San Diego, CA - San Diego Opera announces that it and General Director and Artistic Director Ian D. Campbell and Deputy General Director Ann Spira Campbell have ended their formal association with each other. The Opera acknowledges and thanks Ian and Ann for their dedication and contributions to the Opera over the past many years. At the same time, the Opera also acknowledges that current differences with them need to be resolved. Ian Campbell, Ann Spira Campbell and the Opera have agreed to try and resolve their differences in an amicable manner and no further comments will be made at this time.
Opera-Musica Foto: Die Feen - Wagner - Théâtre du Châtelet, Paris - 04/2009(c) Marie-Noëlle Robert.
Friday, May 16, 2014
Wednesday, May 14, 2014
La Italiana en Argel - Teatro Argentino de la Plata
Foto: Teatro Argentino de la Plata
Dr. Alberto Leal
Estrenada en el Teatro San Benetto de Venecia, el 22 de mayo de 1813 con gran éxito, tuvo un camino errático, olvidada por un buen tiempo, fue exhumada en 1919 por el Metropolitan. A partir de allí se convirtió en una de las óperas más representadas de Rossini. Me parece una buena elección del Teatro Argentino y además un gran placer ver que el querido teatro sigue con una temporada – por ahora – activa. El Maestro Silvio Viegas realizó un notable trabajo. Luego del comienzo de la obertura, con tiempos algo lentos, su trabajo cambió imprimiendo un carácter totalmente Rossiniano, excelentes tiempo y perfecto balance entre foso y orquesta. Buen desempeño de la Orquesta Estable. La puesta de Pablo Maritano, que es una reelaboración de la brindara hace un tiempo para Buenos Aires Lírica, admite poco análisis desde la lógica. Con vestuario por momentos de época, saltando a los años 60, a la época actual. Guerrilleros con ametralladoras, el grupo de eunucos – convertidos casi en “drag queens”, etc., etc. Pero esta “insalata” logró algo importante, entretener, cosa que no es poco, sin desvirtuar de la trama. Contó con ayuda de cantantes muy desenvueltos en la parte actoral. Aunque algunas marcaciones fueron algo grotescas, el resultado de divertir al público fue logrado, con momentos desopilantes. La escenografía y el vestuario siguieron los lineamientos de la propuesta del Director de Escena. Ricardo Seguel como Mustafá, realizó una prestación para atesorar. Con una voz de hermoso timbre, considerable volumen e impecable línea de canto fue un placer escucharlo…y otro verlo ya que es un actor consumado y conoce la parte a la perfección. Sin dudas fue la figura de la representación y se llevó los más importantes aplausos de de noche, muy merecidos. Solo un registro grave más importante hubiera dado a su prestación un nivel de perfección. Santiago Ballerini cantó con bello timbre, excelente línea de canto y sorteó sin problema su difícil cavatina "Languir per una bella". Mantuvo su nivel vocal en toda la función y fue desenvuelto como actor. Mariana Rewerski como Isabella lució su bella figura y sus notables dotes de actriz. Posee un bello timbre, es musical y negoció con inteligencia las partes de coloratura. Algo más de volumen y una voz con más armónicos hubiera sido necesaria para un teatro del tamaño del Argentino. No lució en la cavatina “Cruda sorte! Amor tiranno!”, pero mejoró notablemente en "Pensa alla patria “del segundo acto. Luciano Miotto brindó un perfecto Taddeo, tanto vocal con actoralmente, otro excelente trabajo. Oriana Favaro, con la dulzura de su timbre, parece no ser el tipo de voz más adecuado para el personaje, donde una voz menos bella es más acorde con el rol. Pero canto con buena línea y fue muy desenvuelta como actriz. Muy buen trabajo de Rocío Arbizu como Zulma y correcto Juan Pablo Labourdette. El Coro masculino realizó un brillante trabajo, tanto vocal como actoralmente en una puesta donde su trabajo es muy exigido. La función fue dedicada a la gran bailarina Leonor Baldassari, madre de Paula y Viviana Almerares. Una de las figuras de la danza más importante en la historia del Teatro Argentino. Solo es de lamentar que en la función de estreno la sala estaba a un 40% de su capacidad. No creo que esto mejore en las funciones entre semana. Este tema es algo que las autoridades del Teatro tienen que rever. Una pena ya que es en general una muy buena versión de un Rossini que brinda un momento de sano entretenimiento.
Tuesday, May 13, 2014
Carmen en la Ópera de Houston
Foto: Lynn Lane
Carlos Rosas T.
Como cierre de su temporada 2013-2104 la Ópera de Houston estrenó
una nueva producción de Carmen de Bizet, ópera que según estadísticas de la asociación
Opera América, es la segunda ópera más representada en el mundo después de La
Traviata. Carmen es realmente una obra popular y es piedra angular de temporadas,
pero en Norteamérica, particularmente los teatros más importantes como Houston,
deberían enfatizar más la parte artística ofreciendo operas menos conocidas
intentando ampliar su repertorio, y dejar de pensar solo en la parte económica,
así como de no subestimar al publico argumentando que este solo asiste a ver
obras conocidas. El tema económico al final dicta el repertorio en los teatros estadounidenses,
prueba de ellos es que en la creación de este montaje participaron los teatros de
San Francisco Opera y Chicago. Enfocándonos
en la función, la dirección escénica fue del director y coreógrafo de Broadway,
Rob Ashford, quien optó por transformar la obra en un “musical” con bailables y
coreografías durante el transcurso de la acción y desde la obertura misma, con
bailarines, toreros, gitanas, y la figura de un toro que se movía sobre la
escena y aparecía continuamente, incluso la protagonista bailaba, en una escena
saturada de movimiento sensuales y bailes, lo que pareció entretener, pero a su
vez una manera fácil de desvirtuar la obra dándole un tono lúdico que no
contiene. Continuando con la línea “Broadway” las austeras escenografías de David Rockwell, fueron diseñadas con
elementos curvos y angulares, que representaban, montañas, muros, con en el
musical Mamma Mia; y los vestuarios de Julie
Weiss fueron coloridos y de diversas épocas y estilos, negro para Carmen. Adecuada fue la iluminación. Del papel de
Carmen se encargó la soprano puertorriqueña Ana María Martínez, quien sacó provecho de su atractiva figura y mostró
sensualidad y carácter sobre la escena, pero su voz careció de cierta oscuridad
y autoridad y en ciertos pasajes palideció por su ligereza. Martínez es una intérprete versátil que ha
incursionado en diversos repertorios como Rossini, Wagner, Janacek, Verdi,
Handel; pero su continua presencia en este escenario hace a uno pensar bajo qué
criterios de casting este teatro recurre a los mismos artistas, impidiendo
conocer otras voces. Brandon Jovanovich tuvo sólidos argumentos vocales para interpretar
convincentemente a Don José; apasionado y obsesivo en escena, pero un poco
exagerado en sus movimientos. El barítono
Ryan McKinny fue un seguro Escamillo
de pulida y brillante tonalidad en su timbre baritonal. Delicada y dulce fue la
Micaela de Natalya Romaniw, correcta
en la interpretación de su aria. Discretos
estuvieron el resto de los cantantes, aunque por su calidad Uliana Alexyuk, en su quinto papel esta
temporada, incluida Gilda en Rigoletto, merecería mejor suerte que un papel
como Frasquita. Correcto estuvo el coro y rutinaria la conducción musical de Rory Macdonald con una orquesta fuera
de balance e injustificada fuerza en ciertos pasajes.
