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Monday, April 1, 2019

Con Rigoletto se inició la Temporada Lírica 2019 del Teatro Colón de en Buenos Aires

Fotos: gentileza Prensa Teatro Colón: Máximo Parpagnoli


Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 12/03/2019. Teatro Colón. Giuseppe Verdi: Rigoletto, ópera en tres actos, libreto de Francesco Maria Piave, basado en “Le roi s’amuse” de Victor Hugo. Jorge Takla, dirección escénica. Nicolás Boni, escenografía. Jesús Ruiz, vestuario. Matías Otárola, vídeo. Alejandro Cervera, coreografía. José Luis Fiorruccio. iluminación. Fabián Veloz (Rigoletto), Pavel Valuzhin (Duque de Mantua), Ekaterina Siurina (Gilda), George Andguladze (Sparafucile), Guadalupe Barrientos (Maddalena), Ricardo Seguel (El conde Monterone), Christian Peregrino (Marullo), Gabriel Centeno (Borsa), Sergio Wamba (Conde Ceprano), Mariana Rewerski (Condesa Ceprano), Alejandra Malvino (Giovanna), Sebastián Sorarrain (Ujier), Ana Sampedro (Paje). Orquesta y Coro Estable del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Fabián Martínez. Dirección Musical: Maurizio Benini.

El Teatro Colón de Buenos Aires inició la Temporada Lírica 2019 con Rigoletto de Verdi, ausente de su Cartelera desde diciembre de 2002, en una nueva puesta de esmerada corrección general pero que no entusiasmó. Maurizio Benini al frente de la Orquesta Estable desarrolló un adecuado trabajo de concertación, aunque por momentos el desborde orquestal primó sobre la sutileza como en el final del primer cuadro del primer acto. En el protagónico Fabián Veloz aportó su voz bien timbrada y su poderoso caudal para redondear un Rigoletto de calidad. Ekaterina Siurina fue una muy buena Gilda. Su registro es parejo y cristalino. 
No es exuberante en sobreagudos y coloraturas pero su fraseo es elegante. Tuvo algunos problemas en ‘Caro nome’ y su prestación fue de menos a más. El tenor Pavel Valuzhin como el Duque de Mantua evidenció buen caudal, emisión irregular, pocos matices y agudos forzados. El Sparafucile de George Andguladze fue irregular e intrascendente. Arrolladora resultó Guadalupe Barrientos como Magdalena. Ricardo Seguel mostró su valía como Monterone mientras que fue seguro y profesional el resto del elenco. El Coro que dirige Rubén Martínez cumplió eficazmente su cometido vocal. Jorge Takla propuso una visión escénica tradicional con poca marcación actoral y su único golpe de efecto fue la escenificación del preludio orquestal con la violación de la hija del conde Monterone y su encierro desnudo en una jaula, solución que no se aviene a la verdadera personalidad del Duque de Mantua que es un seductor que luego abandona sus conquistas y no un violador. Nada en su puesta en escena resultó novedoso o al menos actoralmente bien trabajado. La grandilocuente escenografía de Nicolás Boni con espacios enormes y eclécticos sirvió a los fines de la puesta. Aunque hay que mencionar que la solución de la escultura enorme semienterrada es la tercera vez que se utiliza en menos de un año en las puestas del Colón y la segunda -de dos diseños escenográficos confiados al artista- de las realizadas por Boni. De buen nivel el vestuario de época de Jesús Ruiz, rutinaria y poco atractiva la iluminación de José Luis Fiorruccio y correctas las danzas marcadas por Alejandro Cervera así como las proyecciones ideadas por Matías Otálora.





