imprescindible, casi obligatoria, para la presentación, o debut local como en este y otros casos, de los cantantes y nombres más reconocidos de la lírica, en un escenario de importante metrópoli. Esta temporada, el ciclo incluye, además de la ya mencionada presentación, otro debut local del tenor Joseph Calleja con acompañamiento de piano, y un concierto con orquesta de la mezzosoprano Elīna Garanča bajo la conducción de Karel Mark Chichon. Las presentaciones estadounidenses de Lise Davidsen, han sido hasta hoy muy limitadas, concentrándose principalmente a la ciudad de Nueva York, y aunque en el mes de noviembre de este año debutará el papel principal de la ópera Jenůfa de Janáček en el teatro de la Lyric Opera de Chicago, al menos en el corto plazo no se sabe de alguna aparición agendada en algún teatro importante de la costa oeste de este país. Por ese motivo, el anuncio de su presentación local generó desde que se anunció muchas expectación e interés del público operístico de esta región.  Un recital acompañado por un piano, no es quizás la llave de entrada esperada o ideal para una artista del calibre de Lise Davidsen, quien, sin embargo, expresó su beneplácito por ofrecer su canto en una ciudad y en una región que dijo nunca haber visitado, ni siquiera como turista.  Por otro lado, un recital puede ofrecer también grandes satisfacciones porque se pueden apreciar ángulos, matices, emociones e impresiones que el artista puede transmitir siendo el mismo, sin estar cubierto por vestuarios y escenografías. Cabe destacar que por la presencia y la elegancia que irradió esta artista, así como el inagotable despliegue de recursos vocales que posee y que desplegó desde la primera nota que cantó, el público comprendió que estaba en presencia de una artista muy completa, vocalmente destacada, especial y valiosa, es decir una joya de las que no surgen todos los días.  Con gran sencillez y gracia Davidsen, se dirigió al público en un par de ocasiones para explicar que había conformado, con la ayuda de su maestro y pianista James Baillieu, un programa ex profeso para la ocasión, en el que abarcaría los más variados y diferentes estilos y compositores para dejar una grata impresión con el público asiste a este recital.  Personalmente me destacaría la muy cuidada y bien interpretada, elección de piezas, que no incluyó piezas o conocidas canciones populares que muchos cantantes suelen incluir en la actualidad, sobretodo en la segunda parte de sus programas, y que por experiencias personales pasadas que he presenciado, banalizan y devalúan sus presentaciones por obtener aplausos fáciles o crear innecesarias situaciones cómicas, que no ocurrirían en funciones de óperas o conciertos sinfónico vocales. Davidsen asumió con seriedad y solemnidad el compromiso como la gran artista que es, y tan solo con su canto fue capaz de arrancar suspiros, generar tumultuosas ovaciones y sobretodo conmover y emocionar al público. Imagino que nadie presente en el Broadstage en esta velada, permaneció impávido o indiferente estando presente en este recital; que la soprano comenzó cantando en su propia lengua, interpretando 5 poemas, opus 69 del compositor noruego Edvard Grieg (1843-1907). Es indudable que la voz de Davidsen es voluminosa, con mucho cuerpo, y ella lo sabe, pero también tiene la virtud de darle un manejo magistral en todos los registros alcanzando incluso delicados y casi imperceptibles pianissimos y musicalidad como en Til min Dreng (a mi niño) ciclo de canciones que viene incluido en la grabación del 2022 en el sello Decca con obras de Grieg y el pianista Leif Ove Andsnes.  En su interpretación del ciclo de 5 canciones, Op 37 y Svarta rosor (Rosas negras) op, 36 de Jean Sibelius (1865-1957) su voz adquirió una tonalidad más oscura y dramática apropiada para esta sentida y dolorosa música. Es notable también la claridad con la que emite y frasea cada palabra cantada, la emisión y manera de mantener los agudos, sin importar la lengua en la que cante. 

En lo que ella considera sus primeros pasos en el repertorio italiano, del cual comentó que recientemente interpretó el Réquiem de Verdi y Giorgetta en Il Tabarro de Puccini, cantó apasionantes versiones de 'Sola perduta abbandonata' de Manon Lescaut de Giacomo Puccin (1858-1924); así como "Morro, ma prima in grazia" del tercer acto de Un Ballo in Maschera de Giuseppe Verdi (1813-1883) y una notable ejecución plena de sentimiento y luminosidad del “Ave Maria, piena di grazia” de Desdemona de Otello del propio Verdi.  De su repertorio mas afín, el alemán, regaló una estremecedora ejecución con su voluminosa y profunda voz, a la que sabe darle un sentido sin recurrir solo al brio, de “Dich teure halle” de Tannhäuser de Richard Wagner (1813-1883) aria que por cierto cantó en la final del concurso The Queen Sonja International Music Competition del 2015, uno de los momentos que han servido para catapultar su carrera; así como el aria  Abscheulicher! Wo eilst du hin? de Fidelio, op 72 de Ludwig van Beethoven (1770-1827) contenida en otras de sus grabaciones discográficas en Decca con la London Philharmonic dirigida por Sir Mark Elder. Dejo una grata impresión su fina y tierna elección de piezas de Franz Schubert (1797-1828) que incluyó: “An die Musik”,  Gretchen am spinnrade", op.2, D.118, Erlkönig y Litanei auf das Fest Allerseelen. Lise Davidsen es una actriz que no permanece quieta en escena, y sus movimientos y gestos muestran cuanto se involucra con el texto, y el sentimiento que logra transmitir al público.  Para finalizar cantó con buen gusto y sin innecesarias exageraciones “Heia, Heia, in den Bergen” de la opereta Die Csardasfürstin del compositor húngaro Emmerich Kalman (1882-1953) y como una cortesía al público angelino “I Could have danced all night” del musical My Fair Lady del compositor Frederick Loewe (1901-1988). El desbordado entusiasmo del público y la generosidad de la soprano hicieron que cantara tres piezas fuera del programa como su vibrante ejecución de Vissi d’Arte de Tosca de Puccini, obra que parece adaptarse bien a su temperamento y cualidades vocales y que seguramente cantará en escena más adelante, y dos piezas de lied Cäcilie y Morgen de Richard Strauss (1864-1949) cuyo repertorio es otra de sus especialidades.  Al inicio del recital ella agradeció al pianista James Baillieau, a quien se refirió como un maestro, y quien la ha animado a incluir y experimentar ciertas piezas y repertorios, por lo que se notó la complicidad y el entendimiento existente entre ambos. Baillieu, entiende la voz de Davidsen y supo seguirla, acompañarla y crear un marco musical sobresaliente y dinámico para el lucimiento de su voz.  En resumen: fue un evento memorable, del que se espera haya sido escuchado o tenido alguna repercusión en las oficinas de al menos: la Ópera de San Francisco y la Ópera de Los Ángeles en esta parte del país.