Wednesday, June 22, 2011

La Sinfónica Simón Bolivar en Sao Paulo Brasil

Foto: Gustavo Dudamel dirigiendo a la Sinfónica Simón Bolivar en la Sala Sao Paulo.

Fesnojiv
Luego de pisar por primera vez suelo bahiano, en Salvador de Bahía, la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar siguió tocando el Sur de América. El domingo y el lunes, 19 y 20 de junio, los músicos venezolanos hicieron una primera parada en la Sala Sao Pailo, una vieja estación ferroviaria, construida entre 1926 y 1938, convertida en una de las salas de conciertos más importantes del continente, comparada, incluso, con el Musikverein de Viena y el Concertgebouw de Ámsterdam. En Sao Paulo sólo estaban previstos dos conciertos, pero a pocos días del inicio de la venta de las entradas, tuvo que abrirse una función extra que fue la del domingo 19 de junio. 1.290 butacas disponibles; 1.290 butacas ocupadas durante esa noche y la siguiente. El 21 se ofreció el último concierto en la ciudad brasileña con un programa que de obras latinoamericanas. Posteriormente, en Río de Janeiro continuará una gira que ha encontrado a los venezolanos, integrantes del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, con un público latinoamericano que estaba ansioso por escucharlos. Durante los conciertos, en una sala rectangular, que a mediados del siglo pasado era un jardín que hacía las veces de hall de espera para los viajeros; bajo un techo con 15 paneles movibles para diseñar la acústica más conveniente para cada concierto, los jóvenes de la SJVSB tocaron la Séptima Sinfonía “El Canto de la Noche”, compuesta entre 1904 y 1905 por Gustav Mahler. La misteriosa música envuelve al espectador en los paisajes oscuros de una noche, anunciados por la voz de un bombardino, una noche que entre sus horas deja escuchar una danza de sombras, una noche que se transforma en una dulce declaración amorosa pronunciada por una guitarra, una mandolina y un cuarteto de cuerdas; una noche que culmina con un glorioso amanecer bajo la conducción de Gustavo Dudamel.  La ruta sudamericana de la orquesta continurá en Argentina, Uruguay, Chile, Bogotá para despues retornar a Caracas.



























Tuesday, June 21, 2011

"Yo Dalí" en el Teatro de la Zarzuela de Madrid y el Liceu de Barcelona (octubre) curiosa obra

 Fotos: Teatro de la Zarzuela de Madrid


Alicia Perris


“Yo, Dalí”, Libreto: Jaime Salom. Música: Xavier Benguerel. Coro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Miquel Ortega. Dirección de Escena: Xavier Albertí. Teatro de la Zarzuela. 8 de junio de 2011.

Que un personaje tan atrabiliario como Salvador Dalí, artista genial, bon vivant fuera de toda catalogación desde sus aventuras en la residencia de Estudiantes con García Lorca y Luis Buñuel, rendido “chevalier servant” de Gala, su musa, amante, y ex mujer del gran poeta francés Paul Éluard, que nos conmovió a todos con su poema “Libertad”, tuviera una ópera, formaba parte de lo posible y hasta casi de lo necesario. Porque Dalí fue siempre una figura de escenarios y para él siempre resultó fundamental el “setting”, que diría un psiconalista tradicional. Ahora el Teatro de la Zarzuela le ha dedicado uno, con la música de Benguerel. Una obra que funciona, interesa, seduce con un montaje creativo y sorprendente, muy en la línea del aquí biografiado. Hay momentos muy cautivadores que representan la elocuente galaxia de este creador genial, que hizo de su talento un verdadero montaje de merchandising. Eficaz, seductor y atractivo, siempre renovado. Un vestuario precioso de María Araujo y una excelente iluminación de Juan Gómez-Cornejo contribuyeron a que la pareja protagonista formada por Marisa Martins y Joan Martín-Arroyo llevara a buen puerto la expresión de una trayectoria vital que no terminó con la muerte de estos dos protagonistas de leyenda.
Muy bien Antoni Comas en la encarnación del poeta Éluard y Superstar y bien cumplida la labor de la orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro de la Zarzuela. Se trata de una coproducción entre la Zarzuela y el Liceo de Barcelona que han hecho posible que este proyecto, que ha pasado por varias circunstancias que han retrasado su puesta a punto, finalmente viera la luz. La ópera rastrea la trayectoria del artista y pintor con su esposa, Gala, desde los años 20 del siglo pasado hasta su muerte. Jaime Salom fue elegido como un libretista que ya había escrito un trabajo sobre el territorio Gala en 1993. El libreto ayudó así a un ensamblaje ajustado con la música para hacer de esta propuesta esperada una realidad plasmada en asombro y en interés entre un público siempre ávido de escuchar comentarios y noticias sobre una de las personalidades más atrayentes de la época de las vanguardias y después. El conocimiento que todo aquel que se interese mínimamente en el arte tiene de Dalí, hizo que la producción fuera especialmente cuidada, lo que ha sido consumado en la factura de una obra muy interesante y muy bien conseguida.


Una regina del belcanto per tre regine donizettiane - Mariella Devia e Daniele Callegari in concerto

Foto: Mariella Devia
Chiude in bellezza il 74° Festival del Maggio Musicale Fiorentino

Un’autorevole regina del belcanto per tre regine del melodramma: così si potrebbe definire in sintesi il programma virtuosistico donizettiano, che Mariella Devia presenta con Daniele Callegari, sul podio del Maggio Musicale Fiorentino, a chiusa del 74° Festival del Maggio Musicale Fiorentino (28 aprile – 23 giugno 2011). Amata dal pubblico fiorentino, che l’ha sempre calorosamente accolta ed applaudita, Mariella Devia offre la sua voce a tre celebri regine inglesi del repertorio donizettiano: Maria Stuarda (nell’omonima opera che proprio a Firenze nel 30° Festival del Maggio -1967- conobbe la sua rinascita novecentesca, in un formidabile spettacolo con regia di Giorgio De Lullo e scene e costumi di Pier Luigi Pizzi, protagoniste Leyla Gencer e Shirley Verrett), Anna Bolena (nel ruolo che fu di Maria Callas alla Scala con regia di Luchino Visconti e Gianandrea Gavazzeni sul podio) ed Elisabetta d’Inghilterra nel Roberto Devereux, un debutto nel ruolo per la regina del belcanto, che il prossimo novembre a Marsiglia debutterà il titolo in forma di concerto. Si tratta di tre importanti e suggestivi finali d’opera, in cui ad arie di struggente bellezza fanno seguito altrettante cabalette, che richiedono una straordinaria tecnica vocale, e che esigono un’interprete che sappia accoppiare purezza di canto, slancio drammatico e formidabili doti virtuosistiche: Mariella Devia, appunto. Precedono i finali d’opera, eseguiti con il Coro del Maggio Musicale, le sinfonie dei rispettivi titoli, eseguite dall’Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino, diretta da Daniele Callegari.


Programma



Gaetano Donizetti (1797 - 1848)


Maria Stuarda (del 1835)


Sinfonia
“Oh, colpo!...
Se accolta hai la prece primiera... Ah! se un giorno da queste ritorte...”


Maria Stuarda Mariella Devia - Anna Katja De Sarlo - Leicester Leonardo Melani
Talbot Antonio Menicucci - Cecil Nicolò Ayroldi


Anna Bolena (del 1830)


Sinfonia
“Piangete voi?...
Al dolce guidami... Coppia iniqua...”