Monday, December 22, 2014

Maria Stuarda en el Liceu de Barcelona

Foto: Liceu de Barcelona
Robert Benito - Opera World
El viernes se vistió de gala nuevamente el Gran Teatre del Liceu para el estreno de una de las propuestas más interesantes de la temporada 14-15 del coliseo de las Ramblas, la segunda ópera de la trilogía donizettiana dedicada a la dinastía Tudor, Maria Stuarda. El éxito al final estuvo a la altura de las expectativas creadas para esta producción, un gran título que recuperó para este teatro la recientemente homenajeada Montserrat Caballé allá por 1969 y que se ha representado en más de de cuatro ocasiones diferentes desde entonces. El interés de la ópera como género radica evidentemente en su discurso musical con el apoyo de una trama teatral y literaria de validez relativa dependiendo de la época y la inspiración poética del libretista. En el caso de la ópera que nos ocupa existe un morbo añadido que es la ficción del encuentro-desencuentro de dos reinas históricas enfrentadas por el poder y el amor de un hombre, elementos típicos de la estética romántica en el que está basado el libreto al inspirarse Baldari en la obra homónima de Schiller como fuente de su reelaboración para la música de Donizetti.Esta trama donde la erótica del poder se confunde con la erótica más íntima necesita de una terna de grandes intérpretes. En esta ocasión el primer reparto de los dos propuestos ha cumplido las expectativas con creces. Una Joyce DiDonato en estado de gracia para la protagonista, Silvia Tro Santafé en una gloriosa Elisabetta y uno de los mejores tenores belcantistas del momento, Javier Camarena para el papel de Leicester. Algunos de los recelos que se podrían argüir en el aspecto musical y de la elección de estos cantantes sobretodo en la parte femenina sería la poca variedad tímbrica al interpretarse los roles reales por dos mezzos y no en la elección más tradicional de soprano para María y mezzo para Elisabetta, pero se ha de recordar a esta parte del público que el mismo Donizetti ya revisó la partitura para una de las primeras Stuardas, la Malibrán de gran tesitura pero de color más central. Y existen precedentes de esta misma elección en las brillantes representaciones de Dame Janet Baker en este rol. El problema que se pudo apreciar en la función es que aunque algunas partes del rol de María estaban bajados de tono los agudos de DiDonato no resultaban todo lo brillantes que hubiera sido deseables, pero por el contrario cada palabra, cada frase estaban llenas de una expresividad y de una musicalidad incuestionables haciendo la interpretación de la americana una propuesta magnífica siendo este rol un verdadero tour de forcé que esta cantante lleva ya años perfeccionando desde sus primeras incursiones como Elisabetta ara posteriormente pasar a interpretar María. Un poco de lo mismo se podría decir de la interpretación de la mezzo valenciana Silvia Tro cuya tesitura aguda a veces resultó excesivamente gritada, a veces con pérdida de afinación, pero compensó estos momentos con una configuración del personaje lleno de matices tanto a nivel musical como teatrales.La nueva estrella del firmamento tenoril, Javier Camarena que pudimos ver hace poco en el Real de Madrid en otro Donizetti de corte más cómico brilló en sus intervenciones con una línea de canto magnífica si bien e inexplicablemente sin ninguno de los sobreagudos que en su día se le permitieron a Flórez en este mismo escenario en la versión concertística del mismo título del año 2007. Tanto Michele Pertusi como Vito Priante y Ana Tobella en sus partes estuvieron muy correctos consiguiendo el reconocimiento del público con generosos aplausos a su labor. El coro sonó rotundo en sus intervenciones y con una gran implicación escénica en la escena final de la ópera. La orquesta titular supo seguir las indicaciones a veces con unos tempi quasi rossinianos sin perder la cohesión, si bien en algunos momentos las trompas se destacaron pero no por su pulcritud, mientras que en cambio el viento madera y de una manera especial el clarinete solista se unió con su solos en una interpretación absolutamente “belcantista”. El gran director italiano Maurizio Benini trasmitió emoción, lirismo, pasión, en cada pasaje evitando caer en la monotonía que conlleva ciertas partes de este repertorio convirtiendo esta representación en una velada inolvidable mezclando dramatismo y musicalidad, sosteniendo, apoyando los solistas cuidando los balances y los colores orquestales. La dramaturgia de la pareja regista de Patrice Caurier y Moshe Leiser ha optado en esta coproducción por actualizar la acción a nuestros tiempos excepto las dos protagonistas que visten de época. Esta idea no convenció a una parte del público si bien el resultado en absoluto se puede considerar una equivocación ya que a través de este salto temporal las cuestiones planteadas en la ópera, la rivalidad del poder, el asesinato de los poderosos e inocentes queda denunciado de una manera actual no como algo del pasado más oscuro de la historia, sino que como refirió la protagonista: la decapitación sigue hoy día en medio de nosotros con los asesinatos de los periodistas por los talibanes. Una noche para recordar y una velada belcantista recomendable para estas fiestas navideñas.