Sunday, May 11, 2014
Das Rheingold en la Ópera de Houston
Foto: Lynn Lane
Carlos Rosas
Das Rheingold es la primera entrega del
primer Anillo de los Nibelungos en la historia de la Ópera de Houston que se escenificará
a lo largo de cuatro temporadas. Para esta enorme empresa la compañía eligió el
moderno montaje del grupo de teatro catalán La
Fura del Baus, coproducido por los teatros Palau Les Arts de Valencia y el
Maggio Musicale de Florencia, que es brillante, colorido y atractivo desde el
punto de vista visual, y que en España, recibió reconocimientos como importante
Premio Lírico Campoamor. Carlus Padrissa,
el director de escena, concibió un espectáculo cuya intención era la de agradar
y sorprender al público contando la historia con apego a la fantasiosa y mágica
trama y cuidando cada detalle, a decir del propio Padrissa inspirado en Star
Wars. Para lograr esto mezcló diferentes
medios, como efectos de luz, transmisiones de video, e incluso de aparatos mecánicos.
Todo ocurre en un futuro indefinido con modernos vestuarios, armaduras, en la creación
del mundo en tinieblas, dioses que vuelan sobre los escenarios colgados por grúas,
las tres damas del rin dentro de tanques transparentes de agua, gigantes, que colgaban
de un aparato mecánico, y al final el coup de théâtre en el que treinta agiles artistas unidos en
el aire crean el castillo de Valhalla. Padrissa ciertamente hecha a
volar la imaginación del público y lo cautiva con plataformas en diferentes
niveles que se mueven y se complementan con videos, aunque en su afán ofrecer
tanto a su historia por, saturó por momentos la escena desviando la atención
hacia lo que ocurría en el fondo. El diseño de la escenografía fue de Roland Olbeter, los vestuarios de Chu Oroz y las proyecciones fueron de Frank Aleu. A cargo de una reforzada orquesta
estuvo su titular Patrick Summers,
quien resaltó y dio vida a la rica orquestación de la pieza, extrayendo viveza
y claridad de una agrupación homogénea en sus secciones, particularmente la de
los metales en una apasionada lectura de los
leitmotifs wagnerianos. El extenso
elenco mezcló experiencia con juventud y fue liderado por el Wotan el bajo-barítono
Iaian Paterson cantante de potente
voz que convenció con su liderazgo actoral. Como Fricka, la mezzosoprano Jamie Barton mostró calidez y grato color
vocal y alguna inseguridad en sus movimientos. El barítono Christopher Purves sorprendió por su fascinante color vocal y la pasión
y entrega que dio al personaje de Alberich. Melody
Moore cantó con vigor el personaje de Freia y Stefan Margita mostro claridad
en su rotunda voz de tenor, como el cómico y siniestro Loge. Imponentes y profundas
las voces de los gigantes Fasolt y Fafner, interpretados por Kristinn Sigmundsson y Andrea Silvestrelli. Correctos estuvieron: Meredith Arwady (Erda), Chad Shelton (Froh), Ryan McKinny (Donner), así como Andrea Carroll (Woglinde), Catherine Martin (Wellwunde) y Renée Tatum (Flosshilde).
Saturday, May 10, 2014
Ideología sonora: Pauta pública y privada
Por José Noé Mercado
Publicado en el
periódico De Largo Aliento.
Número 3, mayo
de 2014.
Yuri Temirkanov considera
que las mujeres no pueden ni deben dirigir orquestas porque es fisiológicamente
imposible. Esto ha desatado la vieja discusión sobre el arte y la bandera
ideológica del artista.
La añeja discusión sobre el artista y su bandera ideológica o sus
simples opiniones y preferencias personales recientemente ha cobrado vigencia
con algunas afamadas figuras del mundo musical y operístico. Y con la visita a
Bellas Artes de la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo dirigida por Yuri
Temirkanov -los pasados 8 y 9 de marzo-, la controversia también llegó a
nuestro país.
El concertador ruso de 75 años de edad declaró en la conferencia
de prensa a propósito de sus presentaciones en México que las mujeres no pueden
ni deben dirigir porque “fisiológicamente no van con ese oficio”. La opinión,
que desde luego nada tiene qué ver con su calidad musical, de inmediato fue considerada
en redes sociales como misógina y se sumó al dossier del músico que en
días pasados también fue increpado en San Francisco por su cercanía al régimen
del presidente Vladimir Putin y su política antigay.
Una de las voces que reaccionaron con mayor fuerza fue la de la
directora de orquesta mexicana Alondra de la Parra, quien escribió en Twitter,
con mención a las cuentas del Conaculta, el INBA y el Palacio de Bellas Artes:
“Amigos mexicanos queridos: yo sabía de Yuri Temirkanov y sus
absurdos comentarios desde hace ya varios meses. Pero entiendo que estará hoy
en el Palacio de Bellas Artes. Esto sí me parece absurdo, que las autoridades
culturales apoyen a alguien que se expresa así de las mujeres. Que el señor
tenga su opinión arcaica es una cosa, que la exprese públicamente es
impactante, pero que se invite al Palacio con todos los honores es de dar
vergüenza. Ésa es mi opinión. Feliz día de la Mujer. Hay muchos directores
admirables de talla internacional, fantásticos (hombres), a quienes invitar a
nuestro país, como para que inviten al misógino #1 de la música clásica, y para
colmo en el Día Internacional de la Mujer”.
La postura de De La Parra fue apoyada por un sector del ambiente
musical mexicano y de hecho algunos medios impresos hicieron eco de sus
palabras. Pero otro significativo grupo de melómanos y colaboradores de la
prensa no sólo apoyó el derecho de Temirkanov de expresar lo que desee, sino
que coincidieron con él y aprovecharon para cuestionar la carrera, los méritos
y el nivel artístico de la directora.
Otros artistas internacionales allegados al régimen del presidente
ruso son la reconocida soprano Anna Netrebko y el director de orquesta Valery
Gergiev, también cuestionados por grupos activistas que incluso, en septiembre
de 2013, llegaron en masa a la velada inaugural de la temporada del
Metropolitan Opera House de Nueva York. “Putin, abandona tu guerra contra los gays rusos” y “Netrebko,
Gergiev: su silencio está matando a los gays rusos”, fueron algunas de las
consignas gritadas antes de la función de la ópera Eugene Onegin de
Piotr Ilich Chaikovski (documentado homosexual, aunque ahora el gobierno de
Putin pretende demostrar lo contrario), que los directivos de la casa
lírica se negaron a dedicar a la defensa de los derechos homosexuales, como los
grupos contrarios a las políticas homófobas de Putin habían solicitado, por
considerar que su programación artística no es el foro adecuado para dirimir
estas cuestiones.
