Wednesday, October 13, 2010

Carmen y el temperamento de Rinat Shaham en el Teatro Sociale de Rovigo, Italia

Fotos: Nicola Boschetti

Athos Tromboni


Rovigo (Italia) 195 es el numero de temporadas de opera realizadas desde su apertura al día de hoy, en el Teatro Sociale de Rovigo. Quizás nunca como en este 2010 el inicio de la temporada estuvo tan critico, en duda, y en una disyuntiva entre si y no, por el precipicio sine die de del omnipresente dinero y de los limitados recursos monetarios para el ciento noventa y cinco. Pero después se dio un milagro, ya que a la voluntad de resolver la incertidumbre se unió la decisión de abrir de todas formas. Carmen, la obra maestra de Bizet se representó en el Sociale durante ocho temporadas (1891, 1920, 1933, 1946, 1954, 1971, 1995 y en el 2002) y su fascinación ha permanecido inalterada, así el teatro se llenó de publico en todas las butacas para esta producción del 2010, la cual después de Rovigo, será llevada a los teatros cívicos de Padua, Bassano del Grappa, Rimini, Trento, Savona y Pisa. Un gran titulo para la apertura de la temporada y una grande interprete en el papel protagonista, que fue Rinat Shaham. La mezzosoprano israelí no desilusionó y se hizo apreciar por como se metió en el personaje de la cigarrera Sevillana. Arrancó aplausos por una interpretación vocal afianzada con seguridad en la sensibilidad de los melómanos de largo curso, y fue admirada por como supo seguir las indicaciones del regista Ivan Stefanutti quien la quiso caracterizar mas ninfomanía que pasional, mas víctima inmolada a su propia autodeterminación que chivo expiatorio de la “libertad” transgresora de índole feminista.

Cuando Shaham se movió en escena fue un catalizador, la propiedad del gesto, la armonía de la postura, la nonchalance respecto a las audacias escénicas y vocales, la naturaleza de los actitudes, el ojo siempre puesto en la acción y no en el director de orquesta, estos fueron los trazos distintivos de su recitar cantando. La personalidad de Shaham se notó inmediatamente y desde la primera silaba, y se reforzó con la ejecución de la habanera, después su temperamento explotó en la Seguidilla. Se balancea, y mostró las piernas sentándose de modo que se le veían bien, infló el pecho en actitud de desafío, y supo como ser bella. Shaham y no solo Carmen, fue presa de la visión de otros, principalmente de la masculina. Se mostró, de acuerdo al juego que el regista predispuso pero con la naturaleza de quien esta en el fondo soltando su juego preferido. Si se ve la foto que acompañan este escrito, montando a Don José, el fotógrafo de escena eligio al personaje y a la artista a la vez, una síntesis perfecta para la opera prefecta que es Carmen. Su vocalidad fue convincente, la voz fue terminante y la entonación fue óptima. En dueto con el tenor y con el barítono permaneció el centro atractivo, en el gesto y en el canto. Andrea Carè fue un Don José que gravitó en torno a ella, y tuvo partes vocalmente muy importantes como para haber pasado a segundo plano, cuando canto las arias de solista se confirmó como un artista de talento y cuando cantó con Shaham la impresión fue que su fuerza expresiva se benefició en su encuentro con la mezzo soprano.

Diferente fue cuando cantó al lado de Valentina Corradetti (Micaela), una soprano lírica a quien le faltó aun la suavidad colora del canto confiado a la novia de Don José. Corradetti es una soprano lírica de fuerte personalidad y de grato e importante timbre, adaptado, parecería, para papeles menos belcantistas y más románticos o tardío románticos, respecto al repertorio que hasta hoy a interpretado. Alternando con la soprano, Caré mostró un peso vocal no equilibrado con el de su compañera, y si no hay nada que resaltar por entonación o pericia técnica (uso los falsettones en vez del falseto, pero lo hizo con garbo) la dicotomía ponderada se convirtió en imperceptible para el oído y el color ligeramente nasal de su timbre se acentuó. Imperioso fue después el barítono Nmon Ford quien plegó a Escamillo a sus propios deseos escénicos y vocales, confirmando un physique-du-role importante para el personaje. Muy bien lograda fue la prestación del confiable Gianfranco Montresor (Zúñiga) llamado de ultimo momento para sustituir al anunciado Marek Kalbus. Buenas las otras dos interpretes femeninas Natalia Roman (Frasquita) y Annalisa Stroppa (Mercedes), inoxidable Max René Cosotti (Remendado) en el personaje de carácter que le es justo, y reconocimientos para Gabriele Nani (Dancairo) y para Donato Di Gioia (Morales). Para completar el juicio sobre el elenco, agregaría que el coro preparado por Giorgio Mazzucato (el lírico veneto de la Li.Ve. y el de voces de niños, Piccoli Cantori di San Bartolomeo) desarrollaron un optimo trabajo.

Un poco menos de entusiasmo suscitó en nosotros la Orchestra Regionale Filarmonia Veneta, no muy precisa y no siempre atenta a la exigencias del director Francesco Rosa; este último concertó con una línea interpretativa lista para respetar y ayudar a los cantantes, buscando tener bajo control la dinámica y los colores del sonido; pero cuando se trato de valorizar el solo orquestal (como las oberturas de la opera) optó por la imperiosa vehemencia del estilo de la grand-opéra mas que la de la opéra-comique en las notas dedicadas a la uniformidad musical de los toreros y las gitanas (en la misma manera en la que lo propusieron, haciendo que fuera apreciada, también por grandes directores contemporáneos como Barenboim y Levine); y ha influido en los tiempos de lirismo expresionista y sobre un color profundo y desesperado, aun mahleriano, en las notas dedicadas a la tragedia de Carmen. Pero, el trabajo más bello e importante lo realizó Ivan Stefanutti: su puesta escénica fue ambientada entre las montañas de un pueblo fronterizo, con única escena, cambiable solo por las hermosas luces creadas por el propio Stefanutti. Todos los protagonistas, desde los protagonistas hasta el coro, estuvieron desesperados en el desbarajuste, porque el regista quiso hacer de Carmen una “historia de riña y degradación”. “Hubo traición, obsesión, desesperación, locura, el desprecio y la oscuridad”. Una lectura a-romántica más que anti-romántica, y en conjugación empática con el lirismo expresionista sobre el que Rosa condujo la orquesta. Caluroso el recibimiento del público con ovaciones reservadas para Corradetti y no para la Shaham. Ipse dixit populo como cuando elije Barrabas, haciéndole así –de Cristo- el motor de la opera.

Tuesday, October 12, 2010

Le Nozze de Figaro en la Opera de San Francisco

Fotos: Corey Weaver

Ramón Jacques

Además de dirigir repertorio italiano, Nicola Luisotti ha dirigido con éxito en este teatro, Salome de Stauss, la temporada pasada, y ahora ha elegido la siempre burlesca y cómica opera Le Nozze di Figaro. Dirigiendo la orquesta desde el clavecín y con una orquesta ubicada al mismo nivel del público, como marcaba la tradición en el siglo 18, el maestro ofreció una brillante lectura guiada con maestría y mucha seguridad, exaltando la música de Mozart y dando notoriedad a las voces. Luisotti parece comenzar a dejar ya su impronta en una orquesta que le responde de maravilla. Para esta reposición se utilizaron las escenografias creadas en 1982 para este mismo escenario por Zach Brown, que son tradicionale y vistosas porque reflejan una imagen de la Sevilla del siglo XVIII como en las pinturas de Francisco de Goya y Lucientes, que inspiraron su creación. La resplandeciente y lucida iluminación que se utilizó, y los elegantes y aristocráticos vestuarios complementan una propuesta muy estética. El ingles John Copley, hizo una dirección apegada a la historia, con movimientos precisos, resaltando la relación que se da entre personajes humildes con nobles de manera cómica y nunca exagerada.

El elenco fue dominado totalmente por la presencia de Danielle De Niese y por Luca Pisaroni. De Niese, se mostró siempre activa en escena y su Susanna fue divertida y astuta. Su prestación vocal fue ágil y cargada de musicalidad. Por su parte, Pisaroni mostró Fígaro, compenetración y experiencia en un papel que conoce bien y que sabe actuar con donaire, carisma elegancia, y un timbre baritonal muy vigoroso, colorido y convincente. La soprano Ellie Dehn, interpretó a la Condesa con sutileza y buena línea de canto, y a Lucas Meachem se le vio por momentos como un rígido e inexpresivo Conde, a pesar de la claridad y acentuación la de su robusto timbre. La mezzosoprano Michèle Losier dio vida y alegría a Cherubino, con dúctil y oscuro timbre. Correcto estuvo el resto del elenco y el coro, con una mención especial para el tenor Greg Fedderly quien se ha especializado en el papel de Don Basilio, y lo ha interpretado desde hace varios años en los teatros mas importantes de Norteamérica.

