Massimo Viazzo
Opera-Musica Foto: Die Feen - Wagner - Théâtre du Châtelet, Paris - 04/2009(c) Marie-Noëlle Robert.
Tuesday, September 20, 2022
Il Matrimonio Segreto en el Teatro alla Scala de Milán
Se sabía que la ópera Il
Matrimonio Segreto de Cimarosa era una gran obra maestra desde aquella noche en
Viena – en su estreno el 7 de febrero de 1792 o quizás durante la segunda representación
– cuando la ópera fue repetida de inicio a fin, que es un caso único en la
historia de la ópera lírica. Mozart había
fallecido un par de meses antes y Rossini habría nacido algunas semanas después.
Por tanto, il Matrimonio Segreto se ubicó,
no solo temporalmente si no también estilísticamente, a la mitad del camino
entre los logros artísticos de dos celebres compositores. Es extraordinario
poder gozar sus ecos mozarteanos, en los concertati o en la sinfonía, por
ejemplo, como también de las aperturas liricas más italianas o de las estrechas
silabas que se convirtieron en el sello de la casa del Cisne de Pesaro. Se trata de una ópera única, clamorosamente
competente entre dos estilos, que se ha mantenido también como el mayor
resultado operístico de Dominico Cimarosa, uno de los mayores representantes de
la Scuola Napolitana. En la Scala,
este título estuvo ausente más de cuarenta años y fue una buena idea encomendárselo
a los jóvenes cantantes e instrumentistas de la Accademia, una operación que se
lleva a cabo cada año para valorizar la alta escuela de formación anexa al
teatro. Alrededor de un cantante de
clara fama, en este caso Pietro Spagnoli, se reunió un elenco de jóvenes
esperanzas que, con estudio, talento, y con la verve de la edad logran
revitalizar también títulos poco comunes. De hecho, en la Scala, il Matrimonio
Segreto (en realidad en la “Piccola Scala”, una sala histórica y una verdadera
bombonera, que hoy desafortunadamente ya no existe más) fue interpretada en
diversas ocasiones en el transcurso del siglo XX, pero su presencia en los
carteles del teatro milanés permanecía escondida. Como apuntaba, Pietro
Spagnoli que interpretó a Geronimo, en esta realización fue un verdadero y justo
jefe del bajo mundo, que cantó con una dicción absolutamente perfecta, de acuerdo
a la mejor tradición italiana que comenzó con Sesto
Bruscantini. Su Geronimo pareció menos caricaturesco que de costumbre, más como un
personaje moderno, aunque también arrogante: como cuando, por ejemplo, quiso
convencer al Conde Robinson de casarse con su hija ¡apuntándole con una pistola
a la cabeza! En efecto, la idea artística de Irina
Brook fue la de hacer actual la trama del libreto, un libreto gigantesco que
resaltaba en el fondo del escenario, mientras que en el frente se desarrollaba
la acción en un ambiente contemporáneo.
Pero la directora escénica cargó la producción de gags y situaciones que
por momentos estuvieron un poco exageradas dejando fuera completamente la estilización
del siglo 18, tan peculiar en esta obra. Si bien es verdad que uno se ríe
bastante viendo a la escena, se pudo quizás haber obtenido el mismo efecto aligerándola
un poco. Frecuentemente, las arias se transformaron en verdaderos y justos
duetos con un segundo personaje mudo que hacía de interlocutor, y por momentos
sobre el escenario el ir y venir de mimos distraía sin agregar mucho al
resultado visual. Todos los cantantes de
la Accademia se desempeñaron de la mejor manera para hacer plausible sus
personajes, como Carolina de Greta Doveri, la mejor en el grupo por
timbre, proyección vocal y seguridad, y Francesca
Pia Vitale, que fue una Elisabetta enfocada, pero por momentos quizás un poco tenue,
y después la Fidalma de color bruñido de Mara
Gaudenzi. El Paolino de Antonio Nevi se mostró a sus anchas en el
canto elegiaco. Para concluir, el Conde Robinson de Sung-Hwan Damien Park se mostró un poco incómodo con la lengua italiana y
con un timbre un poco monocorde. En el podio, Ottavio
Dantone dirigió con finura, ligereza y un justo brillo a la bien preparada
Orchestra della’Accademia, en un éxito bien logrado y acogido por el público.