A otro ícono de la música clásica contemporánea internacional y
del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela,
el director barquisimetano Gustavo Dudamel, se le ha recriminado por su
participación en los festejos por el Día de la Juventud organizados por el
gobierno chavista, que al mismo tiempo violentaba las protestas sociales en su
contra en las calles de Venezuela.
En una carta abierta publicada a inicios de febrero, la pianista
Gabriela Montero se dirigió a Dudamel. Le dijo que Venezuela se hunde cívica,
política y moralmente: “Gustavo: tienes razón en enfocar tu energía creativa en
esa bella flor de música y juventud, y nadie puede negar que has aportado
alegría y vitalidad a la música clásica a nivel nacional e internacional. Yo
soy la primera en felicitarte por ello, pero te equivocas en ignorar el oasis
tóxico en el cual se encuentra esa solitaria flor, a punto de morir y de
asfixiarse, consumida por la putrefacción que la rodea. ¿Hasta cuándo seguirás
ciego a la lamentable realidad de tu país?”.
Dudamel respondió el 13 de febrero con una breve carta enviada a El
Universal de Caracas, que sólo despertó más críticas: “El 12 de febrero es
un día especial porque fue el día en que nació un proyecto que se ha convertido
en emblema y bandera de nuestro país en el mundo (...) Nuestra música
constituye el lenguaje universal de paz, por ello lamentamos los hechos
acontecidos el día de ayer (...) le decimos un no rotundo a la violencia y un
sí contundente a la paz”.
Sobre este asunto, el crítico musical Ramón Jacques compartió su
punto de vista para De largo aliento:
—Los músicos y cantantes suelen asegurar que el hecho de convivir
diariamente con el arte sonoro y el trabajo de los grandes compositores del
pasado los humaniza, los sensibiliza y los convierte automáticamente en una
suerte de intelectuales que pueden opinar, dar consejos, criticar y hablar
sobre una variedad de temas, de los que en muchas ocasiones no tienen el menor
conocimiento. Sin embargo, el hecho de ser personas públicas libres de
expresarse en diversos medios, les otorga una responsabilidad social y moral
hacia su público, los valores de la cultura que tanto defienden, y sobre todo
la sociedad, su público y su país.
“Ante diversos cuestionamientos y la posibilidad de pronunciarse
de una manera enfática y responsable, utilizando su privilegio de humanista,
Gustavo Dudamel optó por privilegiar sus intereses volteando la cara a los
hechos y emitió un escueto y poco comprometido comunicado. ¿Dónde quedaron sus
principios de artista, pensador e intelectual? Con eso se demuestra que ante
todo van los intereses personales, y que en la oportunidad que tenía por
comportarse como humanista terminó por hacerlo como un simple y vulgar humano”,
finalizó el entrevistado Ramón Jacques.
El crítico musical y clarinetista Iván Martínez subraya también en
entrevista que “no hay que olvidar que la relación del arte con el poder
siempre ha existido; con el poder político, económico, religioso, militar. La
relación es inherente dada la naturaleza de nuestro quehacer: sin mecenazgo no
hay arte”.
La diferencia a analizar en cada ejemplo particular, señala
Martínez, “radica en cómo y por qué cada artista toma las decisiones y
posiciones que asume. Y aquí hay que decir que hasta el silencio es una toma de
posición. Ahora, cada caso es diferente y no se puede juzgar de la misma
manera: no es lo mismo la posición y el entorno que enfrentan Anna Netrebko y
Valery Gergiev, que el de Gustavo Dudamel frente a la dictadura venezolana, o
el amplio grupo de artistas ingleses que se pronunció recientemente contra el
gobierno de Vladimir Putin. Y ni cabe mencionar el contexto en el que figuras
como Wilhelm Furtwängler o Arturo Toscanini se enfrentaron a los tiranos de su
tiempo. Como críticos tenemos un deber, que va acompañado por el que tenemos
como ciudadanos de una parte del mundo con mayores libertades; es parte de
nuestra humanidad”.
Estas temáticas, aunque recientes y actualizadas, no son nuevas.
Numerosos artistas a lo largo de la historia han preferido participar de la
vida pública sólo a través de su obra, manteniendo sus preferencias ideológicas
en el ámbito privado.
Algunos otros incursionan vigorosamente en la discusión política y
social y a veces se convierten en valiosos e imprescindibles símbolos
colectivos. Pero no es raro que muchos sirvan para la legitimación de
variopintos regímenes que los proyectan como lujosas insignias
propagandísticas.
A veces el talento artístico, si es suficiente, puede disociarse
de las creencias o militancias personales de quienes lo poseen. En otras no y
la obra creada simplemente se convierte en panfleto del poder en turno, muy
lejos de aquel ideal platónico de que el arte debería perseguir no sólo lo
bello (lo estético), sino también lo bueno (lo ético). Y es que no pocos se
conforman con lo primero.
KATIA KABANOVA EN EL TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO DE CHILE
Foto: Patricio Melo
Joel Poblete
Katia Kabanova, de Leoš Janáček. Teatro Municipal de
Santiago (Chile), funciones entre el 02 y el 12 de mayo. Intérpretes: Dina
Kuznetsova (Katia Kabanova), Susanne Resmark (Kabanija), Steven Ebel (Boris),
Richard Cox (Tijon), Tansel Akzeybek (Kudriash), Evelyn Ramírez (Varvara),
Alexander Teliga (Dikoi), Claudia Lepe (Glasha), David Gáez (Kuliguin), Lina
Escobedo (Feklusha). Orquesta Filarmónica de Santiago, dirigida por
Konstantin Chudovsky. Coro del Teatro Municipal, dirigido por Jorge Klastornik.
Director de escena: Pablo Larraín. Escenografía: Pablo Núñez. Iluminación: José
Luis Fiorruccio. Dirección de arte y diseño digital: Cristián Jofré. Vestuario:
Monserrat Catalá. Coreografía: Jose Vidal.
Sin
dejar de lado los títulos más populares, desde la década pasada las temporadas
líricas del Teatro Municipal de Santiago han estado ofreciendo al público la
posibilidad de conocer y apreciar aún más el repertorio del siglo XX, a través
del estreno en Chile de algunas de las óperas más significativas de la pasada
centuria, como la primera versión escénica en ese país de Wozzeck de
Berg en 2000, y los estrenos locales de Peter Grimes (2004), Diálogos
de carmelitas (2005), La vuelta de tuerca (2006), El
castillo de Barba Azul (2008), Lady Macbeth de Mtsensk (2009), Ariadna
en Naxos (2011) y el año pasado, en el marco del centenario del
nacimiento de Britten, Billy Budd.
Y
siendo el checo Leoš Janáček uno de los autores más importantes e
influyentes del siglo pasado en el terreno operístico, además de ser un
compositor cuyo legado ha sido cada vez más valorado mundialmente en las
últimas décadas, ya era tiempo de llevar a escena otra obra suya, luego del
debut en ese escenario en 1998 de una memorable producción de su drama Jenufa,
la primera vez que se montaba una ópera checa en Chile. Por eso había muchas
expectativas ante el estreno de Katia Kabanova, partitura que
inauguró la temporada lírica 2014 del Municipal. Y la expectación era aún mayor
porque en esta ocasión se contaría con el debut como director de escena en
ópera del cineasta chileno Pablo Larraín,
reconocido a nivel internacional por títulos estrenados mundialmente en el
Festival de Cannes, como Tony Manero y el primer film chileno
nominado al Oscar, No, y quien además hace pocas semanas debutó
también como director teatral, con la obra Acceso.
