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Wednesday, March 20, 2024

Il Campiello en Verona


Fotos: Ennevi Foto para la Fondazione Arena di Verona - Teatro Filarmonico

Athos Tromboni

Así fue como por primera vez se representó en el Teatro Filarmónico de Verona Il Campiello de Ermanno Wolf-Ferrari, y en el "estreno" la obra fue recibida por un numeroso público con muchos minutos de aplausos al final de la función y con verdaderas ovaciones para algunos de los protagonistas de esta comedia musical. Quién sabe si las noticias del futuro, hablando del buen trabajo de Wolf-Ferrari, incluirán citas similares a ésta como testimonio de un éxito previsto, pero (quizás) no imaginado hasta este punto. Este cronista no es propenso al entusiasmo, pero al final de la función la satisfacción no fue menor al entusiasmo mismo. Finalmente, hubo una dirección que respetó las indicaciones del libreto (versificador Mario Ghisalberti en 1936, del homónimo Campiello de Carlo Goldoni) y una interpretación que fluyó rápidamente con sus momentos de euforia y pomposidad popular; como también momentos (raros, introducidos por la música) de un sentimiento conmovedor confiado a la melodía. En este hermoso montaje del Teatro Filarmónico hubo dos niveles narrativos: en el frente il campiello como se puede deducir y adaptar de los bocetos de las representaciones de mediados del siglo XX, por lo tanto, fieles a las indicaciones escenográficas del libretista. En el fondo, sin embargo, se encontraba otro nivel narrativo: detrás de las cortinas que se movían horizontal y verticalmente, abriéndose una ventana sobre el muro para mostrar el más allá, aparecía una Venecia poco a poco transformada por el tiempo donde primero pasaban barcos y góndolas, evocando imágenes y trajes del siglo XVIII (con máscaras incluidas), luego llegaban barcos de vapor (uno con la bandera tricolor italiana de la conexión con Italia); poco después, otro barco con figurantes vestidas de esmoquin y crinolina bailando el vals de la belle-époque; luego los mamparos de moisés que se alzaban para proteger la ciudad de las subidas del agua; finalmente - en la última escena - el monstruoso crucero para testimoniar que sí, Venecia también se había convertido en eso, un lugar de desembarco que se podía ver mientras se tomaba una copa y se charlaba en la cubierta, al tiempo que el monstruoso barco transitaba por el Gran Canal. Si realmente se quería ver algo “moderno” y alejado del libreto, es ese segundo nivel narrativo el que nos lo cuenta. Pero se trata de una modernización casi bajada de tono, para nada inquietante, simplemente evocadora; y sobre todo colocada en un telón de fondo que aparecía de vez en cuando, en el momento que se abría la ventana mostrando el más allá de los muros del campiello (y el más allá de la actualidad del tiempo). La verdadera función (el verdadero campiello, no el supuesto por las "transustanciaciones" para filosóficas que anuncian la sociedad que será comparada con la sociedad que fue) se desarrolla en un primer plano y es eso lo que capta la atención, no hay más. Tiene razón el director de escena Federico Bertolani cuando escribió en sus notas del programa: “... al final, en la triste despedida de la protagonista Gasparina al campiello, nos damos cuenta de que este lugar suspendido en el tiempo y el espacio es parte de una realidad mucho más grande donde el tiempo transcurre rápido e inexorablemente, donde la historia, la de la S mayúscula, sigue su curso sin que nuestros personajes, absortos en sus rituales y fuertes en la sabiduría antigua, se den cuenta.”  Contribuyeron activamente al exitoso resultado de la puesta en escena Giulio Magnetto (escenografías), Manuel Pedretti (vestuarios) y Claudio Schmid (iluminación). Pero sobretodo, contribuyó (incluso sobre mis expectativas, un poco prejuiciosas) la concertación del veneciano -pero veronés por adopción- Francesco Ommassini en el podio de la Orchestra della Fondazione Arena.  Ommassini guío la función, las partes instrumentales y el canto, con mano segura, realzando los agraciados colores de la música de Wolf-Ferrari, que es embriagadora en las notas del vals y conmovedora en los momentos de melancolía y emoción mostrados por el joven 'tose' (Gnese, Lucieta y Gasparina) en espera de sus respectivos matrimonios y por unos instantes también en medio del lánguido pero remediable sufrimiento debido a los celos. Muy buena fue la caracterización de Gasparina interpretada por la soprano Bianca Tognocchi, una chica snob que redescubre el vínculo con su campiello natal cuando tiene que partir hacia Nápoles, siguiendo a su prometido el Cavalier Astolfi; y fueron también dignas de apreciar todas las demás caracterizaciones: la del Cavalier Astolfi, un noble napolitano decadente y amante de los placeres, interpretado por el barítono Biagio Pizzuti; las parejas de jóvenes amantes, puestas a prueba por los celos y los malos entendidos, compuestas por Sara Cortolezzis (Lucieta) y Gabriele Sagona (Anzoleto); y por Lara Lagni (Gnese) y Matteo Roma (Zorzeto). El personaje de Fabrizio dei Ritorti, el brusco tío de Gasparina, le fue confiado a Guido Loconsolo; y las tres ancianas del campiello fueron llevadas a escena por los tenores Leonardo Cortellazzi (Dona Cate Panciana, madre de Lucieta) y Saverio Fiore (Dona Pasqua Polegana, madre de Gnese) y por la mezzosoprano Paola Gardina (Orsola, la fritolera, madre de Zorzeto) y Matteo Roma (Zorzeto). Todos tuvieron buen desempeño, vocalmente bien dotados y muy “dentro” de sus respectivas partes como actores.  La intervención del Coro della Fondazione Arena que está prevista solo en la escena final, se hizo valer gracias a la maestría del maestro Roberto Gabbiani que lo dirige. Aplausos impactantes para todos y ovaciones, cuando apareció en escena el maestro Ommassini.