Tuesday, September 13, 2011

ÓPERA “SIMON BOCCANEGRA” DE GIUSEPPE VERDI DIRIGIDA POR MAURIZIO BENINI EN CHILE

Fotos: Teatro Municipal de Santiago

Johnny Teperman

Giuseppe Verdi. Opera en un prólogo y tres actos, con libretos de Francesco María Piave y Arrigo Boito. Reparto. Simon Boccanegra: Roberto Frontali / Omar Carrión* Amelia Grimaldi: Alexia Voulgaridou /Keri Alkema* Gabriele Adorno: Woo-Kyung Kim / Gonzalo Tomckowiack*  Jacopo Fiesco: Arutjun Kotchinian / Homero Pérez-Miranda* Paolo Albiani: Roman Burdenko / Ricardo Seguel* Pietro: Pablo Jiménez / Cristián Moya* Sirvienta de Amelia: Constanza Domínguez / Carla Vilches* Un Capitán: Claudio Fernández / José Barrera* Director de Escena: Filippo Crivelli  Escenografía e Iluminación: Ramón López Vestuario: Marco Correa Repositora Elenco Estelar: Christine Hucke Asistente de Dirección de Escena: Pablo Maritano Orquesta Filarmónica de Santiago Director: Maurizio Benini / José Luis Domínguez* Coro del Teatro Municipal Director: Jorge Klastornick

Intrigas políticas, un padre que busca a su hija desaparecida misteriosamente, amores truncados, secuestros, envenenamientos y una música que muestra a Verdi en la cima de su genialidad, son los puntos bases de la trama de la ópera italiana "Simón Boccanegra", de Giuseppe Verdi..  El gran compositor italiano tenía una increible habilidad para combinar política y relaciones humanas. "Simón Boccanegra" constituyó -sin duda-uno de sus trabajos más sombríos y envolventes, con esta historia que se desarrolla en la Italia del siglo XIV y está repleta de intrigas.  Son algunos de los ingredientes de la composición, que se ofreció como cuarto título de la temporada lírica nacional 2011 del Teatro Municipal de esta capital y que confirmó lo bien que ha estado el ciclo programado en nuestro coliseo. “Simón Boccanegra”, obra de argumento terrible, pero de bellos conceptos en todos los aspectos del arte, destacó en esta ocasión una parte musical impecable e incluso, nos atrevemos a señalar, con intérpretes excepcionales, partiendo por Maurizio Benini, un músico notable, un visitante constante, quien incluso hace cinco años fue el director principal de la Orquesta Filarmónica de Santiago, que en esta ocasión condujo con su calidad inigualada a la agrupación, que brilló con luces propias en ambas versiones. El director en la versión estelar fue, una vez más, el maestro nacional José Luis Domínguez, quien manejó en forma excelente a un grupo de instrumentistas que aportó una calidad en las cuatra familias de instrumentos.  La conducción teatral del elenco estuvo a cargo de Filippo Crivelli, importante director que ha trabajado con directores de la talla de Franco Zeffirelli, Michelangelo Antonioni, Tatiana Pavlova y Luchino Visconti y quien ha hecho en nuestro teatro El Barbero de Sevilla, Norma, Roberto Devereux y Simon Boccanegra en 1991 y 2001.

