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Tuesday, December 20, 2022

La Traviata en Brescia

Foto: StudioB12 di Guarneri Gianpaolo

Roberta Pedrotti

El final de una temporada de OperaLombardia que ha hecho respirar lo títulos de capital en la imaginación de todos los melómanos (en Brescia solo faltó el más raro: Napoli milionaria de Rota)) y que de una excelente Norma llevó a la plena satisfacción general de Don Giovanni y después de La Gioconda se ha llegado a la no menos esperada La Traviata. Expectativas por el alcance de la obra en sí, pero también por la gran charla que acompañó el proyecto de dirección de Luca Baracchini, ganador con su equipo (Francesca Sgariboldi por los decorados, Donato Didonna por el vestuario y Gianni Bertoli por las luces) de un concurso para la puesta en escena de la obra maestra de Verdi. Desgraciadamente fue uno de esos casos en los que la montaña no sólo dio a luz a un ratón, sino que también dio lugar a una perplejidad más profunda.  La idea inicial no era descabellada: para dar cuerpo hoy a la denuncia del estigma social hacia Violetta, a la hipocresía y negativa de Germont y a la laceración del alma de la protagonista, se pensó representarla como una mujer transexual obligada a lidiar con la identidad que le fue impuesta al nacer, con su camino de transición y con la reacción del mundo que la rodea, de su propia mirada y la de los demás. Se puede hacer, si se hace bien, con valentía, sin estereotipos. El problema es que, por un lado, faltó coraje, o tal vez un nivel técnico adecuado, véase también el molesto faro reflejado en el espejo a lo largo del tercer acto, por otro lado, algunos efectos fáciles sabían un poco demasiado cliché y un final en sí mismo, lo que ha causado algunas quejas superficiales, pero ninguna reflexión seria. La mayor parte del espectáculo en realidad se llevó a cabo como la Traviata más tradicional con vestimenta contemporánea o del siglo XIX: Violetta inicia “Sempre libera” blandiendo una copa de alcohol y lo concluye encontrándose con el Barón o algún cliente que espera; en casa de Flora hacen orgías con tacones de aguja y látigos (y Alfredo es maltratado en la corrida fingida, como ya lo hizo-y mejor- Decker en Salzburgo); la relación entre padre e hijo de Germont está aderezada con bofetadas o amenazas. "Cose noto, cose noto" y nada que contar en cuanto a actuación, con el tema base desarrollándose en apenas tres momentos: en el preludio del primer acto, el reflejo del mimo masculino (Giovanni Rotolo, muy bueno) que se reconoce y renace como Violetta, en el segundo acto la invitación “Amati”  escrita en el espejo por la misma proyección masculina durante “Amami Alfredo” (con esa luz roja que logró un gran efecto, pero quedó como un truco aislado), en la tercera, y aquí se desliza en una gratuidad un poco descorazonadora, la evocación de la cirugía genital con Violetta como mujer blandiendo un cuchillo y Violetta como hombre (de espaldas) bajando su ropa interior. ¿Es esto suficiente para investigar un tema tan profundo y delicado? No pienso. De hecho, al final, el riesgo es precisamente molestar a aquellos que tienen una visión parcial y superficial de estos temas basada en categorías tradicionales y rígidas sin ofrecer elementos de reflexión, mientras que incluso aquellos que tienen una comprensión más amplia de los matices de lo masculino y femenino en la distinción entre orientación sexual, identidad y roles de género. Quizás había que ser más atrevido y mejor, o no tomar este camino en el que hasta las mejores intenciones pueden quedarse estancadas en un gratuito “hablemos, mientras hablemos”.  De hecho, si la atención se centra por completo en los calzoncillos de Rotolo o en los gitanos sadomasoquistas, también se puede perder de vista una cohesión musical que, de hecho, ha desaparecido. De las funciones anteriores, protagonizada por Francesca Sassu, llegaron testimonios unánimes de tempos muy rápidos, mientras que, en la función de esta tarde en Brescia, con Violetta de Cristin Arsenova, los agógicos tendieron a ser muy relajados (un poco más apremiantes de lo habitual, solo unas pocas páginas). como “Di Provenza” e “Addio del passato”). Que Enrico Lombardi en el podio quisiera mimar al máximo a los intérpretes es comprensible, pero el resultado, por lo escuchado, se resintió en la consistencia, entre momentos de absoluto rigor textual (incluso a costa de sacrificar un poco de respiro, Gatti docet) y otros mucho más libres en articulación. Bueno, muy bien que se busquen variaciones y cadencias para las repeticiones completas, pero luego es un poco triste que falte algo de parlato tradicional y subrayado, en general que la concertación muchas veces parece caligráfica, con algunas muy buenas intenciones, pero no llega, de la mano de la dirección errática, su propia identidad decisiva. Una cuestión de experiencia, probablemente, y de un trabajo en equipo que no parece haber alineado todos los elementos correctos para una armonía virtuosa. Ya habrá tiempo de resarcirse, merecen "un futuro mejor". El coro preparado por Massimo Fiocchi Malaspina lo hizo muy bien y además la orquesta del Pomeriggi musicale respondió puntualmente a las indicaciones de Lombardi con un sonido limpio y preciso, la constelación de actores secundarios brilló con luces muy tenues: Reut Ventorero (Flora Bervoix), Sharon Zhai (Annina), Giacomo Leone (Gastone), Alfonso Michele Ciulla (Baron Douphol), Alessandro Abis (Marqués d'Obigny), Nicola Ciancio (Doctor Grenvil), Ermes Nizzardo (Giuseppe) y Filippo Quarti (Doméstico de Flora / Comisionado). Vincenzo Nizzardo, Giorgio Germont, tiene buena solidez vocal, aunque es un poco genérico en cuanto a la expresión y Valerio Borgioni, Alfredo tiene buen material, pero no parecía estar en muy buena forma, con una tendencia a reducir el pasaje en sonidos nasales que también limitaban la fluidez del legato. No desbordó personalidad la Violetta de Arsenova, que enseguida mostró el talón de Aquiles de un registro alto acidulado y nada fácil (mejor no hubiera sido lanzarse al mi bemol), para animarse con un buen manejo de una delicadeza lírica que, sin embargo, hizo emerger algo de vibrato en el último acto. La acogida del público fue cordial pero no muy calurosa durante la obra, mientras que los aplausos finales marcaron picos de generoso entusiasmo. Un solo desacuerdo se consume en muy pocos instantes: una dama murmura en voz alta contra el doble mimo masculino de Violetta ("¡pónte la ropa!") pero fue inmediatamente silenciada por muchas partes de la sala. Esta Traviata no escandaliza y ni siquiera provoca un pequeño escándalo: Verdi no habría estado contento con ella, eso creo.