Friday, December 6, 2019

Pietro il Grande, Kzar delle Russie Teatro Sociale Bergamo 1 dicembre 2019


Foto: Teatro Sociale di Bergamo

Renzo Bellardone

La storia del giovane zar Pietro I il Grande, che si è recato in incognito in Europa    ha avuto grande fortuna nel mondo dell'opera; oltre a diverse altere realizzazioni il solo Donizetti ha utilizzato l’argomento per  Il falegname di Livonia e ne Il borgomastro di SaardamL'opera era stata commissionata al giovane Donizetti dalla direzione del teatro Samuele , e la prima rappresentazione, che ebbe luogo il 26 dicembre 1819 per l'apertura della stagione del carnevale 1819-1820. Proprio dal carnevale mi piace iniziare, infatti la totale realizzazione proposta nell’ambito del progetto Donizetti 200, è un tuffo nel carnevale, per luci, variopinti costumi, luci e proiezioni  in movimento che danno una nuova dimensione divertente all’opera. La partitura in sé non è particolarmente illuminata e riferisce di diverse influenze in particolare rossiniane, per cui grande merito va a chi ha sapientemente e contemporaneamente offrire questa divertente visione: regia, macchinari e scene Ondadurto Teatro - Marco Paciotti e Lorenzo Pasquali, Costumi K.B. Project Lighting design Marco Alba, assistente alla regia Adriana Laespada. I colori e disegni clowneschi  dei costumi, dei trucchi, delle parrucche rileggono l’opera e la fanno diventare molto divertente, anche se temporalmente avulsa  dal libretto. Rinaldo Alessandrini  ha diretto con grande impegno volto ad elevare la partitura e riservando grande attenzione al canto. Opera discretamente lunga, in particolare il primo atto di 1 ora e 40, in cui Alessandrini ha dovuto  profondere grande energia per sostenere anche la lunghezza. Nel ruolo del titolo Roberto de Candia, ha offerto una prova d’eccellenza carismatica e stilistica con sempre un bel colore e gradevolezza d’emissione.  Il Magistrato sir Cuccupis, personaggio buffo dell’opera, è stato interpretato da una grande  buffo dell’opera italiana nel mondo, ovvero Marco Filippo Romano che si è confermato brillantemente. Francisco Brito, con bel tono ha interpretato vivacemente Carlo il falegname, cui ha impresso personalità anche dal punto di vista vocale. Paola Gardina nella parte di Madama Fritz esprime spigliatezza  vocale ed abilità nell’uso dello strumento; la stessa spigliatezza viene usata attorialmente, caratterizzando il personaggio. Annetta, divertentemente accorata è interpretata da Nina Solodovnikova, la quale riesce bene nella parte con toni brillanti. Loriana Castellano ha il breve ruolo di Caterina, cui comunque imprime adeguata scioltezza interpretativa. Con ruoli minori, ma certamente ben risolti ricordiamo Firman-Trombest Tommaso Barea, Hondedisky Marcello Nardis ed il Notaio Stefano Gentili. Un plauso, oltre all’orchestra Gli Originali, che ben è risultata con la direzione di Alessandrini, va sicuramente al Coro del Donizetti Opera con la magistrale direzione di Fabio Tartari. La Musica vince sempre.