Su experiencia y conocimientos son enormes y le han valido obtener importantes premios en su patria. Esta vez Crivelli movió sus piezas habilmente y permitió el lucimiento de los cantantes cuando enfrentaban al público, al adquirir un rol preponderante. La escenografía e iluminación fueron responsabilidad de Ramón López, quien adecuó bien el ambiente reinante en las distintas situaciones, incluso con un colorido especial. El vestuario de Simon Boccanegra es de gran valor, ya que fue creado por el destacado diseñador chileno Marco Correa, uno de los precursores de la alta costura en nuestro país, fallecido en 1992. El Museo de la Moda presentó una exposición de tres vestidos de colección de este gran diseñador, como homenaje a su exitosa trayectoria en nuestro país. La exhibición tuvo lugar en el foyer principal del Teatro Municipal. Este “Simón Boccanegra”, versión 2011 en Chile, fue toda una sorpresa en cuanto al elenco de cantantes, tanto del grupo internacional como el del Estelar o segundo elenco.  El barítono Roberto Frontali mostró una voz calificada y a la vez, estuvo bien teatralmente en el manejo de su personaje. Mejor sin duda que el argentino Omar Carrión, quien no tuvo el mismo vuelo dramático con su caracterización del “dogo”. La hermosa soprano griega Alexia Voulgaridou encarnó a Amelia Grimaldi, con una voz bastante aceptable, pero sin darle a su personaje la emoción y calidad de la norteamericana Keri Alkema, lejos la mejor figura del elenco estelar, con una voz potente, emotiva, a ratos arrebatadora y de una técnica absoluta. El bajo armenio Arutjun Kotchinian., interpretó en gran forma al personaje de Fiesco, con sólida voz, en tanto que el tenor coreano Woo Kyung Kim, encantó al auditorio con su romántico enfoque del enamorado Gabriel Adorno. Su voz, de bello timbre, muy verdiana, fue atractiva, agradable de principio a fin, que se hizo fácil de escuchar, inclusoi de paladear. En estos dos roles, el cubano chileno Homero Pérez-Miranda (Fiesco) y el chileno Gonzalo Tomckowiack (Adorno), tuvieron impecables actuaciones y este último se mostró como un estupendo “belcantista”.  El barítono Ruso Roman Burdenko, abordó con gran calidad vocal, y solvencia actoral a Paolo Albiani y su contraparte chilena, Ricardo Seguel, lució su jerarquia acostumbrada; los comprimarios chilenos estuvieron, una vez más, a la altura de los extranjeros: elos fueron Constanza Domínguez y Carla Vilches(Sirvienta de Amelia), Pablo Jiménez y Cristian Moya (Pietro) y Claudio Fernández y Josd Barrera (Capitán).

Monday, February 14, 2011

El San Carlo de Nápoles en Chile - Visita de Lujo

Foto: Cosi Fan Tutte - Teatro San Carlo de Napoli

Joel Poblete Morales

Un hito verdaderamente inolvidable para la cultura en Chile significó el debut local de la Orquesta y el Coro del legendario Teatro San Carlo de Nápoles, inaugurado en 1737 y considerado el más antiguo escenario lírico aún en activo del mundo. Por distintas razones era una ocasión única e irrepetible: no se trataba de una gira latinoamericana, ya que los 200 artistas que traían ambos conjuntos venían exclusivamente a Chile por la invitación de la Fundación Teatro a Mil (responsables del exitoso festival teatral de enero que durante años se ha convertido en un importante referente cultural chileno) y con el apoyo de Minera Escondida, y se podría llevar el género lírico a otros lugares además de Santiago, la capital del país. En los últimos años las autoridades e instituciones culturales, confirmando que gran parte de los espectáculos de este tipo sólo se realizan en la metrópoli, han comenzado a llevar estos eventos a otras regiones y provincias, para ayudar a descentralizar la cultura. Pero que un coliseo tan emblemático en Europa llevara a sus agrupaciones a estas zonas, fue algo absolutamente único. En especial por el carácter diverso pero complementario de los dos espectáculos ofrecidos por ambos conjuntos, dirigidos por el maestro Maurizio Benini, muy conocido en Chile por sus recordadas presentaciones en el Teatro Municipal de Santiago, y hoy más solicitado que nunca por teatros como el Covent Garden, la Opéra de París y el MET (este año dirigirá el estreno en ese escenario de El conde Ory de Rossini, con un elenco de lujo que también se podrá ver en la transmisión en HD: Juan Diego Flórez, Diana Damrau y Joyce DiDonato). Tres de las seis funciones ofrecidas correspondieron a galas líricas masivas y gratuitas con famosas arias, oberturas y coros de la tradición operística italiana (incluyendo, cómo no, el brindis de La traviata y el Va pensiero de Nabucco, entre otros), contando como solistas con dos ascendentes figuras internacionales, el tenor Massimo Giordano y la soprano Cinzia Forte, en escenarios no tradicionales para este tipo de eventos: las ruinas de Huanchaca (Antofagasta, en el norte del país), la elipse del Parque O’Higgins en Santiago y la Plaza Sotomayor del mítico puerto de Valparaíso. El público convocado abarcó distintas edades y estratos sociales, acudiendo en masa, lo que fue muy valioso, considerando que muchos de ellos jamás había escuchado ese tipo de música en vivo y en directo; y el mismo programa se repitió en una gala, la única con entrada pagada, en el flamante y estupendo Teatro Municipal de Las Condes, inaugurado hace pocos meses. Pero lo que definitivamente convirtió a esta visita del San Carlo a Chile en un hito, fueron las dos funciones restantes, con un montaje de ópera, en este caso la magistral Così fan tutte, de Mozart, en una elogiada producción del prestigioso y ya fallecido director teatral Giorgio Strehler.

