Showing posts with label Gianluca Capuano. Show all posts
Showing posts with label Gianluca Capuano. Show all posts

Thursday, November 13, 2025

Die Entführung aus dem Serail en Turín

Foto: Mattia Gaido

Massimo Viazzo


El Rapto en el Serrallo es un singspiel en tres actos de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), con libreto de Gottlieb Stephanie el Joven, y fue representado por primera vez en Viena en 1782. La ópera se distingue por el entrelazo entre elementos cómicos y sentimentales, que narran la historia de Belmonte, el cual con el auxilio de su sirviente Pedrillo, se lanza a una empresa audaz para liberar a su amada Constanza, su camarera Blonde, y naturalmente a si mismo de la prisión de pasha Selim. La estructura de la obra, característica del singspiel alemán, alterna diálogos hablados de arias muy virtuosas, creando una experiencia teatral muy dinámica y envolvente. La exótica ambientación, inspirada en la moda turca del tiempo, contribuye a conferirle una atmosfera sugestiva y rica de fascinación. La música de Mozart se revela con extraordinaria variedad expresiva, espaciando las arias de bravura de Konstanze a los momentos cómicos de Pedrillo y Osmín, hasta los pasajes orquestales, caracterizados de una vivaz paleta cromática y de una notable riqueza de detalles. En esta obra maestra se celebran los valores del ingenio, del amor y de la clemencia, culminando un final en el que pasha, en un gesto inesperado, elige el perdón en vez de la venganza, ofreciendo una profunda reflexión sobre la naturaleza humana y sobre las posibilidades de redención.  En Turín, llegó el montaje que fue estrenado en la l’Opéra Royal de Versalles en el 2024, en traducción al francés.  En esta ciudad piamontesa el singspiel mozarteano fue representado en la versión original en lengua alemana.  El espectáculo curado por Michel Fau (repuesto por Tristan Gouaillier) creó una ambientación casi de fábula, inspirada en Las mil y una noches, enfatizando el orientalismo de la historia narrada en el libreto.  Tal ambientación fue hecha de manera eficaz  con los escenarios pintados y evocativos de Antoine Fontaine, acompañados por refinados y coloridos vestuarios de David Belugou. A pesar de ello, esta puesta en escena no convenció resultando privada de ideas en verdad fuertes y envolventes.  De hecho, la gestualidad de los cantantes y sus interacciones eran frecuentemente estereotipadas y las soluciones más divertidas parecían ser ya vistas. La baqueta le fue confiada a Gianluca Capuano, director experto en la praxis filológica. La interpretación de Capuano se distinguió por su vivacidad, brillantez y fluidez, aunque tuvo cierta rigidez. La atención pareció ser prevalentemente dirigida al aspecto rítmico de la partitura, en detrimento de una excavación más profunda del paso teatral. Pasando al elenco, en su desempeño del tenor estadounidense de origen cubano-colombiano Anthony León, se mostró educado y con garbo, y aunque no posee medios vocales particularmente voluminosos, León logró trazar un Belmonte creíble, refinado y elegante. La Konstance de Sofia Fomina, suscitó mayor aprecio en los momentos más liricos de su tesitura media, con la que evidenció pureza en su timbre, resultando ser especialmente emocionante “Traurigkeit ward mir zum Lose”. Sin embargo, se mostrar menos a sus anchas en las agilidades más arriesgadas, que afrontó  con prudencia y algunas imprecisiones. Un poco más segura en la coloratura, estuvo la desenvuelta y efervescente Blonde de Eleonora Bellocci, aunque a ratos sonó un poco estridente.  Denzil Delaere personificó un exuberante y chistoso Pedrillo, pero con una vocalidad no particularmente bien proyectada. Dimitry Ivashchenko interpretó a Osmin de modo más caricaturesco y con una línea de canto poco refinada. Al final Sebastian Wendelin pareció sentirse a gusto en el papel de pasha Selim, un pape solo actuado. El Coro del Teatro Regio fue dirigido con la acostumbrada atención y competencia de  Ulisse Trabacchin.