Basada
en la famosa obra teatral rusa de Alexander Ostrovsky, La tormenta,
esta ópera tuvo su debut mundial en 1921, y se centra en la soñadora e
ingenua joven que encuentra en el adulterio la única forma de huir -al menos
temporalmente- de la opresión de un matrimonio infeliz por culpa de su
pusilánime esposo y una implacable suegra; este drama podría ser convencional y
predecible, pero se hace conmovedor y desgarrador gracias a la expresiva música
de Janáček, llena de detalles que exigen una audición concentrada y
comprometida a lo largo de sus menos de dos horas de duración. Pudimos asistir
al estreno y a otra de las cinco funciones programadas, y juzgando por los
efusivos aplausos que brindó el público, los resultados fueron positivos,
aunque no se puede dejar de señalar que no todos los elementos de la producción
convencieron por completo, en particular lo escénico.
Ópera
exigente e intensa, a menudo tensa y dolorosa y por momentos también lírica y
poética, Katia Kabanova es un drama que demanda una estrecha
fusión entre lo musical y lo teatral, y ese balance no siempre funcionó del
todo en este montaje. Un escenario levantado y que en ocasiones se
iluminaba desde abajo (escenografía de Pablo
Núñez) fue la plataforma en la que se movían los personajes, bien
caracterizados en lo físico -muy logrado el vestuario de Monserrat Catalá- e iluminados por el habitualmente sólido José Luis Fiorruccio, quien consiguió
apoyar muy bien la atmósfera de algunas escenas, aunque algunos cambios fueron
muy bruscos y abruptos y las tonalidades rojas que al parecer subrayaban la
pasión fueron a ratos demasiado literales. En los desplazamientos faltó mayor
convicción, así como en la interacción y movimientos de los personajes, en sus
entradas y salidas; algunos convencieron más que otros, aunque además del
mérito del director de escena, eso dependió también en buena medida de las
habilidades y recursos actorales con los que contaba cada cantante.
Hay
que reconocer que en su debut en el género operístico, Larraín fue en general
muy respetuoso con el argumento y sus motivos (algunas pequeñas licencias no
fueron desafortunadas o gratuitas), por lo que si alguien esperaba algo muy
rupturista, no fue el caso; el régisseur desarrolló bien el tono de la obra
-incluyendo los ocasionales toques de humor-, aprovechando la fluidez y
ritmo que tiene, pero le faltó mayor profundidad y manejo teatral para hacer
que un drama en apariencia tan tradicional y cliché logre remecer al espectador
más allá de la magnífica partitura de Janáček. En especial en la última
escena, a la que le faltó aún más potencia emocional.
Es
muy meritorio el aporte de las bellas y elaboradas imágenes que se proyectan
permanentemente en cinco de las seis escenas de la obra que transcurren en
exteriores, dándole un aspecto cinematográfico al montaje como un paisaje que
refleja el conflicto interno de los personajes, en especial con la presencia
fundamental del río Volga, cuyas aguas sellarán el desenlace; no era primera
vez que se usan proyecciones visuales en el Teatro Municipal, ya que es una
tendencia que han estado ocupado cada vez más directores de escena en los
últimos años, pero estás imágenes tenían un aspecto muy real y convincente,
y gracias a este aporte visual (la dirección de arte y el diseño digital
son responsabilidad de Cristián Jofré),
la naturaleza está así muy presente en la puesta en escena de Larraín, y en ese
sentido el cuadro mejor logrado fue el que transcurre en el exterior de un
bosque y dejó en suspenso la acción cuando llegó el intermedio de la
función.
Esta
conexión con lo natural también se acentuó con los movimientos
coreográficos que Jose Vidal desarrolló
con un grupo de bailarines con cabezas y cuernos de ciervo, presentes al inicio
y cierre de la obra, y además en los interludios musicales que unían distintas
escenas; un recurso atractivo pero cuya eficacia variará según la perspectiva
de cada espectador. En general, quedó la sensación de que en lo teatral no
se sacó todo el partido a la obra.
Mucho
mejor se desarrolló lo musical, aunque también con reparos. La dirección del
titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago, el ruso Konstantin Chudovsky (quien también debutaba en esta obra), estuvo
atenta a los muchos cambios de ritmo, atmósfera e intensidad que exige la
partitura, pero por momentos el balance entre el foso de la orquesta y las
voces de los cantantes no fue el ideal y algunos de los intérpretes no se
escucharon bien, algo que puede deberse al volumen y proyección de las voces de
cada uno, pero también a la masa orquestal que los tapaba.
Interpretando
a la sufrida protagonista, la soprano rusa Dina
Kuznetsova debutó en Chile y en lo actoral consiguió transmitir la
alienación y creciente desamparo de su personaje; en el estreno le faltó aún
más fuerza y convicción teatral en sus escenas solistas, así como potencia
vocal, pero en la otra función que pudimos ver pudo lucir un atractivo y contundente
material, una voz bella y bien proyectada. Eso sí, no le ayudó mucho el apenas
discreto aporte del tenor estadounidense Steven
Ebel como su amante Boris, quien además de escucharse muy poco con su voz
de tenor lírico bien timbrada pero de reducido volumen, tuvo una actuación muy
débil, simple y rígida.
Quien
sí destacó especialmente fue la Kabanija de la mezzosoprano sueca Susanne Resmark, quien regresó a Chile
-tras su sólida Clitemnestra de 2010 en la Elektra de Strauss
que el Municipal debió presentar en el Teatro Escuela de Carabineros al
trasladar su temporada lírica por el terremoto que sufrió el país ese año- y
fue todo lo dominante e inflexible que exige el rol, muy bien cantado e
interpretado en lo teatral. Su hijo, Tijon, fue correctamente encarnado por el
tenor estadounidense Richard Cox
(quien ya cantara en los estrenos en Chile de Lady Macbeth de Mtsensk y Ariadna
en Naxos). Y ya sea porque sus personajes son los únicos que aportan un
poco de luz y esperanza en medio del drama, o simplemente porque ambos cantaron
y actuaron muy bien, se lucieron especialmente el tenor turco Tansel Akzeybek y la mezzosoprano
chilena Evelyn Ramírez, encarnando
respectivamente a Kudriash y Varvara, la joven y encantadora pareja que sirve
de contrapunto al atormentado amor adúltero de Katia y Boris. También fue
convincente el tosco y sonoro Dikoi del bajo polaco Alexander Teliga (quien ya ha cantado antes en el Municipal, en Lady
Macbeth de Mtsensk y Boris Godunov), y estuvieron bien en
sus breves roles secundarios los chilenos David
Gáez, Claudia Lepe y Lina Escobedo,
así como el Coro del teatro que dirige Jorge
Klastornik, en su fugaz intervención.