Il Matrimonio Secreto - Teatro alla Scala, Milano
Massimo Viazzo
Che Il
Matrimonio Segreto di Cimarosa fosse un grande capolavoro l’avevano ben capito
quella sera a Vienna - alla première del 7 febbraio 1792 o forse alla
seconda rappresentazione - quando l’opera fu ripetuta dall’inizio alla fine,
unico caso nella storia dell'opera lirica. Mozart era morto da un paio di mesi
e Rossini sarebbe nato poche settimane dopo. Il Matrimonio Segreto si pone non
solo temporalmente ma anche stilisticamente a metà strada tra la vicenda
artistica dei due celebri compositori. È straordinario godere ancora degli echi
mozartiani, nei concertati o nella sinfonia ad esempio, ma anche delle aperture
liriche più italiane o dei sillabati stretti che diventeranno il marchio di
fabbrica del Cigno di Pesaro. Un’opera unica, clamorosamente in bilico
tra due stili, che resterà anche il maggior risultato operistico di Domenico
Cimarosa, uno dei maggiori rappresentanti della Scuola Napoletana. Alla
Scala questo titolo mancava da più di quarant’anni ed è stata una buona idea
affidarlo ai giovani cantanti e strumentisti dell’Accademia, un’operazione che
viene effettuata ogni anno per valorizzare l’alta scuola di formazione annessa
al teatro. Attorno ad un cantante di chiara fama, in questo caso Pietro
Spagnoli, viene radunato un cast di giovani speranze che con studio, talento, e
con la verve dell’età sanno rivitalizzare anche titoli meno consueti. Il
Matrimonio Segreto in effetti alla Scala (in realtà alla “Piccola Scala”, una
sala storica, una vera bomboniera, che ormai purtroppo non esiste più) è stato
eseguito diverse volte nel corso del XX secolo ma la sua presenza nel
cartellone del teatro milanese ormai latitava. Come dicevo, Pietro Spagnoli ha
interpretato Geronimo, in questa realizzazione un vero e proprio capo
malavitoso, cantando con una dizione assolutamente perfetta, secondo la miglior
tradizione italiana che comincia da Sesto Bruscantini. Il
suo Geronimo è parso meno macchiettistico del solito, più personaggio moderno,
anche arrogante: quando ad esempio vuole convincere il Conte Robinson a sposare
la figlia gli punta addirittura una pistola alla tempia! In effetti l’idea
registica di Irina Brook è proprio quella di rendere attuale la vicenda del
libretto, libretto gigantesco che campeggia sul fondale del palcoscenico mentre
sul davanti si svolge l’azione in un ambiente contemporaneo. La regista però
carica un po’ l’allestimento di gag e situazioni a volte un po' esagerate
tralasciando completamente la stilizzazione settecentesca così peculiare di
questo lavoro. È vero, si ride abbastanza guardando la scena, ma forse si
sarebbe potuto ottenere lo stesso effetto alleggerendola un po'. Spesso le Arie
si sono trasformate in veri e propri Duetti con un secondo personaggio muto a
fare da interlocutore, e a volte sul palco un andirivieni di mimi distraeva non
aggiungendo molto alla resa visiva.Tutti i cantanti dell’Accademia si sono
impegnati al meglio per rendere plausibili i loro personaggi, dalla Carolina di
Greta Doveri, la migliore in campo per timbrica, proiezione vocale e sicurezza,
a Francesca Pia Vitale, una Elisetta puntuta ma a volte forse un po’ tenue, e
poi la Fidalma di colore brunito di Mara Gaudenzi, il Paolino di Paolo Antonio
Nevi più a suo agio nel canto elegiaco, per finire con il Conte Robinson di
Sung-Hwan Damien Park un po’ a disagio
con la lingua italiana e dalla timbrica un po’ monocorde. Ottavio Dantone ha diretto
con finezza, leggerezza e giusto brio la preparata Orchestra dell’Accademia per
un buon successo di pubblico.