Die Entführung aus dem Serail - Teatro Regio di Torino

Foto: Mattia Gaido

Massimo Viazzo

Il  Ratto dal Serraglio è un singspiel in tre atti di Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), con libretto di Gottlieb Stephanie il Giovane, rappresentato per la prima volta a Vienna nel 1782. L’opera si distingue per l’intreccio di elementi comici e sentimentali, narrando le vicende di Belmonte, il quale, con l’ausilio del suo servitore Pedrillo, intraprende un’impresa audace per liberare la sua amata Costanza, la cameriera Blonde e naturalmente sé stesso dalla prigionia nel palazzo del pascià Selim. La struttura dell’opera, caratteristica del singspiel tedesco, alterna dialoghi parlati ad arie virtuosistiche, creando un’esperienza teatrale dinamica e coinvolgente. L’ambientazione esotica, ispirata alla moda turca del tempo, contribuisce a conferirle un’atmosfera suggestiva e ricca di fascino. La musica di Mozart si rivela di straordinaria varietà espressiva, spaziando dalle arie di bravura di Konstanze ai momenti comici di Pedrillo e Osmin, fino ai passaggi orchestrali, caratterizzati da una vivace tavolozza cromatica e da una notevole ricchezza di dettagli. In questo capolavoro si celebrano i valori dell’ingegno, dell’amore e della clemenza, culminando in un finale in cui il pascià, con un gesto inaspettato, sceglie il perdono anziché la vendetta, offrendo una profonda riflessione sulla natura umana e sulla possibilità di redenzione. A Torino è giunto l’allestimento che ha debuttato presso l’Opéra Royal di Versailles nel 2024 in traduzione francese. A Torino il singspiel mozartiano ha riproposto comunque la versione originale in lingua tedesca. Lo spettacolo curato da Michel Fau (e ripreso da Tristan Gouaillier) crea un’ambientazione quasi fiabesca, ispirata a Le Mille e una notte, enfatizzando l’orientalismo della vicenda narrata dal libretto. Tale ambientazione è efficacemente resa dagli scenari dipinti ed evocativi realizzati da Antoine Fontaine, accompagnati dai costumi raffinati e variopinti creati da David Belugou. Nonostante ciò, questa mesa in scena non ha convinto, risultando priva di idee veramente forti e coinvolgenti. La gestualità dei cantanti e la loro interazione, infatti, era spesso stereotipata e le soluzioni più divertenti apparivano come già viste. La bacchetta è stata affidata a Gianluca Capuano, direttore esperto di prassi filologica. L’interpretazione di Capuano si è distinta per vivacità, brillantezza e scorrevolezza, pur presentando una qualche rigidità. L’attenzione è parsa essere prevalentemente rivolta all’aspetto ritmico della partitura, a discapito di una più approfondita ricerca del passo teatrale. Venendo al cast, la prova del tenore cubano-colombiano di origine americana Anthony León si è rivelata educata e garbata. Pur non disponendo di una mezzo vocale particolarmente voluminoso, León è riuscito a tratteggiare un Belmonte credibile, raffinato ed elegante. La Konstanze di Sofia Fomina ha suscitato maggiore apprezzamento nei momenti più lirici in tessitura mediana, dove ha evidenziato una certa purezza timbrica, risultando particolarmente convincente nell’emozionante “Traurigkeit ward mir zum Lose”. Tuttavia, si è mostrata meno a proprio agio nelle agilità più spericolate, affrontate con prudenza e qualche imprecisione. Un po’ più sicura nella coloratura, la Blonde spigliata ed effervescente di Eleonora Bellocci, sebbene a tratti un po’ stridente. Denzil Delaere ha impersonato un Pedrillo esuberante e spiritoso, con una vocalità però non particolarmente proiettata, Dimitry Ivashchenko ha interpretato Osmin in modo un po’ caricaturale, con una linea di canto poco rifinita, e, infine, Sebastian Wendelin è sembrato a proprio agio nei panni del saggio Pascià Selim, ruolo solo recitato. Il Coro del Teatro Regio è stato diretto con la solita attenzione e competenza da Ulisse Trabacchin.

