Como comentábamos a raíz de las recientes funciones de El caballero de la rosa en la Staatsoper de Viena, es habitual que algunos títulos que se presentan en ese teatro tengan que cargar con el peso de la historia y las inevitables comparaciones. Y nuevamente fue el turno de una obra maestra de Richard Strauss, considerando que desde su estreno en la capital austriaca en marzo de 1909, sólo dos meses después de su debut mundial en Dresden, Elektra ha estado ligada a ese escenario junto a algunos de los nombres más ilustres de la lírica mundial en el último siglo: partiendo por el honor de tener al propio autor de la partitura dirigiéndola en 1910 (y posteriormente en una veintena de funciones hasta 1931), han desfilado batutas como las de Clemens Krauss y Karl Böhm, y cantantes como Birgit Nilsson, Astrid Varnay, Eva Marton, Gwyneth Jones, Leonie Rysanek, Martha Mödl, Regina Resnik, Christa Ludwig, Brigitte Fassbaender, Eberchard Waechter, Walter Berry y Wolfgang Windgassen, entre otros. Para suceder a la comentada y en un comienzo no muy bien recibida puesta en escena de Harry Kupfer que se estrenó en 1989 con la dirección musical de Claudio Abbado y desde entonces se volvió a representar ahí en otras temporadas a lo largo de un cuarto de siglo, el teatro austriaco convocó al régisseur alemán Uwe Eric Laufenberg. Pero además de esta nueva producción, las funciones que trajeron de regreso esta obra straussiana en abril generaban también expectativas por los cantantes que la protagonizarían, particularmente porque la prestigiosa y solicitada soprano sueca Nina Stemme cantaría por primera vez en su carrera el arduo rol protagónico, personaje que además interpretará en un año más en la próxima temporada del MET de Nueva York y el que aún tenía pendiente a pesar de ya haber abordado roles tan exigentes como Isolda y Brunilda. Asistimos el pasado jueves 16 de abril a la última de las seis funciones programadas, y lamentablemente no pudimos apreciar a la Stemme, quien canceló por motivos de salud, sumándose asi a otras deserciones previas de este montaje: primero en septiembre pasado Franz Welser-Möst, al anunciar su renuncia como director musical de la Staatsoper incluyendo sus compromisos asumidos como esta ópera, por lo que fue reemplazado por el finlandés Mikko Franck, pero a nosotros en la última representación nos tocó el veterano Peter Schneider; y también el rol de Chrysothemis tuvo sucesivos cambios, ya que en un comienzo sería cantado por la cotizada soprano alemana Anne Schwanewilms, quien hasta alcanzó a estar en los ensayos, para luego ser reemplazada desde el estreno por Ricarda Merbeth y finalmente por la cantante que nos tocó a nosotros, la también alemana Gun-Brit Barkmin. Considerando que con este historial de cancelaciones en lo musical el resultado pudo ser muy irregular, al menos se logró cumplir con dignidad, pero el aspecto teatral, vital en este título tomando en cuenta que lo escénico va profundamente ligado a la partitura en especial en las complejas implicancias psicológicas que el gran libretista Hugo von Hofmannsthal desarrolla en su tragedia, no logró convencernos ni entusiasmarnos. El nuevo montaje de Laufenberg optó por soluciones que a estas alturas ya parecen algo repetidas y trasnochadas en varios de los régisseurs europeos contemporáneos: no es la primera vez -ni seguro será tampoco laúltima- que se ambienta la historia en la época del estreno de la ópera, o que para reflejar mejor el ambiente de opresión y decadencia todo transcurra en un sótano o espacio inferior en la vivienda donde viven los protagonistas. El director de escena contó con buenos colaboradores, aunque tampoco ninguno de ellos logró hacer exitoso el concepto teatral desarrollado: con el apoyo de la iluminacion de Andreas Grüter para desarrollar sus atmósferas, la escenografía de Rolf Glittenberg tuvo algunas ideas interesantes, como ese verdadero cerro de carbón que parecía surgir por un fondo desde la parte superior, pero su uso del espacio terminó dependiendo demasiado de los ascensores que subían y bajaban uniendo lo superior con lo inferior, un elemento que en el desenlace terminó incluso distrayendo más de la cuenta con su sucesión de maniquíes y figuras sanguinolentos que funcionaban como una especie de alegoría, hasta dejar casi en segundo