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Friday, May 10, 2019

Le Nozze di Fígaro en Denver, Colorado


Foto: Matthew Staver/Opera Colorado

Abigail Brambila

La ciudad de Denver cuenta con la majestuosa casa de ópera Ellie Caulkins Opera House, que fue construida en el 2005 dentro del antiguo edificio del Auditorio Municipal de la ciudad, creando un edificio que combina la belleza antigua de su exterior con la modernidad, comodidad y buena acústica en su interior. Ha sido precisamente allí donde la ópera de Colorado ha forjado su historia y repertorio atrayendo figuras de la lírica, pero lejos de la atención que reciben otros teatros estadounidenses.  Para concluir su temporada 2018-2019, el teatro se vistió de gala para ofrecer una grata puesta en escena de Las Bodas de Fígaro de Mozart, conservadora, elegante y brillante que se apega a la historia, y una buena dirección escénica de Matthew Ozawa, que supo extraer la comicidad donde le fue permitida, con movimientos precisos y bien trabajados. La dirección musical de Ari Pelto hizo que la función transcurriera con fluidez, y musicalmente complaciente y alegre en su elección de tiempos.  Fascinó con su interpretación vocal y actoral la soprano Maureen Mckay como Susanna, la gran ovación que se llevo al final fue por su simpatía, musicalidad en su tono y alcance. El barítono Ryan Kuster fue un expresivo Fígaro con voz profunda pero viva.   El Dr. Bartolo fue bien interpretado por Stefano de Peppo, en su debut local, quien deleito con su comicidad, y buen desempeño mostro la mezzosoprano Margaret Gwarsysiak como Marcellina.  Adriana Zabala derrochó jovial energía y picardía como Cherubino, provocando mas de una risa en el público.  Correctos estuvieron el resto de los comprimarios, así como el coro. Mención especial para el experimentado bajo-barítono italiano Simone Alberghini, quien regaló una excelente interpretación de un viril Conde Almaviva, comprometido escénicamente con un papel que domina completamente, emitió brillantes tonalidades vocales, seguridad y precisión; de igual manera la soprano Ellie Dehn como la Condesa Almaviva fue otra de las fortalezas del elenco, su presencia y porte escénico es único, y la complementó con sus conmovedoras arias y notables agudos.  



Wednesday, July 6, 2016

Carmen en la Ópera de San Francisco

Foto: Cory Weaver / San Francisco Opera

Maria Nockin

La producción de Calixto Bieito de Carmen de Bizet no es, definitivamente, una a la que uno llevaría a su madre. En la función de la Ópera de San Francisco, Bieito y el director de escena Joan Anton Rechi nos ofrecieron su “propuesta” de cruda sexualidad y, como quien dice, “a calzón quitado”, ubicando la acción en la ciudad portuaria de Ceuta, un enclave español en la costa del norte de África, habitado sobre todo por soldados y contrabandistas. Los vestuarios de Mercé Paloma son de la época posfranquista, con vestidos cortos y floreados para Carmen y Frasquita. Mercédès vistió shorts. Las estructuras del escenógrafo Alfons Flores fueron simples pero llamativas: una enorme asta bandera para el acto I; una enorme silueta de toro para el acto III. También empleó seis autos Mercedes Benz de la época, que usaban las gitanas para transportarse. La orquesta tocó la obertura a telón abierto, con Yusef Lambert como el tabernero Lillas Pastia, trastabillando a través de la escena y deteniéndose a ratos para tomar largos tragos de una gran botella de vino. El acto I comienza con el barítono Edward Nelson (como Mórales), dando instrucciones a un grupo de soldados, con un prisionero semidesnudo corriendo a su alrededor. La única mujer en escena, Micaëla, teme por su seguridad: en algún momento vemos a un grupo de soldados izando a una mujer amarrada sobre el asta bandera. La soprano Ellie Dehn cantó su rol con tonos gloriosos y, pese a su temor, en un momento tomó un látigo para mantener a raya al seductor Moralès. Pero en el momento en que aparece la mezzosoprano Irene Roberts en la voz seductora de Carmen, el momento de Micaëla desaparece. Roberts inició las primeras frases de su “Habanera” en una cabina telefónica, y entonó su “Seguidilla” atada al asta bandera. Su sonido acaramelado cortó el acompañamiento de la gran orquesta al mando de Carlo Montanaro. Amina Edris como Frasquita y Renée Rapier como Mercedes cantaron y bailaron una vigorosa Canción gitana en la taberna de Lillas Pastia. Zachary Nelson como Escamillo fue un valiente y carismático torero que encantó a las mujeres, y Brian Jagde cantó una versión perfecta del “aria de la flor” de Don José. Hasta su agudo pianissimo fue tan suave como la seda. Su némesis fue el estentóreo bajo-barítono Brad Walker como Zúñiga.