Thursday, May 8, 2014
Los Pescadores de Perlas de Bizet en Módena
Foto: Teatro Comunale di Modena
Renzo Bellardone
Para vivir y
sobrevivir entre las olas de la intemperie a las la vida inevitablemente nos
enfrenta, el género humano necesita de fantasía, de ilusiones imaginarias, de
historias imposibles pero con final feliz. Los Pescadores de Perlas se insertan
justamente en esas paredes mentales que se cierran para ofrecer una vía de
evasión y un ilusorio mundo fantástico, y entre mitos y fantasía en una difícil
realidad es como se desarrolla la trama de la ópera de Georges Bizet. El texto no es particularmente lirico, pero
en compensación, la partitura es increíblemente bella y rica de tonalidades
poéticas y dolorosas vibraciones La lectura que fue conservada en su totalidad
en la puesta escénica de fin siècle para
abrirse a un nuevo mundo. Patrick
Fournillier propuso una lectura armoniosa, lineal y homogénea, siguiendo la
filosofía madre de la ópera. La puesta en escena de Giorgio Ricchelli fue simple y eficaz a través de insertar algunos
elementos escénicos distintivos y claramente individuales. La dirección de
Fabio Sparvoli creó movimientos fieles a la idea primaria de la ópera
distinguiendo la vida real de la imaginaria. El ballet dirigido por Annarita
Pascualli fue sobre la misma longitud de onda con movimientos de danzas tribales
y una sinuosidad soñadora en el imaginario colectivo. Filológicos y ricos
fueron los vestuarios de Alessandra
Torella. Martino Faggiani fue el director del protagonista coro del Teatro
Regio de Parma, apreciado en otras producciones como Payasos, tanto por su
claridad coral como por la búsqueda de coloridas emociones. Muy bello fue el
dueto y el terceto de llenaron de estrellas la línea y el claro fraseo de los
intérpretes. Frescos y envueltos los intérpretes, infundieron delicadeza y
vigor a los sentimientos de amor, casi fraterno, y a las pasiones de
sentimientos, y de carne a la traición y al perdón que caracterizan la obra. En
Módena el personaje de Nadir fue encomendado al joven tenor mexicano Jesús León quien ofreció una prueba de
calidad, apreciada por un público que tiene la voz de Pavarotti en el
corazón. En particular en el aria “Je
crois entendre” el resultado fue límpido, diamantino logrando a infundir gran
sentimiento participativo y comunicativo. Leila fue interpretada por Nino
Machaidze con limpio y rotundo cuerpo vocal, con interesante dúctil agilidad y
segura y brillante emisión sobre una grata homogeneidad linear. Luca dall’Amico fue el bajo que dio voz
al sacerdote Nourabad, que no es muy larga pero lo suficiente para externar
profundidad en su timbre. Zurga fue el imponente (en físico y voz) Vincenzo Taormina quien realizó el
papel con gran atención vocal y prestancia de actoral. El grato color bronceado
de su voz se redondeó en los momentos de tierno sentimiento y delineó autoridad
en la escena de celos. Fuerte presencia escénica que encontró exaltación al
final cuando se encontró solo sobre el escenario, rico por el perdón concedido.
¡La música vence siempre!
Sunday, May 4, 2014
El Barbero de Sevilla en el Teatro Colón de Buenos Aires
Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires
Dr. Alberto Leal
Estrenada en 1816, El Barbero de Sevilla
es sin dudas la opera bufa por excelencia y siempre es un placer volver a
disfrutarla. Mi primera duda es, si el Teatro Colón es el ámbito
ideal para que un coreógrafo, en este caso mi admirado Mauricio Wainrot – quien
generó coreografías excelente como “Un Tranvía llamado deseo”- realice sus
primeros “palotes” en el mundo de la ópera…En realidad me encuentro con tantos
puntos objetables que trataré de resumir mi experiencia con esta versión.
El Director Miguel Ángel Gómez Martínez, a quien
he visto dirigir Tosca y diversos conciertos no parece sentirse cómodo en este
repertorio. Con tiempos lentos, sin gracia ni chispa su versión fue sin dudas
muy aburrida. Cosa que afectó al espectáculo como un todo. Solo es de reconocer
que mantuvo siempre el balance foso y escenario, muy valioso para un elenco en
el que las grandes voces no abundaban.
Poco contribuyó la puesta, al brindar en el
momento de la obertura un espectáculo digno de Disney, con “Campanita” incluida
en forma de Cupido, un numeroso número de bailarines con una pobre coreografía,
que fue repetitivo a lo largo de la representación. Espectáculo coreográfico u
ópera? La Orquesta respondió de
manera correcta, pero el tema de los lánguidos tiempos fue insalvable. Correcto
el Coro Estable. Debatiéndose
entre ballet y ópera, la puesta de Mauricio Wainrot, aunque en “época” fue en
la primera parte un disparate en todo sentido. Procesión, vírgenes, toreros y
gitanos por doquier, etc, etc. Que nunca respetaron las arias y las escenas de
conjunto bailando y distrayendo el trabajo de los cantantes. Mejoró en la
segunda parte, con una más positiva marcación de los cantantes, pero la suerte
de la puesta ya estaba echada. Graciela
Galán diseño una escenografía interesante y práctica, con frecuente uso del
escenario giratorio. Otro tema fue el vestuario, pareció desconocer que no
puede poner a todo el elenco vestido de gitanos – inclusive a Rosina. En la
época en que transcurre la acción no se puede confundir y vestir a todos los
personajes con bailadores de flamenco, incluyendo todo el elenco femenino con
bata de cola. El hermoso vestuario de Rosina está más acorde con la siempre
recordada “Lola Flores” que con una señorita de la burguesía como era Rosina.
Volviendo al abundante trabajo coreográfico,
nunca presentó momentos interesantes ni tampoco talento y disciplina en los
bailarines. En la función que
asistí el día 30 de Abril, mucha gente se retiró luego del primer acto.
No tiene sentido explayarse puntualmente en más
detalles. Sin dudas los lectores ya tendrán en claro mi posición y poco
aportaría un rosario de detalles que considero erróneos. Vamos ahora
a los cantantes.
Con un elenco en general italiano de segundo o tercer nivel,
el gran triunfador de la noche y quien se llevó los máximos aplausos fue Carlo
Lepore. Cantando con buena voz,
sin problemas aparentes, fue el único del elenco en brindar un auténtico
personaje cómico como pretendió Rossini. Posee muy buenos recursos actorales y
mantuvo siempre un muy buen equilibrio con la orquesta, llevándose los mayores
aplausos de la noche. La mezzo
Marina Comparato posee un agradable timbre de voz, tiene una considerable
habilidad para la coloratura rápida y fue correcta como actriz. Su sector agudo
sonó por momentos tirante y su volumen, aunque no importante, se pudo escuchar
sin problemas. Más
chispa en su actuación y más matices en su canto hubieran mejorado
sensiblemente su
prestación. Mario Cassi, mostró un
centro opaco y un grave poco audible, contra esto sus agudos son emitidos con
gran facilidad y volumen, aunque no mantiene el color del resto de la tesitura. Como
personaje no aportó demasiado. Marco
Spotti posee una voz de bajo cantante de considerable volumen, pareja en toda
la extensión, pero tal vez graves más rotundos son exigidos para el rol.