Monday, October 11, 2010

La Sinfónica Juvenil Teresa Carreño de Venezuela dirigida por Simon Rattle en Berlín

Fotos: Fesnojiv

Prensa Fesnojiv

El director de la Filarmónica de Berlín, Simon Rattle, cedió a la tentación: en julio, cuando estuvo en Venezuela para dirigir el debut de la Sinfónica Nacional Infantil, también condujo dos ensayos con la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño de Venezuela y se enamoró de la idea de levantar la batuta en el primer concierto de la agrupación en Berlín. Así fue, el director titular de la que es considerada la mejor orquesta del mundo, guió a los venezolanos por las profundas cavidades de la Quinta Sinfonía de Prokofiev. Cuando los venezolanos llegaron al Teatro de la Filarmónica de Berlín, ubicado en una de las zonas históricas y más populares de la capital alemana, cerca de Postzdamer Platz, no podían creer que estaban allí. Tienen 3 años como Sinfónica Juvenil Teresa Carreño de Venezuela, pero tenían toda la vida, su corta vida, soñando con tocar en este escenario pisado por los mejores músicos. El público se levantó para aplaudir la Quinta Sinfonía de Beethoven que dirigió el venezolano Christian Vásquez. En la segunda parte del concierto entró el maestro Rattle para dirigir, entonces, la Quinta Sinfonía de Prokofiev. El director inglés no sólo sucumbió ante la tentación de combinar esta orquesta con Prokofiev, sino que luego de invitar a Christian a dirigir el primer bis, que fue Tico Tico del brasileño Zequinha de Abreu, subió para dirigir el Malambo del compositor argentino Alberto Ginastera. Se puso la chaqueta de Venezuela a medio abrochar, por el tiempo, y dirigió el bis. Los aplausos se llenaron de motivos y mientras el público insistía en las palmas, Rattle se fue hasta donde se ubica la fila de percusión y desde allí, como percusionista que es, se unió a los jóvenes venezolanos para tocar el Mambo de Leonard Bernstein, que concluyó un nuevo capítulo en la gira de la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño de Venezuela.

Concierto de la Sinfónica Juvenil “Teresa Carreño” de Venezuela en el Konzerthaus de Viena

Foto: Fesnojiv
Prensa Fesnojiv

La Gran Sala del Konzerthaus de Viena estaba despejada, sin una sola silla. A las 7:30 pm, 1700 personas aguardaban para ver de pie el concierto que ofreció, la Sinfónica Juvenil “Teresa Carreño” de Venezuela (SJTCV) dirigida por Christian Vásquez. El concierto se tradujo en un gran triunfo de la SJTCV en los Proms del Konzerthaus, prestigioso ciclo de conciertos donde se dan cita las mejores orquestas del mundo una vez al año. Bajo los altos techos dorados, bajo la inmensas lámparas de pasados imperiales, en la sala ícono del país natal de Mozart, los venezolanos tocaron la música del El Salón México de Aaron Copland, a la Sinfonía India de Carlos Chávez, a la Obertura Cándida de Leonard Bernstein y a la Quinta Sinfonía de Piotr Ilich Tchaikovsky, una obra de gran complejidad que envuelve y que arropa tanto a los músicos como a los espectadores. También sonó el Mambo de Bernstein, pero con el estilo y la personalidad de la “Teresa Carreño” y a Tico Tico de Pequinha de Abreu, una obra en la que los venezolanos, vestidos con el tricolor de la Bandera Nacional, hacen justo honor no sólo a su capacidad para tocar los complejos arreglos de las composiciones latinoamericanas, sino también su gustoso sentido del humor y de la picardía

La Sinfónica Juvenil “Teresa Carreño” de Venezuela y su director Christian Vásquez en el Festival Beethoven de Bonn Alemania

Fotos: Fesnojiv

Prensa Fesnojiv

La Sinfónica Juvenil "Teresa Carreño" de Venezuela (SJTCV) comenzó a escribir un nuevo capítulo de su historia; uno cuya primera palabra era reto, uno cuya última palabra fue triunfo. Los 160 venezolanos que integran esta orquesta - que conforma una generación intermedia entre la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela - y su director, Christian Vásquez, fueron aclamados en la sala más importante del Festival Beethoven de Bonn, un evento de importancia en la escena musical de Europa. Christian Vásquez, joven director venezolano, que ha hecho una sobresaliente carrera en corto tiempo, tuvo en Bonn, el reto de tocar la Quinta sinfonía de Beethoven no en una ciudad cualquiera, sino en la ciudad natal del propio Ludwig van Beethoven, mientras el público miraba al escenario como si diseccionara cada nota. Segundos después de tocar la última nota, la ovación fue la mejor recompensa: 5 minutos de aplausos por parte de las 1600 personas que ocupaban el Beethoven Hall. El augurio de la primera parte del concierto, en la que también tocaron la Obertura Candida de Leonard Bernstein; la premonición de los minutos iniciales de aplausos sería sólo el comienzo. Cuando aún los asistentes no dejaban de admirarse por una fila de 12 contrabajos o de 16 violonchelos; cuando aún no dejaban de elogiar una orquesta joven que además es dirigida por un director casi tan joven como los instrumentistas, la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky que interpretaron los muchachos venezolanos conquistó a un público que tenía una gran expectativa debido a las visitas anteriores de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y el maestro Gustavo Dudamel. Otros 10 minutos más de aplausos, mientras la página de este capítulo se cerraba con bises llenos del colorido de Latinoamérica: las Congas del fuego de Arturo Márquez, el Malambo de Alberto Ginastera, Tico Tico de Zequinha de Abreu y el Mambo de Bernstein, que se ha convertido en un símbolo de la alegría con la que los venezolanos se montan en el escenario. No era suficiente para el público alemán. Así que Christian Vásquez, quien durante casi tres horas dejó el alma en el podio, volvió para dirigir la Marcha Radetzky de Strauss, que no sólo tocó la orquesta sino también el público guiado por las instrucciones de forte-piano que daba el director, que al igual que la orquesta, vestía el tricolor venezolano.

Sunday, October 10, 2010

Classe e maestria di Leonhardt al cembalo- Pergolesi Spontini Festival X edizione

Foto: Binci
Pergolesi Spontini Festival X edizione
Monte San Vito (AN) Teatro La Fortuna
(venerdì 17 settembre 2010)
Giosetta Guerra

Il concerto del clavicembalista olandese Gustav Leonhardt al Teatro La Fortuna di Monte San Vito (AN) venerdì 17 settembre alle ore 21 ha dato l’avvio alla X edizione del Pergolesi Spontini Festival. Il solo pensiero che un grande artista come Leonhardt potesse essere presente in carne ed ossa in un piccolo teatro delle Marche ci ha meravigliato, vederlo a due metri di distanza e ascoltarlo dal vivo ci ha dato l’emozione di toccare l’incredibile. Ebbene sì, la sera del 17 settembre 2010 nel raccoglimento classico di un grande evento e nell’intimità riservata di un salotto privato abbiamo ascoltato uno dei più importanti clavicembalisti al mondo, non più giovane, ma sempre ricco di quel carisma che emanano i grandi personaggi. Leonhardt, signorile e riservato, ha fatto uscire il fluido delle sue dita per riversarlo sulla tastiera di due clavicembali finemente decorati, uno di tipo italiano con una tastiera per la prima parte e l’altro di tipo tedesco con due tastiere per la seconda parte. Il programma comprendeva brani di compositori tedeschi e italiani del Sei-Settecento, naturalmente; ci aspettavamo di ascoltare anche lo scintillio delle sonate di Scarlatti, ma il maestro ha optato per pagine più contenute e finemente cesellate. Ecco il programma: Prima parte: Johann Kaspar Kerll - Toccata di durezze e ligature Canzon n. 4, Bernardo Storace-Recercar de legature Corrente n. 17, Bernardo Pasquini - Recercar n. 139, Domenico Zipoli- Canzon, Alessandro Poglietti - Recercar n. 3. Seconda parte: Johann Christoph Bach – Praeludium in Do magg., Johann Sebastian Bach – Aria variata BWV 989, Quattro Piccoli preludi – Suite in Mi minore “für das Lautenwerk” BWV 996 Come bis una pagina di Bach, l’amore della sua vita artistica.