Monday, April 29, 2013

Recital de la soprano Ellie Dehn en el Festival Ortíz Tirado de Sonora, México.

 
Foto Crédito: Juan José Arias

Juan José Arias

Ellie Dehn, soprano. Laurent Philippe, piano. “So sweet” podría ser el título del recital de la soprano norteamericana Ellie Dehn que acompañada del pianista francés Laurent Philippe presentó en el Palacio Municipal de Álamos. Un programa poco convencional que dio frescura y excelencia al festival. La bella soprano inició el recital con “Et incarnatus est” de la Grosse Messe en Do menor KV427 de Mozart, ‘Les belles fleurs’ de la ópera Benvenuto Cellini de Berlioz, de Ravel de las cinco melodías populares griegas, para culminar la primera parte con la famosa aria de Gianni Schicchi ‘O mio babbino caro’ y ‘Ah! je suis seule’ de Thäis. Al regreso del intermedio, los dos artistas entusiasmaron a los presentes con ‘Quando m’en vo’ de La bohème, “Ain’t it a pretty night” de Susannah de Floyd, y ‘Csardas’ de Die Fledermaus. En la recta final una demostración de la versatilidad y la clase en la voz de Dehn condujo a las “Tres canciones” de Franz Liszt para cerrar el programa con ‘È strano...Sempre libera’ de La traviata. Los aplausos no cesaron hasta conseguir dos piezas más de encore: “Summertime” de Porgy and Bess y la simpática canción “A Word on my Ear” de Donald Swann. Sin duda uno de los mejores recitales de este festival, una dupla excepcional entre Philippe y Dehn, ambos con gran temperamento y técnica depurada.

Monday, April 23, 2012

Don Giovanni di Mozart - Metropolitan Opera House


Foto: Marty Sohl / Metropolitan Opera

Don Giovanni di Mozart è stata una delle opere presentate nella stagione inaugurale del Metropolitan nell’anno 1883, ed ora viene rappresentata in questo teatro con regolarità.Tutte le produzioni hanno annoverato la presenza dei migliori cantanti e specialisti mozartiani, ma ultimamente le stelle stanno gradualmente scomparendo da questo palcoscenico.Questo fatto è emerso in questa rappresentazione in cui il cast si è disimpegnato in modo alterno ed irregolare, diversamente da quanto ci si sarebbe aspettati da un teatro di tale livello. Mentre Gerald Finley nel ruolo di Don Giovanni ha cantato con voce robusta e omogenea di gradevole timbrica, il suo personaggio è stato caricato di esasperante esagerazione. Ellie Dehn nel ruolo di Donna Elvira ha mostrato un timbro di piacevole colore, ma è stata poco fine negli acuti e ha avuto notevoli problemi di intonazione nell’aria “Mi tradì quell’alma ingrata”. La coppia Zerlina – Masetto è stata interpretata da Isabel Leonard che ha dato vita ad una giovane vulnerabile e misteriosa dal canto chiaro e fluido, e dal basso – baritono cinese Shenyang, che ha costruito un personaggio rigido e senza temperamento. Il risultato del suo impegno vocale è stato discreto. Il tenore Matthew Polenzani è stato un elegante Don Ottavio che ha interpretato le sue arie con buona tecnica ed espressività, e il soprano Marina Rebeka una Donna Anna di bell’aspetto scenico e profondità musicale. Il leggendario James Morris ha portato la sua grande esperienza e dignità scenica nei panni del Commendatore. Menzione a parte per il basso-baritono Kyle Ketelsen come Leporello, un ruolo che ha dominato con autorevolezza sotto tutti gli aspetti. La lettura di Sir Andrew Davis è stata colorata e sfumata, ma soprattutto equilibrata. In questa epoca di modernizzazione e rinnovamento scenico si apprezza che la nuova produzione di Michael Grandage e Christopher Oram uscita lo scorso novembre, sia intelligente e collegata al libretto, ricreando una strada con balconi di Siviglia e con un coup de theatre finale in cui Don Giovanni viene letteralmente inghiottito sul palco da lingue di fuoco. RJ