Modesto como actor, gravitó poco en la representación. El esperado debut del tenor argentino Juan Francisco
Gatell, de interesante carrera en Europa, tuvo luces y sombras. Posee un timbre
agradable, canta con perfecta afinación y no presentan problema alguno las
coloraturas. Pero su voz carece, por el momento de un volumen adecuado para un
Teatro de las dimensiones del Colón. Lo ideal para el rol del Conde es una voz
con más punta y armónicos, que Gatell no posee. Actuó muy suelto y con buena
figura, aunque deslucido con una peluca que no le sienta. Muy buena actuación de Fernando Grassi y buena
prestación de Patricia González, muy bien actuada, pero con un sector agudo
algo tirante. En definitiva, un
Barbero para olvidar rápidamente. El Colón tiene un Instituto de Arte donde
forma regisseurs hace muchísimos años. ¿No hubiera sido más lógico contratar a
alguno de ellos y no a un coreógrafo sin experiencia? Solo las autoridades del
Teatro tendrán su explicación.
Intervista Guido Maria Guida
Foto: Guido Maria Guida
Renzo Bellardone
Gentilissimo Maestro Guida
Dopo aver ascoltato la sua ultima
direzione presso la Sala del
Conservatorio di Torino con l’Accademia Corale Stefano Tempia, son rimasto
talmente soddisfatto che mi è sorto il desiderio di porle qualche domanda. Lei ha diretto famose orchestre e celeberrimi cantanti; quali diverse emozioni le suscitano la
direzione della sola orchestra e dell’orchestra più il canto?
Dirigere un'orchestra è sempre una
grande emozione, a maggior ragione quando il tessuto sinfonico viene completato
da una melodia vocale o da un contrappunto corale: il direttore viene investito
da vibrazioni indescrivibili
Quando dirige un’orchestra di giovani, lei ha
un gesto particolare che fa intuire il suo desiderio di far crescere i giovani
musicisti: è così ?
Con un'orchestra di consumata esperienza
il direttore può concedersi “virtuosismi” gestuali purché non siano fini a sé
stessi e soprattutto che siano espressivi. Con un'orchestra giovanile il gesto
deve essere ancora più chiaro in modo da compensare l'eventuale inesperienza
degli orchestrali in erba. Voglio sottolineare tuttavia due cose
importanti: al giorno d'oggi,
generalmente, i giovani hanno un livello
di competenza e preparazione tali da non
essere troppo lontani da colleghi più anziani ed esperti; seconda cosa, la
tecnica direttoriale deve essere sempre al servizio della musica e
dell'orchestra senza nulla concedere ad inutili estetismi buoni solo per le
signore della prima fila. Ovviamente i giovani vanno guidati con precisione,
cura e intelligenza
Conosciuto ed affermato a livello
internazionale, ha riscosso particolare successo in Messico e dal 1996 al 1998
è stato direttore principale dell’ Opera di Bellas Artes a Città del Messico:
quali ricordi e quali desideri ha nei confronti di quella terra?
Sento grande amore per quella terra e
per i messicani, provo gratitudine per
tutto l'affetto, collaborazione e dedizione che in Messico ho incontrato. Con
l'Orchestra dell'Opera di Bellas Artes ho vissuto momenti di autentica magia ed
emozione per tutte le produzioni che ho fatto in quel Teatro (forse più di 30,
ho perso il conto); ma non posso dimenticare altre Orchestre con cui ho
condiviso momenti importanti, penso alla Filarmonica di Città del Messico,
all'OFUNAM, all'Orchestra di Xalapa che adoro, alla Filarmonica di Guadalajara
per la quale sento un particolare affetto, senza dimenticare la prima Orchestra
che ho diretto in Messico per il Festival Internacional Cervantino, ossia
l'Orchestra di Guanjuato. Recentemente ho collaborato con due altre Orchestre
che mi hanno appassionato, la Sinfonica di Monterrey e quella di Culiacan. Il
desiderio più intenso che sento è quello di poter continuare a lavorare in quel
paese, magari potendo accettare in futuro qualche direzione artistica. A parte
l'intenso periodo come direttore principale dell'Opera, negli anni recenti ho
diretto moltissimo in Messico, ma sempre come ospite. Ho ricevuto in svariati
casi la richiesta di presentare la mia candidatura come direttore artistico o
principale. Purtroppo non ho mai potuto garantire una continuità di presenza
necessaria a svolgere quel ruolo. Chissà, magari in futuro, se avrò meno
vincoli in Italia, potrò prendere in considerazione un'opportunità di questo
tipo, cosa che mi affascina.
Fino
al 1994 ha lavorato con l’indimenticabile Giuseppe Sinopoli: cosa è rimasto di quel momento che immagino
proficuo?
'E rimasto ovviamente moltissimo: nei 12
anni di apprendistato e collaborazione con lui ho potuto imparare tanto,
sperimentare me stesso, lavorare in realtà estremamente importanti e complesse
cimentandomi con esse, ho appreso come si debba lavorare con cantanti di rango
internazionale. Ho studiato con lui opere e repertorio sinfonico di quella
particolare area culturale in cui, credo, mi sono abbastanza specializzato,
ossia quella che comprende il classicismo viennese per giungere al '900 storico
e al repertorio contemporaneo, passando per quegli autori che prediligo, ossia
Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Bruckner, Strauss, Berg, Wagner. Ho un
ricordo indelebile dei quegli otto anni trascorsi con lui nel Teatro che più
amo, ossia quello di Bayreuth. Rimane anche la memoria di momenti molti intensi
trascorsi insieme, durante le fasi salienti della sua ascesa nel mondo
musicale. Permane anche una notevole malinconia per la sua mancanza.
Se permette concluderei con una domanda
scherzosa: preferisce il dolce o il salato? Ovvero preferisce dirigere musica
di repertorio o musica pressoché sconosciute al grande pubblico, come la Messa
di Shumann recentemente proposta, o addirittura delle prime
esecuzioni?
Amo
il dolce il salato! Un direttore
d'orchestra non può che adorare il repertorio consolidato, tuttavia è obbligo
del musicista, dell'intellettuale, dell'operatore culturale, svelare al
pubblico capolavori coperti dall'oblio. Dal 2009 sono il direttore artistico
dell'Accademia Corale “Stefano Tempia” di Torino, la più antica istituzione
corale italiana fondata nel 1875 dal musicista
omonimo, che coraggiosamente, in quegli anni in cui la cultura musicale
a Torino e in Italia era scarsa, ha impresso una linea artistica volta alla
valorizzazione di capolavori inediti in quel periodo: ad esempio grazie alla
“Stefano Tempia” è stata eseguita la “prima assoluta” torinese della IX
sinfonia di Beethoven e del Judas Maccabeus di Haendel. D'accordo col direttivo
della mia associazione ho voluto e voglio cogliere tale importante eredità.
Quel capolavoro della Messa di Schumann recentemente fatta è l'ultimo esempio
tangibile, però tante altre rare opere sinfonico-corali sono state eseguite durante la mia gestione: per citarne
alcune, il melologo di Mendelssohn “Edipo a Colono” su testo di Sofocle,
“Utrecht Te Deum” e “Utrecht Jubilate” di Haendel, il “Magnificat” di Berio,alcuni brani sacri
di Mozart, Mottetti di Bruckner. Nella prossima stagione concertistica
presenteremo altre rarità di pregio .