Friday, September 17, 2021
L’Italiana in Algeri de Rossini en el Teatro alla Scala de Milán
Foto: Brescia&Amisano
Massimo Viazzo
Con L’Italiana in Algeri de Rossini se dio por iniciado un tríptico Rossiniano (los próximos títulos serán Barbero y Turco) que representa el plato fuerte de la temporada otoñal en el Teatro alla Scala. Para esta ocasión se repuso, por enésima vez, la histórica producción escénica firmada por Jean-Pierre Ponnelle, con la que se inauguró la temporada milanesa de 1973, con la conducción de Claudio Abbado y que ha sido vista en la sala del Piermarini muchas veces más en el último medio siglo. El espectáculo repuesto por Grischa Asagaroff, que fue apenas transmitido por streaming hace tres meses con una sala vacía debido a las restricciones del Covid 19 indudablemente luce viejo. Aquel Rossini geométrico-surreal que tanto había entusiasmado hace cincuenta años parece lograr cada vez menos su cometido. También es verdad que la dirección orquestal de Ottavio Dantone no ayudó, y no convenció por una cierta pesadez de fondo y una carencia de verve y naturaleza, de tal forma que los movimientos escénicos no parecían surgir directamente de las notas rossinianas si no que parecieron solo ser exhibidos y poco vividos. Es una lástima, ya que el elenco a su vez, si estuvo a la altura de una producción scaligera Comenzamos con el divertido Mustafá de Carlo Lepore, un bey de imponente voz, muy comunicativo y desenvuelto. La Isabella de Gaëlle Arquez agradó por el color bruñido de la voz, por la musicalidad del fraseo, y a pesar de una cierta falta general de carisma que limitó su impacto escénico. Maxim Mironov interpretó un soñador y enamorado Lindoro, con cierto sonido borroso en los agudos, pero en general cinceló un buen personaje. Roberto de Candia personificó al temeroso Taddeo con una dicción absolutamente perfecta, timbre sano y robusto, extrafina musicalidad, demostrando ser un gran artista. Enkeleda Kamani (Elvira), Svetlina Stoyanova (Zulma) y Giulio Mastotrotaro (un lujo para el papel de Haly) complementaron un elenco definitivamente adecuado y equilibrado. Al final, estuvieron puntuales las intervenciones del Coro scaligero dirigido por Alberto Malazzi. La próxima cita, será la muy esperada producción del Barbero de Servilla bajo la baqueta de Riccardo Chailly, con la dirección escénica de Leo Muscato.
Wednesday, September 15, 2021
L'Italiana in Algeri di Rossini - Teatro alla Scala, Milano
Massimo Viazzo
L'Italiana in Algeri di Rossini ha aperto un
trittico rossiniano (prossimi titoli Barbiere e Turco) che rappresenta il
piatto forte della stagione autunnale del Teatro alla Scala. Per l'occasione è
stato recuperato, per l'ennesima volta, lo storico allestimento che inaugurò la
stagione milanese del 1973 firmato da Jean-Pierre Ponnelle, diretto da Claudio
Abbado e visto nella sala del Piermarini più volte nell'ultimo mezzo secolo. Lo
spettacolo, ripreso da Grischa Asagaroff,
e appena trasmesso in streaming tre mesi fa a sala vuota per le
restrizioni dovute al Covid 19, è parso invero un po' invecchiato. Quel Rossini
geometrico-surreale che tanto aveva entusiasmato cinquant'anni fa pare
funzionare meno. E' pur vero che la direzione orchestrale di Ottavio Dantone
non ha aiutato. Dantone non ha convinto per una certa pesantezza di fondo e una
mancanza di verve e naturalezza, così che i movimenti scenici non parevano
scaturire direttamente dalle note rossiniane ma sembravano solo esibiti e poco
vissuti. Peccato, perché il cast è stato invece all'altezza di una produzione
scaligera. A cominciare dal divertente Mustafà di Carlo Lepore, un bey
dalla voce imponente, molto comunicativo e disinvolto. L'Isabella di Gaëlle
Arquez è piaciuta per il colore brunito della voce, per la musicalità del
fraseggio, ma una certa mancanza generale di carisma ne ha limitato l'impatto
in palcoscenico. Maxim Mironov ha interpretato un Lindoro sognante e
innamorato, con qualche suono sfocato in alto, ma in generale di buon cesello.
Roberto de Candia ha impersonato il timoroso Taddeo con dizione assolutamente
perfetta, timbrica sana e robusta, musicalità sopraffina: veramente un grande
artista! Enkeleda Kamani (Elvira), Svetlina Stoyanova (Zulma) e Giulio
Mastrototaro (un lusso per Haly!) completavano un cast decisamente adeguato ed
equilibrato. Puntuali, infine, gli interventi del Coro scaligero diretto da
Alberto Malazzi. Prossimo appuntamento l'attesissima nuova produzione del
Barbiere di Siviglia sotto la bacchetta di Riccardo Chailly con la regia di Leo
Muscato.
