Friday, May 16, 2014

San Diego Opera and Ian Campbell End Employment Relationship.

San Diego, CA - San Diego Opera announces that it and General Director and Artistic Director Ian D. Campbell and Deputy General Director Ann Spira Campbell have ended their formal association with each other.  The Opera acknowledges and thanks Ian and Ann for their dedication and contributions to the Opera over the past many years.  At the same time, the Opera also acknowledges that current differences with them need to be resolved.  Ian Campbell, Ann Spira Campbell and the Opera have agreed to try and resolve their differences in an amicable manner and no further comments will be made at this time.
  

Wednesday, May 14, 2014

La Italiana en Argel - Teatro Argentino de la Plata


Foto: Teatro Argentino de la Plata

Dr. Alberto Leal

Estrenada en el Teatro San Benetto de Venecia, el 22 de mayo de 1813 con gran éxito, tuvo un camino errático, olvidada por un buen tiempo, fue exhumada en 1919 por el Metropolitan. A partir de allí se convirtió en una de las óperas más representadas de Rossini. Me parece una buena elección del Teatro Argentino y además un gran placer ver que el querido teatro sigue con una temporada – por ahora – activa. El Maestro Silvio Viegas realizó un notable trabajo. Luego del comienzo de la obertura, con tiempos algo lentos, su trabajo cambió imprimiendo un carácter totalmente Rossiniano, excelentes tiempo y perfecto balance entre foso y orquesta. Buen desempeño de la Orquesta Estable. La puesta de Pablo Maritano, que es una reelaboración de la brindara hace un tiempo para Buenos Aires Lírica, admite poco análisis desde la lógica. Con vestuario por momentos de época, saltando a los años 60, a la época actual. Guerrilleros con ametralladoras, el grupo de eunucos – convertidos casi en “drag queens”, etc., etc. Pero esta “insalata” logró algo importante, entretener, cosa que no es poco, sin desvirtuar de la trama. Contó con ayuda de cantantes muy desenvueltos en la parte actoral. Aunque algunas marcaciones fueron algo grotescas, el resultado de divertir al público fue logrado, con momentos desopilantes. La escenografía y el vestuario siguieron los lineamientos de la propuesta del Director de Escena. Ricardo Seguel como Mustafá, realizó una prestación para atesorar. Con una voz de hermoso timbre, considerable volumen e impecable línea de canto fue un placer escucharlo…y otro verlo ya que es un actor consumado y conoce la parte a la perfección. Sin dudas fue la figura de la representación y se llevó los más importantes aplausos de de noche, muy merecidos. Solo un registro grave más importante hubiera dado a su prestación un nivel de perfección. Santiago Ballerini cantó con bello timbre, excelente línea de canto y sorteó sin problema su difícil cavatina "Languir per una bella". Mantuvo su nivel vocal en toda la función y fue desenvuelto como actor. Mariana Rewerski como Isabella lució su bella figura y sus notables dotes de actriz. Posee un bello timbre, es musical y negoció con inteligencia las partes de coloratura. Algo más de volumen y una voz con más armónicos hubiera sido necesaria para un teatro del tamaño del Argentino. No lució en la cavatina “Cruda sorte! Amor tiranno!”, pero mejoró notablemente en "Pensa alla patria “del segundo acto. Luciano Miotto brindó un perfecto Taddeo, tanto vocal con actoralmente, otro excelente trabajo. Oriana Favaro, con la dulzura de su timbre, parece no ser el tipo de voz más adecuado para el personaje, donde una voz menos bella es más acorde con el rol. Pero canto con buena línea y fue muy desenvuelta como actriz. Muy buen trabajo de Rocío Arbizu como Zulma y correcto Juan Pablo Labourdette. El Coro masculino realizó un brillante trabajo, tanto vocal como actoralmente en una puesta donde su trabajo es muy exigido. La función fue dedicada a la gran bailarina Leonor Baldassari, madre de Paula y Viviana Almerares. Una de las figuras de la danza más importante en la historia del Teatro Argentino. Solo es de lamentar que en la función de estreno la sala estaba a un 40% de su capacidad. No creo que esto mejore en las funciones entre semana. Este tema es algo que las autoridades del Teatro tienen que rever.  Una pena ya que es en general una muy buena versión de un Rossini que brinda un momento de sano entretenimiento.

Tuesday, May 13, 2014

Carmen en la Ópera de Houston

Foto: Lynn Lane

Carlos Rosas T.

Como cierre de su temporada 2013-2104 la Ópera de Houston estrenó una nueva producción de Carmen de Bizet, ópera que según estadísticas de la asociación Opera América, es la segunda ópera más representada en el mundo después de La Traviata. Carmen es realmente una obra popular y es piedra angular de temporadas, pero en Norteamérica, particularmente los teatros más importantes como Houston, deberían enfatizar más la parte artística ofreciendo operas menos conocidas intentando ampliar su repertorio, y dejar de pensar solo en la parte económica, así como de no subestimar al publico argumentando que este solo asiste a ver obras conocidas. El tema económico al final dicta el repertorio en los teatros estadounidenses, prueba de ellos es que en la creación de este montaje participaron los teatros de San Francisco Opera y  Chicago. Enfocándonos en la función, la dirección escénica fue del director y coreógrafo de Broadway, Rob Ashford, quien optó por transformar la obra en un “musical” con bailables y coreografías durante el transcurso de la acción y desde la obertura misma, con bailarines, toreros, gitanas, y la figura de un toro que se movía sobre la escena y aparecía continuamente, incluso la protagonista bailaba, en una escena saturada de movimiento sensuales y bailes, lo que pareció entretener, pero a su vez una manera fácil de desvirtuar la obra dándole un tono lúdico que no contiene. Continuando con la línea “Broadway” las austeras escenografías de David Rockwell, fueron diseñadas con elementos curvos y angulares, que representaban, montañas, muros, con en el musical Mamma Mia; y los vestuarios de Julie Weiss fueron coloridos y de diversas épocas y estilos, negro para Carmen.  Adecuada fue la iluminación. Del papel de Carmen se encargó la soprano puertorriqueña Ana María Martínez, quien sacó provecho de su atractiva figura y mostró sensualidad y carácter sobre la escena, pero su voz careció de cierta oscuridad y autoridad y en ciertos pasajes palideció por su ligereza.  Martínez es una intérprete versátil que ha incursionado en diversos repertorios como Rossini, Wagner, Janacek, Verdi, Handel; pero su continua presencia en este escenario hace a uno pensar bajo qué criterios de casting este teatro recurre a los mismos artistas, impidiendo conocer otras voces. Brandon Jovanovich tuvo sólidos  argumentos vocales para interpretar convincentemente a Don José; apasionado y obsesivo en escena, pero un poco exagerado en sus movimientos. El barítono Ryan McKinny fue un seguro Escamillo de pulida y brillante tonalidad en su timbre baritonal. Delicada y dulce fue la Micaela de Natalya Romaniw, correcta en la interpretación de su aria.  Discretos estuvieron el resto de los cantantes, aunque por su calidad Uliana Alexyuk, en su quinto papel esta temporada, incluida Gilda en Rigoletto, merecería mejor suerte que un papel como Frasquita. Correcto estuvo el coro y rutinaria la conducción musical de Rory Macdonald con una orquesta fuera de balance e injustificada fuerza en ciertos pasajes. 