Recensione in Italiano: 

https://www.apemusicale.it/joomla/it/recensioni/70-opera/opera-2022/13871-brescia-la-traviata-18-12-2022


Wednesday, March 9, 2022

La Bohème en Turin

Foto: Teatro Regio di Torino / Andrea Macchia


Ramón Jacques


Después es un periodo de casi dos años de permanecer cerrado, primero por cancelaciones forzadas y después por remodelaciones, el Teatro Regio de Turín reabrió sus puertas este 2022 y lo hizo con una obra emblemática como lo es: La Bohème de Giacomo Puccini, ya que fue precisamente en este escenario donde se llevó a cabo su estreno absoluto, en el año de 1896, bajo la dirección musical de Arturo Toscanini, quien entonces dirigió 23 funciones. A lo largo del tiempo el teatro ha sufrido diferentes cambios, y un incendio hizo que el interior de la sala fuera reconstruida en 1973, y aunque no sean los mismos muros del teatro original, si es el mismo especio físico y el mismo aire, por llamarlo así, donde se escucharon las primeras notas de uno de las títulos más conocidos y apreciados del repertorio operístico.  Evidentemente, que se ha convertido en un titulo que aquí se repone con regularidad, con diversos elencos y todo tipo de producciones, como la del 2016, para celebrar el 150 aniversario de la obra, recordada por su originalidad, modernidad y diseño, encargada a La Fura dels Baus.  En esta ocasión, la obra se ofreció con en una nueva producción del teatro, tradicional, si se considera que esta basado en los bocetos originales utilizados en el estreno de la obra, de Adolf Hohenstein; que se apega a la historia y a la época que indica el libreto, con adecuados vestuarios e iluminación.  De la dirección escénica se encargó Leila Fteita, y de la brillante iluminación Andrea Anfossi.Musicalmente, la función fue satisfactoria gracias a la segura conducción de Pier Giorgi Morandi, quien extrajo la musicalidad de la partitura con fluidez y buena dinámica, y brillo de una orquesta que parece conocer bien estas paginas.  Vocalmente la soprano Francesca Sassu, agradó con su sensibilidad y compenetración con Mimi. Su timbre se escuchó nítido y colorido, logrando conmover con la suavidad de su canto, por momentos susurrado, con el que dotó al personaje.  Matteo Lippi mostró calidez en su timbre y una adecuada personificación de Rodolfo. Cristin Arsenova, dio vida a una caprichosa Musetta, dejando constancia de buena capacidad vocal y actoral.  El barítono Ilya Kutyukhin cantó con un robusto timbre, aunque no estuvo exento de la sobreactuación en la que se incurre frecuentemente, en el papel de Marcello.  Cumplieron satisfactoriamente Jan Antem como Schaunard, Bozhidar Bozhkilov como Colline, asi como el experimentado Matteo Peirone como Benoit y Alcindoro, asi como el resto de cantantes comparsas, coro de niños, y el Coro del Regio por su conjunción y entusiasmo.

 

Tuesday, October 6, 2020

Prima dell'opera di Donizetti Anna Bolena al Teatro Nazionale dell'Opera e del Balletto Lituano