Saturday, October 9, 2010

Aida de Verdi en la Opera de San Francisco

Fotos: Marco Vratogna y Micaela Carosi Crédito: Cory Weaver

Ramón Jacques
Con Aída de Verdi se inauguró la nueva temporada de la Opera de San Francisco. Musicalmente la función fue satisfactoria bajo la conducción de Nicola Luisotti, director musical del teatro, quien con mano segura exaltó la exuberante orquestación y musicalidad de la partitura. El sonido que se originó en el foso fue dinámico, intenso y emocionante. El coro tuvo también un aporte fundamental en el desarrollo de la función. El elenco vocal tuvo un desempeño notable, comenzando con la soprano Micaela Carosi, una sólida y convincente interprete que cantó el papel de Aída con una voz segura, calida y uniforme con la que supo amalgamar brío con expresividad y dulzura. Marcello Giordani, en su primera comparecencia como Radames, exhibió una voz de robusto timbre de tenor, así como buena proyección, y presencia escénica. El barítono Marco Vratogna dio vida a un autoritario Amonasro, al que prestó una línea de canto noble y vigorosa. Dolora Zajick mostró poderío vocal y escénico para dar vida a una impetuosa y ardorosa Amneris. Correctos estuvieron los demás cantantes, resaltando al recio Ramfis del bajo Hao Jiang Tian, a Christian Van Horn como el Rey de Egipto y al tenor David Lomelí como el mensajero. La puesta escénica de la diseñadora inglesa Zandra Rhodes, fue la parte menos satisfactoria de la función. Su concepción de un colorido Egipto, situado en una época indeterminada como en un cuento de dibujos animados, con cargadas motivos y figuras egipcias, exagerados vestuarios, y constantes cambios de escena, pareció estar desfasada con la trama creando una escena sobrecargada y por momentos incomoda para la visión.

Friday, October 8, 2010

Allo Stresa Festival un Idomeneo a due velocità.

Foto: Andrea Sacchi KS

Massimo Viazzo

L’Idomeneo che ha concluso il ciclo mozartiano fortemente voluto in questi anni, a Stresa, da Gianandrea Noseda (ed aperto una decina d’anni fa con una folgorante edizione del Don Giovanni) ha avuto uno svolgimento non univoco. Da un lato l’instancabile, drammatica, narrante bacchetta del direttore milanese esaltava la tensione e la continuità bruciante fra le scene riuscendo a catalizzare l’attenzione sulle peculiarità conclamate del capolavoro mozartiano, dall’altro la compagnia di canto (che schierava anche voci importanti) agiva sui binari più tranquilli dell’opera a numeri. E così s’è verificata una frattura stilistica che ha influito sulla ricezione dello spettacolo, allestito come di consueto in forma semiscenica. E’ vero, Francesco Meli ha cantato splendidamente, tuttavia il suo Re di Creta, timbratissimo e di ragguardevole peso vocale, mancava di scavo psicologico e profondità. E così i pezzi forti della sua parte, pur resi con carisma vocale non indifferente, bel legato e plasticità di linea, restavano un po’ avulsi dal contesto drammatico. E se Alessandra Marianelli ha impersonato Ilia con una certa eleganza e luminosità d’accento, il suo fraseggio, invero un po’ anonimo, non le consentiva di costruire un personaggio più meditato e personale. Generosa la prova di Laura Polverelli (Idamante), ma la cantante toscana non è parsa sempre omogenea nell’emissione, mentre Francesca Sassu, che ha dovuto sostituire all’ultimo momento l’indisposta Barbara Frittoli, ha incarnato un’Elettra determinata e volitiva facendosi apprezzare, soprattutto, nelle due arie più impetuose. Energico e squillante Alessandro Liberatore nel ruolo di Arbace (qui ridotto alla sola, ma impervia aria del terzo atto), nitido e incisivo il Gran Sacerdote di Matthias Stier e in crescendo la prestazione dell’Ars Cantica Choir culminata con un commosso O voto tremendo. L’anno prossimo qui sul Lago Maggiore sarà la volta di Lucia di Lammermoor.

Thursday, October 7, 2010

Idomeneo de Mozart en el Stresa Festival 2010, Italia

Foto: Andrea Sacchi KS

Massimo Viazzo

El Idomeneo con el que concluyó el ciclo mozartiano, muy esperado durante estos años en el Festival de Stresa, realizado por Gianandrea Noseda, y que se inició hace diez años con una fulgurante versión de Don Giovanni, ha tenido un desarrollo no univoco, ya que por un lado con su incansable y dramática baqueta, el director milanes exaltó la tensión y la encendida continuidad entre las escenas logrando catalizar la atención sobre la evidente peculiaridad de la obra maestra mozartiana. Por el otro lado la compañía de canto, que incluyó también voces importantes, transitó por caminos más tranquilos de la opera en cada numero. Fue así como se confirmó una fractura estilística que influyó en la recepción del espectáculo, presentado como de costumbre de forma semi-escénica. Francesco Meli cantó de manera esplendida, muy entonado y con considerable peso vocal al Rey de Creta, al que sin embargo le falto: exploración psicológica y profundidad, por ello las partes enérgicas de su papel, interpretadas con carisma vocal no indiferente, bello legato e plasticidad de línea, permanecieron un poco aisladas del contexto dramático. Alessandra Marianelli personificó una Ilia con cierta elegancia y luminosidad de acento, pero su fraseo, algo anónimo, no le permitió construir un personaje más meditado y personal. Generosa fue la prueba de Laura Polverelli como Idamante, aunque la cantante toscana pareció no tener siempre una emisión homogénea, mientras que a Francesca Sassu, quien sustituyó al último momento a la indispuesta Barbara Frittoli, encarnó una Elettra determinada y voluntariosa que se hizo apreciar, sobretodo por sus dos arias mas impetuosas. Enérgico, agudo y claro estuvo Alessandro Liberatore en el papel de Arbace, aunque aquí fue reducido a su única y complicada aria del tercer acto, y nítido e incisivo fue el Gran Sacerdote de Matthias Stier. La prestación del coro Ars Cantica Choir fue en crescendo hasta cerrar con un conmovedor O voto tremendo. Para el próximo año, en el festival del Lago Maggiore será el turno de Lucia di Lammermoor.

Wednesday, October 6, 2010

Medea de Cherubini en el Teatro Ponchielli de Cremona

Foto: Teatro Ponchielli di Cremona / Rastelli
Athos Tromboni
Cremona (Italia)- Medea es un mito que vive en la memoria moderna más por música de Luigi Cherubini que por la página trágica de Eurípides. En el siglo veinte se inventó la televisión y se divulgó el cine y ello ha contribuido a alimentar el mito, agregando a la memoria colectiva las vueltas y las mímicas, que se convirtieron a su vez en mitos del mito: María Callas, Pasolini, Sarah Ferrati. Cuando al director de escena Carmelo Rifici le fue encargado por el Circuito Lírico Lombardo (que componen los teatros históricos de Cremona, Brescia, Pavia y Como) hacerse cargo de la dirección de Medea de Cherubini, con sus propias palabras expresó “la primera y difícil elección fue la de decidir donde ambientar la obra de la sanguinaria heroína”. Rifici es mucho hombre de teatro para no saber que el parterre registico esta repleto de ejemplos ilustres, no solo el Luchino Visconti de la Scala, si no que también existen otras Medeas de referencia, como aquella historicistica de Pier Paolo Pasolini, la alucinante de Heiner Müller arrancada de la pagina y catapultada al teatro por una provocadora Valérie Dréville en los años 90s, la maso-victimista del cineasta Lars von Trier llevada en 1988 a las salas de essai italianas en lengua danesa con subtítulos en italiano, y porque no, aquella videográfica de Alessandro Pescetta quien era videomaker de estrellas del pop como: Ligabue, Elisa, Timoria, Subsonica, y que cuando se dedicó al clásico como al rock supo retomar las imágenes con extraordinaria pertinencia dramatúrgica. Entonces ¿Qué hizo Rifici? Decidió, como señaló el mismo “dejarla ahí, donde Cherubini la había compuesto en el Paris de fines del siglo devastada por una revolución que apostaba a ser el eje social del mundo” Así, la Medea hecha en Cremona, Brescia y Pavia y Como, se ambientó en la sala de un museo parisino, evidentemente del siglo dieciocho, donde se nota el contraste entre el clasicismo griego y el clasicismo iluministico, superando esta molestia se enlazaron las emociones dentro de la forzadura de Rifici, y se tuvo el efecto de poder disfrutar un espectáculo bien, conjuntado, rico también de sugestiones visivas, descriptivas y no provocativas, pictóricas y no fílmicas, pulidas y no abrumada por movimientos escénicos que distrajeran o fueran dementes como se da en tantas regias líricas modernas. Podemos afirmar que Rifici no oso osar, ni la confrontación con los mitos de los textos citados, ni el paradigma con la música en algunas partes descomunales de la opera. Se empeñó en organizar como buen artesano su propio trabajo y ello bastó para dar satisfacción al público, que aclamó el espectáculo con ovaciones al final. Entendamos, fue mucho mejor así, sobre lo clásico y sólido que con una regia trastornada.