plano a Elektra y Chrysothemis; el vestuario de Marianne Glittenberg también cayó en lugares comunes, como la vestimenta masculina de la protagonista, o que las severas sirvientas vistieran algo muy parecido a uniformes facistas que los hacía parecer parte de un siniestro aparato represivo, aunque al menos destacó por el traje que tuvo que lucir Clytemnestra, testimonio de un pasado no muy lejano en el que ésta había aprovechado mejor la realeza. No se puede negar que hubo momentos de la régie que funcionaron bien o hasta sorprendieron -como cuando precediendo la llegada de la perturbada reina, aparecieron ladrando en escena tres amenazadores perros de caza-, pero en general Laufenberg se quedó en lo superficial y no profundizó lo suficiente en la psicología de sus personajes, asi como en las motivaciones que los guían, y así algunas de las escenas que habitualmente resultan más memorables, como elenfrentamiento entre Elektra y su madre, o cuando la protagonista reconoce a su hermano Orestes, carecieron del impacto requerido. Algunas de sus soluciones escénicas fueron muy decepcionantes, como cuando al final en vez de volcarse en solitario a su frenética y salvaje danza, Elektra estuvo acompañada de un grupo de parejas jóvenes que se tomaron el escenario para bailar, hasta que en un momento la protagonista sale por un costado de la escena, privando al público del sobrecogedor colapso final que imaginaron Strauss y su libretista. Afortunadamente, toda la tensión y el impacto del drama que la régie no logró desarrollar estuvieron mejor representados en lo musical, particularmente gracias a la sólida y atenta dirección de Schneider, quien logró equilibrar las enormes exigencias de la partitura consiguiendo un balance entre la masa orquestal y las voces, subrayando detalles y sutilezas y esa especial mezcla de violencia, locura y ocasionales arranques líricos que consigue Strauss. El reparto convocado se lució ya desde los roles secundarios, como las doncellas, en especial Ildikó Raimondi, las fieles acompañantes que interpretaban Simina Ivan y Aura Twarowska, y Wolfgang Bankl, que pocos días antes había sido en la Staatsoper un acertado Barón Ochs en El caballero de la rosa, fue ahora un excelente tutor de Orestes, curiosamente caracterizado por decisión de la régie casi como si fuera un matón de barrio. Y entre los principales destacaron los artistas que dieron vida a Orestes y Egisto, dos personajes que aparecen tan brevemente pero tienen una importancia estratégica en la trama: a estas alturas el hermano de Elektra es una de las especialidades de Falk Struckmann, quien una vez más lo encarnó de manera rotunda y viril, mientras el patético usurpador del trono estuvo muy bien servido por el tenor Norbert Ernst. La mezzosoprano sueca Anna Larsson abordaba en estas funciones por primera vez en su carrera el rol de Clytemnestra, y aunque en lo teatral aún deberá continuar profurbada de manera mesurada y matizada; esquivando la caricatura en la que a menudo la convierten otros colegas, fue sobria y más controlada de lo habitual. Gun-Brit Barkmin ofreció en su Chrysothemis una voz potente y de agudos algo destemplados por momentos, y estuvo caracterizada en lo físico como una mezcla entre niña y mujer, lo que acentuaba su ingenuidad y el contraste con su atormentada e intensa hermana. En el rol protagónico, no se podría ser muy severo con la soprano Linda Watson, considerando que debió asumir en tan breve tiempo el reemplazo de la Stemme, ya que por mucho que haya cantado en diversas ocasiones el personaje en distintos teatros incluyendo la Staatsoper, no es facil abordarlo sin mayores ensayos en una puesta en escena nueva y que no se ajustaba en general a lo que dicta la tradición; si se toma en cuenta esto, su desempeño vocal y escénico fue muy sólido y comprometido, superando sin mayores problemas los numerosos escollos de la partitura. Pero si nos pusiéramos exigentes y no hubiera sido un reemplazo de última hora, podríamos haber esperado un resultado mucho más contundente, con mayor potencia vocal, agudos mejor proyectados, y un despliegue escénico menos esquemático. ndizándolo, vocalmente la encarnó con firmeza y acentuando su faceta más pertu
Opera-Musica Foto: Die Feen - Wagner - Théâtre du Châtelet, Paris - 04/2009(c) Marie-Noëlle Robert.