Raffaella Lupinacci (messoprano) Foto: Martynas Aleksa / LNOBT

Le prime rappresentazioni locali dell'opera Anna Bolena di Donizetti, programmate dal Teatro Nazionale d'Opera e Balletto della Lituania (LNOBT), una compagnia situata nella città di Vilnius, capitale di quel paese, che dovevano andare in scena originariamente a metà maggio e inizio giugno di quest'anno, hanno dovuto essere posticipate per ordine delle autorità sanitarie lituane, a causa dell'inaspettata comparsa del virus covid. Successivamente le prove sono state riprese nel mese di luglio con l'intenzione di approntare le recite per fine agosto, ma a fronte di un nuovo picco di contagi che ha colpito  lo stesso regista , il teatro ha dovuto chiudere nuovamente i battenti rinviando il balletto Giselle e le prove dell'opera. Dopo un periodo di peripezie e incertezze, una volta risolto il problema dei contagi, e vista la tenacia del teatro nel voler realizzare quest'opera, la première  è avvenuta finalmente domenica 4 ottobre, con le successive rappresentazioni il 14, 15, 16 e 17 ottobre con due cast, uno internazionale e l'altro composto da artisti locali, gli stessi due cast con i quali l'opera sarebbe stata rappresentata a maggio. L'importanza della prima di quest'opera sconosciuta in Lituania, in un teatro poco abituato a programmare titoli belcantistici, è quella di mostrare al pubblico la coproduzione teatrale in stile tradizionale tra il teatro lituano e l'opera di Roma. Il team incaricato della realizzazione di questo spettacolo è lo scenografo Luigi Ferrigno, con i costumi di Ursula Patzak e la regia di Andrea de Rosa; e sul podio ci sarà Sesto Quatrini, direttore d'orchestra italiano che attualmente ricopre la carica di direttore artistico e musicale di questo teatro. Nel cast saranno presenti gli artisti originariamente previsti a maggio, come il soprano Francesca Sassu nel ruolo principale di Anna Bolena; il tenore Michele Angelini nel ruolo di Riccardo Percy, e al suo debutto nel ruolo di Giovanna Seymour ci sarà il giovane mezzosoprano italiano Raffaella Lupinacci, una delle voci più interessanti emerse in Italia, allieva del Maestro Alberto Zedda, suo mentore nel Rossini Opera Festival, dove ha eseguito un gran numero di opere rossiniane, e ha fatto del belcanto una delle sue specialità. Raffaella Lupinacci, è considerata una delle artiste più interessanti e di spicco della scena lirica italiana e mondiale. Il cast di cantanti locali sarà composto dal soprano Joana Gedmintaite nei panni di Anna Bolena, dal tenore Deniz Leone come Riccardo Percy e Justina Gringyte, Giovanna Symour, mezzosoprano lituana con una vasta esperienza in importanti teatri europei. Il resto del cast è composto da artisti lituani. Come informazione aggiuntiva, Anna Bolena è considerata una delle migliori creazioni di Donizetti, composta all'età di 33 anni in un solo mese, ventinovesima nel suo ampio catalogo operistico. L'opera è stata rappresentata per la prima volta a Milano nel 1830, è stata accolta con successo dal pubblico, ed è stata una delle opere per le quali Donizetti ha iniziato ad essere considerato insieme a Bellini uno dei compositori più importanti del suo tempo. Un successo del teatro lituano, che vedrà finalmente la luce grazie alla pazienza e alla perseveranza del teatro e degli artisti in questi tempi difficili in cui gli spettacoli dal vivo sono così difficili da concretizzare.

Anna Bolena en Vilna Lituania

Foto: Raffaella Lupinacci / Martynas Aleksa / LNOBT

Las primeras representaciones locales de la ópera Anna Bolena de Donizetti, programadas por el Teatro Nacional de la Ópera y Ballet de Lituania, compañía situada en la ciudad de Vilna, capital de ese país, y que estaban originalmente programadas para ser representadas a mediados de mayo y a principios de junio del presente año, debieron ser pospuestas por orden de las autoridades sanitarias de Lituania ante el inesperado brote del virus. Los ensayos se reanudaron en julio con la intención de que las funciones se realizaran a finales de agosto, pero, ante una nueva ola de contagios que afectó a su propio director, el teatro tuvo que cerrar sus puertas de nueva cuenta, posponiendo el ballet Giselle y los ensayos de la ópera en cuestión.  Después de un periodo de vicisitudes e incertidumbre y una vez solucionado el tema de los contagios, y ante la perseverancia del teatro por llevar a cabo esta ópera,finalmente se estrenó el domingo 4 de octubre, con funciones posteriores los días 14, 15, 16 y 17 de octubre con dos elencos, uno internacional y otro conformado por artistas locales, que son los mismos contratados desde mayo.  La importancia del estreno de esta ópera desconocida en Lituania, en un teatro poco acostumbrado a programar óperas belcantistas, estriba en mostrar a su público la coproducción escénica de estilo tradicional entre el teatro lituano y la Ópera de Roma. La creación de este montaje se conforma por el diseñador Luigi Ferrigno, vestuarios de Ursula Patzak, dirección escénica de Andrea de Rosa y, en el podio, Sesto Quatrini, director italiano que actualmente ocupa la posición de director artístico y musical de este teatro.  El elenco contará con la presencia de la soprano italiana Francesca Sassu en el rol protagónico; el tenor Michele Angelini en el papel de Riccardo Percy; y, haciendo su debut en el papel de Giovanna Seymour, la joven mezzosoprano italiana Raffaella Lupinacci, discípula de Alberto Zedda, que ha hecho del bel canto en general y de Rossini en particular su especialidad. El elenco local estará conformado por la soprano Joana Gedmintaite, el tenor Deniz Leone y Justina Gringyte.