Friday, December 19, 2014
El Barbero de Sevilla en la Ópera de Oviedo, España
Sunday, May 1, 2011
Giulio Cesare di Handel - Teatro Alighieri Ravenna
RAVENNA TEATRO ALIGHIERI (venerdì 18 marzo 2011) (Coproduzione Fondazione Teatro Comunale di Ferrara, Teatro Comunale Alighieri di Ravenna, Fondazione Teatro Comunale Pavarotti di Modena). Un gioco d’intrighi e di affetti su una scacchiera di passioni e vendette
Giosetta Guerra
Thursday, March 31, 2011
Bach Sei Concerti Brandeburghesi BWV 1046-1051- Lingotto Torino
Foto: Pasquale Juzzolino - Lingotto Musica Torino. Sunday, March 27, 2011
Los Conciertos de Brandemburgo de Bach intepretados por la Accademia Bizantina en Turín - Lingotto Musica
Foto: Pasquale Juzzolino - Associazione Lingotto Musica. Saturday, March 26, 2011
Giulio Cesare di Haendel - Teatro Alighieri di Ravenna
Giosetta Guerra
A dire il vero intrighi e vendette, affetti e passioni non sarebbero stati comprensibili senza la conoscenza della storia e senza il supporto della musica, visto che in scena tempi e luoghi dell’azione non rispecchiavano quelli della vicenda, mancavano i sopratitoli e gli ambienti non erano proprio definiti. In palcoscenico lo scenografo Michele Ricciarini ha posto un muro con sagome egizie (la cui base ogni tanto si apriva), una passerella orizzontale sopra una pedana verde nella prima parte e un enorme braciere pieno di non so cosa nella seconda parte. Il regista Alessio Pizzech ha spostato la vicenda in periodo coloniale (lo si è capito dalle sahariane indossate dai guerrieri romani), contaminandolo con aree geografiche ed etnie diverse (lo si è capito dai costumi femminili e da certi mascheroni in tenuta tribale che giravano attorno ai protagonisti), ha vagheggiato ambienti simbolici con proiezioni incomprensibili, dello scontro tra Romani ed Egizi ha rappresentato il momento iniziale con una rumorosa caduta di libri (bella idea) e quello finale con una distesa di cadaveri fra i quali si aggirava Cleopatra con flebo su sedia a rotelle (idea discutibile), ha ben assemblato gestualità e carattere dei personaggi, sempre armati di fucile o di pistola. Alla fine il regista è stato contestato. Cristina Aceti ha ideato costumi molto belli, di fogge e stili differenti, eleganti e colorati per le donne e per l’eunuco, austeri e a tinta unita per gli uomini (prima beige poi neri), Marco Cazzola ha dato le luci (a volte poco). Il gioco è stato invece comprensibile per via musicale e la perfetta macchina drammatica creata da Georg Friederch Haendel (compositore) e Nicola Francesco Haym (librettista) ha trovato il suo motore nella lettura di Ottavio Dantone, raffinato e rigoroso interprete della musica barocca, maestro al cembalo e direttore dell’Accademia Bizantina di Ravenna, il cui suono è sempre duttile e variegato pur nella sua densità e compattezza, e in una compagnia di canto specializzata nella musica del ‘700 e nella prassi esecutiva barocca. Tutte le arie hanno un’introduzione ed una chiusura orchestrale, che esprimono la poetica degli affetti, alcune arie di tutti i personaggi, tranne quelle di Cesare, sono state tagliate, forse per accorciare l’opera, che in questa versione dura già tre ore piene. La superba scrittura vocale e i virtuosismi canori non sono stati un problema per le voci femminili e per i due bassi, qualche appunto si può fare per i tre controtenori. Il contralto Sonia Prina ha un corpo vocale di rilievo, di timbro scuro, adatto per i ruoli maschili, una voce duttile, che le permette di saltare agevolmente dagli affondi gravi agli slanci acuti vigorosi attraverso la fittissima sillabazione del canto virtuosistico, una grande tecnica per cui il canto di coloratura e i tempi rapidi delle arie di bravura non le creano alcun problema.