Anna Bolena Mariella Devia - Lord Rochefort Antonio Menicucci
Lord Riccardo Percy Leonardo Melani - Smeton Katja De Sarlo
Sir Hervey Davide Siega

Roberto Devereux (del 1837)


Sinfonia
“E Sara in questi orribili momenti...
Vivi, ingrato... Quel sangue versato...”
Elisabetta Mariella Devia - Lord Duca di Nottingham Nicolò Ayroldi
Sara Katja De Sarlo - Lord Cecil Davide Siega


Orchestra e Coro del Maggio Musicale Fiorentino
PIERO MONTI Maestro del coro
Per ulteriori informazioni:



Info e Prenotazioni: Biglietteria del Teatro del Maggio Musicale Fiorentino
info 055 2779350, dal martedì al venerdì 10.00-16.30;
prevendita 055 28722, da martedì a venerdì 10.00 -16.30 / sabato 9.00-13.00;
Biglietteria Teatro Comunale, Corso Italia 16 - Firenze - fax: +39 055 287222;
Biglietteria on line, www.maggiofiorentino.com
tickets@maggiofiorentino.com






Monday, June 20, 2011

Seattle Opera Announces 2013 Ring and 2014 Meistersinger

Photo: Greer Grimsley (Wotan) and Stephanie Blythe (Fricka). © Rozarii Lynch photo

Seattle Opera officially announces its summer 2013 production of Wagner’s four-opera epic, Der Ring des Nibelungen, as well as the composer’s Die Meistersinger von Nürnberg, which will open the 2014/15 season the following summer. Seattle Opera’s beloved “Green” production of the Ring, first seen in 2001, returns in August 2013. In August 2014, the company presents Meistersinger for the first time in more than 20 years. These back-to-back Wagner summers celebrate several important milestones: the 2013 bicentenary of Wagner’s birth, the 50th Anniversary of Seattle Opera, and the conclusion of Speight Jenkins’ 30 years as general director of Seattle Opera.  “It was a great day for Seattle when Speight Jenkins came here to lead the opera company in 1983,” says William Weyerhaeuser, President of the Seattle Opera Board of Trustees. “Speight’s ear for the world’s best voices, his instinct for what makes exciting theater, integrity, diplomacy, his broad base of knowledge, and his tireless, contagious passion for the art form have made Seattle Opera one of the great opera companies and given this city and its visitors decades of compelling opera. Seattle Opera is proud to honor Speight, and mark the company’s 50th Anniversary, with two signature productions—the Ring Cycle, the work that’s the heart of the company, and Die Meistersinger von Nürnberg, Wagner’s optimistic hymn in praise of art and the cultural tradition.” Seattle Opera’s critically acclaimed production of the Ring, directed by Stephen Wadsworth and featuring sets by Thomas Lynch, costumes by Martin Pakledinaz, and lighting by Peter Kaczorowski, returns for its fourth incarnation, this time under the baton of Asher Fisch, Principal Guest Conductor of Seattle Opera. Fisch, who has conducted Parsifal, Lohengrin, Der Rosenkavalier, Der Fliegende Holländer, and Tristan und Isolde for Seattle Opera, “ranks among the finest Ring conductors of our time,” according to Opus Magazine. Making their Seattle Opera debuts in this production are Alwyn Mellor as Brünnhilde and Stefan Vinke as Siegfried. Mellor is a Brünnhilde of choice for Den Nye Opera, Oper Leipzig, Longborough Festival Opera, Paris Opera, and Opera North; Vinke has sung Siegfried in Cologne, Leipzig, Berlin, Salzburg, Venice, and Lisbon. Greer Grimsley returns to Seattle Opera for the third time as Wotan, a role for which he won Seattle Opera’s 2005 Artist of the Year award. Other returning artists include Stephanie Blythe as Fricka, Margaret Jane Wray as Sieglinde, Stuart Skelton as Siegmund, Dennis Petersen as Mime, and Richard Paul Fink as Alberich. Seattle Opera has only produced Die Meistersinger von Nürnberg once before, in the summer of 1989. Wagner’s magnificent comedy, which celebrates community, artistic leadership, and a balance of tradition and innovation in the arts, is the perfect way to honor the life-work of Speight Jenkins, who will be stepping down from his position on September 1, 2014. Asher Fisch will conduct.  Performances of the Ring are scheduled as follows: Cycle #1, August 4, 5, 7, & 9; Cycle #2, August 12, 13, 15, & 17; and Cycle #3, August 20, 21, 23, and 25, 2013. Subscription performances of Die Meistersinger von Nürnberg are scheduled for August 2, 7, 10, 13, 17, 20, and 23, 2014.





XXII Festival Internazionale Dino Ciani di Stresa 2011 - Caterina Martina Demetz.

Foto: Caterina Martina Demetz

Renzo Bellardone

Grand Hotel Regina Palace- Sala Azalea – “ I Concerti Ciani a 5 Stelle ”   Violino - pianoforte. Domenica 19 giugno 2011 ore 21,30. Violino solo: J.S.Bach Partita n.2, Paganini Capricci. Pianoforte solo. F. Chopin Ballata n.1, F.Liszt Polacca, M. Ravel Alborada del gracioso. Figlia d’arte, Caterina Martina Demetz, affronta con piglio deciso e tecnica salda entrambi gli strumenti che ha studiato e con cui si propone al pubblico, pur risultando ancor più piacevole all’ascolto l’interpretazione pianistica. Non secondo alcune consuetudini contemporanee che prediligono un Bach romantico, la giovane concertista offre della II° Partita una versione fiolologica con il rispetto di tutte le ‘dissonanze bachiane’ e con virtuosismo e partecipazione fino allo spasimo va alla ricerca di emozioni che si disegnano in ampie volute di colore. Con sobrietà si impegna anche nei Capricci di Paganini: il primo movimento , una marcetta, evoca alcune composizioni di Haendel, ma con il violino solo spiccano le variazioni innovative nello staccato e nel pizzicato, introdotte dal violinista, chitarrista, compositore italiano. Lasciate le corde del violino la concertista si propone alla tastiera del pianoforte e con la conosciutissima ‘Ballata n.1’ di Chopin riconferma il valore delle sue interpretazioni riuscendo a ricreare la perfetta atmosfera chopiniana fatta di romantica mestizia che solo a tratti lascia il passo all’estroversa giocosità, subito però interrotta dal giungere della serena ed intimistica dolcezza, pur essendo ‘La Ballata’ uno dei brani più spensierati di Chopin. Quasi filologicamente per data di nascita degli autori ed a celebrare i 200 anni dalla nascita di F.Liszt, il brano che segue è la celebre ‘Polacca’ interpretata con l’insita sontuosità che pur invita al ballo, tratteggiando visioni di spensierata bellezza. Liszt era diventato amico di Chopin che stimava ed apprezzava ed in questa sua Polacca, pare addirittura di udire una vaga risonanza chopiniana. Il concerto ci conclude con l’ ‘Alborada del gracioso’ di M. Ravel: passione, sofferenza e lotta sono le sensazioni che scaturiscono dalla scrittura mai atonale, con armonie innovative e molto vicine al nostro contemporaneo sentire. La Demetz lo suona con lo stesso coraggio con cui si affronta la vita ed il sangue che pulsa nelle vene scende ad irrorare le veloci e precise dita della sua mano. La Musica vince sempre!



Valentina Naforniţă from Moldova - Winner, BBC Cardiff Singer of the World 2011

Picture Courtesy of the BBC

Valentina Naforniţă from Moldova – Winner, BBC Cardiff Singer of the World and Dame Joan Sutherland Audience Prize and Song Prize finalist.
Soprano Valentina Naforniţă was born in 1987 in Glodeni, Republic of Moldova. She graduated from the Stefan Neaga Music College in Kishinev in 2006 and continued her training in Romania, at the voice department of the National University of Music in Bucharest, where she studied with sopranos Maria Slatinaru-Nistor and Eleonora Enăchescu. The latter is teaching her on the MA programme at present. In addition, she has taken master classes with soprano Mariana Nicolesco and conductor Christian Badea. Valentina has participated in numerous competitions. Recent prizes include the Orange Prize for Young Musicians, Romania in 2009 and the second prize in the Hariclea Darclée Voice Competition in 2010. She has appeared in concerts and recitals on the great music stages in Romania, including the Romanian Athenaeum in Bucharest, and has also collaborated with the George Enescu Philharmonic Orchestra. Roles performed at the Opera Studio of the university include Norina Don Pasquale, Adina L'elisir d'amore, Mimì La bohème and Lauretta Gianni Schicchi. In 2008 she performed in the chorus of the Romanian National Opera and later this year she will sing Norina Don Pasquale with them at the Bucharest National Opera House. Valentina enjoys reading, travelling, ballet dancing and swimming.

BBC Cardiff Singer of the World Final repertoire

•Regnava nel silenzio (Lucia di Lammermoor) - Donizetti

•Song to the Moon (Rusalka) - Dvořák

•Je veux vivre (Roméo et Juliette) - Gounod

L´incoronazione di Poppea - Maggio Musicale Fiorentino

Foto: Maggio Musicale Fiorentino

Massimo Crispi
L’incoronazione di Poppea con una corona d’oro falso.