Friday, July 27, 2018

Le Nozze di Figaro - Teatro Regio di Torino


Foto: Ramella&Giannese - Teatro Regio 

Renzo Bellardone

Certo che con il caldo afoso della metropoli piemontese, correre, saltare, cantare, interpretare sul palco deve essere una gran fatica! Eppure i grandiosi artisti delle ‘Nozze’ della trilogia mozartiana ce l’hanno fatta ed in modo egregio ! Le Nozze di Figaro, con il Don Giovanni ed il Così fan tutte  rappresentano certamente l’apice raggiunto nell’opera buffa mozartiana, merito che l’amato compositore condivide con l’abate Lorenzo Da Ponte illuminato librettista. La riproposta del Teatro Regio è senza dubbio interessante anche per la riconferma che la linearità delle scene –Tommaso Lagattolla- , motivata da una regia attiva –Elena Barbalich- con un cast brillante e valido  sono sempre ottimi motivi per assistere ad una replica. L’orchestra del Teatro Regio negli ultimi anni si è affermata tra le migliori del panorama europeo ed in questa produzione è stata diretta da Speranza Scappucci con verve, brillantezza, molta attenzione e gesto forte e chiaro. Molto simpatico il momento quando Custer/Marcellina canta ‘Non mi resta che la Speranza…’  e corre un bel sorriso tra cantante e direttrice. Il cast è di tutto rilievo ed andando in ordine di locandina non si può che applaudire Simone Alberghini  superbamente nel ruolo del Conte, che esprime fraseggio, coinvolgimento e sempre quel bel colore brunito che lo contraddistingue. Serena Farnocchia nel ruolo della Contessa è agile e sicura con espressione vivida e di rilievo ‘E Susanna non vien…’ è davvero un gioiellino. Nel ruolo del titolo ovvero Figaro è il super Paolo Bordogna che ogni volta affascina per l’intera sua interpretazione: cantante eccezionale, timbricamente rilevante, attore indiscusso, ‘animale da palcoscenico’ senza dubbio! Sempre entra perfettamente nel personaggio e lo fa suo e dimenticando tutto il resto lo vive appieno donando al pubblico esattamente quando la vicenda narra. Susanna incontra Maria Grazia Schiavo che raggiunta una maturità vocale di forte interesse dona al personaggio, civetteria, freschezza e brillantezza con voce pulita e cistallina. Paola Gardina nel ruolo di Cherubino merita davvero un cenno speciale, in quanto sembra il personaggio tagliato su misura per lei, che interpreta con semplicità ed amorevolezza, utilizzando voce ed attorialità per dipingere questo capriccioso Cherubino. Marcellina, la governante che si scoprirà madre di Figaro, è Manuela Custer che con gioia, dopo molti anni,  abbiamo ritrovato sul palcoscenico del Regio – dove aveva iniziato la carriera-  e che qui speriamo ancora di ritrovare; la Custer è sempre sicura nel ruolo e da grande musicista sa cogliere ogni sfumatura della partitura facendola sua, riuscendo così ad imprimere al personaggio affidatole tutte le caratterialità che lo contraddistinguono. Fabrizio Beggi è il medico Bartolo di cui veste i panni con sicurezza vocale ed attoriale. Tutti gli altri interpreti sono validamente nella loro parte, così come il coro diretto da Andrea Secchi è sempre di grande rilievo creando un insieme davvero gradevole e interessante. La Musica vince sempre.


