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Monday, December 22, 2014

Maria Stuarda en el Liceu de Barcelona

Foto: Liceu de Barcelona
Robert Benito - Opera World
El viernes se vistió de gala nuevamente el Gran Teatre del Liceu para el estreno de una de las propuestas más interesantes de la temporada 14-15 del coliseo de las Ramblas, la segunda ópera de la trilogía donizettiana dedicada a la dinastía Tudor, Maria Stuarda. El éxito al final estuvo a la altura de las expectativas creadas para esta producción, un gran título que recuperó para este teatro la recientemente homenajeada Montserrat Caballé allá por 1969 y que se ha representado en más de de cuatro ocasiones diferentes desde entonces. El interés de la ópera como género radica evidentemente en su discurso musical con el apoyo de una trama teatral y literaria de validez relativa dependiendo de la época y la inspiración poética del libretista. En el caso de la ópera que nos ocupa existe un morbo añadido que es la ficción del encuentro-desencuentro de dos reinas históricas enfrentadas por el poder y el amor de un hombre, elementos típicos de la estética romántica en el que está basado el libreto al inspirarse Baldari en la obra homónima de Schiller como fuente de su reelaboración para la música de Donizetti.Esta trama donde la erótica del poder se confunde con la erótica más íntima necesita de una terna de grandes intérpretes. En esta ocasión el primer reparto de los dos propuestos ha cumplido las expectativas con creces. Una Joyce DiDonato en estado de gracia para la protagonista, Silvia Tro Santafé en una gloriosa Elisabetta y uno de los mejores tenores belcantistas del momento, Javier Camarena para el papel de Leicester. Algunos de los recelos que se podrían argüir en el aspecto musical y de la elección de estos cantantes sobretodo en la parte femenina sería la poca variedad tímbrica al interpretarse los roles reales por dos mezzos y no en la elección más tradicional de soprano para María y mezzo para Elisabetta, pero se ha de recordar a esta parte del público que el mismo Donizetti ya revisó la partitura para una de las primeras Stuardas, la Malibrán de gran tesitura pero de color más central. Y existen precedentes de esta misma elección en las brillantes representaciones de Dame Janet Baker en este rol. El problema que se pudo apreciar en la función es que aunque algunas partes del rol de María estaban bajados de tono los agudos de DiDonato no resultaban todo lo brillantes que hubiera sido deseables, pero por el contrario cada palabra, cada frase estaban llenas de una expresividad y de una musicalidad incuestionables haciendo la interpretación de la americana una propuesta magnífica siendo este rol un verdadero tour de forcé que esta cantante lleva ya años perfeccionando desde sus primeras incursiones como Elisabetta ara posteriormente pasar a interpretar María. Un poco de lo mismo se podría decir de la interpretación de la mezzo valenciana Silvia Tro cuya tesitura aguda a veces resultó excesivamente gritada, a veces con pérdida de afinación, pero compensó estos momentos con una configuración del personaje lleno de matices tanto a nivel musical como teatrales.La nueva estrella del firmamento tenoril, Javier Camarena que pudimos ver hace poco en el Real de Madrid en otro Donizetti de corte más cómico brilló en sus intervenciones con una línea de canto magnífica si bien e inexplicablemente sin ninguno de los sobreagudos que en su día se le permitieron a Flórez en este mismo escenario en la versión concertística del mismo título del año 2007. Tanto Michele Pertusi como Vito Priante y Ana Tobella en sus partes estuvieron muy correctos consiguiendo el reconocimiento del público con generosos aplausos a su labor. El coro sonó rotundo en sus intervenciones y con una gran implicación escénica en la escena final de la ópera. La orquesta titular supo seguir las indicaciones a veces con unos tempi quasi rossinianos sin perder la cohesión, si bien en algunos momentos las trompas se destacaron pero no por su pulcritud, mientras que en cambio el viento madera y de una manera especial el clarinete solista se unió con su solos en una interpretación absolutamente “belcantista”. El gran director italiano Maurizio Benini trasmitió emoción, lirismo, pasión, en cada pasaje evitando caer en la monotonía que conlleva ciertas partes de este repertorio convirtiendo esta representación en una velada inolvidable mezclando dramatismo y musicalidad, sosteniendo, apoyando los solistas cuidando los balances y los colores orquestales. La dramaturgia de la pareja regista de Patrice Caurier y Moshe Leiser ha optado en esta coproducción por actualizar la acción a nuestros tiempos excepto las dos protagonistas que visten de época. Esta idea no convenció a una parte del público si bien el resultado en absoluto se puede considerar una equivocación ya que a través de este salto temporal las cuestiones planteadas en la ópera, la rivalidad del poder, el asesinato de los poderosos e inocentes queda denunciado de una manera actual no como algo del pasado más oscuro de la historia, sino que como refirió la protagonista: la decapitación sigue hoy día en medio de nosotros con los asesinatos de los periodistas por los talibanes. Una noche para recordar y una velada belcantista recomendable para estas fiestas navideñas.