La ringrazio per la cortesia con cui ha
accettato e risposto a questa intervista e se permette le faccio un “in bocca
la lupo” per altre belle e toccanti direzioni. Grazie
Saturday, May 3, 2014
Les Troyens de Berlioz en el Teatro alla Scala de Milán
Foto: Brescia&Amisano
Massimo Viazzo
Les Troyens llegó a la Scala con un
montaje coproducido con el Covent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena y
la Ópera de San Francisco firmado por David McVicar, una producción que
satisfizo sobre todo al público (la mejor parte) que desea lecturas escénicas
claras, lineales, inmediatas, sin actualizaciones, provocaciones o sorpresas
dramatúrgicas. Por lo tanto, en el escenario –una escena convexa, oscura y de
fierro representaba la ciudad de Troya en la primera parte del espectáculo,
mientras que Cartago era una ciudad en miniatura en el centro del escenario
rodeada de tribunas cóncavas iluminadas por una luz que captaba los colores
típicos del desierto africano, con todo aquello que se esperaba, incluido un
grandioso caballo de Troya, una suerte de robot gigantesco metálico construido
con tornillos y engranajes que amenazaba en la parte final de La prise de Troie. Fantástica estuvo la
concertación de Antonio Pappano que logró dar una extraordinaria unidad
dramática a una partitura compleja y gigantesca. La orquesta del Teatro alla
Scala sonó compacta y homogénea con una búsqueda constantes del mejor fraseo y
sin ningún sedimento técnico. El coro,
verdadero protagonista, estuvo sensacional, perfecto en la entonación y muy
atento a los pasajes más rápidos, siempre en sincronía. Notable estuvo también el trió de
protagonistas con un Gregory Kunde que supo interpretar a un arrogante y feroz
Enea dándole una voz robusta, centellante en los agudos y siempre vigorosa.
Anna Caterina Antonacci dio voz y cuerpo a una memorable Cassandra por
profundidad expresiva con una voz de timbre fascinante y solido en cada
registro. También gustó Daniela Barcellona por el cuidado en la emisión y por
una voz segura que pareció apropiada para expresar la exaltación y los
abatimientos amorosos de la reina cartaginés.
Del resto del apreciable elenco también estuvo el Narbal de Giacomo
Prestia, el Ascanio de Paolo Giardina, así como Alexandre Duhamel en el papel
de Panteo y Paolo Fanale quien cantó con elegancia y bravura la bellísima canción del marinero Hyla del quinto
acto. Al final ovaciones para todos.
Thursday, May 1, 2014
Les Troyens - Teatro alla Scala, Milano
Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano
Massimo Viazzo
Les Troyens approda alla Scala in un
allestimento coprodotto con il Covent Garden di Londra, la Wiener Staatsoper e
la San Francisco Opera firmato da David McVicar, un allestimento che ha
accontentato soprattutto quella parte del pubblico (la parte maggiore) che
desidera letture registiche chiare, lineari, immediate, senza attualizzazioni,
provocazioni, né sorprese drammaturgiche. Quindi in scena – una scena convessa,
buia e ferrigna rappresentava la città di Troia nella prima parte dello
spettacolo, mentre Cartagine era una città in miniatura al centro del
palcoscenico circondata da spalti concavi illuminati da una luce che riprendeva
i colori tipici del deserto africano – c’era tutto quello che ci si aspettava,
compreso un grandioso cavallo di Troia, sorta di gigantesco automa metallico
costituito da bulloni e ingranaggi che incombeva nella parte finale de La prise de Troie. Fantastica la concertazione di Antonio Pappano che è riuscito a dare una
straordinaria unità drammatica ad una partitura complessa e gigantesca.
L’Orchestra del Teatro alla Scala ha suonato compatta e omogenea con una
ricerca costante del fraseggio migliore e senza alcun cedimento tecnico. Il Coro, vero protagonista, è stato sensazionale,
perfetto nell’intonazione e attentissimo ai passaggi più rapidi, sempre ben in
sincrono. Notevole anche il trio dei protagonisti con un Gregory Kunde che ha
saputo interpretare un Enea spavaldo e fiero donandogli una voce robusta,
scintillante negli acuti e sempre vigorosa. Anna Caterina Antonacci ha dato
voce e corpo ad una Cassandra memorabile per profondità espressiva con una voce
timbricamente affascinante e salda in ogni registro. E anche Daniela Barcellona
è piaciuta per la cura dell’emissione e per una vocalità sicura che è parsa appropriata
ad esprimere le esaltazioni e gli abbattimenti amorosi della regina
cartaginese. Del resto del cast apprezzabili anche il Narbal di Giacomo
Prestia, l’Ascanio di Paola Giardina, Alexandre Duhamel nei panni di Panteo e
Paolo Fanale che ha cantato con eleganza e bravura la bellissima Canzone del marinaio Hyla del quinto
atto. Ovazioni per tutti alla fine!
Monday, April 28, 2014
Javier Camarena triunfa en el Metropolitan de Nueva York
La noche del viernes 25 de abril del 2014, el tenor Javier Camarena se convirtió en el tercer cantante y el primer mexicano en realizar un encore en el Metropolitan Opera House (Met), desde la segunda mitad del siglo 20. Ante la ovación que el público brindara al mexicano en el estreno, Peter Gelb, gerente general del Met, autorizó al director de la orquesta a repetir una pieza de La Cenerentola (La Cenicienta) de Rossini para corresponder a la audiencia, si así lo consideraba, en la función del 25 de abril. Y así fue. Durante la interpretación de su aria del segundo acto, "Si, ritrovarla io giuro", el público brindó a Camarena en su papel de Don Ramiro una prolongada ovación de pie. El tenor mexicano volvió al escenario, agradeció a la audiencia y, por instrucción del director Fabio Luisi, cantó de nuevo. "Yo estaba esperando porque la última vez fue muy largo el aplauso y yo estaba tras bambalinas tratando de pensar: '¿Qué hago ? ¿Me regreso o me quedo? ¿Qué va a pasar?'", dijo emocionado Camarena al diario The New York Times. El Met afirmó que las únicas repeticiones de aria en presentaciones de óperas completas en la Ópera Metropolitana estuvieron a cargo de Luciano Pavarotti en Tosca, de Puccini, en 1994; y el tenor Juan Diego Flórez con obras de Donizetti: La Fille du Regiment (La Hija del Regimiento), en 2008, así como cuando interpretó L'Elisir d'Amore (El Elíxir del Amor), en 2012.
Tuesday, April 22, 2014
Concierto 1 de la Temporada 2 de la orquesta OFUNAM de México
Foto: Música UNAM
Concierto de la OFUNAM, primer concierto Segunda
Temporada 2014. Obras de Alfonso Elías, Paul Dukas, Carl María von Weber, Richard
Strauss, Emmanuel Chabrier. Orquesta Filarmónica de la UNAM. Director invitado:
Lanfranco Marcelletti. Solista: Rodek Raborák. Sala Netzahualcóyotl del Centro
Cultural Universitario, UNAM México D.F.
