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Thursday, January 28, 2021

Così Fan Tutte en Milán - Teatro alla Scala


Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

La actividad operística en el Teatro alla Scala volvió este mes de enero del 2021 con la reposición de un montaje histórico de Così fan tutte, la ópera con la que concluye la trilogía daponteana de Mozart. Se trata del espectáculo firmado por Michael Hampe, visto por primera vez en Milán en 1983, y que fue dirigido musicalmente en aquel entonces por Riccardo Muti (la producción provenía del festival de Salzburgo de la mano del propio Muti), ahora dirigido escénicamente por Laura Cantini, y que es un montaje respetuoso de la música y del libreto además de ser muy preciso y elegante.  En esta ocasión, en la cual se conmemoraban los setenta años del escenógrafo Mauro Pagano, quien falleciera prematuramente en 1988 y que tanto aportara al teatro milanés, la puesta se vio demasiado deslucida, y con una teatralidad aburrida. Así, la vitalidad de la trama pirandelliana fracasó frente a una actuación estereotipada y poco empática. En el mismo sentido, las expectativas en cuanto a la conducción de Giovanni Antonini desilusionaron. Quien esperaba frescura, ligereza y transparencia de un director proveniente de la música barroca, se fue decepcionado, ya que aquí todo sonó pesado y banal.  En el elenco estuvieron presentes dos voces experimentadas, Eleonora Buratto y Pietro Spagnoli rodeadas de prometedores cantantes jóvenes. Eleonora Buratto personificó una Fiordiligi lírica y pertinaz, que mostró una línea de canto y un timbre seductor. También estuvo muy bien cantada Dorabella por la joven canadiense Emily D’Angelo, una mezzosoprano de timbre oscuro y comunicativa calidez. Segura de sí misma, y nunca caricaturesca estuvo Federica Guida interpretando a una simpática Despina con un fraseo muy cuidado y un sonido bien apoyado. Pietro Spagnoli delineó un extrovertido Don Alfonso, con un timbre pleno y redondo, perfecta dicción, y estuvo menos pérfido de lo normal. Otros dos cantantes jóvenes completaron el elenco, el barítono lombardo Alessio Arduini quien prestó su voz a un Guglielmo contundente y también audaz; y el tenor ruso Bogdan Volkov, cuya línea de canto pareció no ser técnicamente refinada, pero cuyo Ferrando logró emocionar en los momentos más melancólicos.  El próximo 20 de febrero, el Teatro alla Scala ofrecerá un nuevo título, Salome de Richard Strauss, con la nueva y muy esperada producción de Damiano Michieletto bajo la conducción de Zubin Mehta, quien debutó con este mismo título en el máximo teatro italiano en el año 1974.

 

Così fan tutte - Teatro alla Scala Milano

Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

L'attività operistica del Teatro alla Scala è ripresa in questo mese di gennaio 2021 con la riproposta di un allestimento storico del Così fan tutte, l'opera che chiude la trilogia dapontiana di Mozart Si tratta dello spettacolo firmato da Michael Hampe, visto a Milano la prima volta nel 1983, allora diretto da Riccardo Muti (proveniente dal festival di Salisburgo sempre con Muti) e ora ripreso da Laura Cantini, uno spettacolo rispettoso della musica e del libretto, accurato ed elegante. In questa occasione, nella quale si ricordavano i settant'anni dello scenografo Mauro Pagano scomparso prematuramente nel 1988 e che molto ha dato al teatro milanese, l'allestimento è parso però un po' troppo ingessato, con una teatralità smorta. La vitalità del plot pirandelliano è venuta così a mancare a fronte di una recitazione stereotipata e poco empatica. In tal senso la direzione di Giovanni Antonini ha deluso le attese. Chi si aspettava freschezza, lievità e trasparenza da un direttore che proviene dalla musica barocca, è rimasto deluso. Qui tutto suonava un po' pesante e banale. Nel cast erano presenti due voci esperte, Eleonora Buratto e Pietro Spagnoli affiancate da giovani promettenti. La Buratto ha impersonato una Fiordiligi lirica e pertinace, sfoggiando una linea di canto sicura e una timbrica seducente. Molto ben cantata anche la Dorabella della giovane canadese Emily D'Angelo, mezzosoprano dal timbro brunito e dalla calda comunicativa. Spigliata, ma mai caricaturale, Federica Guida nei panni di una simpatica Despina dal fraseggio sempre  curato e di suono ben appoggiato. Pietro Spagnoli ha tratteggiato un Don Alfonso estroverso di timbrica piena e rotonda, dalla dizione perfetta, e un po' meno perfido del solito. Altri due cantanti giovani completavano il cast, il baritono lombardo Alessio Arduini che ha dato voce ad un Guglielmo schietto e anche spavaldo, e il tenore russo Bodgan Volkov, la cui linea di canto non è parsa sempre a fuoco, ma il cui Ferrando ha saputo emozionare nei momenti più patetici. Il 20 febbraio il Teatro alla Scala proporrà un nuovo titolo, la Salome di Richard Strauss nella nuova produzione (molto attesa!) firmata da Damiana Michieletto con la direzione di Zubin Mehta, che proprio con questo titolo debuttò nel massimo teatro italiano nel 1974.

