Monday, February 10, 2014

Ivor Bolton: Teatro Real Music Director (2015/16 -2019/20)‏

(Madrid, 10th February 2014) — During an ordinary meeting held today, and following a proposal from the General Director and the Artistic Director of the Teatro Real, the Board of the Teatro Real has appointed Ivor Bolton as the new Music Director for a period of 5 years. This decision comes after a thorough assessment of applications from outstanding professionals. The Board of Directors has acknowledged the great artistic qualities and international projection of Ivor Bolton. He will take his new position as Music Director in the 2015/2016 season. Ivor Bolton (Blackrod, 1958) studied at Cambridge University (Clare College), Royal College of Music and the National Opera Studio London. While still a student at the latter he was invited to become Chorus-Master of the Glyndebourne Festival where he assisted Bernard Haitink and Simon Rattle. He proceeded to conduct several times in the Glyndebourne Festival and become Music Director of Glyndebourne Touring Opera. Ivor Bolton has enjoyed a close relationship with the München Bayerische Staatsoper where, since his debut in 1994, he has conducted seventeen new productions to date including a Monteverdi cycle and a hugely successful series of operas by Händel and was awarded the prestigious Bayerische Theaterpreis. He made his debut at London’s Covent Garden in 1995 with the world-premiere of Alexander Goehr's Arianna and returns frequently to conduct there. At the invitation of Gerard Mortier he made his Salzburg Festival debut in 2000 with Iphigénie en Tauride and was immediately invited to become Music Director of the Salzburg Mozarteum Orchestra, a post he still holds. He has returned to the Salzburg Festival each year, conducting a wide range of operas by Mozart, Haydn, Bellini, Tchaikovsky, Gluck, Stravinsky and Händel. He has worked in most of the major European opera houses, appearing often at the Opéra National de Paris, Maggio Musicale Fiorentino, Nederlandse Opera, La Monnaie in Brussels, Wiener Staatsoper, Opernhaus Zürich, the Semperoper Dresden, Festival International d'Art Lyrique d'Aix-en-Provence, Theater an der Wien, Hamburg State Opera as well as returning to Glyndebourne Festival and the Royal Opera House of London, with guest appearances in Teatro Colón Buenos Aires, Sidney Opera and San Francisco Opera.  Bolton is active in the concert field and in recordings. He has worked with the Royal Concertgebouw Orchestra, Tonhalle-Orchester Zürich, Münchner Philharmoniker, Freiburger Barockorchester and particularly with his Mozarteum Orchestra Salzburg with whom he has often toured Japan and also the USA, China, Germany and the UK. They are nearing completion of a critically acclaimed series of recordings of the complete symphonies of Bruckner and have recently performed Messiaen's Turangalila Symphony at the Großes Festspielhaus Salzburg. He has had a career as a solo harpsichordist and has recorded the complete harpsichord concertos of J. S. Bach. At the Teatro Real he has led productions of Leonore and Jenufa, and he will be conducting Alceste, by Gluck over the coming weeks. http://www.ivorbolton.com/ Ivor Bolton is married to the musicologist, critic, and broadcaster Tess Knighton. They live together with their son in Barcelona, where she is Professor in Spanish renaissance music in the Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA) and Fellow Emeritus of Clare College, Cambridge University.

Friday, February 7, 2014

Rigoletto en Houston

Foto: Houston Grand Opera/ Lynne Lane

Carlos Rosas T.

Rigoletto es uno de los títulos que se representan con mayor frecuencia en los teatros de Norteamérica, y al asistir a nuevamente a otra producción de esta obra se tiene el prejuicio de que será rutinaria. Sin embargo, lo que resalta de esta reposición que realizó la Ópera de Houston, fue descubrir nuevos valores estadounidenses cuyas carreras van en franco ascenso y de los que se escuchará hablar más muy pronto, como es el caso del bajo barítono Ryan McKinny, quien debutó en el papel principal demostrando seguridad escénica, admirable calidez vocal y sentimiento en la interpretación de sus arias. Su caracterización fue la de un personaje deforme, también de la cara, pero humano y creíble, en ningún momento sobreactuado.  En su debut en este teatro, Stephen Costello, como el Duque de Mantua, y con una carrera ya consolidada a sus 30 años de edad, demostró sus calidades vocales en la emisión, color de timbre y proyección, mostrando además soltura y tablas en escena.  El papel de Gilda fue interpretado de manera adecuada por la soprano ucraniana  Uliana Alexyuk, frágil y vulnerable en su personificación del personaje, con un inicio frio de la voz, fue creciendo en intensidad hasta su aria “caro nome” en la que mostró colorido, luminosidad y flexibilidad. El bajo ruso Dmitry Belosselskiy dio vida a un violento Sparafucile, con voz potente y oscura y Carolyn Sproule dejó buena impresión de una atractiva Maddalena. El resto de los cantantes tuvieron un desempeño correcto, y el coro que dirige Richard Bado, gustó en sus intervenciones. Patrick Summers, nuevamente en el podio, imprimió tiempos correctos a su lectura y dirigió con autoridad y buena sincronía con los cantantes.  La dirección escénica de Harry Silverstein y el montaje de Michael Yeargan, importada de la Opera de Dallas, fue austero y oscuro, mostrando una visión lúgubre, con poco que destacar solo el hecho de que fue funcional.  Coloridos y elegantes fueron los vestuarios, muy acordes con la época.


Monday, February 3, 2014

The Passenger – Houston Grand Opera

Foto: Houston Grand Opera/ Lynne Lane

Karina González 

Una rareza presentó la Opera de Houston con el estreno americano de la opera The Passenger del compositor polaco Mieczysaw Weinberg. La obra que debió estrenarse en el Bolshoi en 1968, fue estrenada en concierto en Moscú en el 2006, y fue puesta por primera vez en escena en el 2010 en Bregenz bajo la dirección escénica de David Pountney, y escenografías de John Engels, los mismos que se encargaron de esta premier.  El libreto está basado en la obra de 1959 The Passenger from cabin 45, una dramática historia basada en las memorias del Holocausto de Zofia Posmysz, una sobreviviente de Auschwitz.  En la historia que sucede a bordo de un barco en el que Liesa, que viaja acompañada de Walter su marido diplomático alemán, se siente acechada y amenazada por los recuerdos que le provocan encontrarse a una mujer similar a Martha, a quien ella  torturó cuando fue parte de de la SS en Auschwitz. Así, se desarrolla la escena en un montaje en dos niveles, el superior es la cubierta de un lujoso barco, y la parte inferior es un campo de concentración, en la que Pountney se enfocó en resaltar el drama, la crueldad, la desesperación y el coraje de los personajes en una obra muy bien trabajada en la parte escénica.  Los vestuarios lucieron realistas y acordes al tiempo en el que se desarrolla la obra, como impactantes fueron los de los presos del campo de concentración. La obra fue cantada en ingles, con traducción del propio Pountney, ya que la versión original es en ruso, y la obra es interpretada en diversas lenguas, como lo hará próximamente la Ópera de Chicago. Musicalmente la partitura está cargada de interesantes y melodiosos pasajes y ritmos, sin faltar el toque dramático que aporta la atonalidad orquestal, común en la operas modernas. Patrick Summers, se mostró en control de la orquesta en todo momento dirigiendo con seguridad. Del extenso elenco, mezcla de artistas internacionales y estadounidenses, se puede resaltar la personalidad escénica y canto seguro de la soprano Michelle Breedt como Liese; la elocuencia del tenor Joseph Kaiser como Walter;  y la convincente Martha de la soprano Melody Moore. Destacable fue el desempeño de Morgan Smith como Tadeusz, y el personaje de Katya a quien prestó su sonora y pareja voz la soprano Kelly Kaduce. Un reconocimiento para el resto de los cantantes y compañía por ofrecer este evento musical y teatral.