Monday, March 14, 2011
Giulio Cesare de Handel: el escencial en el Teatro Comunal de Ferrara, Italia
Athos Tromboni
FERRARA – Si tuviéramos que describir con una frase telegráfica la opera Giulio Cesare in Egitto de Georg Friedrich Händel, puesta en escena con una nueva realización, y en su estreno nacional en el Teatro Comunal de Ferrara, la frase seria: Giulio Cesare el esencial. La función fue precedida de la comparecencia, sobre el proscenio, del director del teatro Marino Pedroni y del presidente Fabio Mangoli, quienes hicieron un pronunciamiento contra los cortes a la cultura perpetrados por el gobierno de Berlusconi. Después, en el podio de la Accademia Bizantina, Ottavio Dantone, dio camino a la música por medio de la puesta en escena de la ópera. ¿Por qué esencial? Esta coproducción entre los teatros de Ferrara, Ravenna (teatro Alighieri) y Módena (teatro Pavarotti) se desarrolló en poco más de tres horas, comparada con las cerca de 3 horas y 40 minuto que dura la opera entera. Las partes cortadas fueron elegidas equitativamente entre los recitativos, los coros y las arias. Así, los coros fueron recortados del todo, pero Dantone eliminó también arias importantes como Venere bella per un istante (Cleopatra) y Quel torrente che cade dal monte (Cesare) y acortó el virtuosismo previsto para Se in fiorito ameno prato en el que Cesar rivaliza con un violín solista en trinos, cadenza y messa di voce. Quizás una operación necesaria para adelgazar el espectáculo, pero que no le quita originalidad, porque el propio Händel en las reposiciones de la ópera en los años posteriores a 1724, agregó y cortó arias importantes (corto por ejemplo, la de Nireno y la de Curio). Por lo que no apuntaremos hacia el escándalo, y yendo hacia la sustancia de la ejecución, es necesario reconocer el buen trabajo hecho por el director con su Accademia Bizantina, porque la parte instrumental apoyó verdaderamente al canto; y si en las arias o en los airosos a tiempo de Adagio o Largo el canto por si solo hubiera parecido monótono o repetitivo, y la música que las apoyó fue tan bella y tan bien ejecutada como para quitar el fastidio de la sobredosis en los da capo. En particular las cuerdas le hicieron un óptimo servicio al espectáculo, y detallando algún apunte crítico, agregaremos que los cornos, típicos barrocos, en algunas notas no estuvieron perfectamente sintonizadas con el canto. La dirección escénica de Alessio Pizzech plasmó una gestualidad más cargada sobre la danza que sobre el realismo de la prosa, para describir los “afectos” de los personajes más que su funcionamiento. Muy bella bajo este aspecto. Todo el primer acto tuvo paredes divisorias del escenario, y en la parte trasera del escenario un muro con iconografía egipcia de relieve, una gran puerta central y en la parte de adelante un largo camino puente, casi como si fuera el simbólico trait d'union entre la África negra más primitiva y la civilización de la raza blanca mediterránea. En el segundo y el tercer acto, desapareció el muro egipcio, se puso en el centro de la escena un gran plano sobre el cual, y alrededor de él, se desarrolló la acción. La época es precisamente la colonial, por lo tanto no la del 47 antes de cristo como marca el libreto de Nicola Francesco Haym, sino al final del siglo diecinueve, con sus correspondientes vestuarios tanto para los blancos mediterráneos, como para los egipcios y sus esclavos negros.