Sunday, May 11, 2014

Das Rheingold en la Ópera de Houston

Foto: Lynn Lane

Carlos Rosas

Das Rheingold es la primera entrega del primer Anillo de los Nibelungos en la historia de la Ópera de Houston que se escenificará a lo largo de cuatro temporadas. Para esta enorme empresa la compañía eligió el moderno montaje del grupo de teatro catalán La Fura del Baus, coproducido por los teatros Palau Les Arts de Valencia y el Maggio Musicale de Florencia, que es brillante, colorido y atractivo desde el punto de vista visual, y que en España, recibió reconocimientos como importante Premio Lírico Campoamor. Carlus Padrissa, el director de escena, concibió un espectáculo cuya intención era la de agradar y sorprender al público contando la historia con apego a la fantasiosa y mágica trama y cuidando cada detalle, a decir del propio Padrissa inspirado en Star Wars.  Para lograr esto mezcló diferentes medios, como efectos de luz, transmisiones de video, e incluso de aparatos mecánicos. Todo ocurre en un futuro indefinido con modernos vestuarios, armaduras, en la creación del mundo en tinieblas, dioses que vuelan sobre los escenarios colgados por grúas, las tres damas del rin dentro de tanques transparentes de agua, gigantes, que colgaban de un aparato mecánico, y al final el coup de théâtre en el que treinta agiles artistas unidos en el aire crean el castillo de Valhalla. Padrissa ciertamente hecha a volar la imaginación del público y lo cautiva con plataformas en diferentes niveles que se mueven y se complementan con videos, aunque en su afán ofrecer tanto a su historia por, saturó por momentos la escena desviando la atención hacia lo que ocurría en el fondo. El diseño de la escenografía fue de Roland Olbeter, los vestuarios de Chu Oroz y las proyecciones fueron de Frank Aleu. A cargo de una reforzada orquesta estuvo su titular Patrick Summers, quien resaltó y dio vida a la rica orquestación de la pieza, extrayendo viveza y claridad de una agrupación homogénea en sus secciones, particularmente la de los metales en una apasionada lectura de los leitmotifs wagnerianos.  El extenso elenco mezcló experiencia con juventud y fue liderado por el Wotan el bajo-barítono Iaian Paterson cantante de potente voz que convenció con su liderazgo actoral.  Como Fricka, la mezzosoprano Jamie Barton mostró calidez y grato color vocal y alguna inseguridad en sus movimientos. El barítono Christopher Purves sorprendió por su fascinante color vocal y la pasión y entrega que dio al personaje de Alberich.  Melody Moore cantó con vigor el personaje de Freia y Stefan Margita  mostro claridad en su rotunda voz de tenor, como el cómico y siniestro Loge. Imponentes y profundas las voces de los gigantes Fasolt y Fafner, interpretados por Kristinn Sigmundsson y Andrea Silvestrelli.  Correctos estuvieron: Meredith Arwady (Erda), Chad Shelton (Froh), Ryan McKinny (Donner), así como Andrea Carroll (Woglinde), Catherine Martin (Wellwunde) y Renée Tatum (Flosshilde).

Saturday, May 10, 2014

Ideología sonora: Pauta pública y privada


Por José Noé Mercado

Publicado en el periódico De Largo Aliento.
Número 3, mayo de 2014.

Yuri Temirkanov considera que las mujeres no pueden ni deben dirigir orquestas porque es fisiológicamente imposible. Esto ha desatado la vieja discusión sobre el arte y la bandera ideológica del artista.

La añeja discusión sobre el artista y su bandera ideológica o sus simples opiniones y preferencias personales recientemente ha cobrado vigencia con algunas afamadas figuras del mundo musical y operístico. Y con la visita a Bellas Artes de la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo dirigida por Yuri Temirkanov -los pasados 8 y 9 de marzo-, la controversia también llegó a nuestro país.

El concertador ruso de 75 años de edad declaró en la conferencia de prensa a propósito de sus presentaciones en México que las mujeres no pueden ni deben dirigir porque “fisiológicamente no van con ese oficio”. La opinión, que desde luego nada tiene qué ver con su calidad musical, de inmediato fue considerada en redes sociales como misógina y se sumó al dossier del músico que en días pasados también fue increpado en San Francisco por su cercanía al régimen del presidente Vladimir Putin y su política antigay.

Una de las voces que reaccionaron con mayor fuerza fue la de la directora de orquesta mexicana Alondra de la Parra, quien escribió en Twitter, con mención a las cuentas del Conaculta, el INBA y el Palacio de Bellas Artes:

“Amigos mexicanos queridos: yo sabía de Yuri Temirkanov y sus absurdos comentarios desde hace ya varios meses. Pero entiendo que estará hoy en el Palacio de Bellas Artes. Esto sí me parece absurdo, que las autoridades culturales apoyen a alguien que se expresa así de las mujeres. Que el señor tenga su opinión arcaica es una cosa, que la exprese públicamente es impactante, pero que se invite al Palacio con todos los honores es de dar vergüenza. Ésa es mi opinión. Feliz día de la Mujer. Hay muchos directores admirables de talla internacional, fantásticos (hombres), a quienes invitar a nuestro país, como para que inviten al misógino #1 de la música clásica, y para colmo en el Día Internacional de la Mujer”.

La postura de De La Parra fue apoyada por un sector del ambiente musical mexicano y de hecho algunos medios impresos hicieron eco de sus palabras. Pero otro significativo grupo de melómanos y colaboradores de la prensa no sólo apoyó el derecho de Temirkanov de expresar lo que desee, sino que coincidieron con él y aprovecharon para cuestionar la carrera, los méritos y el nivel artístico de la directora.

Otros artistas internacionales allegados al régimen del presidente ruso son la reconocida soprano Anna Netrebko y el director de orquesta Valery Gergiev, también cuestionados por grupos activistas que incluso, en septiembre de 2013, llegaron en masa a la velada inaugural de la temporada del Metropolitan Opera House de Nueva York. “Putin, abandona tu guerra contra los gays rusos” y “Netrebko, Gergiev: su silencio está matando a los gays rusos”, fueron algunas de las consignas gritadas antes de la función de la ópera Eugene Onegin de Piotr Ilich Chaikovski (documentado homosexual, aunque ahora el gobierno de Putin pretende demostrar lo contrario), que los directivos de la casa lírica se negaron a dedicar a la defensa de los derechos homosexuales, como los grupos contrarios a las políticas homófobas de Putin habían solicitado, por considerar que su programación artística no es el foro adecuado para dirimir estas cuestiones.