Showing posts with label Anna Larsson. Show all posts
Showing posts with label Anna Larsson. Show all posts
Friday, April 24, 2015
Sunday, November 11, 2012
Siegfried de Wagner en el Teatro alla Scala de Milán
Foto: Brescia & Amisano Teatro alla Scala
Massimo Viazzo
Siegfried - Teatro alla Scala, Milano
Foto: Brescia & Amisano - Teatro Alla Scala
Massimo Viazzo
Il regista belga Guy Cassiers con la sua collaudata equipe giunge al terzo capitolo del Ring che si sta realizzando in questi anni sull’asse
Milano-Berlino. La seconda giornata, Siegfried,
mostra una chiara continuità con ciò che si è visto in precedenza. Proiezioni,
quindi, soprattutto; e fatte sempre con estrema eleganza e gusto. Si sono viste
bellissime immagini, o meglio, brandelli di immagini (foglie, vento, fuoco...)
proiettate non solo sui fondali, ma anche sulle istallazioni che costituivano
la funzionale scenografia. Riuscita e suggestiva, ad esempio, l’apertura del
terzo atto con Erda sovrastata da un ampio velario, oppure la caverna di Mime
circondata dai mille frantumi delle lame spezzate da Siegfried, o, ancora, il
drago impersonato da mimi che azionavano sinuosamente un telo svolazzante.
Insomma, sul palcoscenico tutto palpitava e aveva vita, riuscendo ad
amplificare, senza mai cadere nello scontato o nel banale, l’emozione che si
viveva sul palco con i cantanti e in buca con l’Orchestra del Teatro alla Scala guidata magistralmente da Daniel Barenboim. Barenboim sapeva
cogliere le sfumature più intime: dettagliatissimo, ad esempio,
l’accompagnamento della Canzone
dell’Educazione di Mime nel primo atto, ma anche molto suggestivo il panico
stupore della foresta nel secondo atto, o il clangore energico della fucina di
Siegfried a chiusura di primo atto. E che dire del risveglio di Brünnhilde?
Barenboim ha incantato il pubblico riuscendo a graduare con precisione
millimetrica il superbo crescendo della sublime pagina wagneriana.Passando ai
cantanti, Lance Ryan, nel ruolo del
titolo, ha dominato la parte con baldanza. Anche se il suo fraseggio non è
parso fantasiosissimo Ryan ha tratteggiato un Siegfried sicuro e di buon
volume, ma soprattutto credibile. Sontuosa la prestazione vocale di Nina Stemme, svettante, imperiosa
e timbricamente luminosissima.
Autorevole e di bel colore vocale il Wanderer di Terje Stensvold, invero più a suo agio in zona acuta. Straordinari,
poi, i due nani: Mime impersonato dal poliedrico Peter Bronder con infinite sfumature caratteriali e con voce
potente, e Alberich al quale dava voce robusta e timbrata Martin Kränzle. Anna Larsson
(Erda) e Alexander Tsymbalyuk
(Fafner) completavano un cast di ottimo livello. L’uccellino di Rinnat Moriah, infine, ha mostrato
qualche durezza sugli acuti. Spettacolo applauditissimo che fa ben sperare per
la Götterdämmerung conclusiva del
maggio prossimo, prima della ripresa, il mese successivo (giugno), del Ring completo.