Tuesday, July 19, 2011

La Italiana en Argel de Rossini en el Teatro alla Scala de Milán

Fotos: Marco Brescia & Rudy Amisano / Teatro alla Scala

Renzo Bellardone

Una escenografía de un refinado rojo antiguo con damasco en oro pálido, recibió la obertura interpretada por la Orchestra dell’Accademia del Teatro alla Scala, dirigida por el maestro Antonello Allemandi quien inicialmente privilegió una lectura lenta respecto a la esperada vivacidad, que aparecería durante el segundo acto y seria constante durante el resto de la funcion. Zulma, que fue la primera en aparecer, fue interpretada por la convincente mezzosoprano Kleopatra Papatheologou quien desplegó una voz calida y potente; después arribó el Bey, del apreciable bajo Simon Lim –que quizás por elección del director de escena- Jean Pierre Ponnelle, repuesta la obra en esta ocasión por Lorenza Cantini- se anunció sin el tono imperioso y autoritario que debería asustarnos a todos, sobretodo a las mujeres, además de los temerosos eunucos. Espectacular estuvo el coro de la Scala dirigido por Alfonso Caiani – cuyos miembros vestidos con elegantes vestuarios reflejaban los colores de la refinada escena, mientras bordaban temblorosos un largo lienzo para Mustafà. La soprano Linda Jung tuvo una buena prueba vocal en el papel de Elvira, la mujer engañada por el Bey. El capitán de los corsarios argelinos, Haly fue personificado por el óptimo Valeri Turmanov quien además de no olvidarse del resultado vocal, supo bromear y ser cómico en el papel del aspirante verdugo; así como mas que creíble pareció Taddeo gracias a la buena interpretación como actor y cantante de Filippo Fontana.
En el recitativo del primer acto entre Mustafà y Lindoro, el tenor Enrico Iviglia, pareció levemente tenso, pero como fue avanzando la opera fue soltándose hasta dar una grata versión de su personaje.  La italiana hizo su ingreso en Argelia con seguridad, por su presencia escénica y su brillante voz: y en el transcurso de la función anuló toda sombra emotiva inicial para dejar espacio solo para la claridad cristalina, aunque de hecho, fue con voz segura y rica de armoniosas tonalidades, como la mezzosoprano valenciana Silvia Tro Santafé afrontó con audaz sabiduría al escenario en su debut scaligero.  Al final del primer acto el ‘Viva viva il flagel delle donne…’ cantado de manera cómica por los eunucos y el ‘…quali occhiate…ho inteso tutto’ cantado por Isabella, reavivaron el espectáculo donde la inexperiencia masculina del atónito Bey se convirtió en creíble frente a la astucia femenil de la italiana. Los momentos divertidos son verdaderamente muchos en esta opera rossiniana, como la investidura del concientemente burlado Taddeo en ‘..Kaimakan, Protettore de’ Musulman’ y la posterior proclamación del ‘Pappataci Mustafà’ con el coro verdaderamente simpático de los Pappataci. Entre gags, comicidad y situaciones escénicas, la narración musical transcurrió con un brillante crescendo de la orquesta y de los cantantes que con técnica y dedicación supieron apagar la vaga perplejidad inicial. Al final la música vence siempre.

