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Friday, October 16, 2026

Louisa Proske: “El asesinato siempre es más duro de lo que piensas”


Photo: Russ Rowland D

José Noé Mercado

Octubre 15, 2026. “Vivimos en un mundo donde las autocracias están creciendo a nivel global, y Macbeth es una historia dolorosamente actual”, advierte la directora de escena alemana Louisa Proske, de cara a la transmisión de esta ópera de Giuseppe Verdi (1813-1901) en la pantalla gigante de alta definición del Auditorio Nacional, en vivo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York. En conferencia de prensa virtual, celebrada el miércoles 14 de octubre con medios de comunicación nacionales, la creativa germana desentrañó las claves de la nueva producción de este título, ausente durante 20 años del escenario neoyorquino, el perfil psicológico de sus protagonistas y el desafío de dirigir una puesta en escena monumental, bajo la dirección concertadora del maestro canadiense Yannick Nézet-Séguin, que el público mexicano podrá disfrutar este sábado 17 de octubre a las 11:00 AM. Macbeth se estrenó originalmente en el Teatro della Pergola de Florencia, en 1847, con libreto de Francesco Maria Piave (1810-1876) y Andrea Maffei (1798-1885), basado en la célebre la tragedia (1606) de William Shakespeare (1564-1616). Esta nueva producción será el segundo título de la temporada 2026-2027 del programa En vivo desde el Met de Nueva York, y marca el debut de Louisa Proske en la compañía. Su propuesta ofrece una relectura más allá de la obvia sintonía política de una obra en la que un tirano usurpa el trono mediante el derramamiento de sangre. Para la directora de escena, cofundadora de Heartbeat Opera en la Ciudad de Nueva York y galardonada con el Princess Grace Award por su trayectoria desarrollada en países como Alemania, Francia y Estados Unidos, apunta al “verdadero imán psicológico que ha fascinado a la humanidad durante siglos: la anatomía de un crimen compartido”. La directora alemana explica ese potente motor dramático: “Nos atrae la fascinación de lo fácil que puede parecer el asesinato cuando solo lo discutes o fantaseas con él en abstracto”, y luego lo contrastas “con lo terriblemente duro que resulta cuando tienes las manos manchadas de sangre, regresas a la realidad y debes lidiar con la culpa, la vergüenza, las voces en tu cabeza y la locura de haber asesinado a otro ser humano”. En este montaje, para encarnar al ambicioso, traicionero y atormentado general escocés, se cuenta con el barítono hawaiano Quinn Kelsey, considerado uno de los principales intérpretes verdianos de su generación. Proske explica que la construcción del personaje no parte del cliché de un psicópata frío y desalmado, sino del retrato de un hombre devorado por su propia imaginación y la conciencia inmediata de su culpa: “Macbeth sabe desde el primer momento que lo que hace está mal. Tiene visiones y pesadillas antes de asestar el golpe; alucina con la daga que asesinará al rey, ve sangre en el metal y le habla a la tierra y a las piedras, pidiéndoles discreción. Está roto desde el inicio”. Un aspecto musical y dramático sustantivo en este abordaje fue propuesto directamente por Kelsey a la directora: la restitución del aria final de Macbeth, “Mal per me che m’affidai”, procedente de la versión original de Florencia de 1847, habitualmente omitida en la versión revisada de París de 1865. “Quinn canta esta aria justo en el momento de su muerte, desplomándose. Es el instante en que comprende que todo fue un trágico error, que no debió confiar en las profecías del infierno. Retomarla nos ofreció la oportunidad perfecta para mostrar que, al final, él sabe que actuó muy mal. ¿Por qué los seres humanos hacemos cosas horribles, sabiendo que lo son? Esa es la pregunta fascinante que vertebra la ópera”.