Friday, March 1, 2019

Le Nozze di Figaro - Teatro Coccia di Novara


Foto: Teatro Coccia di Novara

Renzo Bellardone

La trilogia Mozartiana con i libretti di Lorenzo da Ponte è veramente molto rappresentata, anche per la facilità all’ascolto e per il riamato riascolto. Certo è, che come per tutte le opere molto rappresentate, diventa difficile mantenere classicità ed innovazione al tempo stesso. Nel caso dell’edizione di cui vado a raccontare anche il cast di tutto rispetto ha giovato alla riuscita! La splendida ouverture riconduce l’animo al divertissement operistico e la direzione della giovane Erina Yashima  appare subito vivace e briosa grazie all’impeto impresso ed al gesto chiaro ed efficace, che ben si attaglia al sorriso costante della direttrice, in simbiosi con l’Orchestra giovanile Luigi Cherubini, cui va un plauso sincero ed in particolare a Maria Silvana Pavan, maestro al clavicembalo. Simone del Savio, protagonista di Figaro appare molto ‘comodo’ nel ruolo che risolve con caratterizzazioni attoriali ed un bel timbro vocale esposto con esuberante facilità. La storia è cosa nota e forse per questo Giorgio Ferrara, con la regia ripresa da Patrizia Frini ha scelto di non estrinsecare molto movimento, forse anche per lasciare spazio al canto. Le scene classiche di Dante Ferretti e Francesca Lo Schiavo  con grande sipario alzato dipinto, raggiungono  il momento clou con i due troni dorati illuminati con gran risalto dell’oro e dei costumi particolari e di gran rilievo creati da Maurizio Galante. Il Coro di San Gregorio Magno è ormai avvezzo alle produzioni operistiche ed è valido punto di rilevanza nel complesso della realizzazione. 
Il Conte di Almaviva è Vittorio Prato, baritono affermato nei più importanti teatri d’opera del mondo; ha  studiato anche con Luciano Pavarotti ed oggi La Stampa dice di lui “L’Opera può essere sexy”, in  virtù anche del fato che è testimonial di Missoni. Venendo al ruolo di Conte d’Almaviva lo ha interpretato con nobile piglio,  emissione sicura e bel fraseggio che affascina. La Contessa di Almaviva incontra Francesca Sassu anch’essa interprete affermata che infonde un carattere fermo al personaggio espresso con voce interessante e bel colore. Lucrezia Drei, è la dolce, ma non troppo, Susanna che rappresenta con limpida estensione di  voce, con brillantezza e facilità negli acuti resi con fermezza e squillanti. Cherubino, ovvero Aurora Faggioli è abbigliato in modo un po’ circense e questo tratteggia il personaggio un po’ al di fuori di quanto risulta dalla scrittura di Mozart e di Da Ponte; in ogni caso le agilità fisiche e vocali manifestano esuberanza ed allegrezza. Isabel de Paoli interpreta Marcellina  in coppia con Bartolo, Ion Stancu ed entrambi risultano gradevoli, come Jorge Juan Morata in don Basilio. Leonora Tess è la scattante Barbarina, che disegna con voce decisa e facile agli acuti; Riccardo Benlodi è interessante caratterista e bella voce  in Don Curzio. Jonathan Kim chiude la carrellata degli interpreti con il personaggio del giardiniere Antonio. La Musica vince sempre.

Thursday, October 20, 2016

La Boheme - Teatro Regio di Torino

Foto: Ramella&Giannese

Renzo Bellardone

In occasione del 120° anniversario della prima esecuzione assoluta di ‘La bohème’ di Giacomo Puccini - Torino, Teatro Regio, 1 febbraio 1896 Resta celebre la frase di Massimo d'Azeglio  "abbiamo fatto l'Italia, ora si tratta di fare gli italiani", quando  il 27 gennaio 1861 si svolse il primo turno per le elezioni dei deputati del primo Parlamento nazionale che fu inaugurato il 18 febbraio dello stesso anno presso Palazzo Carignano, residenza reale dei Savoia a Torino. Il primo Parlamento italiano, fu composto, tra gli altri, dagli eroi dell'Unità d'Italia come Giuseppe Garibaldi, Giuseppe Mazzini, Alessandro Manzoni e Giuseppe Verdi. Torino, prima capitale d’Italia resta anche la sede della Prima Assoluta di Bohème che la responsabile e visionaria direzione del Teatro Regio ripropone in apertura della stagione 2016/17 in onore dei 120 anni dalla sua prima esecuzione pubblica. Parigi  o forse  un qualsiasi posto all’interno di una grande città europea è l’ambientazione scenica  strutturalmente  innovativa e volumetricamente colossale: a vederla dal palco e guardare verso l’alto è impressionante il groviglio di tubi e scale per tre piani di abitazione metallica. Alfons Flores ha realizzato una scenografia di forte impatto che lascia tutto il sapore e l’aura di Bohème  collocando la vicenda  in una sorta di  gabbia con ampie aperture come è la vita: la gabbia che l’individuo si costruisce intorno, ma che con visione  lascia ricca di aperture verso il mondo in cui entrare e da cui uscire. La regia di Alex Ollè è assolutamente rispettosa della trama e nulla toglie all’emozione che le arie pucciniane inoserabilmente fanno trabordare. I costumi di Lluc Castess sono poveri come spesso la contemporaneità ci propone, ma pertinenti; le luci di Urs Schönebaum, senza ricercare effetti speciali (inutili in una realizzazione del genere) sono puntuali e di assoluta efficacia il finale dove domina il grigio metallico con l’unica nota di colore  rosso della coperta di Mimì appena spirata. 
Veniamo ora alla parte musicale. La consueta vigoria direzionale di Gianadrea Noseda è stata indirizzata alla ricerca della forte emozione e forse di una sorta di intima spettacolarizzazione della stessa, ovvero l’esaltazione dei sentimenti vissuti dai personaggi. L’apparente disconnessione tra l’impeto  e la poesia dei dolci sentimenti viene smentita da un coinvolgente Noseda che con cura ricercata va a trovare stille di  profumi musicali che sottolineano con impalpabile evanescenza i sospiri di Mimì……” si mi chiamano Mimì…il perché non so !” ed il trittico  Noseda, orchestra e cast  è sicuramente vincente. Erika Grimaldi che dopo aver timidamente fatto i primi passi canori proprio al Regio e proprio con Noseda, ora calca i più prestigiosi palcoscenici del mondo, e qui è la dolce protagonista che acuisce l’innata dolcezza grazie all’attesa dell’imminente maternità. La Grimaldi ha un bel colore e buon volume che porta la sua voce a scintillare sia negli acuti che nei toni più sommessamente espressivi. Circa il tenore  Iván Ayón Rivas  che dire? Un ragazzo poco più che ventenne che alla sua prima uscita in palcoscenico riesce a catturare il pubblico è assolutamente meritevole di apprezzamenti ed applausi. La gioventù si percepisce, ma il livello già raggiunto è encomiabile! Bravo Rivas ed ancora una volta bravo a Noseda che crede nei giovani ed offre loro la possibilità di cimentarsi con il palco, con i ruoli ed in fine con se stessi, per studiare e crescere. Francesca Sassu accorata e cristallina Musetta è piaciuta sinceramente ed anche Simone Del Savio nel ruolo del pittore Marcello ha dato prova di maturità. Gabriele Sagona in Colline con la sua “vecchia zimarra” è stato apprezzato per intonazione e bel timbro.  Shaunard il musicista ha incontrato in Benjamin Cho un simpatico e divertente interprete con buon  garbo nell’emissione. Bravi anche gli altri interpreti ed uno per tutti  farei un accenno a Matteo Peirone (alla sua 120 recita in Boheme) nel doppio ruolo dell’inquietante Benoit che porta le bollette dell’affitto da pagare e poi in quello di Alcindoro simpaticamente buffo al Caffè Momus (forse sulla rive gauche? forse sulla rive droite?....non importa!) simpaticamente servito da cameriere tentatrici in abito bianco e parrucca azzurra. Tutta l’opera è pervasa dal leit motiv che affiora qua e là con malcelata indifferenza a creare e mantenere l’attesa dell’emozione che inevitabilmente pervade. La Musica vince sempre!