Saturday, March 12, 2011
Giulio Cesare di Händel: l'essenziale - Teatro Comunale di Ferrara
FERRARA - Se dovessimo descrivere con una frase telegrafica l'opera Giulio Cesare in Egitto di Georg Friedrich Händel, andata in scena con un nuovo allestimento in prima nazionale nel Teatro Comunale di Ferrara, la frase sarebbe questa: Giulio Cesare l'essenziale. La recita è stata preceduta dalla comparsa, sul proscenio, del direttore del teatro, Marino Pedroni, e del presidente, Fabio Mangolini, che hanno fatto un appello contro i tagli alla cultura perpetrati dal Governo Berlusconi. Poi Ottavio Dantone, sul podio della sua Accademia Bizantina, ha dato il via alla musica per la messa in scena dell'opera. Perché essenziale? Questa coproduzione dei teatri di Ferrara, Ravenna (teatro Alighieri) e Modena (teatro Pavarotti) si svolge in poco più di tre ore, a fronte delle 3 ore e 40 minuti circa dell'opera intera. Le parti espunte sono state scelte equamente fra recitativi, cori e arie. Anzi i cori sono stati tolti del tutto, ma Dantone ha eliminato anche arie importanti come Venere bella per un istante (Cleopatra) o Quel torrente che cade dal monte (Cesare) e fatto l'accorciamento dei virtuosismi previsti per Se in fiorito ameno prato dove Cesare rivaleggia col violino solista in trilli, cadenze e messa di voce. Operazione necessaria forse, per snellire lo spettacolo, ma non pedissequa, perché lo stesso Händel nelle riprese dell'opera per gli anni successivi al 1724, rimaneggiò, aggiunse e tolse arie importanti (tolse, ad esempio, quella di Nireno e quella di Curio). Per cui non grideremo allo scandalo. Andando alla sostanza dell'esecuzione, bisogna riconoscere il buon lavoro fatto dal direttore con la sua Accademia Bizantina, perché la parte strumentale ha sostenuto veramente il canto; e se nelle arie o negli ariosi a tempo di Adagio o Largo il canto da solo sarebbe parso monotono e ripetitivo, la musica che lo sorreggeva era talmente bella e così ben eseguita da scacciare la noia da overdose dei da capo. In particolare gli archi hanno reso un ottimo servizio allo spettacolo; cavillando un qualche appunto critico, additeremmo i corni coi ritorti, tipici barocchi, per alcune note non perfettamente sintoniche col canto. La regia di Alessio Pizzech ha plasmato una gestualità più tarata sulla danza che sul realismo prosastico, andando a descrivere gli "affetti" dei personaggi piuttosto che il loro agire. Bellissima, sotto questo aspetto. Tutto il primo atto ha come parete divisoria del palcoscenico e del retro-palcoscenico un muro con l'iconografia egizia in rilievo, una grande porta centrale e sul davanti un lungo camminamento a ponticello, quasi fosse il simbolico trait d'union fra l'Africa nera più tribale e la civiltà della razza bianca mediterranea.
Monday, December 20, 2010
L'Italiana in Algeri - Opera di Losanna
Foto: Anna Bonitatibus (mezzosoprano) Marc Vanappelghem
Un punto di forza di questa produzione è stato senza dubbio il cast vocale, capitanato dall'Isabella di Anna Bonitatibus, artista specialista nel canto rossiniano, la quale ha fatto sfoggio di tutte le qualità richieste dal personaggio: calore, agilità, timbro e colore omogeneo... Già dalla cavatina "Cruda sorte" si vedeva tutta la malizia e l'effervescenza dell'eroina rossiniana, una delle sue donne più "terribili" e nell'aria "Pensa alla patria" era in stato di grazia. Lindoro era il tenore Lawrence Brownlee, dalla voce uniforme e gradevole di timbro, disinvolta nelle agilità, il quale ha curato con perizia ogni suo intervento. Generosa e divertente è stata la prova vocale e scenica del Mustafà di Luciano di Pasquale, ed ugual sicurezza ha mostrato il Taddeo di Riccardo Novaro così come il resto del cast. Non resta che menzionare la positiva partecipazione del coro e l'apporto dell'Orchestre de Chambre de Lausanne la quale, sotto la bacchetta di Ottavio Dantone, ha offerto un suono compatto, in linea con la dinamica e la musicalità richesta dalla partitura.Sunday, December 5, 2010
La Italiana en Argel de Rossini en la Opera de Lausana, Suiza
Fotos: Marc Vanappelghem
Ya desde la cavatina “Cruda sorte” comenzó a verse toda la malicia y la efervescencia de la heroína rossiniana, uno de sus personajes más “excepcionales” y en el aria “Pensa a la patria” estaba ya en estado de gracia. El papel de Lindoro, fue encomendado al tenor Lawrence Brownlee, poseedor de una voz uniforme y muy grata en el timbre, desenvuelta en la agilidad, la cual manejó con pericia en cada intervención. Generosa y amena fue la prueba vocal y escenica del Mustafa del bajo Luciano di Pasquale, como seguro ha estado el Taddeo de Riccardo Novaro y correcto el resto del elenco. Resta mencionar la positiva participación del coro y la aportación de la Orchestre de Chambre de Lausanne, la cual bajo la conducción de Ottavio Dantone, ofreció un sonido compacto, y en línea con la dinámica y la musicalidad requerida por la partitura. Sunday, July 4, 2010
IESI: Il Flaminio, commedia per musica in tre atti di Gennarantonio Federico, musica di Giovanni Battista Pergolesi
Foto: Fondazione Pergolesi Spontini-JesiGiosetta Guerra
Nel terzo centenario dalla nascita di Giovanni Battista Pergolesi la Fondazione Pergolesi Spontini onora il suo concittadino allestendo alcune opere del compositore jesino. Il 4 e il 6 giugno 2010 nel Teatro "Valeria Moriconi", uno spazio teatrale ricavato nella chiesa sconsacrata del convento di San Floriano, va in scena l’ultima opera composta da Pergolesi prima della sua prematura morte per tubercolosi all’età di ventisei anni, Il Flaminio.