  





 


Tuesday, April 17, 2012

Don Giovanni - Metropolitan Opera


Matthew Polenzani - Marina Rebeka
Photo: Marty Sohl/Metropolitan Opera
Don Giovanni de Mozart fue una de las operas presentadas en la temporada inaugural  del Metropolitan en el año de 1883, y desde entonces se ha repuesto en este teatro con regularidad. En todas las funciones realizadas los elencos han contado con la presencia de los mejores cantantes y especialistas en Mozart, pero desde hace poco tiempo las estrellas han ido desapareciendo paulatinamente de este escenario. Este hecho quedo en evidencia en esta representación en la que el elenco tuvo un desempeño disparejo e irregular, alejado de lo que se esperaría de un teatro de este nivel. Si bien Gerald Finley en el papel de Don Giovanni cantó con robusta y homogénea voz de grata tonalidad su actuación estuvo cargada de exasperante sobreactuación. Ellie Dehn en el papel de Donna Elvira mostró un timbre de grata coloración, pero fue poco sutil en los agudos y tuvo notables desafinaciones en el aria “Mi tradi quel alma ingrata”  La pareja Zerlina- Masetto tuvo a Isabel Leonard, quien dio vida a una joven vulnerable y misteriosa de canto claro y fluido, y al bajo-barítono chino Shenyang, que bordó un personaje rígido y falto de temperamento muy discreto en la parte vocal. El tenor Matthew Polenzani fue un elegante Don Ottavio que interpretó sus arias con buena técnica y expresividad, y la soprano Marina Rebeka una Donna Anna de bella apariencia escénica y profundidad musical.  El legendario James Morris  aportó su larga experiencia y dignidad escénica como el Commendatore. Mención aparte para el bajo-barítono Kyle Ketelsen como Leporello, un papel que domina con autoridad en todos los sentidos. La lectura de Sir Andrew Davis, fue colorista y matizada, pero sobretodo equilibrada.  En esta época de modernidad y renovación escénica, se agradece que la nueva producción de Michael Grandage y Christopher Oram, estrenada el pasado mes de noviembre, sea elegante y apegada al libreto recreando una calle con balcones de Sevilla, y con un coup de theatre final en el que Don Giovanni es literalmente tragado por el escenario en medio de llamaradas de fuego. RJ

Tuesday, October 26, 2010

Le Nozze di Figaro - San Francisco Opera

Foto: Danielle de Niese (Susanna) and Luca Pisaroni (Figaro). Photo by Cory Weaver