Tuesday, May 24, 2016

La Donna Serpente de Alfredo Casella en el Teatro Regio de Turín

Foto: Ramella&Giannese - Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

La primera representación en Turín de ‘La donna serpente’ se configuró como un evento excepcional  en torno al cual el Teatro Regio y la ciudad de Turín construyeron un ‘proyecto’ de festival sobre la figura del compositor Alfredo Casella. Por este motivo, no es posible hablar de la ópera limitándose a impresiones auditivas y visuales, si no que es necesario comentar algunas citas. Hojeando el programa de mano con algunas entrevistas al intendente del teatro Valter Vergnano y del director musical Gianandrea Noseda  se menciona que “Casella representa una importante figura del siglo XX; Faurè fue su maestro, mientras que entre sus amigos se encontraba Debussy, Ravel y Stravinsky.  A propósito de la composición musical, Noseda se refería ‘por ejemplo il ‘Lamento’ de Miranda (de Vaghe stelle dell’Orsa)tiene una fascinación antigua que no es la del aria clásica con sabor del siglo diecinueve, es más bien del madrigal…el ‘quinteto delle maschere’ está basado en un ejercicio lingüístico de gusto rossiniano que conduce a un desarrollo que se mantiene cómico, que suena completamente diverso” Lucilla Castellari en su libro “Dal carnavale veneziano al romanticismo musicale tedesco’ escribió  ‘con La donna serpente’  Carlo Gozzi  imprimió un cambio en la producción de fabulas, volviendo a la fabula de magia, exasperando la espectacularidad y la complejidad de la historia, conservando la formula pasional y por ciertos aspectos patética, experimentada en Turandot; lo que Edoardo Sanguinetti definió como ‘la genial invención de un género: la fabula escénica”  La historia es complicada y de no fácil comprensión por el gran numero de personajes y enredadas situaciones pero la propuesta del Regio es permanecer en sintonía con la fabula, con el sueno irreal en un mundo de colores, sonidos, luces y sombras.  La música parece inmediatamente gustosa, sin los bruscos acentos de algunos compositores contemporáneos y al mismo tiempo sin manierismos de ciertas arias antecedentes. Gianandrea Noseda dirigió de manera segura y concentración ya que se trata de una partitura compleja que afrontó con la pasión crítica ya empleada en las precedentes búsquedas y grabaciones del turinés Casella, del cual Noseda es un conocedor e incansable divulgador.  La intensidad de la orquesta fue siempre fuerte, y en esta ocasión se obtuvieron las pasiones y el deseo que se acumulan. Lo que se alcanzó fue una música que captura, que envuelve y que atrae. La puesta en escena fue fabulosa, y su esencialidad dejo espacio para la fantasía, fue de Fattoria Vittadini con coreografías de Riccardo Olivier, y los vestuarios de Gianluca Falaschi fueron hechos de manera simple, fulgurantes colores en caleidoscopios y acuarela así como elementos de fuerte escena. La cautivante y sugestiva luz fue de Giuseppe Calabrò y las geométricas y armoniosas escenografías de Dario Gessati crearon un fantástico espacio atemporal.  La dirección de Arturo Cirillo fue respetuosa de la comedia del arte catapultada en la contemporaneidad futurista.  Piero Pretti tenor de timbre suave interpretó al rey Altidor con justos toques patéticos y de pasión amorosa con emisión clara.  Carmela Remigio receptora del prestigioso premio Abbiati 2015, interpretó a la hada Miranda con centelleante lirismo y pureza de fraseo llevado al extremo y exaltado en el ‘Vaghe stelle dell’orsa’ sin el apoyo de la orquesta.   Armilla encontró en Erika Grimaldi a una extraordinaria intérprete brillante e incisiva Encomiables los dúos con Anna Maria Chiuri mezzosoprano que dio voz a Canzade desplegando bellos colores ámbar y potente voz.  Francesca Sassu – Farzana- tuvo fresca voz particularmente apreciada en los agudos.  Francesco Marsiglia –Alditruf- es un ágil tenor escénicamente suelto; Marco Filippo Romano dibujó bellos colores con timbre potente como un divertido Albrigor. Roberto de Candia – Pantul- delineó un personaje con atención y precisión gestual y vocal. 