Sunday, February 2, 2014

Theodora de Handel en Costa Mesa, California

Foto: Richard Haughton

The English Concert la orquesta británica reconocida como una de las mejores intérpretes de música antigua celebra sus 40 años de existencia (fue fundada en 1973 por el director y clavecinista Trevor Pinnock) y lo celebra con una gira por Norteamérica y Europa con la ejecución en concierto del oratorio Theodora (HWV 68) de Handel, con un destacado elenco y en su versión integral de casi cuatro horas de duración. La gira incluyó una escala en la moderna sala de conciertos Renée y Henry Segerstrom Concert Hall de Costa Mesa, California, dentro de la temporada de la asociación Philarmonic Society. Theodora es poco representada en la actualidad, pero aun así es una obra maestra por su variedad de arias, y el desarrollo de sus personajes y los sentimientos que expresan. En alguna ocasión se ha montado escénicamente como una ópera, siendo la versión más conocida la que hiciera hace algunos años Peter Sellars. La representación tuvo dramatismo y fuerza, y dejo imborrables momentos musicales como los que regaló Dorothea Röschmann como una incisiva Theodora de voz robusta, brillante pureza vocal y clara dicción con la que conmovió en arias como “Oh, that I on wings could rise” y otras, así como en sus conmovedores duetos con el Didymus del contratenor David Daniels, quien exhibió elocuencia y profundidad aportando color y fluidez a su canto. La mezzosoprano Sarah Connolly sedujo en todas sus intervenciones con su voz oscura, técnica impecable y elegancia en el fraseo con el que le dio sentido a cada frase y aria del personaje de Irene. El tenor Kurt Streit aportó experiencia y seguridad a Septimius, y el bajo Neal Davis a pesar de no mostrar un canto muy refinado mostró la autoridad  necesaria para dar credibilidad a Valens, gobernador de Antioquía. Harry Bicket, dirigió desde el clavecín, extrayendo el esplendor musical de la partitura de una compacta agrupación que participo en la descripción de la acción y las emociones. Significativa y valiosa fue la aportación del coro The Choir of Trinity Wall Street. RJ

Saturday, February 1, 2014

Queenie Pie en Long Beach, California

Foto: Keith Ian Polakoff

Duke Ellington, el famoso compositor, director de orquesta y pianista de jazz o “música americana” como la llamaba él y a la que le dio un sonido propio, influenciando a muchos con sus más de 20,000 representaciones y sus más de 3,000 composiciones, contaba con un secreto: la creación de Quennie Pie su opera cómica. La obra mezcla el sonido de las big bands, con ingeniosos textos y un lenguaje musical influenciado por la opera, el jazz y el teatro musical. La trama fue inspirada en la vida de Madame C J. Walker, la primera mujer afroamericana millonaria dueña de su propia marca de cosméticos. Al momento de la muerte del compositor en 1974, la opera quedo inconclusa y desde entonces se han realizado diversas versiones, pero la Long Beach Opera eligió iniciar su nueva  temporada  con esta poco conocida e interpretada opera, en la versión que la libretista original del proyecto, Betty McGettingen creó en el 2009 para la universidad de Austin, y que es la que más se acerca a la versión que quería Ellington. La historia se sitúa en Harlem en 1930 y versa sobre la rivalidad entre dos mujeres por controlar por controlar la industria de los cosméticos: Queenie Pie, mujer madura de piel oscura y Café O’Olay joven y bella criolla. La obra aborda además de una manera sutil diferencias sociales y raciales de la época. El director de escena Ken Roht, se enfocó mas en dar un enfoque de musical más que de ópera, con mayor libertad escénica y dinámicas coreografías a un ensamble de 10 bailarines y cantantes, que evocaban el Cotton Club de Ellington y que hicieron que la función transcurriera con fluidez y comicidad. En el  fondo pocos elementos, algunas pinturas y elegantes vestuarios de época crearon el ambiente escénico. La música del foso de la Los Ángeles Jazz Orchestra Unlimited, habló por sí sola, con la incomparable, multifacética sensualidad musical y profusos metales del jazz de Ellington bajo la conducción de Jeffrey Lindberg, titular de la Chicago Jazz Orchestra.  El papel de Quennie Pie fue interpretado con encanto y gracia en la voz y actuación de Karen Marie Richardson. Anna Bowden cantó su parte con Café O’lay sentimiento y lirismo; y Keitophen Gipson, causante de la rivalidad, interpretó un correcto Holt Fay. RJ

Armide en Ámsterdam

Foto: Monica Ritterhaus / DNO 2013

Con Armide, opera poco representada de Gluck, concluyó el ciclo de cinco operas de este compositor que la De Nederlandse Opera representó a lo largo de varias temporadas. Barrie Kosky director de escena australiano y actual intendente de la Komische Opera de Berlín concibió un montaje contemporáneo con el que creo escenas de gran impacto visual, con diseños de Katrin Lea Tag. Regieteather en su máxima expresión, que contrastó la magia y la hechicería con el amor, los celos y la desilusión, temas contenidos en la historia, en una isla mágica en la que las fuerzas de la naturaleza jugaron un papel importante, como la lluvia, el agua (con un pequeño lago al fondo del escenario) y el esplendido efecto de una tupida lluvia de pétalos de rosas blancas y rosas. El toque absurdo lo dieron los figurantes y coristas, de buen desempeño vocal, algunos desnudos, otros en trajes modernos en color rosa que caminaban y se movían como zombis, caballeros en armaduras, y la presencia de un caballo en escena, con la intención de transmitir situaciones de intensa emoción, admiración o irritación al público. En el podio Ivor Bolton, dirigió con seguridad y estilo, a pesar de algunos desfases, a una Nederlands Kamerorkest, reforzada con instrumentos antiguos, de admirable y homogénea sección de cuerdas. La soprano canadiense Karina Gauvin, en su primera incursión en una ópera de Gluck, mostro carácter en escena y pudo transmitir las emociones del personaje de Armide de manera convincente. En su canto coloreó cada frase con un grato y seductor timbre. El tenor Frédéric Antoun se distinguió como Renaud, con cálida voz lirica y clara dicción. El barítono Andrew Foster Williams dio vida a un violento pero autoritario mago Hidraot, y tanto la mezzosoprano holandesa Karin Strobos en el papel de Phenice, como la soprano Ana Quintans, especialista en música barroca, como Sidonie ofrecieron sobresalientes interpretaciones vocales y escénicas. Para el personaje del Odio, Gluck compuso arias de gran lucimiento y belleza que fueron interpretadas con pundonor por la experimentada mezzosoprano Diana Montague. RJ