Io adoro l’incoronazione di Poppea. Per me è il paradigma del melodramma, un libretto perfetto, letterariamente autonomo, pieno di concetti e di poesia, un libretto che descrive un mondo antico, metafora di un mondo contemporaneo, talmente universale da essere valido ancora oggi. Gli spunti per una messa in scena sono davvero infiniti, suggeriti a ogni piè sospinto dai versi di Busenello, si opti per una messa in scena tradizionale o un’altra rivoluzionaria, ma il valore dei versi è lì, versi che hanno una tale potenza da schiacciare qualsiasi deriva personale, qualsiasi audacia esibizionistica da parte di un regista. La forza del libretto, e di conseguenza della messa in musica di Monteverdi che, alternando recitativi, concitati, ariosi in un mélange straordinario e affascinante di sensualità, di quel libretto esalta i pregi e i virtuosismi idiomatici, fa apparire inutile qualsiasi travisamento. Per una messa in scena, diciamo così, almeno corretta, forse bisognerebbe studiarselo bene, questo libretto, forse bisognerebbe aver chiari i rimandi poetici e retorici, nonché culturali, che c’erano nella Venezia del 1642, anno del debutto dell’opera del divino Claudio. Non sembrava per nulla, se non ogni tanto, a tratti, che questo fosse avvenuto nella recita fiorentina, nell’ambito del Maggio Musicale, ripresa di uno spettacolo già eseguito a Madrid, operazione affidata a due grandi vati del teatro musicale barocco, o, almeno, considerati tali da molta critica musicale e teatrale, come Pier Luigi Pizzi e Alan Curtis.  Come si fa a rendere noiosa L’incoronazione di Poppea? Basta, appunto, non prendere in considerazione le mille sfaccettature del libretto, fonte inesauribile d’idee registiche e interpretative per dei cantanti-attori accorti e consapevoli. Ma quanti lo erano davvero in questa messa in scena? Neanche la lussuosa Susan Graham, che pure io adoro in altri repertori, mi ha convinto fino in fondo come Poppea, pur se dotata di voce affascinante. Era come se quasi tutti gli artisti coinvolti fossero distratti: come, per esempio, nel caso di Ottone, interpretato da Anders Dahlin. Ottone dovrebbe arrivare di sottecchi, da un esterno, da un buio notturno, che poi è il buio della sua anima, oscurata dal suo non più corrisposto, se mai lo è stato, amore per Poppea. Invece Pizzi, autore anche dei costumi, parecchio discontinui, lo fa arrivare vestito come un manovale albanese che ha smarrito la fermata dell’autobus che dovrebbe portarlo al suo posto di lavoro o alla festa degli emigranti: “scusate, ma che ci faccio davanti alla casa di Poppea, io dovevo andare in un’altra opera in un altro teatro!” Orrendo costume, uguale per tutta l’opera, che ci dimostra che anche un grande e acclamato decoratore, almeno così era noto Pizzi, può commettere degli errori grossolani. Non parliamo poi del cantante… un disastro vocale, con dei suoni inventati che nel passaggio dalla voce vera, la sua parte migliore, al falsetto si sgranavano sguaiati senza alcun senso musicale e scenico. Possiamo sapere come e, soprattutto, con che criteri è stato scelto un artista così? E non è una particina di sfondo, Ottone. La magia del canto disperato di Ottone, che apre l’opera, si dovrebbe svolgere nel buio notturno, o in un crepuscolo mattutino che annuncia un’alba ancora non ancora vicina. Guarda le stelle, Ottone, si lamenta col cielo della sua sventura, con preziosi sottintesi galileiani e copernicani nascosti nei versi. Alla Pergola, invece, tutto era illuminatissimo e non si capiva come facesse Ottone a non accorgersi dei due soldati di Nerone dormienti: ci passava e ripassava accanto così tante volte che la reazione di chi assisteva avrebbe potuto essere: ma sei ciucco dalla sera prima che non li vedi? Poi, a un certo punto, siccome il libretto dice che ci sono due soldati, Ottone mostra di notarli. Insomma, non proprio un grande inizio. Ma gli sfondoni registici già iniziavano dal prologo, colla presentazione delle tre figure retoriche della Fortuna, Virtù e Amore. A parte il brutto costume leopardato (che, giuro, sembrava comprato su una bancarella di cinesi), di Fortuna, una anche vocalmente poco convincente Serena Malfi (pure nel ruolo di un Valletto ugualmente poco convincente), era proprio la relazione tra le tre che appariva casuale, con movimenti scenici abbastanza ridicoli e impropri. Virtù era Anna Kasyan, di discreta voce e presenza scenica (successivamente anche Pallade, alla quale forse gli elettricisti si sono dimenticati di accendere una luce), castigatissima con una palandrana nera, e Amore era Francesca Lombardi Mazzulli, con in braccio un bambino equipaggiato di chiome bionde e freccia… perché? Sembrava una mamma con bambino (Venere? La Madonna del Divino Amore, appunto?) o forse un ventriloquo col suo pupazzo. Non è Venere il personaggio: è Amore, Eros, il di lei figlio. Le tre erano poste, come spesso Pizzi usa fare, su tre distinte pedane animate da mimi nerovestiti che si contorcevano per muoverle sulla scena. Visto e rivisto, e pure non molto efficace in uno spazio ristretto come quello, passiamo avanti. I due pretoriani di Nerone (Juan Sancho e Nicholas Phan, quest’ultimo anche Lucano, voce interessante), risvegliatisi dal torpore, a un certo punto decidono di mimare atti sessuali per rimarcare didascalicamente ciò che Nerone stava facendo nell’alcova con Poppea.

Cui prodest? Non è scritto e neanche sottinteso nel testo… A parte il fatto che i due soldati dovrebbero spiegare al pubblico un antefatto e per questo si dovrebbero rivolgere direttamente agli astanti per renderli partecipi della vicenda. E invece no, scherzano tra loro e basta, e per finire mimano un atto sessuale utilizzando le spade come membro virile. Le attività omoerotiche invadono, senza alcuna ragione, il duetto tra Nerone e Lucano. Anche perché nel testo non esiste alcun appiglio, nonostante Pizzi affermi il contrario, ripetutamente e con convinzione, nella sua intervista sul programma di sala. Ci dispiace per le ossessioni senili di Pizzi ma i due dovrebbero cantare le lodi di Poppea, secondo Busenello, che non fa nessun riferimento, sottinteso o esplicito, ad atti omoerotici. Macchè, un certame poetico tra i due, peraltro con evidenti parodie di stili poetici precedenti, dallo stilnovismo al petrarchismo, è troppo scontato, avrà ragionato il regista. E allora inventiamoci una scena dove Nerone e Lucano si dicono le cose più dolci, più sensuali, più spinte, in un groviglio di abbracci e baci e rapporti orali mimati, travisando irrimediabilmente il tutto e confondendo il pubblico. Né d’altro canto la storia, attraverso Tacito o il più pettegolo Svetonio, né tanto meno il testo di Busenello ci illustrano che Lucano e Nerone fossero amanti. Perché un arbitrio così fuorviante? Épater les bourgeois lo riteniamo veramente superfluo, al giorno d’oggi. E poi, azzarderei un suggerimento. Qualora si voglia mettere ad ogni costo una scena di erotismo tra Nerone e Lucano, si vada comunque fino in fondo, si abbia coraggio e coerenza: si faccia eseguire ai cantanti una reale scena erotica, completa di masturbazione e tutto il resto, e non due carezzucce anodine o un petting accennato sopra i vestiti: chi si scandalizza più oggi, dopo le orgissime di Caligola di Tinto Brass o dopo Ultimo tango a Parigi di Bertolucci? È solamente ridicolo e nuoce all’opera. Lo stesso errore aveva già indotto in tentazione Gilbert Deflo, anni fa, giungendo agli stessi penosi risultati, facendo forse peggio, avendo a disposizione un Nerone mezzosoprano, e quindi evidentemente inidonea ad un coitus a tergo (nella parte attiva)... Insomma, se si hanno delle ossessioni sessuali le si realizzino in luoghi più adatti oppure in opere dove sia evidente e funzionale, piuttosto che a sproposito, come qui. Ma queste sono solo alcune tra le più evidenti incongruenze di una superficiale messa in scena, dove le idee latitavano, aggirandosi smarrite, peraltro, in una scenografia rotante in bianco e nero abbastanza brutta, fatta di pareti e colonne malamente marmorizzate che sapevano veramente di poco e ricordavano più una sepoltura gentilizia con profluvio di finti marmi di cattivo gusto.
 