Sunday, July 17, 2011

L’Italiana in Algeri - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano - Teatro alla Scala, Milano

Renzo Bellardone



Scenografia in raffinato rosa antico, damascato in oro pallido, accoglie l’ouverture eseguita dall’Orchestra dell’Accademia del Teatro alla Scala, diretta dal Maestro Antonello Allemandi che inizialmente privilegia una lettura pacata rispetto all’attesa vivacità, che si paleserà man mano, divenendo costante nel secondo atto. Zulma, la prima ad apparire, è interpretata dalla convincente mezzosoprano Kleopatra Papatheologou che sfodera una voce calda e potente; poi arriva il Bey – l’apprezzato basso Simon Lim – che forse per scelta registica – Jean Pierre Ponnelle, ripresa da Lorenza Cantini -si annuncia senza il tono imperioso del comando che dovrebbe impaurire tutti, soprattutto le donne, oltre ai timorosi eunuchi – spettacolare Coro della Scala diretto da Alfonso Caiani - che agghindati con eleganti costumi riflettenti le colorazioni della scena raffinata, stanno a ricamare tremanti una lunga stoffa per Mustafà.  Il soprano Linda Jung dà buona prova vocale nei panni di Elvira, moglie sbeffeggiata dal Bey. Il capitano dei corsari algerini Haly viene impersonato da un ottimo Valeri Turmanov che non dimentico della riuscita vocale, sa essere buffoneggiante e comico nel ruolo dell’aspirante impalatore, così come più che credibile, appare il non aspirante impalato Taddeo grazie alla buona interpretazione d’attore e cantante di Filippo Fontana. Nel recitativo del primo atto, tra Mustafà e Lindoro, il tenore Enrico Iviglia, appare lievemente teso, ma nel corso della recita la tensione si allenterà e darà una bella versione del ruolo.

L’Italiana fa il suo ingresso in Algeri con baldanzosa sicurezza per presenza scenica e voce brillante; nel prosieguo cancellerà anche ogni ombra emotiva iniziale, per lasciare spazio solo a chiarezza cristallina: è infatti complessivamente con voce sicura e ricca di armoniose sfumature che Silvia Tro Santafé, affronta il palco con ardita consapevolezza, per il suo debutto scaligero. Al finale del primo atto ‘Viva viva il flagel delle donne…’ cantato comicamente dagli eunuchi, e ‘…quali occhiate…ho inteso tutto’ cantato da Isabella, ravvivano lo spettacolo dove la sprovvedutezza maschile dell’imbambolato Bey diventa credibile di fronte alla femminile arguzia dell’italiana. I momenti di ilarità sono davvero molti nell’opera rossiniana : l’ investitura del consapevolmente burlato Taddeo in ‘..Kaimakan, Protettore de’ Musulman’ e la successiva proclamazione del ‘Pappataci Mustafà’ con il coro veramente spassoso dei Pappataci. Tra gags, ilarità e situazioni di regia, la narrazione musicale prosegue con un crescendo frizzante dell’orchestra e dei cantanti che con tecnica e dedizione sanno offuscare le vaghe perplessità iniziali. La Musica vince sempre.


Friday, September 18, 2009

Entrevista con Silvia Tro Santafé


Foto: Silvia Tro Santafé como Rosina en el Barbero de Sevilla en la Opera Nacional de Washington.
Credito: Karin Cooper / Washington National Opera


La mezzosoprano valenciana Silvia Tro Santafé, se ha convertido en una especialista del repertorio de Rossini después de su debut internacional que ocurrió precisamente interpretando un papel de la opera “La Scala de Seta” en el rossiniano festival, Rossini Opera Festival que se realiza anualmente en Pesaro Italia. Su larga y fructífera carrera la ha llevado a presentarse en importantes teatros del circuito operístico internacional, interpretando también papeles del género de opera barroca, Haendel, Mozart, y que por mencionar algunos incluye los teatros de: Viena, Zúrich, Berlín, Múnich, Barcelona, Bruselas, Toulouse, Ámsterdam, Bolonia Washington, Paris, Santa Fe, sin olvidar su natal Valencia. Además ha trabajado al lado de destacados directores de orquesta como: Marc Minkowski, Christophe Rousset, René Jacobs, Harry Bicket, William Christie, Jesús López Cobos, Rafael Frühbeck de Burgos, Lorin Maazel, Charles Dutoit, Michel Plasson, Nello Santi, Adam Fischer, Neville Marriner, Alberto Zedda, Gerd Albrecht, Lord Yehudi Menuhin, y Placido Domingo.