Hemos criticado algunas cosas, pero entonces demos un ejemplo para explicar la falta del paradigma entre la regia y la música, porque de otra manera esta crítica parecería dispararse contra si misma: la Medea de Cherubini nació como una opera a la mitad del camino entre la tragédie-lyrique y la opéra-comique, por lo tanto contiene diálogos hablados así como recitativos. Estos últimos fueron introducidos en la opera (en lugar de los diálogos) por el compositor alemán Franz Lachner en 1854 (62 años después de su primera representación) y fueron pronto (y lo son hasta ahora) reconocidos como corpus de la opera cherubiniana y han contribuido de manera determinante para convertirla en repertorio (esto es que la música ha sido repropuesta durante los siglos, en lugar de ser relegada en el olvido). La fuerza evocativa de la tragedia no se encuentra solo en la música cherubiniana, si no que esta también en los diálogos transpuestos en la música de Lachner; y María Callas se convirtió en una Medea-mito no porque explotaba sus notas agudas de manera dramática, si no porque recitaba los recitativos de Lachner de manera dramática. Este personaje en Cherubini (seria mejor decir en François Benoît Hoffmann, su libretista) ingresa a la escena justo con un amplio recitativo, también con la considerada aria de salida, por la que la aparición no debe estar cargada de significativos: y se debe escuchar como era la aparición de la Medea de Callas, en las innumerables grabaciones que existen a la venta, para entender el concepto. En vez de eso, Maria Billeri (la protagonista en Cremona hoy) entró a la escena confundiéndose con el coro e hizo su recitativo casi de manera anónima: un momento tan esperado se frustró con un dialogo que llevó a la sucesiva aria al encuentro con nuestras emociones con Medea. ¿Fue culpa de la Billeri? Seguramente no. Es trabajo del director entender los puntos descomunales del drama, como también analizar el connubio entre la recitación y la música, aunque esta última sea avara de notas, y proveerlo con un sucedáneo gesto escénico. Rifici repara en esa desatención en otro momento, al inicio del segundo acto cuando después de la introducción sinfónica, Medea entra en escena otra vez con un amplio recitativo: aquí el regista acertó en el momento descomunal y lo atiborra del necesario gesto escénico, significante y significado fundidos juntos; y así Billeri pareció ser mejor y mas dramática que en la otra escena, pero no es tanto su merito, como el del regista que fue bien logrado.

Se podrían citar un par de puntos mas para sostener nuestra tesis, pero no agregaremos nada mas a nuestro relieve critico, ni emitiríamos un juicio sobre la regia que permanece enteramente positivo por las masas corales han movido con refinada gestualidad y optima elección de los tiempos; los cantantes se metieron bien en sus papeles y las trazos escénicos fueron revestidas con un valido acuñado neoclásico. El merito de Rifici se reparte con el buen trabajo del escenográfo Guido Buganza (el Genius-loci de la producción), los bellísimos vestuarios de Margherita Baldoni y la apropiada iluminación de Paolo Calafiore. Resta hablar de la ejecución musical. La Orchestra dei Pomeriggi Musicali se notó que frecuenta el repertorio sinfónico y supo sacarle lo mejor, bajo la experta guía de Antonio Pirolli. Fue casi perfecta también en las numerosas ejecuciones de los instrumentos que hacían duetos o acompañaban casi a manera de solistas el canto de los protagonistas. El coro del Circuito Lírico Lombardo instruido por Antonio Greco, tuvo un buen resultado (un par de ataques ligeramente fuera de tiempo no han afectaron la prestación general) también con intervenciones casi polifónicas, bien amalgamadas con el canto de todos. El director Pirolli pudo contar con esta cualidad para trazar una Medea no inclinada a las praxis de la época, ni balanceada hacia el lujuriante sinfonismo (de Bernstein, para entender más) y hacer esta pagina digna de líneas trazadas por maestros del pasado que se llaman Rescigno, Serafin, Schippers. Maria Billeri en el papel epónimo, confirmó ser una soprano dramática de agilidad entre las mejores de hoy en Italia y el favor del público, quien justamente la ha premiado con interminables ovaciones reservas para ella al final de la función. Otra confirmación (para nosotros) fue la de la prestación mas que optima de Alessandra Palomba (Neris) con reconocimientos también para Eleonora Buratto (Glauce) y para las comprimarias Arianna Ballota (prima sirviente) y Maria Letizia Grosselli (segunda sirviente). Luca Tittoto (Creonte) compartió con Billeri la mayor masa de aplausos, meritoriamente, pero la voz masculina que pareció ser la mejor fue la de Lorenzo Decaro (Giasone) por su timbre claro y por su absoluta seguridad de emisión, buen fraseo y desenvoltura en la zona aguda. Resta citar a Pasquale Amato (jefe de la guardia del rey) listo a desenvolver su propio trabajo con profesionalidad. El numeroso publico en el Ponchielli de Cremona salió mas que satisfecho del teatro y mientras tanto, es para apostar como será en Brescia, Pavia y Como.

Daniele Gatti dirigió a la Orquesta real del Concertgebouw en el Auditorio Lingotto de Turín

Foto: Lingotto Musica / Pasquale Juzzolino

Massimo Viazzo

El debut en Turín de Yuja Wang, una de las nuevas estrellas mediáticas del piano a nivel mundial (¡bautizada el año pasado en el Lucerne Festival por Claudio Abbado en persona!) satisfizo solo en parte. Proponiéndole al público del Lingotto el Tercio para piano de Prokofiev, la joven concertista china decidió mesurarse esta vez con uno de sus caballos de batalla. Yuja Wang resolvió con habitual insolencia los problemas estrictamente “digitales” presentes en la partitura, mostrando en tal sentido un virtuosismo “fino” y de mucho respeto. Pero la ironía el sarcasmo que da nervio a esta obra maestra desapareció inequívocamente circunscribiéndose a un mero atletismo que no fue problemático para ella. También las frases líricas (por ejemplo, del segundo movimiento) recibieron una definición bastante convencional y los movimientos giratorios líricos que arrastran a todo y a todos parecieron ser verdaderamente muy serios. Daniele Gatti guiando a una Royal Concertgebouw Orchestra en gran forma, en lo que fue la reposición del concierto de clausura de la temporada 2009-2010 que no se realizó, ha tentado de verdad el instaurar un dialogo mas cerrado con la pianista y desde ese punto de vista, la ejecución orquestal pareció ser de altísimo perfil con sinuosas cuerdas y deslumbrantes metales.
Pero en esta ejecución faltó de parte de Wang una elección interpretativa más personal, mas valiente, y alejada de la rutina (dorada, pero al fin y al cabo rutina). Sin embargo, Daniele Gatti supo dejar una fuerte impronta personal en las otras tres ejecuciones en el programa, en el que propuso un Brahms (con su Obertura Trágica), particularmente narrativo, de un respiro casi wagneriano, con un evidente interés más por el contenido que por la forma. A continuación, los dos celebres poemas straussianos (Don Juan y Till Eulenspiegels lustige Streiche) iluminaron la extraordinaria riqueza de colores de la formación holandesa estimulada por el maestro italiano, siempre amante del bueno sonido y la línea torneada, sin perder nada en términos de empuje y creatividad (a todo costo), desconectado de tiempos cómodos, por lo tanto, de interpretaciones adultas y bien equilibradas. El 17 de octubre la cita para no perderse será con John Eliot Gardiner y su orquesta Orchestre Révolutionnaire et Romantique. Se abre así una nueva temporada que promete deslumbrar.