Tuesday, January 24, 2012
Proyecto Mahler: LA Philharmonic y Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Foto: Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.
FundaMusical Bolívar
El mensaje esperanzador de la obra de Gustav Mahler llegará a Venezuela, desde el 7 de febrero, con un ciclo que lleva por nombre “Con Dudamel por la paz” y que previamente se realizará en la ciudad de Los Ángeles. Este año, el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, en alianza con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dedica toda su programación musical a uno de los grandes anhelos del hombre: la paz. Gustavo Dudamel es uno de los motores de la iniciativa que ya está dando sus primeros pasos en Los Ángeles con el Proyecto Mahler, donde los jóvenes de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, nombrados voceros por la paz por la ONU, están llevando su música para la esperanza. Aunque durante su vida Mahler no gozó del respeto que ahora todos le profesan, hoy es considerado un icono en la historia de la música. Tenía razón cuando él mismo dijo proféticamente: “Mi tiempo llegará” y ese momento llegó. Es ahora. Las más importantes orquestas tocan en sus temporadas las sinfonías de este compositor, pero ninguna ha hecho lo que de manera titánica, como el ciclo que comenzó el viernes 13 de enero y que concluirá el 18 de febrero. 2400 músicos de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, 16 coros del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, la Filarmónica de Los Angeles y 16 coros de esa ciudad estadounidense, darán vida a todas las sinfonías de Gustav Mahler tanto en Los Ángeles como en Caracas, dirigidos por Gustavo Dudamel. Gracias a los esfuerzos del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y de la Filarmónica de Los Ángeles, se tocarán desde el 13 de enero las nueve sinfonías de Mahler en Los Ángeles y luego, desde el 7 de febrero, la programación se repetirá en Caracas, específicamente en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. En ambos países, las obras contarán con la participación de solistas de destacada trayectoria como los cantantes Anna Larsson, Alexander Vinogradov, Brian Mulligan, Buckhard Fritz, Klara Ek, Charlotte Hellekant, Julianna di Giacomo, Kiera Duffy y Manuela Uhl. Por primera vez, la Filarmónica de Los Ángeles pisa suelo venezolano para unirse con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela. Ambas instituciones no sólo comparten un mismo director musical -Gustavo Dudamel-, sino también han encontrado en la música un camino y una herramienta para insertar la paz en la vida de miles de niños, jóvenes, familias y comunidades. La Filarmónica de Los Ángeles, inspirada en El Sistema venezolano y con el padrinazgo de Gustavo Dudamel, creó la YOLA, que es la Orquesta Juvenil de Los Ángeles por sus siglas en inglés. En este programa se trabaja con habitantes de las comunidades más necesitadas de atención y educación; dos programas, en momentos y en países diferentes han entendido la música como un proyecto social que une y que genera paz ciudadana.