A su lado, la destacada soprano dramático noruega Lise Davidsen asume el temible rol de Lady Macbeth, que es tan relevante para la trama como su esposo. Distante de delinear a la villana monocromática o a la tradicional femme fatale demoníaca, Proske y Davidsen profundizaron en la compleja psicología interna de una mujer atrapada en su época. “Hablamos mucho de su matrimonio, de la frustración de una mujer ambiciosa sin acceso directo al poder político en esa sociedad y de la ausencia de la maternidad en su vida. Buscamos entenderla desde el vacío, la desesperación y la carencia. Para ella, el plan de matar al rey y tomar la corona representa una suerte de redención trágica a todas sus frustraciones vitales”, detalla la directora alemana, formada en la Universidad de Cambridge y la Yale School of Drama. A esa lectura psicológica se suma una perspectiva reveladora para Proske: la violenta búsqueda del trono posee una profunda carga erótica para la pareja. “El asesinato se convierte en su proyecto, en su secreto y en su crimen; es una especie de pacto amoroso perverso que los une y destruye al mismo tiempo”, revela. Sobre el papel de las brujas —a las que Verdi consideraba una suerte de tercer protagonista de la obra y a las que dotó de una sonoridad oscura, incisiva y teatral, un tanto al margen del lirismo típico de la época—, Louisa Proske explica que las concibió no como fuerzas que manipulan la libre voluntad de la pareja, sino como la personificación de la corrupción moral que se alimenta y multiplica como una infestación. “Son como insectos atraídos por la putrefacción moral. No fuerzan a nadie a actuar; solo ofrecen la profecía, comentan y se alimentan de la destrucción.” El cuadro vocal se completa con los role debuts en el Met del tenor británico-italiano Freddie De Tommaso como Macduff y el bajo-barítono estadounidense Ryan Speedo Green como Banquo, en una producción que combina la estética de la época isabelina con soluciones escénicas contemporáneas, gracias a un equipo creativo compuesto por el escenógrafo Jon Bausor, el diseñador de iluminación Adam Silverman, y el diseñador de vestuario Montana Levi Blanco, responsable de la creación de más de 450 trajes renacentistas, en parte confeccionados con total detalle en Alemania. El debut de Louisa Proske en el Met ha sido por demás anecdótico. Como otro equipo creativo abandonó los planes originales para montar Macbeth en esta temporada, ella recibió la invitación del director general del Met, Peter Gelb, para hacerse cargo de esta producción “de último momento”, con apenas un año de anticipación. “Eso en tiempos de creación operísticos es nada, pues normalmente se planea a cuatro o cinco años”, explica. “Así que hicimos el diseño con rapidez y fue una aventura para mí. Pensé por un momento, ‘¿puedo hacer este proyecto para el Met que tendrá tanta atención?’ Y me dije: ‘me encanta la historia y la ópera’, vi el cast y resolví: ‘no es una oferta a la que puedo decir no’. “Mi último año fue bastante loco, porque de repente, encima de todos los otros proyectos que tuve, estaba trabajando en esta producción. He realizado algunas puestas para grandes escenarios, pero, por supuesto, esta es la escena más grande que he trabajado.” Louisa Proske, de hecho, sostuvo un vínculo estrecho con nuestro país en ese último año al que se refiere. En 2025, dirigió la propuesta interdisciplinaria experimental Primero Sueño, una ópera procesional basada en la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, presentada en la catedral de Puebla y en la Cámara de Diputados de la Ciudad de México, luego de su estreno en el Metropolitan Museum of Art Cloisters de Nueva York. Por ello no se olvida de invitar al público mexicano a seguir la transmisión de este sábado en el Coloso de Reforma:  “A través de la pantalla hay una proximidad que no se tiene ni en la primera fila de la sala del Met. La edición en vivo nos permite jugar con el lenguaje cinematográfico: por ejemplo, cuando el fantasma de Banquo aparece en el escenario, debe caminar debido a las leyes de la física. Pero en la pantalla podemos cortar directamente al rostro aterrorizado de Macbeth y hacer aparecer al fantasma de la nada. Los acercamientos de la cámara permitirán al público en el Auditorio Nacional apreciar cada detalle del vestuario, las texturas y la expresividad de los cantantes como nunca antes. Es un privilegio compartir este esfuerzo internacional con la audiencia mexicana”, concluye.