Yuja Wang e la Royal Concertgebouw Orchestra diretta da Daniele Gatti - Lingotto, Torino

Foto: Pasquale Juzzolino - Lingotto Musica

Massimo Viazzo

Il debutto torinese di Yuja Wang, una delle nuove stelle mediatiche del pianismo mondiale (battezzata l’anno scorso al Lucerne Festival da Claudio Abbado in persona!), ha soddisfatto solo in parte le attese. Proponendo al pubblico del Lingotto il Terzo di Prokof’ev, la giovane concertista cinese decideva di misurarsi ancora una volta con uno dei suoi cavalli di battaglia. Yuja Wang ha risolto con la consueta spavalderia i problemi strettamente “digitali” presenti in partitura, mostrando in tal senso un virtuosismo “fine” di tutto rispetto. Ma l’ironia e il sarcasmo che innervano questo capolavoro svanivano inequivocabilmente circoscrivendosi in mero atletismo aproblematico. Anche le frasi liriche (del secondo movimento, ad esempio) ricevevano una definizione abbastanza convenzionale e i vorticosi mulinelli ritmici che trascinano tutto e tutti parevano davvero troppo seriosi. Daniele Gatti alla guida di una Royal Concertgebouw Orchestra in gran forma in quello che era il concerto di recupero della chiusura di stagione 2009-2010 ha, invero, tentato di instaurare un dialogo più serrato con la pianista e da questo punto di vista la resa orchestrale è parsa di altissimo profilo, con archi sinuosi e ottoni abbaglianti. Ma in questa esecuzione è mancata da parte della Wang una scelta interpretativa più meditata, più coraggiosa, lontana dalla routine (dorata, ma pur sempre routine… ). Daniele Gatti ha saputo dare, comunque, una forte impronta personale alle altre esecuzioni in programma, proponendo un Brahms particolarmente narrativo, di respiro quasi wagneriano, con un evidente interesse più al contenuto che alla forma. I due celebri poemi sinfonici straussiani hanno, in seguito, messo in luce la straordinaria ricchezza coloristica della compagine olandese pungolata a dovere dal maestro italiano, sempre amante del bel suono e della linea tornita, senza tema di perdere qualcosa in termini di slancio ed estrosità (a tutti i costi). Stacchi di tempo comodi, quindi, per interpretazioni adulte e ben equilibrate. Il 17 ottobre appuntamento da non perdere con John Eliot Gardiner e la sua Orchestre Orchestre Révolutionnaire et Romantique: si apre una nuova stagione che promette faville!

Temporada 2011 de Buenos Aires Lírica

Gustavo Gabriel Otero
Buenos Aires

Buenos Aires Lírica presentó su Temporada 2011, novena temporada lírica de su historial, la que se abrirá en el Teatro Avenida de Buenos Aires el 23 de marzo de 2011.
Como ya es costumbre Buenos Aires Lírica ofrece una programación variada, que abarca diversos gustos y estilos. Esta vez, además de uno de los grandes favoritos de siempre se ofrecerán tres títulos fundamentales del siglo XIX, una obra clásica insuficientemente conocida de uno de los máximos autores del siglo XVIII, y el tercio que faltaba del tríptico pucciniano iniciado en 2007. O desde otro punto de vista: una producción en francés, una en alemán y tres en italiano.
En este año Buenos Aires Lírica completará 40 producciones y 184 funciones en el Teatro Avenida. La historia de BAL ha puesto hitos significativos: a los estrenos argentinos de Agrippina y de Rodelinda de Händel; al de Il ritorno d'Ulisse in patria de Monteverdi; a la producción del primer Tchaikovsky (Yevgeny Onyegin) y del primer Strauss (Ariadne auf Naxos) fuera del Teatro Colón y, en décadas, del primer Wagner (El holandés errante); y a la exhumación, después de 94 años, de La belle Hélène de Offenbach, ahora se suman la puesta que hizo justicia a The Consul de Menotti, el rescate de una rareza de Donizetti, Belisario, y la reincorporación al repertorio de Serse, de Georg Friedrich Händel.
Los elencos serán totalmente locales, con una excepción. En 2011 se contará con el maestro chileno Rodolfo Fischer a quien se recuerda en BAL por haber dirigido Ariadne auf Naxos en la temporada 2004.
La temporada 2011 de BAL será la siguiente:
1) GEORGES BIZET: Carmen
Estreno: miércoles 23 de marzo (otras funciones: 25, 27 y 31 de marzo y 2 de abril).
Con Adriana Mastrángelo, Leonardo Estévez, Oriana Favaro y elenco.
Dirección musical: Alejo Pérez
Puesta en escena: Marcelo Lombardero
Carmen conforma el llamado ABC de la ópera (junto a Aída y Bohème...) y como tal ha sido objeto de infinitas lecturas. Marcelo Lombardero y Alejo Pérez nos prometen una novedad: tal como se hace hoy en todo el mundo, nuestra versión será la de la Opéra Comique, es decir, usará los diálogos hablados originales en vez de los conocidos recitativos, que no pertenecen a Bizet. Con el estreno argentino de esa versión original se presenta una nueva oportunidad teatral para Carmen.
2) CARL MARIA VON WEBER: Der Freischütz
Estreno: viernes 20 de mayo (otras funciones: 22, 24, 26 y 28 de mayo).
Con Carla Filipcic Holm, Enrique Folger, Hernán Iturralde y elenco.
Dirección Musical: Javier Logioia Orbe
Puesta en escena: Mercedes Marmorek
Con la magia de su abundancia melódica, sus coros y un brillante ropaje orquestal, "El cazador furtivo" es de popularidad casi folklórica en su Alemania de origen. BAL celebró un gran éxito cuando presentó Der Freischütz, en 2005; ahora, esta obra fundacional del romanticismo - la historia de la música, sin ella, no sería la misma - regresa a las carteleras porteñas en una nueva producción.
3) JOSEPH HAYDN: Il mondo della luna
Estreno: viernes 15 de julio (otras funciones: 17, 19, 21 y 23 de julio).
Con Osvaldo Peroni, Hernán Iturralde, Ivanna Speranza, Oriana Favaro, Vanina Guilledo y elenco.
Dirección musical: Rodolfo Fischer
Puesta en escena: Pablo Maritano
Joseph Haydn, contemporáneo y amigo de Mozart, es conocido como el padre de la sinfonía y del cuarteto de cuerdas. Sin embargo también hay mucha música excelente en sus numerosas óperas, todavía poco difundidas. En su exploración de la totalidad del repertorio BAL ofrecerá una de las más representativas: la encantadora comedia de "ciencia ficción" iluminista basada en un disparatado libreto de Carlo Goldoni.
4) GIACOMO PUCCINI: Suor Angelica / RUGGERO LEONCAVALLO: Pagliacci
Estreno: viernes 9 de septiembre (otras funciones: 11, 13, 15 y 17 de septiembre).
Con Florencia Fabris, Elisabeth Canis y elenco (Suor Angelica) y Luis Lima, Florencia Fabris, Omar Carrión, Ernesto Bauer y elenco (Pagliacci).
Dirección musical: Carlos Vieu
Puesta en escena: Marcelo Perusso
Después de haber ofrecido dos partes del Tríptico de Puccini en 2007, BAL salda la deuda con su público y ofrece la tercera, Suor Angelica. El programa se completa con Pagliacci, el drama de celos y muerte entre actores itinerantes, emblemático del verismo y favorito de quienes aman el estilo de ópera que ha marcado toda nuestra cultura lírica.
5) GIUSEPPE VERDI: Macbeth
Estreno: viernes 11 de noviembre (otras funciones: 13, 15, 17 y 19 de noviembre)
Con Luis Gaeta, Mónica Ferracani, Enrique Folger y elenco.
Dirección musical: Javier Logioia Orbe
Puesta en escena: Fabian von Matt
Última obra de su juventud o inicial de su madurez, Macbeth, la primera ópera que Verdi escribió sobre un drama de Shakespeare es, sin duda, un logro total. Aquí los dos genios se encuentran en terrenos que son caros a ambos: la ambición sin límites, el conflicto entre la esfera pública y la privada... Una parábola más actual que nunca, potenciada por la fuerza de la música.
Venta de Abonos:
Entre el 12 de octubre al 23 de noviembre de 2010 y desde el 14 de febrero al 4 de marzo de 2011 se efectuará la renovación y venta de abonos en Talcahuano 833, 6to. piso - oficina ‘E’ de Buenos Aires. Informes al (005411) 4812-6369 o a recepcion@balirica.org.ar

Tuesday, October 5, 2010

Intervista al mezzosoprano Laura Polverelli

Foto: Laura Polverelli

Renzo Bellardone

Quando si è resa conto del dono vocale che possiede? Ed ha scoperto Lei di possedere questa voce oppure è stata individuata da qualche familiare o da qualche insegnante?

Fin da piccolissima sono stata attratta da ogni tipo di musica...in famiglia nessuno era musicista ,ma mio padre era un grande appassionato della canzone italiana...storica. C'erano sempre dischi in casa ed a volte anche arie d'opera. Sono stata "spinta " da lui ad iniziare con la musica (pianoforte ) fin dall'età di 6 anni...forse perchè aveva capito che avevo un dono speciale? In quel periodo ho anche fatto parte di un coro polifonico...sacro e profano(facevamo anche i canti popolari della tradizione senese)...ed in breve fui scelta per fare la solista.... Mano a mano che crescevo, molte persone, dopo avermi sentita nei concerti locali dove mi esibivo con brani solistici, mi hanno consigliato di studiare canto (colpiti dalla sicurezza della mia voce)...ma io non volevo assolutamente: ero una pianista snob, convinta che i cantanti non fossero veri musicisti. Finite le scuole superiori e dato il mio diploma di pianoforte, un po' per scherzo ho iniziato a prendere lezioni di canto da un'insegnante polacca che vive a Siena. Mi interessava la liederistica...ed un po' il barocco....niente vero melodramma!!! Da lì a passare ad adorare Mozart...Monteverdi...Rossini ..Haendel...non so come spiegarlo! Ma è successo. Quindi mi sono gettata nello studio, nei corsi alla Chigiana, nei concorsi...fino ad andare a Monaco di Baviera per una Meisterklasse di due anni con specializzazione in oratorio e lieder.... Vinti i primi concorsi....debuttato a Treviso...presa fissa a Bonn da Giancarlo del Monaco allora sovrintendente ...e sono partita!