Tuesday, April 19, 2016

La Donna Serpente – Teatro Regio Torino, Italia

Foto: Ramella&Giannese - Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

Senza l’illusione di un momento, senza la voglia di vivere una fiaba, la vita sarebbe poca cosa! Si dice che gli animi più serenamente obiettivi  appartengano a chi sa conservare nel tempo un po’ di quella fanciullezza passata. Il saper vedere la vita con gli occhi di bimbo che si spalancano di fronte alle luci inconsuete, ai colori ed ai suoni, forse rende la vita più gioiosa e serena.

La prima esecuzione in Torino de ‘La donna serpente’, si configura in un  evento eccezionale, intorno al quale il Teatro Regio e la città di Torino hanno addirittura costruito un ‘progetto’ festival sulla figura del compositore Alfredo Casella; per questo motivo ritengo che non sia possibile  recensire succintamente l’opera ‘La donna serpente’ limitandosi ad annotare le impressioni visive e di ascolto, ma che si rendano necessarie almeno alcune considerazioni e citazioni

Sfogliando il libro di sala e dopo aver seguito alcune interviste proposte anche in occasione della diretta su Rai 5 alla ‘prima’ del 14 aprile, rilasciate dal sovrintendente del Regio Valter Vergnano e dal direttore musicale Gianadrea Noseda, si annota: “ Casella rappresenta una importante figura del xx secolo; Faurè fu suo maestro, mentre tra le amicizie vantava i nomi di Debussy, Ravel e Stravinskij”. Noseda a proposito della composizione musicale riferisce “ad esempio il ‘Lamento’ di Miranda (Vaghe stelle dell’Orsa) ha un fascino antico che non è quello dell’aria classica di sapore ottocentesco, ma piuttosto del madrigale, ………il ‘quintetto delle maschere’ che è tutto basato su un esercizio linguistico di chiaro gusto rossiniano, ma conduce a sviluppi formali che pur restando comici , suonano completamente diversi…”

Lucilla Castellari nel suo libro ‘Dal carnevale veneziano al romanticismo musicale tedesco’ edito da Campanotto editore, scrive: “con ‘La donna serpente’ Carlo Gozzi imprime una svolta alla sua produzione fiabesca (quinta delle fiabe teatrali): torna alla fiaba di magia, esasperandone la spettacolarità e la complessità d’intreccio, pur conservando la formula passionale e per certi aspetti patetica, sperimentata nella Turandot; si tratta di quella che Edoardo Sanguinetti definisce ‘la geniale invenzione di un genere:la fiaba scenica’” 

La storia è abbastanza complicata e di non facile intuizione per il gran numero di personaggi e per le situazioni intricate ed alcune visualizzazioni riportano ai pargoletti della Morma oppure alla cerva bianca in Rusalka: ma la proposta del Regio, tanto per rimanere in sintonia, è realmente fiabesca, un sogno irreale in un mondo di colori, suoni, luci ed ombre!

La Musica appare subito godibilissima, senza i bruschi accenti di alcuni compositori contemporanei ed al tempo stesso sfrondata dai manierismi di certe arie antecedenti. Gianadrea Noseda dirige con piglio sicuro e profonda concentrazione: si tratta di una partitura complessa che questi  affronta con la passione critica già impiegata nelle precedenti ricerche ed incisioni di opere del torinese Casella, del quale Noseda è profondo conoscitore ed instancabile divulgatore. L’intesa con l’orchestra è sempre forte, ma in questa occasione si colgono anche  la passione ed il desiderio del nuovo che accomunano! Quello che giunge all’ascolto è una musica che cattura, che coinvolge ed attrae.

La messa in scena è favolosa. L’essenzialità lascia spazio alla fantasia e la spettacolarità è affidata alla Fattoria Vittadini per rocambolesche coreografie di Riccardo Olivier,  che con forte descrittività narrano e collegano le scene. I costumi del geniale Gianluca Falaschi sono dei reali capolavori fatti di semplicità, di folgoranti colori in caleidoscopici ed acquerellati arcobaleni ed elementi di forte scenicità. Le accattivanti e suggestive luci disegnate da Giuseppe Calabrò e le geometriche ma armoniose scenografie di Dario Gessati immergono in un fantastico spazio atemporale che portano nel buio della notte, nell’attimo in cui il sole si oscura ed in una sorta di moltiplicazione del disco solare con proiezioni sul palco. La regia di Arturo Cirillo è rispettosa della commedia dell’arte che viene catapultata nella contemporaneità futurista: molto gradevole e ricercata per raffinatezza ed eleganza. Il superbo coro preparato da Claudio Fenoglio ed un cast stellare portano a compimento il meritato successo!

Piero Pretti, tenore dal timbro morbido ha interpretato il re Altidor con i giusti accenni patetici e di passione amorosa con emissione chiara ed addirittura struggente nell’Addio, addio..’; Carmela Remigio insignita proprio in questi giorni  del prestigioso premio Abbiati 2015, ha interpretato la Fata Miranda  con  liricità scintillante e purezza di fraseggio ricercato allo stremo ed esaltato nel sopracitato ‘Vaghe stelle dell’orsa’ senza il supporto orchestrale. Armilla ha incontrato in Erika Grimaldi una straordinaria interprete che nel ruolo di  superba combattente ha dimostrato brillantezza ed incisività; pregevoli i duetti con Anna Maria Chiuri il mezzosoprano che ha dato voce a Canzade sfogliando i bei colori ambrati e possenti che il suo mezzo permette. Francesca Sassu –Farzana- ha fresca voce particolarmente apprezzata nei toni alti. Francesco Marsiglia –Alditruf- è agile tenore e scenicamente sciolto; Marco Filippo Romano  sfodera  bei colori con  timbro possente interpretando un Albrigor saltellante e divertente. Roberto De Candia  -Pantul- rende in modo delineato il personaggio che disegna con attenzione e precisione gestuale e vocale. Tartagil viene interpretato dal tenore  Fabrizio Paesano con voce limpida e sicura. Lo scurissimo colore dai contorni morbidi di Fabrizio Beggi ha conferito autorevolezza e potenza al ministro Togrul.