Alceste de Gluck en París

Foto: Agathe Poupeney

Alceste se escenificó en su versión francesa, sobre el escenario del mítico Palais Garnier, como homenaje del teatro por el tricentenario del nacimiento de su compositor Christoph Willibald Gluck. El aspecto escénico de la obra fue encomendado al director de escena francés Olivier Py quien se inspiró en los orígenes de la tragedia griega y la esencia del teatro para contar la historia que tuvo mucho dramatismo en la actuación, contrastantes vestuarios modernos en blanco y negro, y como único elemento escénico un enorme pizarrón fijo al fondo del escenario, creado por Pierre-André Weitz, con andamios movibles, sobre el cual varios pintores dibujaban con crayones todo tipo de figuras, desde flores hasta la propia fachada del teatro, y que inmediatamente borraban, simbolizando la fragilidad, la transformación y la desaparición de las cosas y los seres. Una novedosa pero controvertida puesta en escena que con el transcurso de la función se convirtió en tediosa distrayendo la atención de la parte verdaderamente sobresaliente de la función, que fue la musical.  Al frente del coro y orquesta Les Musiciens de Louvre, su titular Marc Minkowski mostro el conocimiento y la afinidad que tiene por las obras de este compositor. Su agrupación sonó homogénea, cargada de sentimiento y  musicalidad y su lectura fue segura y emocionante en diversos pasajes. La mezzosoprano Sophie Koch se mostró muy compenetrada con el papel de Alceste, que actuó de manera dramática y conmovedora cuando fue requerida, sin perder la elegancia en su voz de tono oscuro y profundo, con la que saco adelante las exigencias belcantistas del papel. Impecable también, fue el desempeño del tenor Yann Beuron, con una voz pareja muy dúctil, y de un grato timbre bronceado. Correctos estuvieron los demás cantantes, con una mención para los barítonos Jean-François Lapointe como el sumo sacerdote, y Franck Ferrari, aquí representado como un mago, en el papel de Hércules. RJ

Réquiem de Verdi en Ámsterdam

Foto: Anne Dokter

Como ya se hizo tradición desde la temporada 2011, la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam (Koninklijk Concertgebouworkest) ha incorporado anualmente la interpretación de una misa o réquiem de diversos autores. En esta ocasión y con motivo del bicentenario del nacimiento del compositor se eligió el Réquiem de Giuseppe Verdi. La programación de obras del repertorio italiano ha sido escasa desde el alejamiento de Riccardo Chailly de la dirección de esta orquesta, por lo cual dicho concierto adquirió un mayor interés.  La legendaria sala de conciertos con su impecable acústica vibró con la interpretación de una de las mejores orquestas en la actualidad, con su sobresaliente sección de metales, como las trompetas en el Tuba mirum, así como su uniforme y compacta sección de cuerdas bajo la conducción de su titular Mariss Jansons, quien ofreció una lectura particularmente sensible, y cargada de emoción y humanidad. Balanceada de inicio a fin en sus secciones más dramáticas, como el Dies Irae, la pieza se convirtió en una larga y conmovedora plegaria de salvación. A pesar de las inesperadas cancelaciones de Anja Harteros, Stephanie Blythe y Orlin Anastassov tan solo unos días antes del concierto; la orquesta pudo encontrar dignos reemplazantes como la polaca Aga Mikolaj, una soprano de clara voz lirica quien produjo una emoción intensa con su Libera me.  La mezzosoprano rusa Olesya Petrova exhibió una rica voz en todo su rango, oscura, aterciopelada y luminosa. Memorable y encantador fue el contraste que se creó entre su voz y la de la soprano en Recordare. La voz del tenor Dimitri Pittas careció de fuerza en ciertos pasajes y se sintió un poco forzada, aunque su timbre y color son gratos; y el bajo Yuri Borobiev canto con voz profunda, oscura y potente. El Coro de la Radio Holandesa ofreció una presentación de un nivel muy elevado. RJ

Nabucco en Florencia

Foto: Marco Borrelli

Massimo Crispi

Primera opera del 2014, todavía en el escenario del Teatro Comunale, a pesar de que el Nuovo Teatro dell'Opera fuera inaugurado hace tiempo con una gran fiesta. Nabucco ha vuelto a Florencia después de una larga ausencia. La última vez, con la inolvidable puesta en escena en 1977 del trió Luca Ronconi, Pier Luigi Pizzi, Riccardo Muti es una memoria y una constatación que las perspectivas, los medios, y aquella época misma ya se acabaron y quien sabe si un día volverán. Poco sirve hacer limpieza de los recuerdos, aunque la nostalgia es un indicio, y tenemos que confrontarnos con el presente y esta puesta en escena florentina tuvo algo bueno y digno de interés. Para empezar, el espectáculo de Leo Muscato, con apreciables escenas de Tiziano Santi y buen vestuario de Silvia Aymonino, producción del Teatro Lirico de Cagliari y del Ente Concerti De Carolis de Sassari, fue premiado con el Premio Abbiati para la mejor dirección 2012. En su geométrica “pobreza” decorativa, con excelentes juegos luminosos de Alessandro Verazzi, el espectáculo fue perfectamente congenial a la interpretación múltiple de Muscato: un drama polivalente, visto desde los diferentes angulos de cada personaje. Eficaces fueron los movimientos escénicos de los solistas y del coro, este ultimo aquí de verdad de calidad superior, y las relaciones entre los personajes parecieron bien cuidadas. El único detalle un poco ridículo y opinable fue, queriendo ser severos, la hemiparesia derecha de Nabucco, consecuencia del rayo lanzado personalmente por Jehová como castigo para la soberbia del rey asirio, y que desaparece de repente en el momento de su conversión y arrepentimiento, mientras una luz vertical desde el cielo ilumina su cabeza. Andar claudicando así como hace el rey prisionero, hace reír, porque si el rayo realmente lo hubiera tocado lo hubiera hecho cenizas y no hemiparético! Además que el rayo le cae a su lado, por los menos según el libreto, y es la locura y no la hemiparesia el efecto secundario de esa fulguración. De todas formas Nabucco es una opera muy difícil, sobre todo para las voces. Abigaille, Anna Pirozzi, a pesar que fuera dotada de un buen brillo en los agudos, de vez en cuando mostró un poco de cansancio por la mortal textura kamikaze escrita por Verdi, con brincos de registro casi al limite de la ejecución. Había unas pocas incertidumbres en un par de frases y un registro grave de vez en cuando un poco blando, pero Pirozzi diseñó un personaje creíble y agresivo hasta el final y sus acentos resultaron fieros y con personalidad. El sacerdote Zaccaria de Riccardo Zanellato fue bastante regio y eminente, con frases extendidas y declamadas por una bella voz uniforme a pesar de un registro grave extremo también un poco blando. Dalibor Jenis, Nabucco, cantó con dicción clara y brillo notable  pero un fenómeno raro se producía cuando el artista quiso cantar a media voz: la cobertura excesiva del sonido en el “piano” unificaba todas las vocales en una única indefinida, así como la articulación del sonido mismo, produciendo el efecto bastante ridículo de una papa en la boca, además de la deambulación hemiparetica, afectando una interpretación por otro lado digna de notas… Ismaele fue cantado por Luciano Ganci, cuya emisión estuvo contaminada de vez en cuando por una gana de pujar los agudos donde no deberían ir. pero resultó creíble escénicamente. Muy bien Annalisa Stroppa en el papel de la dulce Fenena, que cantó con voz limpia y de calidad y tocando cuerdas melancólicas. El verdadero protagonista de la opera, el Coro del Maggio Musicale, preparado por Lorenzo Fratini, dio lo mejor en cada intervención y cantó un magnifico "Va', pensiero" que fue bisado. Renato Palumbo condujo la orquesta del Maggio, siempre excelente, en una visión elegante y, si queremos, poco verdiana en el buen sentido, poniendo en evidencia las páginas sinfónicas y corales, enorme fuerza de esta opera. Éxito.