Una regia deludente che, soprattutto, non inventava nulla e non aggiungeva nulla alle realizzazioni precedenti dell’ Incoronazione di Poppea. Questa superficialità registica si rifletteva anche nella realizzazione musicale che ci è apparsa poco approfondita anch’essa. Il basso continuo, formato dal pregevole Complesso Barocco di Curtis, era abbastanza ricco e realizzato da strumenti copie di originali mentre i ritornelli orchestrali erano eseguiti da una ridottissima compagine di archi dell’orchestra del Maggio. Intonazione talvolta precaria e dinamiche spesso soporifere degli archi appesantivano l’esecuzione di Curtis. La preparazione retorica e declamatoria della maggior parte degli artisti era davvero insufficiente, nonostante una buona pronuncia da parte degli artisti stranieri. L’importanza che l’interprete dovrebbe dare a ogni verso, a ogni parola, soprattutto in quest’opera dove il libretto, così denso di spunti, di gesti vocali già negli stessi fonemi, è stata immensamente sottovalutata o comunque non pienamente realizzata, malgrado Curtis ne esalti vanamente la priorità nella sua introduzione nel programma di sala. Le uniche che avevano colto in pieno sia i personaggi sia la vocalità erano José Maria Lo Monaco, una splendida, dolente e irata Ottavia, con convincente consapevolezza vocale e maturità drammatica (ottimi “Disprezzata regina” e “Addio Roma”), e Ana Quintans, sinuosa Drusilla, appassionata nel suo canto come nel suo personaggio scenico. Nerone, Jeremy Ovenden , interessante voce tenorile capace di nuances e di colorature acrobatiche, non era però abbastanza isterico e aggressivo come il personaggio richiederebbe, assolutamente sempre e comunque sopra le righe. E questo era evidente soprattutto nel duetto con Seneca, Matthew Brook, il quale peraltro difettava di un maggiore spessore vocale nei suoni gravi, che non consentiva una maggior espansione al suo pur nobile recitativo.  Il personaggio di Arnalta era giustamente affidato a un tenore caratterista, Krystian Adam, ma il risultato era troppo composto. Voce interessante, quella di Adam, che ha anche ben cantato “Oblivion soave” ma per fare la drag queen bisogna proprio lasciarsi andare, non bastano poche mossettine, ci vuole anche un gesto vocale convincente e Arnalta è un personaggio caratterizzato da volgarità e arrivismo. C’è una trasmissione televisiva diretta dalla regina assoluta delle drag queen, Ru Paul. Sarebbe stato utile dare un’occhiata alla trasmissione e prendere qualche idea, cosa che avrebbe giovato anche a Nicola Marchesini, la nutrice di Ottavia, che almeno, però, ci ha provato.  Nei momenti altamente erotici, probabilmente a causa di indicazioni registiche, la sensualità non è mai davvero giunta a un parossismo, benché parossistici siano tutti i personaggi e soprattutto Poppea e Nerone. Toccare le tette di Poppea, per di più sopra gli abiti, è scontato, l’erotismo, quello vero, ha bisogno di altro e di parecchio. Però, diciamolo con affetto per i valorosi cantanti, a dispetto di una non così approfondita attenzione alla parola e ai fonemi, i duetti d’amore erano gradevolmente cantati da due voci belle, sonore e morbide come quella di Ovenden e di Susan Graham. Il duetto finale ci è apparso un po’ convenzionale, senza che la struggente passacaglia, attribuita nel tempo a Benedetto Ferrari, a Francesco Sacrati o a Francesco Cavalli, traesse dal basso continuo e dal canto tutta la sua travolgente sensualità. Sesso refrigerato. Roba da vecchi. Inutile. Ad ogni modo, applausi per tutti.









Saturday, June 18, 2011

Il Trittico en el Teatro Colón de Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal

Doy mi opinión sobre el primer elenco de esta puesta escenica del Il Trittico. Creo que Stefano Poda generó una puesta demasiado lúgubre, tampoco comparto el cambio de orden que dispuso en los títulos y tendría que tener en claro que las actualmente populares puestas “acuáticas” en Europa ya fueron vistas aquí este mismo año, en el Onegin del Teatro Argentino de La Plata, con más sentido que el apreciado en "Gianni Schicchi" y "Suor Angelica", ya que en "Il Tabarro" puede tener algo más de lógica. Logró algunos momentos de belleza visual, como el coreográfico caminar de la hermanas en Suor Angelica y la escenografía fue por momentos un factor positivo al igual que la iluminación. Pero el estatismo fue un factor de aburrimiento que es casi impensable en el tríptico, agravado en Il Tabarro. Además, la lentitud de movimientos – como efecto – fue lograda solamente a medias, siempre alguna acción rompía el efecto, cosa que no ocurre con algunas de las puestas de Robert Wilson, de quien tuve la suerte de ver su Butterfly en Los Angeles, y el efecto se mantenía todo el tiempo y por todos los personajes, de una manera tal vez robótica, pero de indudable fuerza. Aquí reinó el aburrimiento, la oscuridad, lo lúgubre. El vestuario, totalmente en negro y atemporal, en las tres operas, no contribuyó a aliviar lo visual para el espectador. En resumen, momentos de belleza plástica en una puesta totalmente olvidable. El Maestro Richard Buckley dirigió en estilo y con fuerza la Orquesta Estable, que sonó en general con excelente nivel. Solamente es criticable la falta de balance entre orquesta y foso. Por momentos, los cantantes con voces de menor volumen fueron tapados por la misma. La ya mítica figura de Juan Pons fue lo más destacable de la velada. A pesar del paso del tiempo su voz mantiene un hermoso timbre de barítono dramático, cantando con admirable dicción, impecable afinación y demostrando una vez más su calidad actoral, adecuando su accionar a cada uno de los papeles que le tocó interpretar.
La soprano Amarilli Nizza es una lírico de buen volumen con un timbre un tanto metálico y un, por momentos, molesto vibrato en la zona aguda. No lució en Il Tabarro, básicamente debido a su carencia de graves audibles, aunque siempre se mostro como una buena actriz. Mejoró su trabajo en Suor Angelica, basado en su labor actoral, generando un drama algo exterior, pero con efecto. Por el momento parece más destinada a roles de lírico que de spinto, cosa que quedó a la vista en Il Tabarro. Creo que para muchos de los presentes todavía será inolvidable la versión de años atrás de Cristina Gallardo Domas. Carl Tanner es un tenor con un timbre de voz no especialmente bello, posee un importante volumen pero su técnica lo lleva a emitir los agudos en forma muy abierta que afean su canto.
Agnes Zwierko es una mezzo que posee buen volumen y graves rotundos. Su técnica vocal no genera un canto parejo a través de todo su registro. No lució lo suficiente en Il Tabarro, mejoró en Gianni Schicchi, pero su actuación fue más convincente en Suor Angelica, aunque fue perjudicada por la reggie, ya que su entrada, pieza fundamental de la obra, pasó casi desapercibida. Creo que la contratación de Beatriz Diaz fue totalmente innecesaria. Aunque canta con buena técnica y apropiado gusto, su voz es pequeña en volumen y tengo la certeza que varias sopranos de nuestro medio pueden brindar una Lauretta de mejor nivel. Creo que la lista de nombres locales que pueden cantar a su nivel o mejorarlo no entraría en esta crítica. Los cantantes locales cumplieron en muy buena forma los roles asignados. Darío Schmunck volvió a brindarnos su bello timbre y exquisita musicalidad, aunque la orquesta de Puccini no parece la más adecuada para el volumen de su voz. Del resto del numeroso elenco se destacaron especialmente Mario De Salvo como Simone y María Luján Mirabelli, cantando una celadora con potente voz y la personalidad requerida.

Entrevista con la soprano mexicana María Alejandres

Fotos: María Alejandres, y como Juliette

En busca de la perfección

José Noé Mercado

Es de las mejores cantantes del planeta y no por casualidad. No inmerecidamente. Este 11 de junio debutó en la Scala de Milán, uno de los teatros de mayor prestigio en el mundo y manifestará así una vez más el delicioso y poético timbre de su voz, rica en musicalidad, armónicos y luminosidad expresiva. Es dueña de una técnica admirable y un refinamiento interpretativo que se amalgaman con el esfuerzo y la humildad necesaria para el aprendizaje diario, nota a nota, y sobre todo con un talento de extraordinaria ley artística.  La soprano mexicana María Alejandres de 27 años de edad, ahora en Italia, cuna y meca por excelencia del género operístico, buscará acercarse a la perfección de su arte interpretando el protagónico de Roméo et Juliette de Charles Gounod, papel sobre el que reflexiona:

“Juliette fue el primero que me aprendí, cuando tenía 19 años, ya que el paje Stephano fue el primer personaje que la Compañía Nacional de Ópera me otorgó en Bellas Artes; además me propusieron ser el cover de Juliette, un rol que vocalmente es demandante y lírico. Desde entonces sabía que durante muchos años mi voz estaría en proceso de desarrollo y ahora aunque se encamine hacia el repertorio lírico, Juliette es un papel que me da la oportunidad de mostrar dotes de línea de canto en el repertorio francés, que es en el que me siento más cómoda además del Italiano”.