Monday, July 23, 2018

La Clemenza di Tito en Amberes, Bélgica


Fotos de Annemie Augustijns

Ramón Jacques

Contraria a su costumbre de presentar montajes modernos, innovadores y en ocasiones polémicos, la Ópera de Flandes sorprendió esta vez por la producción escénica que eligió para reponer La Clemenza di Tito de Mozart en su escenario de Amberes. La concepción del veterano director Michael Hampe, con escenografías y vestuarios de German Droghetti, luce por su elegancia y destacó por la exactitud y simetría de sus líneas y diseño, situando la acción en el interior de un palacio romano, por el que, a través de sus ventanas, al fondo del escenario, se veían a lo lejos construcciones emblemáticas de Roma.  Los vestuarios militares indican que la acción se desarrolla en una época cercana a la segunda guerra mundial.  Con ello Hampe buscó contar la historia de una manera simple, directa, y de inmediata comprensión y aproximación para el público, dentro de un brillante marco cuya intención parecía la de complacer los sentidos del espectador.  Uno de los méritos que ha tenido esta compañía ha sido su capacidad de conformar elencos interesantes y homogéneos, sin la necesidad de recurrir a grandes nombres. Esta vez no ha sido excepción. Así, encontramos en el papel de Tito al tenor Lothar Odinius, de voz robusta, pero con el color y la flexibilidad apropiada para este repertorio. Su actuación fue la de un personaje enérgico, pero compresivo, aproxima al personaje que descrito en el libreto. La soprano Agneta Eichenholz actuó con distinción y nobleza a Vittellia, y exhibió claridad y precisión en su canto.  La mezzosoprano Anna Goryachova, agradó como Sesto, por desempeño actoral y vocal, gracias a una fluida emisión y a un ardiente timbre oscuro. Cecilia Molinari esbozó un inmejorable Annio, y tanto Anat Edri interpretando a Servilia, y Markus Suihkonen como Publio, redondearon el elenco.  El coro respondió adecuadamente, y la orquesta bajo la precisa conducción de Stefano Montanari sonó colorida, animada y dinámica.



Sunday, August 19, 2012

Tannhäuser en el Teatro Municipal de Santiago de Chile


Fotos: Marcela Poch

Johnny Teperman A.
 