Pensando ai prediletti ruoli mozartiani e rossiniani ed alla passione “francese” come pensa di sviluppare il suo futuro artistico?
Sinceramente io sono davvero innamorata di questo repertorio...non considerandomi assolutamente una specialista ne' mozartiana, ne' rossiniana, ne' barocca....so solo che non potrei abbandonare i ruoli con i quali sono cresciuta...diciamo che non mi sono assolutamente venuti a noia ed ogni volta che li affronto scopro nuove sorprese e possibilita'. Affrontando nuovi ruoli come Dulcinea,Charlotte,Carmen...oppur avvicinandomi ai mostri sacri come Adalgisa o Romeo...e scoprendo ruoli come Elisabetta, Giovanna Seymour ... Non ho mai pensato di abbandonare il mio Mozart ed anzi quando vi ritorno mi trovo maturata e sorpresa dalla perfezione di questo compositore! Insomma non potrei mai specializzarmi...forse è dovuto alla mia formazione musicale ma io ho bisogno di tutta la musica!!o Ovviamente fin dove la mia voce lo permette!!!!!!!!Per ora mi fermo qui.

Parlando ancora del suo futuro, Vienna e Napoli sono le due tappe che concludono il 2010, che parallelismi individua ?

Il mio prossimo debutto è a Vienna..alla Staatsoper ...debutto nel teatro e nel ruolo: Maffio Orsini nella Lucrezia Borgia....Un ruolo che ho piu' volte rifiutato perchè un po' troppo grave...ma studiandolo mi ci sto trovando bene! Poi concludo l'anno tornando al mio adorato Pergolesi: quest'estate ho cantato il Flaminio ed a Napoli riprendo l'Olimpiade...il ruolo di Licida che avevo interpretato vari anni fa al festival di Jesi......Quindi appunto...dopo un nuovo ruolo di Donizetti ,un ritorno al barocco.....così è la mia vita.

Le va di raccontarci qualcosa di particolare che ha caratterizzato il suo percorso artistico?

E' proprio questa assenza di ovvieta' che ha caratterizzato il mio percorso artistico.... ma una ricerca continua...un non considerarmi mai abbastanza pronta o preparata... una voglia di scoprire ruoli ed autori, un bisogno di tornare indietro...Un percorso sempre difficile e mai scontato.

Una domanda personale : se dovesse ricominciare tutto daccapo…..lo rifarebbe ?
Sì,certo che lo rifarei... magari non farei alcuni errori di gioventu'...come per esempio il non aver saputo approfittare di alcune opportunita'..oppure di non aver cantato abbastanza bene in alcune occasioni importanti...Insomma rifarei tutto ...ma meglio!

Signora Polverelli, grazie per l’intervista concessa ed “in bocca al lupo” per tutto !






Monday, October 4, 2010

Le Nozze di Fígaro en la Opera de Los Ángeles

Foto: Robert Millard

Ramón Jacques
La siempre divertida opera Le Nozze di Fígaro de Mozart retornó a este escenario con la producción vista hace un par de años, y creada para este mismo teatro, por el regista ingles Ian Judge y el diseñador Tim Goodchild. La trama de la opera en este montaje se situó en una época moderna pero con una concepción un poco ilógica (aunque en línea con la jocosidad y la gracia natural contenida en la obra) que combinó elementos del pasado y del presente. Así por ejemplo, se pudieron ver personajes con vestidos antiguos hablando por teléfono. El espectáculo en conjunto fue estético y sugestivo para la visión por su colorido y la brillante iluminación que la acompañó. Notable fue el final de la opera que concluyó con un colorido despliegue de fuegos artificiales dentro del escenario. Quizás por tratarse de una opera cómica, Judge en su regia mostró una incesante predisposición por resaltar el humorismo de cada escena, pero cuando las ideas parecieron agotársele recurrió a innecesaria vulgaridad e impertinencia en la actuación de los personajes.
El personaje de Fígaro fue interpretado por el bajo-barítono canadiense Daniel Okulitch, un cantante de buena línea de canto, musicalidad en su timbre y amplia proyección, pero excedido y por momentos descontrolado en la parte artística. Notable fue la prueba de la soprano alemana Marlis Peterson quien caracterizó una radiante, divertida e impulsiva Susanna, y cantó con una melodiosa voz, ágil y cristalina en sus agudos. Por su parte, Martina Serafin creo una sensible y afectiva Condesa que interpretó sus arias con vehemencia y buen gusto, y el personaje del Conde fue cantado y actuado con autoridad por el experimentado el barítono danés Bo Skovhus, en su primera aparición en este teatro.
Discreto y rutinario estuvo el Cherubino de la mezzosoprano Renata Pokupić La participación del resto del elenco y del coro se puede mencionar como correcta, resaltando al malicioso Bartolo creado por el bajo italiano Alessandro Guerzoni. En el podio y frente a una orquesta reducida, Placido Domingo se enfrentó por primera ocasión en su carrera de director musical a esta obra mozarteana. Independientemente del discurso sobre su conocimiento o afinidad con este repertorio, el resultado musical en esta ocasión fue en suma satisfactorio, ya que se sintió una mano segura que dio fluidez y continuidad a la música y busco en todo momento poner en primer plano a las voces.

Sunday, October 3, 2010

Il Postino di Catán -creazione mondiale- Los Angeles Opera

Foto: Robert Millard
Ramón Jacques

L’Opera di Los Angeles ha inaugurato la nuova stagione 2010-11 colla creazione mondiale Il Postino, opera in tre atti con musica e libretto del compositore messicano Daniel Catán (Città del Messico, 1949). L’opera, su libretto spagnolo, è basata sull’omonimo film italiano di Michael Radford del 1994 con protagonisti Massimo Troisi, Maria Grazia Cucinotta e Philippe Noiret, a sua volta tratto dal romanzo Ardiente Pasión dello scrittore cileno Antonio Skármata. Il Postino, commissionato dall’Opera di Los Angeles, è la quarta opera scritta in spagnolo dal compositore messicano che sia stata messa in scena da un teatro statunitense. La sua prima opera, La Hija de Rappacini, ebbe la sua prima negli USA nel 1994 all’Opera di San Diego (la sua creazione fu nel 1991 al Palacio de Bellas Artes di Città del Messico) e, sia Florencia en el Amazonas (1996) che Salsipuedes (2004), commissionate dall’Opera di Houston, ebbero in quel teatro anche le prime mondiali. Curiosamente, fuori dei patrii confini, le opere di questo compositore non hanno suscutato l’interesse di teatri di altri paesi ispanofoni o della Spagna, e oltre che negli USA, solamente Florencia en el Amazonas ha trovato una messa in scena in Europa, a Heidelberg, in Germania nel 2006. Ad ogni modo si dice già che questa produzione che si apre a Los Ángeles arriverà al Theater an der Wien di Vienna nel dicembre 2010 e a Parigi al Théâtre du Châtelet nel luglio 2011, chissà, forse al Teatro Real de Madrid, al Palau de les Arts de Valencia, al Teatro Municipal de Santiago del Cile, e, naturalmente, all’Opera de Bellas Artes di Città del Messico.

La figura di Placido Domingo era al centro dell’attenzione nel ruolo del poeta Pablo Neruda, il centotrentaquattresimo personaggio della sua carriera. Vocalmente il personaggio è stato creato per la sua voce di tenore, per cui gli è calzato a pennello come tessitura e ha valorizzato il timbro brillante, con un’emissione uniforme. Anche scenicamente il personaggio era credibile e notevole, anche perché il personaggio di Neruda sembra che fosse simile alla sua personalità, alla sua costituzione e, soprattutto, al suo temperamento. Il ruolo dell’ingenuo e romantico postino Mario Ruoppolo è stato interpretato dal tenore Charles Castronovo, con una voce lirica di buone qualità e un’impeccabile dizione spagnola. Degne di nota solo le partecipazioni dei numerosi ruoli minori e del coro, con particolare merito al soprano Amanda Squitieri (Beatrice Russo) e al baritono russo Vladimir Chernov, nel piccolo ruolo di Giorgio, al mezzosoprano spagnolo Nancy Fabiola Herrera, come Donna Rosa l’autoritaria madre di Beatrice, per la ricchezza del suo timbro scuro, e al baritono messicano José Adán Pérez per la sua linea di canto colorita e per il suo impegno nel ruolo di Di Cosimo. Finalmente, Il soprano cileno Cristina Gallardo-Domâs, ha dato una salda prestazione vocale e attoriale per il personaggio di Matilde, la moglie di Neruda (e sia lei che Domingo saranno anche nelle rappresentazioni di Vienna e Parigi).