Triunfos en nuestro país, China, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia. Estás en los mejores teatros del mundo. ¿Qué es lo que está pasando con tu carrera?
Ha sido una carrera de mucha preparación vocal y musical, de tiempo y paciencia durante estos últimos 5 años. He aprendido a no correr y a descubrir que para estar a la altura de los teatros importantes de ópera es necesario tener una preparación sólida y ser muy fuerte mentalmente ya que las exigencias son muy grandes. Sin embargo, es una profesión que me llena de satisfacciones y además es muy noble.

¿Qué significa para ti la Scala de Milán?
Cantar en la Scala es algo que no pensé que llegaría tan pronto y es una responsabilidad muy grande para mí. Dos de los teatros más importantes y de tanta tradición en el mundo lírico, la Scala y Royal Opera House Covent Garden de Londres, llegaron a mis manos antes de lo que pensaba. Sin embargo, me preparé mucho para poder estar a la altura. En este tipo de teatros no te perdonan un solo error. En los ensayos siempre hay oídos que están a la espera de cualquier mínima falla. Tienes que ser muy cuidadoso y eso precisamente te obliga a buscar la perfección o por lo menos a estar cerca de ella. Diariamente tienes coachings con un pianista que enriquece la parte musical y te pule el estilo. También cuentas con especialistas del idioma en el que cantas y están ahí para corregir cualquier mínimo error. Todo esto aunado a muchos otros aspectos como la escena o la música. En cualquier caso, es necesaria una fuerza mental y una seguridad músico-vocal que te permita dar lo mejor de ti como artista en cada función.

¿Cuál es tu actitud al cantar en países y teatros con grandes tradiciones operísticas?
Cada vez que estoy en teatros como éstos, resulta muy enriquecedor trabajar con grandes coaches y extraordinarios directores de orquesta, de los que he aprendido mucho en poco tiempo. Estar en teatros así requiere mucha preparación y perfeccionamiento porque hay una fila de cantantes muy buenos detrás de ti y si tú no llenas las expectativas pasan sobre ti. Es por ello que siempre tengo la actitud de aprender y asumo que aún hay mucho qué perfeccionar en cada rol, a pesar de que lo haya cantado quizás ya muchas veces. Siempre hay bastantes aspectos por profundizar, sutilezas por descubrir, detalles musicales por cuidar. Es la parte que más disfruto: el estudio y el descubrimiento, para que cada función que doy sea diferente.

¿Cómo has logrado los éxitos de tu brillante trayectoria? ¿Qué has hecho bien; por qué algunos cantantes llegan a la cumbre y otros no?

Mi caso es muy personal. Creo que todo se conjuntó para que saliera así. Es indispensable mucha disciplina y preparación músico-vocal. Mientras más herramientas tengas será más fácil llegar a la cima. Se requiere una buena dosis de paciencia y tener muy claro cuáles son tus objetivos a largo plazo. Todos podemos ser talentosos, pero además necesitas la inteligencia emocional para ser muy fuerte y que las tonterías diarias del trabajo no te tiren. En esta carrera tienes que dejar de lado la sensibilidad: me refiero a que desafortunadamente muchas veces en las artes tendemos a tolerar errores por miedo de herir al artista. Cuando estás en una carrera internacional no te perdonan un error pues hay muchos cantantes que están esperando una oportunidad y por ello tienes que ser muy inteligente, saber dar cada paso y conocer hacia dónde te llevará. Indudablemente, debo decir que también tuve la fortuna de contar con grandes apoyos en México y puedo mencionar que María Luisa De Chávez y Manuel Álvarez fueron un pilar en mi carrera ya que me apoyaron durante muchos años hasta que logré salir adelante por mis propios medios. Y conté con un equipo maravilloso que ayudó a impulsarme: Pro Ópera, además de tener la fortuna de contar durante cuatro años con una pareja que me ha apoyado en todos los aspectos y ha sido mi mejor crítico en cada función, alguien que no me aplaude todo, para seguir mejorando siempre.

¿Cómo estás planeando tu carrera en cuanto a compromisos, repertorio y ofrecimiento de los teatros?

Poseo la suerte de contar con el consejo del maestro Ramón Vargas, quien siempre ha sido mis oídos, y con un agente que conoce muy bien de voz. Gracias a ello no he caído en tentaciones de repertorio que por el momento no debo interpretar. En este punto sólo estoy en el lírico ligero. Cuando se desarrolle más mi voz iré aumentando el peso del repertorio. Pero ahora vienen debuts en la Bastilla, Munich y Lille. Y próximamente regresaré a la Scala con dos títulos nuevos.

La sexta mexicana
María Alejandres es una chica amable y sencilla en su trato. Su rostro es gentil, pero en él se desprende el ingenio, la inteligencia y seguridad de quien sabe lo que quiere y, más interesante aún, de quien sabe cómo obtenerlo. El 21 de agosto de 2005 obtuvo el primer sitio del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli y el 24 de septiembre de 2008 ganó el primer lugar femenil de Operalia, celebrado en Quebec, Canadá, tanto en la categoría de ópera como en la de zarzuela. Su participación en ese importante certamen internacional sin duda fue una muestra de consolidación para una artista que lo es desde su infancia y que desde entonces se caracteriza no sólo por su talento musical, sino también por su actitud disciplinada, estudiosa, por su ambición inteligentemente encaminada. Ahora será la sexta mujer mexicana en cantar en la Scala de Milán desde su inauguración el 3 de marzo de 1778, después de Ángela Peralta, Fanny Anitúa, Pina Carrillo, Oralia Domínguez y Gilda Cruz Romo.

El jardín del vecino

Hasta antes de ganar el Concurso Operalia de Plácido Domingo en 2008, María Alejandres se ve como un talento en bruto que de a poco se fue puliendo con trabajo, dedicación y el apoyo de gente que creyó en ella. “Operalia me ayudó a acercarme a los teatros y a tener más proyección a nivel internacional”, dice. “Sin embargo, no puedes ser sólo un potencial que toque esos recintos una sola vez. Debes demostrar que eres una realidad capaz de mantenerte”.

¿Qué papel debería ocupar la idea del extranjero en un joven cantante mexicano? Muchos sueñan con irse de nuestro país pero por cada uno que se abre paso abundan los que no logran insertarse en ninguna parte y sólo acumulan frustraciones que merman su ánimo y desarrollo.
Existe una idea errónea del extranjero y lamentablemente muchas veces pensamos que el jardín del vecino es más verde. En México contamos con buenos pianistas repasadores, coaches y maestros de canto. Lo importante es saber con quién y hacia dónde debes enfocar tu energía, tiempo y dinero. Para ello es necesario hacer un plan de lo que requieres y te hace falta: idiomas, teatro, preparación musical y la más importante: técnica vocal. Sin ello es como no tener piernas y querer correr. Enfocándome solamente al canto, pienso que es una carrera muy personal e íntima, de maestro a cantante. No es indispensable irte a Europa pensando que hallarás sin duda alguna lo mejor. Lo puedes encontrar en Zacatlán de las Manzanas, en Londres o París. Pero para ello debes ser muy objetivo y no dejarte llevar por la pasión y los arrebatos y saber aprovechar de todos los maestros lo mejor para formar tu técnica, decisiones de canto y manera de ver la música.

¿Cómo integras los logros profesionales a tu vida cotidiana para no perder la cordura personal y artística?
La humildad llena mi espíritu. Cada vez que veo mis avances, pienso: “María, el camino es largo, ni siquiera ves el infinito. Te falta mucho”. Saber que no he llegado al límite de mis posibilidades, que tengo aún mucho por descubrir, aprender y perfeccionar es lo bello del asunto: ver que no soy la misma de hace tres años, que he evolucionado como artista y cantante y sobre todo como persona. Los golpes me han hecho más fuerte y aprendí a no caer dos veces en el mismo error. Disfruto mucho esta carrera porque además me ha permitido abrir mis horizontes: viajar, conocer culturas, vivir en países donde jamás creí que estaría. La belleza de la vida es disfrutar y entregarlo todo.







Romeo y Julieta de Gounod en el Teatro alla Scala de Milán.