En vez de presentar esta puesta en escena en Santiago, la capital, los organizadores optaron por mostrarla exclusivamente en el moderno Teatro Regional del Maule, inaugurado en 2005 y ubicado en la capital de la región, Talca, 257 kilómetros al sur de Santiago, y además una ciudad que fue profundamente afectada por el terremoto de febrero pasado, como aún puede verse al recorrer sus calles, en las que se aprecian antiguas iglesias a medio derrumbar y casas que aún no pueden ser reconstruidas. El Regional del Maule, cómodo y dotado de una sólida acústica, fue el marco preciso para que durante dos memorables veladas el público de la región, completamente gratis, pudiera apreciar directamente no sólo la belleza y encanto de esta obra maestra mozartiana, sino además una excelente, chispeante y sólida versión a cargo de la orquesta dirigida por Benini, atento a equilibrar lo musical con los múltiples detalles teatrales de la recreación de la puesta original de Strehler, y en la que la simpleza de la austera pero hermosa escenografía iba a la par con el atento y dinámico juego escénico. Y en este despliegue sobre las tablas fue clave el notable nivel exhibido por los cantantes, algunos de ellos ya poseedores de una reconocida trayectoria internacional: no tanto el discreto Don Alfonso de Alessandro Spina o la simpática Despina de Marilena Laurenza, sino las dos parejas de amantes, interpretadas por la soprano ucraniana Sofia Soloviy (espléndida Fiordiligi, de especial lucimiento en sus dos arias), el tenor ruso Alexey Kudrya (ganador de Operalia 2009, refinado y sutil Ferrando), Marianna Pizzolato (la aplaudida Italiana en Argel del 2009 en el Municipal de Santiago, ahora divertida y coqueta Dorabella) y Nicola Ulivieri (simpático y sólido Guglielmo). Un espectáculo de este nivel (recientemente elegido por el Círculo de Críticos de Arte de Chile como lo mejor de 2010 en Ópera Internacional), venido de Nápoles a una ciudad que todavía no logra reponerse de los estragos del terremoto, fue en verdad un verdadero milagro artístico, recibido con entusiastas risas y con justicia premiado por sonoros aplausos y ovaciones de pie de de más de 10 minutos por un público emocionado y feliz. La ópera al alcance de todos, y remeciendo más allá de las fronteras y las dificultades. Como debiera ser siempre.

Friday, November 26, 2010

Cosi Fan Tutte en Talca y concierto del Teatro San Carlo de Nápoles en Santiago, Chile

Opera 'Cosi fan tutte' en Talca, y concierto operistico del Teatro San Carlo en el Parque O'higgins de Santiago.