Sicuramente interessanti Demogorgon-Sebastian Catana, Smeraldina-Kate Fruchtherman, Badur-Donato di Gioia, Geonca-Emilio Marcucci, secondo messo-Alejandro Escobar, prima fatina Eugenia Braynova, seconda fatina-Roberta Garelli e una voce-Giuseppe Capoferri.

Wednesday, October 21, 2015

IL VIAGGIO a REIMS. Ovvero l’Albergo del Giglio d’Oro - Teatro Coccia di Novara, Italia

Foto: Teatro Coccia

Renzo Bellardone

Teatro Coccia Novara. 11 ottobre 2015 IL VIAGGIO a REIMS. Ovvero l’Albergo del Giglio d’Oro Dramma Giocoso su libretto di Luigi Balocchi. Musica di GIOACCHINO ROSSINI. Corinna-Alexandra Zabala, Marchesa Melibea-Teresa Iervolino, Contessa di Folleville-Maria Aleida, Madama Cortese-Francesca Sassu, Cavaliere Belfiore-Giulio Pelligra, Conte di Libenskof-Francisco Brito, Lord Sidney-Paolo Pecchioli, Don Profondo-Pietro di Bianco, Barone di Trombonok-Bruno Praticò, Don Alvaro-Gianluca Mrgheri, Don Prudenzio-Rocco Cavalluzzi, Don Luigino-Murat Can Guvem, Delia-Manuela Ranno, Maddalena-Carlotta Vichi, Modestina-Sofio Janelidze, Zefirino/Gelsomino-Nicola Pisaniello, Antonio-Stefano Marchisio. Direttore – Matteo Beltrami. Regia - Giampiero Solari. Scene - Angelo Linzalata. Costumi – Ester Marcovecchio. Coro San Gregorio Magno, direttore Mauro Rolfi


Certamente si è  trattato di un viaggio colorato, vivace, brillante e divertente. La regia di Giampiero Solari si è presentata decisamente  movimentata, curata e con particolari meritevoli come i camerieri-pattinatori e le belle scene realizzata da Angelo Linzalata, con i due cerchi concentrici girevoli e sui quali le varie scene passavano su una giostra viennese davanti allo spettatore divertito; altrettanto interessante il grande specchio sovrastante la scena che ha duplicato le immagini esaltandone l’intensità. Sulla destra della scena la costante presenza di Fernando Caira Greco che con il violoncello ha sottolineato l’aria di Corinna e poi l’arpa apparsa sull’altro lato. La direzione affidata al brillante Matteo Beltrami è risultata coinvolgente e penso che l’essere coinvolgente sia un traguardo importante, teatralmente parlando; un significativo apprezzamento va  all’orchestra del Conservatorio G. Cantelli di Novara ed al  Coro San Gregorio Magno diretto da Mauro Rolfi. Veniamo ora ai numerosi cantanti vestiti con i colorati ed allegri costumi disegnati da Ester Marcovecchio: Alexandra Zabala ha interpretato una vivace Corinna con vocalità ricca di colori e sfumature lucenti;  Melibea ha incontrato in Teresa Jervolino una brillante interprete, mentre Maria Aleida ha spiritosamente interpretato la Contessa di Folleville cui ha donato voce argentina; Francesca Sassu è stata una più che convincente Madame Cortese. Tra queste quattro interpreti femminili ‘è stata una vera gara di bravura, dettata sia dalla partitura che una realtà che a visto ben quattro vincitrici, infatti in presenza di voci ben impostate, ricche di colori ed abili nelle agilità, risulta più agevole complimentarsi parimenti con tutte.  Giulio Pelligra nel ruolo di Belfiore ha tenuto bene la scena con voce espressiva e pertinente al ruolo; Francisco Brito brillante e divertente ha un bel timbro ed interessante emissione. Paolo Pecchioli con un colore scuro e profondo ha dato vita ad un simpatico Lord Sidney e Pietro di Bianco  ha scherzosamente interpretato Don Profondo esibendo una bella voce . Trombonok  ha incontrato un interprete affermato che sempre sa strappare una risata, ovvero Bruno Praticò, già recentemente incontrato sul palco del Coccia. Gianluca Margheri nei panni di Don Alvaro è risultato simpatico e brillante e Rocco Cavalluzzi con ottima presenza scenica ha sfoggiato un colore armoniosamente brunito nell’interpretazione di un elegante Don Prudenzio. Un plauso anche agli altri interpreti: Murat Can Guvem, Manuela Ranno (con un costume bellissimo), Carlotta Vichi, Sofio Janelidze, Nicola Pisaniello e Stefano Marchisio. Decisamente interessanti sia gli assolo ed i duetti  negli inni delle varie nazioni e bellisimi i quartetti e quintetti vocali. Alla fine dello spettacolo gli artisti su suggerimento di Matteo Beltrami hanno concesso un gustoso fuori programma:  infatti mentre il direttore Beltrami stava con l’intero cast sul palco a ricevere l’applauso finale, con la direzione di Manuela Ranno (Delia),  hanno cantato il finale del primo atto a quattordici voci con una strabiliante gara canora tra le quattro interpreti principali. Questa è stata la ciliegina sulla torta che ha fatto uscire il pubblico con un sorriso sulle labbra e che per quanto possibile ha cercato di salutare gli artisti riservando loro l’immenso calore che si sono meritati. La Musica vince sempre.