Dal punto di vista musicale, l’orchestrazione del Postino è armoniosa e gradevole all’ascolto, e, nonostante si tratti di un compositore vivente, Catán non rinuncia a uno stile romantico e musicale di comporre opere in uno stile tradizionale, influenzato da compositori come Puccini, Strauss o Debussy, in un’abile fusione con ritmi innovativi provenienti dalla musica contemporanea, folclorica, latina e caraibica. Inoltre la sua ammirazione per la voce fa che i suoi personaggi abbiano recitativi, arie, duetti, eccetera. A capo dell’orchestra, Grant Gershon, secondo direttore del teatro (dopo James Conlon), ha diretto con mano sicura e precisa, facendo risaltare le sottigliezze liriche della partitura e allo stesso tempo anche i momenti di tensione, dove necessario. La realizzazione visiva è stata del cubano Riccardo Hernández che, in una scena coperta di mosaici e con una brillante illuminazione in toni azzurri e chiari, ha catturato la luminosità, la feschezza e l’ambiente mediterraneo dell’isola. Con pochi elementi scenici in perpetuo movimento con cambi di ambienti e dislocazioni, con l’ausilio di proiezioni di stelle, mari e versi dalle poesie di Neruda sulla scena, era come essere in un film. La trama dell’opera è simile a quella del film e parla dell’amicizia tra Mario, un postino, e Pablo Neruda nell’esilio politico del grande poeta cileno nell’immaginaria isola italiana Cala di Sotto. La regia di Ron Daniels, regista brasiliano, ha dato credibilità e anima ai personaggi.

Concierto de inauguración de la temporada de la Los Angeles Chamber Orchestra - Los Angeles

Foto: Robbie McGraw
Ramón Jacques
“Encanto infinito” es el titulo del concierto inaugural de la nueva temporada de la Los Angeles Chamber Orchestra, ya que cada una de las obras seleccionadas para este programa contiene una magia y un misterio especial. Tal es el caso de la música de Mendelssohn, que frecuentemente se ha definido como “encantadora” por su ligereza y fascinación, y esto quedó demostrado en la refinada ejecución de la: Ouverture, Op 21, el Scherzo y el Nocturno Op. 61 (1842) de A Midsummer Night's Dream con la que dio inicio el concierto bajo la conducción de Julian Kuerti, quien hasta el mes de agosto del 2010 fungió como director asistente de James Levine y de la Boston Symphony Orchestra. El joven director canadiense exaltó la tranquilidad, la vivacidad y la expresividad de cada movimiento de una manera apasionante. Sergei Prokofiev se hizo presente con la provocadora y por momentos lúgubre música de su Concierto para violín y orquesta n.º 1 en re mayor, opus 19 que tuvo como invitada a Leila Josefowicz, y a su Guarnieri del Jesu de 1724, del que emanó incandescencia e intensidad en una tonalidad evocadora del estilo romántico de Mendelssohn. El segundo movimiento Scherzo: Vivacisimo, fue un autentico tour-de-force, para la violinista canadiense. Del compositor estadounidense Pierre Jalbert (1967) se escuchó una liviana y breve pieza para cuerdas, harpa y alientos de carácter meditativo llamada Les espaces infinis, una suerte de viaje por el espacio y el tiempo suspendido por modernas armonías. El concierto culminó con la exaltada batuta del director y la ágil y veloz sección de cuerdas de la orquesta, con una esplendida interpretación de la Sinfonía no. 88 de Haydn.

L'occasione fa il ladro di Rossini - La Scala 2010‏

Credito foto Brescia e Amisano – Teatro alla Scala

Roberta Pedrotti

L’occasione fa il ladro fu l’ultimo allestimento rossiniano di Jean Pierre Ponnelle, uno degli ultimi in assoluto, nonché uno dei più belli e geniali. Sono passati ventitre anni dalla prima pesarese (il regista sarebbe morto solo pochi mesi dopo) e lo spettacolo non mostra una sola ruga, è fresco come e più di una nuova produzione. Merito dell’assunto geniale di base: il sottotitolo è “il cambio della valigia”? E allora che da una valigia tutto sorga magicamente, scene, attrezzeria, perfino i cantanti sotto la direzione del servo Martino, che dello scambio fatidico sarebbe involontario artefice e qui sviluppa il suo ruolo d’inconsapevole deus ex machina talvolta come spettatore onnisciente, talaltra come autentico, cosciente, demiurgo. L’incanto delle scene dipinte, della cantinelle a vista, dei cieli, dei tiri e della graticcia, dei movimenti in quinta, la magia delle luci (complimenti a Marco Filibeck), la delicatezza delle tinte pastello, lo splendore dei costumi evocano una sorta di carillon fiabesco colmo d’ironia, eleganza, gusto per il gioco teatrale nella sua più pura essenza. Spettacolo musicalissimo, come sempre quando si parla di Ponnelle, è ormai un classico che non ci si stancherebbe mai di rivedere e che ritroviamo con infinito piacere sulle tavole del Piermarini, di cui non patisce affatto l’ampiezza rispetto all’intimità del natìo Auditorium Pedrotti. Riprendendolo per l’annuale saggio della sua Accademia, la Scala non solo porta in scena uno degli spettacoli visivamente più riusciti della stagione (insieme con il Barbiere, guarda caso sempre di Ponnelle, e Da una casa di morti di Chéreau) ma soprattutto permette ai giovani interpreti – tutti fra i venticinque e i trent’anni – di inserirsi in un meccanismo perfetto e di contare su un disegno registico infallibile, qui ripreso da Sonja Frisell (che curò anche le memorabili recite pesaresi del 1996). Un sostegno non indifferente, dunque, per voci non prive d’interesse ma che, almeno per ora, non ci paiono trovare in Rossini il loro terreno d’elezione. L’attenzione si focalizza su Pretty Yende, venticinquenne sudafricana nei panni della primadonna Berenice: la voce è di bel colore e lascia trasparire ottime prospettive future soprattutto per la sonorità del registro centrale e la bellezza delle note tenute. Assolve alla coloratura e ascende senza problemi all’acuto quando richiesto, ma non è, o non è ancora, una virtuosa. Assieme alla cura della pronuncia italiana e del fraseggio dovrà sicuramente approfondire ancora la sua organizzazione vocale per valorizzare come merita la maturazione di uno strumento assai promettente e per rendere l’agilità più timbrata e sgranata in ogni passaggio.

Altra voce interessante è quella di Leonardo Cortellazzi, già da qualche anno fra gli elementi più promettenti del vivaio scaligero; non è questo però il suo ruolo, non si tratta di un tenore belcantista e la cabaletta dell’aria “D’ogni più sacro impegno” lo mette in palese difficoltà. È un tenore lirico che privilegia l’aspetto elegiaco del personaggio, trovandosi decisamente più a suo agio nel cantabile. Lo attendiamo con fiducia nell’imminente debutto nella parte più congeniale di Tamino nel Circuito Lombardo: almeno per ora Rossini e il Conte Alberto non sembrano proprio fare per lui, anzi, rischiano di penalizzarlo. Il gruppo dei giovani dell’Accademia è completato da Filippo Fontana (Martino), baritono chiaro assai musicale, con suggestioni tenorili che pongono qualche dubbio sulla sua reale natura vocale, Valeria Tornatore, valida Ernestina, e Jaeheui Kwon, Don Eusebio. Veterano chiamato a guidare sulla scena i ragazzi è Natale De Carolis, negli ultimi tempi assai impegnato proprio sul versante didattico. Purtroppo il baritono non ha potuto offrire al ruolo chiave di Don Parmenione, colui che scambia valigia e identità con il Conte Alberto, molto più dell’esperienza e della dimestichezza con la scena. Il suo personaggio risults elegante ma dimesso, non evidenzia la caratterizzazione brillante e gustosa di quest’essere comune in società, anche a causa di una vocalità appannata, che, per esempio, fatica parecchio nell’aria “Che sorte, che accidente”, conclusa con un certo affanno. Avremmo preferito una vocalità più fresca scelta fra le nuove leve. Altro nome emergente è invece quello di Daniele Rustioni, uno dei direttori della nuova generazione dell’Ottanta – è nato nell’83 – già proiettato a grandi traguardi internazionali, tanto che fra pochi mesi debutterà al Covent Garden con Aida. L’impressione è però interlocutoria, perché, anche in confronto con alcune produzioni dell’ultimo anno, non si percepisce ancora nella sua giovane bacchetta un percorso definito, una personalità spiccata e riconoscibile, una qualità, insomma, già matura e ben formata. Nello specifico questa Occasione ascoltiamo un Rossini piuttosto snervato, privo di brio e teatralità, ma nemmeno di colori lirici suggestivi, mezzetinte o intuizioni di fraseggio. Insomma, l’impressione è quella di un saggio piuttosto timido, in netto contrasto anche con la Norma fin troppo tonitruante (e assai discutibile) dello scorso anno nel teatri lombardi, o con l’Elisir un po’ acerbo ma di ben altra vitalità ascoltato a Bologna. La strada artistica di Rustioni non sembra ancora ben tracciata e, forse, ma speriamo di sbagliarci, il lancio internazionale è un po’ prematuro e rischia di bruciarne le qualità, che comunque non mancano. Diversi vuoti in platea e nei palchi, gallerie decisamente più popolose: in tempo di crisi è anche comprensibile che la gente il lunedì sera non si accalchi per uno spettacolo breve, per quanto godibile, con i ragazzi dell’Accademia e biglietti allo stesso prezzo degli altri titoli in stagione (anche se con un’ampia scelta, dai 12 ai 187 euro). I presenti hanno però festeggiato con calore la produzione, con punte d’entusiasmo al termine per Cortellazzi e Yende.