En esta breve entrevista de 10 preguntas, Silvia nos amplia el panorama sobre su carrera y sus planes a futuro.

por Ramón Jacques

¿Que tiene la región de Valencia que siempre ha sido una cantera inagotable de destacadas voces operísticas?

Diría que es el hecho de que nuestra cultura está muy ligada a la música. Hay un gran número de formaciones corales así como un buen número de bandas municipales que al mismo tiempo tienen escuelas de música. Incluso nuestras fiestas tienen música como parte fundamental, y el hecho de que hay un buen acceso al conservatorio para estudiar canto.
¿Que fue lo que te atrajo al mundo de la lirica para hacer una carrera?

Me atrajo mucho la belleza de la voz cantada y las posiblidades que tiene. Como todos los adornos, escalas, trinos al servicio de la música que una voz puede llegar a hacer.Después de la voz me atrajo el aspecto teatral. La posibilidad de interpretar a un personaje haciendo lo que más me gusta que es cantar. Ademas siempre he cantado desde muy joven, es como una segunda naturaleza en mí. El hecho de que se haya convertido en una carrera fue una decisón casi automática, y no me planteé hacer otra cosa. También ayuda el que famosos cantantes de ópera a los que pregunté si tenía futuro como cantante me dijeron todos que sí. Eso ayudó.

Tu carrera ha estado siempre ligada a las operas de Rossini ¿Cómo descubriste a este compositor y como se dio tu “especialización” en los roles de sus operas?

Lo descubrí durante mis estudios. “Una voce poco fa” del Barbero de Sevilla, fue una de las primeras arias que estudié y desde entonces no he dejado de cantarla. Asimismo descubrí que se me daba bien la coloratura y eso ayudó a que me centrara en este compositor.
Si pudieras viajar al pasado y encontrarte con Rossini cara a cara ¿Qué le dirías?

Le daría las gracias por su música y su buen humor.

Además, las operas de Haendel y Mozart tambien han formado parte importante de tu repertorio....

Cuando he cantado obras de Mozart he tenido algunas de las más profundas experiencias en mi carrera. Con Haendel siempre experimeto la alegría del cantar ornamentado con algunas de las más bellas melodías que se han escrito.

¿Cual es tu relación con el genero de opera barroco que ofrece muchas posibilidades interpretativas para tu estilo de voz?

Mi relación es especial ya que alguno de esos roles te dan una libertad interpretativa que no tienes con obras de otra época. El ser mezzosoprano ayuda porque hay muchos personajes masculinos y femeninos que puedo interpretar. Puedo ser un emperador romano o una pastora. ¡La variedad de personajes es enorme!

¿Quien ha sido la mayor influencia en el desarrollo de tu carrera?
Teresa Berganza ha sido una gran inspiración, pero los mejores consejos me los dió sin duda Carlo Bergonzi.
¿Cómo ves la actualidad de la lirica en España con tantos teatros y festivales haciendo montajes de opera?

La veo bastante bien. La calidad es muy alta y se hace un gran esfuerzo por hacer las cosas bien. A persar de la realidad económica se sigue apostando por la calidad.

¿Cuáles son los recuerdos mas memorables que tienes sobre un escenario de opera?
Cuando tuve que sofocar un pequeño fuego que prendió en la peluca de mi colega Alessandro Corbelli en escena durante una representación de Don Giovanni. Este es el recuerdo más divertido, y uno de los más memorables es cuando siendo muy joven debuté en Viena con el Barbero de Sevilla. El recibimiento del público fue increible.Y desde entoces he sido afortunada en poder regresar cada temporada.
Finalmente, ¿Que te motiva a seguir adelante y que planes tienes a futuro?

Me motiva descubrir repertorio nuevo y encontrar retos nuevos a los cuales pueda enfrentarme, además de trabajar en proyectos con gente interesante y cantar en teatros con los que mantenga una relación artística continua. Mis planes de futuro profesional son seguir ampliando repertorio. Esta temporada debuto el papel de Orsini de Lucrezia Borgia de Donizetti (en Dresden, Alemania) y debuto con Dulcinea del Don Quichotte de Massenet con una nueva producción en el Teatro la Monnaie de Bruselas. Mis planes de futuro personales incluyen hacer una de las cosas que más me gustan que es viajar por placer como una turista, y cuando mi agenda me lo permite.

Consultar: http://www.silviatrosantafe.com