A otro ícono de la música clásica contemporánea internacional y del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, el director barquisimetano Gustavo Dudamel, se le ha recriminado por su participación en los festejos por el Día de la Juventud organizados por el gobierno chavista, que al mismo tiempo violentaba las protestas sociales en su contra en las calles de Venezuela.

En una carta abierta publicada a inicios de febrero, la pianista Gabriela Montero se dirigió a Dudamel. Le dijo que Venezuela se hunde cívica, política y moralmente: “Gustavo: tienes razón en enfocar tu energía creativa en esa bella flor de música y juventud, y nadie puede negar que has aportado alegría y vitalidad a la música clásica a nivel nacional e internacional. Yo soy la primera en felicitarte por ello, pero te equivocas en ignorar el oasis tóxico en el cual se encuentra esa solitaria flor, a punto de morir y de asfixiarse, consumida por la putrefacción que la rodea. ¿Hasta cuándo seguirás ciego a la lamentable realidad de tu país?”.

Dudamel respondió el 13 de febrero con una breve carta enviada a El Universal de Caracas, que sólo despertó más críticas: “El 12 de febrero es un día especial porque fue el día en que nació un proyecto que se ha convertido en emblema y bandera de nuestro país en el mundo (...) Nuestra música constituye el lenguaje universal de paz, por ello lamentamos los hechos acontecidos el día de ayer (...) le decimos un no rotundo a la violencia y un sí contundente a la paz”.


Sobre este asunto, el crítico musical Ramón Jacques compartió su punto de vista para De largo aliento:

—Los músicos y cantantes suelen asegurar que el hecho de convivir diariamente con el arte sonoro y el trabajo de los grandes compositores del pasado los humaniza, los sensibiliza y los convierte automáticamente en una suerte de intelectuales que pueden opinar, dar consejos, criticar y hablar sobre una variedad de temas, de los que en muchas ocasiones no tienen el menor conocimiento. Sin embargo, el hecho de ser personas públicas libres de expresarse en diversos medios, les otorga una responsabilidad social y moral hacia su público, los valores de la cultura que tanto defienden, y sobre todo la sociedad, su público y su país.

“Ante diversos cuestionamientos y la posibilidad de pronunciarse de una manera enfática y responsable, utilizando su privilegio de humanista, Gustavo Dudamel optó por privilegiar sus intereses volteando la cara a los hechos y emitió un escueto y poco comprometido comunicado. ¿Dónde quedaron sus principios de artista, pensador e intelectual? Con eso se demuestra que ante todo van los intereses personales, y que en la oportunidad que tenía por comportarse como humanista terminó por hacerlo como un simple y vulgar humano”, finalizó el entrevistado Ramón Jacques.

El crítico musical y clarinetista Iván Martínez subraya también en entrevista que “no hay que olvidar que la relación del arte con el poder siempre ha existido; con el poder político, económico, religioso, militar. La relación es inherente dada la naturaleza de nuestro quehacer: sin mecenazgo no hay arte”.

La diferencia a analizar en cada ejemplo particular, señala Martínez, “radica en cómo y por qué cada artista toma las decisiones y posiciones que asume. Y aquí hay que decir que hasta el silencio es una toma de posición. Ahora, cada caso es diferente y no se puede juzgar de la misma manera: no es lo mismo la posición y el entorno que enfrentan Anna Netrebko y Valery Gergiev, que el de Gustavo Dudamel frente a la dictadura venezolana, o el amplio grupo de artistas ingleses que se pronunció recientemente contra el gobierno de Vladimir Putin. Y ni cabe mencionar el contexto en el que figuras como Wilhelm Furtwängler o Arturo Toscanini se enfrentaron a los tiranos de su tiempo. Como críticos tenemos un deber, que va acompañado por el que tenemos como ciudadanos de una parte del mundo con mayores libertades; es parte de nuestra humanidad”.

Estas temáticas, aunque recientes y actualizadas, no son nuevas. Numerosos artistas a lo largo de la historia han preferido participar de la vida pública sólo a través de su obra, manteniendo sus preferencias ideológicas en el ámbito privado. 


Algunos otros incursionan vigorosamente en la discusión política y social y a veces se convierten en valiosos e imprescindibles símbolos colectivos. Pero no es raro que muchos sirvan para la legitimación de variopintos regímenes que los proyectan como lujosas insignias propagandísticas.


A veces el talento artístico, si es suficiente, puede disociarse de las creencias o militancias personales de quienes lo poseen. En otras no y la obra creada simplemente se convierte en panfleto del poder en turno, muy lejos de aquel ideal platónico de que el arte debería perseguir no sólo lo bello (lo estético), sino también lo bueno (lo ético). Y es que no pocos se conforman con lo primero.

KATIA KABANOVA EN EL TEATRO MUNICIPAL DE SANTIAGO DE CHILE

Foto: Patricio Melo

Joel Poblete

Katia Kabanova, de Leoš Janáček. Teatro Municipal de Santiago (Chile), funciones entre el 02 y el 12 de mayo. Intérpretes: Dina Kuznetsova (Katia Kabanova), Susanne Resmark (Kabanija), Steven Ebel (Boris), Richard Cox (Tijon), Tansel Akzeybek (Kudriash), Evelyn Ramírez (Varvara), Alexander Teliga (Dikoi), Claudia Lepe (Glasha), David Gáez (Kuliguin), Lina Escobedo (Feklusha). Orquesta Filarmónica de Santiago, dirigida por Konstantin Chudovsky. Coro del Teatro Municipal, dirigido por Jorge Klastornik. Director de escena: Pablo Larraín. Escenografía: Pablo Núñez. Iluminación: José Luis Fiorruccio. Dirección de arte y diseño digital: Cristián Jofré. Vestuario: Monserrat Catalá. Coreografía: Jose Vidal.

Sin dejar de lado los títulos más populares, desde la década pasada las temporadas líricas del Teatro Municipal de Santiago han estado ofreciendo al público la posibilidad de conocer y apreciar aún más el repertorio del siglo XX, a través del estreno en Chile de algunas de las óperas más significativas de la pasada centuria, como la primera versión escénica en ese país de Wozzeck de Berg en 2000, y los estrenos locales de Peter Grimes (2004), Diálogos de carmelitas (2005), La vuelta de tuerca (2006), El castillo de Barba Azul (2008), Lady Macbeth de Mtsensk (2009), Ariadna en Naxos (2011) y el año pasado, en el marco del centenario del nacimiento de Britten, Billy Budd

Y siendo el checo Leoš Janáček uno de los autores más importantes e influyentes del siglo pasado en el terreno operístico, además de ser un compositor cuyo legado ha sido cada vez más valorado mundialmente en las últimas décadas, ya era tiempo de llevar a escena otra obra suya, luego del debut en ese escenario en 1998 de una memorable producción de su drama Jenufa, la primera vez que se montaba una ópera checa en Chile. Por eso había muchas expectativas ante el estreno de Katia Kabanova, partitura que inauguró la temporada lírica 2014 del Municipal. Y la expectación era aún mayor porque en esta ocasión se contaría con el debut como director de escena en ópera del cineasta chileno Pablo Larraín, reconocido a nivel internacional por títulos estrenados mundialmente en el Festival de Cannes, como Tony Manero y el primer film chileno nominado al Oscar, No, y quien además hace pocas semanas debutó también como director teatral, con la obra Acceso.