Fotos: Santiago a Mil

Johnny Teperman.

Los miembros de la orquesta, coro y solistas del Teatro Di San Carlo de Nápoles, obtuvieron un rotundo éxito en el Teatro Regional del Maule, con la presentación de la ópera 'Così fan tutte' ('Todas hacen lo mismo'), del compositor austríaco Wolfgang Amadeus Mozart. La pieza creada en 1790, con la ayuda del libretista Lorenzo da Ponte, fue dirigida por el maestro Mauricio Benini, con la colaboración del director del coro, Salvatore Caputo y la regie de Giorgio Strehler. 'Così fan tutte' llegó a la capital del Maule para agradar y entretener gratuitamente con una espectacular versión de la obra de Mozart, con músicos y cantantes, que ofrecieron una presentación de primer nivel. Setenta y siente músicos que integran el conjunto, además de seis solistas de trayectoria mundial, protagonizaron esta simpática ópera de enredos, destacando la soprano Sofía Soloveiy (Fiordiligi); la mezzosoprano Marianna Pizzolato (Dorabella); el tenor Alexey Kudrya (Ferrando); el barítono Nicola Ulivieri (Guglielmo); el bajo Alessandro Spina (Don Alfonso) y la soprano Marilena Laurenza (Despina). Esta versión de 'Cosi fan tutte' se ofreció dos veces en el mismo escenario, con entrada liberada, dando término a la gira de la Orquesta di San Carlo de Nápoles, por cuatro ciudades chilenas. "Così fan tutte" (Así hacen todas) es una ópera bufa en dos actos, compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791). Se estrenó el 26 de enero de 1790 en el Teatro de la Corte de Viena. Lleva el número KV 588 del Catálogo Köchel de la obra de Mozart. El libreto, en italiano, es obra de Lorenzo da Ponte (1749 – 1838), autor así mismo de otras dos óperas de Mozart: "Las Bodas de Fígaro" (1786) y "Don Giovanni" (1787). El tema escogido es el intercambio de parejas, que data del siglo XIII. Posiblemente este título tan curioso, fue idea de Lorenzo da Ponte pues la frase "Così fan tutte le belle" (así hacen todas las mujeres hermosas) la utilizó varias veces en el libreto de "Las Bodas de Fígaro". La traducción literal del título es “así hacen todas”, y menos literalmente: “lo mismo hacen todas”. Estas palabras son cantadas por los tres hombres cuando hablan del voluble amor femenino, en el segundo acto, cuadro III, justo antes del "finale". Musicalmente hablando, los críticos destacan la simetría de Così: dos actos, tres hombres y tres mujeres, dos parejas, dos personajes al extremo (Don Alfonso y Despina), prácticamente el mismo número de arias para todos los solistas. Para otros, la simetría era un valor propio de la ópera italiana del siglo XVIII y por tanto poco destacable. Todos coinciden en destacar la abundancia de partes dedicadas a los conjuntos: fuera de los finales, Mozart compuso seis dúos, cinco trios, un cuarteto, dos quitentos y tres sextetos. La orquesta napolitana y sus solistas.- Previamente y ante unas 20 mil personas que agotaron los boletos gratuitos se presentaron la orquesta y coro del Teatro di San Carlo di Napoli con un homenaje a la música al aire libre, en la elipse del Parque O’Higgins de Santiago. Los artistas ofrecieron, entre otras, interpretaciones de los temas más conocidos de Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini y Pietro Mascagni, entre ellos fragmentos de las óperas “Nabucco” y “La Traviata”, del primero, y “Tosca” y “Turandot”, del segundo. Destacaron nitidamente los dos solistas, Cinzia Forte (soprano) y Massimo Giordano (tenor). La agrupación creada en 1737, que antes de este concierto tuvo un exitoso debut en Chile en las ruinas de Huanchaca, frente al mar de Antofagasta y ofreció además su única actuación con entrada pagada, en el recién inaugurado Teatro Municipal de Las Condes. Finalmente, los artistas italianos se presentaron en la Plaza Sotomayor del puerto de Valparaíso.