Programación en Caracas: Todos los conciertos en Caracas se realizarán en la Sala Ríos Reyna del Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño
Martes 7 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Sinfonía n.º 2 en do menor “Resurrección”
Miércoles 8 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Coro Sinfónico Juvenil de Venezuela
Niños Cantores de Venezuela
Anna Larsson, mezzo-soprano
Sinfonía n.º 3 en re menor
Jueves 9 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Sinfonía n.º 5 en do sostenido menor
Viernes 10 de febrero / 7:00 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Sinfonía n.º 7 en mi menor
Sábado 11 de febrero / 5:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 9 en re mayor
Lunes 13 de febrero / 7:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 4 en sol mayor
Miércoles el 15 de febrero / 7:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 6 en la menor
Jueves 16 de febrero / 7:00 pm
Filarmónica de Los Ángeles
Sinfonía n.º 1 en re mayor “Titán”
Sinfonía n.º 10 “Inconclusa”
Sábado 18 de febrero / 6:30 pm
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela
Filarmónica de Los Ángeles
Coro Sinfónico Juvenil de Venezuela
Sinfonía n.º 8 en mi bemol mayor “De los mil”
(1400 músicos en escena)
Tuesday, August 9, 2011
Dudamel y la Simón Bolivar vuelven a hacer historia en los Proms de Londres
Foto: Fesnojiv
Gustavo Dudamel bajó la batuta y hubo un segundo de silencio. Después de tanto estremecimiento, el público enmudeció, era como si quisieran aguantar la respiración tanto como el recuerdo de lo recién escuchado, visto; de lo recién vivido. Un segundo más y el peso del aplauso fue incontenible. Los 5000 espectadores que fueron anoche al Prom número 29 de esta edición de los BBC PROMS, ovacionaban de pie (y con los pies) a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela. Tal como sucedió hace cuatro años, cuando los músicos venezolanos vinieron por primera vez para presentarse en el prestigioso festival, la Sinfónica Simón Bolívar, protagonizó un episodio memorable. En esta ocasión tocaron la Segunda Sinfonía de Mahler, mejor conocida como la Resurrección, con la que cada alma se conecta, de una y otra forma, con el verbo creer. En esta oportunidad, la obra de Mahler fue cantada por la mezzo soprano Anna Larsson y la soprano Miah Persson, además del Coro Nacional Juvenil de Gran Bretaña. Muchos de los asistentes esperaron 24 horas para poder comprar una entrada del último lote a la venta: el de los tickets para ver el concierto de pie. Desde anoche, un joven de 17 años esperaba bajo un paraguas para ver en vivo a la orquesta venezolana, que hasta ahora sólo había escuchado en discos. “Tengo que ver esta energía con mis propios ojos, escucharla y sentirla de cerca”. Lo logró también Mónica Maduro, venezolana, quien estuvo en la cola desde tempranas horas de la mañana bajo un sol extrañamente inclemente que fue aprovechado por la piel de muchos. “Es un gran orgullo escuchar a la gente de al lado decir que tienen años viniendo a los Proms y nunca habían visto una cola tan larga a esta hora”, dijo Mónica Maduro.
El compromiso de los músicos venezolanos creció cuando en pleno ensayo, el maestro Gustavo Dudamel les confesó que en el concierto del Festival de Salzburgo, una señora se le había acercado llorando. “Tenía mucho tiempo que no me emocionaba así; desde que vi a mi padre dirigir por última vez”, dijo. Era la hija de Herbert von Karajan, legendario director de orquesta del siglo pasado. No hubo mejor inspiración que esas cortas palabras. El lunes 8 se presentan en Estambul para un reto nuevo: tocar por primera vez en tierra turca. La antigua Constantinopla será la última parada de la Gira Bicentenaria Europa 2011 de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, agrupación cúspide del Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
Labels:
Anna Larsson,
Gustavo Dudamel,
Miah Persson
Monday, June 14, 2010
Das Rheingold en el Teatro alla Scala de Milán
Foto: Marco Brescia / Teatro alla Scala Massimo Viazzo
Comenzó la aventura del nuevo Ring “scaligero” con un Das Rheingold que ciertamente dará mucho para discutir porque indudablemente ha marcado una nueva línea en la historia de la dramaturgia del teatro wagneriano. El director de escena belga Guy Cassiers, por primera ocasión al frente de una obra lírica, resultó ser el vencedor. Su idea de separar el cuerpo de la voz y de las ideas, pareció ser verdaderamente innovadora y sobre el escenario, al lado de los cantantes, vimos como incorporó mimos y bailadores muy movidos que encarnaron el físico de Wotan, de Fricka y de Loge, y logró seducir con este mundo “nibelungico” y por lo tanto con su propio magia – que fue guiado por la sapiente mano de Sidi Larbi Cherkaoui quien coordinó una serie de movimientos coreográficos muy estudiados y técnicamente atrevidos. Interesante fue también el uso de las proyecciones sobre el fondo que estratificaban aun más el mensaje, y muy bien lograda fue en tal sentido la primera escena de la opera con un Alberich atraído por imágenes de jóvenes mujeres, que se escapaban y se reincorporaban a la escena como webcam girls. La ligereza que Cassiers pudo infundir a la partitura wagneriana – por ejemplo en los intermedios musicales entre una escena y otra, se hicieron visiblemente corporales por los extraordinarios bailarines de la compañía Eastman de Amberes- y encontró una inaudita correspondencia en la conducción de Daniel Barenboim, que estuvo verdaderamente bien, sin sobrecargar nunca el tejido orquestal, siempre de manera ágil, transparente y dinámica.