Basada en la famosa obra teatral rusa de Alexander Ostrovsky, La tormenta, esta ópera tuvo su debut mundial en 1921, y se centra en la soñadora e ingenua joven que encuentra en el adulterio la única forma de huir -al menos temporalmente- de la opresión de un matrimonio infeliz por culpa de su pusilánime esposo y una implacable suegra; este drama podría ser convencional y predecible, pero se hace conmovedor y desgarrador gracias a la expresiva música de Janáček, llena de detalles que exigen una audición concentrada y comprometida a lo largo de sus menos de dos horas de duración. Pudimos asistir al estreno y a otra de las cinco funciones programadas, y juzgando por los efusivos aplausos que brindó el público, los resultados fueron positivos, aunque no se puede dejar de señalar que no todos los elementos de la producción convencieron por completo, en particular lo escénico. 

Ópera exigente e intensa, a menudo tensa y dolorosa y por momentos también lírica y poética, Katia Kabanova es un drama que demanda una estrecha fusión entre lo musical y lo teatral, y ese balance no siempre funcionó del todo en este montaje. Un escenario levantado y que en ocasiones se iluminaba desde abajo (escenografía de Pablo Núñez) fue la plataforma en la que se movían los personajes, bien caracterizados en lo físico -muy logrado el vestuario de Monserrat Catalá- e iluminados por el habitualmente sólido José Luis Fiorruccio, quien consiguió apoyar muy bien la atmósfera de algunas escenas, aunque algunos cambios fueron muy bruscos y abruptos y las tonalidades rojas que al parecer subrayaban la pasión fueron a ratos demasiado literales. En los desplazamientos faltó mayor convicción, así como en la interacción y movimientos de los personajes, en sus entradas y salidas; algunos convencieron más que otros, aunque además del mérito del director de escena, eso dependió también en buena medida de las habilidades y recursos actorales con los que contaba cada cantante.

Hay que reconocer que en su debut en el género operístico, Larraín fue en general muy respetuoso con el argumento y sus motivos (algunas pequeñas licencias no fueron desafortunadas o gratuitas), por lo que si alguien esperaba algo muy rupturista, no fue el caso; el régisseur desarrolló bien el tono de la obra -incluyendo los ocasionales toques de humor-, aprovechando la fluidez y ritmo que tiene, pero le faltó mayor profundidad y manejo teatral para hacer que un drama en apariencia tan tradicional y cliché logre remecer al espectador más allá de la magnífica partitura de Janáček. En especial en la última escena, a la que le faltó aún más potencia emocional. 


Es muy meritorio el aporte de las bellas y elaboradas imágenes que se proyectan permanentemente en cinco de las seis escenas de la obra que transcurren en exteriores, dándole un aspecto cinematográfico al montaje como un paisaje que refleja el conflicto interno de los personajes, en especial con la presencia fundamental del río Volga, cuyas aguas sellarán el desenlace; no era primera vez que se usan proyecciones visuales en el Teatro Municipal, ya que es una tendencia que han estado ocupado cada vez más directores de escena en los últimos años, pero estás imágenes tenían un aspecto muy real y convincente, y gracias a este aporte visual (la dirección de arte y el diseño digital son responsabilidad de Cristián Jofré), la naturaleza está así muy presente en la puesta en escena de Larraín, y en ese sentido el cuadro mejor logrado fue el que transcurre en el exterior de un bosque y dejó en suspenso la acción cuando llegó el intermedio de la función. 

Esta conexión con lo natural también se acentuó con los movimientos coreográficos que Jose Vidal desarrolló con un grupo de bailarines con cabezas y cuernos de ciervo, presentes al inicio y cierre de la obra, y además en los interludios musicales que unían distintas escenas; un recurso atractivo pero cuya eficacia variará según la perspectiva de cada espectador. En general, quedó la sensación de que en lo teatral no se sacó todo el partido a la obra. 

Mucho mejor se desarrolló lo musical, aunque también con reparos. La dirección del titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago, el ruso Konstantin Chudovsky (quien también debutaba en esta obra), estuvo atenta a los muchos cambios de ritmo, atmósfera e intensidad que exige la partitura, pero por momentos el balance entre el foso de la orquesta y las voces de los cantantes no fue el ideal y algunos de los intérpretes no se escucharon bien, algo que puede deberse al volumen y proyección de las voces de cada uno, pero también a la masa orquestal que los tapaba. 

Interpretando a la sufrida protagonista, la soprano rusa Dina Kuznetsova debutó en Chile y en lo actoral consiguió transmitir la alienación y creciente desamparo de su personaje; en el estreno le faltó aún más fuerza y convicción teatral en sus escenas solistas, así como potencia vocal, pero en la otra función que pudimos ver pudo lucir un atractivo y contundente material, una voz bella y bien proyectada. Eso sí, no le ayudó mucho el apenas discreto aporte del tenor estadounidense Steven Ebel como su amante Boris, quien además de escucharse muy poco con su voz de tenor lírico bien timbrada pero de reducido volumen, tuvo una actuación muy débil, simple y rígida. 

Quien sí destacó especialmente fue la Kabanija de la mezzosoprano sueca Susanne Resmark, quien regresó a Chile -tras su sólida Clitemnestra de 2010 en la Elektra de Strauss que el Municipal debió presentar en el Teatro Escuela de Carabineros al trasladar su temporada lírica por el terremoto que sufrió el país ese año- y fue todo lo dominante e inflexible que exige el rol, muy bien cantado e interpretado en lo teatral. Su hijo, Tijon, fue correctamente encarnado por el tenor estadounidense Richard Cox (quien ya cantara en los estrenos en Chile de Lady Macbeth de Mtsensk y Ariadna en Naxos). Y ya sea porque sus personajes son los únicos que aportan un poco de luz y esperanza en medio del drama, o simplemente porque ambos cantaron y actuaron muy bien, se lucieron especialmente el tenor turco Tansel Akzeybek y la mezzosoprano chilena Evelyn Ramírez, encarnando respectivamente a Kudriash y Varvara, la joven y encantadora pareja que sirve de contrapunto al atormentado amor adúltero de Katia y Boris. También fue convincente el tosco y sonoro Dikoi del bajo polaco Alexander Teliga (quien ya ha cantado antes en el Municipal, en Lady Macbeth de Mtsensk y Boris Godunov), y estuvieron bien en sus breves roles secundarios los chilenos David Gáez, Claudia Lepe y Lina Escobedo, así como el Coro del teatro que dirige Jorge Klastornik, en su fugaz intervención. 