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano

Massimo Viazzo
Habían pasado casi ochenta años que Roméo et Juliette de Charles Gounod no se montaba en la escena del máximo teatro italiano (en 1934 el papel de Roméo fue interpretado por Beniamino Gigli y el de Juliette por Mafalda Favero!), por ello, la Scala propuso el espectáculo visto hace algunos años en el Festival de Salzburgo, que es una producción tradicional en una suntuosa escena fija creada por Michael Yeargan, que representaba una plaza renacentista con en la que el majestuoso palacio de los Capuletos engalanaba la parte derecha del escenario y una alta y elegante columna delimitaba y enmarcaba la visión. El director escénico Bartlett Sher logró dar vida a la acción en cada momento cuidando a la perfección los gestos de los protagonistas, con los apropiados vestuarios de Catherine Zuber, y el movimiento de las masas de una manera muy natural. Naturaleza que fue también encontrada por la dirección de orquesta de Yannick Nézet-Séguin. El director franco-canadiense atrapó el profundo intimismo de la partitura con mano ligera, así como el sentido de la medida y del color, nunca de una manera invasora o desbordante. También el elenco fue apreciado por el público scaligero. Vittorio Grigolo dio vida a un apasionado Roméo de vocalidad generosa, exuberante y bien timbrada, aunque no muy refinada. Grigolo supo también replegar su propio canto hacia acentos más íntimos y patéticos, como en la conmovedora conclusión del segundo acto. A cambio, su “Ah! Léve-toi, soleil!” fue muy luminoso. Nino Machaidze fue una Juliette vivaz y tierna, que a pesar de su timbre bronceado en el centró, encontró algunas dificultades en el registro mas agudo, que pareció un poco áspero y no siempre a fuego. Paterno y protector estuvo el Frère Laurence de Alexander Vinogradov con emisión suave y segura. Por su parte, tuvo problemas en su parte alta el Capulet de Frank Ferrari, con su indudable timbre pastoso. A sus anchas y sustancialmente correctos estuvieron: Juan Francisco Gatell (Tybalt), Russell Braun (Mercutio) e Cora Burggraaf (Stéphano). La Orquesta y el Coro del Teatro alla Scala estuvieron ambos en optima forma.

Friday, June 17, 2011

Ultimo titolo operistico in cartellone per il 74° Festival del Maggio Musicale Fiorentino

L’Incoronazione di Poppea di Claudio Monteverdi

Sabato 18 giugno, ore 20.30, Lunedì 20 e Mercoledì 22 giugno sempre alle ore 20.30 Teatro della Pergola, Firenze
Si tratta dell’ultimo dramma in musica di Monteverdi, andato in scena per la prima volta a Venezia, nel periodo di Carnevale del 1643, al Teatro Grimani, altresì noto come SS. Giovanni e Paolo, pochi mesi prima della morte del compositore, avvenuta nel novembre dello stesso anno (15 maggio 1567 – 29 novembre 1643).  Il dramma è innovativo per il soggetto storico che affronta: il passaggio da una trama mitologica, che caratterizzava i primi ‘recitar cantando’, ad una vicenda ispirata ad avvenimenti reali, venne percepito come un vero coup de théâtre. Giovanni Francesco Busenello (1598 – 1659), colto drammaturgo ed esperto uomo di teatro, ne scrisse il libretto, traendo ispirazione dagli Annales di Tacito, Le Vite dei Cesari di Svetonio e probabilmente dall’Ottavia di pseudo-Seneca. Si tratta di un dramma in musica che riscosse un notevole successo nella Venezia dei primi teatri pubblici a pagamento (novità assoluta che decreta una rivoluzione nel modo di concepire e fruire gli spettacoli): nella Serenissima Repubblica di Venezia di metà Seicento, in un periodo di grandissimo fermento, che portò a maturazione il neo-nato genere del melodramma e forgiò una nuova concezione dello spettacolo musicale e teatrale, non più considerato appannaggio esclusivo delle corti. L’Incoronazione di Poppea costituisce così una delle pietre miliari nella storia dell’opera lirica italiana. Il genere operistico si emancipava e si evolveva a Venezia, dopo essere nato a Firenze, con la Camerata de’ Bardi, a cavallo tra il ‘500 ed il ‘600. A mettere in scena l’ultimo capolavoro di Monteverdi, due veneziani d’adozione: Pier Luigi Pizzi che con questa mise-en-scène porta a termine il cosiddetto trittico monteverdiano (Orfeo del 1607, Il ritorno d’Ulisse in patria del 1639-40, L’Incoronazione di Poppea del 1643), allestito al Teatro Real di Madrid; Alan Curtis che in quest’occasione propone per la prima volta a Firenze una nuova lettura musicale del dramma, rivelando un diverso modus operandi, rispetto a quello adottato nella sua edizione critica del 1989. L’opera presenta una grandissima attualità per il linguaggio moderno, le espressioni talora audaci che denunciano le umane passioni e per l’aderenza parola-musica, in un recitar cantando in cui Busenello superò se stesso. La produzione è a dir poco avvincente per l’incisiva caratterizzazione dei personaggi voluta da Pizzi, per le scene monumentali, che evocano la Roma dei Cesari, per la concertazione che presenta un’interessante ri-lettura di quanto trasmesso dalle fonti (di fatto i due manoscritti del 1643-1653, uno conservato a Venezia, l’altro a Napoli, molto discordanti fra loro, presentano solo il basso continuo e la linea del canto). I molti misteri che avvolgono tuttora la coerenza e la composizione dell’opera non ne diminuiscono la potenza; ‘un miracolo’ dice Pier Luigi Pizzi ‘che il frutto di tante manipolazioni possa aver portato a compimento un’opera così coerente dall’inizio alla fine’.

Direttore Alan Curtis, Regia, scene e costumi Pier Luigi Pizzi, Luci Sergio Rossi, Fortuna e Valletto Marina Comparato,Virtù e Pallade Anna Kasyan, Amore Francesca Lombardi, Ottone Anders Dahlin, Poppea Susan Graham, Nerone Jeremy Ovenden, Arnalta Krystian Adam, Ottavia José Maria Lo Monaco, Nutrice Nicola Marchesini, Seneca Matthew Brook, Drusilla Ana Quintans, Littore e 1° Console Matteo Ferrara, Damigella Maria Laura Martorana, Lucano e 1° Soldato Nicholas Phan, Liberto Vittorio Prato, 2° Soldato Juan Sancho. Il Complesso Barocco. Orchestra del Maggio Musicale Fiorentino. Produzione Teatro Real di Madrid e Teatro La Fenice di Venezia.









Roméo et Juliette di Charles Gounod - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Roméo et Juliette (Act IV): Vittorio Grigolo (Roméo), Nino Machaidze (Juliette) Marco Brescia & Rudy Amisano



Massimo Viazzo

Erano quasi ottant’anni che Roméo et Juliette di Charles Gounod non andava in scena nel massimo teatro italiano (nel 1934 Roméo era interpretato da Beniamino Gigli e Juliette da Mafalda Favero!). La Scala propone lo spettacolo andato in scena qualche anno fa al Festival di Salisburgo. L’allestimento è tradizionale - una sontuosa scena fissa, preparata da Michael Yeargan, che rappresenta una piazza rinascimentale con il maestoso palazzo dei Capuleti che signoreggia nella parte destra del palcoscenico e una alta ed elegante colonna che ne delimita lo scorcio -, ma il regista Bartlett Sher riesce a vivificare l’azione in ogni momento, curando alla perfezione i gesti dei protagonisti (appropriati i costumi di Catherine Zuber) e i movimenti delle masse per una resa molto naturale. Naturalezza che si è riscontrata anche nella direzione d’orchestra di Yannick Nézet-Séguin. Il direttore franco-canadese ha colto il profondo intimismo della partitura con mano leggera, senso della misura e del colore, non apparendo mai invadente o sovrabbondante. E anche il cast è stato apprezzato dal pubblico scaligero. Vittorio Grigolo ha dato vita ad un Roméo appassionato, dalla vocalità generosa, esuberante e ben timbrata, anche se non rifinitissima. Grigolo ha saputo anche ripiegare il proprio canto su accenti più intimi e patetici, come nella toccante conclusione del secondo atto. Il suo “Ah! Léve-toi, soleil!” era, invece, luminosissimo. Nino Machaidze, una Juliette vivace e tenera, dalla timbrica brunita nei centri, ha incontrato qualche difficoltà nel registro più acuto apparso un po’ aspro e non sempre a fuoco. Paterno e protettivo il Frère Laurence di Alexander Vinogradov, di emissione morbida e sicura. Problematico in alto, invece, ma indubbiamente di timbrica pastosa il Capulet di Franck Ferrari, e a proprio agio, e sostanzialmente corretti, Juan Francisco Gatell (Tybalt), Russell Braun (Mercutio) e Cora Burggraaf (Stéphano). Orchestra e Coro del Teatro alla Scala in ottima forma.