Con aprobación unánime, público, críticos y expertos de la lírica), culminaron las presentaciones de la ópera "Tannhäuser", de Richard Wagner, cuarto título de la tempoprada lírica 2012 del Teatro Municipal de Santiago. La soprano holandesa Eva María Westbroek, figura de calidad mundial, con un registro vocal extrordinario, destacó nitidamente en el elenco de gran calidad, que le dio inmensa jerarquía a esta obra del genio germano, sin duda una puesta en escena de excelencia.“Sintió Tannhäuser, noble caballero, / de amor y de placer ansias frenéticas; / fue a la montaña de la hermosa Venus; / siete años vivió en ella”. Los versos son del poeta alemán Heinrich Heine, en el que Richard Wagner se habría basado para su célebre ópera. El poema nos traslada al hogar de Venus (la hermosa y llena de talento, la mezzosoprano austríaca Natasha Petrinski) la diosa del amor y nos introduce en una historia en que el protagonista Tannhäuser, con un rol de elevadas exigencias vocales, tuvo un buen intérprete, pese a altibajos de su voz, que le afectaron desde la primera presentación. –un papel de altas demandas vocales que fue interpretado por el tenor holandés Frank van Aken– quien se debate entre el amor pagano (Venus) y el sagrado. Este último es encarnado en la historia por Elisabeth o Santa Isabel, rol que trajo al escenario nacional a una de las sopranos wagnerianas más importantes del mundo: Eva-Maria Westbroek. Además del éxito que alcanzó en 2011 en el estreno mundial de Anna Nicole en el Covent Garden de Londres, la artista triunfó anteriormente con Tannhäuser en ese mismo escenario y también en La Bastilla de París.
En este trío de intérpretes musicales y teatrales, radicó principalmente, el éxito arrebatador de esta obra, aun que justo es remarcar al muy buen elenco de acompañantes. Debemos, especialmente, mencionar al barítono alemán Markus Brück, quien personificó en forma brillante y convincente a Wolfram von Eschenbach, enamorado secreto pero sin esperanzas de Elizabeth y Andreas Bauer, a Hermann. En distintos roles sobresalieron por sus voces y actitud teatral, los cantantes Luis Olivares, tenor chileno (Walther von der Vogelwiede); Marcela González, soprano chilena (un pastor) y los cantantes nacionales, el tenor Juan Pablo Dupé, el barítono Patricio Sabaté y el bajo David Gáez.  Junto a ellos el Coro del Teatro Municipal de Santiago, dirigido una vez más por Jorge Klastornick ha sido nuevamente protagonista, pues esta obra le ha permitido desarrollar al máximo su potencial, para completar con gran perfección técnica, la interpretación del mundo wagneriano. La Orquesta Filarmónica de Santiago, a cargo del maestro israelí Rani Calderón, su titular, completó con estilo netamente wagneriano, la parte musical de esta obra, considerada como una de las emblemáticas del autor germano. La parte artística netamente teatral, también ha estado realizada por un conjunto de primer nivel, con una puesta en escena ajustada al perfil wagneriano del regisseur alemán Michael Hampe, quien ha trabajado en varias óperas para el Teatro Municipal de Santiago –entre ellas Elektra, en 2010 y Aida, en 2011–. Unidos a él, codo a codo en este montaje,lucieron una gran precisión los especialistas nacionales, Germán Droghetti (correctos su escenografía y el vestuario), Jaime Pinto (coreografía) y Ramón López (iluminación).El ballet de la Bacanal del primer acto, sugerente, aunque con una iluminación tenue, que obligaba al público a usar la imaginación.

Sunday, August 5, 2012

Después de casi tres décadas regresa ópera "Tannhäuser" al Teatro Municipal de Santiago de Chile

Foto: Eva Maria Westbroek

Johnny Teperman

A casi tres décadas de su última presentación en este escenario, hoy domingo a las 17 horas regresa al Teatro Municipal, la ópera "Tannhäuser" de Richard Wagner, cuarto título de la temporada lírica 2012, la cual contará con una nueva producción del afamado director de escena alemán Michael Hampe y del chileno German Droghetti, en la escenografía y el vestuario. Fue la sobrina de Wagner, Johanna, quien interpretó el rol de Elizabeth por primera vez, cuando se estrenó "Tannhäuser" el año 1845 en Dresden. En esta temporada, el Teatro Municipal de Santiago trajo a interpretar este importante rol, a la cantante holandesa Eva- Maria Westbroeck, una de las sopranos más solicitadas del momento en los principales teatros del mundo. Junto a ella estarán, su marido, el tenor Frank van Aken, de la misma nacionalidad, en el rol del trovador que se debate entre el amor sagrado y el profano, el barítono alemán Markus Brück y la mezzosoprano austríaca Natascha Petrinsky. El director titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago, el israelí Rani Calderón, continuará su incursión en el universo del compositor alemán. Otras funciones de la presente versión de la ópera "Tannhäuser" están programadas para los días jueves 9, lunes 13 y jueves 16, a las 19 horas y domingo 19 (versión estelar), a las 17 horas.