Wednesday, February 28, 2018

Temporada 2018-2019 del Metropolitan de Nueva York

Crédito fotográfico: Metropolitan Opera House

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

La principal novedad artístico-administrativa de la próxima temporada es que, adelantando su llegada como Director Musical, Yannick Nézet-Séguin ocupará ese cargo desde septiembre de 2018 en lugar de hacerlo desde 2020. Nézet-Séguin dirigirá tres óperas y dos conciertos en el Carnegie Hall en las próximas dos temporadas, en lugar de las dos óperas por temporada originalmente programadas. Con la asunción al cargo de Director Musical septiembre de 2018, Nézet-Séguin también asumirá todas las responsabilidades artísticas conexas y como estaba originalmente previsto comenzará a realizar un mínimo de cinco óperas por temporada a partir de la temporada 2020-21.

Como es habitual la Temporada se iniciará con una nueva producción escénica, en este caso será Samson et Dalila de Saint-Saëns, confiada a Darko Tresnjak con decorados de Alexander Dodge, vestuario de Linda J. Cho, coreografía de Austin McCormick e iluminación de Donald Holder. El estreno será el 24 de septiembre de 2018 con el protagónico de Roberto Alagna y Elina Garança, bajo la batuta de Sir Mark Elder.

Tres títulos más se presentarán en nuevas producciones escénicas y si se suman las reposiciones totalizan veintinueve óperas diferentes en 27 espectáculos en el curso de la Temporada 2018/2019. Singular importancia adquiere la presentación de tres Ciclos de la monumental Tetralogía El anillo del Nibelungo de Wagner bajo la dirección de Philippe Jordan, director musical de la Ópera de París, con inicio el 9 de marzo de 2019. En los elencos Christine Goerke, Greer Grimsley, Michael Volle, Stefan Vinke, Andreas Schager, Eva-Maria Westbroek, Stuart Skelton, Jamie Barton, Tomasz Konieczny , Karen Cargill, Sarah Connolly, Gerhard Siegel, Evgeny Nikitin, Dmitry Belosselskiy, Günther Groissböck, y Eric Owens. Además de los tres ciclos completos, el Met presentará representaciones individuales no relacionadas con el ciclo de Das Rheingold el 14 de marzo de 2019 y Die Walküre el 25 de marzo y el 25 de abril de 2019. Las últimas dos funciones líricas de la Temporada serán el sábado 11 de mayo de 2019 con Diálogos de carmelitas por la tarde y El ocaso de los dioses, en la noche.

Nuevas Producciones

Luego de la nueva producción de Sansón y Dalila que abrirá la Temporada, los títulos que serán ofrecidos con nuevas puestas escénicas son: Marnie de Nico Muhly, La Traviata de Verdi y Adriana Lecouvreur de Cilea. Sansón y Dalila se ofrecerá en ocho oportunidades entre el 24 septiembre y el 20 de octubre con la dupla Alagna-Garança, y la participación de Laurent Naouri y Elchin Azizov; mientras que en marzo de 2019 Samson serán Aleksandrs Antonenko y Kristian Benedikt con la Dalila de Anita Rachvelishvili, contabilizándose cinco funciones más. Marnie de Nico Muhly tendrá su estreno el 19 de octubre, con la dirección escénica de Michael Mayer, la batuta de Robert Spano, e Isabel Leonard en el papel principal (7 funciones). Marnie es una coproducción con English National Opera, donde la ópera se estrenó en 2017. Desde el 4 de diciembre de 2018 subirá a escena la nueva producción de La Traviata de Verdi firmada por Michael Mayer. Será protagonista la soprano Diana Damrau acompañada por Juan Diego Flórez (Alfredo) y Quinn Kelsey (Giorgio Germont). Estrenando su cargo de director musical Yannick Nézet-Séguin empuñará la batuta en las primeras ocho funciones. A partir del 5 de abril de 2019, Nicola Luisotti dirigirá a Anita Hartig como Violetta, Stephen Costello como Alfredo, y a Artur Ruciński alternándose con Plácido Domingo en el rol de Giorgio Germont, en siete funciones. Adriana Lecouvreur de Francesco Cilea, con función inicial en la Gala de Año Nuevo del 31 de diciembre de 2018, será una coproduction entre la Royal Opera House de Londres, el Gran Teatre del Liceu de Barcelona; la Wiener Staatsoper; la San Francisco Opera y la Opéra Paris firmada por David McVicar con escenografía de Charles Edwards, vestuario de Brigitte Reiffenstuel, coreografía de Adam Pudney e iluminación de Adam Silverman; en la batuta Gianandrea Noseda y el protagónico a cargo de Anna Netrebko, quien cantará seis funciones. Jennifer Rowley será Adriana los días 23 y 29 de enero de 2019; mientras que el elenco se completa con Piotr Beczala (Maurizio), Anita Rachvelishvili (Principessa de Bouillon), Ambrogio Maestri (Michonnet), Carlo Bosi (el Abate) y Maurizio Muraro (Príncipe de Bouillon).