Ramón Jacques
La presenza di Nicola Luisotti alla guida del secondo teatro più importante del Nord America obbedisce all’interesse dello stesso teatro di ritornare al più presto ad eseguire con passione e competenza quel repertorio italiano (Verdi e Puccini, in particolare) un po’ sacrificato nella gestione precedente di impronta più mitteleuropea e contemporanea, con messe in scena controverse per un pubblico tradizionalista e conservatore come quello di San Francisco. Dirigendo l’orchestra dal clavicembalo e con la stessa ubicata a livello del pubblico (come da tradizione del 18° secolo) il maestro ha offerto una lettura brillante guidata con molta sicurezza e tutta volta a glorificare la musica di Mozart dando così rilievo alle voci e al coro. Nicola Luisotti sta cominciando a dare la propria impronta ad una orchestra che pare rispondergli a meraviglia. Scenicamente il teatro ha recuperato la produzione creata nel 1982 da Zach Brown, uno scenografo molto attivo in America. Di impronta tradizionale la realizzazione rispetta la vicenda ed è ambientata nella Siviglia del 18° secolo con visioni seducenti tratte dai dipinti di Francisco Goya y Lucientes. Oltre ad essere già stata apprezzata su questo palcoscenico questa produzione ha viaggiato parecchio negli USA. L’eleganza dei costumi e delle luci hanno contribuito al validissimo esito artistico.Il regista inglese John Copley (per la trentesima volta in questo teatro) ha lavorato a diretto contatto con i cantanti curando nei dettagli i movimenti scenici e la divertita interazione fra i personaggi.Il cast è stato dominato senza ombra di dubbio da Danielle De Niese e da Luca Pisaroni. La De Niese si è mostrata sempre attiva creando una Susanna simpatica e affabile con agilità impeccabili e musicalità. Pisaroni ha reso il suo personaggio elegante,simpatico, di bel timbro, con una compenetrazione totale con esso, e, vocalmente, è parso completamente padrone dei registri. Il promettente soprano statunitense Ellie Dehn, nei panni della Contessa, ha esibito uno strumento vocale ricco, sonoro, che ha saputo maneggiare con finezza e dolcezza. Mentre, Il baritono Lucas Meachem ha mostrato potenza e chiarezza timbrica, anche se è parso un po’ rigido e inespressivo come Conte. Il mezzosoprano Michèle Losier ha dato vita ad un Cherubino con timbro scuro ma molto duttile. Corretto il resto del cast e il coro con una menzione speciale per il tenore Greg Fedderly specializzato nel ruolo di Don Basilio tanto da esserne il titolare praticamente in tutti i teatri deli Stati Uniti.

Tuesday, October 12, 2010

Le Nozze de Figaro en la Opera de San Francisco

Fotos: Corey Weaver

Ramón Jacques

Además de dirigir repertorio italiano, Nicola Luisotti ha dirigido con éxito en este teatro, Salome de Stauss, la temporada pasada, y ahora ha elegido la siempre burlesca y cómica opera Le Nozze di Figaro. Dirigiendo la orquesta desde el clavecín y con una orquesta ubicada al mismo nivel del público, como marcaba la tradición en el siglo 18, el maestro ofreció una brillante lectura guiada con maestría y mucha seguridad, exaltando la música de Mozart y dando notoriedad a las voces. Luisotti parece comenzar a dejar ya su impronta en una orquesta que le responde de maravilla. Para esta reposición se utilizaron las escenografias creadas en 1982 para este mismo escenario por Zach Brown, que son tradicionale y vistosas porque reflejan una imagen de la Sevilla del siglo XVIII como en las pinturas de Francisco de Goya y Lucientes, que inspiraron su creación. La resplandeciente y lucida iluminación que se utilizó, y los elegantes y aristocráticos vestuarios complementan una propuesta muy estética. El ingles John Copley, hizo una dirección apegada a la historia, con movimientos precisos, resaltando la relación que se da entre personajes humildes con nobles de manera cómica y nunca exagerada.

El elenco fue dominado totalmente por la presencia de Danielle De Niese y por Luca Pisaroni. De Niese, se mostró siempre activa en escena y su Susanna fue divertida y astuta. Su prestación vocal fue ágil y cargada de musicalidad. Por su parte, Pisaroni mostró Fígaro, compenetración y experiencia en un papel que conoce bien y que sabe actuar con donaire, carisma elegancia, y un timbre baritonal muy vigoroso, colorido y convincente. La soprano Ellie Dehn, interpretó a la Condesa con sutileza y buena línea de canto, y a Lucas Meachem se le vio por momentos como un rígido e inexpresivo Conde, a pesar de la claridad y acentuación la de su robusto timbre. La mezzosoprano Michèle Losier dio vida y alegría a Cherubino, con dúctil y oscuro timbre. Correcto estuvo el resto del elenco y el coro, con una mención especial para el tenor Greg Fedderly quien se ha especializado en el papel de Don Basilio, y lo ha interpretado desde hace varios años en los teatros mas importantes de Norteamérica.