Nabucco - Teatro del Maggio Musicale, Firenze

Foto: Marco Borrelli.


Massimo Crispi


Prima opera del 2014, ancora sulle scene del Teatro Comunale, nonostante sia stato inaugurato tempo addietro in pompa magna il Nuovo Teatro dell'Opera, Nabucco è tornato a Firenze dopo una lunga assenza, dalla memorabile messa in scena del 1977 della triade Luca Ronconi, Pier Luigi Pizzi, Riccardo Muti. Altre prospettive, altri mezzi, altri tempi che chissà se mai rivivremo. Serve poco rigovernare i ricordi e bisogna fare i conti col presente e questa messa in scena del Nabucco fiorentino aveva dei buoni punti di partenza. Tanto per cominciare lo spettacolo di Leo Muscato, con apprezzabili scene di Tiziano Santi e bei costumi di Silvia Aymonino, allestimento del Teatro Lirico di Cagliari e dell' Ente Concerti De Carolis di Sassari, ha ricevuto il premio Abbiati come miglior regia 2012. E, nella sua geometrica "povertà" decorativa, con eccellenti giochi di luce di Alessandro Verazzi, si adattava alla perfezione alla multipla lettura di Muscato: un dramma polivalente, visto da ogni personaggio dalla propria angolazione. Efficaci i movimenti scenici dei solisti e del coro, veramente magnifico, le relazioni tra i personaggi erano ben curate e in evidenza. Unico particolare un po' esilarante e fuori luogo, se proprio vogliamo, l'emiparesi destra di Nabucco dopo la folgore lanciatagli da Geova in persona, infermità che scompare prontamente nel momento del pentimento e della conversione, annunciata da una luce celeste in verticale sul suo capo. Il trascinarsi zoppicando del re decaduto fa ridacchiare, anche perché se il fulmine avesse dovuto realmente colpirlo lo avrebbe semplicemente incenerito, altro che emiparesi. Comunque… Nabucco è un'opera difficile assai, soprattutto per le voci. Abigaille, Anna Pirozzi, pur dotata di un bello squillo sugli acuti, ogni tanto arrancava per la micidiale tessitura kamikaze scritta da Verdi, con salti di registro al limite dell'ineseguibile, con qualche perdonabile sbavatura in un paio di frasi discendenti e un registro grave ogni tanto troppo flebile. Ma Pirozzi ha retto bene fino alla fine con un personaggio credibile e aggressivo e i suoi accenti erano di notevole fierezza. Lo Zaccaria di Riccardo Zanellato era abbastanza regale e autorevole, con frasi distese e declamate, con bella voce uniforme anche se flebile anch'essa nell'estremo registro grave. Dalibor Jenis, Nabucco, ha cantato con una chiara dizione e squillo degni di nota ma uno strano fenomeno si produceva quando voleva cantare a mezza voce: l'eccessiva copertura del suono nelle sonorità soft unificava le vocali e l'articolazione producendo un effetto "patata in bocca" assai ridicolo, che ha affettato un po' un'interpretazione con dei lati interessanti, a parte la deambulazione emiparetica da post folgorato che faceva il suo. Ismaele era Luciano Ganci, la cui emissione era un po' contaminata da una voglia di spingere gli acuti laddove non dovrebbero andare. Credibile in ogni caso registicamente. Brava Annalisa Stroppa nel ruolo della dolce Fenena, che ha cantato con voce limpida e di ottima qualità. Il vero protagonista dell'opera, il coro del Maggio, preparato da Lorenzo Fratini, ha dato il meglio di sé in ogni intervento e ha cantato un bellissimo "Va', pensiero" che, come da tradizione, è stato bissato. Renato Palumbo ha diretto l'orchestra del Maggio, sempre eccellente, in una visione elegante e, se vogliamo, poco verdiana nel senso buono, evidenziando le pagine sinfoniche e corali, forza enorme di quest'opera. Successo. 