Thursday, June 16, 2011

Las Bodas de Fígaro en el Teatro Real de Madrid

Foto: Javier del Real

Alicia Perris

Las Bodas de Fígaro. Teatro Real. Wolfang Amadeus Mozart. Reparto: N. Gunn, A. Dasch, A. Kurzak, P. Spagnoli, A. Marianelli, J. Fischer, R. Giménez, C. Chausson, E. Viana, M. Savastano y M. Sola. Director de escena: Emilio Sagi, Director musical: V.P. Pérez. 30 de mayo.

Beaumarchais era un escritor obligado, de culto, para todos los que estábamos vinculados a la cultura francesa en los institutos que enseñaban la lengua de Molière. Era una especie de héroe, mitad pirata, mitad correcaminos, hombre de mundo, que nos transportaba a las mejores alturas del debate social y político, cuando Francia se preparaba para el estallido de la Revolución Francesa. Un faro de su siglo. Las costumbres de aquellos tiempos, de un libertinaje que dejó patente Choderlos de Laclos en sus “Amistades peligrosas”, eran ligeras y liberales, casi desvergonzadas, sobre todo para los beneficiados de siempre: la aristocracia y una burguesía en ascenso que copiaba los patrones de conducta de la clase superior sin ruborizarse, pero sin permitir, lógicamente, que los integrantes de la sociedad menos favorecidos pudieran defender sus deseos y sus derechos. De estas “nimiedades” que hicieron historia habla o canta “Las Bodas de Fígaro” de Mozart, que acaba de reponerse en el Teatro Real, con una puesta en escena de Emilio Sagi, recordada por haberse visto el mismo montaje hace dos temporadas. Un revuelo de perfumes, luz y jardines andaluces para envolver la tragicomedia de la burla y la astucia de los criados frente a la superchería de los señores a la eterna búsqueda del goce gratuito y deshonesto.  Bien la ejecución de los papeles principales como Annette Dasch, Alessandra Marianelli o Pietro Spagnoli y muy bien ejecutada la labor de la soprano Aleksandra Kurzak en el rol de Susana, acompañada por unos secundarios muy eficaces y sólidos como Raúl Giménez, Enrique Viana o Carlos Chausson. La orquesta y el coro fueron in crescendo alcanzando un lucimiento más efectivo a medida que avanzaba la obra. No fue una noche memorable, pero el libreto de Lorenzo Da Ponte, la música mozartiana y el instinto primaveral que incentivaba los paladares de los asistentes la noche de autos, consiguió una soirée impregnada de sabor y de encanto. Mozart siempre es Mozart. Y se agradece y se disfruta.

Wednesday, June 15, 2011

XXII Festival Internazionale Dino Ciani di Stresa 2011

Foto: Mattia Mistrangelo

Renzo Bellardone

Grand Hotel Regina Palace - Sala Azalea – “ I Concerti Ciani a 5 Stelle ” MATTIA MISTRANGELO pianista lunedì 13 giugno 2011 ore 21,30, L. v. Beethoven Sonata in La Maggiore op.101,G. Fauré Notturno in do diesis minore op.74, F. Mendelsshon Fantasia in fa diesis minore op.28. Misurato e prudente il giovane pianista Mattia Mistrangelo, si pone con un timbro fresco e gioioso; fin dalle prime battute si coglie la tecnica salda che ricerca la completezza della scrittura; non si lascia invaghire dal desiderio di stupire con virtuosismi eclettici, ma predilige la raffinatezza intima. Nella sonata in La Maggiore op 101 di Beethoven, nel secondo movimento diventa più sanguigno per poi giungere al terzo movimento e ritrovare la dolcezza dell’intimità con un aleggiante misteriosità, ed approdare quindi alla terrestrità virtuosistica senza risparmiarsi sulla tastiera. Pianista alla ricerca del non apparente, ma della completezza che in Fauré emerge quasi con pudore seppur con giovanile e sobria concretezza che scava tra le pieghe della partitura; Quasi con una melodiosa ‘scala’ presenta Mendelsshon con reverenziale rispetto e va alla ricerca non di effetti speciali, ma di valore stilistico, correndo veloce sui tasti che rimandano un suono definito e limpido. Molto applaudito concede il bis, con la proposta di variazioni su celeberrimi temi di Mozart e Rossini, vivacizzando la sala con allegri ‘glissando’ alternati ad improvvisazioni dissonanti di chiara ispirazione jazzistica. Un plauso alla direzione artistica della Prof. Maria Lilia Bertola che riesce ad ogni occasione proporre dei veri giovani talenti. La musica vince sempre.

Tuesday, June 14, 2011

Felicity Lott y Jean-Paul Fouchécourt recrean un Offenbach luminoso en el Teatro Real

Foto: @Javier del Real /Teatro Real

Alicia Perris

Recital de Felicity lott, soprano y Jean-Paul Fouchécourt, tenor .Orquesta Titular del Teatro Real, dirigida por Sylvain Cambreling. 9 de junio 20 horas. Precioso concierto el que pudo escucharse esa noche gracias al savoir faire de un trío de artistas destacados en la ocasión, acompañados por una orquesta que, en general, sobre todo avanzado el concierto, estuvo a la altura de lo que se esperaba de ella. La velada ser compuso de un a revisitación del músico de origen alemán y judío Jacques offenbach (1819-1880), cuyo padre era cantante de música sinagogal e influyó de manera clara y rotunda para que su hijo se dedicara a la música l y tuviera éxito en un París convulso por movimientos sociales, políticos y guerras durante varias décadas del siglo XIX. La música de Offenbach con su picardía y desenfado, pero con un tratamiento riguroso y serio desde lo musical y lo vocal ha servido siempre de marco para un divertimento pasajero, aunque su música va mucho más allá de lo superfluo, como pudo demostrar en creaciones como “Los cuentos de Hoffmann”. En la primera parte se pudo escuchar la Obertura de”La vie parisienne” y a continuación, “Tout en tirant mon aiguille” de “La fille du tambour –mayor”, seguida de la Obertura y dos arias para soprano de “La belle Hélène”. Luego el “Ballet de los copos de nieve”, de “Voyage dans la lune”. Después de la pausa, la segunda mitad ofreció momentos de “La grande-Duchesse de Gérolstein”, “Orfeo en los infiernos” y “La périchole”. Hubo propinas, una de las cuales, la famosísima Barcarola de” Los cuentos”, interpretada con delicadeza y sofisticación por los cantantes. Lo importante, lo llamativo, fue la increíble interpretación que los cantantes hicieron de unas partituras destinadas en esa velada a ser representadas únicamente en concierto, porque la capacidad de transmitir de Llott en su gestualidad, simpatía y gracia, acompañada por un creativo vestuario ad hoc, hicieron las delicias de un público que se dejaba llevar por la gracia de la música y de los cantantes. Impecable la compenetración entre Fouchécourt y Lott, junto con la sólida dedicación de Sylvain Cambreling, dirigiendo a una orquesta receptiva y vibrante, con excelentes solistas en el violonchelo, clarinete y concertino. Una noche mágica, lejos de las complicadas propuestas que a veces realiza el Teatro Real. Puro divertimento y alegría la música de Offenbach, para aliviar y aligerar la pesadez y el poco garbo de los tiempos que corren, ahí fuera, al margen del entorno, mágico, del Teatro.

El Museo del Prado se une a la conmemoración del día europeo de la música con un viaje musical por Italia a cargo del grupo I Turchini

Foto: Museo del Prado.

Alicia Perris

A la vez que puede disfrutarse de la exposición “El joven Ribera” en el Museo del Prado y en colaboración con el Instituto Italiano di Cultura, se ha organizado un concierto con la actuación del grupo I Turchini, titulado José de Ribera. Se trata de un recorrido musical por Italia con lamentos, sonatas y canciones en la época de este pintor en las tierras del Virreinato Español y en el Norte de Italia. El programa del concierto recoge obras de la época de José de Ribera, protagonista de una de las exposiciones temporales del Museo, en las que el público puede admirar por primera vez las principales obras de pintor español correspondientes a su juventud, apenas conocidas hasta fechas recientes. Dirigido por Antonio Florio, I Turchini ha programado obras de Gerolamo Kapsberger, Biagio Martini, Giandomenico da Nola, Francesco Provenzale, Carlo Farina, Canciones españolas anónimas del siglo XVI y finalmente partituras de Dario Castello, y un pasacalle, de compositor desconocido. Una excelente oportunidad para recorrer nuevamente el Museo del Prado y sus perfumes pictóricos que nos retrotraen a otras épocas y otros autores. Atmósferas de luz y resplandor que nos iluminan los tiempos de ahora, menos poéticos y más conflictivos para la contemplación del Arte y la expansión de las emociones.