Thursday, May 8, 2014

Los Pescadores de Perlas de Bizet en Módena

Foto: Teatro Comunale di Modena

Renzo Bellardone

Para vivir y sobrevivir entre las olas de la intemperie a las la vida inevitablemente nos enfrenta, el género humano necesita de fantasía, de ilusiones imaginarias, de historias imposibles pero con final feliz. Los Pescadores de Perlas se insertan justamente en esas paredes mentales que se cierran para ofrecer una vía de evasión y un ilusorio mundo fantástico, y entre mitos y fantasía en una difícil realidad es como se desarrolla la trama de la ópera de Georges Bizet.  El texto no es particularmente lirico, pero en compensación, la partitura es increíblemente bella y rica de tonalidades poéticas y dolorosas vibraciones La lectura que fue conservada en su totalidad en la puesta escénica de fin siècle para abrirse a un nuevo mundo. Patrick Fournillier propuso una lectura armoniosa, lineal y homogénea, siguiendo la filosofía madre de la ópera. La puesta en escena de Giorgio Ricchelli fue simple y eficaz a través de insertar algunos elementos escénicos distintivos y claramente individuales. La dirección de Fabio Sparvoli creó movimientos fieles a la idea primaria de la ópera distinguiendo la vida real de la imaginaria. El ballet dirigido por Annarita Pascualli fue sobre la misma longitud de onda con movimientos de danzas tribales y una sinuosidad soñadora en el imaginario colectivo. Filológicos y ricos fueron los vestuarios de Alessandra Torella. Martino Faggiani fue el director del protagonista coro del Teatro Regio de Parma, apreciado en otras producciones como Payasos, tanto por su claridad coral como por la búsqueda de coloridas emociones. Muy bello fue el dueto y el terceto de llenaron de estrellas la línea y el claro fraseo de los intérpretes. Frescos y envueltos los intérpretes, infundieron delicadeza y vigor a los sentimientos de amor, casi fraterno, y a las pasiones de sentimientos, y de carne a la traición y al perdón que caracterizan la obra. En Módena el personaje de Nadir fue encomendado al joven tenor mexicano Jesús León quien ofreció una prueba de calidad, apreciada por un público que tiene la voz de Pavarotti en el corazón.  En particular en el aria “Je crois entendre” el resultado fue límpido, diamantino logrando a infundir gran sentimiento participativo y comunicativo. Leila fue interpretada por Nino Machaidze con limpio y rotundo cuerpo vocal, con interesante dúctil agilidad y segura y brillante emisión sobre una grata homogeneidad linear. Luca dall’Amico fue el bajo que dio voz al sacerdote Nourabad, que no es muy larga pero lo suficiente para externar profundidad en su timbre. Zurga fue el imponente (en físico y voz) Vincenzo Taormina quien realizó el papel con gran atención vocal y prestancia de actoral. El grato color bronceado de su voz se redondeó en los momentos de tierno sentimiento y delineó autoridad en la escena de celos. Fuerte presencia escénica que encontró exaltación al final cuando se encontró solo sobre el escenario, rico por el perdón concedido. ¡La música vence siempre!

Sunday, May 4, 2014

El Barbero de Sevilla en el Teatro Colón de Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal 

Estrenada en 1816, El Barbero de Sevilla es sin dudas la opera bufa por excelencia y siempre es un placer volver a disfrutarla. Mi primera duda es, si el Teatro Colón es el ámbito ideal para que un coreógrafo, en este caso mi admirado Mauricio Wainrot – quien generó coreografías excelente como “Un Tranvía llamado deseo”- realice sus primeros “palotes” en el mundo de la ópera…En realidad me encuentro con tantos puntos objetables que trataré de resumir mi experiencia con esta versión. El Director Miguel Ángel Gómez Martínez, a quien he visto dirigir Tosca y diversos conciertos no parece sentirse cómodo en este repertorio. Con tiempos lentos, sin gracia ni chispa su versión fue sin dudas muy aburrida. Cosa que afectó al espectáculo como un todo. Solo es de reconocer que mantuvo siempre el balance foso y escenario, muy valioso para un elenco en el que las grandes voces no abundaban.  Poco contribuyó la puesta, al brindar en el momento de la obertura un espectáculo digno de Disney, con “Campanita” incluida en forma de Cupido, un numeroso número de bailarines con una pobre coreografía, que fue repetitivo a lo largo de la representación. Espectáculo coreográfico u ópera? La Orquesta respondió de manera correcta, pero el tema de los lánguidos tiempos fue insalvable. Correcto el Coro Estable. Debatiéndose entre ballet y ópera, la puesta de Mauricio Wainrot, aunque en “época” fue en la primera parte un disparate en todo sentido. Procesión, vírgenes, toreros y gitanos por doquier, etc, etc. Que nunca respetaron las arias y las escenas de conjunto bailando y distrayendo el trabajo de los cantantes. Mejoró en la segunda parte, con una más positiva marcación de los cantantes, pero la suerte de la puesta ya estaba echada. Graciela Galán diseño una escenografía interesante y práctica, con frecuente uso del escenario giratorio. Otro tema fue el vestuario, pareció desconocer que no puede poner a todo el elenco vestido de gitanos – inclusive a Rosina. En la época en que transcurre la acción no se puede confundir y vestir a todos los personajes con bailadores de flamenco, incluyendo todo el elenco femenino con bata de cola. El hermoso vestuario de Rosina está más acorde con la siempre recordada “Lola Flores” que con una señorita de la burguesía como era Rosina. Volviendo al abundante trabajo coreográfico, nunca presentó momentos interesantes ni tampoco talento y disciplina en los bailarines. En la función que asistí el día 30 de Abril, mucha gente se retiró luego del primer acto. No tiene sentido explayarse puntualmente en más detalles. Sin dudas los lectores ya tendrán en claro mi posición y poco aportaría un rosario de detalles que considero erróneos. Vamos ahora a los cantantes. 
Con un elenco en general italiano de segundo o tercer nivel, el gran triunfador de la noche y quien se llevó los máximos aplausos fue Carlo Lepore. Cantando con buena voz, sin problemas aparentes, fue el único del elenco en brindar un auténtico personaje cómico como pretendió Rossini. Posee muy buenos recursos actorales y mantuvo siempre un muy buen equilibrio con la orquesta, llevándose los mayores aplausos de la noche. La mezzo Marina Comparato posee un agradable timbre de voz, tiene una considerable habilidad para la coloratura rápida y fue correcta como actriz. Su sector agudo sonó por momentos tirante y su volumen, aunque no importante, se pudo escuchar sin problemas. Más chispa en su actuación y más matices en su canto hubieran mejorado sensiblemente  su prestación. Mario Cassi, mostró un centro opaco y un grave poco audible, contra esto sus agudos son emitidos con gran facilidad y volumen, aunque no mantiene el color del resto de la tesitura. Como personaje no aportó demasiado. Marco Spotti posee una voz de bajo cantante de considerable volumen, pareja en toda la extensión, pero tal vez graves más rotundos son exigidos para el rol. Modesto como actor, gravitó poco en la representación. El esperado debut del tenor argentino Juan Francisco Gatell, de interesante carrera en Europa, tuvo luces y sombras. Posee un timbre agradable, canta con perfecta afinación y no presentan problema alguno las coloraturas. Pero su voz carece, por el momento de un volumen adecuado para un Teatro de las dimensiones del Colón. Lo ideal para el rol del Conde es una voz con más punta y armónicos, que Gatell no posee. Actuó muy suelto y con buena figura, aunque deslucido con una peluca que no le sienta. Muy buena actuación de Fernando Grassi y buena prestación de Patricia González, muy bien actuada, pero con un sector agudo algo tirante. En definitiva, un Barbero para olvidar rápidamente. El Colón tiene un Instituto de Arte donde forma regisseurs hace muchísimos años. ¿No hubiera sido más lógico contratar a alguno de ellos y no a un coreógrafo sin experiencia? Solo las autoridades del Teatro tendrán su explicación.