 

Friday, April 21, 2023

El Barbero de Sevilla en Monte Carlo

Foto: Marco Borelli

Eduardo Andaluz

En la ópera de Rossini todo está energizado, exagerado y cargado de vivacidad dramática. Así, la comedia de la ópera de Rossini se acerca más a la commedia dell'arte que del drama francés en el que se basa. La versión del Festival de Salzburgo de 2022, presentada en la Ópera de Montecarlo en el primer año de dirección de este teatro de ópera de Cecilia Bartoli, tuvo mucho éxito y una ovación del público que llenó la maravillosa Salle Garnier. Fue un exuberante viaje a la imaginación, lo que caracterizó la puesta en escena de Rolando Villazón, y estuvo repleta de divertidas escenas acompañadas de las referencias cinematográficas y musicales más conocidas -escenas de Harald B. Thor y vídeos de Rocafilm/Roland Horvath- que se transmitían una tras otra durante la función de la comedia. La máquina escénica requiere un ritmo ajustado, tratándose de teatro puro cantado, y los intérpretes lo hicieron de manera excelente.  Adentrándonos en el espectáculo, hubo otro protagonista excepcional, el transformista Arturo Brachetti (el mago italiano del disfraz) a quien se le encomendó el papel mudo del factotum del montaje, elemento aglutinador de todo el espectáculo y soporte de todos los personajes, sacando a relucir sus dotes actorales. Bromeando, comentando y apoyando a toda la escena, estuvo la orquesta Musiciens du Prince que destacó por su brillante, elegante, dúctil, vigorosa y enérgica sonoridad, dirigida por Gianluca Capuano quien una vez más demostró ser un buen director musical por el rigor y la energía infundidos en la orquesta y en el escenario -incluidos los coros de la ópera de Montecarlo- manteniendo mucha coherencia con la acción. Un elogio al bajo continuo, Andrea Del Bianco, quien de forma creativa y divertida interactuó con los cantantes. Otra fortaleza de este barbero monegasco fue el notable reparto, lo que no fue una novedad dados los nombres. En el papel del Conde de Almaviva, Edgardo Rocha, destelló una línea vocal elegante y valiosa, dotada de todas las características para este tipo de repertorio, como también un gran sentido del humor evidente en la escena de la lección de canto. Cecilia Bartoli iluminó el escenario con su presencia en el papel de Rosina, sacando a relucir una vez más su experiencia como artista; jugó con la gracia y el virtuosismo dotando al personaje de mil facetas. Su absoluto dominio vocal del papel estuvo a la par del de Nicola Alaimo que interpretó el papel de Fígaro con soltura y auto ironía dominando al personaje: su "largo al factotum" del primer acto fue fastuoso acompañado de infinidad de humor escénico. Destacó también el experimentado y fantástico Don Bartolo de Alessandro Corbelli, que sacó a relucir de manera muy cómica la figura del burgués orgulloso y de su estatus adquirido, defendiéndolo por todos los medios para distinguirse de aquellos que no tienen la suerte de ser “un dottor della sua sorte”. Ildar Abdrazakov deleitó y conquistó al público en el papel de Don Basilio, tan impresionante vocalmente como escénicamente. El uniforme reparto también incluyó a Rebeca Olivera, que sacó todo su potencial vocal en el papel de Berta, así como al jovial Fiorello de José Coca Loza, y Paolo Marchini (Ambrogio) y finalmente Przemlyslaw Baranek (Un oficial).