Reposiciones

Inicia la lista de reposiciones la clásica producción de Franco Zefirelli de La Bohème de Puccini que volverá el 25 de septiembre de 2018. Las once funciones programadas serán dirigidas por James Gaffigan. En los elencos Nicole Car, Vittorio Grigolo, Angel Blue, Étienne Dupuis, Ailyn Pérez, Michael Fabiano, Susanna Phillips y Simone Piazzola. Al día siguiente, 26 de septiembre, tendrá lugar el debut en el Met de Anna Netrebko en el protagónico de Aida en la extraordinaria puesta de Sonja Frisell. Completarán los elencos Anita Rachvelishvili (Amneris), Aleksandrs Antonenko (Radamès) y Quinn Kelsey (Amonasro), todos bajo la batuta de Nicola Luisotti. En las catorce funciones programadas se alternarán con la soprano rusa, Tamara Wilson, Sondra Radvanovsky y Marjorie Owens. Dolora Zajick y Olesya Petrova también serán Amneris, mientras que Yonghoon Lee cantará Radamès, y Roberto Frontali, Amonasro. En algunas funciones Plácido Domingo subirá al podio orquestal.

Desde el 4 de octubre Jonas Kaufmann y Yusif Eyvazov comparten el rol de Dick Johnson, en La Fanciulla del West de Puccini protagonizada por Eva-Maria Westbroek. Sondra Radvanovsky será Tosca, con Joseph Calleja como Cavaradossi y Wolfgang Koch como Scarpia, en la producción de Sir David McVicar estrenada el 31 de diciembre de 2017. Retorna, desde el 30 de octubre, la producción de Sir Richard Eyre de Carmen con Clémentine Margaine, con funciones en noviembre, enero y febrero, alternándose como Dion José los tenores Yonghoon Lee y Roberto Alagna. La producción de Robert Carsen de la única ópera de Arrigo Boito, Mefistofele, regresa al Met el 8 de noviembre, protagonizada por Christian Van Horn, con Michael Fabiano como Faust, Angela Meade como Margherita y Jennifer Check como Helena de Troya. En noviembre, Pretty Yende protagoniza Les Pêcheurs de Perles de Bizet, con Javier Camarena como Nadir y Mariusz Kwiecień como Zurga.

Il Trittico de Puccini, cuyo estreno mundial se produjo en el Met hace exactamente 100 años, retorna a su escenario desde el 23 de noviembre. Amber Wagner canta a Giorgetta con Marcelo Alvarez como Luigi y George Gagnidze y Lucio Gallo como Michele en Il Tabarro; Kristine Opolais es Suor Angelica; mientras que Plácido Domingo protagoniza Gianni Schicchi, con Kristina Mkhitaryan como Lauretta, y Atalla Ayan como Rinuccio. Stephanie Blythe será la Frugola en Il Tabarro, la Principessa en Suor Angelica y Zita en Gianni Schicchi. Bertrand de Billy en el podio. El 14 de diciembre de 2018 Gustavo Dudamel hará su debut en el Met dirigiendo Otello de Verdi protagonizada por Stuart Skelton, con Sonya Yoncheva (Desdemona) y Željko Lučić (Iago).

Como es habitual en diciembre se cantará La Flauta Mágica en traducción al inglés en un espectáculo pensado especialmente para las familias (19, 22, 24, 27 y 29 de diciembre de 2018, y 1, 3 y 5 de enero de 2019). Pelléas et Mélisande regresa a partir del 15 de enero de 2019, dirigida por Yannick Nézet-Séguin. Isabel Leonard interpreta a Mélisande y Paul Appleby como Pelléas, con Marie-Nicole Lemieux como Geneviève, Kyle Ketelsen como Golaud y Ferruccio Furlanetto como Arkel en la producción de Sir Jonathan Miller. También en enero el doble programa compuesto por Iolanta -con Sonya Yoncheva y Matthew Polenzani- y El Castillo de BarbaAzul, con Angela Denoke y Gerald Finley (24 y 28 de enero y 1, 4, 9 y 14 de febrero).