Intervista Guido Maria Guida

Foto: Guido Maria Guida

Renzo Bellardone   

Gentilissimo Maestro Guida

Dopo aver ascoltato la sua ultima direzione  presso la Sala del Conservatorio di Torino con l’Accademia Corale Stefano Tempia, son rimasto talmente soddisfatto che mi è sorto il desiderio di porle qualche domanda. Lei ha diretto famose  orchestre e celeberrimi cantanti;  quali diverse emozioni le suscitano la direzione della sola orchestra e dell’orchestra più il canto?

Dirigere un'orchestra è sempre una grande emozione, a maggior ragione quando il tessuto sinfonico viene completato da una melodia vocale o da un contrappunto corale: il direttore viene investito da vibrazioni indescrivibili

Quando dirige un’orchestra di giovani, lei ha un gesto particolare che fa intuire il suo desiderio di far crescere i giovani musicisti: è così ?

Con un'orchestra di consumata esperienza il direttore può concedersi “virtuosismi” gestuali purché non siano fini a sé stessi e soprattutto che siano espressivi. Con un'orchestra giovanile il gesto deve essere ancora più chiaro in modo da compensare l'eventuale inesperienza degli orchestrali in erba. Voglio sottolineare tuttavia due cose importanti:  al giorno d'oggi, generalmente, i giovani hanno un  livello di competenza e preparazione  tali da non essere troppo lontani da colleghi più anziani ed esperti; seconda cosa, la tecnica direttoriale deve essere sempre al servizio della musica e dell'orchestra senza nulla concedere ad inutili estetismi buoni solo per le signore della prima fila. Ovviamente i giovani vanno guidati con precisione, cura e intelligenza

Conosciuto ed affermato a livello internazionale, ha riscosso particolare successo in Messico e dal 1996 al 1998 è stato direttore principale dell’ Opera di Bellas Artes a Città del Messico: quali ricordi e quali desideri ha nei confronti di quella terra?

Sento grande amore per quella terra e per i messicani,  provo gratitudine per tutto l'affetto, collaborazione e dedizione che in Messico ho incontrato. Con l'Orchestra dell'Opera di Bellas Artes ho vissuto momenti di autentica magia ed emozione per tutte le produzioni che ho fatto in quel Teatro (forse più di 30, ho perso il conto); ma non posso dimenticare altre Orchestre con cui ho condiviso momenti importanti, penso alla Filarmonica di Città del Messico, all'OFUNAM, all'Orchestra di Xalapa che adoro, alla Filarmonica di Guadalajara per la quale sento un particolare affetto, senza dimenticare la prima Orchestra che ho diretto in Messico per il Festival Internacional Cervantino, ossia l'Orchestra di Guanjuato. Recentemente ho collaborato con due altre Orchestre che mi hanno appassionato, la Sinfonica di Monterrey e quella di Culiacan. Il desiderio più intenso che sento è quello di poter continuare a lavorare in quel paese, magari potendo accettare in futuro qualche direzione artistica. A parte l'intenso periodo come direttore principale dell'Opera, negli anni recenti ho diretto moltissimo in Messico, ma sempre come ospite. Ho ricevuto in svariati casi la richiesta di presentare la mia candidatura come direttore artistico o principale. Purtroppo non ho mai potuto garantire una continuità di presenza necessaria a svolgere quel ruolo. Chissà, magari in futuro, se avrò meno vincoli in Italia, potrò prendere in considerazione un'opportunità di questo tipo, cosa che mi affascina.

Fino al 1994 ha lavorato con l’indimenticabile Giuseppe Sinopoli:  cosa è rimasto di quel momento che immagino proficuo?

'E rimasto ovviamente moltissimo: nei 12 anni di apprendistato e collaborazione con lui ho potuto imparare tanto, sperimentare me stesso, lavorare in realtà estremamente importanti e complesse cimentandomi con esse, ho appreso come si debba lavorare con cantanti di rango internazionale. Ho studiato con lui opere e repertorio sinfonico di quella particolare area culturale in cui, credo, mi sono abbastanza specializzato, ossia quella che comprende il classicismo viennese per giungere al '900 storico e al repertorio contemporaneo, passando per quegli autori che prediligo, ossia Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Bruckner, Strauss, Berg, Wagner. Ho un ricordo indelebile dei quegli otto anni trascorsi con lui nel Teatro che più amo, ossia quello di Bayreuth. Rimane anche la memoria di momenti molti intensi trascorsi insieme, durante le fasi salienti della sua ascesa nel mondo musicale. Permane anche una notevole malinconia per la sua mancanza.

Se permette concluderei con una domanda scherzosa: preferisce il dolce o il salato? Ovvero preferisce dirigere musica di repertorio o musica pressoché sconosciute al grande pubblico, come la Messa di Shumann  recentemente  proposta, o addirittura delle prime esecuzioni?

Amo  il dolce  il salato! Un direttore d'orchestra non può che adorare il repertorio consolidato, tuttavia è obbligo del musicista, dell'intellettuale, dell'operatore culturale, svelare al pubblico capolavori coperti dall'oblio. Dal 2009 sono il direttore artistico dell'Accademia Corale “Stefano Tempia” di Torino, la più antica istituzione corale italiana fondata nel 1875 dal musicista  omonimo, che coraggiosamente, in quegli anni in cui la cultura musicale a Torino e in Italia era scarsa, ha impresso una linea artistica volta alla valorizzazione di capolavori inediti in quel periodo: ad esempio grazie alla “Stefano Tempia” è stata eseguita la “prima assoluta” torinese della IX sinfonia di Beethoven e del Judas Maccabeus di Haendel. D'accordo col direttivo della mia associazione ho voluto e voglio cogliere tale importante eredità. Quel capolavoro della Messa di Schumann recentemente fatta è l'ultimo esempio tangibile, però tante altre rare opere sinfonico-corali sono state  eseguite durante la mia gestione: per citarne alcune, il melologo di Mendelssohn “Edipo a Colono” su testo di Sofocle, “Utrecht Te Deum” e “Utrecht Jubilate” di Haendel,  il “Magnificat” di Berio,alcuni brani sacri di Mozart, Mottetti di Bruckner. Nella prossima stagione concertistica presenteremo altre rarità di pregio .