Friday, January 24, 2014

Falstaff de Verdi en Costa Mesa, California

Foto: Robert Millard - LA Opera

Por segundo año consecutivo la Opera de Los Ángeles salió de su sede habitual, el teatro Dorothy Chandler Pavilion ubicado en la calle Grand del centro de la ciudad, para presentarse en la sala de conciertos  Renée and Henry Segestrom Concert Hall de Costa Mesa (a 70 kilómetros al sur) como parte del proyecto denominado “LA Opera, Off Grand” una iniciativa muy loable que pretende acercar la ópera a una mayor cantidad de público, en esta extensa área metropolitana. El título representado en versión concierto fue Falstaff la comedia lirica de Verdi, que fue elegida en homenaje al compositor. En esta velada sobresalió particularmente la orquesta de la Ópera de Los Ángeles, que se mostro segura bajo la atenta y entusiasta mano de su titular James Conlon,  quien ofreció una lectura cargada de musicalidad y buena dinámica, y estuvo atento a cada entrada y a acompañar a los cantantes. Buen trabajo tuvo también el coro que dirige Grant Gershon en sus intervenciones.  A pesar de no contar con escenografías, vestuarios o maquillaje, hubo constante actuación sobre la escena, exagerada por momentos, y gestualidad por parte de los artistas quienes intentaron transmitir la comicidad contenida en la historia. Desde el punto de vista vocal se escuchó un elenco disparejo en su desempeño, en el que sobresalió el barítono Roberto Frontali, quien se mostró compenetrado con el papel de Falstaff, quien represento como un personaje burlón, irónico, malicioso, y exhibió una voz cálida y robusta.  Carmen Giannattasio cumplió en el papel de Alice Ford, ofreciendo una voz rotunda y segura. La soprano Ekaterina Sadovnikova imprimió un timbre claro y cristalino acorde al carácter jovial de Nanneta y Juan Francisco Gatell que posee un grato color en su timbre de tenor ligero, mostró reducida emisión y poco carisma en escena. Marco Caria fue un discreto Ford de canto destemplado, y la mezzosoprano Ronnita Nicole Miller fue una divertida Mistress Quickly de amplió y oscuro tono. A la mezzosprano Erica Brookhyser se le vio poco participativa y distante del papel de Meg Page. El resto de los personajes, sobreactuaron sus partes, y cantaron con poco que destacar. RJ

Dos operas en el Teatro Regio de Parma

Foto: Teatro Regio de Parma
Renzo Bellardone
Sin efectos especiales, en una especie de teatro de tradición con influencias cinematográficas, el director de escena Federico Grazzini creó un agradable espectáculo que inauguró la temporada 2014 del prestigioso Teatro Regio de Parma.  No solo se trata de Verdi en Parma y con Pagliacci  y Gianni Schicchi inicio la opera en el templo musical de Parma. De un tren de vapor que arriba a una estación de provincia descendió la compañía que se presentaría en el teatro local, así comenzó “Pagliacci” La obertura marcó la frescura de la juventud en la dirección de Francesco Ivan Ciampa, quien no renuncio a la poesía y a la pasión que permea las páginas de Pagliacci, y en el posterior Gianni Schicchi mantuvo una apreciable homogeneidad haciendo que el leitmotiv de la opera fuera el verdadero protagonista musical, con la Orquesta Regional de Emilia Romagna.  Con trucos y vestidos de payasos, en una pista de circo repleta, nos encontramos en el teatro de provincia donde se consuma la obra como en un film del realismo italiano, con muchos personajes en escena gracias al coro del teatro. En su debut en el teatro como Nedda/ Colombina Serena Daoglio fue haciéndose más convincente sobre todo en los agudos, en las coloraciones y en su interpretación global. Canio fue un sobresaliente Rubens Pelizzari que se entregó al público con pasión e ímpetu al unisonó con la voz que igualmente cautivó y generó diversas opiniones.  Tonio fue interpretado por Elia Fabbian con voz de buen sonido bronceado y envolvente que se adaptó al perverso papel. Bien Davide Giusti como Peppe Arlecchino por su briosa juventud y vitalidad y Marcello Rosiello un Silvio de homogénea línea de canto. El atractivo espectáculo continuó con la comicidad de Gianni Schicchi.  Un habitación sucedió todo, con la cama de Buoso Donati a la izquierda, en el centro un estudio con libros y la derecha un saloncito.  Un aplauso para la dirección por el gran movimiento que hubo en la opera y no solo en la búsqueda del famoso testamento! Elia Fabbian mantuvo las mismas características vocales bien adaptadas al papel principal.  Ekaterina Sadovnikova estuvo agraciada y luminosa, como en en su aria final con el Rinuccio de David Giusti, que mostró tono límpido y claro en la voz. Matteo Mezzaro, Eleonora Contucci, Ernest Stancanelli  Gianluca Margheri, Matteo Ferrara, Marcello Rosiello, Romina Boscolo, y Stefano Rinaldi Miliani demostraron ser óptimos interpretes, pero la mención especial va para Silvia Beltrami por su formidable Zita de peluca gris y anteojos antiguos, muy irascible, intrigante y dominante con voz naturalmente armoniosa.  Buenos los vestuarios de Valeria Donati Bettella y funcional la escena diseñada por Andrea Belli. Contento de haber asistido a esta producción no puedas más que concluir que la Música vence siempre.

Lyric Opera of Chicago announces new Ring of the Nibelung

Lyric Opera of Chicago's new Ring of the Nibelung will open in fall 2016 with Das Rheingold and continue with one opera per year, ending with three sets of the complete four-opera cycle in April 2020. This will mark British director David Pountney's first complete Ring; Music Director Sir Andrew Davis conducts. Eric Owens will sing Wotan, Christine Goerke is Brünnhilde. Pountney provided few details about his concept, although he did emphasize that Wagner wrote the four operas over a 20-year span. "It's very important to think of these as four different pieces in terms of storytelling. There will be a narrative arc, but one which recognizes the richness and diversity of the individual 

Bolshoi Announces New Music Director

At a press conference today in the main foyer of the historical Bolshoi Theater, General Director Vladimir Urin introduced Tugan Sokhiev as the company's new music director and chief conductor, effective Feb. 1 through 2018. He succeeds Vassily Sinaisky, who resigned last month within two weeks of the opening of Don Carlo. "My resignation is the result of four months of watching and working with Mr. Urin.... And at some point it became not interesting and unbearable." He declined to be specific. The 36-year-old Sokhiev, a Gergiev protégé, is one of the bright new stars of the opera and symphonic worlds. He is already principal conductor and artistic director of the Deutsches Symphonie-Orchester Berlin (since 2012), as well as music director of the Orchestre National du Capitole de Toulouse (since 2008), and has guested on high-profile podiums from the Berlin Philharmonic to La Scala and the Met Opera.