Además se reponen Don Giovanni de Mozart (con Luca Pisaroni, Peter Mattei, Rachel Willis-Sørensen, Guanqun Yu, Susanna Phillips, Aida Garifullina, Serena Malfi, Stanislas de Barbeyrac, Pavol Breslik, Ildar Abdrazakov y Adam Plachetka); La Fille du Régiment de Donizetti (con Pretty Yende y Javier Camarena) y Rigoletto de Verdi (protagonizada por Nadine Sierra y Rosa Feola como Gilda, junto a Vittorio Grigolo y Bryan Hymel como el duque, y Roberto Frontali y George Gagnidze en el papel principal), con la controvertida puesta ambientada en Las Vegas de los años 60 de Michael Mayer.

Falstaff retorna el 22 de febrero, con Ambrogio Maestri en el papel principal mientras que La Clemenza di Tito, con Matthew Polenzani en el protagónico lo hará desde el 30 de marzo de 2019, con la clásica puesta en escena de Jean Pierre Ponnelle de 1984. Dirigida por Yannick Nézet-Séguin, Dialogues des Carmélites de Poulenc volverá a la escena desde el 3 de mayo de 2019, Isabel Leonard será Blanche de la Force, Adrianne Pieczonka Mme. Lidoine, Erin Morley la Hermana Constance, David Portillo será el Chevalier de la Force, y Karita Mattila la Primera Priora.

Otros espectáculos y transmisiones en HD

La orquesta de la Metropolitan Opera ofrecerá tres conciertos en la sala del Carnegie Hall los días 18, y 3 y 14 de junio de 2019. Continuarán las transmisiones simultáneas de los sábados por la tarde en vídeo y audio de alta definición a salas de cine de todo el mundo. La temporada de transmisiones comenzará el 6de octubre con Aida y continuará con Samson et Dalila el 20 de octubre y La Fanciulla del West  el 27 de octubre. El estreno de Marnie se podrá ver el 10 de noviembre, mientras que la nueva producción de La Traviata se irradiará el 15 de diciembre. Ya en 2019 la serie se reanudará el 12 de enero con Adriana Lecouvreur, a la cual seguirán Carmen el 2 de febrero, La Fille du Régiment el 2 de marzo y Die Walküre el 30 de marzo. Para finalizar el 11 de mayo de 2019 con Dialogues des Carmélites de Francis Poulenc.

Más información en: www.metopera.org

Thursday, September 1, 2016

Stresa Festival 2016- Rotterdam Philharmonic Orchestra

Foto:Hans van der Woerd

Renzo Bellardone

STRESA FESTIVAL 2016 – ROTTERDAM PHILARMONIC Palazzo Congressi – 31 agosto Renaud Capuçon, violino Gautier Capuçon, violoncello Rotterdam Philharmonic Orchestra Yannick Nézet-Séguin, direttore FRANZ JOSEPH HAYDN, Overture da L’isola disabitata, Hob 28/9 JOHANNES BRAHMS, Doppio concerto in la minore per violino, violoncello e orchestra op. 102 JEAN SIBELIUS, Sinfonia n. 2 in re maggiore op. 43