La ringrazio per la cortesia con cui ha accettato e risposto a questa intervista e se permette le faccio un “in bocca la lupo” per altre belle e toccanti direzioni. Grazie


Saturday, May 3, 2014

Les Troyens de Berlioz en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

Les Troyens llegó a la Scala con un montaje coproducido con el Covent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena y la Ópera de San Francisco firmado por David McVicar, una producción que satisfizo sobre todo al público (la mejor parte) que desea lecturas escénicas claras, lineales, inmediatas, sin actualizaciones, provocaciones o sorpresas dramatúrgicas. Por lo tanto, en el escenario –una escena convexa, oscura y de fierro representaba la ciudad de Troya en la primera parte del espectáculo, mientras que Cartago era una ciudad en miniatura en el centro del escenario rodeada de tribunas cóncavas iluminadas por una luz que captaba los colores típicos del desierto africano, con todo aquello que se esperaba, incluido un grandioso caballo de Troya, una suerte de robot gigantesco metálico construido con tornillos y engranajes que amenazaba en la parte final de La prise de Troie. Fantástica estuvo la concertación de Antonio Pappano que logró dar una extraordinaria unidad dramática a una partitura compleja y gigantesca. La orquesta del Teatro alla Scala sonó compacta y homogénea con una búsqueda constantes del mejor fraseo y sin ningún sedimento técnico.  El coro, verdadero protagonista, estuvo sensacional, perfecto en la entonación y muy atento a los pasajes más rápidos, siempre en sincronía.  Notable estuvo también el trió de protagonistas con un Gregory Kunde que supo interpretar a un arrogante y feroz Enea dándole una voz robusta, centellante en los agudos y siempre vigorosa. Anna Caterina Antonacci dio voz y cuerpo a una memorable Cassandra por profundidad expresiva con una voz de timbre fascinante y solido en cada registro. También gustó Daniela Barcellona por el cuidado en la emisión y por una voz segura que pareció apropiada para expresar la exaltación y los abatimientos amorosos de la reina cartaginés.  Del resto del apreciable elenco también estuvo el Narbal de Giacomo Prestia, el Ascanio de Paolo Giardina, así como Alexandre Duhamel en el papel de Panteo y Paolo Fanale quien cantó con elegancia y bravura la bellísima canción del marinero Hyla del quinto acto.  Al final ovaciones para todos. 

Thursday, May 1, 2014

Les Troyens - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano

Massimo Viazzo

Les Troyens approda alla Scala in un allestimento coprodotto con il Covent Garden di Londra, la Wiener Staatsoper e la San Francisco Opera firmato da David McVicar, un allestimento che ha accontentato soprattutto quella parte del pubblico (la parte maggiore) che desidera letture registiche chiare, lineari, immediate, senza attualizzazioni, provocazioni, né sorprese drammaturgiche. Quindi in scena – una scena convessa, buia e ferrigna rappresentava la città di Troia nella prima parte dello spettacolo, mentre Cartagine era una città in miniatura al centro del palcoscenico circondata da spalti concavi illuminati da una luce che riprendeva i colori tipici del deserto africano – c’era tutto quello che ci si aspettava, compreso un grandioso cavallo di Troia, sorta di gigantesco automa metallico costituito da bulloni e ingranaggi che incombeva nella parte finale de La prise de TroieFantastica la concertazione di Antonio Pappano che è riuscito a dare una straordinaria unità drammatica ad una partitura complessa e gigantesca. L’Orchestra del Teatro alla Scala ha suonato compatta e omogenea con una ricerca costante del fraseggio migliore e senza alcun cedimento tecnico. Il Coro, vero protagonista, è stato sensazionale, perfetto nell’intonazione e attentissimo ai passaggi più rapidi, sempre ben in sincrono. Notevole anche il trio dei protagonisti con un Gregory Kunde che ha saputo interpretare un Enea spavaldo e fiero donandogli una voce robusta, scintillante negli acuti e sempre vigorosa. Anna Caterina Antonacci ha dato voce e corpo ad una Cassandra memorabile per profondità espressiva con una voce timbricamente affascinante e salda in ogni registro. E anche Daniela Barcellona è piaciuta per la cura dell’emissione e per una vocalità sicura che è parsa appropriata ad esprimere le esaltazioni e gli abbattimenti amorosi della regina cartaginese. Del resto del cast apprezzabili anche il Narbal di Giacomo Prestia, l’Ascanio di Paola Giardina, Alexandre Duhamel nei panni di Panteo e Paolo Fanale che ha cantato con eleganza e bravura la bellissima Canzone del marinaio Hyla del quinto atto. Ovazioni per tutti alla fine!

Monday, April 28, 2014

Javier Camarena triunfa en el Metropolitan de Nueva York


La noche del viernes 25 de abril del 2014, el tenor Javier Camarena se convirtió en el tercer cantante y el primer mexicano en realizar un encore en el Metropolitan Opera House (Met), desde la segunda mitad del siglo 20. Ante la ovación que el público brindara al mexicano en el estreno, Peter Gelb, gerente general del Met, autorizó al director de la orquesta a repetir una pieza de La Cenerentola (La Cenicienta) de Rossini para corresponder a la audiencia, si así lo consideraba, en la función del 25 de abril. Y así fue. Durante la interpretación de su aria del segundo acto, "Si, ritrovarla io giuro", el público brindó a Camarena en su papel de Don Ramiro una prolongada ovación de pie. El tenor mexicano volvió al escenario, agradeció a la audiencia y, por instrucción del director Fabio Luisi, cantó de nuevo. "Yo estaba esperando porque la última vez fue muy largo el aplauso y yo estaba tras bambalinas tratando de pensar: '¿Qué hago ? ¿Me regreso o me quedo? ¿Qué va a pasar?'", dijo emocionado Camarena al diario The New York TimesEl Met afirmó que las únicas repeticiones de aria en presentaciones de óperas completas en la Ópera Metropolitana estuvieron a cargo de Luciano Pavarotti en Tosca, de Puccini, en 1994; y el tenor Juan Diego Flórez con obras de Donizetti: La Fille du Regiment (La Hija del Regimiento), en 2008, así como cuando interpretó L'Elisir d'Amore (El Elíxir del Amor), en 2012.

Tuesday, April 22, 2014

Concierto 1 de la Temporada 2 de la orquesta OFUNAM de México

Foto: Música UNAM 

Concierto de la OFUNAM, primer concierto Segunda Temporada 2014. Obras de Alfonso Elías, Paul Dukas, Carl María von Weber, Richard Strauss, Emmanuel Chabrier. Orquesta Filarmónica de la UNAM. Director invitado: Lanfranco Marcelletti. Solista: Rodek Raborák. Sala Netzahualcóyotl del Centro Cultural Universitario, UNAM México D.F.  12 de abril del 2014. 