Molto originale e funzionale il nuovo allestimento scenico di Benito Leonori. La chiesa a pianta centrale ospita il pubblico, in palcoscenico è disposta l’orchestra dietro un reticolato di corde e foglie, i personaggi agiscono in tutti gli spazi possibili e inimmaginabili, in palcoscenico, in platea, negli spazi laterali divisi da tende di corda (in quello a destra si vede Agata a mollo in una tinozza), dietro porte che si aprono intorno alla platea e nei terrazzini del piano superiore della chiesa, niente arredi, se non quattro sedie, ma quanta abilità a far sembrare pieno un palcoscenico praticamente inesistente e a coinvolgere il pubblico in un carosello di apparizioni, in cui le luci hanno ampio gioco (regia scherzosa con immagini anche in controluce e luci di Michal Znaniecki, costumi di Klaudia Koniecki). Spettacolo ben fatto e molto interessante. E sicuramente sarà stato bellissimo ed interessantissimo anche l’altro spettacolo, Adriano in Siria con gli intermezzi Livietta e Tracollo, che io non ho visto, e mi dispiace molto, per ragioni di orario: non si possono iniziare alle 21 opere che durano più di quattro ore (il barocco ha bisogno di gente sveglia) e rimettere le persone non residenti e non alloggiate in loco alla guida della propria auto a notte inoltrata. C’è tanto bene la domenica pomeriggio per queste operazioni…………..
Wednesday, December 2, 2009
Partenope di Händel - Teatro Comunale, Ferrara
Foto: Teatro Comunale - Ferrara. Marco CaselliGiosetta Guerra
Giuseppe Frigeni (regia, scene e luci) e Regina Martino (costumi) si sono accordati su una via di mezzo ed hanno fatto centro, perché i bellissimi, elaboratissimi, coloratissimi, barocchissini, esageratissimi costumi risaltano sulla bellissima, chiarissima, leggerissima scenografia, lineare, asettica ed evanescente (perfino le colonne non erano massicce, ma trasparenti), aggiungiamoci una regia che meccanizza e rende artificiosa la gestualità e dispone in forma prospettica nello spazio figure d’insieme statiche, anche con la tecnica sempre efficace del controluce, e ciò che ne esce è una favola (nella duplice accezione).

Qualche elemento simbolico differenzia gli ambienti: colonne evanescenti per il palazzo reale nel primo atto, barchette pendenti a figurar la guerra, di cui una viene incendiata e due grate d’acciaio per la prigione nel secondo, un tenero alberello con fiori rosa per il giardino del terzo.
L'interpretazione musicale, affidata all'Accademia Bizantina di Ravenna diretta dal bravo ed esperto Ottavio Dantone, maestro al primo clavicembalo, è risultata molto variegata secondo il dictat della partitura, quindi, oltre l’andamento lento dell’ouverture del primo atto, la vivacità strumentale del brano introduttivo del secondo e la piacevolissima introduzione del terzo, proprio per seguire la poetica degli affetti, l’abbiamo sentita scorrevole, raffinata, vivace, brillante, garbata, morbida, agitata, dolente, trionfale, patetica, furiosa, perché ogni aria ha un’introduzione strumentale, che ne rispecchia l’atmosfera.
Gli artisti sono stati tutti bravissimi attori e bravissimi interpreti e nel cantare hanno seguito la prassi esecutiva barocca con i dovuti abbellimenti e agilità virtuosistiche. Certo lo spessore vocale e la spericolatezza del canto non erano quelli di una Horne o di un Blake!!!
Il contralto Sonia Prina (Rosmira, fidanzata di Arsace, travestita da principe Eurimene), dotata di bel colore vocale e di gesto deciso, esegue l’aria di furore molto agitata “Un’altra volta ancor” con precisa tecnica e giusta presa scenica, chiude brillantemente il primo atto con la lunghissima aria sbalzata “Io seguo sol fiero”, accompagnata da un’orchestra trionfale, da cui emerge la voce ammaliante del corno barocco ed esegue alla perfezione la lunga e difficile aria di furore “Furie son dell’alma mia”, ma è anche perfetta interprete del canto patetico ed esterna un gran temperamento nei tempi vivaci di “Quel volto mi piace” del terzo atto.