Pagliacci - Gianni Schicchi - Teatro Regio di Parma

Foto: Teatro Regio de Torino

Renzo Bellardone

Senza effetti speciali, in una sorta di teatro di tradizione, riveduto e rivisitato con  influenze cinematografiche, il regista Federico Grazzini ha realizzato un gradevole spettacolo che ha inaugurato la stagione 2014 del prestigioso Teatro Regio di Parma. Non solo Verdi a Parma,  si potrebbe dunque dire! Infatti è con Pagliacci di Leoncavallo e Gianni Schicchi di Puccini che prende l’avvio “l’opera” nel tempio musicale parmense. Sbuffando tra i vapori, il treno  arriva in una stazioncina di provincia e dalle carrozze della terza classe scende ‘la compagnia’ che si esibirà nel piccolo teatro locale: così inizia “Pagliacci”. L’Ouverture segna già la freschezza della giovanile direzione di Francesco Ivan Ciampa che non però rinuncia alla poesia ed alla struggente passione che pervadono le pagine di ‘Pagliacci’; nel successivo ‘Gianni Schicchi’  manterrà apprezzabile omogeneità facendo diventare il leit motiv dell’opera, il verso musicale  protagonista. L’orchestra è la regionale dell’Emilia Romagna. Via i trucchi e gli abiti da Pagliaccio, sgomberato il campo dalla pista del circo, siamo appunto nel teatro di provincia e nel camerino di questo, dove si consuma la vicenda,  come in un film del realismo italiano. Molti personaggi in scena grazie al Coro del Teatro Regio di Parma diretto da Martino Faggiani e dal Coro di Voci Bianche e Giovanili ‘Ars Canto Giuseppe Verdi’ altrettanto ben diretto da Gabriella Corsaro. Non nuova, ma qui realmente valida,  l’idea della  doppia platea, quella vera e quella realizzata sul palco per gli spettatori /attori ed entrambe vedranno la tragedia consumarsi in diretta. Serena Daoglio al suo debutto al Regio di Parma, è Nedda/Colombina che man mano procede nel ruolo diventa sempre più convincente negli acuti, nelle colorazioni  e nella globale interpretazione; Canio è un superbo Rubens Pelizzari che si dà al pubblico con passione ed impeto all’unisono con la voce che parimenti accattiva e trae diversi consensi. Tonio è invece interpretato da Elia Fabbian (che ritroveremo anche nella seconda opera): ha buona voce con bel colore brunito ed avvolgente che ben si addice al ruolo perverso che la scrittura gli affida. Peppe/Arlecchino è il sorridente Davide Giusti (anche lui sarà presente poi in Schicchi) interpreta con con  briosità giovanile e vitalità, indispensabili a creare bene il personaggio cui dà pure chiara voce dai bei toni e definiti colori. Marcello Rosiello interpreta Silvio che qui non è contadino, ma marinaio, con  omogenea  linea di canto facilitata da voce ben timbrata che agilmente spazia sul rigo, e che manterrà le stesse gradevolezze anche nel successivo Schicchi. Adeguati anche Alessandro Bianchini e Demetrio  Rabbito e decisamente appropriato ed efficace l’intervento delle ballerine d’avanspettacolo. In sostanza uno spettacolo attrattivo come pure, se non addirittura di più  per l’insita comicità nel “Gianni Schicchi” che segue. Una camera tutto fare: a sinistra il letto con Buoso Donati appena spirato, al centro lo studio con libreria e scrivania e a destra il salotto un po’ consunto di quel velluto giallo che ha impreziosito tutte le case “per bene” dal dopo guerra in poi,  e per qualche decennio. Un plauso alla regia per il gran movimento che pervade tutta l’opera e non solo alla ricerca del famoso testamento! Gli interpreti: bravi e ben attagliati ai personaggi! Ritroviamo Elia Fabbian che mantiene  le stesse  caratteristiche vocali ben adattate all’ironia del ruolo. La figlia Lauretta è impersonata da Ekaterina Sadovnikova, aggraziata e luminosa nell’aria clou “Oh mio babbino o caro..”; l’amor suo Rinuccio prende voce e volto di Davide Giusti che ancor più frizzante che in Pagliacci, salta sulla scrivania, corre sul palco senza intaccare il suono chiaro e limpido della voce. Matteo Mezzaro, Eleonora Contucci, Ernest Stancanelli  (gradevolissima la sua voce bianca) Gianluca Margheri, Matteo Ferrara, Marcello Rosiello, Romina Boscolo, e Stefano Rinaldi Miliani, sono stati tutti ottimi interpreti dando prova d’attore (indispensabile nella comicità) e prova di canto senza incrinature o cali. I personaggi nello Schicchi sono davvero molti ed il numero impone una scelta di sintesi nel commento, ma un apprezzamento particolare va a Silvia Beltrami per la sua formidabile Zita: parrucca grigia e occhiali d’altri tempi, è irascibile, intrigante e dominatrice della famiglia Donati e della scena; la voce naturalmente armoniosa esce con accenti timbrati a caratterizzare con i colori e le modulazioni. Azzeccati i costumi firmati da Valeria Donati Bettella e funzionali le scene disegnate da Andrea Belli, come efficaci le luci di Pasquale Mari.  Ben lieto di aver assistito alla produzione, posso al solito concludere con: La Musica vice sempre.

Emotivo e intenso el debut de la Simón Bolívar en Omán

ANA MARÍA HERNÁNDEZ G. |  EL UNIVERSAL

Mascat.- El mundo árabe recibió por primera vez a una orquesta venezolana. La Sinfónica Simón Bolívar, dirigida por Gustavo Dudamel, acaba de culminar el concierto ofrecido en el Royal Opera House de Mascat, ciudad capital del sultanato de Omán, en la península arábiga.
"La Tempestad", la suite del ballet "Romeo y Julieta" y la Sinfonía No. 4 de Piotr Ilich Tchaikovsky conformaron el repertorio que presentaron los venezolanos, al cabo de lo cual el público, de pie, aplaudió largamente, ovacionando y ondeando banderas tricolores. Una vez ultimada la cuarta sinfonía del compositor ruso, el público pidió bis y Dudamel lo brindó: "La Estancia" del argentino Alberto Ginastera, y luego una pequeña suite conformada por "Pajarillo" y "Alma Llanera", esta última coreada a petición del director. El público respondió, develando así que no solo eran omaníes los que ocupaban las butacas, sino buena parte de venezolanos residentes en ese país y en otros aledaños, como los Emiratos Árabes Unidos. Se espera un segundo concierto en Mascat, esta vez de corte más didáctico, pues unos doscientos o más niños se congregarán en el mismo auditorio, y esta vez escucharán la Sinfonía No. 5 de Beethoven.

Thursday, January 23, 2014

Claudio Abbado has died


Claudio Abbado, a star in the great generation of Italian conductors, died Monday at his home in Bologna. He was 80 and had suffered a long illness. Abbado made his debut in 1960 at La Scala in his home city of Milan and went on to be its music director for nearly 20 years. Among his many other positions were music director of the Vienna State Opera, the Berlin Philharmonic, the London Symphony Orchestra, and principal guest conductor of the Chicago Symphony Orchestra. In an unusually personal message of condolence, Italy's President Giorgio Napolitano said Abbado had "honored the great musical tradition of our country in Europe and the rest of the world." In its tributes, La Scala hailed Abbado for leaving his mark as a conductor "without confines, as a musician without preconceptions, as a man of theater ready to risk, as a man of thought open to the world."