Saturday, October 2, 2010

Los Angeles Chamber Orchestra - Incanto infinito concerto inaugurale

Foto: Leila Josefowicz (violoni) J. Henry Fair - Los Angeles Chamber Orchestra

Ramón Jacques

“Incanto infinito” è il titolo del concerto inaugurale della nuova stagione della Los Angeles Chamber Orchestra, nella quale ogni opera selezionata contiene qualche riferimento alla magia o a un mistero speciale. E’ il caso della musica di Mendelssohn che spesso è stata definita come incantatoria per la sua leggerezza e il suo fascino, come dimostrato dalla raffinata esecuzione dell’Ouverture op. 21 e lo Scherzo e il Notturno op. 61 dalle musiche di scena dal Sogno di una notte di mezza estate con cui è iniziato il concerto diretto da Julian Kuerti (che fino allo scorso mese di agosto ha prestato servizio come assistente di Jame Levine alla Boston Symphony Orchestra). Il giovane direttore canadese ha esaltato la tranquillità, la vivacità, e l’espressività di ogni movimento in maniera appassionante. Sergej Prokof’ev si imponeva in seguito con il provocatorio e a tratti lugubre Concerto per violino e orchestra n. 1 in re maggiore op. 19 con Leila Josefowicz e il suo Guarnieri del Gesù del 1724, dal quale si espandevano incandescenza ed intensità in una tonalità per certi versi evocatrice dello stile romantico mendelssohniano. Il secondo movimento, Scherzo: Vivacissimo, è stato un autentico tour-de-force per la violinista canadese. Del compositore statunitense Pierre Jalbert (1967) si è potuto ascoltare un breve pezzo per archi ed arpa, di carattere meditativo chiamato Les Espaces Infinis, una sorta di viaggio dello spazio e del tempo sospeso attraverso moderne armonie. Il concerto è culminato con l’esaltata bacchetta del direttore e l’agile sezione degli archi in una splendida interpretazione della Sinfonia no. 88 di Haydn.

Thursday, September 30, 2010

Concerto Pacific Symphony - California

Foto: Andy Templeton - Pacific Symphony Orchestra, California
Ramón Jacques

Con i suoi 40 anni di esistenza la Pacific Symphony è una delle orchestre più importanti della California. Nella sede attuale, la moderna sala da concerto Renée and Henry Segerstrom Concert Hall ubicata a Costa Mesa (California) a 50 Km a sud da Los Angeles il complesso strumentale ha iniziato la stagione 2010-2011, denominata “l’anno del pianoforte” con opere rappresentative per questo strumento di autori come Tchaikovsky, Ravel, Liszt, Rachmaninoff, Gershwin di cui sarà interpretata la sua Rapsody in Blue, e Beethoven, presente con l’integrale dei concerti per pianofore e orchestra. Come aperitivo è stata proposta l’opulenta e colorita Ouvertüre dall’opera Euryanthe di Carl Maria von Weber diretta da Carl St. Clair, titolare dell’orchestra, una vera rivelazione, ce ha saputo imprimere alla sua intensa lettura energia ed emotività contagiose. L’orchestra ha dimostrato di possedere grande spirito di gruppo unito ad una leggera sezione degli archi. L’essenza del concerto romantico per pianoforte si materializzava nel Concerto n. 1 per pianoforte e orchestra di Tchaikovsky realizzato dal pianista canadese Jon Kimura Parker, che ha mostrato di essere un interprete virtuoso e agilissimo nei passaggi più dinamici del lavoro, ma la sua interpretazione è parsa irrisolta soprattutto nei passaggi più tranquilli e cantabili. La serata si è conclusa con una soddisfacente Sinfonia n. 2 di Brahms con St. Clair impegnato soprattutto a smussare i contrasti.

Wednesday, September 29, 2010

L’occasione fa il ladro farsa de Rossini en el Teatro alla Scala de Milán.

Foto: Teatro alla Scala de Milán
Massimo Viazzo

La habitual cita con los jóvenes cantantes de la Accademia di perfezionamento del Teatro alla Scala di Milano denominada «Progetto Accademia» se llevo a cabo dentro en la temporada en curso, con una repropuesta de las farsa rossiniana L’Occasione fa il ladro con la celebre producción escénica de Jean-Pierre Ponnelle, que fue creada en 1987 para el Rossini Opera Festival y repuesta al año siguiente en el máximo teatro milanes y aquí representada por Sonja Frisell. Ponnelle exhibió una consanguinidad casi total con la música del cisne de Pesaro. Todo pareció estar sincronizado como en perfecto mecanismo o relojería. Sin la necesidad de exagerar los gags o quizás tener que inventar cualquier ambientación supermoderna. Cuando se tienen ideas puede bastar solo una valija para hacer teatro, y es justamente de una valija (la opera se subtitula Il cambio della valigia) y durante la sinfonía de introducción, aparecieron las revoloteantes escenografías, los elementos escénicos y los personajes en carne y hueso. ¡Hilarante! y todo sin ninguna forzadura, con suma gracia y naturaleza. Discretos estuvieron los cantantes que participaron en la función: de la Berenice de Marika Gulordava por su interesante timbre de mezzosoprano en la zona media del registro, al tímido y un poco desvaneciente Albert de Ji Han Shin, hasta la picante Ernestina de Evis Mula. Todo dominado por el experto Massimo Cavalleti (ex alumno de la Accademia) que creo un Parmenione de timbre franco, seguro en la emisión y con perfecta dicción. Correcta, al final, fue la prueba de la Orchestra dell’Accademia del Teatro alla Scala dirigida por el prometedor Daniele Rustioni.

L’occasione fa il ladro di Rossini - Teatro alla Scala di Milano

Foto: Teatro alla Scala di Milano.
Massimo Viazzo
Il consueto appuntamento con i giovani cantanti dell’Accademia di perfezionamento del Teatro alla Scala di Milano (denominato «Progetto Accademia») si è svolto, nella stagione in corso, intorno alla riproposta della farsa rossiniana L’Occasione fa il ladro nel celebrato allestimento di Jean-Pierre Ponnelle, creato al Rossini Opera Festival nel 1987 e ripreso subito l’anno successivo nel massimo teatro milanese. Ponnelle (qui ripresentato da Sonja Frisell) esibisce una consanguineità pressoché totale con la musica del cigno di Pesaro. Tutto pare sincronizzato come in un perfetto meccanismo ad orologeria, senza la necessità di esagerare gags o di inventare chissà quali ambientazioni supermoderne. Quando si hanno idee può bastare anche solo una valigia per fare teatro. Ed è proprio da una valigia (il sottotitolo dell’opera è, appunto, Il cambio della valigia) che, durante la sinfonia introduttiva, fuoriescono le svolazzanti scenografie, gli attrezzi scenici e… i personaggi in carne e d’ossa! Esilarante. E tutto senza forzature, con somma grazia e naturalezza. Discreti i cantanti che hanno partecipato alla recita: dalla Berenice di Marika Gulordava di interessante timbro mezzosopranile nella zona mediana del registro, al timido e un po’ evanescente Albert di Ji Han Shin, alla piccante Ernestina di Evis Mula. Il tutto governato dall’esperto Massimo Cavalletti (ex-allievo dell’Accademia), un Parmenione di timbro franco, sicuro nell’emissione e di dizione perfetta. Corretta, infine, la prova dell’Orchestra dell’Accademia del Teatro alla Scala diretta dal promettente Daniele Rustioni.