Fin dalle prime note imponenti si apprezza il gesto chiaro e preciso che entusiasticamente trasmette una partitura entusiasta: il direttore è il giovane Yannick Nézet-Séguin, titolare della prestigiosa Roterdam Philarmonic e la scrittura è quella di F.J.Haydn, sontuosamente interpretata.  Sorridente e coinvolgente  Nézet-Séguin colora con sfumature e toni  pastello, ma ben definiti, ll delizioso minuetto. Scenograficamente in giacca bianca fanno poi il loro ingresso i fratelli  Capuçon: Renaud con il  Guarneri del Gesù “Panette 1737” e Gautier con il ‘Matteo Goffriller 1701, entrambi di ritorno sul Lago Maggiore, dopo la loro prima esibizione allo Stresa Festival del 2004. Superflue risultano le presentazioni dei due solisti affermati ed acclamati in tutto il mondo, ma vale la pena sottolineare quante voci sappiano trarre con apparente semplicità dai loro storici strumenti. Le alternanze dinamiche vengono offerte con fermezza stilistica ed ampia interpretazione. La seconda parte è decisamente più ariosa con la ampie descrizioni musicali di Sibelius, dove si apprezza la ricerca del suono esaltata dai violini prima ed a seguire dai violoncelli che descrivono minuziosamente paesaggi e sensazioni; particolarmente interessanti i pizzicati degli stessi violoncelli e dei tre contrabbassi. Generale apprezzamento dell’intera serata e della direzione che ha suscitato interesse ed è riuscita a ben collocare un programma già egregiamente presentato sul libro di sala da Federico Scoponi. La Musica vince sempre.

Thursday, June 2, 2016

Yannick Nézet-Séguin - Metropolitan Opera's new music director

Credit : Marco Borggreve
New York’s Metropolitan Opera has announced that Yannick Nézet-Séguin is to be the company’s new music director. The 41-year-old French-Canadian conductor succeeds James Levine, who held the position for 40 years but retires at the end of this current season.
Nézet-Séguin will not take up his position officially until the 2020-21 season due to existing commitments. During the interim period, Nézet-Séguin assumes the title music director designate and will conduct two operas a season, although he will be involved from the outset in the company’s artistic planning. Levine will be music director emeritus.
Nézet-Séguin made his Met debut in 2009 conducting Bizet’s Carmen.Nézet-Séguin has since conducted Don Carlos, Rusalka and La Traviata there, and opened the 2015-16 season with Verdi’s Otello.

Tuesday, June 3, 2014

Salome de Strauss en Filadelfia

Foto: Dominic M. Mercier

Carlos Rosas

La representación en forma  semi escénica de la provocativa Salome de Strauss, realizada en la sala de conciertos Kimmel Center Verizon Hall de esta ciudad, marcó la primera colaboración entre la Orquesta de Filadelfia con la Ópera de Filadelfia para un proyecto operístico. La dinámica ejecución orquestal, teniendo a una de las cinco mejores orquestas estadounidenses, fue dirigida con entusiasmo y vigor por su titular Yannick Nézet-Séguin quien con su amplia experiencia dirigiendo ópera logró extraer la exuberante orquestación encontrando un balance entre los instrumentistas con la escena sabiendo acompañar a las voces con detallada consideración, aunque la posición detrás de la orquesta pareció incidir en el desempeño y emision de las voces en general. La sala de conciertos no cuenta con foso, pero la actuación se llevó a cabo en una plataforma elevada al fondo del escenario, con la orquesta al frente, adaptada a la sala, y en un espacio reducido se creó un ambiente teatral íntimo bajo la dirección escénica de Kevin Newbury, de mucho movimiento, con diseños y vestuarios inspirados en el tarot, correspondientes un tiempo indeterminado ideados por Victoria Tzykun, en los que recurrió a los símbolos como la misterioso deposito, los velos, y la colorida luna.  El papel principal fue encomendado a la soprano finlandesa Camilla Nylund quien mostró el tamaño y la optima belleza y claridad vocal para hacerle justicia al exigente papel. Con las coreografías de Sean Curran, su baile de los siete velos resultó creíble.  El bajo barítono Alan Held fue un imponente Juan Bautista; John MacMaster cumplió como Herodes y Birgitt Remmert como Herodias tuvo una discreta interpretación con cierta rigidez. 


Saturday, June 18, 2011

Romeo y Julieta de Gounod en el Teatro alla Scala de Milán.