Sunday, February 15, 2015

Turandot -Tra enigmi e acuti, alla fine trionfa l’amore! - Teatro Coccia di Novara, Italia

Foto: Mario Finotti Teatro Coccia di Novara

Renzo Belladone

Le buone proposte del Teatro Coccia continuano con il nuovo allestimento di Turandot. Alla sua prima regia d’opera Mercedes Martini si  è ispirata al classico con simbolismi quali: il colore rosso che ha fatto capolino qua e là fino all’esplosione finale ad evidenziare l’amore o il fare e disfare di omerica memoria a sottolineare l’indecisione dell’algida principessa. La scenografia è di Angelo Linzalata che ha firmato anche il più interessante disegno delle luci. I costumi di Elena Bianchini hanno avuto generalmente la connotazione della  mono tonalità che ha esaltato i colori più accesi e che ben hanno risaltato sotto i tagli di luce sempre azzeccati. L’Orchestra Filarmonica Pucciniana ben conosce gli spartiti del Maestro di Torre del Lago e sotto la vivace direzione del giovane Matteo Beltrami ne ha esaltato le sfumature ed i ritmi. Il maestro ha seguito coscienziosamente  ogni dettaglio con vibrante bacchetta. L’opera ha avuto  inizio con il canto del mandarino interpretato da  Daniele Cusari il quale ha sfoggiato voce profonda e decisa per  lasciare poi  spazio alla scultorea apparizione di Vladimir Reutov, recentemente già apprezzato al Coccia nel ‘Canto dell’amor tronfante’ e qui  nei panni del Principe di Persia. Il re tartaro Timur trova nel basso Elia Todisco una toccante interpretazione grazie alla profondità armoniosa della voce che ben si affianca a quella di Liù, interpretata da Francesca Sassu con passione e vividi colori cangianti; la giovane interprete tiene agevolmente il ruolo con gradevolezza e commozione. Walter Fraccaro, con acuti fermi e convincenti, ha interpretato il principe ignoto Calaf, cui ha infuso il trepidante amore e la fermezza dell’azione. L’anziano Altoum ha avuto Nicola Pisaniello quale regale interprete. I tre ministri che rimpiangono le casette di campagna: Pang il simpatico tenore Saverio Pugliese ha brillantemente tenuto il palco grazie alla limpida voce ed all’efficace attorialità; Pong è stato interpretato dal bravo Matteo Falcier con buon fraseggio e limpidezza espressiva; una nota particolare va riservata al Gran Cancelliere Ping ironicamente interpretato da Bruno Praticò tra un lavorare la maglia ai ferri, una pesca fortunata, ed un giocoso spruzzarsi tra Pang e Pong. Praticò ha scritto un tratto di cammino per i ruoli buffi nell’opera dei nostri giorni e resta  tutt’oggi un faro ispiratore per molti cantanti.  Maria Billeri, superba Turandot, ha espresso colori limpidi e scintillanti con rabbia, sdegno e finalmente gioia. Conosce bene l’impervio  ruolo che ha saputo rendere con efficace espressività.  Opera ben realizzata grazie anche alla bravura delle altre interpreti, Laura Pollice e Maria Grazia Nobili  e dell’ottimo  Coro San Gregorio Magno  diretto da Mauro Rolfi, oltre alla Voci bianche del’accademia Langhi. La Musica vince sempre.

Friday, October 8, 2010

Allo Stresa Festival un Idomeneo a due velocità.

Foto: Andrea Sacchi KS

Massimo Viazzo

L’Idomeneo che ha concluso il ciclo mozartiano fortemente voluto in questi anni, a Stresa, da Gianandrea Noseda (ed aperto una decina d’anni fa con una folgorante edizione del Don Giovanni) ha avuto uno svolgimento non univoco. Da un lato l’instancabile, drammatica, narrante bacchetta del direttore milanese esaltava la tensione e la continuità bruciante fra le scene riuscendo a catalizzare l’attenzione sulle peculiarità conclamate del capolavoro mozartiano, dall’altro la compagnia di canto (che schierava anche voci importanti) agiva sui binari più tranquilli dell’opera a numeri. E così s’è verificata una frattura stilistica che ha influito sulla ricezione dello spettacolo, allestito come di consueto in forma semiscenica. E’ vero, Francesco Meli ha cantato splendidamente, tuttavia il suo Re di Creta, timbratissimo e di ragguardevole peso vocale, mancava di scavo psicologico e profondità. E così i pezzi forti della sua parte, pur resi con carisma vocale non indifferente, bel legato e plasticità di linea, restavano un po’ avulsi dal contesto drammatico. E se Alessandra Marianelli ha impersonato Ilia con una certa eleganza e luminosità d’accento, il suo fraseggio, invero un po’ anonimo, non le consentiva di costruire un personaggio più meditato e personale. Generosa la prova di Laura Polverelli (Idamante), ma la cantante toscana non è parsa sempre omogenea nell’emissione, mentre Francesca Sassu, che ha dovuto sostituire all’ultimo momento l’indisposta Barbara Frittoli, ha incarnato un’Elettra determinata e volitiva facendosi apprezzare, soprattutto, nelle due arie più impetuose. Energico e squillante Alessandro Liberatore nel ruolo di Arbace (qui ridotto alla sola, ma impervia aria del terzo atto), nitido e incisivo il Gran Sacerdote di Matthias Stier e in crescendo la prestazione dell’Ars Cantica Choir culminata con un commosso O voto tremendo. L’anno prossimo qui sul Lago Maggiore sarà la volta di Lucia di Lammermoor.