12 de abril del 2014.
La OFUNAM (Orquesta
Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México) fundada en 1929 y
una de las orquestas más importantes de la Ciudad de México, inicio su segunda
temporada del 2014 con un variado e interesante programa centrado en la
interpretación de piezas para corno, para el que se contó con la presencia del
cornista checo Rodek Raborák. El concierto inició con el poema sinfónico Cacahuamilpa del compositor mexicano
Alfonso de Elías (1902-1984) una agradable pieza de catorce minutos de duración
estrenada en 1940, muy serena y melancólica en la interpretación de las
cuerdas, que hace alusión a un sitio de la geografía mexicana que en náhuatl
quiere decir –sembradío de cacao- y
donde se encuentran las grutas más grandes del país, en este caso el autor no
intentó describir las grutas si no las impresiones que causa conocer este
lugar. Raborák hizo su aparición con
la Villanelle, para corno y orquesta Paul Dukas (1865-1935), que es
una alegra y breve danza o canción rustica de un estilo muy clásico. De Carlo Maria Von Weber (1786-1826) se
interpretó su Concertino para corno y
orquesta en mi menor, J 188, en cuya pieza Raborák mostró virtuosísimo y
maestría en el manejo de su instrumento, con musicalidad muy grata en precisa
sincrónica entre la en la fusión entre
su instrumento y la sección de metales de la orquesta, particularmente en el
segundo movimiento, de tres, Andante con
moto en un estilo de tintes mozarteanos. En la segunda parte del concierto
se escuchó la Invitación a la Danza,
breve vals del propio Von Weber, una pieza extrovertida cuya orquestación fue
realizada por Héctor Berlioz para una representación de la ópera Der Freischütz en Paris en 1841, brillante pieza de estilo romántico,
bien interpretada por la orquesta. Una rareza fue escuchar el Concierto para corno y orquesta 1, en mi bemol
mayor, op.11 de Richard
Strauss o concierto para corno del bosque como la llamó el propio compositor,
de exuberante orquestación, un intercambio constante entre el corno solista con
la orquesta durante sus tres movimientos con un flujo continuo o legato unido a la melodía. El movimiento andante el más placido y contemplativo se escuchó con delicadeza en el corno
en un dialogo con las flautas, para concluir con un agil y expresivo movimiento
final. El concierto concluyó con España,
rapsodia de cargados ritmos de la música tradicional de ese país con cambiantes
ritmos, compuesta por Emmanuel Chabrier (1841-1894) la orquesta tuvo una
satisfactoria interpretación, aunque mayor dinámica hubiera hecho más brillante
la interpretación. En suma, se trato de un interesante programa conformado para
la ocasión y bajo la batuta segura e intensa del maestro brasileño Lanfranco
Marcelletti, actual director titular de una de la orquesta más antigua de
México, la Orquesta Sinfónica de Xalapa. RJ
Sunday, April 20, 2014
Un Ballo in Maschera – San Diego Opera
Foto: Ken Howard
RJ
La Ópera de San Diego ofreció una memorable
representación de un Ballo in Maschera de Verdi, obra que no había sido vista
en este escenario desde 1999. Presentada en su versión ambientada en Suecia todos los elementos estaban
dados para que fuera un exitoso montaje, escenografías opulentas, provenientes
de la Ópera de San Francisco, un sólido elenco de cantantes en papeles
principales y una segura conducción musical. Visualmente, las escenografías resultaron
ser muy estéticas, con apego a la trama y cuidada al último detalle en cada una
de las escenas como el salón del palacio donde ocurre el baile, las mascaras,
la morada de Ulrica, un campo solitario y oscuro, la casa de Anckarström.
Destacaron también por su belleza y vistosidad los elegantes vestuarios de
época concebidos por John Conklin
(Estos vestuarios fueron creados originalmente para una producción de 1977 en
San Francisco que encabezaron José Carreras y Karia Ricciarelli). De la
dirección de escena se encargó Lesley
Koening, quien hizo un trabajo directo y puntual para que la escena
transcurriera con fluidez, aunque quizás su única falla fueron los bailables y
coreografías que por momentos parecieron ser cursi y los cargados movimientos
del personaje de Oscar. En el foso, la San
Diego Symphony mostró suficientes argumentos musicales: como homogeneidad
en sus secciones de metales y cuerdas, dinamismo, buen gusto y sobretodo
sentimiento, que la alejo de la rigidez en la que incurren algunas orquesta
sinfónicas estadounidenses que aspiran a encontrar el sonido más óptimo y
perfecto. Se notó la mano segura y la pasión de un experimentado maestro como
lo es Massimo Zanetti, quien
transmitió emoción a los músicos y los guío de manera más que satisfactoria. Esta orquesta me hizo recordar inmediatamente
la presencia de Edoardo Müller y las gran cantidad de obras del repertorio
que aquí dirigió cuando era, hasta hace pocos años, el director musical del
teatro. En el elenco participaron la soprano búlgara Krassimira Stoyanova, quien en su debut local exhibió inteligencia
en escena para crear una creíble Amelia, conmovedora y pasional, y cuya voz
sonó más luminosa que nunca, firme y emitida con estable emisión y bien
timbrada. El tenor Piotr Beczala,
agradó por su canto preciso, y su timbre intenso y matizado, seguro en toda la
partitura. Pero su personificación en escena del personaje de Gustavo, fue rígida
e inexpresiva, sin convicción llegando a ser por momentos fastidiosa. Aris Argiris, barítono de notable
nivel, ofreció clase en su canto y morbidez en su línea vocal al ingrato
personaje de Anckarström. Stephanie
Blythe, muy en su papel de Ulrica, canto con una voz oscura y rica en
expresividad, y Kathleen Kim dio
vida a un fastidioso Oscar, de ágil y brillante voz. El resto de los cantantes tuvieron una
discreta participación con poco que mencionar, y el coro cumplió su
participación de manera correcta para completar esta función. Cabe señalar un hecho significativo, al final
de la ópera mientas caía la cortina Gustavo moría asesinado por las mano de Anckarström,
su mejor amigo: y tan solo tres días después la historia se repetiría en la
vida real, ya que la Ópera de San Diego, considerada entre los 10 mejores
teatros estadounidenses, moría también asesinada por la mano de su propio
director general y artístico desde 1983 el australiano, Ian Campbell (el Renato
Anckarström de San Diego) quien argumenta que la compañía no cuenta con los
medios económicos suficientes para mantenerse con vida y es mejor morir hoy con
dignidad que mas adelante con problemas. Lo cierto es que la compañía carece de
deudas y cuenta con el suficiente apoyo de la comunidad de San Diego para que
no desaparecer. Esta historia esta aun
en suspenso y se debe definir en las próximas meses, o quizás meses. Lo cierto
es que si revive la compañía, tendrá que ser con un director mas consiente de
los tiempos que se viven, con una visión más moderna y fresca, que no vea al
público con desdén y arrogancia desde lo alto de un pedestal y que no anteponga
sus intereses personales y gustos sobre los de la compañía.. To be continued………
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