Monday, January 20, 2014

Fallece el director italiano Claudio Abbado

El director de orquesta italiano Claudio Abbado, director musical durante años de la Filarmónica de Berlín y de los prestigiosos Teatros de La Scala de Milán o la Staatsoper de Viena, falleció hoy en Bolonia a los 81 años. Abbado fue nombrado senador vitalicio de Italia el pasado 30 de agosto y decidió destinar su sueldo a la Escuela de Música de la pequeña localidad de Fiesole en su último gesto para promocionar la música clásica. Claudio Abbado había nacido en Milán el 26 de junio de 1933 hijo de padre violinista y profesor de conservatorio, y de madre pianista. En 1958 debutó como director en Trieste para pasar después al Teatro de la Scala de Milán, dónde fue director de 1968 a 1986, cargo que mantuvo junto con la dirección de la Orquesta Sinfónica de Londres, de 1979 a 1989, y de la Ópera del Estado de Viena de 1986 a 1991. A Claudio Abbado se le recuerda entre otros grandes cargos por haber tenido la responsabilidad de sustituir en 1989 al desaparecido Herbert von Karajan en la dirección de la Filarmónica de Berlín, de la que se despidió como director en 2002. A Abbado se le conoce en Italia como el director "revolucionario" por sus proyectos para llevar la música clásica a las cárceles o en los pediátricos de los hospitales, al considerar que "la educación musical es, en realidad, la educación del hombre". Durante su larga trayectoria ha recibido numerosos galardones, como el título de Caballero de la Gran Croce italiana (1988) o la Cruz de la Legión de Honor francesa (1989), además de doctorados "honoris causa" por las Universidades de Ferrara (Italia) y Cambridge (Reino Unido).

Thursday, January 16, 2014

Recital de Joyce Di Donato en el Palacio de Bellas Artes de Mexico, D.F.


Joyce Di Donato, mezzosoprano
David Zobel, pianista

Ganadora del premio Grammy a la Mejor Solista Vocal de Música Clásica 2012, maravilla a los públicos y críticos de todo el mundo, por lo que ha sido proclamada por la revista The New Yorker como “una de las voces más potentes de su generación”. Con una voz de “24 quilates” de acuerdo al Times, Joyce DiDonato se ha encumbrado en la cima de la industria como intérprete y promotora de las artes. Ha ganado prestigio internacional con las óperas de Rossini, Haendel y Mozart, así como a través de su amplia y aclamada discografía. 

Martes 4 de febrero de 2014, 20:30 horas
Sala Principal del Palacio de Bellas Artes

Programa:

Obradors Canciones clásicas españolas | Hahn Ciclo de canciones Venecia

Arias de:
Rossini “Assisa a pie d’un salice…” de Otello y “Una voce poco fa…” de El barbero de Sevilla
Mozart “ Voi che sapete…” y “Deh vieni, non tardar…” de Las bodas de Fígaro
Hasse “Morte col fiero aspetto…” de Antonio y Cleopatra
Haendel “Piangerò la sorte mia…” de Julio César

Wednesday, January 15, 2014

La Flauta Mágica en Turín

Foto: Ramella&Giannese - Teatro Regio 

Renzo Bellardone

La grandiosidad de la producción escénica de  Roberto Andò estuvo en delinear la simplicidad narrativa que exaltó lo mágico y lo fantástico. La puesta estuvo libre de clamorosos cambios (más limpias y agradables estuvieron las escenas de Giovanni Carluccio las luces y con las cuales alternó los matices con la vivacidad y la magia) evitando también cambios repentinos de vestuarios los vestuarios que estuvieron en línea con el espíritu del intenso montaje. La línea de las ideas cargadas de acción escénica, permitieron vivir la narración musical con relajada y envolvente participación. Al comienzo de la obra, un gran círculo fue un símbolo y una presencia que enmarcó y se definió con su propia perfección geométrica, y en el transcurso de la representación los símbolos del antiguo Egipto revaloraron la ambientación. En el podio Christian Arming se valió de la gestualidad de sus manos sin baqueta, supo obtener atmosferas mágicas con sugestiva luminosidad y recónditos susurros en una dirección fiel, atenta y participativa.  A pesar de una indisposición anunciada Toni Bardon mantuvo el gusto durante toda la opera realizando un Tamino no decididamente luchador. Ekaterina Bakanova regaló centellante brillantez y  cuidados tonos a su determinada Pamina. Sarastro tuvo la imponente voz de tono profundo y color oscuro de In-Sung Sim.  La reina de la noche fue interpretada por Christina Poulitsi quien se lanzó con coloraturas definidas y elegantes y mostró una interesante presencia escénica. Las tres damas Talia Or, Alessia Nadin y Eva Vogel con cautivantes y atractivos vestuarios ofrecieron gratos momentos para el oído. Monostatos fue el vivaz e imperioso Alexander Kaimbacher y un joven y atlético Thomas Tatzl interpretó un Papageno con absoluta convicción y por lo tanto convenció. Muy compenetrado con el papel saltó, bailó, corrió y externó una voz de grato y seductor color.  



La Traviata en el Teatro alla Scala de Milán

Marco Brescia & Rudy Amisano

Massimo Viazzo

La Traviata con la que se inauguró la nueva temporada, y que a su vez concluyó el año verdiano en el Teatro alla Scala de Milán, dividió al publico de los apasionados. Sobre todo fue la puesta escénica la que estuvo en la silla de los acusados, ya que el espectáculo firmado por Dmitri Tcherniakov apuntó hacia la psicología de los personajes y sin las convenciones que caracterizan a la ópera, ya que no hubo “gitanas” que bailaban alzando sus faldas como ningún “matador” haciendo piruetas; o la tradicional muerte en la cama de Violetta, y esto para los melómanos italianos de más callo fue inaceptable. Seguramente también les fastidio que en el segundo acto mientras Alfredo y Violetta cantaban sus sublimes melodías preparaban la comida en una rustica cocina. Aun así, la lectura de Tcherniakov fue respetuosa del libreto y de la música, sin incurrir completamente en el Regietheater.  Para el que escribe, el trabajo efectuado por el director ruso, de apuntar todo hacia los sentimientos más íntimos de los personajes dejando a un lado la exterioridad, fue muy convincente. Esta Violetta ama, sabe amar y quiere amar; y el hecho de que además sea una prostituta pareció no importarle al director de escena ruso. Tcherniakov no se contuvo tampoco de la enfermedad de Violetta, que pareció ser un mal interior en consecuencia de su desesperada situación sentimental. El trabajo para delinear con gran escrúpulo y de manera minuciosa el carácter de los protagonistas, de los cuales se buscó cada pliegue y cada cambio por más mínimo que fuera, fue el punto exitoso de un espectáculo ambientado en espacios cerrados, al estilo Bergman, pero no claustrofóbicos. Daniele Gatti dirigió a la Orquesta de la Scala con gran pericia, alentando por aquí y por allá los tiempos. Lo que se perdió de tensión y tersura en el acompañamiento se ganó en profundidad dramática. De cualquier manera, la orquesta estuvo por momentos un poco pesada. Buena fue la prueba de la soprano alemana Diana Damrau, quien supo captar las facetas del personaje verdiano con una voz solida, un timbre líricamente rotundo y un acento emocionado. Como actriz estuvo extraordinaria y como cantante impecable. A sus anchas estuvo el tenor polaco Piotr Beczala en el papel de Alfredo, con tanto vigoroso y apasionado y una técnica confiable. Zeliko Lucic interpretó un Germont sonoro pero no muy variado y monolítico en la emisión que fue segura pero poco fantasiosa. Muy bien el coro y discretos los demás cantantes.