Monday, June 13, 2011

La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar celebra la América Latina Bicentenaria

Foto: Fesnojiv

El año pasado, cuando comenzó a celebrarse el Bicentenario de Independencia de diversos países de América Latina, Colombia ofreció un concierto con Juanes, Shakira y Aterciopelados; México celebró con exposiciones itinerantes; Argentina montó un gran concierto de calle con reggae y rock. Ahora, Venezuela se une a la conmemoración del Bicentenario de Independencia de los países de América Latina con la Gira Bicentenaria de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar por América del Sur, con un concierto el 12 de junio en el Aula Magna de la UCV. La representación venezolana celebrará de la forma en que su espíritu mejor se expresa: con música, la que se hace no sólo desde la lectura de las partituras, sino desde la emoción. 14 conciertos, 7 teatros cuyo aforo suma 15 mil butacas, casi 17 mil de kilómetros recorridos para celebrar que en sus 200 años de independencia, América Latina ha forjado, con Venezuela como pionera, un proyecto considerado como un modelo artístico-social de exportación para el resto del mundo: el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, perteneciente a la Fundación Musical Simón Bolívar.  El milagro venezolano, como muchos le llaman, ha traspasado sus fronteras y se ha convertido en una realidad continental al sembrar su semilla en países como Brasil, Perú, Argentina, Colombia, Bolivia, Chile, Ecuador, México, entre otros. De hecho, la Unesco y la OEA, inspirados en el proyecto venezolano, han apoyado a la Orquesta Juvenil de las Américas, la Sinfónica Juvenil Iberoamericana y el Sistema de Coros Juveniles de la Comunidad Andina, entre otros proyectos musicales que se han inspirado en la experiencia venezolana. La gira Bicentenaria comenzo este  12 de junio, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela en Caracas, donde los músicos venezolanos interpretaron la Sinfónía n.º 7 de Mahler “El Canto de la Noche”, conducida por el director símbolo de las juventudes de América: Gustavo Dudamel. Los venezolanos se  presentarán sobre el escenario del Teatro Castro Alves de Salvador de Bahía para presentarse por primera vez en Brasil. El 17 ofrecerán un concierto en Paulinia, del 19 al 21 de junio se presentarán en Sao Paulo y, para finalizar su paso por Brasil, estarán el 22 y 23 en Río de Janeiro. El 26 y 27 de junio ofrecerán dos presentaciones en el legendario Teatro Colón de Buenos Aires. El 28 irán a Montevideo (Uruguay) y el 29 de junio tocarán en Santiago de Chile. El 1 de julio estarán en tierra colombiana, específicamente en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá, donde hace seis meses Colombia y Venezuela sellaron un pacto de intercambio e integración cultural.  La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar finaliza la gira en Caracas, justamente el 5 de julio, fecha en que se celebra la Independencia de la República Bolivariana de Venezuela.  El repertorio de la gira incluye obras como Santa Cruz de Pacairigua, del compositor venezolano Evencio Castellanos, Sinfonía India de Carlos Chávez, la Suite n.º 2 Dafnis y Cloé, de Maurice Ravel, la Sinfonía n.º 7 “El Canto de la Noche”, de Mahler y la Suite Pájaro de Fuego, de Stravinsky.






Saturday, June 11, 2011

Ernani di G. Verdi - Teatro Comunale di Bologna

BOLOGNA - Teatro Comunale Ernani di G. Verdi  (Recita del 15 maggio 2011) Opera corale su cui prorompe l’irruenza dell’orchestra.


Giosetta Guerra
Foto di Rocco Casaluci


È un’opera con poca azione, basata sulle voci portate al limite e sull’orchestra che fa sentire la sua presenza: grande respiro all’inizio, morbida e agile nelle pagine solistiche, terribilmente forte e invadente sotto le voci, che vengono coperte nonostante la loro potenza, pompata nei finali e nel canto d’insieme, in cui si sente solo qualche grido disperato, sottolineando la parte peggiore di Verdi: lo smarcettamento e il bandismo.  Roberto Polastri dirige l’Orchestra del Teatro Comunale di Bologna.  L’allestimento del Teatro Massimo di Palermo è un aprirsi e chiudersi di sipari e di velatini (che avrebbero dovuto accorciare i tre intervalli di 20’ l’uno) su esterni ed interni di stampo classico, ideati da Roberto Zito, autore anche dei bellissimi ed elaborati costumi prevalentemente neri, le luci di Daniele Naldi tendono a non illuminare troppo e la regia di Beppe de Tomasi non ha nulla di sconvolgente.  Sul versante vocale Ernani, tenore eroico, lirico, ardente e disperato, è stato interpretato da Rudy Park, giovane tenore coreano che possiede una bella voce lirica di grande volume ed estensione, robusta e sicura nell’emissione (“Come rugiada al cespite”), ma da perfezionare nella tecnica, in quanto il canto non è aggraziato e la voce non è usata in funzione espressiva; manca lo scavo della parola scenica, che invece è perfetta in Ferruccio Furlanetto il quale, come il buon vino, migliora col tempo.
Il basso ha prestato la sua consolidata arte scenica e la sua bellissima, autorevole, calda voce, lunga e profonda, di pasta morbida e dal colore accattivante a Don Ruiz Gomez de Silva, un personaggio granitico, ma il più umano, il suono cavernoso viene all’occasione alleggerito con la morbidezza del canto, con un fraseggio intimista e con l’emissione sul fiato. Elvira ha avuto il giusto peso vocale, la dolcezza e l’ incisività d’accento, il profondo scavo del soprano drammatico Dimitra Theodossiou, vera “Regina del melodramma”, che ha unito vigore nello spiegamento del suono, morbidezza nella parola cantata, emissione sicura nei sensibilissimi filati sostenuti e rinforzati con la messa di voce. Il baritono Marco Di Felice, pur indisposto, ha sostenuto discretamente il ruolo di Don Carlo con una piccola defaillance verso la fine; la voce è piuttosto chiara e un po’aspra, ma ampia e ben proiettata. Le pagine corali sono state ben affrontate dal Coro del Teatro Comunale di Bologna, diretto dal maestro Lorenzo Fratini.

Thursday, June 9, 2011

The Met in Japan

Photo: Koichi Miura/Met Opera

Metropolitan Opera

Less than three months after the earthquake and tsunami devastated the country, the Met embarked on its long-awaited three-week tour to Japan on May 30. It’s the company’s seventh—but by far its most historic—visit there, happening amidst tour cancellations from other major international arts institutions. The Met decided to go ahead with its tour after consulting with scientific and medical experts and determining that radiation levels had been back to pre-earthquake levels in Tokyo and Nagoya since April. The company presents 13 fully staged performances of Lucia di Lammermoor, La Bohème, and Don Carlo, as well as one special concert, in these two cities from June 4 to 19. Principal Guest Conductor Fabio Luisi and Maestro Gianandrea Noseda are on the podium.“We are the first major opera company to come to Japan since the earthquake,” General Manager Peter Gelb said on arrival at a press conference in Tokyo, “so the tour has a special significance to us and to the people of Japan. What we want most is for our trip to provide an opportunity to lift the spirits of those members of the public who love opera. Many members of the company share my feelings that this tragedy has had a profound impact on people all over the world. I wouldn’t be so presumptuous as to think that a performance by the Metropolitan Opera could change lives that are destroyed, but we will do our best to show that normal cultural life in Japan is ready to resume.” In response to the last-minute cancellations of Anna Netrebko and Joseph Calleja, who hesitated to visit Japan at this time, the company launched an eleventh-hour casting initiative in the weeks before the company’s departure from New York. Soprano Marina Poplavskaya was released from a concert in Paris in order to join the Met and tenor Marcelo Álvarez canceled a vacation in Argentina. Fellow tenor Rolando Villazón, who is making a historic comeback after a recent vocal crisis, shifted his commitments so he could perform with the Met. (In an interesting twist of fate, Villazón had originally been cast for the tour several years ago but been forced to bow out due to his vocal problems.) Another singer, the young Russian tenor Alexey Dolgov, was located at his country dacha outside of Moscow and agreed to make his debut with the Met in Japan. Other Met stars on the tour—many of whom are returning to Japan after previous visits—include Diana Damrau, Barbara Frittoli, Ildar Abdrazakov, Piotr Beczala, Dmitri Hvorostovsky, Mariusz Kwiecien, Yonghoon Lee, Željko Lučić́, and René Pape. They are joined by 350 other members of the company, including singers, orchestra, chorus, ballet, and staff.