Monday, November 14, 2011

Aida en el Teatro Municipal de Santiago

Foto: Teatro Municipal de Santiago

Johnny Teperman

Temporada lírica 2011 del Teatro Municipal. Elenco. Aida: Tamara Wilson/Elisabeth Meister. Radames: Stuart Neill/José Azócar. Amneris: Elena Manistina/Anna Victorova/Isabel Vera. Amonasro: Elchin Azizov/Manuel Álvarez. Rmfis: Stanislav Shvets/ Homero Pérez-Miranda El Rey: Sergej Artamonov/Carlos Eduardo Marcos. Mensajero: Claudio Fernández/Leonardo Navarro. Sacerdotisa: Paola Rodríguez/Sonia Vásquez. Director de Escena: Michael Hampe. Escenografía: Germán Droguetti/Michael Hampe. Vestuario: Germán Droguetti. Iluminación: Ramón López. Coreografía: Jaime Pinto. Orquesta Filarmónica de Santiago. Director: Rani Calderón/Pedro Pablo Prudencio. Coro del Teatro Municipal. Director: Jorge Klastornick.

La temporada lírica 2011 del Teatro Municipal, que tuvo un desarrollo con producciones que fueron de lo magnífico a lo discreto y con solistas cantantes de distintos niveles, culminó con una "Aída", para muchos la reina de las óperas, que -a pesar de sus contrastes- dejó un sabor a dulce en su final, con el bloque de los actos tercero y cuarto de la última puesta en escena del segundo elenco, realmente notable. La gran figura de este "cierre lírico" fue sin duda, la joven mezzosoprano chilena Isabel Vera, quien ya nos había sorprendido hace algunas temporadas en el Municipal, con su irrupción en la presentación de "El Trovador" del mismo Verdi, y que definía a una grata figura que se incorporaba a la plana mayor de las grandes cantantes que nos ha dado la lírica de nuestro país. Ahora y luego de un período de latencia, de preparación, de beca en Estados Unidos, de roles pequeños, de recitales, Isabel Vera ha vuelto a llegar al primer plano y ha vuelto a insinuar un futuro esplendoroso. Amneris, es un rol que permite el lucimiento de las grandes mezzosopranos. Acá mismo estos se ha comprobado en distintas épocas y lo de Isabel Vera es un hallazgo más. Volviendo a esta "Aída" 2011, hay que reconocer que indudablemente ha sido una versión que tuvo altibajos, con una parte escenográfica y teatral para la pelémica y una parte musical, muy cargada al signo más. La popular obra de Giuseppe Verdi se presentó con una nueva producción a cargo del director de escena, Michael Hampe, quien pretendió reflejar una particular visión estética de esta trágica historia deamor y de lucha por la libertad, pero que pecó de pretencioso y se salió demasiado de la ambientación y de la forma de ser de los personajes concebida por Verdi, llegando a algunos pasajes, especialmente de los dos actos iniciales, que dejaron muy disconformes a todos: a críticos y a desconcertados espectadores. Estrenada en 1871 en el Teatro de Ópera de El Cairo, "Aída" pertenece al género de la Gran Ópera, que supone un gran despliegue escénico, coral y vocal. Los elencos a cargo de la parte musical de esta versión de la presente temporada que se completó en el Teatro Municipal,en general ofrecieron presentaciones de un buen nivel, además con algunas figuras destacadas. Partamos por el tenor estadounidense Stuart Neill, quien encarnó a un Radamés pleno de energía, con un caudal de voz que le permitió impresionar por su fuerza, aunque no por su gran técnica, a lo largo de los difíciles cuatro actos de la obra, pero sin titubear en ningún momento, marcando siempre su presencia. Neill, cantante de una voluminosa figura, retornó a Chile luego de 18 años de ausencia, en que en el mismo Municipal estuvo presente en "Los Puritanos" del mismo Verdi y "La Boheme" de Puccini. Su contraparte del segundo elenco, el chileno José Azócar, fue poco a poco alcanzando un buen nivel y, desde una "Celeste Aída" débil y confusa, fue recuperando terreno, hasta sostener arias y duos de la segunda parte, con una grata vocalización. Lo mejor de esta versión de "Aída" fueron las representantes femeninas, y en ambos elencos: bien la protagonista norteamericana de la esclava egipcia, Tamara Wilson, aunque con ligeros altibajos. No fue así con la debutante en el rol, la británica Elisabeth Meister, figura de gran lucimiento en el segundo conjunto, con muy buenos momentos en el "Ritorna Vincitor" y en "O Patria Mia". Las dos Amneris que nos tocó ver, magníficas. Tanto así, que la rusa Elena Manistina fue casi unanimemente considerada como la gran figura y una de las mejores en su rol de las que han venido al Municipal. Y la verdad es que acá hemos tenido a Amneris portentosas. Para empezar, estuvo la gran Fiorenza Cossotto (1986) y antes que ella hay que mencionar a la destacada chilena Marta Rose, nada menos que en tres temporadas seguidas (1968,1976,1979). El grato aporte de la mezzo nacional Isabel Vera fue el broche de oro para nuestra temporada lírica oficial. El resto de los varones no desentonó. Todos estuvieron correctos y bien también una vez más el Coro de Jorge Klastornick. La Orquesta Filarmónica de Santiago, logró presentaciones estupendas. Su director titular, el israelí Rani Calderón, le dió un toque marcial al conjunto, a ratos espectacular y el joven chileno Pedro Pablo Prudencio del segundo elenco, un ritmo más cálido, más verdiano, pero igualmente bello. Los solistas instrumentales, respondieron con interpretaciones impecables, a rato, brillantes.