Il Barbiere di Siviglia - Opera de Monte Carlo

Foto: Marco Borelli

Eduardo Andaluz

Nell'opera di Rossini tutto è energizzato,  esagerato e carico di drammatica vivacità. E così la commedia nell'opera di Rossini è più vicina alla commedia dell'arte che al dramma francese su cui si basa. La versione del Festival di Salisburgo del 2022, presentata all'Opera di Monte-Carlo  al primo anno di direzione dell'opera di Cecilia Bartoli,  ha riportato grande successo e ovazione da parte del pubblico che ha riempito la Salle Garnier. Un viaggio esuberante nell'immaginario , quello che caratterizza la messa in scena di Rolando Villazón , ricca di scene buffe accompagnate dai più noti riferimenti cinematrografici  e musicali - scene di Harald B. Thor e video di Rocafilm/Roland Horvath - che si sono susseguiti durante lo svolgimento della commedia. La macchina scenica richiede un ritmo serrato,  trattandosi di puro teatro cantato e gli interpreti lo hanno fatto  in maniera eccellente.  All'interno dello spettacolo, un altro protagonista d'eccezione, il  trasformista Arturo Brachetti ( il mago italiano del travestimento) al quale è  ritagliato il ruolo muto del factotum della produzione, un elemento aggregante dell’intero spettacolo ed una spalla per tutti i personaggi, facendone emergere le sue doti attoriali. A scherzare, commentare e supportare tutta la scena, l’orchestra dei Musiciens du Prince che si distingue per la sua la sonorità eccellente, elegante, duttile, vigorosa ed energica , diretta da  Gianluca Capuano che ancora una volta si dimostra grande regista musicale per il rigore e l'energia infusa nell'orchestra e sul palcoscenico- compresi i cori dell'opera di Monte-Carlo-  mantenendo grande coerenza con l'azione. Un elogio al basso continuo,  Andrea Del Bianco , che  ha creativamente e spiritosamente dialogato con i cantanti. Altro punto di forza di questo Barbiere monegasco, il brillante cast, non una novità visti i nomi. Nel ruolo del Conte d' Almaviva, Edgardo Rocha, che sfoggia  una linea vocale elegante e  pregevole, dotata di tutte le caratteristiche  per questo tipo di repertorio,  ed anche un grande senso dell’umorismo evidente nella scena della lezione di canto. Cecilia Bartoli  illumina il palco con la propria presenza nel ruolo di Rosina, facendo emergere ancora una volta la sua esperienza da grande artista; gioca con leziosità e virtuosismo regalando al personaggio mille sfaccettature. La sua assoluta padronanza vocale del ruolo è pari a quella di Nicola Alaimo che veste i panni di Figaro con disinvoltura e autoironia  dominando il personaggio: magnifico il suo "largo al factotum" del primo atto  accompagnato da un'infinità di umorismo scenico. Spicca anche il fantastico Don Bartolo di Alessandro Corbelli, che fa comicamente emergere la figura del borghese fiero dello status acquisito, difendendolo con tutti i mezzi per distinguersi da chi non ha la fortuna di essere “un dottor della sua sorte”. Delizia e conquista il pubblico,  Ildar Abdrazakov nel ruolo di  Don Basilio, tanto imponente vocalmente quanto scenicamente. Nell’affiatato cast figura anche Rebeca Olvera, che nei panni di Berta sfrutta al meglio le proprie capacità vocali, così come il gioviale Fiorello di José Coca Loza, Paolo Marchini (Ambrogio) e Przemlyslaw Baranek (Un Ufficiale) .