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano

Massimo Viazzo
Habían pasado casi ochenta años que Roméo et Juliette de Charles Gounod no se montaba en la escena del máximo teatro italiano (en 1934 el papel de Roméo fue interpretado por Beniamino Gigli y el de Juliette por Mafalda Favero!), por ello, la Scala propuso el espectáculo visto hace algunos años en el Festival de Salzburgo, que es una producción tradicional en una suntuosa escena fija creada por Michael Yeargan, que representaba una plaza renacentista con en la que el majestuoso palacio de los Capuletos engalanaba la parte derecha del escenario y una alta y elegante columna delimitaba y enmarcaba la visión. El director escénico Bartlett Sher logró dar vida a la acción en cada momento cuidando a la perfección los gestos de los protagonistas, con los apropiados vestuarios de Catherine Zuber, y el movimiento de las masas de una manera muy natural. Naturaleza que fue también encontrada por la dirección de orquesta de Yannick Nézet-Séguin. El director franco-canadiense atrapó el profundo intimismo de la partitura con mano ligera, así como el sentido de la medida y del color, nunca de una manera invasora o desbordante. También el elenco fue apreciado por el público scaligero. Vittorio Grigolo dio vida a un apasionado Roméo de vocalidad generosa, exuberante y bien timbrada, aunque no muy refinada. Grigolo supo también replegar su propio canto hacia acentos más íntimos y patéticos, como en la conmovedora conclusión del segundo acto. A cambio, su “Ah! Léve-toi, soleil!” fue muy luminoso. Nino Machaidze fue una Juliette vivaz y tierna, que a pesar de su timbre bronceado en el centró, encontró algunas dificultades en el registro mas agudo, que pareció un poco áspero y no siempre a fuego. Paterno y protector estuvo el Frère Laurence de Alexander Vinogradov con emisión suave y segura. Por su parte, tuvo problemas en su parte alta el Capulet de Frank Ferrari, con su indudable timbre pastoso. A sus anchas y sustancialmente correctos estuvieron: Juan Francisco Gatell (Tybalt), Russell Braun (Mercutio) e Cora Burggraaf (Stéphano). La Orquesta y el Coro del Teatro alla Scala estuvieron ambos en optima forma.

Friday, June 17, 2011

Roméo et Juliette di Charles Gounod - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Roméo et Juliette (Act IV): Vittorio Grigolo (Roméo), Nino Machaidze (Juliette) Marco Brescia & Rudy Amisano



Massimo Viazzo

Erano quasi ottant’anni che Roméo et Juliette di Charles Gounod non andava in scena nel massimo teatro italiano (nel 1934 Roméo era interpretato da Beniamino Gigli e Juliette da Mafalda Favero!). La Scala propone lo spettacolo andato in scena qualche anno fa al Festival di Salisburgo. L’allestimento è tradizionale - una sontuosa scena fissa, preparata da Michael Yeargan, che rappresenta una piazza rinascimentale con il maestoso palazzo dei Capuleti che signoreggia nella parte destra del palcoscenico e una alta ed elegante colonna che ne delimita lo scorcio -, ma il regista Bartlett Sher riesce a vivificare l’azione in ogni momento, curando alla perfezione i gesti dei protagonisti (appropriati i costumi di Catherine Zuber) e i movimenti delle masse per una resa molto naturale. Naturalezza che si è riscontrata anche nella direzione d’orchestra di Yannick Nézet-Séguin. Il direttore franco-canadese ha colto il profondo intimismo della partitura con mano leggera, senso della misura e del colore, non apparendo mai invadente o sovrabbondante. E anche il cast è stato apprezzato dal pubblico scaligero. Vittorio Grigolo ha dato vita ad un Roméo appassionato, dalla vocalità generosa, esuberante e ben timbrata, anche se non rifinitissima. Grigolo ha saputo anche ripiegare il proprio canto su accenti più intimi e patetici, come nella toccante conclusione del secondo atto. Il suo “Ah! Léve-toi, soleil!” era, invece, luminosissimo. Nino Machaidze, una Juliette vivace e tenera, dalla timbrica brunita nei centri, ha incontrato qualche difficoltà nel registro più acuto apparso un po’ aspro e non sempre a fuoco. Paterno e protettivo il Frère Laurence di Alexander Vinogradov, di emissione morbida e sicura. Problematico in alto, invece, ma indubbiamente di timbrica pastosa il Capulet di Franck Ferrari, e a proprio agio, e sostanzialmente corretti, Juan Francisco Gatell (Tybalt), Russell Braun (Mercutio) e Cora Burggraaf (Stéphano). Orchestra e Coro del Teatro alla Scala in ottima forma.