Wednesday, July 21, 2010

Don Giovanni en el Teatro Colón de Buenos Aires

Crédito: Máximo Parpagnoli. Gentileza Teatro Colón.

Gustavo Gabriel Otero

Esta nueva producción escénica de Don Giovanni que firma Michael Hampe transcurre siempre con el mismo esquema escenográfico, fruto del trabajo de Hampe y Germán Droghetti, que se abre para los exteriores y vuelve a cerrarse en los interiores. El palacio del Comendador en el que transcurre primera escena será luego la residencia de Don Juan (quitadas las dos grandes escaleras simétricas), pero también el marco de la fiesta campesina, e incluso el cementerio, indicado por unos cipreses de fondo y por la estatua del Comendador. Los colores de la escenografía imitan el mármol blanco y el gris y en toda la obra permanecen dos balcones simétricos. La sensación final es de tedio por una estructura grandilocuente y, finalmente, vacía. La iluminación no ayuda en esta puesta tradicional pero sin vuelo. Ramón López recurre permanentemente a los colores pastel reflejados en el fondo del escenario y parece ser que toda la obra trascurre a plana luz del día. El vestuario firmado por Germán Droghetti luce de época pero sin una definición temporal clara, se estima que el anclaje podría ser de alrededor de 1890. La concepción actoral del director de escena alemán Michael Hampe ofreció una puesta sin sorpresas ni audacias, pero a la vez sin vuelo. Nada se resalta, los cantantes parecen atados a su suerte y el público ultra-conservador del Colón no necesita pensar ni ver nada muy distinto a una puesta de hace cincuenta años.

Al director brasileño John Neschling se lo veía gozar de la maravillosa música de Mozart pero al disfrutar de la misma pareció olvidarse de conducir la representación. Con una actitud ensimismada y con gestos poco claros hacia los cantantes no logró pasar de la medianía. A su favor digamos que de una obertura lenta, pesada y sin vuelo la versión fue creciendo a medida que se desarrolló, pero nunca pasó de la pulcritud. La orquesta estable evidenció adecuado nivel y buena respuesta a las imprecisas manos del maestro carioca. El elenco vocal se manifestó con suma corrección y es de destacar la juventud de la mayoría de los intérpretes. Daniel Okulitch resultó un adecuado Don Giovanni de buena presencia y genuinos recursos canoros. La más sólida del elenco pareció ser Virginia Tola (Doña Elvira) por su seguridad y belleza de timbre a la vez que una notable presencia escénica.


El tenor canadiense John Tessier, compuso un Ottavio de excelente fraseo, timbre nato de belcantista y seguridad en el canto. Eduardo Chama fue un correcto Leporello y Eliana Bayón (Zerlina) maravilló por su seguridad y timbre vocal. Bien interpretados el Masetto de Fernando Radó y el Comendador de Ernesto Morillo Hoyt. La Doña Anna de Nora Amsellem fue lo más flojo del elenco. La soprano francesa es una cantante experimentada y de calidad pero fuera totalmente del repertorio y del rol. Su interpretación fue de más a menos, con gran fatiga vocal y problemas en los agudos al final de la representación. Adecuado resultó el reducido coro conducido por Marcelo Ayub.