Il mezzosoprano Marina De Liso en travesti (l'avido Arsace, principe di Corinto, attratto dalla bellezza e dalla ricchezza di Partenope) ha voce abbastanza densa e poco sonora all’inizio, morbida nel canto accorato che esprime con buoni filati, luminosa nei suoni acuti e medi quasi sopranili ma flebile in zona grave nell’aria di dolore “Non chiedo, oh miei tormenti…Ma quai note di mesti lamenti” . Ma il meglio della sua performance arriva alla fine del secondo atto con la nota e terribile ed infuocata aria di furore “Furibondo spira il vento”, con introduzione orchestrale agitata, che oltre ai fittissimi sbalzi ha anche dei possenti affondi in zona grave.Il soprano Elena Monti (Partenope, regina guerriera e dama deliziosa) possiede un buon mezzo vocale con zona grave corposa, canta con voce pastosa e bei suoni fissi finali l’aria sbalzatissima “L’amor ed il destin” e con voce piccola il brillante pezzo di bravura “Io ti levo l’impero dell’armi” (atto I), il timbro si fa brillante nell’aria d’amore del secondo atto “Voglio amare insin ch’io moro” rivolta ad Arsace.
Valentina Varriale en travesti (il fedele e perseverante principe Armindo che sposerà Partenope) è un soprano corretto, che nell’aria di dolore del primo atto “E dir voglio ch’il mio core” esibisce un bel filato in acuto con messa di voce.
Cyril Auvity (il signorotto e tiranno locale Emilio di Capua che propone di far cessare l'assedio in cambio della mano di Partenope) è un tenore leggero, forse contraltino, ma con suoni acuti piccoli e senza funambolismo vocale, canta bene, ma i suoni sono a volte ingolati (“Anch’io pugnar saprò”- atto I, “La speme ti consoli”-atto III). Esegue bene il canto di sbalzo (“Barbaro fato, sì”, aria agitata in orchestra-atto II, “La gloria in nobil alma”, aria molto sbalzata nel registro medio-atto III), ma ha poco spessore.
Gianpiero Ruggeri (il tutore Ormonte che manovra con accortezza la positiva trasformazione morale di tutti i personaggi insegnando loro ad essere sinceri l'un l'altro), ha solo un’aria morbida con agilità nel primo atto “T’appresta forse amore”, cantata con bel timbro baritonale, fraseggio morbido, dizione chiara. Belli e ben eseguiti i duetti e i pochi ensembles.Partenope, opera in tre atti su libretto di Silvio Stampiglia, fu rappresentata per la prima volta al King’s Theatre di Londra il 24 Febbraio 1730. Pare che lo stesso Händel - o forse un suo “osservatore” - avesse assistito a Venezia nel 1724 alla rappresentazione dell’omonimo titolo di Vinci, composto sullo stesso libretto di Stampiglia. L’opera piacque così tanto al compositore tedesco che ne trasse in seguito un pastiche dal titolo Elpidia e di lì a pochi anni decise di scrivere un’opera sullo stesso libretto. L’opera, che ha già conosciuto illustri produzioni all’estero (fra cui quella del festival di Glimmerglass, del festival di Göttingen e del New York City Opera), è il primo titolo händeliano esterno ai canoni dell’opera seria: racconta la storia della regina e fondatrice di Napoli, Partenope appunto, che deve scegliere fra tre nobili pretendenti, ai quali si aggiunge un quarto che in realtà è la fidanzata di uno dei corteggiatori, travestita da uomo per controllare la situazione. Per le varie peripezie dei personaggi in dubbio fino al lieto fine (Partenope sceglie il leale Armindo e Rosmira si riprende Arsace), quest’opera può essere vista come anticipatrice del genere semiserio che diventerà poi una forma importante nell’era romantica. Delle due versioni presenti nell’iconografia di Partenope - vergine-sirena e vergine-guerriera, quest’ultima è quella a cui fa riferimento il libretto di Stampiglia.
L'opera è una produzione del Teatro Comunale di Ferrara, in coproduzione con il Teatro Comunale di Modena, il Teatro San Carlo di Napoli e l’Opéra National de Montpellier Languedoc-Roussillon.