La OFUNAM (Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México) fundada en 1929 y una de las orquestas más importantes de la Ciudad de México, inicio su segunda temporada del 2014 con un variado e interesante programa centrado en la interpretación de piezas para corno, para el que se contó con la presencia del cornista checo Rodek Raborák.  El concierto inició con el poema sinfónico Cacahuamilpa del compositor mexicano Alfonso de Elías (1902-1984) una agradable pieza de catorce minutos de duración estrenada en 1940, muy serena y melancólica en la interpretación de las cuerdas, que hace alusión a un sitio de la geografía mexicana que en náhuatl quiere decir –sembradío de cacao-  y donde se encuentran las grutas más grandes del país, en este caso el autor no intentó describir las grutas si no las impresiones que causa conocer este lugar. Raborák hizo su aparición con la Villanelle, para corno y orquesta Paul Dukas (1865-1935), que es una alegra y breve danza o canción rustica de un estilo muy clásico.  De Carlo Maria Von Weber (1786-1826) se interpretó su Concertino para corno y orquesta en mi menor, J 188, en cuya pieza Raborák mostró virtuosísimo y maestría en el manejo de su instrumento, con musicalidad muy grata en precisa sincrónica entre la  en la fusión entre su instrumento y la sección de metales de la orquesta, particularmente en el segundo movimiento, de tres, Andante con moto en un estilo de tintes mozarteanos. En la segunda parte del concierto se escuchó la Invitación a la Danza, breve vals del propio Von Weber, una pieza extrovertida cuya orquestación fue realizada por Héctor Berlioz para una representación de la ópera Der Freischütz en Paris en 1841, brillante pieza de estilo romántico, bien interpretada por la orquesta. Una rareza fue escuchar el Concierto para corno y orquesta 1, en mi bemol mayor, op.11 de Richard Strauss o concierto para corno del bosque como la llamó el propio compositor, de exuberante orquestación, un intercambio constante entre el corno solista con la orquesta durante sus tres movimientos con un flujo continuo o legato unido a la melodía. El movimiento andante el más placido y contemplativo se escuchó con delicadeza en el corno en un dialogo con las flautas, para concluir con un agil y expresivo movimiento final.  El concierto concluyó con España, rapsodia de cargados ritmos de la música tradicional de ese país con cambiantes ritmos, compuesta por Emmanuel Chabrier (1841-1894) la orquesta tuvo una satisfactoria interpretación, aunque mayor dinámica hubiera hecho más brillante la interpretación. En suma, se trato de un interesante programa conformado para la ocasión y bajo la batuta segura e intensa del maestro brasileño Lanfranco Marcelletti, actual director titular de una de la orquesta más antigua de México, la Orquesta Sinfónica de Xalapa. RJ

Sunday, April 20, 2014

Un Ballo in Maschera – San Diego Opera

Foto: Ken Howard

RJ

La Ópera de San Diego ofreció una memorable representación de un Ballo in Maschera de Verdi, obra que no había sido vista en este escenario desde 1999. Presentada en su versión ambientada en Suecia todos los elementos estaban dados para que fuera un exitoso montaje, escenografías opulentas, provenientes de la Ópera de San Francisco, un sólido elenco de cantantes en papeles principales y una segura conducción musical. Visualmente, las escenografías resultaron ser muy estéticas, con apego a la trama y cuidada al último detalle en cada una de las escenas como el salón del palacio donde ocurre el baile, las mascaras, la morada de Ulrica, un campo solitario y oscuro, la casa de Anckarström. Destacaron también por su belleza y vistosidad los elegantes vestuarios de época concebidos por John Conklin (Estos vestuarios fueron creados originalmente para una producción de 1977 en San Francisco que encabezaron José Carreras y Karia Ricciarelli). De la dirección de escena se encargó Lesley Koening, quien hizo un trabajo directo y puntual para que la escena transcurriera con fluidez, aunque quizás su única falla fueron los bailables y coreografías que por momentos parecieron ser cursi y los cargados movimientos del personaje de Oscar. En el foso, la San Diego Symphony mostró suficientes argumentos musicales: como homogeneidad en sus secciones de metales y cuerdas, dinamismo, buen gusto y sobretodo sentimiento, que la alejo de la rigidez en la que incurren algunas orquesta sinfónicas estadounidenses que aspiran a encontrar el sonido más óptimo y perfecto. Se notó la mano segura y la pasión de un experimentado maestro como lo es Massimo Zanetti, quien transmitió emoción a los músicos y los guío de manera más que satisfactoria.  Esta orquesta me hizo recordar inmediatamente la presencia de Edoardo Müller y las gran cantidad de obras del repertorio que aquí dirigió cuando era, hasta hace pocos años, el director musical del teatro. En el elenco participaron la soprano búlgara Krassimira Stoyanova, quien en su debut local exhibió inteligencia en escena para crear una creíble Amelia, conmovedora y pasional, y cuya voz sonó más luminosa que nunca, firme y emitida con estable emisión y bien timbrada. El tenor Piotr Beczala, agradó por su canto preciso, y su timbre intenso y matizado, seguro en toda la partitura. Pero su personificación en escena del personaje de Gustavo, fue rígida e inexpresiva, sin convicción llegando a ser por momentos fastidiosa. Aris Argiris, barítono de notable nivel, ofreció clase en su canto y morbidez en su línea vocal al ingrato personaje de Anckarström. Stephanie Blythe, muy en su papel de Ulrica, canto con una voz oscura y rica en expresividad, y Kathleen Kim dio vida a un fastidioso Oscar, de ágil y brillante voz.  El resto de los cantantes tuvieron una discreta participación con poco que mencionar, y el coro cumplió su participación de manera correcta para completar esta función.  Cabe señalar un hecho significativo, al final de la ópera mientas caía la cortina Gustavo moría asesinado por las mano de Anckarström, su mejor amigo: y tan solo tres días después la historia se repetiría en la vida real, ya que la Ópera de San Diego, considerada entre los 10 mejores teatros estadounidenses, moría también asesinada por la mano de su propio director general y artístico desde 1983 el australiano, Ian Campbell (el Renato Anckarström de San Diego) quien argumenta que la compañía no cuenta con los medios económicos suficientes para mantenerse con vida y es mejor morir hoy con dignidad que mas adelante con problemas. Lo cierto es que la compañía carece de deudas y cuenta con el suficiente apoyo de la comunidad de San Diego para que no desaparecer.  Esta historia esta aun en suspenso y se debe definir en las próximas meses, o quizás meses. Lo cierto es que si revive la compañía, tendrá que ser con un director mas consiente de los tiempos que se viven, con una visión más moderna y fresca, que no vea al público con desdén y arrogancia desde lo alto de un pedestal y que no anteponga sus intereses personales y gustos sobre los de la compañía..  To be continued………