También la parte vocal del espectáculo se presentó en un óptimo nivel, comenzando por el amargo y pesimista Wotan de René Pape (en su debut en el papel aquí en Milán) que hizo con emisión segura y solidez en el acento; como también el sinuoso, escurridizo y manipulador Loge de Stephan Rügamer; el Alberich de Johannes Martin Kränzle, optimo en el fraseo duro y agresivo en la energía escénica; y el Mime no tan lloroso pero de voz muy bien proyectada de Wolfgang Ablinger-Sperrhacke. Todos ellos lograron arrancar un meritorio aplauso del público. Carismáticas, mas allá del punto de vista escénico que del vocal estuvieron Doris Soffel (Fricka) y Anna Larsson, que hizo una Erda de timbre persuasivo. No más que correcta estuvo la Freia de Anna Samuil, mientras que muy “afiatadas” parecieron estar las tres Rheintochter de Aga Mikolaj, Maria Gortsevskaya y de Marina Prudenskaya, en un “Prologo” que nos genera muchas esperanzas. El Die Walküre se encuentra ya a la vuelta de la esquina, ya que de hecho, la“Primer jornada” del Ring, inaugurara la próxima temporada del Teatro alla Scala el 7 de diciembre del 2010.Wednesday, June 2, 2010
Alla Scala Guy Cassiers fa danzare Wagner
Foto: Marco Brescia / Teatro alla ScalaMassimo Viazzo
E’ cominciata l’avventura del nuovo Ring scaligero con un Rheingold che certamente farà discutere, ma che indubbiamente ha detto una parola nuova nella storia della drammaturgia del teatro wagneriano. Il regista belga Guy Cassiers, per la prima volta alle prese con un’opera lirica, ha vinto la scommessa! La sua idea di separare il corpo dalla voce e dalle idee è parsa davvero innovativa e sulla scena accanto ai cantanti abbiamo assistito ad un avvicendarsi di mimi e danzatori di volta in volta impegnati a rendere la fisicità di Wotan, Fricka o Loge, oppure irretiti dal mondo nibelungico - e quindi loro stessi elmo magico, ad esempio - guidati con mano sapiente da Sidi Larbi Cherkaoui che ha coordinato una serie di movimenti coreografici studiatissimi e tecnicamente arditi. Interessante anche l’uso delle proiezioni sullo sfondo che stratificavano ulteriormente il messaggio. Riuscitissima in tal senso la prima scena dell’opera con un Alberich attratto da ragazze-immagine, sfuggenti e incorporee come le webcam girls. La leggerezza che Cassiers ha saputo infondere nella partitura wagneriana - ad esempio negli intermezzi musicali tra una scena e un’altra, resi visivamente corporei dagli straordinari danzatori della compagnia Eastman di Antwerpen - ha trovato una inaudita corrispondenza nella direzione di Daniel Barenboim, davvero bravo a non sovraccaricare mai il tessuto orchestrale, sempre agile, trasparente, dinamico. Anche la parte vocale dello spettacolo è stata d’ottimo livello, a cominciare dal Wotan amaro e pessimista di René Pape (al suo debutto nel ruolo qui a Milano) reso con emissione sicura e solidità d’accento.