Thursday, April 17, 2014

LES TROYENS ALLA SCALA, ovvero l’arte di allestire un CAPOLAVORO.

Foto: Brescia & Amisano

Renzo Bellardone

Il teatro d’opera è sovente crogiolo di esternazione di consensi e dissensi e sovente di contestazioni, ma quando la produzione è inattaccabile e la rappresentazione non ha punti deboli ecco che anche il severo teatro alla Scala di Milano esplode in continui boati di consenso ed apprezzamento: questo è successo alla Prima di “Les Troyens”  di Berlioz, con la direzione di Antonio Pappano vigoroso ed alternativamente delicato e sensibile; l’orchestra ha risposto al bel gesto di Pappano che ha seguito il palcoscenico con la stessa cura e minuziosa attenzione ed i risultati sono stati tangibili. La narrazione è conosciuta fin dai banchi di scuola, ovvero la distruzione di Troia e poi les troyens  a Cartagine e nell’immaginario collettivo un grande cavallo entra di notte in Troia per liberare dal ventre i guerrieri che la distruggeranno. David Mc Vicar  ha dato una lettura fedele e oltre il tempo, mantenendo il simbolismo con efficacia straordinaria ed ecco quindi che entra la grande testa del cavallo costruita con pistoni, ghiere e rotelle metalliche  (come poi il guerriero al finale) ad occupare il palco ed invadere la scenografia di grande impatto e funzionalità espressiva, creata da Es Devlin ed esaltata dall’utilizzo emozionante delle luci disegnate da Wolfgang Gőbbel  e riprese da Pia Virolainen. L’atemporalità è suggellata anche dai costumi di Moritz JungeQuesta Grand Opera racchiude realmente tutti gli elementi che rendono il teatro d’opera la forma più completa di spettacolo, infatti a completare la messa in scena ed a valorizzarla han ben contribuito i danzatori ed acrobati, elementi non integranti, ma coprotagonisti costruttivi di alcune scene chiave, ben  diretti da Lynne Page. Il canto ! Il cast è certamente costituito da voci  tra le migliori del panorama lirico ed attraverso una vibrante tensione è stato raggiunto un diapason meraviglioso e brillante. Gregory Kunde, al massimo del suo splendore vocale ha  interpretato Enea con limpidezza arrotondata ed armoniosa; amplificando così   la drammaticità interpretativa, ha creato un meraviglioso eroe. Cassandra ha ancora una volta trovato in Anna Caterina Antonacci  la sua migliore interprete: solenne e appassionata ha reso la complessa tragicità del personaggio con grandi capacità d’attrice ed espressive timbricità vocali. La regale ed innamorata Didone ha incontrato  un habitat di altissimo livello in Daniela Barcellona che con la semplice naturalezza che la contraddistingue, ha iniziato il suo  personaggio con gioiosità affettuosa , trasformata poi in terribile delusione fino all’estremo sacrificio. Le sfumature della voce hanno possentemente  disegnato amore, sensualità e disperazione. Maria Radner ha intepretato Anna con voce morbida e vellutata, mentre Chorèbe ha trovato vita nei colori bruniti di Fabio Capitanucci . Deciso ed imperioso Giacomo Prestia in Narbal e decisamente poetico e descrittivo Shalva Mukeria in Iopas .Hylas è stato interpretato da un accattivante Paolo Fanale , mentre Paola Gardina ha realizzato un atletico, fresco  e convincente Ascanio. Piacevole reincontrare sul palco Elena Zilio in Hecuba ed un convinto apprezzamento per ogni ruolo, ogni interprete  ed interpretazione. Grande protagonista è stato anche il superbo coro della Scala che sotto la guida di Bruno Casoni ha toccato punte di eccelsa bellezza. La Musica vince sempre.