Monday, January 13, 2014

Ragnheiður a new Icelandic Opera - Premiere at Harpa - 1st of March 2014

A brand new Icelandic Opera, Ragnheiður, by the composer Gunnar Þórðarson and librettist Friðrik Erlingsson, will its world premiere on the 1st of March, 2014, at Harpa Concert Hall. The opera is based on true historical events that took place in Iceland in the mid 16th century. The title role, Ragnheiður, is the 18 years old daughter of the Bishop of Skálholt , the most powerful man of the church in the country. Passions rose between Ragnheiður, the daughter of the bishop and her young teacher Daði. They fell in love but had to conceal their affections since the bishop had other things in mind for his daugther. In 1661 the bishop demanded that his daughter, Ragnheiður, would take an oath in front of the whole congregation and swearthat she was still a virgin and “as free from all dirty deeds as she was when she was brought into this world.” Nine months later she bore a child. The music score from the opera Ragnheiður was presented in concert form in the church of Skálholt in August, 2013. The concert was a great success and was praised by both the general public and the critics. The music of Gunnar Þórðarson is touching, romantic and powerful and the libretto by Friðrik Erlingsson is both beautiful and tragic. It is worth a trip to Iceland to see and hear this impressive new opera, the first Icelandic opera to be staged in Harpa, the new home of The Icelandic Opera. The conductor is Peter Sakari and in the title role will be one of Iceland´s most adored soprano singer Þóra Einarsdóttir.

Il Fluto Magico - Teatro Regio di Torino

Foto: Ramella&Giannese Teatro Regio de Torino

Renzo Bellardone


Teatro Regio di Torino 11 gennaio 2014. IL FLAUTO MAGICO  -   Die Zauberflöte Singspiel in due atti di Emanuel Schikaneder. Musica di Wolfgang Amadeus Mozart Sarastro,  In-Sung Sim, Astrifiammante, Regina della Notte Christina Poulitsi,Tamino, Tony Bardon, Pamina,  Ekaterina Bakanova, Papageno, Thomas Tatzl,Una vecchia (Papagena) soprano Laura Catrani, Prima dama  Talia Or, Seconda dama  Alessia Nadin,Terza dama  Eva Vogel, Monostato,  Alexander Kaimbacher,Oratore degli Iniziati e Una voce baritono Ryan Milstead, Primo fanciullo, Martina Pelusi, Secondo fanciullo, Emma Bruno,Terzo fanciullo Luca Coretti, Primo sacerdote e Secondo armigero  Klaus Kuttler, Secondo sacerdote e Primo armigero  Dario Prola. Direttore d’orchestra Christian Arming. Regia Roberto Andò. Scene e luci Giovanni Carluccio. Costumi Nanà Cecchi. Assistente alla regia Emmanuelle Bastet.Direttore dell’allestimento Saverio Santoliquido. Maestro del coro Claudio Fenoglio Orchestra e Coro del Teatro Regio. Allestimento Teatro Regio [Produzione originale: Teatro Massimo di Palermo]

Il delicato equilibrio tra il bene e il male nell’opera magica di Mozart

La grandiosità della realizzazione di Roberto Andò –regia- sta nella lineare semplicità narrativa che esalta il magico ed il fiabesco ; la messinscena è scevra da clamorosi cambi  (molto pulite e gradevoli le scene di Giovanni Carluccio che disegna anche le luci e con le quali gioca in un alternarsi di sfumature e vividezze fiabesche); evitati anche repentini cambi di costumi firmati da Nanà Cecchi pienamente in linea con lo spirito dell’intera messa in scena. La linearità e le idee azzeccate di azione scenica, hanno permesso di vivere la narrazione musicale con rilassata e coinvolta partecipazione. Sul podio il giovane Christian Arming  si avvale della sola gestualità delle mani, senza la bacchetta,  e sa trarre atmosfere magiche con suggestive luminosità e reconditi sussurri con una direzione fedele, attenta e partecipata. Toni Bardon, nonostante l’annuncio di una indisposizione, riesce a mantenere gradevolezza durante tutta l’opera realizzando però un Tamino non decisamente battagliero. Ekaterina Bakanova regala brillantezza scintillante e toni accorati in una Pamina risoluta e caratteriale. Sarastro ha il volto e la voce superba, di un bel tono profondo e colore brunito che scorso sui velluti di   In-Sung Sim. La regina della Notte è interpretata da Christina Poulitsi che si lancia in colorature definite ed eleganti con interessante presenza scenica avvalorata dalla regia e dalle luci, come all’inizio quando appare sospesa nel vuoto in un cerchio colorato atemporale. All’inizio dell’opera il cerchio è sovente simbolo e presenza che inquadra e definisce con la propria geometrica perfezione. Nel corso della rappresentazione i simboli dell’antico Egitto avvaloreranno poi l’ambientazione. Le tre dame: prima dama  Talia Or,  seconda dama  Alessia Nadin e terza dama  Eva Vogel, con costumi accattivanti ed attrattivi e molto coordinate, rendono dei bei momenti di ascolto  e sia il soprano che i mezzosoprani ottengono meritati apprezzamenti. Delicata ed aggraziata l’idea dei tre giovanetti che –voci bianche- guidano ed indicano  il cammino seduti su una argentea barca sospesa…. Il moro Monostato è un vivace ed imperioso  Alexander Kaimbacher, molto interessante nella scena della tentata seduzione. Papagena è la frizzante e ginnica Laura Catrani che accalappia letteralmente il pubblico con le agilità fisiche e  le agilità vocali offrendo un bel tono vibrante, mantenendo  altrettanta efficacia nei parlati. Il giovane  ed atletico Thomas Tatzl interpreta Papageno con assoluta convinzione e quindi convince; perfettamente calato nella parte, salta, balla, corre ed esterna una voce dai colori accattivanti e seducenti. Sa essere un ottimo attore: la regia gli chiede di sedersi al bordo della buca d’orchestra, di correre tra il pubblico da solo o insieme all’intera compagnia. Simpatica la sua scena tra il pubblico con il fiasco di vino…(una spettatrice finge di bere dal bottiglione..) ed esilaranti le entrate ed uscite del cast intero in platea o dei duetti tra platea e palco. Vividi i colori, briosa la musica, la fanno da protagonisti le forze del bene e del male, rappresentate da alternanze vocali, da una direzione orchestrale decisamente consona e piacevole oltre ad una sorta di vitalità siciliana che trapela dalla regia furoreggiante.