Saturday, December 9, 2017

DITTICO Che originali - Pigmalione – Teatro Sociale Bergamo

Foto: Teatro Sociale di Bergamo

Renzo Bellardone

Per gli appassionati di una qualsivoglia arte o disciplina risulta sempre  gratificante  scoprire nuovi aspetti e nuova luce sull’argomento che loro interessa. Il Donizetti Opera Festival compie la brillante opera di riproporre opere non conosciute al pubblico contemporaneo, che dopo una quasi  irreale passeggiata a Bergamo Alta entra nell’unicum del Teatro Sociale e gode delle scoperte. Decisamente interessante risulta la  proposta della Fondazione Donizetti 2017  ‘Dittico’ che inizia con  ‘Che Originali’ ovvero una Farsa per musica di Giovanni Simone Mayr,  uno dei maggiori operisti in Europa tra la fine del Settecento e l’inizio dell'Ottocento il quale durante la sua attività  in Italia, fu maestro di Gaetano Donizetti in quel di  Bergamo. La narrazione racconta  di Don Febeo, dilettante appassionato di musica, che a causa della sua passione fa letteralmente impazzire chi lo frequenta , complicando loro la vita.  Nella rappresentazione bergamasca  la regia di Roberto Catalano è vivace e brillante e mantiene la caratterizzazione della classica farsa; i costumi di Ilaria Ariemme  si rifanno a sprazzi alla commedia dell’arte, mentre le scene di Emanuele Sinisi rimandano alla contemporaneità ed al futuro: contemporaneità quando il fondale è una tela tagliata con evidente richiamo alle opere di Fontana, mentre quando, caduto il fondale, la scena si apre sull’allestimento dell’opera successiva ‘Pigmalione’ si viene a creare una sorta di filo conduttore tra le arti in questione, prima la musica e poi la scultura, in una sorta di omaggio all’avanguardia artistica americana della seconda metà del Novecento appena trascorso. Ritornando a ‘Che Originali’ di Mayr  un commento positivo va al direttore Gianluca Capuano ed all’Orchestra dell’Accademia della Scala che sanno mantenere il sapore dell’epoca della scrittura. Venendo agli artisti  il protagonista Don Febeo incontra Bruno de Simone ben avvezzo ai ruoli brillanti ed in effetti sa esprimere un bel colore ed una certa incisività. Chiara Amarù mezzosoprano frequentatrice di Rossini sa rendere con vivacità e brillantezza Aristea,  ‘Chi dice mal d’amore’ ed è subito piacevolezza. Leonardo Cortellazzi interpreta Don Carolino, ma in effetti ricopre ben più di un ruolo a causa dei continui travestimenti: voce piacevole dai toni sicuri con fraseggio accurato ed allegra presenza scenica (recentemente apprezzato alla Scala in ‘Il Trionfo del tempo e del disinganno). Angela Nisi giovane soprano pugliese ha carisma ed anche un bel timbro, con facilità alle repentine variazioni tonali. 

Omar Montanari affermato baritono si muove con estrema spigliatezza ed il bel colore della voce fa apprezzare in pieno il ruolo. Gioia Crepaldi interpreta Celestina  ‘ Marito mi chiede..’ , mentre Pietro di Bianco veste i panni di Carluccio: entrambi risultano a loro completo agio sul palco e convincono il pubblico per l’espressione vocale. La seconda parte della  proposta prevede ‘Pigmalione’ di Gaetano Donizzetti, quasi un’opera studio, considerando che al momento della composizione l’autore non aveva ancora vent’anni; in ogni caso sia l’argomento che la partitura mi sono apparse molto contemporanee: i dilemmi e le manie dei nostri giorni, le situazioni tunnel da cui non  si sa più come uscirne, trovano in quest’opera di nemmeno 40 minuti , uno specchio irrinunciabile. Antonino Siragusa, da conclamato  mattatore qual’ è tiene il palco da solo per quasi tutto lo spettacolo senza cedimenti interpretativi e vocali. Il tenore ha l’abilità di rappresentare con il confermato ottimo  utilizzo vocale e  con estrema realtà tutte le titubanze e paure del personaggio; Siragusa conferma  l’utilizzo molto espressivo della voce, che emette con sicurezza nonostante la situazione di estrema difficoltà. La protagonista femminile Galatea è interpretata da Aya Wakizono, già apprezzata nella piccolissima parte nel ‘Borgomastro di Saardam’ (cartellone 2017 Donizetti Opera Festival); anche in questo caso canta poco, ma riesce a farsi apprezzare per la brillantezza e cristallinità offerte.