Ma anche il sinuoso, viscido, manipolatore Loge di Stephan Rügamer, ottimo fraseggiatore, il duro, aggressivo e scenicamente energico Alberich di Johannes Martin Kränzle e il Mime non soltanto piagnucoloso e di voce ben proiettata di Wolfgang Ablinger-Sperrhacke hanno saputo strappare alla fine della recita un lungo e meritatissimo applauso del pubblico. Ancora carismatiche, più scenicamente che vocalmente però, Doris Soffel (Fricka) e Anna Larsson, un’Erda di timbro comunque suadente. Non più che corretta, invece, la Freia di Anna Samuil, mentre molto ben affiatate sono parse le tre Rheintochter di Aga Mikolaj, Maria Gortsevskaya e Marina Prudenskaya. Insomma, un “Prologo” che fa ben sperare. E Die Walküre è già dietro l’angolo… La “Prima Giornata” del Ring, infatti, inaugurerà la prossima stagione del Teatro alla Scala il 7 dicembre 2010.
E’ cominciata l’avventura del nuovo Ring scaligero con un Rheingold che certamente farà discutere, ma che indubbiamente ha detto una parola nuova nella storia della drammaturgia del teatro wagneriano. Il regista belga Guy Cassiers, per la prima volta alle prese con un’opera lirica, ha vinto la scommessa! La sua idea di separare il corpo dalla voce e dalle idee è parsa davvero innovativa e sulla scena accanto ai cantanti abbiamo assistito ad un avvicendarsi di mimi e danzatori di volta in volta impegnati a rendere la fisicità di Wotan, Fricka o Loge, oppure irretiti dal mondo nibelungico - e quindi loro stessi elmo magico, ad esempio - guidati con mano sapiente da Sidi Larbi Cherkaoui che ha coordinato una serie di movimenti coreografici studiatissimi e tecnicamente arditi. Interessante anche l’uso delle proiezioni sullo sfondo che stratificavano ulteriormente il messaggio. Riuscitissima in tal senso la prima scena dell’opera con un Alberich attratto da ragazze-immagine, sfuggenti e incorporee come le webcam girls. La leggerezza che Cassiers ha saputo infondere nella partitura wagneriana - ad esempio negli intermezzi musicali tra una scena e un’altra, resi visivamente corporei dagli straordinari danzatori della compagnia Eastman di Antwerpen - ha trovato una inaudita corrispondenza nella direzione di Daniel Barenboim, davvero bravo a non sovraccaricare mai il tessuto orchestrale, sempre agile, trasparente, dinamico. Anche la parte vocale dello spettacolo è stata d’ottimo livello, a cominciare dal Wotan amaro e pessimista di René Pape (al suo debutto nel ruolo qui a Milano) reso con emissione sicura e solidità d’accento.
Ma anche il sinuoso, viscido, manipolatore Loge di Stephan Rügamer, ottimo fraseggiatore, il duro, aggressivo e scenicamente energico Alberich di Johannes Martin Kränzle e il Mime non soltanto piagnucoloso e di voce ben proiettata di Wolfgang Ablinger-Sperrhacke hanno saputo strappare alla fine della recita un lungo e meritatissimo applauso del pubblico. Ancora carismatiche, più scenicamente che vocalmente però, Doris Soffel (Fricka) e Anna Larsson, un’Erda di timbro comunque suadente. Non più che corretta, invece, la Freia di Anna Samuil, mentre molto ben affiatate sono parse le tre Rheintochter di Aga Mikolaj, Maria Gortsevskaya e Marina Prudenskaya. Insomma, un “Prologo” che fa ben sperare. E Die Walküre è già dietro l’angolo… La “Prima Giornata” del Ring, infatti, inaugurerà la prossima stagione del Teatro alla Scala il 7 dicembre 2010.
Subscribe to:
Posts (Atom)


